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Comunicación y sociedad

versão impressa ISSN 0188-252X

Comun. soc  no.18 Guadalajara Jul./Dez. 2012

 

Reseñas

 

Postales de la diferencia. La ciudad vista por fotógrafos wixáritari

 

Sofía Padilla Santa Cruz1

 

Corona Berkin, S. (2011). Postales de la diferencia. La ciudad vista por fotógrafos wixáritari. Culturas Populares de México. México: CONACULTA, 141 pp.

 

 

1 Universidad de Guadalajara, México. Correo electrónico: sofapadilla1@hotmail.com

 

Pocas investigaciones se han abocado a la construcción de narraciones sobre los indígenas desde sus propias percepciones y apropiaciones del mundo, es decir, desde su contexto e identidad. Además de conocer la visión del "otro", éstas se han preocupado por indagar la relación de la cultura indígena con la modernidad y sus productos hegemónicos. El libro Postales de la diferencia. La ciudad vista por fotógrafos wixáritari a cargo de Sarah Corona Berkin, profesora-investigadora del Departamento de Estudios de la Comunicación Social (DECS), se suma a este esfuerzo por dar fin a los estudios que desdeñan e incluso rechazan el diálogo y el intercambio cultural.

A través de una colección de fotografías tomadas por un grupo de jóvenes wixáritari sobre su primer viaje a la ciudad de Guadalajara, narra la visión y la impresión de éstos sobre una ciudad distinta a su experiencia e identidad. De la misma forma, nos relata cómo este grupo de indígenas se apropia de los sitios y cómo se convierten también en partícipes de la modernidad mexicana.

Sarah Corona, quien se ha especializado en educación intercultural e indígena, parte de un proyecto más amplio titulado "Nosotros no somos mexicanos. Discursos indígenas y sobre los indígenas", así como de una propuesta teórico-metodológica llamada "entre-voces", con el objetivo de investigar y entablar un diálogo junto a las comunidades indígenas. A partir de estas bases investigativas conoció –entrevistando a cada uno de los jóvenes– qué los había motivado a capturar determinados objetos y qué significado tenía para ellos la ciudad. En este sentido, se pretendía que el lente de las cámaras fuera la mirada de los jóvenes wixáritari ante lugares y estilos de vida ignotos. El trabajo de campo se aplicó a un grupo de 31 jóvenes indígenas de la secundaria Tatuutsi Maxákwaxi de San Miguel Huaixtita, Jalisco, de la cual la autora es asesora pedagógica responsable.

A pesar de que los jóvenes en su lugar de origen, la sierra Wixárika, mantienen algún tipo de contacto con el mundo y las imágenes occidentales a través de las tecnologías, la experiencia e impresión de su primer viaje a la gran ciudad de Guadalajara no se equipara. Los animales del zoológico, los edifcios, la gente, los autos y diversos objetos fueron fuentes de inspiración para ellos. Para la autora, por su parte, estos objetos capturados por la mirada de los jóvenes, fueron las pautas para clasificar y analizar las fotografías en tres apartados.

En el primero de ellos, "De viajeros a turistas", se señala cómo ciertas imposiciones en la práctica de la fotografía como la ciudad, el recorrido e incluso la tecnología misma, limita la creatividad del fotógrafo. Indudablemente, estos factores también influyen en las fotografías de los jóvenes wixáritari, por lo que la investigadora distingue las fotos de turistas, producto del "poder disciplinador de la cámara" (p. 31); de las fotos que "contradicen el hecho mismo de ser turista" (p. 29), es decir, aquellas imágenes que retratan una mirada propia.

En las fotografías de turistas se observan edificios, monumentos, fuentes y a los mismos jóvenes posando en el espacio urbano. Mientras que en los retratos de viajeros los jóvenes wixáritari retratan la realidad del otro: "edifcios modernos, calles colmadas de coches, cables eléctricos, construcciones industriales, fuentes decorativas" (p. 32); realidad que obedece a las diferencias entre su mundo y la de los citadinos. Sin embargo, la realidad limitada por la tecnología no les permite ver todo ni plasmar todo lo que vivieron, como las mismas entrevistas referen.

"El zoológico y los animales", que corresponde al segundo apartado, ejemplifica las fotografías de animales tomadas por los jóvenes wixáritari durante su recorrido al zoológico de Guadalajara. Dichas imágenes son analizadas a partir de la comparación que los jóvenes hacen de su ámbito natural con la ciudad, así como también, desde la relación que establecen entre los animales y sus tradiciones. La autora encuentra dos significados que el joven wixárika le otorga al zoológico y que tal vez, aplique a la concepción de la ciudad en general. Por un lado, el animal como entretenimiento representa el sometimiento, la impersonalidad, la artifcialidad y en sí, la conquista de lo humano; por el otro, representa "el placer de ver animales, de observarlos cautivos para el goce de los paseantes" (p. 40).

Por último, el apartado titulado "La gente: nosotros y ustedes", describe la idea primordial y uno de los aportes más importantes de Postales de la diferencia: el diálogo entre las expresiones fotográficas de los jóvenes wixáritari y los sujetos de la ciudad moderna, no la separación hegemónica entre el "nosotros" y el "ustedes", por el contrario, entender a uno en relación con el otro. En palabras de Sarah Corona:

Las fotografías que tomaron los jóvenes en su viaje a la ciudad nos permiten acercarnos a lo que se llama en algunos ámbitos el entre-medio de la cultura, el mestizaje o la hibridación cultural. Las fotografías aquí expuestas solemnizan un momento entre los indígenas y la ciudad, y enfatizan el tiempo y el espacio que compartimos. La distancia entre el joven wixárika y la ciudad se ha salvado momentáneamente, casi se ha tendido un puente a una nueva cultura. Las fotografías muestran que los jóvenes son nuestros contemporáneos y que, más que contaminada, la cultura wixárika es vínculo entre las culturas (p. 43).

Efectivamente, las fotografías demuestran el fin de las "etiquetas" antagónicas que por años se le ha impuesto al indígena. Traspasar estas barreras ideológicas es reconocer la modernidad que ha adoptado el indígena sin perder la esencia de sus tradiciones, pero a la vez, significa aceptar una nueva lógica que nos dicta la globalización y la interculturalidad. Precisamente, Postales de la diferencia contribuye a terminar con la visión estereotipada del indígena y nos incita a ver las fotografías desde la visión y voz propia de los jóvenes wixáritari. Tiene la gran virtud de girar el espejo y mirar al indígena ya no como objeto, sino como "sujeto con nuevas técnicas de poder y visibilidad" (p. 47).

Además de la interesante perspectiva que nos brinda este estudio, cabe destacar la amplia colección de fotografías que sirvieron a la autora de sustento para llevar a cabo el análisis. Las fotografías fueron clasificadas bajo los mismos apartados mencionados en párrafos previos y acompañadas de textos a manera de pies de página que dan a conocer el sentido proporcionado a las fotos, y desde luego a su propia historia y contexto. Así mismo, estas notas evidencian la otra parte que los jóvenes quisieron plasmar pero que no obstante la misma cámara les impedía.

En las fotografías se observa cómo los jóvenes wixáritari se perciben y se relacionan con la modernidad; cómo miran y se apropian de lo ajeno; cómo están depositadas sus costumbres y tradiciones, pero al mismo tiempo, cómo a través de su mirada podemos ver nuestra propia identidad. De esta forma, vemos fotos que retratan lo diferente, lo que no ven en la sierra: "Yo siempre me detengo cuando veo una cosa tan bonita. En la sierra no hay esas cosas, por eso nos llama tanto la atención"; "Nunca he visto edificios de dos pisos"; "Me gustó mucho las casas y las escaleras porque aquí nosotros no tenemos eso"; "Las tortugas grandes nunca había visto, solo las chicas"; "Me gustó este animal, se llama jirafa. No las conocía, nunca las había visto"; "Quería sacar a él (hombre en silla de ruedas), aquí no hay"; "Como los danzantes nosotros no bailamos. Eran mestizos vestidos de indios de no sé dónde".

De la misma manera, se observa su relación con la modernidad: "Me gustó que en las tiendas hay muchas cosas: paletas, Sabritas, camisetas de todas"; "La tomé porque me gustaban los carros. Es en el centro"; "Me gustó mucho porque era muy alto; también porque se ve la contaminación"; "Me gustó que salieran líneas de luz"; "Salió como quería. La casa, el edificio, con la dirección que va para arriba y por allá y el semáforo. Con los cables de luz está bien"; "Es donde compramos pantalón y camisa. Me faltó más abajo, pero sí salió el letrero Máxima"; "Es en San Juan de Dios. Yo no conocía Guadalajara y allí vendían y compramos. La quería de recuerdo".

Sin embargo, también se manifiesta lo que decepciona a los jóvenes fotógrafos, sobre todo, lo que es inherente a las grandes ciudades: "Quería que no estuviera el carro porque estaba feo"; "Se siente uno humillado verlo ahí encerrado, se siente lástima de que no puedan hacer lo que hacen en otro lado, pero a la vez se ven bonitos"; "Me gustaron las plantas, no me gusta con la señora, me hubiera gustado más solo"; y con la contaminación de fondo un joven expresa "Me hubiera gustado que solo saliera lo verde".

Postales de la diferencia no solo retrata el primer viaje de un grupo de jóvenes wixáritari a una ciudad a través de sus fotografías, como establece al inicio de este libro Sarah Corona Berkin, sino una visión diferente de lo que significa la apropiación y percepción de los indígenas desde su identidad con relación a la modernidad. No queda más que invitar a leer este libro que aporta una propuesta diferente y un debate intercultural, así como a observar detenidamente la enriquecedora colección de fotografías que son un reflejo del poder visual y una fuente importante para conocer la mirada y la percepción del "otro".