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Comunicación y sociedad

versão impressa ISSN 0188-252X

Comun. soc  no.17 Guadalajara jan./jun. 2012

 

Artículos

 

El rumor del nopal chino: construcción institucional y efectos sociales de noticias falsas1

 

The rumor about Chinese nopal: Institutional construction and the social effects of false News

 

Bruno Lutz2 y Alexander Padilla3

 

2 Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco, México. Departamento de Relaciones Sociales. Prol. Canal de Miramontes 3855. Col. Ex. Hacienda San Juan de Dios. C.P. 14387 México D.F. México. Correo electrónico: brunolutz01@yahoo.com.mx

3 Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco, México. Departamento de Relaciones Sociales.Prol. Canal de Miramontes 3855. Col. Ex. Hacienda San Juan de Dios. C.P. 14387 México D.F. México. Correo electrónico: ps.alexander@yahoo.com.mx

 

Fecha de recepción: 16/12/2010.
Aceptación: 08/04/2011.

 

Resumen

Este artículo es el resultado de una investigación sociológica sobre la noticia falsa que circuló a nivel nacional y en Milpa Alta, al sur de la Ciudad de México. Al examinar las diferentes versiones del rumor periodístico de la importación de nopal chino a México, logramos mostrar cómo se articularon los intereses inmediatos de los agentes colectivos implicados, con temáticas de corte histórico, racial, y económico.

Palabras clave: China, Milpa Alta, nopal, noticia falsa, rumor.

 

Abstract

This article addresses the circulation of false news about the imports of Chinese nopal into Mexico in Mexico City's borough of Milpa Alta. By considering different journalistic versions about said topic, this research establishes a link between the interests of social actors and the mobilization of a collective historical, ethnic and economic rationale that resulted in the dissemination of rumours.

Key words: China: false news: Milpa Alta: nopal: rumor.

 

INTRODUCCIÓN

Desde el año 2005 aproximadamente, en periódicos de circulación nacional, se divulga la información de que la República Popular de China preparaba una inminente y masiva exportación de nopal a México. Este anuncio solapado por las autoridades delegacionales de Milpa Alta –principal región de producción de nopal ubicada en el sur de la Ciudad de México–, ha provocado que organizaciones de productores, investigadores y legisladores se pronunciaran al respecto, llegando incluso a tomarse decisiones políticas para impedir que empresas chinas vendan nopal en México. Empero, el minucioso examen de esta información mostró que se trata de un rumor creado intencionalmente para un fin específico.

No obstante la presencia continua del rumor en la larga historia del hombre, se tuvo que esperar al principio del siglo XX, para ver los primeros indicios de una construcción científica del concepto de rumor dentro del marco de la psicología del testimonio con Louis William Stern y Rosa Oppenheim (Froissart, 2000). Pero el verdadero inicio de la "rumorología" como subdisciplina de la psicología social, se dio con el destacado trabajo de Allport y Postman (1982) quienes, desde una perspectiva funcionalista, apoyaron indirectamente al gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. En su síntesis de las diferentes corrientes de pensamiento del rumor, Aldrin (2003) menciona que existió la corriente anomista (el rumor como manifestación de un disfuncionamiento social), funcionalista (el rumor sirve para socializar angustias y normalizar sus respuestas), y la corriente interaccionista (el rumor como proceso de intercambio). Desde los años noventa, el esfuerzo por unificar el campo de la rumorología desde una perspectiva neo–folclorista, llevó a sus impetrantes a discernir las leyendas urbanas (complejas y contextualizadas en la urbe y la modernidad) de los rumores (sencillos y arcaicos). Dentro de esta corriente, pueden mencionarse a Rouquette (2009b), quien caracteriza el régimen de verdad del discurso en función del contexto social de su enunciación, y Zires (2005), quien hace hincapié en el entorno cultural de la comunicación informal.

Ahora bien, dentro de la literatura sobre el tema encontramos algunos estudios sobre la construcción ad hoc de rumores, quizá porque en estos casos la fuente es, en última instancia, una fuente oficial, por lo que se vinculan estas noticias falsas con la propaganda. No es erróneo afirmar junto con Hannah Arendt (1994, pp.8–9) que la divulgación de información falsa en contextos bélicos ha sido, desde tiempos inmemoriales, una estrategia conexa al espionaje de las fuerzas enemigas. De hecho, en una reflexión seminal, Marc Bloch (1999) proponía que la historia, siguiendo la psicología del testimonio, debía de tomar como objeto de estudio los rumores en tiempos de guerra porque eran acontecimientos sociales per se, y también porque solían encauzar la conducta concreta de ciertos sectores de la población. El contexto de la Segunda Guerra Mundial propulsó el estudio científico del rumor para usarlo de manera operacional tanto para engañar al enemigo, así como para ahogar las dudas y críticas de sus propios elementos. La complicidad de los medios masivos de comunicación contribuyó a acelerar la difusión de las informaciones falsas y ampliar su alcance.4

Postularemos que, en un contexto institucional dado, existe la posibilidad de crear de manera incidental rumores que llamaremos "rumores ortopédicos". Éstos son discursos que buscan intencionalmente, desde su origen, reorientar la conducta colectiva hacia una dirección dada. Al respecto, compartimos con Rufer (2009) la idea de que el rumor es también una práctica de gobernabilidad capaz de refundar el saber instituído. El rumor ortopédico es la manifestación sintomática, rizomática diría Deleuze, del discurso autorizado que ancla el poder en su inmanencia. Merced a una oralidad versátil que funde, difunde y confunde, la palabra escrita originaria es propulsada hacia el lugar de la performatividad. Lo escrito condensa la realidad más no la verdad. Estas falsas noticias construídas intencionalmente buscan desviar el curso de la historia proyectando un futuro amenazador en un presente incompleto, profetizan un porvenir inminente que puede ser aniquilado mediante un cambio inmediato del actuar colectivo.5 Por otro lado, la intencionalidad que sostiene los rumores ortopédicos no siempre es fruto del consenso de los directivos de una institución: un funcionario público de cierto nivel jerárquico puede, libremente o no, tomar la decisión de difundir informaciones verosímiles motivado por su lealtad, ideología, fe o bien por su ambición personal. En otras palabras, planteamos que los rumores ortopédicos no son únicamente el producto de una tecnología institucional sino que pueden ser también la expresión incidental de una intencionalidad relativamente autónoma. Independientemente del grado de refinamiento de ese tipo de rumor y de su contexto de elaboración, su fuerza reside sobre todo en su capacidad de autopoiesis, es decir, su capacidad de autoreproducirse para acoplarse de forma dinámica y óptima con los temores de las personas.

Para investigar, desde una perspectiva sociológica, el rumor de la importación del nopal chino a México, nos propusimos abordarlo como fenómeno social total, lo cual implicó discernir: a) el origen y los canales de difusión del rumor; b) las personas e instituciones implicadas; c) las diferentes versiones del rumor (temas referidos y temores suscitados). Realizamos una completa revisión periodística, hemero y bibliográfica. Se tuvo acceso a la Gaceta Oficial del Gobierno del Distrito Federal (GDF), a los resúmenes informativos de la Dirección de Comunicación Social del GDF y se consultaron la base de datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), así como las base de datos de la Secretaría Particular de la Universidad Autónoma de Chapingo. Se revisaron los programas de desarrollo de la delegación Milpa Alta6 y se tuvo acceso a uno de los convenios firmados entre la Universidad de Chapingo y la delegación de Milpa Alta. Además, en el año 2008 se llevaron a cabo entrevistas con funcionarios públicos, productores de nopal de Milpa Alta, un investigador experto en el nopal y un reportero que escribió notas sobre el tema de la importación de nopal chino.

Debido a la gran complejidad del análisis de un rumor, y en particular sobre el nopal chino, hemos decidido abordarlo sucesivamente desde cuatro dimensiones: la sinofobia en México; intercambios mercantiles entre China y México y sus percepciones; el nopal frente a la ciencia y las leyes, y proyectos de modernización de la producción de nopal en Milpa Alta.

 

SINOFOBIA EN MÉXICO

A principios del año 2008, la delegación Milpa Alta hizo pintar por lo menos tres bardas,7 con el siguiente mensaje: "Por la defensa del nopal verdura Chin–chun–chan nopales chinos. Jefatura delegacional", texto a la derecha del cual estaba la señalización de tránsito que indica la prohibición, representada en su interior con dos nopales antropomorfos cubiertos de un sombrero de paja (Figura 1).

En entrevista, el subdirector de Desarrollo Agropecuario de Milpa Alta reconoció la autenticidad de estos murales propagandísticos y nos tradujó "Chin Chun Chan" por "No al nopal Chino" (Comunicación personal, 23 de junio, 2008). Pero al investigar más acerca del significado de estas tres sílabas, descubrimos que en realidad se referían al título de una exitosa zarzuela que José Fernando Elizondo estrenó el 9 de abril de 1904 en el Teatro Principal de la Ciudad de México y que alcanzó en los años posteriores más de 1,000 representaciones. En esta obra se ridiculiza a un mandarín chino que viene a hospedarse en un hotel de la capital. Allí, un individuo que se disfrazó para escapar de la ira de su esposa se hace pasar involuntariamente por el mandarín antes de la llegada de este último, provocando una serie de situaciones burlescas. En la zarzuela "Chin Chun Chan", el embajador chino es representado como un personaje de poco fiar, engañoso, mentiroso, con modales curiosos e impropios.

En la población mexicana existe, desde la llegada de los primeros inmigrantes chinos a finales del siglo XIX, un sentimiento generalizado de rechazo hacia ellos. La inmigración asiática a México se dio a través de dos canales principales: la incorporación de una mano de obra de extracción campesina en las haciendas henequeras y fincas cafetaleras del centro–sur del país, y la inmigración clandestina de chinos cerca de la frontera con Estados Unidos (Cott, 1987; Douglas & Hansen, 2002; Lee, 2002). En este segundo caso, la restrictiva política migratoria estadounidense para los ciudadanos chinos que querían ingresar a California, tuvo consecuencias directas sobre el aumento del flujo migratorio hacia el norte de México. En un ambiente general de racismo hacia la gente de "raza amarilla", se crearon comités anti–chinos en diferentes entidades federativas del país, y tropas de Francisco Villa masacraron en Torreón en mayo de 1911, entre 253 chinos (Castañón, 2004, p.62). Este etnocidio se inscribe dentro de una sinofobia que atravesó el periodo revolucionario sin sufrir grandes cambios tal como lo enseña una serie de iniciativas racistas (dentro de las cuales están las de Francisco Madero, José Vasconcelos y Vicente Toledano, entre otros) para legitimar lo que llamaban la "inferioridad de las razas amarillas" e impedir su "proliferación" en el territorio nacional. Así mismo, desde el gobierno de Porfirio Díaz (1876–1910) hasta el sexenio de Lázaro Cárdenas (1934–1940) se han adoptado medidas más o menos virulentas para controlar la inmigración asiática. La ley de exclusión en Estados Unidos fue imitada por México, ley en la cual se estigmatizó, entre otras poblaciones, a los chinos, caracterizándolos como "aquellos que trabajaban por sueldos muy bajos, que son seres naturalmente sucios, portadores de temibles enfermedades, débiles, feos, ambiciosos, amorales, crueles, pervertidos, sangrientos, viciosos, entre otras más" (Gómez Izquierdo, 2007, p.6).

De la misma manera, es posible afirmar que el racismo hacia los asiáticos fue una de las formas más virulentas de xenofobia en México. Al respecto, el investigador Jorge Gómez Izquierdo (2007) afirma acertadamente que:

El odio antichino en México es un caso histórico, no inventado, que documenta que el racismo no es algo accidental, atribuible solamente a la acción de grupos señalados, sino que es una ideología que fundamenta al Estado en su tarea de proteger a la raza verdadera que debe sobrevivir (p. 11).

Aunque varía en su forma e intensidad según las regiones y las clases sociales, no es falso afirmar que hoy en día sigue existiendo en México un racismo anti–chino. La amplia circulación de chistes y dichos como "mentir como chino", "está en chino" (para significar que algo es muy difícil de comprender o de lograr), "chino cochino", etc., ilustran la actualidad de esta sinofobia, la cual sirvió de sustrato para la denuncia gratuita y pública que hizo la delegación de Milpa Alta. Las bardas pintadas con un mensaje racista se dirigían a los productores de nopal para advertirles de la inminente invasión de nopal chino, e informarles también que las autoridades delegacionales, estando de su lado, no aceptarían que tal importación se llevara a cabo. En ese sentido, el anuncio catastrófico de esta delegación del sur del Distrito Federal pretendía ser una profecía, cuya veracidad descansaba en la realidad histórica del sentimiento anti–chino presente en la población mexicana. Así, el discurso sobre el nopal chino reveló la verdad de un racismo con fundamentos culturales y económicos.

 

EL CULTIVO DEL NOPAL EN CHINA

En los años 2005–2006, los agroempresarios asiáticos empezaron a ser señalados en periódicos nacionales como una amenaza. A través de "información del director de Desarrollo Delegacional, Miguel Ángel Nápoles, mencionó que se ve a los chinos como una amenaza latente de que China inunde el mercado de este alimento netamente mexicano" (Gómez Flores, 2006, p. 42). Inclusive, "se teme por que si ellos llegan a abaratar los costos en comparación con los nuestros sería grave. Si de por sí ya están ganando terreno en el mercado de los chiles, lo mismo puede pasar en el del nopal" (Llanos, 2006, p. 43). Esta aseveración no hubiera tenido mayor impacto en la opinión pública si no fuera por el hecho de que el emisor ocupaba un cargo público de importancia, lo cual daba a su discurso un certificado de verdad. Lo interesante es que esta información oficial parece haber provocado una anamnesis colectiva: productores de nopal y responsables delegacionales empezaron a recordar haber visto turistas asiáticos mal intencionados visitando las zonas de producción de nopal. Estas reminiscencias difundidas públicamente en un momento oportuno carecen de precisiones sobre la nacionalidad de los visitantes, el periodo en el cual estuvieron en los pueblos nopaleros y la información exacta que se les proporcionó. Según un periodista, pobladores de Milpa Alta recordaron que:

En 1997 aproximadamente, un grupo de japoneses llegó a comunidades del Estado de Morelos y a su paso por el municipio de Tlalnepantla también se adentró en poblados de la comunidad indígena de Villa Milpa Alta. Además, relataron que se informó al grupo de asiáticos cuál es el proceso para la siembra del nopal y el tiempo de cosecha, pero jamás imaginaron que los extranjeros lo reproducirían en su tierra y mucho menos que lo intentarían patentar como si fuera un producto de esa nación (Josefina Quintero, 2007, p. 37).

Es interesante notar que la falta de identificación precisa de la fuente (pobladores de Milpa Alta), así como la dudosa mención de los sospechosos (japoneses/extranjeros), contribuyeron a difundir el temor haciéndolo plausible.

Por otro lado, en 1998, el Ministerio de Agricultura de China decidió importar nopal como parte de un ambicioso proyecto agrícola (Wu, 2005). Este hecho está confirmado por el ingeniero Claudio Flores Valdés –coordinador del Programa Nopal del Centro de Investigaciones Económicas Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial (CIESTAMM) de la Universidad de Chapingo–, quien afirma que durante un periodo de "entre 8 y 10 años los chinos les compraron a los productores de nopal de Milpa Alta seis contenedores de nopal, de los cuales existen 1,500 hectáreas de nopal; en China existen cinco empresas que industrializan el nopal" (Comunicación personal, 19 de agosto, 2008).

Hace más de diez años –cuenta Mario Martínez, encargado del Desarrollo Agrícola Delegacional–, los chinos vinieron hasta aquí a que se les explicara la manera en que se cultiva el nopal. ¡Nadie desconfió! Ellos se concentraron en su transformación industrial, y ahora vemos llegar productos "made in China" a base de nopal, se lamenta. Desde 2003, China también destronó a México del segundo lugar de los proveedores de Estados Unidos en el mercado (Stolz, 2008, p. 35).

Esta explicación de un responsable político no solamente alimentó una sinofobia que hunde sus raíces en la historia del país, sino que profetizaba el porvenir. Lo mismo hizo el presidente del Consejo Potosino de la Tuna y el Nopal quien afirmó: "México podría perder la denominación de origen de la tuna y el nopal, ya que China está peleando por el certificado que avale a la nación asiática como principal productora y exportadora de estos dos productos mexicanos" (Editorial, 2006, p. 4–B).

Dentro de esta problemática, además de que en Milpa Alta y en San Luis Potosí se declararan como "afectados por prácticas de los asiáticos", se decía que:

Amenazan los chinos al nopal de Morelos, el cual tiene más alta calidad en el país, por encima de Milpa Alta; y corren el riesgo de tener que pagar una patente por su producción, ante el intento de China y Japón por apropiarse de la biodiversidad (Ramírez, 2007, p. 11).

Así mismo, en San Luis Potosí se hacía referencia de que "por cuestiones comerciales los chinos quieren registrar sus cultivos de nopal" (Juárez, 2007, p. 7). Por otra parte, y sumando a los estados "afectados por los chinos", en Otumba, Estado de México, se decía que los chinos "buscan que el principal producto de Otumba sea procesado para luego llevarlo a su país" (Salinas, 2007, p. 37). Mediante la publicación de informaciones periodísticas falsas, el rumor se propagó en las diferentes zonas nopaleras del país donde encontró oídos atentos. Todo esto, debido a que los productores de esa cactácea comestible se sentían directamente concernidos por el rumor que llegó a esas regiones (Morelos, San Luis Potosí, Estado de México, etc.), convirtiéndose en un discurso tópico con elementos locales para luego difundirse nuevamente a través de los periódicos.

Este discurso catastrófico que predijo el fin del nopal mexicano buscó movilizar a los nopaleros milpaltenses en torno a la propuesta del jefe de la delegación de Milpa Alta:

Ellos copian absolutamente todo, incluso la Virgen de Guadalupe, suspira José Luis Cabrera, jefe delegacional de Milpa Alta. Hay temor de que los chinos patenten primero la planta. Pero la Organización Mundial del Comercio no lo permite, recuerda Cabrera. En cambio, están haciendo todo lo posible con sus derivados industriales. Estimulados por la incursión china, los responsables de Milpa Alta exploran actualmente otras vías (Stolz, 2008, p. 34).

Así, a partir de 2005 y con más fuerza en 2007, se publicaron notas periodísticas sobre las "consecuencias de este gran problema", ya que "más de 400 mil familias que se dedican a estos cultivos han sido afectadas por las prácticas de los asiáticos". Además de que se "hizo un llamado a los agremiados a defender los símbolos y productos que le dan identidad nacional a México" (Botello, 2007, p. 7). De la misma forma, la Confederación Nacional Campesina (CNC) advirtió que:

Productores de China iniciaron trámites en Bruselas, Bélgica, para patentar el maguey y el nopal; aseguró que los chinos tienen 5 mil hectáreas de la cactácea bajo un sistema de techado y la cosecha será enviada a México, ya procesada, para después trasladarla a Estados Unidos, mediante la triangulación comercial que desplazará a productores del país. Además, los chinos y japoneses han podido reproducir el nopal y el maguey porque las autoridades de las aduanas de México permiten a los empresarios asiáticos llevarse en cajones de un metro de largo y 60 centímetros de profundidad, la tierra donde se cultivan ambos productos (Editorial, 2007a, p. 17).

La alimentación del rumor fue posible merced la participación directa e indirecta de representantes políticos y gremiales. Cada quien agregaba elementos para "comprobar" la autenticidad del complot urdido por empresarios asiáticos quienes eran chinos, japoneses o coreanos según las versiones. La denuncia de prácticas comerciales desleales junto con la supuesta patente del nopal mexicano por extranjeros, buscó cohesionar a los oyentes, y en particular a los nopaleros, para que delegaran a los hombres políticos su voto de confianza y éstos tomaran las medidas urgentes necesarias para proteger los productores nacionales.

 

NOPAL, PATENTES Y CIENCIA

Las autoridades delegacionales consideraban como:

Inminente la pérdida de la certificación de origen del nopal de Milpa Alta si el gobierno mexicano no brindara los apoyos necesarios para su obtención, y con ello se perdería la nacionalidad de un producto que por años ha identificado a nuestro país en el resto del mundo (Oficio SDA/219/2008).8

Respondiendo al señalamiento del jefe delegacional, el director general de Desarrollo Rural de la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) del gobierno capitalino, confirmó que "existe interés de China de quedarse con la denominación de origen del nopal, ante los buenos resultados obtenidos en su producción, mientras Japón tiene inclinación por el maguey", además de "exhortar a las autoridades federales a poner mucha atención en la necesidad de obtener dicha certificación" (Gómez Flores, 2008, p. 39).

Aunado a lo anterior, la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO) del GDF, anunció que la administración capitalina apoyaría a los productores de nopal interesados a patentar el producto 100% mexicano (Quintero & Gómez, 2007, p. 48).

En este contexto de rumor del nopal chino, el promotor de la iniciativa de Ley General de Protección y Estímulo al Nopal y sus Derivados, el diputado Irineo Mendoza Mendoza, señaló en una entrevista que: "cuando países asiáticos han realizado intentos por patentizar el nopal, es cuando debemos impulsar ordenamientos que den a este cultivo, 100% mexicano, la importancia y proyección que merece" (Editorial, 2008, p. 35). A raíz de esta petición, el pleno de la Cámara de Diputados exhortó a la Secretaría de Economía a "velar por la protección de la producción del nopal y el maguey, sobre todo en el ámbito de las patentes para su cultivo, ante el interés de empresarios asiáticos por sembrarlos y elaborarlos" (Editorial, 2007a, p. A11).

Es posible interpretar el apoyo de la bancada perredista de la Cámara de Diputados y del gobierno de la Ciudad de México a un jefe delegacional del mismo partido, como parte de una estrategia política que apunta hacia representar los intereses de un sector del electorado: los nopaleros de Milpa Alta. En su denuncia pública de la importación de nopal chino, el jefe delegacional mencionó a dos instituciones aliadas: el Consejo Mexicano de Nopal y Tuna (CoMeNTuna) y el gobierno federal. José Luis Cabrera priorizó que en su administración "suman esfuerzos entre el Gobierno Federal y local para lograr la certificación de origen del nopal del país y en específico de Milpa Alta" ("Defenderemos la certificación del nopal e impulsaremos la comercialización del nopal verdura", 2008).

Por razones distintas, los representantes de ambas instituciones no avalaron la propuesta del jefe delegacional. Así, el presidente nacional del CoMeNTuna denunció que:

Existe descoordinación entre productores, centros de acopio e industrializadores de nopal. El gobierno del DF que en el léxico político promueve la denominación de origen del nopal para Milpa Alta, el reto no es poner a pelear a las regiones productoras, sino coordinar su articulación (sic) (Torreblanca, 2008, p. 10).

Y con un tono mucho más enérgico agregó:

Para terminar de tajo con las malas informaciones, no hay riesgo de que los chinos o los japoneses nos carranceen9 el registro del nopal. El Consejo ya tiene 30 variedades con registro y 20 más en proceso de obtención. La estrategia comenzó en 1999 y el primer registro se consiguió en 2004 (p. 10).

De esta forma, el representante del CoMeNTuna descartó de manera categórica la posibilidad de que empresarios asiáticos roben el nopal mexicano.

Por su parte, la Secretaría de Agricultura (SAGARPA) del gobierno panista "descartó que naciones como China y Japón intenten patentar el maguey y el nopal", señalando que para el caso del registro de patentes, "éste se otorga nada más a los procesos industriales o inventos y no en las variedades vegetales".10 El director general de Fomento a la Agricultura de la SAGARPA calificó como "infundadas las afirmaciones que en este sentido hicieron las organizaciones campesinas" y añadió que "México está totalmente protegido y no hay riesgo alguno de que el maguey o el nopal o sus derivados sean patentados" (Oliver Pavón, 2007, p. 6).

A pesar de estas voces disidentes –que Morin (1982, p.84) llama "anticuerpos" y Kapferer (1990) "anti–rumores"– que desestimaban la pretensión del jefe delegacional de convertirse en el defensor de los nopaleros en contra de sus enemigos internos y asiáticos, éste último siguió con el proyecto de construir una mega planta procesadora. Para ello volvió a organizar la Feria Gastronómica del Nopal en Milpa Alta que durante 11 años no había sido celebrada, nombrando como responsable de la misma al líder de los nopaleros milpaltenses, principal oponente al proyecto de la planta procesadora. Durante la inauguración de la Feria, el Secretario de Turismo de la Ciudad de México declaró que:

El gobierno capitalino pretende obtener la denominación de origen del nopal junto con los organismos de la UNESCO, la Organización Mundial de la Salud, y todos los mecanismos para este efecto, que el nopal sea considerado, además de patrimonio gastronómico (sic). Evidentemente, sea considerado ya dentro de este esquema de reconocimiento internacional como patente, como la denominación de origen, que tiene el tequila, en este caso que la tenga la denominación de origen Milpa Alta; así como Jalisco la zona tequilera tiene su certificación, Milpa Alta pueda otorgar hacia el mundo y hacia México la denominación de origen del nopal.11

Además, mencionó que:

Hay 23 estados que producen el nopal, de todos esos estados la penca madre es de Milpa Alta, como la penca madre que también está en China, en Japón, en Venezuela, en Brasil y otros países, toda esa penca ha salido de Milpa Alta, lo que hace falta es defender el escudo nacional que es el nopal. Tenemos que luchar para tener la denominación de origen, que se quede en México, no que sea China (A. Rojas, transcripción de conferencia de prensa, 6 de mayo, 2008).

Así mismo, Rojas consideró que se tiene el "derecho y obligación de disputar internacionalmente en todos los foros y en todas las instancias de reconocimiento para que la certificación mundial se la otorguen a Milpa Alta" (A. Rojas, 6 de mayo, 2008).

Algunos científicos se movilizaron para defender el nopal mexicano como es el caso de una académica del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien consideró "inaceptable que estos dos países asiáticos [China y Japón] intenten patentar el nopal puesto que se trata de una planta de origen americano y que en México presenta la mayor diversidad del mundo" (efe, 2008, p. 11). Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (SEDEREC) del gobierno capitalino hizo referencia al trabajo de dos científicos de la Universidad Autónoma Chapingo, quienes analizan el ADN del nopal para "lograr su denominación de origen en el mercado mundial, con el objetivo de no perder parte de nuestra identidad, pues esta cactácea es parte de la insignia nacional" (Quintero, 2008, pp. 44, 60). Se trata, dijo, de una tarea ardua, porque "no es sólo cuestión de conservar y proteger plantas nativas, sino de impedir que nos pirateen el nopal y los ingresos derivados de su producción y comercialización, así como sus derivados" (pp. 44, 60). Así, el responsable de una administración pública utilizó el nombre y el tema de investigación de dos científicos, para reforzar su propia argumentación de corte política. En otras palabras, la inclusión de una referencia prestigiosa (nombres de científicos y de universidades) en ciertas versiones del rumor del nopal chino.

En el marco de esta reapropiación del saber académico, productores milpaltenses de nopal fueron informados por sus autoridades delegacionales que "en la delegación Tlalpan existe un museo en el que se puede ver a través de fotos, el modo en que cultivan el nopal en China y la gran empresa con la que estarían compitiendo en el mercado nacional" (Hernández & Miranda, comunicación personal, 12 de abril, 2008).12 Después de averiguar la veracidad de esta información, concluimos que se trataba de otro rumor colateral vinculado al rumor del nopal chino.

Las dos administraciones de la delegación de Milpa Alta que se sucedieron entre 2005 y 2008 recurrieron a la Universidad Autónoma de Chapingo para legitimar sus propias aseveraciones y dar una base científica a su proyecto político de organización de los nopaleras en torno al proyecto de una planta procesadora.

Sobre el tema, explicó el subdirector, la Delegación se basa a través de información solicitada a la Universidad de Chapingo, además de revistas especializadas donde dicen la posible certificación de origen; la televisión, Internet, periódicos. En ello se basa la preocupación de este tema (Comunicación personal, subdirector de Desarrollo Agropecuario de Milpa Alta, 23, de junio, 2008).

Cabe señalar que existe un convenio de colaboración con clave 2001/1008 firmado entre el Departamento de Suelos de la Universidad Autónoma de Chapingo y la delegación de Milpa Alta que planteaba ofrecer 16 cursos de capacitación a los productores agropecuarios.13 Pero destaca la participación del más conocido experto en nopal, el doctor Claudio Flores Valdés, investigador de la Universidad de Chapingo.

Un especialista mexicano la asesoró [empresa Rísebarn] y dio a conocer la peculiar cultura del nopal de México, la milenaria historia de explotación y utilización de la planta, su actual cultivo y procesamiento. Del mismo modo, altos directivos de Rísebarn le propusieron que fuera asesor de desarrollo industrial de la compañía, lo cual aceptó con gusto y manifestó que le apoyaría en el cultivo de nopal comestible y procesamiento profundo y que les proporcionaría experiencias maduras de la industria de nopal en México, a fin de ayudarles en la internacionalización de la empresa china. Rísebarn es la principal empresa que cultiva y procesa el Nopal en China (Wu, 2006).

En ese artículo periodístico, el autor se refiere al coordinador del Programa Nopal del CIESTAAM de la Universidad Autónoma Chapingo, como el experto enterado del grado de avance de la producción de nopal en China. Pero al ser entrevistado directamente en su oficina en dicha Universidad, el ingeniero Flores aportó las siguientes precisiones:

La certificación de origen que se pretende obtener por la Jefatura delegacional de Milpa Alta, es absurda. Ni por cuestiones de distancia, ni por costos, ni por nada van a traer nopal de China. Los chinos no tienen interés en ello; inclusive no producen nopalito, ni tuna. El nopal no tiene mayor importancia en el mundo. El nopal no se conoce, sólo si uno es mexicano o hijo de mexicano es como lo conocemos. Y mientras en México no se busque un lugar en el mundo para vender el nopalito, simplemente no se podrá vender. La importación de nopal chino es inadmisible y no sé de donde se originó... Inclusive, la Universidad Autónoma Chapingo no tiene nada que ver con éste tema porque simple y sencillamente, no existe la necesidad de importar el nopal de China, ya que en México hay bastante nopal y si se importara sería en caso de ser redituable. Al respecto, en la Jefatura delegacional de Milpa Alta se observa su incompetencia al pretender hablar de importaciones de nopal chino: no saben de lo que están hablando. Es más: desconocen de manera general lo relacionado al nopal (Comunicación personal, 19 de agosto, 2008).

De esta forma, el experto negó rotundamente la posibilidad de que empresas chinas tuviesen la intención de exportar nopal a México y que éstas constituyeran una amenaza comercial para los productores de Milpa Alta. Las aclaraciones del académico permitieron enfocar nuestra atención sobre la actuación y los intereses de los jefes delegacionales de Milpa Alta para los periodos 2003–2006 y 2006–2009.

 

COMPETENCIA Y MODERNIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN DE NOPAL EN MILPA ALTA

Por lo menos, desde 1997, las autoridades de Mipa Alta se han pronunciado a favor de la transformación y comercialización del nopal con el propósito de mantener su ventaja sobre los demás productores nacionales y extranjeros. En el Programa Delegacional de Desarrollo Urbano de Milpa Alta se planteaba, como proyecto a mediano plazo, la creación de una industria transformadora de nopal en la calle Xolotl del pueblo de San Pedro Actopan (Delegación Milpa Alta, 1997).

En las conclusiones de la tesis de licenciatura de Cuauhtémoc Martínez presentada en 2005 –un año antes de terminar su periodo como jefe delegacional de Milpa Alta– el autor planteaba, entre otras alternativas, "promover nuevas figuras asociativas de productores agrícolas y realizar un estudio de factibilidad de la procesadora e industrialización del nopal" (Martínez, 2005, p.42). Una vez asumiendo el poder, Martínez se esmeró por llevar a cabo sus planteamientos, provocan–do fuertes tensiones entre la delegación y los comités (conformados por tres o cuatro personas en cada uno de los 10 pueblos nopaleros). En este conflicto que alcanzó su punto más álgido en la mitad del año 2005, ya que se manifestaron fuertes intereses personales, partidistas, corporativos y electorales. Es en ese momento donde los periódicos, por primera vez, empezaron a mencionar al nopal chino, reproduciendo las notas informativas emitidas por la propia delegación.14 A pesar de los esfuerzos desplegados por esta administración delegacional para modificar la postura de los comités y restarles poder, el proyecto no pudo realizarse.15 Tal vez podemos ver, retrospectivamente, que la fácil identificación de la fuente de la noticia falsa por parte de los nopaleros concernidos, además de la experiencia histórica acumulada de lucha en contra de los responsables políticos locales, no permitieron al rumor provocar una reacción desesperada en los productores.

A pesar de ese relativo fracaso, el siguiente jefe de la delegación de Milpa Alta, José Luis Cabrera, retomó la idea de querer modificar el esquema de apoyo de los nopaleros, quienes seguían recibiendo un cheque anual para comprar abono y sufragar sus gastos de transporte. Multiplicando las declaraciones, el jefe delegacional afirmó que se iba a evitar irregularidades por parte de los nopaleros en el uso del apoyo anual de 36 millones de pesos, mediante la compra de abono orgánico, tractocamiones y la construcción de una planta procesadora de nopal (Dirección de Comunicación Social de GDF, 2007). De nueva cuenta se gestó un conflicto entre autoridades y productores quienes se acusaban mutuamente del mal uso de los recursos públicos. En un intento por aliarse con un sector de los productores de nopal, las autoridades de Milpa Alta celebraron la Muestra Gastronómica de Nopal–Verdura del 12 al 15 de abril de 2007; dos meses después, los productores cercaron la Jefatura delegacional para exigir su apoyo en efectivo. Se lograron acuerdos que permitieron que para ese año 2,935 nopaleros recibieran un apoyo económico mientras 1,193 productores fueron subsidiados con 5,923 vales de abono de estiércol (GDF, 2007), pero estos últimos declararon que era un abono seco y de muy baja calidad que no permitía enriquecer sus parcelas, además de seguir denunciando desvíos de recursos en este programa público.

Detrás de la estrategia comunicativa estaba en juego la construcción de una planta procesadora de nopal con los recursos que, hasta entonces, eran otorgados anualmente a los productores. Las autoridades delegacionales milpaltenses del periodo 2006–2009 justificaban este proyecto, con los mismos argumentos que las autoridades anteriores: a) el cultivo de nopal pierde rentabilidad; b) se hace de manera artesanal cuando se tendría que realizar de manera industrial; c) se debe diversificar la transformación del nopal para obtener una mayor plusvalía; d) los programas de apoyos para el abono fomentan un mal uso de los recursos por parte de los productores, además de favorecer algunas empresas vendedoras de fertilizante.

La planta procesadora de nopal era todavía según la Jefatura delegacional, la solución idónea, por lo que se esmeró para intentar convencer a la opinión pública de lo bien fundado de su postura. De hecho, en la cuenta pública de Milpa Alta se reconoce el gasto de una cantidad no especificada de recursos del erario público para "realizar el impulso de tres proyectos: una planta procesadora de nopal, una planta procesadora de alimentos para ganado y una planta procesadora de mole" (GDF, 2007, p.12). Podemos ver de esta manera que la construcción de la planta procesadora de nopal iba a formar parte de un paquete de tres proyectos cuyos detalles, permisos, licitación, costos, capacidad productiva y dirección operativa, nunca fueron dados a conocer públicamente. Esta ausencia de información contribuyó en alimentar más las sospechas y críticas de los nopaleros opositores. Por su parte, el subdirector de Desarrollo Agropecuario resume el conflicto así:

Primeramente, queríamos afectar..., bueno, no afectar sino queríamos darle un sentido de manera diferente, un apoyo de manera diferente. Ahorita se les está dando un apoyo económico para que adquieran abono orgánico o estiércol, en donde el año pasado se destinó 24 millones de pesos aproximadamente, para éste año se le calcula que será un poco más. Pero, viendo esa situación, impulsamos la idea de que se iniciara con una planta procesadora en donde ya se pudiera procesar y de alguna manera irle dando presentación al mercado de diferentes productos. Pero los intereses económicos que están de esta parte del programa de abono orgánico, no permitieron que se diera esta situación. Intereses económicos de un número considerado de aproximadamente 100 proveedores de este fertilizante, en el cual finalmente a base de engaños confundieron a la población, sabiendo que podrían ser afectados porque ya no iban a comercializar con su producto, lo que planteamos como delegación era darles este producto y a su vez darles una planta procesadora (Comunicación personal, 23 de junio, 2008).

De esta forma las autoridades optaron por crear grupos y organizaciones afines, y por el otro buscaron recursos externos para financiar su proyecto de transformación industrial de la cactácea. Al respecto, en un artículo publicado en La Jornada el 1 de octubre de 2007, la titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO) del GDF anunció la inversión de 10 millones de pesos con recursos provenientes del Fondo de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) para construir la planta procesadora de nopal en Milpa Alta (Gómez Flores, 2007, p. 47). Sin embargo, dicho acuerdo no parece haber sido firmado entre el GDF y la delegación de Milpa Alta. Un año más tarde, la Gaceta Oficial del GDF (2008) da cuenta del apoyo de 236,800.20 pesos otorgado a un particular para la instalación de una planta procesadora de nopal en Milpa Alta (núm. 489).

Así mismo, es en el contexto de esta áspera disputa que el rumor del nopal chino volvió a ser difundido por la Dirección de Desarrollo Agropecuario y la Dirección de Comunicación de Milpa Alta. Los periódicos Milenio y La Jornada fueron los principales órganos de difusión de este rumor al publicar artículos a partir de las notas informativas producidas por la propia delegación, mientras otros periódicos como Reforma y El Universal hicieron públicas declaraciones del jefe delegacional sobre el riesgo de importación masiva de nopal chino. El recurso del rumor como estrategia política para modificar las conductas colectivas, y en ese caso la de los productores de nopal de Milpa Alta, fue confirmado indirectamente por el subdirector de Desarrollo Agropecuario, quien dijo que la delegación tenía la idea de: "modernizar el proceso de industrialización del nopal, así como la pretensión de obligar a los productores, de manera sutil, a la modernización y colectivización", a lo cual agregó que "detrás de un rumor siempre hay algo de verdad" (Comunicación personal, 23 de junio, 2008).

En suma, el rumor del nopal chino fue uno de los instrumentos de comunicación –tal vez el más llamativo– movilizado por las autoridades delegacionales de Milpa Alta de dos periodos (2003–2006) y (2006–2009) para intentar vencer las resistencias de los nopaleros y legitimar el proyecto millonario de construcción de una planta procesadora de nopal.

 

CONCLUSIONES

La noticia sobre la importación masiva de nopal chino a México fue publicada, con variantes, durante cerca de seis años por periódicos nacionales y estatales, haciendo hincapié en el peligro económico que representan los asiáticos (y en particular los Chinos), y/o en la competencia de los milpaltenses con nopaleros de otras regiones del país, y/o en la necesidad de patentar el nopal de Milpa Alta, y/o en el rezago organizativo y tecnológico de los nopaleros milpaltenses. Esta información estaba invariablemente dirigida a los productores del sur de la Ciudad de México, como lo demostró el involucramiento de las autoridades delegacionales de Milpa Alta en la pinta de bardas con mensajes sinofóbicos. Empero, el rumor corrió velozmente en las otras regiones productoras de nopal del país de tal forma que responsables políticos llegaron a pronunciar discursos chovinistas en defensa de la calidad del nopal autóctono. Actores gremiales y parlamentarios se pronunciaron también al respecto, y se formuló una propuesta de ley para defender la cactácea mexicana en contra de los empresarios chinos. Esta noticia falsa tuvo un innegable "efecto de verdad", ya que se basaba en un reporte científico y movilizaba una sinofobia presente en la conciencia colectiva. El anuncio catastrófico profetizado por la Delegación de Milpa Alta reveló indirectamente la actualidad del racismo anti–chino en el México contemporáneo y mostró la fuerza de esta representación colectiva. Si bien el rumor del nopal chino buscaba provocar temor, empero no podemos reducirlo a la categoría de rumor de tipo esquizoide por la presencia de la figura de extranjeridad, según la taxonomía de Reumaux (2009).

Al margen de los políticos e investigadores que se presentaron espontáneamente como portavoces del nopal mexicano y de sus productores, hubo quienes denunciaron la inautenticidad de esta información. El propio científico cuyo nombre había sido mencionado por la delegación de Milpa Alta para autentificar la noticia, refutó tajantemente la posibilidad de que China exporte nopal procesado a México. Un dirigente nopalero en el nivel nacional y el representante de la Secretaría de Agricultura señalaron también la imposibilidad jurídica de patentar una especie vegetal natural. En todo caso, estas voces disidentes no lograron crear un anti–rumor suficientemente sólido como para terminar con la noticia falsa porque, en intervalos irregulares, volvía a aparecer en diferentes periódicos con nuevos elementos. De esa forma podemos hablar de la capacidad autopoiésica del rumor del nopal chino, capacidad que fue alimentada, tanto por los intereses de las sucesivas autoridades delegacionales para intentar imponer un megaproyecto de planta procesadora de nopal, como por la fuerza de propagación de los medios masivos de comunicación. Es difícil considerar de que se trate del sencillo producto de una propaganda oficial, entendiendo por propaganda un haz de discursos positivos orientados hacia enaltecer las virtudes y logros de la propia institución emisora. Si bien la delegación de Milpa Alta buscó reiteradamente y por diferentes medios, obtener el apoyo de las organizaciones de productores de nopal, no alcanzó la totalidad de sus objetivos. El fracaso de las sucesivas administraciones para construir una planta procesadora de nopal e instaurar nuevas modalidades de apoyo a los productores, se debe a la fuerte resistencia de los campesinos milpaltenses para defender sus intereses económicos y gremiales, así como a la banalización del rumor periodístico como estrategia de comunicación política (Contreras, 2001). A raíz de nuestra investigación de campo, podemos afirmar que el rumor del nopal chino fue una creación oportuna por parte de quienes integraron la dirección de Desarrollo Agropecuario de Milpa Alta durante dos trienos, explotando los temores de la ciudadanía y más particularmente las incertidumbres económicas de los nopaleros milpaltenses.

Finalmente, es posible aseverar que el rumor no debe ser interpretado únicamente como una información falsa que circula de manera discontinua en los periódicos y de boca a oreja en un sector determinado de la población. En efecto, más allá de la inautenticidad que vehicula y propaga, el rumor revela múltiples verdades. Esas verdades se refieren tanto a problemáticas concretas de la vida cotidiana como a las angustias que estas mismas situaciones generan. En este sentido, podemos considerar al rumor como una mayéutica acéfala capaz de liberar verdades arraigadas en el inconsciente colectivo.

 

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Notas

1 Agradecemos a Verónica Bunge por su revisión de la primera versión del texto y sus comentarios sobre las organizaciones de los nopaleros de Milpa Alta.

4 Knapp, como Allport y Postman fueron los primeros en establecer "clínicas de rumores" durante la Segunda Guerra Mundial, con el apoyo del Reader's Digest y del periódico Herald Traveler de Boston. Todavía en Estados Unidos, en los años setentas funcionaban los Rumor Control Centers con el fin de prevenir disturbios sociales y raciales (Reumaux, 1990).

5 Rouquette (1990) llamó "atribución" a este fenómeno de temporalidad doble. En un trabajo más reciente (Rouquette, 2009a), el sociólogo distingue la racionalidad ficcional como la anticipación del evento a partir del enlace lógico de ciertos acontecimientos, y la racional factual siendo una hermenéutica materialista basada en la evidencia empírica de fenómenos comprobables.

6 La Ciudad de México está dividida administrativa y políticamente en 16 delegaciones. La delegación de Milpa Alta ocupa 10.5% de la superficie de la capital (228.41 km2) y reúne 0.15% de la población con apenas 130,582 habitantes (INEGI, 2010).

7 Meses después estas bardas fueron borradas quizá debido a nuestra presencia en el lugar y nuestros contactos con las autoridades delegacionales, o bien por el hecho de que en agosto de ese año se celebraron los Juegos Olímpicos en Beijing. No pudimos obtener explicación alguna por parte de las autoridades delegacionales.

8 Proporcionado de manera personal por Mario Martínez Vera, subdirector de Desarrollo Agropecuario de la Delegación Milpa Alta.

9 El verbo "carrancear" es un mexicanismo construido a partir del apellido de un jefe revolucionario: Venustiano Carranza, quien llegó a ser presidente de la República (1917–1920) y cuyas huestes se dedicaron al saqueo y el pillaje. Actualmente "carrancear" significa robar en gran escala, impunemente.

10 Confirmando esta definición de la patente, el doctor Miguel Rábago Dorbecker nos explicó que: "Las cuestiones que sólo pueden ser propiamente patentables serían aquellas que tuviesen una modificación genética. Las plantas originarias por la naturaleza sin ninguna modificación no serían propiamente patentables: es la innovación lo que se patenta. Inclusive, dentro de las reformas al derecho de protección intelectual en China, los aspectos culturales no permitirían patentar aquello que forma parte de una comunidad indígena, e inclusive si se tuviese una modificación de laboratorio debido a que existen derechos a la cultura" (Comunicación directa, 1 de octubre de 2008, en el Seminario México–China en la UNAM).

11 Transcripción de conferencia de prensa, 6 de mayo, 2008, del secretario de Turismo del Distrito Federal, Alejandro Rojas Díaz Durán, para anunciar la Feria Nacional Gastronómica del Nopal, Milpa Alta 2008, en las oficinas de Comunicación Social del Gobierno del Distrito Federal.

12 Ambos productores de nopal en Milpa Alta.

13 Base de datos de la Secretaría Particular de la Universidad Autónoma de Chapingo, acceso restringido. Consultada el 5 de agosto de 2007.

14 En la Dirección de Comunicación Social se proporcionaba información entre otros, a dos periodistas, uno de La Jornada y otro de Milenio, para que publicaran estas notas en dichos periódicos de circulación nacional. De hecho, un fondo revolvente era empleado para retribuir a los periodistas que colaboraban con la delegación de Milpa Alta (Comunicación directa con un reportero del Área de Comunicación Social de la delegación Milpa Alta, 1 de septiembre de 2008).

15 Si bien no pudo construir la planta procesadora de nopal, puede mencionar no obstante que la Sociedad Cooperativa "Temanantitla" de Milpa Alta recibió un apoyo de 176,000 pesos para elaboración de un proyecto ejecutivo de planta procesadora de nopal con recursos de prodesca (Gaceta Oficial del GDF, 2006, núm. 82).