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Revista mexicana de sociología

versión On-line ISSN 2594-0651versión impresa ISSN 0188-2503

Rev. Mex. Sociol vol.81 no.spe México abr. 2019

http://dx.doi.org/10.22201/iis.01882503p.2019.0.57887 

Artículos

Introducción. La Revista Mexicana de Sociología: mirando al pasado, pensando en el futuro

Miguel Armando López Leyva1  1

1Director del Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México, México.

En 2019, la Revista Mexicana de Sociología (RMS) cumple 80 años de haber sido fundada por Lucio Mendieta, entonces director del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), cuando éste no había cumplido una década de haber abierto sus puertas. Entre el comienzo de este proyecto editorial y hoy día, las ciencias sociales han cambiado de forma sustancial. Esto puede parecer obvio, pero no sobra decirlo. Una mirada hacia los propios contenidos de la revista así lo refleja. Si quisiéramos hacer un “corte de caja” sobre lo que ha sido esta publicación periódica y lo que es en 2019, estaríamos obligados a reconocer múltiples transformaciones, además de la propiamente disciplinar: por ejemplo, se han registrado cambios en el formato de la revista, en la manera en que se integran sus contenidos, en la gestión institucional que permite su aparición, en la colegialidad que está en la base de su funcionamiento, entre otros.

De frente a esta celebración, la actual entrega de la revista coincide con números previos de aniversario en los que se inicia con una invitación para la comunidad que hace posible la publicación al leerla, editarla o contribuir a sus discusiones con los productos originales de su investigación. Podría sonar a lugar común, pero tal como ocurre con los libros, esta revista pertenece a quienes participan en ella y la hacen suya: los lectores especializados que se interesan en las diversas materias, los académicos que buscan un espacio para proyectar sus investigaciones y aquellos otros que ofrecen su tiempo y expertise para hacer las necesarias evaluaciones de artículos. La invitación a la que se aludió antes la comparten instituciones, como nuestra Universidad, que atribuyen la importancia debida a la auto-observación: se trata de buscar que el hito que representa este 80 aniversario sea la base para reflexionar sobre nuestros deberes y los modos en que creamos y divulgamos el conocimiento. Ésa es la función que cumple conmemorar la fundación de la revista.

Un aniversario sirve para agradecer. En 1955, el número 1, volumen 17, celebró los 15 años de inicio de esta publicación. El recuento de las razones que llevaron a crearla se entretejió en esa ocasión con un pormenorizado agradecimiento a sus impulsores, a título personal. Sus nombres figuraron en medio de la descripción de cenas y discursos, donde el motivo para celebrar era que la revista no se tratara más del producto de su fundador, sino de una comunidad de autores. Ése es, quizás, el principio de la institucionalización en su sentido contemporáneo: una forma de operar que genera permanencia y trasciende personalidades particulares. La variada procedencia nacional e internacional de los autores de la RMS se destacó en ese primer ejemplar conmemorativo como otro motivo de agradecimiento, pues esta diversidad contribuiría a que la revista difundiera y participara de la creación de otras sociologías en el mundo (si es que la disciplina puede segmentarse por naciones). De ese modo, el ejemplar de referencia celebró a la revista y la entrada en la segunda mitad del siglo XX con artículos sobre el pensamiento sociológico contenido en la obra de filósofos árabes medievales, cambios en las tendencias de natalidad de América del Sur, criminología y criminalidad, minorías y fraternidades universitarias en Estados Unidos, entre otros.

Los aniversarios sirven también para vincular generaciones. En 1969, la conmemoración de 30 años coincidió con la publicación de los primeros 100 artículos de la revista. Al rito de recordar la fundación y sus objetivos originales, se le reforzó con el gesto de hacer coincidir entre sus autores a Lucio Mendieta junto con egresados recientes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, la cual se había fundado como escuela menos de dos décadas atrás. En ese número, el encuentro intergeneracional también se hizo presente en la forma de pasar lista, nombre por nombre, a 30 años, a colaboradores de la revista agrupados por materias: la historia de la sociología, su enseñanza, tendencias y actividades del campo de estudios; institutos, congresos y obras de sociología; los sociólogos, teorías, metodologías, relaciones con otros ámbitos del saber, lo mismo que las más variadas perspectivas de análisis de la sociedad, sus grupos y dinámicas. Como se aprecia, es esta disciplina, la sociología, la que predominaba en esos 30 primeros años en los contenidos de la RMS. En cuanto a los propios artículos del número 1 de 1969, las contribuciones giraron en torno a temas como dinámicas organizativas de los jóvenes mexicanos, el poder legislativo, los conceptos de raza y cultura en la antropología mexicana, la incidencia del suicidio, la relación entre educación y ocupación, al igual que los fenómenos de urbanización y dependencia.

Los aniversarios son momentos definitorios para reentender la identidad, en medio de cambios de gran calado. En 1989 el aniversario 50 se tituló: “Una mirada retrospectiva” y, por primera vez, gran parte de los artículos conmemorativos tomó como su objeto de análisis la trayectoria de la propia RMS. Tras la visita a los orígenes de la publicación y el recuerdo de su fundador, en el ejemplar se concentraron reflexiones con respecto a lo permanente o lo que en la revista se considera perennemente importante. Encabeza esta lista el vínculo con la agenda de prioridades de la sociedad mexicana, para estar a tono con la investigación de “las condiciones y problemas nacionales” que establece la Ley Orgánica de la Universidad; se destacaron también valores como la pluralidad, al igual que la vocación de la revista de fungir como punto de encuentro con otras instituciones de educación superior en México y el mundo. En lo que respecta a los cambios atestiguados por la publicación, se abordó qué era lo que medio siglo de artículos permitía conocer sobre el desarrollo de la sociología mexicana, sus métodos y técnicas, así como las transformaciones en temas concretos de investigación (poder, trabajo, América Latina, los campesinos y los pueblos indígenas, por ejemplo).

Aunque en ocasiones no se conjugan las condiciones de tiempo y espacio para comentar con profusión ciertas conmemoraciones,2 los aniversarios siempre suponen crecimiento. Ello no sólo por la inercia que se genera con el paso del tiempo, sino también porque el propio desarrollo de algunos proyectos académicos llega a superar sus horizontes originales. En el número especial conmemorativo de los 65 años (2004), queda constancia de esta clase de expansión, al hablarse ampliamente del valor de la RMS para las ciencias sociales, y no de forma exclusiva para la sociología. Esto representa un cambio de visión, acompasado con la creciente complejidad social que no admite respuestas reduccionistas ni fórmulas predeterminadas. A partir de entonces, la RMS se reconocerá heredera de la sociología, de la cual abrevó en sus comienzos, pero a la par se mostrará abierta a las distintas disciplinas y posibilidades de articulación entre áreas que suponen lo “multi”, “inter” y “trans” disciplinar.

Otro aspecto de la publicación sujeto a reflexión fue la especificidad geográfica sugerida por su nombre, en la medida en que sus contenidos se presentaron desde siempre latinoamericanos (cuando no “cosmopolitas”), en lugar de alguna vez haber sido exclusivamente mexicanos. El análisis de sus alcances se plasmó en el texto “Un alto en el camino: la Revista Mexicana de Sociología en su 65 aniversario”. Allí, su desempeño se comentó a la luz de su presencia en índices, la diversidad en el origen institucional de sus autores y su larga tradición en contar con reglas claras de publicación, que garantizaran la calidad de sus contenidos. Por lo demás, 65 años se celebraron repensando la relación entre ciencias sociales y naturales, analizando modelos de democracia, innovaciones teóricas en la ciencia política, transformaciones en las capacidades del Estado, sus nuevas relaciones con otros actores, entre otros temas.

El esfuerzo que supone percibir e interpretar los cambios del presente es considerable y el diagnóstico de ampliación de horizontes de la RMS prevaleció de nuevo en el número especial de 2009, conmemorativo del 70 aniversario. En él, las nuevas ciencias sociales, al igual que su utilidad y articulación con políticas públicas, fueron los temas de los artículos que siguieron a una presentación ocupada en discutir la profesionalización académica, la tendencia a la mayor rigurosidad en la evaluación de pares y la multiplicación de las instituciones dedicadas a generar conocimiento sobre lo social. Así, las últimas dos reflexiones de este lustro de celebraciones se orientaron ya no sólo al valor de las disciplinas, sus interconexiones posibles y deseables, la variedad temática cambiante o las preocupaciones acerca de los problemas nacionales. En cambio, puede apreciarse el inicio de una nueva conversación sobre la institucionalización de la propia revista, en el contexto nacional de nuevas exigencias académicas ligadas con las políticas de ciencia y tecnología de principios de siglo.

Los aniversarios también son fechas propicias para imaginar el futuro. Éste fue precisamente el tono del suplemento especial de 2015, conmemorativo de los 75 años de la RMS. Vinculado con una mesa redonda en materia del futuro de las revistas de ciencias sociales, el ejemplar mostró un conjunto de reflexiones valiosas: la necesidad de comprender mejor con qué amplitud se lee la RMS y quiénes son sus lectores, así como los formatos en los cuales se acercan a ella y desde qué repositorios. La tensión entre producción y calidad para el largo camino que resta del siglo xxi se halla vinculada en los artículos del suplemento con la discusión de las virtudes y los desafíos que supone para toda revista la revolución digital. Si se mira a la luz de la historia de la RMS, que se ha resumido en sus conmemoraciones, éste es sin duda el desafío de los años por venir: conservar la herencia impresa, innovar en los formatos para preservar su memoria. Y es que, como ocurre en el texto “Sobre el futuro de las revistas de ciencias sociales. Elementos para la reflexión”, la revisión minuciosa del camino de la revista no ocurre de forma acrítica. Por el contrario, asume la responsabilidad de advertir tendencias del mundo editorial que pueden ser sujetas a debate y a las que habría que adaptarse garantizando la calidad académica, la difusión internacional y el prestigio arduamente ganado de esta publicación.

En síntesis, los aniversarios de la RMS, además de ser ocasiones de celebración, han permitido agradecer a quienes sostienen la publicación con su profesionalismo, voz crítica e interés. Esta ocasión, por los 80 años, es también motivo de agradecimiento, más aún, de reconocimiento: al público lector, desde luego, a las y los académicos participantes, pero también a quienes han dirigido el Instituto, a editores y directores de la revista, así como al personal de Publicaciones que ha realizado la labor fantástica de dar vida a una de las revistas de mayor prestigio e influencia en América Latina. Como se mostró, estos números especiales han permitido vincular a generaciones de profesionales de las ciencias sociales, al recordarles los orígenes de su campo en la Universidad e invitarles a imaginar nuevos derroteros en este siglo XXI. También se insistió en que este ejercicio, el de la recuperación conmemorativa, parte de señalar lo que permanece en la revista y lo que cambia de la mano de la articulación disciplinaria y la innovación teórica y metodológica, elementos que conducen a una comprensión más profunda de los fenómenos -siempre cambiantes, nunca estáticos- del país y el mundo. Dicho de una manera muy simple: los retos no los impone la “realidad”, sino el imperativo por crear y transformar las herramientas para acercarnos a su entendimiento. Y de eso ha dejado constancia fiel y constante la RMS.

En ocasión del presente aniversario de nuestra revista, es válido decir que esta conmemoración sirve también para generar compromisos: con la sociedad, con la comunidad que nos acompaña y, por supuesto, con quienes estamos involucrados en su hechura. Ochenta años representan una oportunidad para compartir visiones sobre los pasos a emprender en lo más inmediato, de modo que se contribuya a cumplir los objetivos de la publicación en materia de reflexión y diálogo con los actores ubicados en el centro -y a los márgenes- del cambio social. Figura en esta proyección la necesidad de fortalecer el análisis de los debates de la coyuntura política, económica y social, de los que participan las y los colegas que integran el Instituto. Con ello se podrá reforzar la labor de producir conocimiento científico relevante para la sociedad, difundirlo y conectarlo entre los académicos y actores sociales que, en cualquier latitud, se ocupen también de esos nichos de investigación.

Con 80 años de trayectoria, la RMS ya goza de un gran prestigio y cuenta con un importante número de lectores asiduos, los cuales no dudan en recurrir a ella para estar al tanto de lo que se produce en la actualidad en el amplio ámbito de las ciencias sociales. No es exagerado afirmar que en ella se encuentra reflejado el estado de la cuestión de distintas disciplinas. En los años por venir, será relevante fomentar las consultas de lectoras y lectores en formación, interesados en conocer (desde fuentes rigurosas y análisis con fundamentos) las problemáticas de sus países, así como las propuestas de solución que se plantean desde la academia. En este sentido, dos de las acciones que se han impulsado recientemente han sido la consolidación de la versión electrónica de la revista y la promoción de su lectura a través de bibliotecas virtuales y de las redes sociales.

A partir de un trabajo conjunto entre el Departamento de Publicaciones y la Dirección de la RMS, actualmente también se avanza en otra de las tendencias digitales de publicación, orientada a mantener un flujo de conocimiento vigente, que se sume a los debates sociales en momentos pertinentes, con toda oportunidad de mostrarse al mundo con información actualizada: se trata de la práctica de que la versión electrónica se adelante a la versión impresa. Es decir, que un ejemplar se pueda leer primero en la plataforma Open Journal Systems (OJS), al igual que en la página de la propia RMS, en vez de que una publicación aceptada permanezca alejada de quienes pueden aprovecharla hasta que aparezca su impresión física. El número 3 de 2018 fue el primer ejemplar en el que se aplicó esta tendencia (ahead of print), lo cual es un gran logro y un beneficio conjunto para la comunidad de autores y lectores de la publicación.

En conclusión, brindar una mirada retrospectiva a los aniversarios de la revista permite apreciar la estrecha relación entre ella y la trayectoria que han tenido las ciencias sociales en México, en América Latina (su interlocutor natural) y el mundo. La RMS es nuestra ventana: ahí nos miramos como institución, lo que hemos logrado y los retos que están por venir, pero también observamos lo que ocurre “afuera”, en otros ámbitos, otras fronteras académicas, otras tradiciones científicas. Dicho de manera más simple: la publicación es el reflejo del quehacer académico del Instituto y de su arraigo múltiple, porque pasó a pertenecer a diversos colegas e instituciones, quienes contribuyeron, con seriedad y compromiso, con sus ideas y argumentaciones, a los debates del momento o de la época. Esto ha propiciado el vínculo académico con investigadores y profesores de muy diversas universidades nacionales y extranjeras en calidad de autores, dictaminadores y miembros del comité editorial. Hagamos votos por mantener y fortalecer esta dinámica virtuosa de cooperación, una tradición ya y, sin lugar a dudas, un legado de la Revista Mexicana de Sociología.

Primer número de la Revista Mexicana de Sociología, 1939. 

Lucio Mendieta y Núñez, acompañado del rector Gustavo Baz Prada y Mario de la Cueva, en la presentación del primer número de la RMS, 1939. 

1Agradezco a Michelle Vyoleta Romero Gallardo su cuidadosa labor de edición de este texto, así como la investigación sobre los números de la revista que aquí se comentan.

2Al cumplirse los 60 años (1999), solamente se colocó un sello alusivo al aniversario en la portada, sin que los artículos sobre religión y violencia estuvieran precedidos de una presentación que hiciera eco de la celebración.

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