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Revista de la Asociación Mexicana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva

versão impressa ISSN 0187-8433

Rev. Asoc. Mex. Med. Crít. Ter. Intensiva vol.30 no.4 México Set./Out. 2016

 

Editoriales

Ciencia, Tecnología y Humanización

Science, Technology and Humanization

Ciência, Tecnologia e Humanização

Manuel Poblano Morales1 

1 Presidente, Colegio Mexicano de Medicina Crítica (COMMEC). Ciudad de México, México.

Sin duda el desarrollo de la ciencia y la tecnología ha permitido que los pacientes mejoren su pronóstico de vida y se liberen de la enfermedad que les aqueja. El equipo de salud se ha encaminado a buscar los estudios clínicos de vanguardia, con las metodologías científicas más avanzadas que sustenten que los pacientes reciban los tratamientos de la más alta calidad basados en riesgos relativos, intervalos de confianza, reducción de riesgo absoluto o, en su caso, evitar los factores de alto riesgo, o bien si se trata de estudios de diagnóstico, intentamos ayudar de la mejor manera posible a nuestros pacientes eligiendo los métodos de mayor sensibilidad o especificidad. Por supuesto en todo este proceso también combinamos el conocimiento fisiológico y fisiopatológico más actualizado, siempre buscando que el beneficio sea mayor que el riesgo. Lo anterior es lo primero que se aprende en nuestros centros de educación médica, en ellos se orienta a los médicos en formación a adquirir un cúmulo de datos numéricos que garanticen el dominio del tema y los capacita para tratar pacientes. En esta situación se genera una gran pasión por poseer los conocimientos más avanzados que ayuden a pacientes en estado crítico con alto riesgo de muerte, por aportar nuestra experiencia y entonces valorar que hemos sido capaces de controlar, o en el mejor de los casos, de curar la enfermedad.

Por otro lado nuestro acercamiento a la tecnología es un poco más distante; por cierto, ésta se define como el conjunto de conocimientos, técnicas y procesos, o el uso de equipos o dispositivos orientados a satisfacer las necesidades humanas que mejoren la condición de nuestro entorno. La industria actualmente produce nuevas tecnologías en abundancia, aplicadas en monitores o equipos para dar soporte a distintos órganos. Dentro de todo, podemos ahora conocer una diversidad de variables fisiológicas, datos más fidedignos e inmediatos que nos permiten tomar decisiones más acertadas. La tecnología desarrolla productos o dispositivos con materiales menos agresivos, por ejemplo al contacto con los tejidos, desde una sonda, una membrana, un parche, un catéter o alguna forma de suministrar de manera más segura y eficaz un medicamento, por nombrar algunos. Con frecuencia la tecnología reduce costos. Aunque comúnmente ésta basa su desarrollo en la ciencia, surge entonces el nuevo reto: llevar a cabo estudios clínicos para probar sus efectos, aun cuando la cantidad de conocimientos que debemos poseer al seleccionar una tecnología es contrastante con las escasas horas académicas destinadas a este rubro.

Hemos escuchado con cierta frecuencia que la tecnología más eficaz es la que mejor conocemos, afirmación no tan acertada, ya que la tecnología a utilizar debe ser la que necesita el paciente y mediante estudios, la que brinde mayor seguridad, mejor relación riesgo-beneficio y por supuesto menor costo. Seguir la afirmación antes mencionada es como preferir un automóvil de hace 15 años, con base en que lo conocemos bien, que un vehículo de tecnología más evolucionada que nos brinde mayor seguridad, eficacia y confort, siempre y cuando el costo lo permita.

Además es común que consideremos como óptima la tecnología de nuestras unidades, desvalorizando y no aceptando otras. Disponer de tecnología implica pensar en actualización, capacitación de usuarios, mantenimientos preventivos y correctivos e incluso en el cuidado cotidiano. Sin duda es posible caer en el analfabetismo electrónico, cuya causa principal es la falta de actualización que lleva a trabajar en un potencial ambiente de oscuridad privado de los beneficios de las nuevas tecnologías.

Por otro lado, en ocasiones hemos podido constatar que la tecnología se convierte cada vez más en el eje central del equipo de salud, debido a lo interesante que resulta contar con variables que actualmente tenemos frente a nosotros, o a la forma de presentación mediante un programa electrónico que nos invita a conocerlo, o tal vez por lo majestuoso del equipo. Y entonces puede correrse el riesgo de ya no ver o escuchar a la persona.

La satisfacción por parte del equipo de salud con frecuencia ocurre cuando un paciente tratado con la ciencia mediante la tecnología tiene resultados positivos.

¡Claro que nos encanta la ciencia y la tecnología!, pero nuestra formación profesional realmente se manifiesta cuando se acompaña de otros aspectos que la humanización contempla. En principio ya no tratamos enfermedades, ni enfermos, sino que ahora se trata de personas. Este enfoque nos hace ver individuos, es decir seres humanos que no pueden ser divididos y aun cuando la vida se encuentre en peligro, no se separa del mundo de las emociones y de los principios bioéticos.

Los pacientes y sus familias son considerados como personas y deben ser tratados en forma integral proporcionándoles lo que la ciencia a su vez nos ofrece con tecnología que aporta la evidencia y el soporte emocional más avanzados. Para la ciencia y la tecnología nos basamos en la evidencia, entonces para el soporte emocional también debemos hacerlo. Algunos aspectos que la humanización contempla son: comunicación con el paciente, la familia y entre los profesionales; información suficiente y adecuada; flexibilidad en horarios; transitar a las UCI de puertas abiertas; participación de las familias; satisfacción del paciente y su familia; infraestructura de la UCI con ambiente más cordial; mejorar el clima laboral; educación, capacitación y entrenamiento para el personal; y cuidados al final de la vida.

Ciencia, tecnología y humanización. El abordaje diagnóstico y terapéutico de un individuo no puede estar completo cuando falta alguno de estos tres elementos.

Durante la XLIII Reunión del Colegio Mexicano de Medicina Crítica tendrá lugar una serie de simposios, talleres, conferencias y reuniones de grupos a lo largo de la semana que muestran que la ciencia, la tecnología y la humanización deben girar alrededor del individuo. Deseamos que ésta sea la forma de abordar a los enfermos graves necesitando un cambio de pensamiento del personal de salud de nuestras UCI’s.

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