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Frontera norte

versão On-line ISSN 2594-0260versão impressa ISSN 0187-7372

Frontera norte vol.31  México  2019  Epub 05-Fev-2020

http://dx.doi.org/10.33679/rfn.v1i1.2044 

Artículos

La catalanidad al norte y al sur de los Pirineos: representaciones sociales y cooperación transfronteriza

Perla Dayana Massó Soler 1  
http://orcid.org/0000-0003-3545-6780

1Université Catholique de Louvain, Bélgica, pearldiana5@gmail.com

Resumen

El presente artículo se indaga en la construcción simbólica de la frontera que realizan actores de proyectos de cooperación en el espacio catalán transfronterizo. A partir del enfoque de las narrativas de Jerome Bruner (con énfasis en las auto-historias y micronarrativas) y la teoría de las representaciones sociales, nos acercamos a la relación multidimensional fronteras-identidades y a los nexos entre las representaciones y las prácticas sociales que dan cuenta de lo transfronterizo. Constituye, entonces, el eje principal de nuestro análisis determinar de qué manera las prácticas de flujo, pasaje y cooperación que se consolidan actualmente en el espacio europeo influyen en los imaginarios y en la construcción discursiva de la frontera.

Palabras clave: narrativas; fronteras; identidad; alteridad; Cataluña

INTRODUCCIÓN

La diversidad de metáforas asociadas a las fronteras: barreras, filtros, límites, muros, lindes, bordes; además de junturas, goznes, recursos, puentes, pasarelas ( Kolossov, 2005 ; Anderson, 2001 ; O’Dowd, 2001 ) dan cuenta de un desplazamiento de significaciones bajo la impronta de la globalización y de nuevos enfoques en los Borders Studies –denominados postmodernos ( Kolossov, 2005 ; Newman y Paasi, 1998 ) ̶ y son reveladoras de la complejidad que entraña toda reflexión sobre los efectos sociales, culturales y económicos de un objeto que remite tanto a la línea que separa al Nosotros del Otro, como al contacto y a la hibridación.

Diversos autores ( Kolossov y Scott, 2013 ; Newman, 2006 ; Paasi, 1999 , Konrad, 2014 ) coinciden en la pregnancia de las fronteras –en su dimensión simbólica, así como objeto que reenvía a una materialidad, a una relación espacio-temporal– en la reflexión intelectual, científica, a saber, en la producción cultural de nuestro tiempo. Asistimos a una proliferación de discursos sobre la línea/barrera y a su materialización en la iconografía, las legislaciones, los filmes, las novelas, la educación ( Paasi, 1999 ; Newman y Paasi, 1998 ). Coincidimos con Konrad (2014) en que “both borders and cultures have been diminished ostensibly through globalization, yet both borders and cultures are now more evident, real, powerful social construct in the twenty-first century” (p. 45)2 .

En un contexto europeo, marcado por la intensificación de los intercambios trasfronterizos, la multiplicación de proyectos de cooperación a diferentes niveles y magnitudes y la libre circulación de capitales, mercancías y personas, volvemos la mirada a las fronteras. Lo anterior da cuenta de una reconfiguración de las fronteras estatales y del cuestionamiento de su valor de límite. Es por esta razón que nos interesamos aquí en los efectos de esas nuevas prácticas, realidades y concepciones en la construcción simbólica de la frontera, la propia identidad y el Otro en el espacio catalán transfronterizo.3 Esta denominación engloba a los territorios históricamente catalanes que se encuentran más próximos a la línea fronteriza entre Francia y España, establecida en 1659 por el Tratado de los Pirineos.

Partimos de una visión del territorio transfronterizo como espacio de vida cotidiana y locus de la relación significativa identidad/alteridad. El eje central de nuestro estudio se aproxima al análisis y comprensión de los nexos entre las prácticas sociales y las representaciones, con énfasis en la dimensión subjetiva de la frontera, esa que da cuenta de los imaginarios y remite a las interacciones sociales y a las historias construidas colectivamente por los individuos que habitan, producen y reproducen el espacio transfronterizo. De ahí nuestro interés en el enfoque de las Border Poetics y el análisis de los relatos individuales y colectivos (auto-historias, micro-narrativas) como claves de lectura de la relación multidimensional frontera-identidades y la conformación de identidades (trans)fronterizas.

Nuestra investigación se inscribe en la perspectiva teórica de las representaciones sociales entendidas como un saber de sentido común, una forma de conocimiento socialmente elaborado que participa en la construcción social de la realidad ( Jodelet, 1989 ). La teoría de las representaciones sociales nos permite examinar en profundidad los diálogos y autodiscursos a través de los que los sujetos del espacio catalán (trans)fronterizo describen al Otro y forjan/refuerzan la imagen de sí mismos, así como tener acceso a los aspectos discursivos de las representaciones asociadas a la frontera.

Asistimos a una enorme resiliencia de la cultura catalana, donde la lengua vernácula constituye un elemento pivotal. Dicha vocación de resistencia se traduce en la capacidad de los catalanes de trascender los múltiples procesos de afrancesamiento y españolización que han sufrido a lo largo de la historia y de participar en las dinámicas nacionales de Francia y España sin perder sus “arrels” (raíces). Por esta razón varios autores ( Keating, 1996 ; Prat de la Riba, 1978 ) han afirmado que en el caso de Cataluña nos encontramos ante una nación sin Estado.

Consideramos que las implicaciones identitarias y la riqueza histórica de la frontera catalana hacen absolutamente pertinente nuestra indagación sobre la forma en que las iniciativas europeas de cooperación territorial modelan la construcción simbólica de la frontera y las relaciones identidad/alteridad en el espacio catalán transfronterizo.

EUROPA: DEL ELOGIO AL RECICLAJE DE LAS FRONTERAS

Existe consenso en que el creciente interés por las fronteras (estatales, políticas, económicas, sociales, culturales) puede entenderse, parcialmente, como un contradiscurso ante la visión de un mundo desterritorializado y sin fronteras propuesto por los precursores de la globalización neoliberal. “Frente a los abusos de la globalización, la negación de lo político y de lo geopolítico […], redescubrimos las fronteras que no habían desaparecido, sólo se habían tornado menos visibles, en particular, en el espacio europeo, que es un espacio de libre circulación” ( Foucher, 2016 ).4

Coincidimos con Newman (2006) en que el discurso de un mundo sin fronteras es a la vez disciplinario y geográficamente localizado. De acuerdo con este autor, los economistas y los profesionales de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (cyberscholars) han sido los puristas y precursores de estas formulaciones, en tanto que los geógrafos, los sociólogos, los politólogos y los especialistas en derecho internacional han mostrado siempre cierto escepticismo. Desde un punto de vista espacial –concluye Newman– el borderless world es una construcción occidental y específicamente de la Europa Occidental. Amilhat-Szary y Fourny (2006) problematizan igualmente la responsabilidad de Europa al respecto: cuna de la concepción westphaliana de la frontera y, al mismo tiempo, la región del mundo donde más se ha avanzado hacia la supresión de las fronteras internas y la libre circulación de capitales, mercancías y personas.

Sobre la experiencia de integración cultural y económica de la Unión Europea, O’Dowd (2001) señala que se trata más bien de una reconfiguración de las fronteras estatales que de su supresión. El autor destaca muy acertadamente que lo que persigue el proyecto europeo no es la abolición de las fronteras “but new, more democratic, and consensual ways of managing border change to replace the long European tradition of inter-state war, violence and coercion. It seeks to replace cross-border conflict with cooperation” ( O’Dowd, 2001, p. 68 ).5

Las fronteras estatales –a veces en detrimento de otras formas de diferenciación/estructuración del espacio– devienen objeto recurrente en el pensamiento social. Dicho fenómeno pudiera explicarse a partir de las graves secuelas y efectos perturbadores de la barrera o bien a la luz de las numerosas iniciativas que buscan trascenderla.

Diversos autores ( O’Dowd, 2001 ; Newman, 2006 ; Garton Ash, 1999 ) señalan como rasgos distintivos del siglo XXI la volatilidad y proliferación de las fronteras estatales. El periodista e historiador Timothy Garton Ash (1999) en History of the Present, una colección de ensayos agudos e irónicos sobre la complejidad de los cambios geopolíticos en Europa Central y del Este a partir de 1990, describe claramente el impacto de estas múltiples reconfiguraciones espaciales en la población fronteriza: “The old man says he was born in Austro-Hungary, went to school in Czechoslovakia, married a Hungarian, worked most of his life in the Soviet Union and now lives in Ukraine. ‘Travelled a lot, then?’ asks his interviewer. ‘No, I never moved from Mukachevo’” ( Garton Ash, 1999, p. 379 ).6

De los Border Studies a las Border Poetics: la frontera como representación

Temo que la verdadera frontera la trae cada uno dentro.

Carlos Fuentes (1985, p. 4)

Si bien los Border Studies constituyen un campo disciplinar consolidado, asistimos actualmente a la sistematización de nuevas formas de interrogar las fronteras. Ejemplo de ello son las Border Poetics ( Wolfe y Schimanski, 2007 ; Kurki, Kaskinen, Laurén y Ristolainen, 2014 , centradas en el análisis de producciones simbólicas y discursos reveladores de las significaciones que atribuyen a la frontera, al cruce y al otro los actores estatales, la población fronteriza y la sociedad en general.

Varios autores ( Bamberg, 2007 ; Cabecinhas y Abadia, 2013 ) coinciden en que en los últimos años ha tenido lugar un “narrative turn” en las Ciencias Humanas y Sociales. Esta multiplicidad de propuestas y enfoques que parten de los relatos y discursos que emergen de las interacciones cotidianas, vehiculados por el lenguaje y compartidos en el proceso de comunicación, sólo puede entenderse si se asumen las “narrativas” como formas legítimas de conocimiento social.

Bamberg (2007) atribuye este interés renovado en el paradigma narrativo a dos razones fundamentales de orden teórico-metodológico: por una parte su enfoque centrado en la gente y la subjetividad, “interested in the exploration of narratives as personal ways to impose order on an otherwise chaotic scenario of life and experience”7 (2007, p. 2). Y por otro lado, su orientación social que se focaliza en “the communal ordering principles that seem to be handed down from generation to generation in the form of communally-shared plot lines, making their way into the lives of ordinary people and their stories of personal experience”8 ( Bamberg, 2007, p. 3 ).

Dentro de la tradición de los Border Studies, los trabajos de autores como Kolossov, O’Loughlina y Toal (2016) , Meinhof y Galasinski (2000) y Newman y Paasi (1998) sobre las narrativas nacionales (políticas, mediáticas, populares) legitimadoras de las fronteras, dan cuenta de la importancia de los discursos identitarios en la construcción social del espacio, la consolidación de las fronteras materiales y simbólicas, y los procesos de diferenciación cultural. “The study of narratives and discourse is central to an understanding of all types of boundaries, particularly state boundaries. These narratives range from foreign policy discourses, geographical texts and literature (including maps), to the many dimensions of formal and informal socialization which affect the creation of socio-spatial identities” ( Newman y Paasi, 1998, p. 201 ).9

Uno de los precursores de estos nuevos enfoques en las ciencias sociales es el psicólogo norteamericano Jerome Bruner (1990 , 1991 , 2004 ). De acuerdo con este autor: “one of the most ubiquitous and powerful discourse forms in human communication is narrative. Narrative structure is even inherent in the praxis of social interaction before it achieves linguistic expression” (1990, p. 77).10 Para Bruner se trata sobre todo de comprender lo que revela la historia personal del medio social y de la historia colectiva. Se entiende, entonces, que su principal objetivo no sea determinar cómo son coestructurados los relatos en tanto textos, sino cómo operan en la construcción de la realidad social.

Es bien sabido que el análisis de relatos (autobiográficos, de la vida cotidiana, míticos, de los sueños) y de discursos (políticos, profesionales, mediáticos, identitarios) es constitutivo de la empiria y de la reflexión en torno a las representaciones sociales. Este hecho se explica a partir del rol central de la comunicación ( Moscovici, 1961 , 1989 ; Jodelet, 1989 ) en el estudio del fenómeno representacional. La comunicación se presenta, entonces, como elemento bisagra o vehicular entre la dimensión individual de las operaciones cognitivas y la dimensión social de la puesta en común de dichas significaciones, revelando el carácter a la vez social y cultural de la representación.

Las representaciones sociales constituyen un modelo teórico de gran actualidad y utilidad para la explicación de las producciones mentales sociales en sus diversas formas: teorías del mundo, creencias, mitos, fabulaciones, ideologías y dogmas. Entendidas como un saber de sentido común, socialmente elaborado y compartido, su estructura y complejidad las sitúan entre el conocimiento científico y el saber espontáneo, por lo que devienen ciencia sui generis y sistema de nociones destinadas a descubrir y ordenar la realidad social ( Jodelet, 1989 ).

Partiendo del supuesto de que toda realidad es representada, comunicada, reconstruida en el sistema cognitivo e integrada en el sistema de valores de los individuos, diversos autores ( Moscovici, 1961 , 1989 ; Jodelet, 1986 , 1989 ; Abric, 2001 ; Banch, 2000 ) coinciden en que esta realidad apropiada y reestructurada constituye para el individuo y el grupo social la realidad por excelencia. Lo anterior nos conduce a la interacción entre el aspecto mental y material ( Jodelet, 1986 ) de las representaciones sociales. De manera que no se trata sólo de un objeto construido mentalmente, hablamos aquí de construcciones simbólicas que devienen guía para la acción y que pueden traducirse en el comportamiento. Siguiendo a Robert Farr (1984) mucho más que “opiniones sobre”, “imágenes de” o “actitudes hacia”, las representaciones sociales tienen derechos propios en la construcción de la realidad.

Asumir de la frontera como objeto de representación nos conduce a reflexionar sobre lo transfronterizo y sus implicaciones en la conformación de la identidad cultural. Los espacios fronteras, en tanto zonas de transición, exhiben características espaciales y signos culturales complejos que remiten a una dialéctica de continuidad y discontinuidad, a una zona de interacción o tercer espacio11 que contrasta el valor de límite de la línea divisoria. Konrad (2014) sugiere que los imaginarios que atraviesan las fronteras son mucho más persistentes en el siglo XXI, teniendo en cuenta las condiciones de fluidez, accesibilidad y el carácter maleable y extendido de las producciones culturales.

Esta línea de reflexión, que proyecta la frontera como espacio de rencuentro cultural y de construcción de una identidad rizomática, la encontramos igualmente en la Poética de la Relación de Édouard Glissant. Desde esta perspectiva, la errancia no es una pulsión incontrolable de abandono, ni procede del renunciamiento o la frustración sino de la necesidad de rencontrar al otro. “Es precisamente la imagen del rizoma, que nos lleva a entender que la identidad no se encuentra ya sólo en la raíz, sino también en la Relación”12 ( Glissant, 1990, p. 31 )

Coincidimos con Anthony Cohen (2000) en que las nociones de frontera e identidad son dos conceptos claves con implicaciones mutuas. La movilidad transcultural y las interacciones entre poblaciones o grupos humanos separados por una línea fronteriza constituyen un terreno fértil para cuestionar el carácter absoluto de las formulaciones identitarias, de manera que la identidad única y esencializada devenga, finalmente, identidad múltiple y plural.

CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

Existe consenso en que el estudio de las representaciones sociales reclama la utilización de diferentes técnicas y métodos de análisis tales como la experimentación en el laboratorio y en el terreno, los cuestionarios, las entrevistas, la observación participante, la etnografía, los mapas conceptuales, la asociación libre de palabras y el análisis documental y del discurso ( Jodelet, 1989 ; Abric, 2001 ; Ibáñez, 1994 ).

Denise Jodelet (1989) insiste en la complejidad de las investigaciones sobre representaciones sociales a partir de la perpetua tensión entre la dimensión psicológica y la dimensión social en el estudio del fenómeno representacional. Por otro lado, Jean Abric (2001) identifica dos problemas metodológicos de consideración en el estudio de las representaciones sociales, a saber, la recolección de las representaciones y el análisis del material fáctico. De acuerdo con este último autor estudiar una representación es ante todo determinar los elementos constitutivos del núcleo central. Esta consideración se sustenta en la composición de la representación social propiamente dicha: contenido (información y actitudes) y organización (el campo de representación, constituido a su vez por un núcleo central y elementos periféricos).

Este enfoque estructural tiene implicaciones metodológicas innegables, ya que el análisis de las representaciones exige entonces la utilización de métodos que permitan identificar los elementos constitutivos y que revelen, al mismo tiempo, la estructura interna y organización de los mismos. Una aproximación multimetodológica al fenómeno representacional es ineludible con el triple objetivo de a) identificar el contenido de la representación, b) estudiar las relaciones entre sus elementos, su importancia relativa y jerarquía, y c) determinar los componentes del núcleo central ( Abric, 2001 ).

Para alcanzar estos objetivos en la presente investigación recurrimos a diversos métodos, entre ellos los grupos de discusión, el cuestionario y la entrevista, focalizados en la expresión verbal o figurativa de los sujetos sobre el objeto de representación: la frontera. Siguiendo el enfoque de las narratives, de Jerome Bruner, recogimos, además, historias personales y relatos espontáneos de los individuos sobre sus experiencias directas y/o indirectas de la frontera.

Nuestra investigación encuentra un antecedente importante en el estudio desarrollado por Considère y Leloup (2017) sobre las dinámicas locales transfronterizas en la díada franco-belga, específicamente en la eurometrópolis Lille-Kortrijk-Tournai. El eje central de nuestra propuesta busca alcanzar una mejor comprensión de los puntos de articulación entre las prácticas sociales que dan cuenta de la frontera y de lo transfronterizo y la manera en que los sujetos se representan la frontera misma, la propia identidad y la relación con el otro.

Partimos del supuesto de que la frontera es también una construcción social, un conjunto de prácticas y discursos que trascienden el espacio fronterizo hacia el resto de la sociedad. Por lo que coincidimos con Paasi (1991) en que la producción y reproducción de las fronteras constituye el proceso por medio del cual se produce el territorio en sus dimensiones institucionales y simbólicas. De ahí la concepción del territorio (trans)fronterizo como espacio vivido, percibido y apropiado, pero sobre todo revelador de prácticas significativas, de narrativas construidas colectivamente, y de nexos y fracturas identitarias.

El marco territorial de la investigación se sitúa en el espacio catalán transfronterizo, constituido por los territorios histórica y culturalmente catalanes que se encuentran más próximos a la línea divisoria. En el lado francés, encontramos las comarcas de la Cataluña Norte, con su prefectura en Perpiñán, y en el lado español, las comarcas de la provincia de Girona y una parte de la Cerdaña. Nuestra indagación se realizó específicamente en las localidades de Perpiñán y Laroque des Albères (Francia) y Girona y Olot (España). Las dinámicas asociadas a la cooperación transfronteriza, que ha sido definida en este espacio como pluritemática y económicamente significativa, centran nuestro interés.

Para la realización del estudio seleccionamos cuatro proyectos de cooperación en desarrollo en el espacio catalán transfronterizo: CCI Pirineos-MED (Cámaras de Comercio e Industria Pirineos Mediterráneo), The Spur ETACEC (Espacio de Arte Contemporáneo Europa Creativa), Ciudades 3.0, laboratorio de las ciudades futuras y la iniciativa ciudadana de hermanamiento de las comunidades de Bagá (España) y Laroque (Francia).

La selección de los proyectos se realizó teniendo en cuenta su impacto territorial y la diversidad de instituciones implicadas. La muestra se compone de los distintos actores de estos proyectos a uno y otro lado de la frontera. Teniendo en cuenta que dichos actores presentan diversos niveles de implicación en la ejecución de los proyectos de cooperación transfronteriza, establecimos dos categorías de actores: directamente implicados (gestores, funcionarios de la administración pública, especialistas, expertos) e indirectamente implicados (público meta y personal de instituciones asociadas).

Nos planteamos las siguientes interrogantes operacionales: ¿de qué forma se representan la frontera, la propia identidad y la relación con el otro los distintos grupos de individuos, que cuentan con diferentes niveles de implicación en proyectos de cooperación transfronteriza? y ¿qué nexos pudieran establecerse entre esta representación y sus experiencias de la frontera, directas e indirectas?

La selección de los instrumentos se realizó de forma intencionada de acuerdo con cada categoría de actor. En el caso de la entrevista, utilizamos la responsive interviewing ( Rubin y Rubin, 2005 ) con los actores directamente implicados en la ejecución de proyectos de cooperación transfronteriza. Se trata de una tipología de entrevista que permite el análisis en profundidad de un sujeto de investigación, a partir de la exploración en detalle de las motivaciones y experiencias. “[…] Responsive interviewing is intended to communicate that qualitative interviewing is a dynamic and iterative process, not a set of tools to be applied mechanically […]. Qualitative research is not simply learning about a topic, but also learning what is important to those being studied”13 ( Rubin y Rubin, 2005, p. 15 ). La particularidad de esta técnica cualitativa reposa en la relación de igualdad, honesta y empática entre entrevistador y entrevistado, lo que supone para el sujeto investigador el desafío de aprender a ver la realidad desde la perspectiva del otro.

En el caso de la segunda categoría de actores (indirectamente implicados en lo transfronterizo: público meta, personal de instituciones asociadas) trabajamos fundamentalmente a partir de la aplicación de un cuestionario, en la búsqueda de las opiniones de un público mucho más amplio y con otros niveles de responsabilidad en la implementación de los proyectos de cooperación. El cuestionario se constituía de 16 preguntas, la mayoría de ellas abiertas, permitiendo la libre expresión de los entrevistados: seis indagaban en la cuestión de la identidad catalana y la relación con el otro, cuatro se referían al trazado, características y funciones de las fronteras en la Europa de hoy y el resto permitía triangular las informaciones ya obtenidas.

Si bien el cuestionario ha sido sistematizado desde el inicio como uno de los métodos por excelencia para indagar en el contenido y la estructura de las representaciones sociales, coincidimos con los criterios de Considère y Leloup (2017) sobre la complejidad de captar las representaciones a través del cuestionario, ya que se trata de lograr que los individuos declaren aquello que constituye la esencia de sus opiniones.

En la búsqueda de una reconstrucción discursiva de la frontera, acudimos, además, a lo que pudieran denominarse Border Narratives, propuesta que se sustenta en la tradición de las Border Poetics y el análisis de discursos literarios, políticos e históricos, y de novelas, relatos de viajes, testimonios, artículos periodísticos como soportes o corpus textuales de dichos discursos. En nuestro caso, nos interesamos en las historias personales de los individuos sobre la frontera y su relación con el otro, es decir, en la experiencia verbalizada en su dimensión textual.

Partiendo de que las significaciones y las identidades individuales y colectivas son renegociadas en el ejercicio recapitulativo de relatar la experiencia vivida, asumimos con Jerome Bruner (1990) que contar una historia personal es reconstruirnos y representarnos individual y colectivamente. Nuestro interés se dirige, entonces, a lo que revela la historia personal del medio social y de la historia colectiva.

LA CATALANIDAD AL NORTE Y AL SUR DE LOS PIRINEOS: CULTURAS E IDENTIDADES TRANSFRONTERIZAS

La noción de lo transfronterizo –como la de frontera– no es unívoca. Kireev (2015) afirma que en las ciencias sociales no existe un concepto único y generalmente aceptado de lo transfronterizo, por lo que este pudiera definirse en términos de “cooperación”, “interacción”, “región” o “territorio”. Podemos entender entonces como transfronterizo: aquello que tiene lugar en la frontera cuando la línea divisoria no pretende bloquear las prácticas y sentimientos de pertenencia ( Amilhat-Szary y Fourny, 2006 ). Un sistema de interacción actorial a diferentes escalas y magnitudes, que involucra tanto a los gobiernos como a las poblaciones locales ( Kireev, 2015 ). Toda forma y variedad de contactos posibles que impliquen a las partes contiguas (población, infraestructura, recursos) de dos o varios estados fronterizos ( Pestsov, 2015 ). Un proceso de integración de espacios diversos y la construcción de un nuevo territorio a partir del reciclaje de la frontera, de manera que ésta de obstáculo se convierta en recurso ( Leloup y Moyart, 2006 ).

El proceso de institucionalización por la Unión Europea de esta modalidad de cooperación se remonta a la emisión de un documento fundacional: “The European Outline Convention on Transfrontier Cooperation between Territorial Communities”. Esta convención-marco, adoptada en Madrid el 21 de mayo de 1980, reconoce las potencialidades de las “comunidades territoriales” en materia de desarrollo y estimula los acuerdos entre colectividades locales y regionales de uno y otro lado de la frontera, así como la eliminación de las dificultades de toda índole que pudiesen obstruir la cooperación.

La consolidación de la cooperación transfronteriza en el espacio europeo ha permitido el fortalecimiento de vínculos históricos y la creación de un tejido conectivo entre un número importante de territorios y comunidades lingüístico-culturales separadas por una frontera, como es el caso de los catalanes.

Los catalanes de uno y otro lado de la cordillera comparten una historia común de más de un milenio. El 7 de noviembre de 1659, luego de 24 años de guerra, las Coronas española y francesa firman el Tratado de los Pirineos, con el que formalizaron la paz entre los dos reinos. Como parte del acuerdo, España cedió a Francia los territorios catalanes del Rosellón, el Conflent y la Alta Cerdaña (que conocemos hoy como la Cataluña Norte). Aunque la barrera, en sí misma, no aparece hasta 1860 ( Sahlins, 1998 ) como resultado de los tratados de Bayona, el célebre artículo 42 del Tratado de los Pirineos (1659) justificará la promoción de la nueva frontera como linear, geométrica y racionalista, y la cadena de montañas será considerada en lo adelante como la frontera natural entre Francia y España. Sin embargo, la ratlla,14 como varios autores han demostrado ( Vilar, 1962 ; Sales, 2004 ), es completamente arbitraria y no tiene nada que ver con la naturaleza. Esta última, subraya Pierre Vilar, “no ha marcado, en lo absoluto, con anticipación límites francos; ella no impone nada, no sugiere nada”15 (Vilar citado en Braudel, 1968, p. 380 ).

En lo adelante, comunidades históricamente catalanas, de una convergencia lingüística y de una cultura material e inmaterial comunes (saber-hacer, costumbres, mitologías, leyendas, historias, valores) quedarían escindidas a uno y otro lado de la frontera. La ratlla fracciona el Nosotros para engendrar al Otro, y España y Francia, con mayor o menor éxito, implementarán estrategias para consolidar su Estado-nación.

De lo anterior se desprende que las diversas representaciones (geográficas, mentales, sociales, mediáticas) de Cataluña –y por extensión, de los catalanes y de la cultura catalana– remitan, generalmente, a la Comunidad Autónoma de Cataluña, región histórica de España con lengua, cultura e identidad propias. En su monumental obra La Cataluña en la España Moderna, el historiador francés Pierre Vilar (1962) nos propone un análisis del fenómeno nación como “cristalizaciones sucesivas”, y nos advierte sobre el hecho de que esta región es un universo en sí mismo y de que “si hay Españas, también hay Cataluñas”.

En efecto, la cultura catalana está también presente al norte de los Pirineos (Francia). Los habitantes de esos territorios, que han sido conocidos indistintamente como Rosellón, Pirineos Orientales, Cataluña Norte,16 Condado, y que actualmente forman parte de la región francesa de Occitania (resultado de la unión de Languedoc Rosellón y Pirineos Mediterráneos), se reconocen y definen a sí mismos como catalanes. Estos, al igual que los bretones, los corsos, los vascos, los alsacianos y los normandos, entre otros, participan en la gran diversidad cultural y lingüística de Francia.

La reciente denominación de Occitania que ha dado el Gobierno francés a esos territorios históricamente catalanes no ha estado exenta de controversia. Diversas acciones e iniciativas ciudadanas exigen el completamiento del nombre de la región con la apelación “País Catalán”. Asistimos, por tanto, a un verdadero proceso de recuperación identitaria que trasciende la simple denominación. Se trata de un renacimiento de la catalanidad, tanto al norte como al sur de los Pirineos.17

En su estudio sobre la formación del Estado y la identidad en la frontera catalana, el destacado investigador Peter Sahlins (1998) cuestiona el modelo histórico dominante según el cual las naciones modernas, principalmente los Estados contiguos de Europa Occidental, han sido construidas desde una perspectiva top-down o centro-periferia. Desde este enfoque, la desestructuración de las identidades particulares se produce a partir de la imposición al campesinado de una cultura nacional unitaria que conlleva al abandono progresivo de la lengua, hábitos, costumbres, normas y prácticas tradicionales. En este contexto, Sahlins presenta los nacionalismos periféricos en Cataluña y el País Vasco en el siglo XIX como ejemplos concretos que contradicen el modelo de una construcción de la identidad desde Madrid o París.

En el caso de Cataluña campesinos, artesanos y nobles de ambos lados de la frontera compartían una etnicidad y una lengua comunes, por medio de las cuales se autodefinían como catalanes y se diferenciaban culturalmente de franceses y españoles. Esta unidad cultural no desaparece en los dos siglos siguientes al Tratado de los Pirineos. La nueva frontera nacional no logra interrumpir la continuidad de las relaciones sociales tejidas de un lado y otro de la barrera.

Coincidimos con Benedict Anderson (2006) en que las naciones son sobre todo imagined communities. Imaginadas por un Nosotros que se construye simbólicamente en un ejercicio creativo. De manera que lo que distingue a una nación de otra no es su carácter falso o auténtico, sino la particularidad del acto imaginativo.

RESULTADOS

Partiendo del análisis sistémico del contenido de las responsive interviewing que mantuvimos con la primera categoría de actores (directamente implicados en proyectos de cooperación transfronteriza) y de las experiencias personales de la frontera relatadas por los mismos, constatamos que la construcción simbólica del objeto que se investiga se configura a partir de una triple significación asociada a la frontera: barrera física, ruptura cultural y barrera administrativa.

Las evocaciones que dan cuenta de la frontera como barrera física remiten fundamentalmente a la historicidad de la frontera catalana y a las prácticas transfronterizas anteriores a la constitución del espacio Schengen y a la actual política de integración de la Unión Europea. En la representación de la frontera como ruptura cultural inciden referencias explícitas a la percepción de la misma como límite y continente de la identidad cultural, partiendo de una comprensión de la cultura en su sentido más amplio, antropológico: conjunto de prácticas sociales, formas de vida, red de significaciones, lo que hace y piensa una comunidad ( Geertz, 1973 ). La frontera como barrera administrativa remite a las diferencias legislativas y de cargas fiscales, así como de reglamentación y de normas en el espacio europeo.

Estos elementos revelan la doble dimensión, material e inmaterial, de la frontera. La intensidad, frecuencia repetitiva y densidad semántica de las evocaciones referidas a las diferencias culturales y administrativas devienen indicadores del núcleo figurativo de la representación. Lo que parece no negociable en las proposiciones de los sujetos entrevistados es que la frontera, en su dimensión inmaterial, existe aún. Al mismo tiempo, reconocen que los vínculos y contactos transfronterizos son hoy mucho más fluidos gracias a la desaparición de la barrera física y a las iniciativas europeas de cooperación.

Los actores directamente implicados en los cuatro proyectos seleccionados ponderan el rol de la Unión Europea y su apoyo financiero a las iniciativas de cooperación territorial y transfronteriza, a través del programa INTERREG, como una plataforma que permite reestructurar, reconstituir y reforzar los nexos culturales y económicos en el espacio catalán transfronterizo. Esta apreciación, que no excluye determinadas críticas a la gestión del organismo regional, conduce a la percepción de que la frontera ha desaparecido como barrera física, pero persiste en materia legislativa, de impuestos y de funcionamiento interno de cada país, así como en el aspecto mental y en el imaginario.

Fuente: Elaboración propia. Basado en resultados del análisis de contenido de entrevistas y relatos.

Figura 1. Componentes de la representación social de la frontera 

La construcción simbólica de la frontera para esta categoría de actores se configura, entonces, a partir del reconocimiento de las prácticas e iniciativas que permiten trascender la línea divisoria y de aquellas que, por el contrario, aseguran su persistencia legal, institucional y mental, complejizando la cooperación transfronteriza. En este sentido, podemos identificar dos ejes o líneas de reflexión: uno que remite al cruce, al encuentro, a la movilidad, y otro que remite a las diferentes realidades institucionales y administrativas de uno y otro lado de la frontera. Es importante destacar, además, la intensidad de las declaraciones que ofrecen una descripción/reconstrucción de la frontera a partir de prácticas aduaneras y de control que, de acuerdo con las actuales normativas europeas, ya no son aplicables en las fronteras internas. Este es un caso en que la representación no se corresponde con las prácticas.

En el marco de nuestro estudio propusimos un cuestionario a la segunda categoría de actores indirectamente implicados en lo transfronterizo. El público encuestado fue bastante heterogéneo: productores y proveedores de pequeñas y medianas empresas, artistas, especialistas en materia de cultura y población en general. El criterio principal que tuvimos en cuenta para la conformación de la muestra fue la participación de los sujetos en las distintas acciones de los proyectos de cooperación transfronteriza. Trabajamos con 24 productores y proveedores del lado español y 11 del lado francés que forman parte de una red comercial transfronteriza; 10 artistas de la Volta, iniciativa asociada al proyecto de cooperación cultural The Spur-ETACEC, 12 personas del público de una exposición multinacional organizada por Bolit (Centro de Arte Contemporáneo de Girona), así como 11 técnicos del Instituto de Cultura de Olot, entidad asociada al proyecto Ciudades 3.0 y 12 personas de la comuna francesa Laroque des Albères, miembros del comité gestor del hermanamiento con la comuna de Bagà. El promedio de edad de los sujetos sondeados en el lado francés es de 55 años, y de 41 años en el lado español. El nivel de instrucción es bastante alto, ya que la mayoría tiene una formación secundaria o de la enseñanza superior.

El cuestionario inicia con una pregunta abierta permitiendo la expresión libre y espontánea de los individuos. A partir de la frontera como término inductor, nuestro objetivo era estimular una profusión de imágenes, palabras y evocaciones.

De un universo léxico compuesto por 33 palabras asociadas a una definición/conceptualización de la frontera, 9 se repiten varias veces. El 71% de nuestros entrevistados definen la frontera en términos de: límite, barrera, separación, muro, obstáculo, borde. Otras significaciones menos persistentes son: otra cultura, formalidades aduaneras, impuestos. Sólo dos individuos del lado francés (Cataluña Norte) proporcionaron evocaciones asociadas al cruce o a la superación física de la barrera: nada, descubrimiento, lugar de cruce.

Las funciones que los actores encuestados atribuyen a las fronteras en la Europa de hoy pueden jerarquizarse a partir de una relación dentro/fuera implícita en el discurso y que reenvía a las fronteras internas y externas de la Unión Europea.

Cuadro 1. Funciones de las fronteras en la Europa de hoy 

Dentro Fuera
  • Ninguna/libre circulación (22%)

  • Función cultural (13%) “preservación de las identidades culturales” “conservación de los idiomas y culturas

  • Administrativas/división territorial (8%)

  • Control/regulación/seguridad (28%): “limitar el movimiento” “control de los inmigrantes sin papeles” “impedir el paso de los refugiados” “proteger el espacio Schengen

  • Económicas (12%) “dividir los países ricos y pobres

Fuente: Elaboración propia.

Para este segundo grupo, a diferencia de los actores directamente implicados en proyectos de cooperación transfronteriza, la frontera es más persistente en su dimensión material y se le asocian funciones de control y diferenciación. No obstante, un número importante de los encuestados reconoce que las líneas fronterizas carecen de funcionalidad al interior de la Unión Europea, al tiempo que enfatizan el rol de separación y protección de las fronteras externas. En esta categoría, el conocimiento vicarial de la realidad, es decir, de las informaciones adquiridas a través del discurso mediático, los discursos sociales o el consumo cultural (percepción de la seguridad nacional, de los conflictos internacionales y de la actual crisis migratoria, con su consecuente carga afectiva) se presentan como preponderantes en la construcción simbólica de la frontera.

Como parte del cuestionario, solicitamos a los individuos encuestados mencionar dos ejemplos de “frontera tipo”. Las fronteras más evocadas, ya sea del lado catalán francés o catalán español dan cuenta del medio más próximo, de los referentes culturales de los encuestados y de los conflictos geopolíticos a escala internacional. En orden de frecuencia encontramos: la frontera entre Francia y España (citada 32 veces); Andorra, Francia y España (16 veces); España y Portugal (12 veces); así como Ceuta y Melilla (12 veces), Israel y Palestina (9 veces), México y Estados Unidos (7 veces) y Corea del Norte y Corea del Sur (4 veces).

Los sujetos encuestados del lado francés identificaron como factores que favorecen el fortalecimiento de los vínculos entre la Cataluña Norte y Sur: el TGV (tren de gran velocidad), las asociaciones ciudadanas y las históricas relaciones de cooperación. En tanto, el jacobinismo del gobierno francés y el número aún insuficiente de intercambios y contactos transfronterizos serían señalados como factores de distanciamiento entre las dos Cataluñas. Para los catalanes del sur, las raíces culturales comunes, la proximidad física y lingüística, la gastronomía, los intercambios comerciales y la Unión Europea constituyen las claves para el estrechamiento de los vínculos entre los dos territorios. Mientras que las diferencias culturales (hábitos, modos de vida), las disimilitudes en el status de la lengua catalana (bilingüismo y diglosia), las distintas realidades políticas y administrativas y la brecha económica (disparidad en materia de impuestos y de poder adquisitivo) complejizan la cooperación transfronteriza.

A partir del análisis de las entrevistas y encuestas realizadas a los actores directa e indirectamente implicados en proyectos de cooperación, podemos afirmar que las diversas prácticas sociales y experiencias que los sujetos tienen de la frontera y de lo transfronterizo influyen en su representación.

Los actores con una incidencia directa en la ejecución de proyectos de cooperación y que mantienen, por ende, relaciones estrechas y sistemáticas con instituciones e individuos de países fronterizos consideran que la frontera ha sido superada en su dimensión material, es decir, como barrera física. En las declaraciones de esta categoría de actores abundan las referencias a un espacio único, la libre circulación y la voluntad de trabajar juntos. Al mismo tiempo, estos actores son mucho más conscientes de la diversidad intrínseca de este espacio, de las diferentes prácticas culturales y administrativas, y de las dificultades para encontrar un lenguaje común, coordinar esfuerzos e impulsar iniciativas conjuntas.

Las referencias al cruce y a los intercambios transfronterizos son mucho menos significativas en la segunda categoría de actores. La frontera es aprehendida aquí en su dimensión clásica de borde, muro, límite, no sólo en el sentido político-territorial sino también cultural. Lo que nos lleva a otra dimensión de nuestro estudio: la construcción simbólica del otro y de la propia identidad en el espacio transfronterizo.

Construcción simbólica del Otro y de la propia identidad

La identidad cultural es un tema transversal en las declaraciones que remiten a las prácticas organizacionales, las diferencias lingüísticas y de modos de vida. Los distintos actores coinciden en reconocer los estrechos lazos histórico-culturales entre los pueblos del norte y el sur de los Pirineos como agente favorecedor del desarrollo local y de la cooperación transfronteriza. En este contexto, la configuración del Nosotros y el Otro varía según el locus de enunciación, es decir, la posición desde la cual el sujeto investigador interroga la realidad y el emplazamiento de los individuos que responden. La cultura catalana no es una unidad que se vive igualmente de uno y otro lado de la frontera. El nosotros de la Comunidad Autónoma de Cataluña excluye, generalmente, tanto a los españoles como a los catalanes del norte, partiendo del supuesto de que “ellos son franceses”. Mientras que el nosotros de la Cataluña Norte se configura a partir de una distinción frente al nosotros francés del que se consideran, sin embargo, parte constitutiva. Aunque se aprecia en los catalanes del norte un reconocimiento explícito de la Cataluña sur como referente identitario, también existe una voluntad clara de diferenciación.

En el marco de una asociación libre de palabras, propusimos a los individuos encuestados de uno y otro lado de la frontera tres términos inductores: España, Francia y Cataluña, para asociar de manera espontánea tres palabras a cada uno de ellos. Las informaciones recogidas dan cuenta de un universo semántico complejo y llevan la impronta de las realidades político-sociales de quienes responden. Algunas evocaciones de gran persistencia coinciden con el tratamiento informativo de diversos temas de la actualidad nacional e internacional, lo que nos lleva a reflexionar sobre las interacciones entre representaciones sociales y representaciones mediáticas.

De un universo semántico de 41 palabras asociadas a España por los individuos encuestados en la Comunidad Autónoma de Cataluña, podemos identificar varios campos de significación: monarquía-centralismo (31 veces), retrógrada (23 veces), ilegalidadcorrupción (17 veces), pero también sol (14), cultura (12), gastronomía (8), nación (6). La presencia de términos de fuerte connotación negativa asociados a España no puede comprenderse sin un análisis de la actual situación socio-política en Cataluña, la consolidación del movimiento independentista y las tensiones entre las autoridades catalanas y el gobierno central español. Esto encuentra necesariamente una expresión a nivel de la ciudadanía.

En las informaciones socio-demográficas del cuestionario 16 individuos de los 45 encuestados identificaron Cataluña como su país de origen y 2 señalaron Cataluña-España. La asociación de España con situaciones de ilegalidad-corrupción coincide, además, con la reciente crisis institucional de Madrid y los escándalos de corrupción que involucran a varios políticos españoles, y que han sido intensamente reflejados en la prensa nacional e internacional.

De un total de 47 términos asociados a Francia, algunos destacan por su frecuencia e intensidad; de manera que Francia es Europa, cultura, gastronomía, glamour, París. La percepción/descripción de Cataluña propuesta por los sujetos encuestados da cuenta de la complejidad de la cuestión identitaria y de la situación sociopolítica de esta comunidad autonómica dentro de España.

Los marcos territoriales de la construcción identitaria catalana formulada desde el sur excluyen a las comunidades del norte de los Pirineos: “eso no es Cataluña, eso es Francia”. A partir del análisis de las evocaciones más persistentes nos aproximarnos al núcleo figurativo de la representación. Donde hogar, cultura, prosperidad, trabajo constituyen los campos de significados que integran los contenidos más relevantes del objeto representado y garantizan la organización y conservación de los elementos periféricos.

Figura 2. Representación de Cataluña (núcleo figurativo) Esquema: Elaboración propia a partir de datos obtenidos a través del cuestionario. 

En el marco del cuestionario y como parte de una pregunta de verificación, solicitamos a los sujetos encuestados a ambos lados de la frontera mencionar aquellos elementos que para ellos definían mejor la identidad catalana. Aquí encontramos: la lengua (46%), la cultura y las tradiciones (42%), el seny18 catalán, el esfuerzo y el trabajo (34%).

Para los individuos encuestados del lado norte de la frontera, España está generalmente asociada al sol y a las vacaciones (63%), así como a su gastronomía (tapas, paellas, jamón) (32%) y a la lengua, el castellano (28%). Como particularidad, debemos señalar que aquí son mucho más persistentes las referencias a los distintos momentos históricos que ha vivido la frontera catalana: el cierre durante el franquismo, la retirada, el exilio republicano. Llama la atención el uso de topónimos catalanes para designar indistintamente a Cataluña (sur) y España. En materia cultural y geográfica, la diferenciación (Cataluña-España) que establecen los sujetos no siempre es clara, no siendo así en el aspecto lingüístico.

Entre los términos de mayor frecuencia repetitiva asociados a Cataluña encontramos varios topónimos (del norte y del sur): Puigcerdà, la Cerdanya, Cap de Creus, Perpignà, el Pertus, Barcelona. Todos, con excepción de la capital catalana, se encuentran en el espacio transfronterizo. Cataluña es asimilada, además, a la lengua (el catalán) y al folklor (la sardana, los castells). Para una definición de la propia identidad los sujetos movilizan estos mismos elementos: la lengua catalana y las tradiciones culturales. Cataluña es descrita, entonces, a partir de evocaciones de gran connotación emotiva que reenvían al medio más próximo: “mi país”, “mi espacio”, “mi casa”, “convivialidad”, “mi infancia”, “los amigos”. Las significaciones asociadas a Francia giran en torno a la historia, la cultura, el centralismo y París.

CONCLUSIONES

Los habitantes del norte y del sur de los Pirineos se reconocen y definen a sí mismos como catalanes, pero es innegable que asistimos a dos maneras distintas –aunque convergentes– de vivir y asumir la catalanidad y de relacionarse con los centros de poder, a saber, España y Francia. La especificidad de esta relación marca la orientación y actitud (positiva o negativa) hacia el objeto de representación, lo que influye, a su vez, en los comportamientos y las prácticas.

Las complejidades e implicaciones identitarias de las fronteras son particularmente visibles en el espacio europeo, donde la experiencia de integración regional, la supresión física de las barreras y las múltiples iniciativas de cooperación no han logrado borrar del mapa las líneas fronterizas. Estas encuentran vigencia en su dimensión simbólica. Nos hallamos ante la paradoja de una proximidad que acentúa determinadas diferencias y de la intangibilidad-legibilidad de las fronteras.

Sobre la experiencia europea Meynet y Serrate (1997) ya habían señalado que las percepciones y significaciones asociadas a la frontera no evolucionan al mismo ritmo que la realidad institucional. En este sentido, debemos agregar que, aunque es incuestionable el rol de las prácticas sociales en la constitución misma y en la transformación de las representaciones, el énfasis debiera desplazarse a la interface entre las circunstancias externas y los prescriptores internos de dicha representación.

A partir del análisis de los resultados de nuestro estudio constamos que las prácticas (de flujo, pasaje, cooperación) no determinan ni influyen de manera lineal en las representaciones de la frontera de los sujetos del espacio catalán transfronterizo. Son indisociables de esta construcción simbólica la historia de las comunidades y su memoria colectiva, así como el cuadro de comportamientos y conocimientos anclados y transmitidos socialmente.

Las representaciones sociales dan cuenta de un proceso de sedimentación, de acumulación selectiva, en el que participa la historia reciente y la historia más lejana, aquello que es construido a partir de la experiencia directa del sujeto (la realidad directamente experimentada) y aquello que es recibido en el proceso de socialización primaria (los padres, la familia) y secundaria (la escuela, la comunidad, los grupos de pertenencia). El individuo, en tanto generador de significaciones, desempeña aquí un rol activo, a partir de la relación dialéctica que se establece entre sus interacciones cotidianas, su universo experiencial y las condiciones de su ambiente social. La frontera deviene, entonces, esa formulación porosa y físicamente ilegible de la integración europea pero también barrera y ruptura cultural.

Desde nuestra perspectiva, asumir el territorio catalán transfronterizo como espacio identitario y multidimensional implica, justamente, reconocer a los individuos como productores competentes de dicho espacio y poner el acento en los actores sociales, sus interacciones y sus experiencias concretas de la frontera y de lo transfronterizo. Constatamos que dichas experiencias dan cuenta de la dimensión subjetiva de la frontera y tienen un peso en las distintas maneras de reconstruir la misma discursiva y simbólicamente.

Si bien las nuevas prácticas europeas no determinan directamente las representaciones sociales de la frontera y de lo transfronterizo, sí influyen en su constitución. Las representaciones se constituyen en una dinámica compleja de prácticas sociales, de ahí su capacidad de generar nuevos comportamientos y relaciones. Por otro lado, la transformación de las representaciones por las prácticas está estrechamente ligada a la percepción que tienen los sujetos de la consistencia y el carácter permanente o transitorio de las mismas. Lo que deviene en pista para investigaciones futuras sobre el impacto de las políticas de europeización, a nivel local, en el espacio catalán transfronterizo.

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2“Ambos, fronteras y culturas han sido disminuidos ostensiblemente por la globalización. No obstante, ambos, fronteras y culturas son ahora, en el siglo XXI, constructos sociales más evidentes, reales y poderosos.” Traducción propia del inglés.

3En la búsqueda de una definición más precisa del término el geógrafo catalán JoanFrancesc Castex-Ey se interroga: ¿Qué designa en el fondo este espacio catalán transfronterizo? ¿Un área de catalanidad a veces a caballo sobre la frontera política en la proximidad? ¿Una catalanidad plural, múltiple, pero con denominadores comunes y proyectos que compartir? ¿Una lengua común, el catalán, a pesar de las notables disimilitudes […] a uno y otro lado de la línea fronteriza? (2008, p. 3). Traducción propia del catalán.

4Traducción propia del francés.

5“[…] sino formas nuevas, más democráticas y consensuadas de gestionar el cambio fronterizo para reemplazar la larga tradición europea de guerras interestatales, violencia y coerción. Se busca sustituir el conflicto transfronterizo por la cooperación.” Traducción propia del inglés.

6“El anciano dice que nació en Austria-Hungría, fue a la escuela en Checoslovaquia, se casó con una húngara, trabajó la mayor parte de su vida en la Unión Soviética y ahora vive en Ucrania. ‘¿Viajó mucho, entonces?’ pregunta su entrevistador. ‘No, nunca me moví de Mukachevo’.” Traducción propia del inglés.

7“[…] interesado en la exploración de narrativas como formas personales de imponer un orden a lo que de otra manera sería un escenario caótico de vida y experiencia.” Traducción propia del inglés

8“[…] los principios de ordenamiento comunitario que parecen haber sido dictados de generación en generación en la forma de tramas comúnmente compartidas que toman su espacio en la vida ordinaria de la gente y sus historias de experiencia personal.” Traducción propia del inglés.

9“El estudio de las narrativas y el discurso es central para la comprensión de todos los tipos de fronteras, particularmente las fronteras estatales. Estas narrativas van desde los discursos de política exterior, textos y literatura sobre Geografía (incluidos mapas, hasta las muchas dimensiones de la socialización formal e informal, lo cual afecta la creación de identidades socio-espaciales.” Traducción propia del inglés.

10“Una de las más ubicuas y poderosas formas de la comunicación humana es la narrativa. La estructura narrativa es inherente a la práctica de las interacciones sociales incluso antes de que estas adquieran expresión lingüística.” Traducción propia del inglés.

11Homi Bhabha (1994) en The Location of culture aboga por la construcción de este tercer espacio donde la dominación es superada y se producen las formas más creativas de la identidad cultural, a partir de las interacciones e interdependencias entre las naciones, los territorios, las razas, los géneros y las clases sociales.

12Traducción propia del francés.

13“La entrevista sensible a las respuestas se propone demostrar que la entrevista cualitativa es un proceso dinámico e iterativo, no un conjunto de herramientas para ser aplicadas mecánicamente. La investigación cualitativa no es simplemente aprender sobre un tema, sino aprender también lo que es importante para aquellos que están siendo estudiados.” Traducción propia del idioma inglés.

14En catalán la línea, la frontera.

15Traducción propia del francés.

16Asumimos esta apelación por ser la más adecuada para una definición cultural de estos territorios. La creación del término se atribuye a Llorenç Planes y Monserrat Biosca en un texto publicado en 1978: El Petit llivre de Catalunya Nord.

17El actual auge de las reivindicaciones independentistas en la Comunidad Autónoma de Cataluña y su reciente tentativa de proclamarse en República Catalana Independiente constituyen un ejemplo de ello.

18El seny (seño) ha sido identificado históricamente como una de las características distintivas de la identidad catalana. Simbolizado por el asno hace referencia a la moderación, al carácter razonable y a la perseverancia de los catalanes. Al seny se opone la rauxa.

Recebido: 04 de Abril de 2018; Aceito: 01 de Outubro de 2018

Translator: Joshua Parker

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