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Frontera norte

versión impresa ISSN 0187-7372

Frontera norte vol.20 no.39 México ene./jun. 2008

 

Artículos

 

Contrastes regionales en el norte: Principales cambios en las estructuras económicas de Monclova y Ciudad Acuña en las décadas recientes

 

Georgina Rojas García*

 

* Profesora–investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Direcciones electrónicas: georgina@ciesas.edu.mx y gina_rg2002@yahoo.com.mx.

 

Fecha de recepción: 8 de septiembre de 2006.
Fecha de aceptación: 9 de octubre de 2007.

 

Resumen

El objetivo de este artículo es, por una parte, explorar los cambios más relevantes observados desde mediados de los ochenta en las estructuras económicas de Monclova y Ciudad Acuña; y, por otra parte, identificar cuál ha sido la expresión local de la adopción de los dos modelos de industrialización seguidos durante la historia económica reciente de México. La instrumentación del modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) fue muy diferente en ambas ciudades: Monclova floreció gracias a la paraestatal Altos Hornos de México, S. A. (AHMSA), y Ciudad Acuña, en cambio, no figuraba en el mapa nacional. Sin embargo –según datos de los censos económicos y de población, así como de la estadística de la industria maquiladora–, durante la etapa de apertura económica se ha reconfigurado la estructura económica local en forma considerable, pues Ciudad Acuña se ha convertido en el líder de la industria maquiladora en el estado, mientras que en Monclova se redujo el peso relativo de las actividades manufactureras.

Palabras clave: reestructuración económica, ciudades manufactureras, Coahuila, industria siderúrgica, industria maquiladora.

 

Abstract

This paper aims to explore changes to Monclova's and Ciudad Acuña's economic structures since the mid–80's and to trace how imports substituting industrialization (ISI) and open economy models were adapted locally during recent Mexican economic history. Implementation of the ISI model was quite different in the two cities. Monclova flourished due to the government–owned steel foundry Altos Hornos de México, S. A. (AHMSA). In contrast, Ciudad Acuña, did not figure as an important economic center. However, according to data from the economic and population censuses, as well as from statistics of the maquiladora industry, economic opening wrought dramatic change to local economic structures. Ciudad Acuña has become leader of maquiladora industry statewide while in Monclova manufacturing's share in the economic structure decreased.

Keywords: economic restructuring, manufacturing cities, Coahuila, steel industry, maquiladora industry.

 

INTRODUCCIÓN

La literatura que documenta los cambios socioeconómicos observados en el ámbito internacional en las últimas décadas sugiere que el proceso de la llamada globalización alcanza efectivamente —aunque parezca redundante— a todo el orbe. A tres décadas del inicio de tales mutaciones, la cuestión no es, como señala De Bell (2005), si un país o región participa en la globalización, sino cómo lo hace. En todo caso, el estudio de la variada intervención en este proceso puede conocerse en forma más detallada si se ubica en la esfera local.

La mayor apertura de México hacia la economía internacional a partir de los años ochenta y el proceso de reestructuración interna han tenido efectos diversos en el medio local. Dada la colindancia geográfica de las entidades mexicanas del norte con Estados Unidos, históricamente, las economías locales han estado sujetas a los vaivenes del mercado vecino. No obstante, estas localidades han sido especialmente sensibles a la estabilidad de la economía estadunidense a partir de la instrumentación del modelo de industrialización orientado a las exportaciones.

Con base en una perspectiva comparativa, en este estudio se pretende explorar cuáles son los cambios más relevantes observados desde mediados de los ochenta en las estructuras económicas de Monclova y Ciudad Acuña, en el estado de Coahuila. Se parte de la premisa de que si bien la adopción del modelo económico orientado a la producción para las exportaciones se ha instrumentado en las ciudades medias siguiendo la tendencia nacional, las peculiaridades encontradas en cada lugar tienen que ver no sólo con la ubicación geográfica y los recursos disponibles, sino también con la respuesta de los agentes locales involucrados en los cambios económicos, básicamente las autoridades, los empresarios y los trabajadores. Si bien un estudio detallado de esta transformación y la participación de los diferentes actores rebasa los límites de esta investigación, lo que se busca es presentar un examen preliminar de los efectos que el cambio de modelo económico ha tenido en la estructura productiva local de dos ciudades medias del norte de México.

La razón principal por la que se eligió el estado de Coahuila para llevar a cabo este trabajo es que constituye un mosaico en el que coexisten regiones donde la economía ha tomado rumbos divergentes en la etapa de apertura económica del país (Yáñez, 1994; Contreras, 2002; De Bell, 2005). En este estudio se compararán dos de las regiones coahuilenses: una es la zona centro del estado, donde la ciudad de Monclova es predominante, y la otra es la zona fronteriza, en la cual Ciudad Acuña ha despuntado desde el inicio de los años noventa. Ambas ciudades tienen algunas características semejantes pero también grandes diferencias entre sí. Monclova y Ciudad Acuña son ciudades medias y su estructura económica se ha basado en la manufactura. Sin embargo, la historia económica de décadas recientes las ha convertido en casos contrastantes, pues Monclova y Ciudad Acuña han seguido patrones de industrialización diferentes en las etapas en que se distinguen dos modelos económicos en el país; a saber, la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) y la economía orientada a las exportaciones (EOE).

A fin de construir el perfil socioeconómico de cada ciudad y estimar la magnitud y tendencia de los cambios recientes registrados en su estructura productiva, se utilizaron las siguientes fuentes de información estadística del INEGI: los censos económicos, los cuadernos de estadística de la industria maquiladora de exportación y los censos de población y vivienda. También se empleó información cualitativa recabada en campo, derivada principalmente de entrevistas con actores locales.

Además de la introducción, este trabajo se dividió en los siguientes apartados: en la segunda sección se destacan algunos elementos de la discusión teórica sobre el proceso de la globalización y se explica cómo se manifiestan los cambios en la esfera local. En el tercer apartado se ofrece una breve descripción del modo en que Monclova y Ciudad Acuña fueron partícipes del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, y después se analizan algunos de los principales cambios en la estructura económica local durante los noventa. Posteriormente se presentan los comentarios finales.

 

LA GLOBALIZACIÓN Y LAS MANIFESTACIONES LOCALES: ALGUNOS ELEMENTOS DE LA DISCUSIÓN TEÓRICA

El término globalización se ha convertido en una especie de paraguas que cubre una diversidad de cambios derivados de la transformación en la organización económica internacional iniciada en los albores de la década de los setenta. Si bien el debate en torno a la definición de la globalización no ha cesado, existe cierto consenso sobre algunos aspectos relativos al proceso; a saber: que aunque los cambios iniciales fueron de carácter económico, actualmente el alcance de las modificaciones llega a las esferas social, política y cultural en todo el mundo; que el estudio de lo que ha implicado la globalización debe considerar múltiples niveles de análisis; así mismo, que para entender las diversas manifestaciones locales ha de tomarse en cuenta el margen de acción que tienen los diferentes agentes participantes (Vellinga, 1999; Dicken, 2003; De Bell, 2005).

El objetivo de este apartado es puntualizar algunos de los elementos más relevantes en la discusión respecto de las implicaciones de la globalización en los ámbitos locales.

Según lo que se ha documentado, la crisis que sufrió el sistema capitalista a principios de los años setenta tuvo que ver, al menos parcialmente, con los límites de la producción masiva de bienes de consumo, toda vez que el mercado se saturó y la demanda se redujo. Grandes empresas de países altamente industrializados iniciaron un proceso de desintegración vertical de su producción y se trasladaron a lugares donde pudieran efectuar sus operaciones con uso intensivo de la fuerza de trabajo, pero a bajo costo (Dicken, 2003; De Bell, 2005; Harvey, 2006; Murray, 2006). Este incipiente cambio dio lugar a lo que, con el paso del tiempo, se conocería como globalización.

A la par de esta búsqueda de lugares donde las grandes empresas pudieran lograr el imperativo capitalista —en palabras de Storper y Walker (1989)— de acrecentar sus ganancias, en la conformación del nuevo orden también participaron activamente otros actores. El papel jugado por organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional fue crucial. Ante las crisis económicas internas que fueron experimentando diversos países durante los años setenta o los ochenta —como por ejemplo México—, esos organismos no encontraron resistencia a la presión que ejercieron para que se acataran una serie de "recomendaciones" de las políticas por seguir. Entre las premisas dictadas por esas instituciones desde entonces, tal vez la más importante ha sido reducir al máximo la participación del Estado como actor económico directo. En términos concretos, esto se tradujo en la liberalización de los mercados, en la desregulación de los factores de la producción —leáse principalmente el uso de la fuerza de trabajo— y en la privatización de las que fueran empresas paraestatales (Rueda, 1994; Yáñez, 1994; Dussel, 1995; De Bell, 2005).

Para entender los efectos de la globalización debe revisarse qué ha sucedido en el ámbito local o regional, en virtud de que, siguiendo a Dussel (1999), son éstas las unidades socioeconómicas últimas. Entonces, cabe preguntarse: ¿qué ha implicado para los países —y para las regiones al interior de ellos— la adopción de tales medidas?; y ¿cómo se expresa la globalización en el ámbito local? Existen evidencias de que hay elementos ligados a los lugares donde se ha seguido el modelo y a la participación de los diversos actores, lo que define el rumbo y las manifestaciones particulares de la globalización. Se puede afirmar entonces, siguiendo a Dussel (1999:65), que "el proceso de globalización resulta, paralelamente, uno de regionalización".

Por ejemplo, la ubicación de las empresas la determinan los recursos que se sabe o se supone que se encontrarán en el lugar de destino —llámense disponibilidad y costo de las materias primas; calificación, costo y organización de la fuerza de trabajo; así como subvenciones ofrecidas por los gobiernos y las elites locales—. En este sentido, el flujo de los capitales no es azaroso, pues éstos se establecerán en sitios específicos donde las características físicas, el funcionamiento de las instituciones y los contextos social y cultural resulten por lo menos prometedores. Todos esos rasgos son los que otorgan a los lugares, en mayor o menor grado, ventajas competitivas, las que permiten explicar por qué los capitales se instalan en un sitio u otro (Sassen, 1988; Storper y Walter, 1989; De Bell, 2005). Tales ventajas competitivas y la producción a escala se convierten, como señala Dussel (1999), en la principal causa del desarrollo desigual entre países y regiones.

La interpretación de las diferencias encontradas entre regiones en relación con el mayor o menor éxito a partir de su inserción en la economía internacional abierta, varía según la escuela de pensamiento a que se recurra (Mendoza y Díaz–Bautista, 2006). El postulado de la economía neoclásica de que las libres fuerzas del mercado llevarán al equilibrio económico y la noción —desde la perspectiva difusionista— de que las regiones y los países, en la medida en que vayan haciendo suyo el nuevo modelo, lograrán tarde o temprano el desarrollo, harían suponer que habrá convergencia hacia él. Sin embargo, desde la escuela marxista se ha mostrado que esta explicación resulta reduccionista y simple (Storper y Walter, 1989; Harvey, 2006).

De acuerdo con estos autores, no hay evidencias de tal convergencia ni del equilibrio. De hecho, sostienen que la tendencia del capitalismo es crear desequilibrio y desarrollo desigual entre países y regiones. Dussel (1999:61) puntualiza: "la existencia de aglomeraciones poblacionales, industriales, de infraestructura, etcétera, lleva a un proceso acumulativo que resulta, en base a escalas crecientes, en una gran disparidad económica". Dado que el capital fluye constantemente y la lógica que sigue es incrementar las ganancias, "la causalidad circular y acumulada al interior de la economía entonces asegura que regiones ricas en capital tienden a hacerse más ricas, en tanto que regiones pobres tienden a hacerse más pobres [...]" (Harvey, 2006:98). Esta idea de la causalidad acumulada, propuesta por Myrdal en 1957,1 tiene particular vigencia cuando se intenta explicar por qué un lugar económicamente pujante en un momento determinado, deja de serlo, así como por qué la tendencia a la desigualdad puede llegar a exacerbarse.

Haciendo eco a Polanyi y Granovetter, se ha llamado la atención sobre el hecho de que todas las actividades económicas están incrustadas (embedded) en relaciones sociales (De Bell, 2005), y en éstas rige, sostiene Myrdal (1959:35): "el principio de interdependencia circular en un proceso de causación acumulativa [...]". En ese sentido, el cambio en un factor da lugar a otro y, puesto que el capitalismo se caracteriza por el flujo constante —de capitales o mercancías, por ejemplo—, nada se mantiene estático (Myrdal, 1959; Storper y Walter, 1989). El resultado no tiende al equilibrio, puesto que:

Normalmente, un cambio no da lugar a cambios compensadores, sino que, por lo contrario, da lugar a cambios coadyuvantes que mueven el sistema en la misma dirección que el cambio original, impulsándolo más lejos. Esta causación circular hace que un proceso social tienda a convertirse en acumulativo y que a menudo adquiera velocidad a un ritmo acelerado (Myrdal, 1959:24).

El autor señala que el proceso acumulativo puede presentarse en sentido favorable o negativo y que se puede observar en el ámbito internacional o al interior de los países. Así mismo, para comprender el sentido de los cambios, el factor tiempo resulta fundamental porque la acumulación se lleva a cabo durante un período determinado; además, el antes y el después en un proceso sólo puede visualizarse sobre un eje temporal. De ese modo, los recursos pueden agotarse o disminuir significativamente debido a que aparecen recursos más baratos en otros lugares. Los arreglos en infraestructura y de inversión que funcionaron en el pasado pueden volverse obsoletos en virtud de poderosos cambios tecnológicos; además, las posibles alianzas entre los diferentes actores se modifican (Harvey, 2006). Así mismo, los accidentes históricos pueden resultar cruciales en la determinación del rumbo de los cambios, pero igualmente, tales cambios sólo se pueden dimensionar a lo largo del tiempo (Myrdal, 1959).

Partiendo de que para entender más cabalmente las diferencias en la instrumentación de proyectos de industrialización en áreas geográficas específicas es necesario llevar a cabo estudios empíricos, en este trabajo se toman como casos de estudio las ciudades de Monclova y Ciudad Acuña, en el estado de Coahuila. En forma sucinta se contrastan las expresiones locales de los modelos de industrialización por sustitución de importaciones y el de economía abierta.

 

ESCENARIOS SOCIOECONÓMICOS EN EL ESTADO DE COAHUILA A PARTIR DE LOS AÑOS CUARENTA

Históricamente, el estado de Coahuila se ha caracterizado por la diversidad socioeconómica de sus regiones. El despegue industrial del estado, sin embargo, no es muy remoto, pues se puede ubicar en el período correspondiente al modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) —décadas cuarenta a setenta del siglo pasado—.2 Desde entonces su papel en la economía nacional ha sido muy importante: durante el período del modelo ISI, la producción de carbón mineral y acero resultó fundamental para el impulso que, con el apoyo del Estado, tuvo la industria nacional; en décadas más recientes, Coahuila ha destacado por su participación en las exportaciones manufactureras (Rueda, 1994; Yáñez, 1994; Dávila, 1998; Contreras, 2002; Mendoza, 2003; De Bell, 2005).

En los estudios de los autores antes mencionados se ha mostrado que Coahuila experimentó una transformación económica entre los años setenta y el inicio del nuevo siglo. Una de las principales razones es que la elite política del estado hizo suyo el proyecto económico respaldado por la administración federal desde el inicio de la década de los ochenta, relativo a la apertura del mercado y a la búsqueda activa de inversiones extranjeras directas. En términos generales, se cumplió el objetivo que buscaban esos actores, toda vez que Coahuila se convirtió en uno de los estados con más alta participación en las exportaciones manufactureras del país (Dávila, 1998).3 Mendoza (2003:71) ofrece un dato ilustrativo: en 1993, en el ámbito nacional, las manufacturas representaron 20.1% del total del PIB, en tanto que en el estado de Coahuila tal cifra llegó a 28.3%. Pero la distribución de las inversiones atraídas por el estado no ha sido uniforme en cuanto a los sectores económicos ni los lugares de destino. Así, pues, con el paso del tiempo, se ha podido observar los efectos desiguales entre las regiones del estado de Coahuila, derivados de la adopción del modelo económico orientado a las exportaciones (Yáñez, 1994; Contreras, 2002; Mendoza, 2003; De Bell, 2005). En el mosaico conformado por las regiones del estado, destaca el contraste en el rumbo económico tomado por Monclova y Ciudad Acuña desde los años cuarenta.

 

LA INSTRUMENTACIÓN DEL MODELO ISI EN MONCLOVA Y CIUDAD ACUÑA

Monclova

La ciudad de Monclova, ubicada en el centro del estado de Coahuila (véase el mapa 1), floreció a partir de los años cuarenta gracias a la acelerada industrialización basada en la producción de acero.

La creación de Altos Hornos de México, S. A. (AHMSA), ha sido un parteaguas en la historia local y regional, así como un ejemplo de intervención estatal en México en la dirección e instrumentación del proyecto, característica del modelo ISI (Chávez, 1994; Yáñez, 1994; Toledo y Zapata, 1999). Desde la fundación de la empresa en 1942, hasta 1970, año en el que concluyó la gerencia del ingeniero fundador Harold R. Pape, AHMSA logró tener muy alta productividad y, además, la ciudad y el nivel de vida de los trabajadores se transformaron en virtud de los beneficios sociales obtenidos.

El predominio de AHMSA en la producción de acero y su constitución como empresa rectora de la economía en el centro del estado de Coahuila condujeron al crecimiento acelerado de la ciudad hasta la década de los setenta. Con base en información censal, en el cuadro 1 se muestra el comportamiento poblacional que a lo largo de varias décadas tuvieron las dos localidades en cuestión.

En el caso particular de Monclova, se puede observar que durante el período del modelo ISI, de los cuarenta a los setenta, las tasas anuales de crecimiento de la población fueron altas. Al igual que otras ciudades en expansión por la acelerada industrialización, en su momento, Monclova atrajo fuerza de trabajo de municipios aledaños, de otros estados del país y del extranjero. De acuerdo con Cárdenas y Redonnet (1990), durante la época dorada de la economía en Monclova, en la ciudad se conformó un grupo de trabajadores que gozaron de empleo estable y salario remunerativo. Comparativamente con otras ciudades del estado o del país, hasta la primera mitad de los años ochenta, Monclova destacaba por el relativamente alto nivel de vida de su población.

No obstante, entre las reformas emprendidas por el gobierno federal durante la reestructuración iniciada en los ochenta se halla la privatización de "empresas no rentables". AHMSA estuvo en ese grupo y, para "sanearla", desde 1986 se emprendió un decisivo proceso de reajuste en su interior. Por una parte, se modificó la tecnología disponible y se hicieron cambios en la organización del proceso de trabajo con el fin de que AHMSA fuera más eficiente y mejorara su productividad. Así mismo se negoció con el sindicato para lograr la disminución del personal ocupado. La más considerable reducción del número de trabajadores tuvo lugar entre 1987 y 1991 (Cárdenas y Redonnet, 1990). A finales de 1991, la empresa AHMSA fue vendida al Grupo Acerero del Norte.

 

Ciudad Acuña

Esta localidad, ubicada en la frontera con Estados Unidos (véase el mapa 1), propiamente no existió en la geografía nacional durante el período del modelo ISI. Según la reconstrucción histórica hecha por Arreola y Curtis (1993), durante los años cuarenta y cincuenta, Ciudad Acuña creció, al igual que otras ciudades fronterizas del norte de México, en virtud de que Estados Unidos edificó una serie de bases militares a lo largo de la frontera después de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, en Ciudad Acuña se han ofrecido una serie de servicios diversos destinados principalmente a la población asentada en los condados vecinos de Texas. En el cuadro 1 se puede observar que, en efecto, durante las décadas de los cuarenta y cincuenta, el ritmo de crecimiento de la población en Acuña fue acelerado (con un promedio mayor a 5% anual).

Sin embargo, a pesar de que en Ciudad Acuña se establecieron algunas empresas acogidas por el programa de industrialización de la frontera, impulsado desde el gobierno central a partir de los años sesenta, Acuña no logró la misma importancia que otras ciudades fronterizas desde esa década (Mendoza, 2003; De Bell, 2005; Quintero, 2000). Del cuadro 1 se deduce que de los sesenta a los ochenta no hubo movimiento de población considerable en el municipio de Acuña. En esa zona de la franja fronteriza, hasta la década de los ochenta, Piedras Negras fue la ciudad que predominó en los ámbitos económico, poblacional y administrativo. Fue en el siguiente período de la historia reciente de Ciudad Acuña cuando coincidieron la afluencia de capital —materializado en empresas maquiladoras— y población.

 

LA TRANSFORMACIÓN ECONÓMICA DE LOS AÑOS NOVENTA

Así como en general en el país en los años noventa se acentuó el nuevo rumbo tomado por la macroeconomía a partir de los cambios estructurales introducidos durante la década anterior, en las dos ciudades bajo estudio, al término de la década también fue evidente que se había modificado el eje de la economía local.

Como se mencionó previamente, una característica común de Monclova y Ciudad Acuña es su especialización en actividades manufactureras. Sin embargo, una primera mirada a la distribución sectorial de la población económicamente activa (PEA) entre 1990 y 2000 (véase el cuadro 2) sugiere que el peso relativo de los sectores económicos en cada ciudad se modificó en tan sólo una década.

De acuerdo con el cuadro 2, en 1990, el sector secundario ocupaba alrededor de la mitad de la PEA en las dos ciudades (con 48.7% en Monclova y 51.1% en Ciudad Acuña). No obstante, una década después, en esta última ciudad las actividades industriales ganaron peso relativo al generar empleos para 60.3% del total de la población trabajadora de la localidad.

Al contrario, en Monclova, a pesar de que las manufacturas siguen siendo relevantes en la estructura productiva local, durante los noventa el empleo en ese sector se contrajo al descender de 48.7% a 41.2% de la PEA. En cuanto al sector terciario, cabe mencionar que éste, en el mismo período, en Ciudad Acuña perdió peso relativo en la estructura económica, pero en Monclova ascendió 12 puntos porcentuales.

Para ilustrar la importancia alcanzada por el sector secundario durante los noventa en Ciudad Acuña, en el cuadro 3 se muestra el diferente ritmo de crecimiento de la población demandante de trabajo en el estado y en las dos ciudades bajo estudio.

Como puede observarse en el cuadro 3, entre 1990 y 2000, el ritmo de crecimiento anual de la PEA en Ciudad Acuña estuvo muy por encima del reportado no sólo en Monclova sino en el estado de Coahuila. Siguiendo esta información y la del cuadro 2, se puede deducir que la economía local en Ciudad Acuña ha sido estimulada por las actividades manufactureras y que la economía logró un dinamismo tal que permitió dotar de empleo a una PEA que creció más del doble en una sola década.

A fin de identificar qué factores influyeron en los procesos locales cuyo resultado, al finalizar los noventa, fue un comportamiento económico muy diferente, se discutirán por separado los cambios observados en cada caso.

 

Monclova

De 1942 a 1990, AHMSA no sólo fue la principal empresa generadora de empleo en la región por la actividad en sus dos plantas, sino porque también permitió establecer una cadena de empresas proveedoras cuya solidez estaba supeditada al bienestar de AHMSA (Corrales, 2006). De acuerdo con cálculos realizados en otros trabajos (Rojas, 2007), los empleos directos generados por esta empresa a finales de los ochenta (antes de su privatización) representaban 84.3% del total de empleos en la manufactura y 57.2% del total de la PEA monclovense; es decir, de esta sola empresa dependía el bienestar de la economía regional, pues el sector terciario recibía también la inyección de recursos provenientes de las actividades industriales.

De acuerdo con información obtenida en AHMSA,4 el número de trabajadores (administrativos y operarios directos) empleados por la empresa se redujo a la mitad en un período muy breve: en 1987, la nómina incluía a 24 216 trabajadores, y en 1991 —año en que la empresa fue vendida al Grupo Acerero del Norte (GAN)—, en la nómina figuraban 12 378 empleados. Dado que los ex trabajadores recibieron una indemnización, la crisis económica en la localidad no se sintió en forma inmediata, pero sí uno o dos años después de la privatización. La importancia de AHMSA en la generación de recursos por los empleos directos e indirectos que creaba fue evidente. A principios de los años noventa, la economía de la región centro de Coahuila se sumergió en una fuerte depresión.

Hasta la fecha, AHMSA sigue siendo el eje de la economía regional, pero a la vez, internamente ha estado en constante reacomodo. Por una parte, la empresa ha podido incrementar la productividad, pasando de 11.22 horas–hombre por tonelada de acero en 1991 a 3.86 en 2003; por otra parte, esa mejoría ha sido lograda con un número menor de empleados, de modo tal que, en ese período, la nómina se redujo de más de 12 000 trabajadores a un total de 7 445.5

Algunos de los cambios en la estructura económica de la ciudad se pueden observar en el cuadro 4.

Esta información sugiere que una de las consecuencias de la drástica reducción del personal empleado por AHMSA fue el surgimiento de pequeñas unidades de producción dedicadas a las actividades manufactureras, según lo muestra el incremento de 354 a 678 empresas en esa rama entre 1988 y 1993.

Si bien de este cuadro no se pueden deducir, estos datos se complementan con información cualitativa recabada en Monclova. Entre los testimonios de los trabajadores destaca que AHMSA cerró algunos departamentos y esas actividades fueron solicitadas a contratistas (regularmente se trataba de empresas pequeñas que no ofrecían condiciones de trabajo tan atractivas como las de AHMSA, en términos de salario, duración de la jornada y prestaciones), lo que a AHMSA le permitía obtener productos o servicios sin crear ninguna relación laboral.6 De estas entrevistas se deriva también que después de la privatización de AHMSA, pequeños talleres cuya producción se destinaba a AHMSA perdieron su principal cliente y quebraron, de modo que en ese período cerraron muchas pequeñas empresas. Sin embargo, otras fueron establecidas con los fondos de la indemnización otorgada por AHMSA ante la pérdida del empleo y aprovechando la experiencia lograda al interior de esta empresa (Rojas, 2007).

Volviendo al cuadro 4, se puede afirmar que no obstante el incremento en el número de unidades de producción,7 se redujo en forma considerable el monto del valor agregado generado por la rama manufacturera entre 1988 y 1993. Esta información sugiere que, en 2003, la actividad manufacturera se volvió aún más dinámica que en el período previo a la privatización. Si bien hubo una ligera reducción en el número de empresas, se incrementó el total de trabajadores, pero, sobre todo, comparativamente mejoró el valor agregado.

Otro de los aspectos —sugerido previamente en el cuadro 2 y confirmado en el 4— es la tendencia hacia la terciarización en la economía de la zona metropolitana de Monclova. Según esta información proveniente de los censos económicos, el personal ocupado en establecimientos dedicados a las actividades de comercio y servicios se incrementó a lo largo de la década. En 1988, sólo 30.6% de los trabajadores de la localidad eran empleados en esas actividades y la gran mayoría se dedicaba a las actividades industriales; en 1993, la cifra de trabajadores en comercio y servicios se disparó a 54% y en 1998 fue similar (54.3%). Es decir, el sector terciario ocupaba a una tercera parte de los trabajadores en Monclova antes de la privatización de AHMSA, y posteriormente, a poco más de la mitad. Estas cifras también pueden ser complementadas con información proveniente de entrevistas realizadas a trabajadores en el sentido de que ante la falta de experiencia como empresarios y por no saber cómo invertir la indemnización obtenida cuando fueron "reajustados" por AHMSA, la tendencia fue establecer changarros (Rojas, 2007).8

De la información presentada hasta ahora se deriva que, dada la centralidad de AHMSA en la economía local, su privatización condujo a cambios que se vieron reflejados en la estructura productiva de Monclova y en la distribución de los trabajadores en esta estructura. Otros dos aspectos que también reflejan esta transformación son la respuesta diferencial de las empresas que conforman el clusterde la siderurgia regional y, por otro lado, el establecimiento de empresas maquiladoras en esta ciudad.

Como ya se mencionó, a la sombra de AHMSA creció una cadena productiva regional en la cual intervinieron productores de insumos varios para la industria siderúrgica (Corrales, 2006). El principal representante de ésta fue el Grupo Industrial Monclova (gim), compuesto por una serie de empresas de diferente tamaño cuya producción estaba destinada a AHMSA, o bien, su producto final dependía básicamente del acero. Hubo también empresas o talleres de menor envergadura que no formaban parte del gim pero que también estaban supeditados a la buenaventura de AHMSA.

No es éste el espacio para analizar el efecto del reajuste interno de AHMSA en cada una de estas empresas —para tal efecto véanse, por ejemplo, el trabajo de Rueda y Simón (2001) y el de Corrales (2006)—; sin embargo, sí se puede afirmar que el impacto de la reestructuración productiva en la zona no ha sido uniforme ni favorable para todas esas empresas. Existen algunas —como es el caso de inmagusa— que han sabido adaptarse a las nuevas demandas tanto en cantidad como en calidad de sus productos. Algunas más fueron privatizadas —es el caso de Cabezas de Acero Kikapú, vendida al grupo norteamericano Trinity— y el cambio las benefició. Hubo otras, no obstante, que también fueron privatizadas y no han podido encarar exitosamente la competencia internacional. Otras empresas que antiguamente eran subsidiarias de AHMSA (commsa, Aceros, S. A.) no se modernizaron, no resistieron la reestructuración y tuvieron que cerrar.9

Entre los empresarios y funcionarios de Monclova se reconoce que previamente a la privatización de AHMSA faltó visión para diversificar la estructura económica local y regional. Dado el efecto devastador que tuvo la privatización en la economía del centro de Coahuila, se ha buscado desde entonces atraer capitales dedicados a rubros diferentes a la siderurgia. Funcionarios y algunos empresarios locales han sido los principales actores en esta búsqueda, pero su éxito ha sido limitado.

El asentamiento de empresas maquiladoras en la localidad —en su mayoría ubicadas en el municipio conurbado de Frontera— se empezó a dar en la segunda mitad de los noventa y respondió en buena medida al impulso del gobierno del estado, de las autoridades y de los empresarios locales. Si bien existen opiniones encontradas al respecto, las nuevas empresas tienen algunas características que no satisfacen del todo las expectativas que fueron creadas antes de su llegada. Por una parte, los promotores habrían preferido que el peso relativo de las ramas en que estas empresas se especializan fuera distribuido de otra forma. Por ejemplo, según algunos informantes, la importancia de los textiles debió haber sido menor y la de autopartes, mayor. Las de la rama textil demandan más mano de obra femenina, pero ante la pérdida de empleos, el desempleo masculino era más acuciante en Monclova10 cuando inicialmente se promovió la llegada de estas empresas.

Otra de las características de estas compañías es lo reducido de su tamaño. Algunos funcionarios y empresarios prefieren que sean muchas empresas y que generen pocos empleos cada una, con el fin de que, ante la eventualidad del cierre de alguna, la economía local no se vea muy afectada. Esta opinión deriva básicamente del aprendizaje dejado por la severa reducción del personal ocupado por AHMSA. Sin embargo, hay quienes señalan que si una empresa genera pocos empleos, no vale la pena el esfuerzo que se realiza a fin de poder atraer capitales de fuera de la región. El tercer rasgo de estas empresas que ya ha causado cierta desazón en Monclova es su volatilidad. Ante la recesión económica de Estados Unidos iniciada en 2001, algunas maquiladoras redujeron considerablemente su producción y el personal ocupado, o bien, cerraron.

Aproximadamente una década después de que se iniciara esta búsqueda explícita de capitales foráneos, la economía de Monclova y de la región centro de Coahuila se ha diversificado. Sin embargo, AHMSA sigue siendo central en la economía regional, en tanto que los logros de la propuesta alternativa de autoridades y empresarios locales de hacer llegar inversiones extrarregionales no parecen ser tan sólidos como para lograr impulsar nuevamente la economía de la región centro del estado de Coahuila.

 

Ciudad Acuña

A diferencia de lo que ocurría en décadas previas, durante los años noventa, el municipio fronterizo de Acuña empezó a destacar en el ámbito nacional en virtud de presentar los siguientes dos rasgos: considerable atracción de empresas maquiladoras y una de las más elevadas tasas de crecimiento poblacional en el país.

Aunque se llamó la atención previamente (véase el cuadro 2) sobre la importancia del sector secundario en la estructura económica local, en el cuadro 5 se busca ofrecer un panorama de cómo se han comportado los diferentes sectores económicos durante los noventa. Este cuadro sugiere que, con excepción de la minería, que es irrelevante en la estructura económica local, todos los otros sectores se expandieron durante ese período. Las actividades manufactureras, que en el cuadro incluyen maquiladoras y no maquiladoras, destacan no sólo porque se incrementó considerablemente el número de establecimientos y el del personal ocupado, sino por el valor agregado11 que generaron estas empresas.

Según esta información, el número de trabajadores involucrados en la manufactura se triplicó en el transcurso de una década, en tanto que el valor agregado creció a un ritmo mucho más acelerado a lo largo del período comprendido en el cuadro (1988–2003). Por otra parte, si bien las actividades terciarias (comercio y servicios) tienen menor peso en la estructura económica, crecieron también en forma apreciable durante esos tres lustros.

La parte central del dinamismo adquirido por la economía de Ciudad Acuña son las empresas maquiladoras. Como otras ciudades de la franja fronteriza, Ciudad Acuña recibió a la primera maquiladora durante los sesenta; hacia fines de los setenta se observó un flujo más constante de empresas, pero fue después de 1992 —o más concretamente, una vez que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte— cuando el flujo de empresas maquiladoras hacia la localidad se dio con mayor frecuencia (Quintero, 2000). De acuerdo con este autor (2000:100), algunos de los elementos que explican el asentamiento de empresas maquiladoras en la localidad son: "[su] posición geográfica, aunada al empeño empresarial, la existencia de una excelente red de comunicaciones y la desaparición de los conflictos laborales [...]".

Además de la posición geográfica de Ciudad Acuña, la participación de los empresarios ha sido fundamental en el crecimiento de la actividad manufacturera en la localidad. Quintero (2000) destaca que a finales de los setenta se presentaron una serie de conflictos laborales en algunas de las empresas, de modo tal que se llegó a prever una "gran crisis" de las maquiladoras en la ciudad y, en general, el proyecto industrial se vio amenazado. No obstante, en esos años se formó una asociación de maquiladoras fuerte y los empresarios locales trataron de contrarrestar la imagen negativa de la localidad mediante la promoción de inversiones en la zona, ofreciendo "excelente ambiente laboral y social, así como tranquilidad en la continuidad del trabajo maquilador [...]" (p. 102). A partir de entonces, Ciudad Acuña se empezó a perfilar como una ciudad maquiladora.

Respecto de la infraestructura, para garantizar que la inversión en la localidad se hiciera efectiva, se construyeron cinco parques industriales: Acuña, Amistad, La Paz, Modelo e Internacional (Quintero, 2000); así mismo, en la localidad existen dos puentes internacionales, se han agilizado los trámites aduanales —aunque se busca hacerlos aún más eficientes—12 y se proyecta el crecimiento de la infraestructura industrial por lo menos hacia el año 2020 (Ceura, 2002). La llamada "paz laboral" ofrecida por los empresarios (y autoridades) locales sigue siendo un factor que vuelve atractiva la inversión en Ciudad Acuña, pues sólo 7% del total de trabajadores en la maquila están sindicalizados y cualquier brote de organización incipiente se controla de inmediato (Quintero, 2000).

Si bien la información del cuadro 5 incluye empresas maquiladoras y no maquiladoras en el sector de manufacturas, cabe destacar cómo —aun durante el período de recesión de la economía estadunidense— en Ciudad Acuña disminuyó el número de empresas entre 1998 y 2003, pero el total de trabajadores y, sobre todo, del valor agregado, se incrementaron durante ese lustro.

En la figura 1 se muestra en forma gráfica la reconstrucción histórica del crecimiento de la industria maquiladora en Ciudad Acuña, considerando el número de establecimientos.

En los primeros años de esta serie histórica, captada por el INEGI a partir de 1975, se puede observar que el número de establecimientos era realmente mínimo, pues en el año inicial, el total de empresas era de 10. En los años subsecuentes, inclusive se reduce esta cantidad pero vuelve a aumentar a 10 en 1979. No obstante, en los siguientes años, por lo menos hasta la recesión de los años recientes, el número de plantas maquiladoras creció en forma constante.

A fin de estimar el ritmo de crecimiento del número de empresas establecidas en Ciudad Acuña, se seleccionaron algunos períodos y se obtuvieron las cifras presentadas en el cuadro 6. Como puede observarse en el cuadro, el período de más alto crecimiento fue el de 1983 a 1988, durante el cual el número de empresas maquiladoras prácticamente se duplicó, pues inició con 18 plantas y concluyó con 35. En los dos períodos subsecuentes, si bien el número de empresas siguió aumentando, el ritmo de crecimiento disminuyó. Cabe destacar que en el último período el crecimiento ha sido negativo, es decir, ha decrecido el total de empresas asentadas en Ciudad Acuña. Como se puede observar en la figura 1, el año 2001 fue el punto más alto —con un total de 57 empresas—, pero posteriormente, por lo menos hasta los meses de 2005 que cubre esta información, el número de plantas maquiladoras continuó reduciéndose.

En comparación, el total de trabajadores involucrados en la maquiladora ascendió en forma constante de 1977 a 1999, pero posteriormente este comportamiento ha sido más errático. Para poder observar el ritmo de crecimiento de la población ocupada en la industria maquiladora en Ciudad Acuña, se construyó el siguiente cuadro:

Este cuadro reporta algunas similitudes y diferencias respecto del cuadro 6, relativo a la tasa promedio de crecimiento de los establecimientos. Lo similar es que el período de mayor crecimiento del personal ocupado fue el mismo que aquél en el que más creció el número de establecimientos, de modo que podría afirmarse que el período de 1983 a 1988 ha sido históricamente el de mayor expansión de la industria maquiladora en Ciudad Acuña. Por otra parte, la diferencia en relación con el ritmo de crecimiento del número de establecimientos es que durante el último período observado (2001–2005) hay un crecimiento mínimo (0.2% anual), pero no es negativo.

Ciudad Acuña es un caso de estudio muy peculiar, pues atrajo capitales en forma tan acelerada que se convirtió en la principal ciudad maquiladora de Coahuila, aun por encima de Torreón (De Bell, 2005). Según se puede observar en los datos presentados, en Ciudad Acuña, la recesión de Estados Unidos implicó el cierre de empresas, pero no como se suscitó en otras partes del país. La información mostrada indica que ni el número de puestos ni el del valor agregado se vieron afectados en forma considerable.

 

DOS MODELOS DE INDUSTRIALIZACIÓN, DOS LOCALIDADES DIFERENTES: A MODO DE CONCLUSIÓN

El objetivo de este trabajo ha sido documentar los principales cambios en las estructuras económicas de dos ciudades coahuilenses —Ciudad Acuña y Monclova—, registrados desde la década de los ochenta. Se ha tratado también de identificar en las dos ciudades norteñas cuál ha sido la expresión local de la adopción de los dos modelos de industrialización seguidos en el país, especialmente el de economía abierta.

Retomando la sugerencia de De Bell (2005), en este trabajo se ha buscado documentar la forma en la que áreas geográficas específicas participan en la economía internacional y qué ha implicado esta participación. A la vez, siguiendo la idea de la causalidad acumulada de Myrdal (1959), se ha tratado de explorar la hipótesis de la determinación de las trayectorias históricas y las inercias en el rumbo de la economía local.

Así, pues, Monclova se transformó en una ciudad industrial con el establecimiento de AHMSA, al inicio de los años cuarenta. La alta dependencia de la economía regional de Altos Hornos de México, S. A. (AHMSA) tuvo muchos beneficios durante un tiempo, pero en el largo plazo ha representado también costos diversos. La privatización de AHMSA en 1991 trastocó el funcionamiento de la economía regional y la vida de los trabajadores y sus familias. A la luz de más de una década de cambios en la estructura económica se puede decir que los principales rasgos de la transformación económica en Monclova son: la mayor diversificación de la estructura productiva —aunque AHMSA sigue siendo la pieza central de la economía regional— y el establecimiento de empresas maquiladoras que, en general, son pequeñas y volátiles. Monclova no ha podido reactivar su economía y está lejos de lo que fueron sus años dorados de economía pujante.

Por otra parte, al igual que en otras ciudades fronterizas de México, en Ciudad Acuña la maquila se ha convertido en un catalizador de la actividad económica porque la capacidad de generar empleos en la frontera es mayor que en ciudades del interior, por ejemplo Monclova. De acuerdo con la información presentada, durante los ochenta, el esquema maquilador se expandió considerablemente y en los noventa se consolidó.

Cabe destacar, así mismo, que en Monclova se dependió económicamente de una sola empresa durante varias décadas, y aunque tal dependencia se ha reducido, la solución encontrada no parece ser la más afortunada. Las empresas maquiladoras que la ciudad ha atraído no generan muchos empleos, además de que, según se ha observado, no son estables. En Ciudad Acuña no se depende de una sola empresa pero sí de un esquema productivo fincado en capitales extranjeros que responden a la estabilidad de la economía de Estados Unidos. Si bien en Ciudad Acuña la economía es más dinámica que en Monclova, no es propiamente sólida.

A fin de visualizar qué ha significado la instrumentación de dos modelos de industrialización en el ámbito local, la propuesta de este trabajo es que los cambios en la estructura productiva de cada ciudad se vean a la luz de las décadas transcurridas desde que inició el período del modelo ISI. Durante ese tiempo, en México se han seguido dos modelos de industrialización que implican varias diferencias, por ejemplo, en cuanto a la organización del trabajo, en las industrias que se convierten en el puntero del cambio productivo, en la composición de la fuerza de trabajo y en la cultura misma. Esto significa que si bien la transformación en la estructura económica —al pasar de un modelo de industrialización a otro— es importante en sí misma, también requiere del estudio de ajustes en la organización social.

La revisión de todos esos cambios rebasa los objetivos planteados para este artículo. No obstante, se puede destacar que, según la información de las tasas de crecimiento de la población desplegadas en el cuadro 1, los períodos de industrialización acelerada —en Monclova, durante las décadas de los cuarenta a los setenta, y en Ciudad Acuña, especialmente en la década de los noventa— han estado acompañados por un alto ritmo de crecimiento de su población, debido, por una parte, a la convivencia de diversos grupos de migrantes atraídos por la generación de empleos de la industria asentada localmente y, por otra, al cambio en la configuración del área urbana. Cabe destacar que aunque esos rasgos del ajuste social a la industrialización se han registrado en ambas ciudades, de ahí no deriva que los cambios sean similares o que la historia se repita con la salvedad de que Monclova se industrializó unas décadas antes que Ciudad Acuña.

Existen por lo menos tres grandes diferencias en la forma en que se han desarrollado los modelos de industrialización en las ciudades coahuilenses en cuestión. Por una parte, durante el período sustitutivo de importaciones, el Estado era un agente que participaba de lleno en las actividades productivas. En Monclova esto implicó el amplio apoyo gubernamental a un proyecto (AHMSA) cuyo objetivo era desarrollar una industria básica y garantizar la producción de acero para el mercado interno, toda vez que la siderurgia representaba un pilar para la industrialización del país. Otra diferencia es que, en ese período, el Estado también actuó como intermediario entre los empresarios y la fuerza de trabajo, lo que en los hechos se tradujo en el respaldo al capital y el ofrecimiento de una serie de beneficios a los trabajadores a través del sindicato y, en general, hubo mayor participación del gobierno en la dotación de servicios sociales y en infraestructura urbana, cuyo provecho fue más allá de los trabajadores de la paraestatal. El tercer rasgo es que tanto la solidez mostrada por la empresa AHMSA durante décadas como los beneficios sociales derivados del empleo y la participación misma en la organización sindical, dieron a los obreros la perspectiva de que existen ciertas condiciones de trabajo favorables que es posible alcanzar.

En la etapa de economía abierta, la participación del Estado se ha retraído en diferentes áreas. Ya no participa en las actividades productivas, por lo cual las antiguas empresas que eran de su propiedad fueron cerradas o vendidas a particulares, como fue el caso de AHMSA, privatizada en 1991. Esto dejó ver, entre otras cosas, parafraseando a Rueda (1994), que "el capital ya no es de acero". Por otra parte, si bien la llegada de la industria maquiladora a la frontera norte fue originalmente auspiciada por el gobierno federal, en las décadas recientes, la postura gubernamental es "dejar hacer", de modo que son las autoridades o los empresarios locales los que han emprendido la búsqueda de capitales fuera de su ámbito local, ofreciendo las mejores condiciones posibles para atraer inversionistas. Al interior del sector manufacturero, la industria maquiladora ha sido la más dinámica —tanto por los montos de inversión como por la generación de empleo, que no por el valor agregado ni por el encadenamiento con la industria local—, por lo cual, en los estados, la necesidad de allegarse la mayor cantidad de empresas maquiladoras ha desatado una fuerte competencia intermunicipal.

Así mismo, la industrialización por vía de las maquiladoras, con la simultánea retracción casi completa del gobierno en cuanto a la provisión social, ha dejado ver otro contraste entre el período del modelo ISI y la etapa de economía abierta: durante el primero, sea por una relación paternalista o por el control político que se buscaba garantizar, los trabajadores de AHMSA y en general los habitantes de Monclova contaron con un mínimo respaldo para la construcción de infraestructura urbana, que todavía en la actualidad, a pesar de que la dinámica económica es otra, sigue siendo funcional para la ciudad. En Ciudad Acuña, en cambio, no hay proyectos sociales de envergadura respaldados por las empresas o por el gobierno, por lo cual los costos sociales de la industrialización con base en las industrias maquiladoras son asumidos por la propia población que ha llegado a la ciudad en busca de empleo. Los migrantes que esta urbe atrae son mayoritariamente jóvenes que llegan con sus familias y requieren de infraestructura mínima, pero la ciudad tiene rezagos considerables al respecto.

Finalmente, a pesar de que la composición de la fuerza de trabajo en Ciudad Acuña es diversa (hay tanto campesinos sin previa experiencia en el trabajo industrial como ex obreros de AHMSA con antecedentes de participación sindical), una característica común de la fuerza laboral es la prácticamente nula organización obrera. Sólo 7% de los trabajadores son sindicalizados y las autoridades locales se jactan de ofrecer a posibles inversionistas ese ambiente de "paz social".

En suma, esta rápida revisión de algunas diferencias entre Monclova y Ciudad Acuña sugiere que todavía hace falta estudiar con mayor profundidad las implicaciones económicas y sociales de la instrumentación de los diferentes modelos de industrialización en los ámbitos locales.

 

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NOTAS

1 La noción de la causalidad acumulada fue retomada y desarrollada posteriormente por Kaldor, Krugman y Hirschman (véanse Dussel, 1999, y Mendoza y Díaz–Bautista, 2006).

2 El estado había destacado desde antes debido a su desempeño en otro sector económico. Es el caso de la producción algodonera en la zona de La Laguna (Salas, 2002).

3 Para conocer el desempeño del estado en las grandes regiones del país, véanse también Aguayo y Salas, 2002.

4 Dirección de Comunicación Social de AHMSA, Monclova, Coahuila, 22 de julio de 2003.

5 Datos proporcionados también por la Dirección de Comunicación Social de AHMSA, Monclova, Coahuila, 22 de julio de 2003.

6 Información recabada en entrevistas realizadas en Monclova, Coahuila, a ex trabajadores de AHMSA en julio de 2000 y junio–julio de 2003.

7 Los censos económicos sólo recaban información de establecimientos, por lo cual aquellos trabajadores sin local fijo —de cualquier sector económico— no son captados por esta fuente.

8 Para una revisión más detallada de los efectos de la privatización de AHMSA sobre la dinámica en la vida de Monclova y, particularmente, entre los ex trabajadores de la empresa, véase Rojas, 2007.

9 Información obtenida en entrevista con el licenciado Edmundo Guzmán, rector de la Universidad Tecnológica Regional del Centro de Coahuila (UTRCC) y cronista de Frontera, Coahuila, 23 de julio de 2003.

10 Entrevista con el licenciado Jorge Williamson Bosque, presidente de Promoción y Fomento Económico. Región Centro del Estado de Coahuila, A. C., 28 de junio de 2000.

11 Para estimar el valor agregado a precios constantes (con 1994 como año base) se requería del índice de precios de 1994 para Ciudad Acuña. Sin embargo, dado que la cifra está disponible sólo de 1995 en adelante, se tomó como referencia el dato correspondiente a la ciudad de Monclova, con el supuesto de que la inflación fue la misma en ambas ciudades en 1994, y se calculó entonces la tasa de crecimiento del índice de precios en Monclova entre 1994 y 1995. Con esta cifra fue posible estimar el índice de precios de 1994 para Ciudad Acuña y, a su vez, el valor agregado de las diferentes actividades económicas a precios constantes.

12 Entrevista con el licenciado Cuauhtémoc Hernández C., director de la Asociación de Maquiladoras Ciudad Acuña–Del Río, 18 de julio de 2003.