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Frontera norte

versión impresa ISSN 0187-7372

Frontera norte v.20 n.39 México ene./jun. 2008

 

Artículos

 

El espacio económico Monterrey–San Antonio: Coyuntura histórica e integración regional

 

Efrén Sandoval Hernández*

 

* Investigador en estancia posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Dirección electrónica: esandoval49@yahoo.com.mx.

 

Fecha de recepción: 17 de enero de 2007.
Fecha de aceptación: 25 de octubre de 2007.

 

Resumen

Este trabajo demuestra que las actividades y políticas de integración entre las ciudades de Monterrey, Nuevo León, y San Antonio, Texas, son consecuencia de la pertenencia de ambas ciudades a un mismo espacio económico e histórico. En este marco, las políticas integradoras en la región, más que innovaciones, son formas actuales de reproducir el orden geográfico–económico. Para analizar las actividades que los gobiernos de Nuevo León y San Antonio han desarrollado en pos de la integración regional, en este artículo se toman elementos de la geografía económica y del concepto de espacio económico. En el análisis final se demuestra cuál es la utilidad y cuáles las limitaciones de la política integradora.

Palabras clave: espacio económico, integración regional, Monterrey, Nuevo León, San Antonio, Texas, noreste de México–sur de Texas.

 

Abstract

This work demonstrates that integration policies and activities between Monterrey, Nuevo Leon, and San Antonio, Texas, are affected by each other because both entities are within the same economic and historic space. In this sense, integration policies in this region are not innovations, they are modern ways to reproduce the geographic and economic order. To analyze Nuevo Leon and San Antonio's government activities to advance into regional integration, we take into account the ideas of economic geography and economic space. At the end of the paper we show the limitations and profits of integration policies.

Keywords: economic space, integration policies, Monterrey–Nuevo Leon, San Antonio–Texas, northeast Mexico–south Texas.

 

INTRODUCCIÓN1

Desde hace varias décadas, ante el crecimiento de la actividad económica globalizada, en la economía internacional ha dominado el postulado ricardiano de los costos comparados o ventajas comparativas, el cual se basa en la especialización productiva de las naciones y en el desarrollo del comercio internacional (Novelo, 2002:38). Como parte del mismo proceso globalizador, algunas redes de ciudades (ciudades globales, según Sassen, 1998), tanto del norte como del sur, comenzaron a funcionar "como centros para la coordinación, el control y el servicio del capital global" (Sassen, 1998:3–16). Paralelamente, la conformación de regiones económicas y de unidades subnacionales tomó impulso. En ese marco, la política económica fue inundada por "una preocupación creciente en la política externa" (Sassen, 1998:23). Pronto los políticos de ciertos países comenzaron a aparecer bajo los reflectores principalmente gracias a los acuerdos económicos internacionales que concretaban con sus contrapartes de otros países.

Como parte de esa oleada internacionalista, en 1988 se reunieron los presidentes de Estados Unidos y México, George Bush y Carlos Salinas, para iniciar una nueva era en las relaciones entre ambos países: la de la cooperación.2 Seis años más tarde, en 1994, los gobiernos de estas naciones, junto con el de Canadá, firmaron el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En ese año, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (cepal) promovió lo que se ha conocido como el regionalismo abierto, con el cual impulsaba el libre comercio y la integración como las claves para el crecimiento y el bienestar en el proceso de globalización. La idea era elevar la competitividad internacional y la complementariedad de las economías geográficamente cercanas (Novelo, 2002:57–59).

A la vuelta de los años, la competitividad, las ventajas comparativas y la integración regional se convirtieron en "obsesiones peligrosas" (Krugman, 1997) cuya operación "arroja resultados considerablemente alejados de las iniciales promesas" (Novelo, 2002:13). La integración regional suponía la conformación de mercados regionales que generarían, para las sociedades involucradas, bienestar creciente y duradero gracias al derrumbe de las barreras proteccionistas, el crecimiento sostenido de las exportaciones (Novelo, 2002:13) y una mejor participación en la competencia global (Krugman, 1997:11). No obstante, estudiosos como Novelo (2002:50) ya advierten que "la creación de comercio [..] tiende a perpetuar las condiciones de especialización productiva, por lo menos posponiendo el desarrollo de la economía con mayor atraso relativo, de manera que el libre comercio establecido ni es ni puede ser sinónimo de bienestar".

A pesar de sus limitaciones, el comercio exterior, las políticas de integración regional y la competitividad internacional —sea entre entidades soberanas (Comunidad Europea), instituciones internacionales (Organización de la Unidad Africana o la Organización de Estados Americanos) o entidades no soberanas (región Sonora–Arizona, Camino Real Economic Alliance,3 acuerdos para el desarrollo regional del noreste de México y Texas)— son prácticas recurrentes en gobiernos nacionales y locales y en regiones de los cinco continentes. Estas prácticas y propuestas se entienden como impulsos y respuestas a la globalización económica y la conformación de redes globales de ciudades, pero también como reflejo de las contradicciones que en ámbito local implica la globalización y como aprovechamiento de las ventajas políticas que brinda la política exterior.

En este trabajo proponemos acercarnos, mediante un estudio de caso, a las prácticas y discursos políticos y económicos que conforman el intento que, para insertarse de mejor manera en el comercio global, realizan los gobiernos que forman parte de un mismo espacio económico. Se trata de la región comprendida por el noreste de México (Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Chihuahua) y el sur de Texas, región binacional que desde hace más de un siglo integra un mismo espacio económico, pero que sólo en los últimos años ha sido escenario de políticas que explícitamente buscan constituirla formalmente como región e intensificar sus actividades económicas.

Este trabajo tiene varios objetivos. El primero es explicar la política exterior de la región noreste de México–sur de Texas y describir cuáles han sido los pasos, las actividades concretas y los principales actores que intervienen en la consolidación de la integración regional. El segundo objetivo es discutir sobre los alcances y límites de esta política económica. Para llegar a tales objetivos se demostrará, en primer lugar, que la integración de esta región no es algo nuevo, sino que es fruto de acontecimientos históricos que la han consolidado como un espacio económico; en segundo lugar, se argumentará que el actual impulso a la integración económica regional es novedoso por la intervención de prácticas políticas diseñadas específicamente para fomentar una más amplia integración.

En este artículo se demuestra que para comprender los límites y los alcances de los actuales procesos económicos regionales y locales en el contexto de la globalización, se hace necesario abordar y reconocer la centralidad de los procesos históricos y políticos. Los primeros evidencian la presencia de espacios económicos y sociales consolidados mucho antes de la era de la globalización; mientras que los segundos son instrumentos que pueden ser muy eficientes para impulsar "ambientes regulatorios que facilitan la implemen–tación de operaciones transfronterizas para sus empresas nacionales y extranjeras, así como para los inversionistas y los mercados" (Sassen, 2003:7–11), pero que frecuentemente no son suficientes para impulsar procesos de transformación económica en la esfera local.4 En este marco, en este trabajo se asume que la economía está conformada no sólo por factores meramente económicos, que más que objetivarse en prácticas reales, parecen hacerlo en indicadores cuantitativos; la economía también está conformada por aspectos políticos.5

Este artículo se divide en tres partes. La primera, introducida con un marco conceptual sobre la idea del espacio económico, habla sobre el proceso histórico de consolidación de este espacio, cuyos pilares son las ciudades de Monterrey, Nuevo León, y San Antonio, Texas. En la segunda parte se presentan datos empíricos que muestran las maneras particulares en que se desenvuelve la política exterior en la región. La tercera contiene un análisis en el que se reflexiona críticamente sobre los límites de la política exterior, al funcionar más como una mera política que como un verdadero elemento de transformación económica y generación del desarrollo. Esta última parte se basa en algunos elementos de la geografía económica propuestos por Krugman (1997).

 

EL PROCESO HISTÓRICO DEL ESPACIO ECONÓMICO MONTERREY–SAN ANTONIO

Una de las constantes de las ciencias sociales ha sido considerar la historia moderna "como una historia de sociedades nacionales" (Ianni, 2002:13). Esta "trampa territorial" (Beck, 1998:46) ha hecho que los objetos de las ciencias sociales sean abordados como "totalidades internas" y analizados como "identidades colectivas" (clases, grupos religiosos y étnicos), sociedades que por otro lado están "teóricamente separadas y ordenadas" en esferas del "sistema social" —como la economía, política, derecho, ciencia, familia, etcétera—, al interior de las cuales existen lógicas y códigos propios (Beck, 1998:46–47).

En el contexto de los flujos que rebasan constantemente los límites tradicionales (comunidad y frontera), actualmente se trata de adoptar visiones paradigmáticas de otras ciencias, como la física, en donde el espacio en su acepción einsteniana es un "posicionamiento relativo de cosas" (Pries, 2002:585). Lo anterior implica, por un lado, llevar las ciencias sociales más allá del contenedor de la comunidad, la localidad o del Estado–nación; romper las fronteras y pensar más bien en términos de vínculos, flujos y espacios más que en sociedades y territorios y, por otro lado, superar las fronteras disciplinarias, los esquemas de pensamiento y estigmatizaciones para avanzar hacia una ciencia más plural y hasta interdisciplinaria.

En la economía, autores como Krugman (1992:15) abogan por un análisis económico–geográfico debido a que "las fronteras entre la economía internacional y la economía regional están volviéndose borrosas en algunas cosas importantes". En la opinión de Hudson (2004:448), la rama de la economía dirigida hacia lo cultural representa la mejor perspectiva que complementa la geografía y la economía. Para él, la economía comprende relaciones que suceden en ciertas temporalidades, espacialidades y circuitos (flujos). Por su parte, Krugman (1992:7) propone la geografía económica como la rama de la economía "que se preocupa de dónde ocurren las cosas", es decir, por "la localización de la producción en el espacio".

Se entienden por espacio económico los flujos, prácticas, intercambios y vínculos que suceden en diferentes territorios y lugares y que tienen determinados fines económicos. Se trata de relaciones económicas que vinculan lugares en diferentes territorios en donde la ubicación geográfica de esos lugares es un elemento central. El análisis de un espacio económico se centra en la ubicación geográfica de ciertos lugares (centros urbanos), los flujos que hay entre ellos (comercio e intercambio de mercancías) y las movilidades que componen también estos flujos (personas desplazándose para hacer funcionar la economía). Se trata de espacios que, más que ser contenedores de relaciones económicas, están constituidos por esas relaciones y van hasta donde van ellas. Más que la imagen de un territorio, la de un fluido es más apropiada para pensar en un espacio económico.

Para la geografía económica, la economía internacional no la hacen las fronteras en sí mismas, sino las políticas estatales a cada lado de las fronteras, políticas que son relativas tanto hacia el interior de los territorios, como hacia el exterior de éstos (Krugman, 1992:78). En este sentido, "Las naciones son importantes [..] porque en ellas existen gobiernos cuyas políticas afectan al movimiento de los bienes y los factores" (Krugman, 1992:80). No obstante, igual importancia tienen los accidentes históricos o diversas circunstancias que pueden no ser relevantes para el analista económico convencional. De ahí la importancia de conocer de manera detallada la historia de los espacios económicos.

Aunque no parece suceder en otras ramas de las ciencias sociales, para la geografía económica los acontecimientos y accidentes históricos son decisivos para entender la conformación de los espacios económicos. A partir de determinados eventos históricos, los espacios económicos inician procesos de concentración que, junto con otros elementos como las políticas estatales, las tecnologías y hasta la cultura, pueden resultar en diferentes geografías. En el siguiente apartado se abordará la coyuntura histórica que detonó la conformación del espacio económico comprendido por Monterrey y San Antonio.

 

Monterrey y San Antonio, dos capitales de un mismo espacio económico

En esta sección se presentará el proceso histórico por el que Monterrey y San Antonio se convirtieron en los lugares de concentración del espacio económico del cual forman parte actualmente. Al hacerlo, se evidenciará la coyuntura histórica que dinamizó los flujos comerciales entre ambas ciudades, la trascendencia que para el espacio económico tuvo la conformación de la red ferroviaria y los consecuentes procesos de concentración económica y poblacional que les caracterizaron a lo largo del siglo XX.

El contexto de la Guerra de Secesión de Estados Unidos (1861–1865) constituye el antecedente más importante de la vinculación histórica entre Monterrey y San Antonio, y evidencia la importancia de la frontera en la construcción del espacio económico que conforman ambas ciudades.6 De acuerdo con Cerutti (1999:15), Monterrey y San Antonio fueron parte de un espacio regional/ binacional que comenzó a construirse en la segunda parte del siglo XIX y que tenía al río Bravo cumpliendo dos funciones: a) la de frontera internacional, y b) la de motivo para desenvolver muy diversas actividades económicas. Ese espacio binacional funcionaba como una economía de frontera en donde un "espectro de actividades mercantiles y productivas [..] se ramificaban al norte y al sur del Bravo" (Cerutti, 1993:10). En el contexto de la nueva frontera, San Antonio y Monterrey jugaron papeles similares influidos por contextos sociales, económicos y políticos que tenían que ver con la consolidación de sus respectivos Estados–naciones.

En México, los conflictos armados y disputas políticas de la mitad del siglo XIX (Guerra de Reforma e intervención francesa) contribuyeron para gestar, en el noreste del país, un poder político suficientemente fuerte y organizado como para desarrollar una economía regional. En Estados Unidos, la Guerra de Secesión tuvo una enorme importancia para las relaciones comerciales entre Texas y el noreste mexicano, y entre San Antonio y Monterrey.

 

El comercio del algodón en la segunda mitad del siglo XIX

A mediados de la década de 1850, el gobernador Santiago Vidaurri se convirtió en un actor fundamental para instaurar, durante 10 años, "un poder militar y político de dimensiones regionales" que tuvo a Monterrey como su capital (Cerutti, 1999:16). El gobierno de Vidaurri (1855–1864) significó un reordenamiento administrativo, político y militar del noreste de México. Vidaurri anexó a Coahuila conformando el estado de Nuevo León–Coahuila, se convirtió en el comandante militar del estado de Tamaulipas, habilitó una línea de puestos aduanales a lo largo del río Bravo y estableció un arancel especial para las mercancías importadas. Estas disposiciones hacían más rápida la obtención de recursos para la guerra y el poder militar y, al mismo tiempo, los intermediarios pudieron expandir sus mercados. Esto significó que Vidaurri pudiera obtener recursos para ejercer su poder, pero también tomar acuerdos de beneficio mutuo con los mercaderes (Cerutti, 1999:39). El centro de todo el sistema aduanal y de recaudación de impuestos era Monterrey. Los acontecimientos que sucederían al norte de la frontera contribuirían en gran medida a consolidar este proceso y, más aún, a conformar un mismo proceso trans fronterizo.

En 1861 estalló la guerra civil en Estados Unidos. Varios estados del sur de aquella nación formaron una fuerza militar separatista confederada que se negaba a dar fin a las relaciones de tipo esclavista. El principal producto en todas sus zonas agrícolas era el algodón, que se exportaba a Europa principalmente. En este contexto, en abril de 1861, Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos, impuso un bloqueo naval a los puertos confederados. Este hecho convirtió el noreste de México en la única alternativa para la exportación del algodón. Además intensificó la transportación de mercancías y el comercio. San Antonio y Monterrey se beneficiaron particularmente por este nuevo contexto generado por la guerra.

Desde antes de la Guerra de Secesión, San Antonio tenía ya un papel de distribuidor de mercancías hacia México. De ahí salían bienes manufacturados que llegaban a través de los puertos de Texas. En sentido contrario ingresaban materias primas mexicanas. En la época de la guerra, el flujo se invirtió: de San Antonio salía algodón de los estados confederados, y por los puertos mexicanos entraban productos terminados que después eran enviados a esa ciudad de Texas (Mayer, 1993:132).

Al iniciar la guerra y una vez que se instaló el bloqueo a los puertos confederados, la ruta del algodón en su camino hacia el comercio europeo se desvió hacia la frontera con México. El ejército unionista avanzó sobre el río Bravo y obligó a que las rutas se internaran hacia el oeste. El cruce fronterizo de Eagle Pass–Piedras Negras se convirtió en la mejor opción, pues ahí nunca se interrumpió el comercio. Para llegar a este lugar, lo mejor era tomar el camino de San Antonio, otrora largo y costoso (Mayer, 1993).

Una vez que la ruta San Antonio–Eagle Pass–Piedras Negras–Monterrey–Matamoros se consolidó para el tráfico del algodón, San Antonio y Monterrey iniciaron un desarrollo muy prometedor. Los mercaderes locales se convertirían en "influyentes banqueros en los tiempos de la Reconstrucción", y con la llegada de los ferrocarriles en la década de 1880, San Antonio se convertiría en "un próspero nudo de comunicaciones" (Cerutti, 1999:33) .7

De acuerdo con Cerutti (1999:18–24), lo sucedido en el contexto de la guerra y la posguerra evidencia que el espacio binacional entre Monterrey y San Antonio mostró un desarrollo muy distinto al de otras regiones en sus mismos Estados–naciones. Mientras allá se disputaban guerras y gobernaba la inestabilidad, en Monterrey y San Antonio se vivían tiempos de prosperidad, todo gracias al intenso tráfico de mercancías como el plomo, azufre, cobre, pólvora, plata y, claro, el algodón (véase el mapa 1).

 

Monterrey en el siglo XX

A finales del siglo XIX, tanto Monterrey como San Antonio habían desarrollado una economía sustentada en el comercio (Collado, 2000:84) transfronterizo. En ambas ciudades, los mercaderes se convirtieron en los proveedores de los bienes manufacturados y las necesidades de transportación del nuevo contexto económico.8 En este sentido, Monterrey había iniciado lo que ha sido una característica en su desarrollo económico comercial, siderúrgico e industrial (en ese orden diacrónico): el doble mercado, es decir, el comercio con el mercado de Estados Unidos y con el mercado nacional a través de sus lazos con ciertas ciudades como Torreón y Chihuahua.

Esa dinámica económica de fuertes rasgos binacionales es uno de los elementos que permitió a las grandes empresas de Monterrey sortear las consecuencias de la Revolución Mexicana o de las crisis económicas que golpearon al país en la segunda parte del siglo XX (Cerutti, Ortega y Palacios, 2000:4). Desde los inicios de ese siglo, y tal vez desde un poco antes, "la burguesía comercial" de la capital de Nuevo León "se embarcó en un proceso de industrialización y acumulación caracterizado por la creación de un mercado de trabajo regional propio, que más bien atraía y retenía a inmigrantes provenientes del noreste y de Zacatecas y San Luis Potosí" (Hernández, 2006:129). Así, como una clara consecuencia del desarrollo industrial y el beneficio de la política de sustitución de importaciones, el desarrollo económico de Monterrey y su área metropolitana se tradujo en un crecimiento poblacional excepcional entre las décadas de los cuarenta y sesenta, cuando el crecimiento social fue mayor que el natural (Sandoval, 2005:135) y la ciudad entró en un franco proceso de metropolización (Pozas, 1990).

La década de los ochenta marcó cambios profundos en la economía de la industria regiomontana y, con ello, una nueva forma de vinculación con Texas a través de la migración. Investigadores como Hernández (2006:131–132) sostienen que "las causas estructurales de la emigración regiomontana [hacia Houston, Texas] estriban en el impacto que la reestructuración y la modernización industriales han tenido en el mercado de trabajo local", proceso que se manifiesta en dos etapas: una primera, relacionada con las crisis económicas que marcaron el final del modelo de industrialización por sustitución de importaciones; y una segunda, que se refiere a los rasgos de la reestructuración y reorientación hacia la producción para la exportación, que implica procesos de expansión, formas de producción más flexibles, con nueva tecnología y menos mano de obra. A lo anterior habría que agregar el paralelo proceso de terciarización, que en Monterrey ha sido muy marcado desde los años ochenta (Pozos, 1996:43), lo cual también ha impactado en los niveles del empleo y el salario.

 

Desarrollo de San Antonio en el siglo XX

Por su parte, en las primeras décadas del siglo XX, San Antonio se convirtió en el principal centro de reclutamiento de trabajadores mexicanos, hecho que también lo vinculó fuertemente con Nuevo León. En 1996, Jones realizó, en San Antonio, un estudio de hogares en los que residían personas con apellido hispano. En esta investigación, Jones (1996:5–6) encontró que 55% de los miembros de esos hogares nacieron en Coahuila y Nuevo León, y 40% de ellos o sus ascendentes habían emigrado entre 1910 y 1929. En San Antonio, en 1900 había 14 000 habitantes mexicoestadunidenses, pero con la revolución la población mexicana en la ciudad aumentó a 83 000 en 1930 (Marquez, Blanchard y Mendoza, 2003:12).

Al analizar la edición de Weber, Melvil y Palerm (2002) sobre algunas de las entrevistas que Manuel Gamio hizo en Texas, es fácil encontrar casos de inmigrantes de Monterrey o descendientes de regiomontanos que reflejan no sólo la intensidad de los flujos migratorios sino de las movilidades. En 1920, Texas era el destino de 50% de los mexicanos que emigraban a Estados Unidos, y San Antonio se había consolidado como la capital migratoria de ese proceso. No obstante, en 1940, ese porcentaje había descendido a 40%, mientras que 30% de los migrantes mexicanos iban hacia California. Esta tendencia continuó en las dos siguientes décadas, por lo que en 1960 California, y particularmente Los Ángeles, habían surgido ya como las nuevas capitales regionales del proceso migratorio mexicano a consecuencia del fuerte desarrollo económico alcanzado en esa región.

Además, San Antonio dejó de ser capital migratoria no sólo por el increíble impulso de California y Los Ángeles, sino también porque en el contexto estatal se le relegó a un tercer plano, subordinada a Houston y Dallas, cuyo desarrollo industrial se promovió. En este contexto, para investigadores como Durand y Massey (2003:144), ciudades como San Antonio "ya no figuran entre los principales lugares de destino de la migración mexicana, al no requerir del sistema de enganche para contratarse ni del ferrocarril para desplazarse", de tal manera que actualmente "San Antonio ha dejado de ser un lugar de afluencia para los trabajadores migrantes que prefieren ir a ciudades pujantes como Houston o Dallas, donde hay más oportunidades de empleo" (p. 115).

A pesar de ello, a lo largo del siglo XX, en San Antonio se han seguido desarrollando sectores o barrios de población de origen mexicano y de inmigrantes (Jones, 1996:9). Además, el desarrollo de la industria turística de la ciudad a partir de la década de los sesenta,9 así como su cercanía a la frontera con México, han marcado la vinculación económica constante de esta ciudad con México y Monterrey.

 

La actual vinculación entre Monterrey y San Antonio

A lo largo del siglo XX, la ciudad de San Antonio tuvo una economía estable principalmente gracias al importante desarrollo del sector militar y de salud (Phillips y Dzula, 2003:1–2). Actualmente, la mayor industria de la ciudad es la dedicada a la salud y la biociencia, que en 2002 ocupó 14% de la fuerza laboral e impactó la economía de la ciudad con 11 900 millones de dólares.10

Principalmente, el sector salud impacta en la segunda industria más importante de la ciudad: el turismo. Cada año, en San Antonio hay más de 2000 convenciones, la mayoría de las cuales son de médicos (Ortiz, 2005). En el año 2002, la industria turística contribuyó a la economía de la ciudad con 7 200 millones de dólares, principalmente a través de los restaurantes, hoteles y transporte, con la consecuente generación de empleos.11

Desde hace décadas, las ciudades de Monterrey y San Antonio se vinculan a través del turismo que algunos regiomontanos —con familia o sin familia en San Antonio— realizan en esa ciudad texana. Durante la década de los sesenta, San Antonio comenzó a figurar entre los principales destinos turísticos y para el consumo de algunas familias regiomontanas (Sandoval, 2006a: 132). Un ejemplo de ello es lo que pasa en el mall más tradicional de San Antonio, el North Star Mall, en el que cada año, en la temporada baja para las ventas (fuera de época de vacaciones en México), 30% de los clientes provienen de este país. En temporada alta, este porcentaje aumenta a 70%. Aunque en promedio la mayoría de los clientes mexicanos de este mall provienen del Distrito Federal, de su área metropolitana y de otras ciudades cercanas como Toluca, Cuernavaca o Pachuca, los clientes de Monterrey y su área metropolitana conforman un porcentaje muy importante dentro del total de consumidores mexicanos (22%), y lo son más en temporada alta, cuando llegan a ser la mayoría (Warren, 2005).

Además del consumo, los vínculos de Monterrey con San Antonio se observan también en el importante número de regiomontanos que han comprado propiedades en aquella ciudad, con el consecuente impacto que esto ha representado para el sector de bienes raíces (Sandoval, 2006a:179–181), y en los importantes flujos de personas y mercancías (Sandoval, 2006b). Esto, a su vez, se proyectó sobre la asociación de algunas empresas para promover el consumo.

 

UNA POLÍTICA PARA LA INTEGRACIÓN REGIONAL

Autoras como Sassen (2003) se refieren a una nueva "arquitectura organizacional" en la globalización, en donde algunas ciudades emergen como los centros para proveer los nuevos servicios y recursos que las industrias y empresas requieren para funcionar globalmente. En diferentes niveles,12 estas ciudades, llamadas globales (Sassen, 2003), funcionan como redes de ciudades tanto en el primero como en el tercer mundo. Algunas de estas urbes son la sede del control de los principales flujos globales; otras se caracterizan más bien por albergar sucursales de las empresas mundiales y una serie muy amplia de empresas locales que prestan servicios al productor, tales como despachos contables o de asesoría fiscal y financiera, despachos de abogados, agencias de publicidad y consejerías políticas. Las ciudades globales se caracterizan también por contar con la infraestructura necesaria en materia de telecomunicaciones, aeropuertos y centros de servicios y para el consumo (Parnreiter, 2000).

La política exterior en la región noreste de México–sur de Texas busca que sus principales ciudades cumplan con los requerimientos de la nueva "arquitectura organizacional" de la globalización. En este marco, el discurso y la política exterior en esta región tienen como propósito consolidar la integración mediante una mayor competitividad internacional y la atracción de flujos comerciales y de consumo. Mediante sus acciones e iniciativas políticas, esta región es un ejemplo del paso "de la tradicional existencia de regiones fronterizas transnacionales que operaban de forma funcional —de facto—, [a] un proceso de conformación formal —de jure— de éstas". Este proceso se ha concretado en la formación de "alianzas estratégicas regionales", "regiones económicas binacionales", "corredores comerciales", "proyectos fronterizos" o "en regiones asociativas y virtuales" (Wong–González, 2005:79).13 En el caso del noreste de México y sur de Texas, se trata de una primera etapa de integración formal (institucional, jurídica),14 que a su vez es de tipo transfronterizo. Lo es en el sentido de que, al compartir una frontera, se trata no sólo de entidades políticas o económicas sino de regiones que comparten características históricas comunes, que se manifiestan también en algunos rasgos culturales a pesar de que existen fuertes diferencias (lengua, religión) (Rodríguez, 2005:5).

Después de la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1994, la ciudad de San Antonio comenzó a impulsar iniciativas para fomentar el intercambio económico con regiones de México y otros países. La intención ha sido consolidar a San Antonio como un "puerto interior" (García, Rogelio, 2005), es decir, como una ciudad con una cantidad importante de población y plantas para manufacturas que están rodeadas por tierra (McCray, 2002). Paralelamente, el primer proyecto estratégico presentado en el Plan estatal de desarrollo 2004–2009 del gobierno del estado de Nuevo León es el de Integración del Proceso de Desarrollo Económico–Regional de Nuevo León, el Noreste de México y Texas. Varias acciones se han derivado de esta política regional.15

Más allá de las dinámicas propias de un espacio económico como el que comprenden Monterrey y San Antonio, la actual política de integración económica entre Texas y Nuevo León y entre Monterrey y San Antonio se expresa a partir de las aspiraciones de algunos gobernantes o actores económicos centrales, y también en el nivel institucional a través de actividades concretas.

Un ejemplo de ello —y en realidad un antecedente fundamental para entender este proceso— es el Acuerdo para un Progreso Regional Asociado, firmado por los gobernadores de Texas, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila en junio de 2004 (Actualidad económica en América del Norte, 2004). En ese mismo año se firmaron los Acuerdos Históricos de Integración Regional con los Estados del Noreste: Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas y el Acuerdo de Vinculación con el Estado de Texas (Gobierno del Estado de Nuevo León, www.nl.gob.mx/?P=des_eco_regional). En la última sección de este trabajo se reflexiona sobre lo que estos acuerdos significan políticamente. Aquí sólo basta con advertir que ninguna de las entidades participantes en tales acuerdos tiene derecho jurídico a firmar ningún tipo de convenio o cualquier forma jurídica con una entidad extranjera. Ésta es la razón por la que se firma un acuerdo, para manifestar la buena disposición de las partes para caminar hacia un objetivo determinado, que en este caso es la integración económica.

A continuación se describen algunas de las acciones que los gobiernos han realizado en pos de la integración regional. Algunos aspectos que tienen que ver con las limitaciones del proceso de integración se dejan para la reflexión final. En congruencia con el marco analítico propuesto para este trabajo, las prácticas de política económica presentadas en las subsecciones siguientes permiten un mejor acercamiento a las dinámicas que caracterizan a un espacio económico como el referido.

 

Instituciones para la integración regional

En esta sección se presentan algunas de las actividades en que se objetiva la política de integración regional emprendida por Nuevo León y San Antonio. Para ello se destacan varias instituciones, entre otras, la Secretaría de Desarrollo Económico de Nuevo León, Free Trade Alliance, Casa San Antonio y Casa Nuevo León. En primer lugar se exponen los principales rasgos de la política de integración regional del gobierno de Nuevo León. En segundo se presentan las actividades de Free Trade Alliance, institución de la ciudad de San Antonio muy vinculada a Nuevo León. En tercer lugar se habla de las dinámicas desencadenadas a partir de los proyectos Ciudad del Conocimiento y Forum Internacional de las Culturas (en adelante Forum), desarrollados por el gobierno de Nuevo León.

 

Proyecto de integración del noreste mexicano y Texas

Como se mencionó en otro apartado, entre los proyectos estratégicos para transformar a Nuevo León, el primero que aparece en el Plan estatal de desarrollo del gobierno del estado es el Proyecto de Integración del Proceso de Desarrollo Económico–Regional de Nuevo León, el Noreste de México y Texas. Se sugiere este proyecto en el marco de "las lógicas de la globalización" y de lo que ha sucedido en "la lógica internacional" al conformarse regiones y subregiones "en virtud de la cual los gobiernos —más allá de fronteras geopolíticas— se coordinan para planear el desarrollo, así como para aplicar políticas públicas articuladas y producir sinergias". La finalidad, según el documento institucional, es buscar la planeación integral más allá del libre comercio de mercancías para así mejorar la competitividad global (Gobierno del Estado de Nuevo León, 2004:153).

Además de los acuerdos firmados entre las entidades del noreste de México y Texas (mencionados párrafos atrás), en marzo de 2005 entró en funciones el Consejo de Gobernadores del Noreste de México, el cual trabajará por medio de comisiones en materias como energía, ecología, agricultura, seguridad, comunicaciones y transporte, ciencia y tecnología, salud, educación y cultura (Martínez, 2005).

Otra acción realizada es el establecimiento de la Corporación para el Desarrollo de la Zona Fronteriza de Nuevo León (Gobierno del Estado de Nuevo León, www.nl.gob.mx/?P=presentacion_codefront). Por medio de este organismo se impulsa la política que pretende hacer más eficiente y funcional la frontera de Nuevo León. Esto incluye la construcción de infraestructura como la autopista Sabinas–Colombia (García, José, 2005), que se unirá a la autopista Monterrey–Nuevo Laredo.

 

Free Trade Alliance

Free Trade Alliance (en adelante FTA), creada en 1994, es una oficina descentralizada de la ciudad de San Antonio. Su misión es promover a esa ciudad como un puerto de entrada internacional hacia el mercado de Estados Unidos, generando negocios y relaciones comerciales de nivel internacional.

FTA funciona como una asociación que otorga membresías y beneficios a sus socios. De manera concreta, promueve el comercio internacional generando redes de contactos, reuniones, seminarios; organizando misiones comerciales para difundir los productos y servicios de las empresas integradas en la asociación y para conocer los de empresas en otros países. También se organizan reuniones a las que acuden conferencistas como empresarios, embajadores, políticos y funcionarios de otras naciones. Hasta el segundo semestre de 2005, FTA contaba con 280 miembros, la mayoría de los cuales eran empresas e instituciones de San Antonio, pero también estaban integradas empresas del resto de Texas, de Estados Unidos y transnacionales (García, Rogelio, 2005).

Cada mes FTA emite un boletín informativo en donde se reportan las actividades de la institución, la llegada de nuevos miembros e información sobre el comercio internacional. Para mostrar la importancia que tiene Monterrey para FTA, se toman como base dos elementos: a) el Programa de Incubadora de Negocios, y b) los resultados de la consulta en la publicación mensual de FTA, The Alliance News (Free Trade Alliance, www.freetradealliance.org/news/news_articles.asp).

El Programa Incubadora de Negocios no es exclusivo de FTA, sino que es coordinado por esta oficina e integrado por otras instituciones.16 El programa inició en 1998 y tiene la finalidad de ayudar a empresas de México que pretendan establecerse en San Antonio o comercializar sus productos en esta ciudad.17 Una vez que transcurre un año de permanencia, los empresarios deben decidir si se quedan en San Antonio o regresan a su país, y si van a continuar como socios de FTA.

Cada año se incorporan a FTA alrededor de 12 o 13 empresas. En el año de 2004 ingresaron nueve: cinco de Monterrey y el resto de Guadalajara, México, D. F., y San Luis Potosí. Además, al menos hasta el verano de 2004, se mantenían pendientes los contratos con seis empresas de Monterrey para que ingresaran en el programa. En total, hasta el verano de 2004, se habían instalado 18 oficinas de empresas mexicanas gracias al Programa de Incubadora de Negocios. De ellas, cinco eran de Monterrey.

Respecto a las actividades reportadas en el boletín de FTA, los resultados de la búsqueda fueron los siguientes: entre abril de 2004 y agosto de 2005 hubo 24 actividades con empresas, instituciones, funcionarios y entidades gubernamentales de México. De estas actividades, cuatro fueron con autoridades federales; las restantes, con autoridades e instituciones de diferentes ciudades. De esas 20 actividades, nueve se desarrollaron en Nuevo León —específicamente en Monterrey—, seis en el Distrito Federal, dos en Guadalajara, y las tres restantes en Querétaro, Aguas calientes y Veracruz, una en cada lugar. De las actividades celebradas en Monterrey, una de ellas incluyó eventos en Saltillo y en otra se efectuó una visita a Torreón.

Los eventos relacionados con Monterrey o Nuevo León se destacan por implicar la interacción con autoridades locales, cosa que no sucede en el caso de la ciudad de México, en donde la norma es tener contacto con autoridades federales.

Dentro del período consultado, el primer evento relacionado con Monterrey fue la visita del gobernador de Nuevo León a San Antonio en febrero de 2004.18 Ahí, el mandatario expuso el Programa de Integración Regional del Noreste de México con el Sur de Texas. En marzo, el encargado del programa visitó la FTA, y en abril, una comisión de empresarios y miembros de instituciones de San Antonio correspondieron la visita.

En abril de 2004, FTA, Economic Development Foundation y Casa San Antonio19 aplicaron encuestas en varias empresas de Monterrey con el fin de encontrar aquellas que tuvieran mayores posibilidades para hacer negocios en San Antonio. En agosto de ese año, FTA y The US Export Assistance Center organizaron la Automotive Supply Chain Trade Mission, que consistió en una visita a plantas automotrices de Monterrey. En esta ocasión también se incluyó a empresas de Saltillo. En octubre de 2004, el entonces secretario de Desarrollo Económico del estado de Nuevo León, Eloy Cantú, visitó San Antonio y dio una plática al Grupo México, el cual está integrado por socios de FTA interesados en tener información especializada sobre el país. En ese mismo mes, miembros de FTA y líderes económicos y políticos de San Antonio visitaron al gobernador de Nuevo León.

En 2005, el número de reuniones disminuyó. No fue sino hasta mayo cuando tuvieron lugar dos actividades: la primera fue la reunión en San Antonio del Trilateral Technology Summit, grupo que involucra las ciudades de Calgary (Canadá), San Antonio y Monterrey; la segunda, que tuvo lugar en Monterrey, fue la reunión de North American Inland Ports Network, cuyo interés es fomentar el desarrollo económico de los puertos interiores, como las ciudades mencionadas arriba y la capital mexicana (véase el cuadro 1).

 

Ahora bien, a partir de la revisión del boletín de FTA, se observa lo siguiente: a) las únicas autoridades de un gobierno estatal mexicano que han visitado San Antonio son las de Nuevo León, b) FTA mantiene la comunicación más constante con el gobierno e instituciones de Nuevo León, c) las actividades con la ciudad de México se realizan más bien tomándola como capital política del país y no tanto como una capital económica regional, como sucede con Monterrey.

 

Otros proyectos para la integración

El Proyecto de Integración del Noreste y Texas no es la única estrategia del gobierno del estado. El segundo proyecto estratégico que se presenta en el Plan estatal de desarrollo 2004–2009 del gobierno del estado de Nuevo León es el Proyecto de Consolidación de Monterrey como Ciudad Internacional del Conocimiento. Una vez más, el contexto en que se enmarca esta iniciativa es la globalización. La intención es vincular el sistema de educación superior de Monterrey con el sector productivo, "con base en el conocimiento y el desarrollo tecnológico" para impulsar "un círculo virtuoso de inversión productiva, ingreso de divisas, generación de empleos y dinamismo económico regional" que tenga proyección internacional (Gobierno del Estado de Nuevo León, 2004:155–156).

En el contexto del Proyecto de Integración Regional y el de Ciudad Internacional del Conocimiento, el Forum Universal de las Culturas Monterrey 2007 se entiende como un elemento aglutinador y un medio para concretar algunos objetivos de esos proyectos.

Para el gobierno del estado, el Forum es un evento que detonará la infraestructura urbana de la ciudad y la colocará en un lugar muy importante en el ámbito internacional, según se argumenta en la página oficial del evento, publicada en Internet (Forum Universal de las Culturas, 2007).

La creación o transformación de infraestructura urbana es uno de los principales argumentos del gobierno de Nuevo León para realizar el evento. En la página web del gobierno del estado se habla del Proyecto de Integración Urbanística: Macroplaza–Parque Fundidora–Extensión del Río Santa Lucía, que pretende regenerar el centro de Monterrey y crear el gran escenario en donde se llevará a cabo el Forum.20 Al conocer esta obra, la referencia inmediata es el River Walk (Paseo del Río) de San Antonio, un río natural que fue regenerado en esa ciudad y que hoy es el principal atractivo turístico. Esa obra se llevó a cabo en el contexto de la feria mundial Hemisfair, en San Antonio, en 1968 (Gobierno del Estado de Nuevo León, www.nl.gob.mx/?P=macro_fundadora).

 

Casa Nuevo León en San Antonio

Casa Nuevo León fue abierta en San Antonio en 1992 con la intención de promover, en Estados Unidos, la inversión en el estado y las exportaciones procedentes de éste. Como oficina dependiente del gobierno del estado, su personal y su forma de trabajo han cambiado en varias ocasiones, pasando de la promoción del turismo, la asesoría a neoleoneses que radican en Estados Unidos y el fomento a la inversión económica, a lo que es hoy una oficina que sirve de enlace entre instituciones estadunidenses —especialmente de San Antonio, Texas— y el gobierno de Nuevo León a fin de dar continuidad a su política de integración regional y para la realización del Forum.21

Esta oficina participa en la organización de las reuniones que se llevan a cabo en torno al proyecto de integración regional y facilita la comunicación con instituciones de México en San Antonio y con otras de esa ciudad y Texas, como FTA, Bancomext, el gobierno de San Antonio, el Consulado de México y el Instituto de México (IM).22 En marzo de 2006, Casa Nuevo León realizó junto con el im El Mes de Nuevo León, actividad que tuvo como finalidad promover turísticamente la ciudad de Monterrey y el estado de Nuevo León, así como fomentar la participación de instituciones extranjeras, principalmente texanas, en la organización del Forum. De hecho, la oficina del gobierno de Nuevo León en San Antonio estuvo involucrada en el que ha sido el último acuerdo celebrado en el espacio económico motivo de este trabajo, el Acuerdo para Promover el Turismo entre Monterrey y San Antonio, firmado por el gobernador de Nuevo León y el alcalde de San Antonio en mayo de 2007 en esa ciudad texana (Gómez, 2007).

 

ANÁLISIS FINAL

¿Cuáles son los límites y rasgos de la política exterior en la región noreste de México–sur de Texas? ¿Está acelerando un proceso de integración? ¿Está modificando los rasgos fundamentales de la economía de la región? En esta reflexión final se responde a estas preguntas con base en las ideas de Paul Krugman (1997), argumentando que el espacio económico constituido por Nuevo León y Texas o Monterrey y San Antonio tiene su propia lógica, de tal manera que la implementación de políticas integradoras produce un impacto menor, mientras que un mayor impacto lo generan las políticas hacia la economía interna y el proteccionismo que ejercen los países sobre sus mercancías.

Así, aunque las políticas de los estados influyen de manera importante en las dinámicas de los espacios económicos, también lo hacen los factores de la economía local; el desarrollo de la tecnología; la especialización de los conocimientos, empleos y oficios; las economías de escala y una población que consume en el mercado local. Mientras estos elementos no cambien sustancialmente, no se tendrá por qué observar cambios sustanciales en la economía regional. Lo mismo sucede con respecto a los factores macroeconómicos de la economía, que igualmente influyen en la constitución del espacio económico, y mientras éstos no cambien no tendremos cambios sustanciales en la economía regional.

Ahora bien, ¿por qué un gobierno como el de Nuevo León impulsa una política de integración? Apoyados también en Krugman (1992 y 1997), podemos responder que buscar la integración regional y binacional y la competencia global —que son los argumentos dados en el programa del gobierno de Nuevo León— son ideas que están en boga. Siguiendo las ideas del mencionado autor, en este trabajo se ha argumentado que los espacios económicos tienen su detonador en determinados eventos históricos. En el caso de Monterrey–San Antonio, se ha mostrado la relevancia de acontecimientos como la instauración de la frontera en el río Bravo, la Guerra de Secesión en Estados Unidos y el gobierno de Santiago Vidaurri en Nuevo León. De acuerdo con la lógica de la geografía económica, lo que siguió fueron procesos de acumulación propiciados por factores de los que al mismo tiempo estos procesos fueron impulsores; a saber: la consolidación de una red de comunicaciones en la región (primero ferrocarril y después carreteras), la aglutinación de la producción y el aumento de la población. Así se conformó un círculo que incluía comunicaciones fluidas, fábricas cercanas y consumidores. Este círculo permitió a ambas ciudades, y a la región en general, sostener ciertas dinámicas económicas que la mantuvieron integrada a pesar de los cambios en las políticas económicas nacionales e internacionales. Con el paso del siglo XX, las economías de San Antonio —primero— y Monterrey —varias décadas después— se inclinaron hacia la terciarización (aunque en el caso de la ciudad texana, este rasgo la ha acompañado históricamente), rasgo que de alguna manera es el más importante de la economía de la región en la actualidad. En este contexto, las actividades que objetivan la política integracionista de Nuevo León se pueden entender como intentos de generar un mayor número de intercambios y vínculos comerciales que sean consecuentes con el nuevo perfil económico. Organizar eventos culturales para atraer turistas, por ejemplo, es algo que hace varias décadas no hubiera sucedido, y tampoco se hubiera imaginado que tal evento tendría lugar en lo que es el símbolo de la industrialización regiomontana: la Fundidora de acero. Eventos como el Forum son un buen ejemplo del fuerte carácter político de las actividades económicas y de cómo los cambios económicos (terciarización), que dependen de factores muy diversos, influyen en las prácticas y proyectos políticos.

Paralelamente, San Antonio se preocupa por atraer inversión productiva, pero lo hace mucho más por consolidarse como un prestador de servicios para el comercio y el flujo de mercancías. Ése sería su "nuevo" rol en el panorama internacional, aunque aquí ya se ha mostrado que esta ciudad ha jugado ese papel de manera muy destacada tanto en el comercio del algodón como en el proceso migratorio de México hacia Estados Unidos. Así, en ambos lados de la frontera se observa la intención de participar en la llamada competencia internacional, de tomar un papel en la red de ciudades globales y hacerlo como región.

Siguiendo al mismo Krugman (1997), percibimos que las entidades que forman parte de este espacio económico reproducen los discursos con mayor legitimidad en el actual comercio internacional: "La idea de que la fortuna económica de un país está determinada principalmente por su éxito en los mercados mundiales", lo cual, para este autor, es una hipótesis "sencillamente falsa" (p. 16), sobre todo cuando observamos que "los niveles de vida de un país están muy claramente determinados por factores domésticos antes que por algún tipo de competencia en los mercados mundiales" (p. 19).

Proponer como motor del desarrollo de una región o de un país el impulso a la competencia internacional y jugar un mejor papel en el concierto global significa dejar en segundo plano la "compleja serie de factores" que en realidad afectan la productividad de una región. Muchos de esos factores son tan complejos que resultan "inabordables mediante políticas gubernamentales viables" (Krugman, 1997:25). Ésta es una de las principales ventajas de adoptar políticas que impulsan el comercio y la competencia internacional, pues dan respuestas sencillas (competir contra otros países, sea como ciudad, país o región) a problemas mucho más complejos. Otra ventaja es que este tipo de propuestas son políticamente aceptadas en el ámbito mundial, aunque la literatura sobre la globalización y las ciudades globales cuestiona tal aceptación al demostrar que, a la larga, tienden "a desconectarse de su región" en lugar de promover la integración regional y no contribuyen a eliminar "las antiguas jerarquías y desigualdades espaciales" (Sassen, 2003:15).

Así, el desarrollo de actividades como las reuniones entre Free Trade Alliance y el secretario de Desarrollo Económico de Nuevo León, o los acuerdos para impulsar la homologación arancelaria en la región, por ejemplo, influyen muy poco en la economía regional; más lo harían eventuales acontecimientos sociales o políticos como los acaecidos hace más de un siglo y que detonaron verdaderamente el proceso de integración regional.

¿Cuál es la diferencia entre la dinámica económica vivida entre Monterrey y San Antonio en la segunda parte del siglo XIX y la que viven actualmente? ¿Se trata de dos procesos de integración diferenciados? En realidad, se trata de un mismo proceso de integración, de conformación del espacio económico, en donde la geografía sigue estableciendo ciertos ordenamientos para los flujos y vínculos económicos. En la segunda parte del siglo XIX, ni Santiago Vidaurri ni los comerciantes de San Antonio hablaban de integración comercial para competir en el mercado global. No obstante, principalmente por vía de la exportación del algodón hacia Europa, formaban parte de uno de los procesos más dinámicos de la economía mundial. Tal vez la región como tal nunca haya vuelto a participar de manera tan relevante en el concierto mundial.

Otra diferencia radica en que actualmente se habla de acuerdos. Éstos son la expresión de la manera en que hoy se formaliza la disposición de mantener el orden económico. Los acuerdos, como documentos formales, sirven para confirmar la voluntad de las partes para sostener las relaciones vigentes. De alguna manera son formas actuales de reproducir el orden geográfico–económico. A pesar de sus limitaciones, la política exterior en la región noreste de México–Sur de Texas demuestra la relevante participación de los gobiernos en el impulso a la integración regional y la globalización, y manifiesta un hecho real: el de "la formación de regiones transfronterizas que están actuando crecientemente como unidades, no por su coherencia sino por compartir un terreno espacial y organización" (Sassen, 1998:23). Pero al final, las diferencias entre lo que sucedía en la segunda mitad del siglo XIX y lo que pasa actualmente son sólo de forma (ahora son más intensas, complejas, globales y reguladas con la participación más directa de los estados), porque en el fondo se trata de un mismo proceso de integración, el cual se ha desarrollado por más de un siglo bajo ciertas particularidades.

 

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Ortiz Schultschik, Frances, Directo Visitor Marketing (directora de mercadotecnia) del San Antonio Conventions & Visitors Bureau, verano de 2005.

Warren, Donald, gerente de Relaciones Públicas del North Star Mall, 14 de julio de 2005.

Wood, Martha, directora de Casa Nuevo León, 4 de agosto de 2005.

 

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NOTAS

1 Agradecemos a los doctores Mario Jurado y Séverine Durin sus valiosos comentarios para la mejor realización de este artículo.

2 De acuerdo con Novelo (2002:13), antes de ese año, las relaciones entre ambos países se habían calificado, en una primera etapa, como "la sana distancia", y en una segunda, como "la permanencia del conflicto y la recriminación recíproca".

3 Para más información sobre la región Tijuana–San Diego y la de Camino Real Economic Alliance, véase Wong–González, 2005.

4 Al respecto, Krugman (1997) explica que la integración regional y la competitividad son elementos que ayudan a los políticos a evadir los principales problemas de la economía regional; mientras que para otros como Rosenau (1995:41–42), las políticas de integración y comercio exterior generalmente son políticamente muy visibles pero de poco impacto.

5 Para Hudson (2004:451), la economía es una construcción social que tiene sus raíces en la sociedad, y va desde prácticas de hábitos informales hasta prácticas de instituciones gubernamentales. En este sentido, la economía puede ser pensada como un sistema social de producción, distribución y consumo para cuya estabilidad las instituciones sociales y de gobierno resultan fundamentales.

6 En este sentido, se usan los acontecimientos históricos como una herramienta para argumentar sobre la solidez de los vínculos entre ambas ciudades y la región a la que pertenecen, por lo que no se busca hacer aquí un desarrollo histórico detallado de la economía de las dos ciudades y su vinculación diacrónica.

7 "Dentro de este paisaje, San Antonio se convirtió en uno de los símbolos urbanos de la expansión texana: ciudad situada estratégicamente, se reafirmó como centro mercantil y pasó a ser un pivote ferroviario y financiero de primer grado en el estado. En fuerte medida, San Antonio —con sus ricos comerciantes convertidos en banqueros— parecía sugerir desde el centro sur de Texas las funciones que Monterrey comenzaba a cumplir en el noreste de México. Se caracterizó, además, como uno de los primeros nudos de irradiación de capitales sobre el norte mexicano; sus operaciones insinuaban —a mediados de los setenta— el interés de invertir en la otra cara del espacio económico binacional tejido en torno al Bravo" (Cerutti, 1999:80).

8 Esta dinámica comercial implicó mayores movilidades en el espacio económico. De acuerdo con Miguel González (2005), en 1850, muchos trabajadores de Nuevo León y Monterrey emigraron a Texas para laborar como vaqueros y como jornaleros en el campo, a tal grado que, en esa época, los hacendados de Montemorelos —una ciudad de Nuevo León ubicada a poco más de 60 kilómetros de Monterrey— se quejaban de la escasez de mano de obra. Otra queja fue expresada en 1862 por el agente de la confederación (en el contexto de la guerra civil norteamericana) llamado Juan Quintero, quien estando en Monterrey en noviembre de aquel año, mencionó que había escasez de carretas en la ciudad debido a que muchos tronquistas se las habían llevado para hacer sus trabajos en Texas (González, 2000:59). El mismo autor menciona que en el contexto de la guerra civil de Estados Unidos y de las operaciones comerciales del algodón hacia México y de mercancías mexicanas hacia ese país, muchos comerciantes de la frontera y del interior de Texas contrataban sólo a mexicanos originarios de Nuevo León y Tamaulipas (González, 1999:138 y 2000:59).

9 En 1968 se llevó a cabo en San Antonio la Feria Mundial Hemisfair, la cual significó la construcción de los principales atractivos turísticos que hoy tiene la ciudad y el punto de partida para su actual perfil turístico.

10 Véase The Greater San Antonio Chamber of Commerce, 2005a (la fuente señala 11.9 billones en idioma inglés, es decir, 11.9 millardos en español).

11 Véase The Greater San Antonio Chamber of Commerce, 2005b (la fuente indica 7.2 billones en idioma inglés, es decir, 7.2 millardos en español).

12 Autores como Parnreiter (2000) se refieren a la existencia de ciudades centrales (Londres, Nueva York y Tokio, entre otras) y ciudades periféricas (México, São Paulo, Madrid y Bruselas), mostrando una diferenciación en el nivel y función en que algunas urbes forman parte de la red de ciudades globales.

13 Al mencionar estas categorías, Wong–González está haciendo referencia a Boisier (1993).

14 De acuerdo con Martínez (2004:15), las fases del proceso integracionista son: a) áreas o zonas de preferencias económicas; b) áreas o zonas de libre comercio; c) unión aduanera; d) mercado común; e) unión monetaria;f) unión económica y monetaria, y g) unión política.

15 Sobre las actividades de FTA y las implicaciones de la política de Nuevo León hablaré más adelante.

16 Se trata de USA Greater Nelly Development Authority, City of San Antonio, Casa San Antonio, Bancomext, San Antonio Hispanic Chamber of Commerce y The Greater San Antonio Chamber of Commerce (www.ibdcsa.org).

17 FTA subsidia parte de la renta de una oficina equipada durante un año, da capacitación sobre dinámica para hacer negocios en Estados Unidos, sobre cómo abordar al cliente norteamericano, y cómo iniciar y administrar una empresa en Estados Unidos. Además se ofrecen las consultas de despachos de contadores y abogados.

18 El gobernador Natividad González había tomado su cargo en octubre de 2003.

19Casa San Antonio es la oficina que la ciudad de San Antonio tiene en Monterrey, Guadalajara y México, D.F., para fomentar los vínculos culturales y comerciales.

20 En la primera mitad de la década de los noventa hubo un primer intento del gobierno estatal por desarrollar el proyecto del río Santa Lucía (con edificios de departamentos, oficinas y centros comerciales a sus costados). La obra no se realizó por falta de presupuesto, pero denota la intención histórica de emular a San Antonio, Texas.

21 Casa Nuevo León, por ejemplo, fue el centro de distribución, en Texas y Estados Unidos, de las entradas para lo que se consideró el primer preevento del Forum en junio de 2006: la presentación de tenores reconocidos internacionalmente. Al mismo tiempo, esta oficina se encargó de la transportación del público texano (Wood, 2005).

22 El Instituto de México es una institución dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Su finalidad es difundir la cultura de México en San Antonio. Para ello organiza principalmente exposiciones artísticas, museográficas y conferencias.