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Argumentos (México, D.F.)

versión impresa ISSN 0187-5795

Argumentos (Méx.) vol.27 no.76 México sep./dic. 2014

 

Dossier. Educación superior y nuevos sujetos sociales

 

Semillas nuevas. Ética de la diferencia y la alegría en la asamblea Zapata #YoSoy132

 

Clara Mónica Salazar Villava*

 

* Doctora en ciencias sociales, maestra en psicología social y psicoanalista. Es profesora-investigadora titular C en la UAM Xochimilco. Miembro de la Red mexicana de investigadores, S.C., ha publicado numerosos artículos en revistas académicas de la Universidad autónoma del Estado de México (UAEM), la UNAM y la UAM en México y en revistas académicas de Brasil y España. En 2013 publicó el libro "El abismo de los ganadores. La intervención social, entre la autonomía y el management".

 

RESUMEN

Como parte de una investigación más amplia, el presente artículo aborda la expresión de una ética de la diferencia y la alegría, en el marco del movimiento #YoSoy132, que sugiere nuevas formas de experimentar el consenso y el disenso como constitutivos de un mismo proceso, así como el papel de la fiesta y el arte durante los momentos de manifestación y de convivencia de jóvenes que participaron en esa irrupción social como generadores de vínculos y de subjetividades. Se trata de una reflexión basada en entrevistas realizadas con integrantes de la Asamblea Zapata de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.

Palabras clave: #YoSoy132, ética de la diferencia, arte y acción colectiva, carnaval y política.

 

ABSTRACT

This article, which is part of a wider research, focuses on the expression of an ethics of difference and joy that appeared in the context of the #YoSoy132 (#IAm132) movement and which suggests new ways of experiencing consensus and dissensus as constitutive parts of the same process, as well as the role of the party and of art as generators of relationships and subjectivities during the demonstrations and other spaces in which these young people participated during the aforementioned social irruption. This reflection is based on interviews with members of the Asamblea Zapata (Zapata Assembly) of the Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco (Metropolitan Autonomous University, Xochimilco Campus).

Key words: #YoSoy132, ethics of difference, art and collective action, carnival and politics.

 

INTRODUCCIÓN

"En una palabra, creer e inventar: he ahí lo que el sujeto
hace como sujeto"

Gilles Deleuze (2001:91)

En el marco de la investigación "Pasión, cuerpos y acción política" hemos trabajado algunos elementos que aporta el movimiento social conocido como #YoSoy1321 para reflexionar sobre las características que se manifiestan en las nuevas formas de acción política, especialmente en las que participan los jóvenes.

El presente artículo corresponde al análisis de una parte del material de campo formado por una serie de entrevistas grupales que realizamos2 en julio de 2013 con estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, que participaron muy activamente en las acciones y movilizaciones de #YoSoy132, desde la denominada Asamblea Zapata.

Para el análisis del material procuro eludir perspectivas unívocas, lineales y reduccionistas sobre los procesos subjetivos, que privilegian la coherencia como criterio de validez y trabajan con las contradicciones como problema, obstáculo o fallas en el discurso. Prefiero contemplar las relaciones contradictorias y tensas que aparecen en las narrativas suscitadas, para captar la complejidad en los procesos de significación de la experiencia, en donde se manifiestan las diferentes fuerzas que presionan el sentido en los jóvenes contemporáneos, especialmente cuando se asumen como sujetos críticos y activos contra el orden hegemónico de nuestro tiempo. Es mediante la narrativa, como se comparte la experiencia, lo vivido y los procesos de significación desencadenados, en donde no interesa la fidelidad de los relatos con respecto a lo acontecido, sino la forma en que el trabajo subjetivo sobre los acontecimientos produce, al mismo tiempo, al sujeto y a su realidad, tal como De Certau (2000:89) señala:

[…]en el relato ya no se trata de ajustarse lo más ceñidamente posible a una "realidad" (…) y acreditar el texto por lo "real" que se exhibe. Al contrario, la historia contada crea un espacio ficticio. Se aleja de lo "real", o más bien hace como si se apartara de la coyuntura.

El relato que convocamos con las entrevistas, surge a poco más de un año de iniciadas las movilizaciones y la diversidad de acciones que dieron forma y figura a #YoSoy1323. Los entrevistados hacen una reconstrucción colectiva de sus vivencias en un ejercicio de memoria en el que, a nuestro juicio, interesan las marcas y las señales de sentido mucho más que la exactitud de sus recuerdos, si ésta fuera posible. En su relato, además de la euforia y la sorpresa iniciales, pesa ya la imposición contra la que lucharon, de un presidente del país, pesan también las críticas y los elogios que se hicieron a su movimiento, así como las demandas y expectativas que se depositaron sobre ellos. Pesa una especie de vuelta a la normalidad que produce la distancia narrativa del allá y el entonces, la posibilidad de mirarse a sí mismos en retrospectiva después de que sucedió lo que no imaginaban mientras estaban dando vida a esa irrupción social.

Como las aves que sólo ponen en el nido de otras especies, la memoria produce en un lugar que no es el suyo propio. Recibe su forma y su implantación a partir de una circunstancia ajena, aun si el contenido (el detalle faltante) procede de sí misma. Su movilización resulta indisociable de una alteración. Además, su fuerza de intervención, la memoria la debe a su misma capacidad de alterarse: puede desplazarse, es móvil y no tiene lugar fijo (De Certeau, 2000:96).

Pero además, en su relato se construyen como sujetos de esa experiencia, configurados por su manera de sentir y entender lo que vivieron, por un excedente de verdad en el que el hecho es sobrepasado en el discurso narrativo, por aquello que afirma. Siguiendo a Deleuze, cuando el sujeto afirma más de lo que sabe, inventa, se inventa, es decir, va más allá de lo acontecido para producir la experiencia y construirse a sí mismo. "En la misma operación y al mismo tiempo juzgo y me propongo como sujeto: al superar lo dado. Afirmo más que lo que sé (De Certeau, 2002:91).

Por medio de las entrevistas, vemos a estos sujetos en movimiento construyéndose desde una posición con respecto al mundo, conectados con él a partir de su relato. Con ese proceso se construye la reflexión aquí.

Una búsqueda en particular atrae mi lectura de los relatos tratados en el presente trabajo: el interés por reconocer lo novedoso que aparece en las formas de organización que pudieran percibirse en la experiencia del #Yosoy132.

La novedad es siempre un rasgo incierto y relativo, pues según las referencias con las que se comprende el pasado, se aprecia la aparición o la ausencia de novedad. Para muchos, no hay nada nuevo bajo el sol desde que la humanidad es capaz de relatar su experiencia. Para otros, la historia está hecha de rupturas o saltos en los que lo radicalmente nuevo separa épocas, etapas o periodos. Para otros más, la historia misma toma la forma de ciclos en donde todo se repite con mínimas diferencias. En realidad la búsqueda de lo nuevo en este caso, es la búsqueda de la diferencia, es decir, de los matices que caracterizan las formas organizativas bajo la idea de que se trata de acontecimientos y por ende de formas singulares, irrepetibles. Quizás, más que indagar sobre la aparición de esos matices novedosos habría que interrogar su potencia como inaugurales, es decir, indagar si se trata del comienzo de algo. Este trabajo no llega tan lejos. Cuando mucho, hace apuntes para continuar la reflexión en textos subsiguientes.

Procuro también fijar la mirada en los detalles, es decir, percibir no sólo las grandes líneas organizativas que se trazan en los relatos, sino las minucias que permiten sondear la experiencia particular de hombres y mujeres jóvenes, entregados apasionadamente por un tiempo, a ocupar la escena pública con un reclamo que se expresó en nombre de todos, sin pretender representar a nadie. Como señalara Ranciere (2007), el momento en que la parte sin parte habla por el todo social. Es en ese sentido que hablo aquí de una insurgencia vivida por nuestros entrevistados, de una irrupción de lo político.

 

UNAS PALABRAS SOBRE LAS ENTREVISTAS

Si el abordaje metodológico con el que hemos trabajado busca saber sobre la experiencia de los sujetos entrevistados, entonces procuramos un diálogo respetuoso y una discusión reflexiva respecto a lo vivido. Se trabajó, por eso, desde una modalidad de entrevista grupal abierta, a profundidad, no directiva, desde una lógica colaborativa que define los roles diferenciados de investigador-sujetos participantes vinculados por un objetivo común que en este caso fue la reflexión sobre su experiencia como integrantes activos del #YoSoy132. El dispositivo grupal nos pareció sin duda el indicado, toda vez que fue en el encuentro entre ellos donde se fraguaron los momentos vividos entonces, y sus discursos ahora son como relámpagos que iluminan y revitalizan para sí mismos y para los demás, las escenas, las emociones, las ideas con las que se movieron.

Tras este enfoque cualitativo se encuentra una postura epistemológica que tiene raíces en un posicionamiento ético y político que cuestiona el lugar del saber en la investigación, y se relaciona con un amplio conjunto de reflexiones contemporáneas sobre la forma de producir conocimiento en ciencias sociales. Con Fernando González Rey, podemos decir que:

La investigación cualitativa que defendemos sustituye la respuesta por la construcción, la verificación por la elaboración y la neutralidad por la participación. El investigador entra al campo con lo que le interesa investigar, lo cual no supone el cierre del diseño metodológico sólo a aquellas informaciones directamente relacionadas con el problema explícito a priori en el proyecto, pues la investigación implica la emergencia de lo nuevo en las ideas del investigador, proceso donde marco teórico y realidad se integran y contradicen de formas diversas en el curso de la producción teórica (González, 2000:66).

Siendo los investigadores, docentes de la misma niversidad en la que los jóvenes entrevistados estudiaban, es importante señalar que ninguno de los participantes había sido alumno nuestro y que se procuró una relación de horizontalidad basada en el diálogo abierto por la "escucha ignorante" de los entrevistadores, puesto que en la posición de entrevistadores, carecemos de saber respecto de lo que nuestros interlocutores han experimentado, pueden y quieren comunicar en el momento de nuestro encuentro con ellos. Escuchamos sin saber lo que habrán de decirnos y sin juzgar su narración. Como hemos afirmado en otro lugar.

La escucha ignorante del que interviene desde la lógica de la autonomía, quiere saber sobre los otros y abre un espacio para saber desde la narración de los otros. Quiere la aparición irrestricta del otro. En tanto escucha, es una invocación al discurso desde un lugar de acogida incondicional que se abstiene de catalogar dentro de un régimen de clasificaciones valorativas que siempre presiona en el intento por reducir la aparición del otro insondable, al marco restringido de las certidumbres (Salazar, 2013:198-199).

Se realizaron así, cuatro entrevistas, cada una de dos horas de duración. En la primera, partimos de una pregunta (¿cómo llegaron al #YoSoy132?) formulada con la intención de colocar al grupo en el plano narrativo más que en el de las opiniones. Posteriormente nuestros entrevistados decidieron colectivamente los temas de las entrevistas subsiguientes, que resultaron ser sus formas de organización, el balance del movimiento y sus perspectivas a futuro. Estos temas derivaron de las propias discusiones y así se fue conformando espontáneamente una secuencia lógica muy interesante en sí misma, pues nadie planteó de inicio que esos cuatro temas debían ser tratados y, sin embargo, el desarrollo del proceso fue configurando estos importantes aspectos de reflexión sobre la experiencia. "De todas formas, la memoria es ejecutada por las circunstancias, del mismo modo que el piano "da" sus sonidos al tocar de los dedos (De Certeau, 2000:97).

Cuando iniciamos el proceso de entrevistas, había pasado poco más de un año del surgimiento del #YoSoy132 y parecía un momento adecuado para pensar en lo vivido. Por medio de algunos jóvenes que conocíamos, convocamos a un primer encuentro para plantear nuestra propuesta de indagación, dejando abierta la posibilidad de incluirse y excluirse a partir de la difusión que se hizo sobre nuestra invitación mediante las redes sociales. El grupo osciló entre once y siete participantes, de los cuales cinco estuvieron en todas las reuniones y los demás fueron variando, es decir, algunas veces alguien faltaba o podía llegar alguien nuevo, o hubo quien sólo acudió en una ocasión. En las cuatro sesiones la participación fluyó de manera constante, involucrando a casi todos los presentes, produciéndose un material sumamente rico para el análisis de la experiencia subjetiva en los procesos contemporáneos de acción colectiva. El presente artículo aborda exclusivamente aspectos de la primera y segunda entrevista.

 

SORPRESIVA Y SORPRENDENTE, UNA INSURGENCIA FRAGUADA EN INTERNET

"Fue como una sorpresa…¡los niños bonitos!"

Entrevista I

En los albores del movimiento, según la magnífica recopilación de relatos que realizó el equipo de reporteros y reporteras de Desinformémonos.org (Ramírez, 2012), se ve con claridad cómo se "creaban eventos" en Facebook que suscitaban respuestas inesperadamente numerosas y que mostraban una amplísima capacidad de convocatoria a través de las redes sociales. Los jóvenes de la UAM-Xochimilco, que en un principio seguían, asombrados, los acontecimientos en la Universidad Iberoamericana y las primeras manifestaciones en la Estela de Luz y Televisa por medio de las redes sociales, nos cuentan:

[…] lo primero que hice, yo me acuerdo, lo primero que hice fue platicar por medio del chat con un compañero del comité de lucha (Entrevista 1).

[…] pues esa misma noche me conecté con Carlos por medio de las redes sociales y le dije ¿qué transa, qué vamos a hacer nosotros en la UAM-Xochimilco, frente a esto? (Entrevista 1).

[…] por Facebook para organizarnos y ese mismo día salió la convocatoria para la asamblea, al día siguiente se pegaron unos veinte cartelitos, que en otros contextos o en otras coyunturas puede ser muy poco, puede ser muy mínimo, pero fue suficiente, ¿no? La difusión que se le dio en redes sociales y los poquitos carteles que había, eso fue suficiente […] (Entrevista 1).

[...] y ese mismo día surgieron los grupos de Facebook, la asamblea Zapata, el grupo YoSoy132, la banda ya empezaba a publicar allí (Entrevista 1).

Esa forma de convocarse y de encontrarse se mantendría a lo largo de todo el movimiento, a veces de manera primordial y otras de manera secundaria. Quizá es una de las características que ha despertado más interés en los estudiosos del caso, que tienden a encontrar ahí un símil con otras movilizaciones recientes en el mundo y ha sido tal el impacto de esa estrategia de convocatoria, que ha llevado ya a distintos gobiernos a tratar de poner controles sobre las comunicaciones por internet, al evaluar la capacidad demostrada de organización de protestas sociales y de denuncia de actos de represión mediante el uso de estas herramientas.

Se trata de una forma de comunicación que hasta ahora ha logrado escapar a los controles estatales. El amplio rechazo a la iniciativa de Ley de Peña Nieto sobre estas formas de comunicación da cuenta de su potencia como instrumentos de ubicación de la acción política fuera de los espacios institucionales, es decir, de la creciente comprensión de la capacidad política de los sujetos que están fuera de los circuitos institucionalizados para esas prácticas (partidos políticos, organizaciones políticas, sindicatos). No obstante, como afirma Armando Bartra (2013:32): "Cierto, los nuevos movimientos se convocan por twitter. Pero culminan en calles y plazas donde la convivencia es intensa, compleja, duradera; y también alharaquienta, sudorosa, desfajada".

En irrupciones como la de #YoSoy132, con frecuencia resulta irrelevante quién lanza el llamado, y el fenómeno "viral", su expansión masiva y el interés que despierta, no pueden explicarse de manera sencilla. En el plano de la relación subjetiva con la convocatoria y el convocante, vemos que en las movilizaciones políticas en el México del siglo XX, el convocante como individuo o como organización, cuya autoridad moral y prestigio –o en el peor de los casos, cuyo control corporativo de los convocados–, han desempeñado un importante papel en la respuesta que puedan despertar en la gente, haciendo que permanezca relativamente velado el grado de consenso con las iniciativas de protesta, a veces muy amplio, por el común denominador de un modo de sentir la indignación, el agravio, el deseo de transformación y los elementos capaces de detonar una respuesta amplia.

En los llamados lanzados por las redes sociales, la capacidad de convocatoria está atravesada por dos factores subjetivos que actúan con distinta magnitud. Por un lado, la fuente desde donde llega la información, que es alguien conocido, con quien se tiene un vínculo, si no estrecho al menos de intercambio de información, pero que no suele ser una figura pública. Es decir, por encima del prestigio público del convocante, juega la cercanía entre los que se comunican y cierto grado de confianza personal. Por otro lado, la causa de la convocatoria está arraigada en una coyuntura específica que se siente como una afección directa sobre los concurrentes mediante procesos identificatorios. Por medio de las redes sociales se conectan viralmente y a gran velocidad las posiciones similares frente a un acontecimiento, incrementando su capacidad de resonancia. El sentido del agravio se procesa y se hace propio entre la respuesta individual y el encuentro con los otros. Resulta extremadamente complejo entender los procesos identificatorios que hacen posible la concurrencia de voluntades y posicionamientos sobre un asunto para dar paso a la acción colectiva, y la ausencia de resonancia de otra cuestión que pareciera tener la misma o mayor importancia.

Para algunos autores se trata de una serie de elementos de orden racional en donde el sujeto tiene una apreciación de los beneficios posibles que obtendría con su participación. Según Mancur Olson (1992) por ejemplo, se trata de un proceso racional orientado por el eje costo-beneficio, en donde los incentivos individuales desempeñarían un papel determinante (¿qué puedo ganar?, ¿qué puedo perder?). Desde nuestra perspectiva no se trata de un proceso solamente racional, sino que involucra de manera poderosa la dimensión pasional de los sujetos, dimensión que creemos ver, entre otras cosas, en el hecho de que el incremento de la participación se relaciona claramente con afecciones vinculadas tanto al agravio, como al sentimiento de solidaridad y de confianza en los líderes, o en el caso de las movilizaciones recientes, en los otros participantes.

Sin embargo para Sydney Tarrow se trata más bien de "una estructura de oportunidades" que cambia y que permite a los inconformes dar sentido a la acción colectiva.

Los cambios más destacados en la estructura de las oportunidades son cuatro: la apertura del acceso a la participación, los cambios en los alineamientos de los gobiernos, la disponibilidad de aliados influyentes y las divisiones entre las élites y en el seno de las mismas (Tarrow, 1997:156).

Si bien, el concepto de "oportunidad" es característico de un enfoque racionalista post-kantiano muy en boga –que no comparto–, si traducimos esa percepción de oportunidades como una experiencia subjetiva de esperanza y entusiasmo respecto de las posibilidades de lograr un cambio social, se manifiesta nuestra coincidencia con algunas interesantes reflexiones de Tarrow, pues cuando se experimenta la sensación de que se puede lograr algo de lo que se propone, se involucran tanto consideraciones racionales, como la afección del entusiasmo, la alegría, la esperanza y la confianza en la propia fuerza, además del sentimiento de agravio y el enojo que lo acompaña. Es claro que la pura consideración racional no basta para movilizar a los sujetos alrededor de ninguna causa.

Por eso acudimos privilegiadamente a Deleuze y Guattari, que proponen el deseo como fuerza que fluye produciendo estructuras rizomáticas, cuyo origen y destino son irrelevantes, pues de lo que se ocupan para comprender los procesos sociales, que son justamente este fluir constante, es de la creación incesante de conexiones y de rupturas, de bloqueos y líneas de fuga. Tanto individuos como grupos, atravesados por líneas de segmentariedad o de fuga, de territorialización o desterritorialización configuran el rizoma. Desde su perspectiva, comprender las prácticas humanas supone la creación de mapas, una forma rizomática de pensar, en donde la acción y el lenguaje no pueden separarse. "El mapa -dicen- es abierto, conectable en todas sus dimensiones, desmontable, alterable, susceptible de recibir constantemente modificaciones" (Deleuze y Guattari, 2006:18) y donde la convergencia de singularidades produce desplazamientos que no son buenos ni malos, ni obedecen a ninguna memoria.

El rizoma no se deja reducir ni a lo Uno ni a lo Múltiple. No está hecho de unidades, sino de dimensiones, o más bien de direcciones cambiantes. No tiene ni principio ni fin, siempre tiene un medio por el que crece y desborda. El rizoma sólo está hecho de líneas: líneas de segmentaridad, de estratificación, como dimensiones, pero también líneas de fuga o de desterritorialización como dimensión máxima según la cual, siguiéndola, la multiplicidad se metarmorfosea al cambiar de naturaleza. El rizoma es una antigenealogía, una memoria corta o antimemoria (Deleuze y Guattari, 2006:25-26).

Así, en la convergencia de singularidades, se producen desbordamientos que provocan transformaciones no previstas, ni planeadas racionalmente, pero que modifican las formas rizomáticas y las codificaciones que constituyen la "realidad". Al proponer una distinción entre lo molar o lo rígido y lo molecular o flexible, entrelazan los niveles macro y micro de lo político, reconociendo el carácter político de todo desplazamiento generado y generador de deseo. Para ellos:

Toda sociedad, sino también cualquier individuo, es atravesado por dos segmentaridades al mismo tiempo: una molar y otra molecular…Siempre una presupone la otra. En resumen, todo es político, además toda política es al mismo tiempo macropolítca y micropolítica (Deleuze y Guattari, 2006:90).

La singularidades convergen o divergen, para dar lugar a los acontecimientos. La singularidad estaría colocada ahí como precedente al individuo, al que Deleuze define como una condensación de singularidades4. Siempre sorpresiva, siempre impredecible.

Si se analiza el caso de los trend topics o "tendencias" en Twitter, se descubre la incontrolable y siempre sorpresiva capacidad de impacto que muestran algunos asuntos. En los inicios del #YoSoy132 la sensación de sorpresa frente a su propia capacidad de convocatoria fue un elemento decisivo para mantener las acciones. En los relatos de los jóvenes que participaron en la irrupción del #YoSoy132, la sorpresa se encuentra reiteradamente vinculada con la capacidad de resonancia de sus convocatorias.

El primer sorprendido fue el propio Peña Nieto y de su equipo puede decirse lo mismo. No esperaban que ese segmento social fuera a tomar la voz de los campesinos de San Salvador Atenco y a impugnar la participación de las televisoras en la construcción de su candidatura. Desde la perspectiva de Ranciere (2007), la escena política aparece justamente cuando se quebranta el orden de lo instituido y aparece un logos inesperado, una capacidad de hablar en nombre de todos, de la sociedad y sus principios, por parte de quienes no se supone que podrían hacerlo.

Por su parte, los jóvenes coinciden en destacar la sorpresa de ser tantos. Desde la marcha a la Estela de Luz, hasta la primera asamblea local de la UAM-Xochimilco. Por ejemplo, en el texto de Desinformémonos, respecto a la convocatoria en la Estela de Luz, se lee:

Anna: ¡Esperábamos 500 personas!

Pablo: Yo esperaba mil

Rodrigo: ¡Fueron veinte mil! (Ramírez, 2012).

Por su parte, los jóvenes de la UAM Xochimilco nos cuentan:

[...] yo pensé que iban a caer los mismos quince de siempre, y entonces ya sabemos lo que íbamos a hacer porque ya hemos trabajado juntos, yo dije ¡no, madres, entonces ahora qué hago! … pues con el micrófono en la mano y sin saber cómo hablarles a setenta personas (Entrevista 1)

En la escala de la primera asamblea local en su universidad, la situación se repetía: muchos más de los que esperaban. Si bien las redes sociales y la internet no explican la resonancia, la posibilidad de comunicarse entre ellos de manera instantánea y sin controles externos desempeñó un papel significativo en la velocidad, la horizontalidad y la libertad con que se organizaron. La candidatura de Peña Nieto y el control mediático por parte de Televisa y TVAzteca, ambos coludidos, eran objeto de un amplio rechazo en el sector universitario y fueron sin duda elementos en común que permitieron al movimiento crecer velozmente, en la coyuntura electoral. Sin embargo la sorpresa expresada muestra, en el origen del movimiento, una baja expectativa de resonancia que puede relacionarse con el aislamiento individual y colectivo cada vez más frecuente, de quienes se sienten inconformes con la realidad social y política.

El movimiento del #YoSoy132 se ha dado principalmente en el entorno urbano. Las megalópolis constituyen un medio en el que, paradójicamente, los millones de sujetos que comparten ese espacio, se encuentran relativamente más solos que en las ciudades y poblaciones pequeñas, y sus vínculos se reducen a pequeños y efímeros grupos de confianza que no permiten dimensionar los agravios comunes que comparten con sectores mucho más amplios. Por otra parte y en sentido inverso, la sorpresa también incentivó una expectativa desbordada sobre las potencialidades del movimiento en gestación e imaginaron que podrían crecer y consolidarse hasta constituir una fuerza capaz de transformar el régimen. Véase el inicio de uno de sus documentos: "Los estudiantes UAMeros reunidos en nuestra asamblea Inter unidades, conscientes de la trascendencia histórica de nuestro movimiento, seguros de que hoy los jóvenes tenemos la posibilidad de transformar la realidad en que vivimos…"5.

Más tarde ellos mismos se darían cuenta de que era imposible, en tres meses, producir cambios sociales radicales o mantener por mucho tiempo el nivel de movilización que lograron en los momentos más intensos de su irrupción: "Max: […] El reto es tener humildad, poder llamar a otros esfuerzos y reconocerse incapaz por sí mismo de transformar las cosas. Nos creímos que éramos bien chingones y que estábamos volteando al país, y… pues no" (Ramírez, 2012:163).

Otros sectores sociales también fueron sorprendidos por el hecho de que el descontento detonara en un sector privilegiado, y por la aparición de los jóvenes en la escena política, lo que estaba en contra de la impresión de que se encontraban ajenos y desinteresados respecto de la coyuntura electoral y la situación nacional. Recién ahora, pasados dos años de la sorpresa, pueden comenzar a valorarse los efectos de esas movilizaciones.

 

ENTRE LO NUEVO Y LAS EXPERIENCIAS PREVIAS, LA ÉTICA DE LA INCLUSIÓN DE LA DIFERENCIA

"Lo dado es retomado por un movimiento y en un movimiento
que supera lo dado"

Gilles Deleuze (2002:100)

En el relato de los jóvenes de la Asamblea Zapata que participaron en las entrevistas, surge la evocación de experiencias en las que algunos de ellos habían participado antes de la irrupción del #YoSoy132 y centran su atención en dos elementos significativos. Uno, que abordaremos ahora, en relación con una ética de la diferencia, es decir, el respeto por las distintas posiciones, manifiesto, entre otras cosas, en la prohibición tanto de abuchear como de aplaudir a los compañeros que están en uso de la palabra. El otro en relación con la fiesta y la presencia de expresiones artísticas, como parte de las protestas, que veremos más adelante.

Nuestros interlocutores reflexionan sobre otras vivencias por las que habían pasado y otras movilizaciones contemporáneas que alimentaron su forma de actuar durante la irrupción del #YoSoy132.

Una de las cosas que llama la atención es la influencia que tuvieron los otros movimientos en el mundo, especialmente de los Indignados en España. Aquí hubo, antes del 132 esta parte de los indignados en México. De hecho un profesor de aquí de la UAM Iztapalapa hizo un plantón en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).6 Esto salió de una reunión que se tuvo en el Monumento a la Revolución en octubre y recuerdo mucho que se daba la idea de un tianguis de libros, como que era… igual ya se había visto pero nunca había llegado tanta gente en el Monumento a la Revolución, como a una nueva idea de manifestación y a partir de ese momento es que se genera el plantón en apoyo a Edur y se da el movimiento #OcupalaBMV. Fue de los primeros hashtags, surgieron varios ocupas, varios compas de la UAM estuvieron en #OcupalaBMV (Entrevista 2).

En la estela de luz… la cita era llevar un libro para hacer un intercambio de libros (Entrevista 1).

[...] y se da como otras manifestaciones que se vieron reflejadas en el 132, por ejemplo la cuestión del respeto a la palabra, no aplaudir sino con el movimiento de manos, esta forma de… cuando festejas un argumento, en lugar de ehhhh! (un grito) levantar las manos y agitarlas (Entrevista 2).

Ciertas formas clásicas de ejercer el poder al interior de dispositivos tradicionales como la asamblea, fueron puestas en cuestión y se transformaron, en un esfuerzo por ser incluyentes con los otros y respetuosos de las diferencias. Los aplausos y los abucheos que expresan el sentir de los asistentes frente a lo que presencian y que a menudo son modalidades que empoderan a ciertos liderazgos y excluyen la posibilidad de considerar ciertas ideas antes de comprenderlas cabalmente, es decir, modalidades mucho más propensas a la manipulación que al debate, se fueron volviendo expresiones inaceptables al interior del movimiento. Los jóvenes de UAM-Xochimilco cuentan:

Precisamente lo empezamos a implementar aquí en el alsinazo,7 no aplaudan, o cuando se empezaba a retomar un punto que ya se había discutido se da (señas con las manos)" (Entrevista 2).

En aquel momento, los jóvenes se habían dado cuenta que sus aplausos y abucheos estaban provocando una especie de guerra con otros compañeros que acudían a las sesiones de consejo para apoyar a las autoridades y que ello propiciaba un enfrentamiento irracional que volvía absurdas las discusiones. No importaba lo que se decía sino quién lo decía. Se mostraba qué posición era más fuerte, no con argumentos sino con esos ruidos. Así, en aquellos acontecimientos, decidieron no usar esas formas de manifestación. Nos cuentan cómo encararon la cuestión de las diferencias:

Pero también el respeto a otros puntos de vista, dentro de la asamblea. Hay asambleas que se preguntan ‘¿Quién está en contra?', aquí no, aquí era (en UAM-Xochimilco) ‘¿quién tiene un punto de vista diferente?' No se señalaba ‘en contra' de la decisión de quienes llevaban la asamblea, sino que se invitaba a otros puntos de vista para que se discutiera y fuera legítimo el punto, que sí hubiera esa participación, aunque tuviera una opinión diferente a la tuya, tú podías contra argumentar ese punto y respetándose el espacio de la palabra (Entrevista 2).

Los estudiantes tienen en cuenta la formación que reciben en la Unidad Xochimilco y la estructura organizativa de la propia institución, en la que la autoridad máxima en cada nivel es siempre un órgano colegiado en el que hay representación de estudiantes y de académicos. Llegan a pensar que su asamblea reprodujo mecanismos de los órganos colegiados de la UAM, en los que ellos han participado, a veces como consejeros y a veces como asistentes que solicitan y reciben el uso de la palabra para expresar sus posiciones.

Lo que distingue a la UAM-Xochimilco, la manera en que se realiza la democracia aquí adentro, el tener un órgano colegiado, creo que nos da una idea. Las asambleas aquí en UAM-Xochimilco eran un organito colegiado, eran mucho los modos que veíamos en los órganos colegiados, era el modo en que se hacía. Nosotros sí tenemos más noción de una asamblea agregativa deliberativa, en los otros lados no, y aquí sí podíamos hablar y aquí sí había la posibilidad de transigir y permitir transigir a las personas, y creo que en las otras instituciones eso no pasa, no tuvimos esos problemas, ahora que lo pienso aquí no tuvimos problemas, no hubo (Entrevista 2).

Ellos se preocupan por llevar a la Asamblea General Interuniversitaria (AGI) una forma de participación más incluyente y respetuosa de las diferencias. Redactan y proponen en la asamblea UAM Interunidades, un documento de ética que se aprueba, posteriormente se lee en una AGI y es adoptado por el movimiento. Nuestros entrevistados ven ahí un aporte importante de su asamblea local al conjunto de movimiento:

En la asamblea del Claustro era un gritadero, un gritadero así, impresionante y llega la compañera Andrea Turri, arrebata el micrófono prácticamente, porque todo el mundo se estaba robando la palabra y era incluso un mentadero de madres, entonces llega la compañera Andrea Turri, arrebata el micrófono y empieza a leer un pronunciamiento de ética que se redactó aquí, en la Asalmblea Zapata (Entrevista 2).

En ese documento, de gran resonancia, que se tituló Llamado a la ética se dice:

Los estudiantes UAMeros reunidos en nuestra asamblea interunidades, conscientes de la trascendencia histórica de nuestro movimiento, seguros de que hoy los jóvenes tenemos la posibilidad de transformar la realidad en que vivimos, manifestamos una crítica que estamos seguros nos debe ocupar a todos si queremos construir y materializar el futuro o el horizonte de nuestra lucha.

Hacemos un llamado a la moral de todos y cada uno de los que integramos el movimiento #YoSoy132. Creemos que no se puede continuar con lógicas que hemos observado en anteriores asambleas como la falta de respeto al otro con quién no estamos de acuerdo, con la imposición de las ideas a través de gritos, burlas y arrebatos, con adjetivaciones o señalamientos que dañan las relaciones y la confianza, con no escuchar ni respetar la palabra del otro.

Estamos seguros que existen diferencias profundas de como miramos el movimiento y las expectativas de éste entre varias escuelas públicas y privadas. Esto responde a las distintas lógicas, formación, y formas de ver y entender a los movimientos sociales y nuestros propios horizontes trazados. Esta diferencia es expresada en las formas de decidir, de actuar y de representar de todos los que somos parte de este movimiento. A partir de la identificación de este problema, hemos llegado a la conclusión de que tal situación podría ser solucionada con una verdadera intención de construir acuerdos, de alentar la discusión con argumentos, de no priorizar la votación, sin confrontación, y buscar al máximo el encuentro de dos posiciones que no son irreconciliables.8

Fueron capaces de poner en palabras una sensación que muchos compartían, en esta inclinación de los nuevos movimientos sociales, de incorporar las diferencias con una actitud incluyente que les protegiera de los sectarismos que han caracterizado a las izquierdas o de los consensos más o menos forzados. Ahí coincidían las expectativas de los jóvenes sin experiencia política previa y las nuevas generaciones de activistas.

Matices novedosos en los esfuerzos por tratarse unos a otros con respeto y consideración verdaderos y no simplemente con simulaciones protocolarias; creaciones normativas que constituyen una crítica en acto, no sólo a lo que comenzaba a deteriorar las asambleas del movimiento, sino a los vicios tradicionales del dispositivo asambleario. Estas modalidades autorreguladoras tienen una estrecha relación con las luchas sociales por la inclusión de las minorías, que han ido produciendo un cierto consenso en los sectores de la sociedad con mayor acceso a la educación. Tal es el caso del trato que se impulsa hacia las minorías étnicas (los pueblos originarios), las minorías sexo-genéricas, las discapacidades, etcétera. Este comportamiento obliga a considerar la manera en que la creación del consenso y la hegemonía se han ido transformando en los últimos 20 o 30 años y se han desplazado hacia un modo del consenso que no niega los disensos, no los asume como un obstáculo que debe superarse, sino que los considera parte de su propia construcción como proceso abierto. Lo anterior no significa que en el movimiento no se expresaron tensiones y distanciamientos que estuvieron a punto de romper los vínculos entre las distintas asambleas. Los diferendos y los prejuicios recíprocos, especialmente entre las universidades públicas y las privadas, fueron frecuentes e intensos, no solamente por las diferencias de clase, sino por las diversas vivencias y concepciones de los procesos organizativos. Por ejemplo, mientras que entre los estudiantes de universidades privadas, sin experiencia asamblearia, predominaba la idea de que había que tomar decisiones rápidas y eficaces, por lo que veían como una mala práctica las discusiones prolongadas, muchos de los jóvenes de las universidades públicas veían como un valor la discusión minuciosa de los diferentes aspectos que interesaban al movimiento. Mientras unos sostenían la eficiencia del papel directivo de una "Comisión Coordinadora", para otros las asambleas debían privilegiar un sistema de vocerías que garantizara que las decisiones vinieran de las asambleas y que no se encumbrara a ningún líder.

Sin embargo, esas diferencias no pudieron quebrar el espíritu incluyente que animó al movimiento en su conjunto, que llegó a establecer lazos importantes con otras organizaciones sociales, comunitarias y sindicales, siempre que el juego de los partidos políticos se dejara a un lado.

 

ARTE Y CARNAVAL, LA FIESTA DE ESTAR JUNTOS, LA ÉTICA DE LA ALEGRÍA

[…] ya somos libres cuando estamos luchando por la libertad
y ya somos felices, mientras luchamos por la felicidad

Žižek (2010:63)

Las expresiones artísticas y festivas forman parte de una manera de manifestarse que aporta flexibilidad, alegría, humor y que atraen la atención del público, pero sobre todo, producen una experiencia subjetiva de comunidad y libertad. Siempre han estado presentes en los movimientos sociales, pero pocas veces de manera organizada con una identidad y un discurso claro sobre su papel. En el movimiento #YoSoy132 se formaron colectivos de artistas como Artistas Aliados, Músicos por el 132 y otros, que dieron lugar a innumerables creaciones. En el ámbito de la música, se compusieron cumbias, piezas de rock, un himno del movimiento, sones, corridos, y piezas de otros géneros. En las artes plásticas hubo una enorme cantidad de obras murales, carteles, mantas, etcétera. Durante las movilizaciones hubo lecturas de poesía, piezas de danza, malabares, etcétera. Incluso se organizó el Festival artístico 132 que se llevó a cabo en el Zócalo capitalino el 23 de junio de 2012, convocando a un público muy numeroso.

Sobre el papel del arte y la fiesta, los jóvenes de la Asamblea Zapata cuentan cómo recogieron, de las experiencias recientes, formas muy flexibles y diversas de acción y manifestación.

En un mercado público, nos establecíamos en el área de comida, por ejemplo –en mítines relámpago– y uno estaba hablando en lo que 20 estaban repartiendo volantes y otros estaban esperando para tocar una canción referente a lo que estaba pasando. De repente se reunían todos y coreaban la misma canción o el ciclo de cine en la CTM –cine-debates–, también la forma en que lo hacíamos, gustosos ¿no?, por ejemplo, en la AGI hubo un momento en que se acabó la comida y teníamos hambre, y una comisión fue a comprar tortas, regresó y otra comisión se puso a hacer las tortas y en lo que estaban haciendo las tortas, estaban cantando las consignas del movimiento, para darse ánimo —Y contagiaban a la demás gente […] (Entrevista 2).

Hubo gente de los estados que tuvo que pernoctar aquí… y organizamos una noche amena, jugando, poniendo música, contamos chistes. –Era una chacota impresionante –De dos de la mañana a las siete, teníamos música, bailábamos –Esta cuestión de dar ánimos para seguir en el trabajo […] (Entrevista 2).

En las marchas y manifestaciones dominaba un espíritu festivo que algunos viejos militantes observaban con asombro. Estas movilizaciones no se caracterizaban por la expresión del agravio y el resentimiento en forma iracunda o doliente, sino que eran fiestas de alegría, música, baile, botargas, malabaristas, caricaturas, ironía y muchas formas del humor popular.

Allí, entre todo el barullo carnavalesco, hasta cierto punto, porque una cuestión importante era, es la integración de las escuelas de arte. El apoyo de las escuelas de arte fue muy importante para el movimiento (Entrevista 1).

La alusión que hacen a lo carnavalesco resulta muy interesante, pues se trata de un despliegue de inventiva tomado por el carácter lúdico de sus encuentros, en donde hacen uso de lo grotesco para ridiculizar a los poderosos, se ríen del orden social y los constreñimientos que quiere imponerles. Decía Bajtin que:

[...] la forma de lo grotesco carnavalesco (…) ilumina la osadía inventiva, permite asociar elementos heterogéneos, aproximar lo que está lejano, ayuda a liberarse de ideas convencionales sobre el mundo y de elementos banales y habituales, permite mirar con nuevos ojos el universo, comprender hasta qué punto lo existente es relativo y, en consecuencia, permite comprender la posibilidad de un orden distinto del mundo (Bajtin, 1995:37).

Junto con la potencia festiva para dislocar el orden, la fiesta compartida contribuye a enriquecer la creación de vínculos signados por el placer, el gozo de compartir, la confianza y la camaradería. Son los momentos de hacer a un lado la solemnidad de otros espacios organizativos llevando la frescura y el entusiasmo que ellos denominan "dar ánimos". Esta expresión resulta poderosamente sugerente, puesto que alude a un "don", al regalo, a la entrega de algo que no es otra cosa que "ánimos". En la fiesta, los jóvenes rebeldes se ocupan tanto de luchar contra un enemigo común, –en este caso mediante una lucha pacífica–, como de darse, de entregarse unos a otros el ánima, el alma, la vitalidad. La fiesta para ellos es un acto de donación de vida, pero un acto que no es sacrificial sino gozoso. Como escribiera Žižek (2010:63), "la revolución no tiene que ser experimentada como la serie de penalidades que tenemos que sufrir para la felicidad y la libertad de generaciones futuras". No los une solamente el agravio, no es la rabia y el dolor el ingrediente principal que los mantiene en acción, ni el puro ejercicio de una razón fría y calculadora. La risa, el juego, el baile, la fiesta surgen como formas de acrecentar y vivificar los lazos que les permiten andar juntos. Lazos que perseveran en el tiempo transcurrido desde aquellos momentos.

Nos hicimos una familia grandota. Somos una familia, pasabas con la gente 25 horas al día, ocho días a la semana. Nos dejamos de ver dos meses y el día que nos vemos, nos vemos con mucho cariño, ya como familia.

Además, algunas de sus creaciones resultaron una fuente de financiamiento para el movimiento, mismo que sostuvo la generosidad y el don materializado. La creatividad y la búsqueda de formas nuevas de manifestación abarcaron también la manera en que se recaudaba la contribución económica, que no se limitó al tradicional "boteo". Se referían también a los movimientos que antecedieron al 132.

En este movimiento de la BMV también había otra forma diferente de manifestarse, tal vez nunca lo había vivido, una forma no tan directa de manifestación, no una confrontación directa, encontré esta parte artística, creativa, como ésta de los papeles, ésta de ir pegando una moneda en una cinta y la gente que iba pasando la ponía y todo esto al final se recaudaba, cierta creatividad en la manifestación (Entrevista 2).

En la Asamblea Zapata, los estudiantes de diseño se involucraron desarrollando objetos emblemáticos que representaran al movimiento, en una mezcla de trabajo artístico y comercial. Muchos compañeros colaboraban en la distribución de estos objetos y llegaron a ser capaces de financiar algunos aspectos de sus acciones como asamblea local.

Adrián y yo llevábamos el comité de diseño y descubrimos que era una entrada de dinero muy chingona: hacíamos playeras y ese tipo de cosas (Entrevista 2).

Era bien curioso porque hacíamos 5000 stickers (estampas) y toda la banda se ponía a moverlos en el centro, los íbamos dando por cooperación voluntaria, nada iba a la bolsa, todo iba a un bote (Entrevista 2).

El destino de esos recursos, obtenidos mediante la puesta en acto de su creatividad, todavía convoca un sentimiento de orgullo por su capacidad de actuar como anfitriones y conceden a la hospitalidad un papel particularmente importante, al gastar en eso el producto económico de sus esfuerzos.

[...] y eso distinguió a la Asamblea Zapata, hubo una infraestructura, incluso cuando hubo la asamblea aquí y hubo para darle de cenar a todos los asistentes con el dinero que se había recaudado. Distinguió a Xochimilco en relación a los demás." (Entrevista 2).

Pero las formas de acción del movimiento que privilegiaron los dispositivos asamblearios tuvieron su momento de ruptura con las que provienen del quehacer artístico. Tempranamente descubrieron la dificultad de organizar acciones concertadas desde la lógica asamblearia del movimiento y la lógica de los colectivos de artistas. Tras las elecciones federales, los Artistas Aliados decidieron renunciar a su voto en la AGI y seguir participando mediante sus propias modalidades de acción para apoyar el movimiento, pero fuera de la asamblea. Ellos expresaron:

Cabe aclarar que no hemos abandonado la toma de decisiones de manera horizontal, ni hemos cerrado el trabajo de diálogo con la sociedad. Sin embargo, dada la naturaleza de nuestra organización cuyo pilar fundamental es la acción política a través del arte y la cultura, la acción que respalda nuestros dichos, la acción como posicionamiento político, la acción como resultado de nuestro diálogo, la acción como forma de crear unidad, la acción que permite confluir diversas corrientes políticas, la acción que impulsa nuestra agenda y la acción como método efectivo para crear bienestar social, el método asambleario para nosotros ha resultado ser lento, burocrático y por momentos conflictivo […] Por lo anteriormente mencionado, renunciamos a nuestro voto dentro de esta asamblea, manteniendo activa nuestra voz y nuestras propuestas pero asumiendo que nuestra nueva forma de organización no tiene derecho al voto dentro de los estatutos actuales de la Asamblea Nacional. Esto no quiere decir de ninguna manera que dejemos de ser #YoSoy132 […]9

"Burocrático" y "conflictivo" son los términos con que los artistas califican a las asambleas, que dejan planteada la necesidad de elucidar sobre la relación entre organización y burocratización. Si muchos lucharon constantemente para que el ogro burocrático no devorara su movimiento, para otros no fue suficiente. Si esta diferencia los llevó a actuar por separado, tampoco fue capaz de romper los lazos entre ellos.

 

CONCLUSIONES

Este trabajo no es más que una aproximación a dos de los muchos aspectos que emergieron en el diálogo con jóvenes de la Asamblea Zapata. La clara expresión de una nueva ética de la acción colectiva que procura incluir la diferencia y procesar el disenso como un momento del proceso de construir consensos nuevos, refleja un mundo que, en el ámbito de las resistencias y las luchas sociales múltiples y diversas que emergen constantemente, supone una revisión en marcha de las formaciones organizativas que conocimos en los dos siglos que anteceden al tiempo que hoy vivimos. En ese marco ético, el cuidado del otro, el papel de la afectividad y la alegría, la distancia con las formas solemnes va mucho más lejos de las formas pergeñadas en las décadas de 1960 y 1970 a partir de "amor y paz", para llevar la risa y la alegría por un camino de "dar ánimos" a los compañeros, de darse el alma unos a otros, de un modo en que dar la vida no es atraer la muerte, sino engendrar más vida y más movimiento. Durante y después de haber compartido su participación en la insurgencia, en el acto y en la rememoración, se construyen a ellos mismos y comienzan a verse en otro lugar respecto del mundo en el que habitan.

Abarcar más aspectos de las narraciones producidas en las entrevistas, es algo que supera el espacio de este trabajo y que obligadamente, dará lugar a otras producciones. Por ahora quedan fuera cuestiones tan importantes, sobre el eje de la aparición de lo nuevo, como la forma en que se construye y se asume o no el liderazgo, en el marco de esta misma ética de la diferencia y de la capacidad lúdica que acompañó al movimiento; como la forma misma de operación de las asambleas, su relación con la Universidad como institución, autoridad y poder. O como los vínculos con otras organizaciones y movimientos, que suscitó fuertes discusiones y la expresión de divergencias que no llegaron a conciliarse y al mismo tiempo se convirtieron en los lugares de acogida de los nuevos activistas.

Lo cierto es que sus vidas cambiaron y su presencia sigue resonando en la imaginación de quienes habitamos este mismo tiempo. Pero no sólo en la imaginación. En los días recientes hemos visto confluir de nuevo en las calles a los jóvenes de muchísimas instituciones de educación superior, reuniéndose de nuevo en asambleas interuniversitarias para reclamar justicia por el asesinato de tres estudiantes, por el ataque que dejó heridos a veinte de ellos y por la desaparición de otros 43 jóvenes de la Escuela Normal Isidro Burgos, de Ayotzinapa, Guerrero, a manos del narco-Estado. Es evidente cómo la experiencia organizativa, la perseverancia de sus vínculos y su determinación por transformar la realidad, experimentada en la insurrección #YoSoy132 muestra ya algunos frutos que confrontan a quienes pensaron que la llamarada de 2012 se había extinguido por completo. Fluye y se desborda por caminos inesperados, inventa códigos en los que se interpela a todos a sumarse, a acrecentar el flujo rebelde desde donde imaginar otra sociedad posible.

Para concluir provisionalmente esta aproximación, quisiéramos señalar con Deleuze que "Se inventa el interés general; es la repercusión en la imaginación del interés particular, el movimiento de una pasión que supera su parcialidad. Sólo hay interés general por la imaginación, el artificio o la fantasía" (Deleuze, 2002:145).

México, octubre de 2014.

 

BIBLIOGRAFÍA

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CONSULTA EN LÍNEA

El Colectivo Artistas Aliados renuncia a su voto en la Asamblea Nacional del #YoSoy132 [http://el5poder.org/blogs/entry/El-Colectivo-Artistas-Aliados-renuncia-a-su-voto-en-la-Asamblea-Nacional-del-YoSoy132], consultado el 4 de junio de 2014.

 

Notas

1 Insurgencia social pacífica iniciada por jóvenes universitarios en mayo de 2012 en contra de la imposición de Enrique Peña Nieto en la Presidencia de México a través de la manipulación mediática.

2 Con mi colega Raúl E. Cabrera Amador.

3 Entrevista 1, realizada el 4 de julio de 2012. Entrevista 2, realizada el 17 de julio de 2012.

4 "¿Qué quiere decir un condensado de singularidades? Por ejemplo, el individuo Adán lo defino por –primera singularidad–, y retomo los textos de las cartas a Arnauld: ‘primer hombre'; segunda singularidad: ‘en un jardín'; tercera singularidad: ‘tener una mujer nacida de su propio costado'; cuarta singularidad: ‘haber sucumbido a la tentación'. Ven ustedes series de xxxx (poco audible, posiblemente ‘singularidades'), ellas pre-existen al sujeto, ¿en qué sentido? Existe una expresión perfecta para nosotros, diremos de las singularidades que son pre-individuales. Entonces no hay ningún círculo vicioso, lo que sería muy fastidioso, al definir al individuo como un condensado de singularidades, si las singularidades son pre-individuales", (Deleuze, 1987).

5 Llamado a la ética. Asamblea UAM Interunidades, inédito. junio de 2012, (cursivas mías).

6 Se refiere a la huelga de hambre de Edur Velasco frente a la BMV que se llevó a cabo del 11 de octubre al 20 de noviembre de 2011 para demandar mayor presupuesto para las universidades públicas.

7 En 2011, en la UAM-Xochimilco se designó como Director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades a Jorge Alsina Valdés y Capote, a pesar de que una amplia mayoría de la comunidad universitaria había manifestado su apoyo a otro candidato y su rechazo a quien resultó nombrado. El nombramiento se logró mediante presión sobre miembros del Consejo Académico que finalmente no respetaron el mandato de sus comunidades. Los estudiantes nombraron el episodio como "el alsinazo". Esa circunstancia dio lugar a una movilización estudiantil intensa que implicó la toma de la Dirección de Ciencias Sociales y Humanidades, y de la Rectoría de la Unidad Xochimilco.

8 Documento inédito titulado "Llamado a la ética" leído por voceros de la UAM Xochimilco en la Tercera Asamblea General Interuniversitaria, que tuvo lugar en la Universidad del Claustro de Sor Juana el 22 de junio de 2012, (cursivas mías).

9 Comunicado de Artistas Aliados presentado en la AGI celebrada en Huexca, Morelos, el 19 de enero, tomado de http://el5poder.org/blogs/entry/El-Colectivo-Artistas-Aliados-renuncia-a-su-voto-en-la-Asamblea-Nacional-del-YoSoy132, consultado el 4 de junio de 2014.

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