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Argumentos (México, D.F.)

versão impressa ISSN 0187-5795

Argumentos (Méx.) vol.27 no.75 México Mai./Ago. 2014

 

Dossier. Revueltas interconectadas. Redes, comunicación y movimientos sociales

 

Mediaciones tecnocomunicativas, movilizaciones globales y disputas por la visibilidad en el espacio público. Análisis del surgimiento del #YoSoy132

 

Maricela Portillo*

 

* Doctora en comunicación audiovisual por la Universidad Autónoma de Barcelona, maestra en comunicación por la Universidad Iberoamericana y posgrado en estudios de juventud por la Universidad de Lleida. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1 desde 2007. Es profesora de tiempo completo del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana. Coordinadora del Doctorado en Comunicación de esa misma universidad. Fue presidenta de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC) durante el periodo 2009-2011. Es coordinadora del grupo de trabajo en estudios de juventud y comunicación de la misma asociación. Ha publicado en diversas revistas nacionales e internacionales. Sus líneas de investigación giran en torno a la comunicación política (construcción de opinión pública, espectacularización de la política y cultura política de los jóvenes) y las culturas juveniles (construcción mediática de la juventud, usos de la tecnología, participación política).

 

Resumen

En este artículo se presenta el análisis y la reflexión del surgimiento del movimiento #YoSoy132. Un movimiento interesante por múltiples razones que iremos explicando a lo largo de este trabajo, pero que sobre todo nos permite identificar algunos rasgos de la primera movilización estudiantil mexicana del siglo XXI, que protagoniza la Generación del Milenio, Generación @ o como hemos llamado otros trabajos, Generación 2.0. El #YoSoy132 se suma –además– al ciclo de movilizaciones globales que hoy, con sus matices y diferencias, están ocurriendo en distintas partes del mundo y que tienen a los jóvenes como grandes protagonistas: la Primavera Árabe, los Indignados, Occupy Wall Street o el movimiento estudiantil chileno de 2011. Este artículo se estructura en torno a cuatro momentos: 1) la discusión sobre la cuestión generacional, 2) datos sobre la juventud mexicana y acceso a internet, 3) caracterización de los movimientos sociales del milenio y, 4) análisis de los procesos de visibilización de los jóvenes a partir del surgimiento #YoSoy132.

Palabras clave: mediaciones tecnocomunicativas, movilizaciones globales, visibilización, espacio público.

 

Abstract

In this paper the analysis and reflection of the emergence of the movement # YoSoy132 is presented. An interesting movement for many reasons that we will explain throughout this work. It´s the first Mexican student movement of the century, who stars in the Millennial Generation, Generation @ or as we call it in other papers, Generation 2.0. The # YoSoy132-also adds to the cycle of global movements that are occurring in different parts of the world and with young people as protagonists: the Arab Spring, the Indignados, and Occupy Wall Street or Chilean student movement. This article is divided into four stages: 1) the discussion on the generational issue, 2) data about Mexican youth and internet access, 3) characterization of the social movements of the millennium and, 4) analysis of the processes of visibility of young people through the emergence # YoSoy132.

Keywords: techno-communicatives mediations, global movements, visibility, public space.

 

INTRODUCCIÓN

Este artículo presenta la reflexión teórica y el análisis inicial de un proyecto de investigación en curso1 que explora las movilizaciones juveniles que en la actualidad conectan con un clamor generacional/global frente a determinadas políticas neoliberales (y sus aplicaciones locales) que clausuran sus posibilidades de futuro. La manera en que la mediatización de la política y la emergencia de las redes sociales influye en estas nuevas formas de rearticulación social es objeto de nuestro interés. De manera puntual nos centramos en el análisis de las mediaciones tecnocomunicativas presentes en la acción colectiva juvenil contemporánea a partir del estudio de caso del movimiento estudiantil #YoSoy132 en México. En este artículo abordaremos el surgimiento de este movimiento que tuvo como acontecimiento fundante la visita del entonces candidato presidencial, Enrique Peña Nieto a la Universidad Iboeroamericana y la consecuente movilización estudiantil que se aglutinó en torno al @Masde131, conformación que antecedió al #YoSoy132.

 

EL CUESTIONAMIENTO POR LA GENERACIÓN

Explicaremos, inicialmente, la relación que establecemos entre generación, participación política y tecnología. En un trabajo anterior (Feixa y Portillo, 2012) problematizamos esta relación para intentar dar cuenta de algunos fenómenos sociales de años recientes que tienen a los jóvenes como grandes protagonistas. A partir de ahí, señalaremos algunos momentos que permiten caracterizar a esta generación involucrada en ciertos procesos de cambio social (movilizaciones, revueltas, reivindicaciones, etcétera).

Apuntaríamos, en primer lugar, la Cumbre de Seattle, que a finales del siglo XX permitió visibilizar un movimiento de resistencia global protagonizado por grupos de jóvenes que a través de internet lograron compartir información y organizarse rápida y estratégicamente. Ese momento constituyó un hito en términos de lo que estas plataformas innovadoras en ese entonces, posibilitaron. No fue casual que la organización conjunta de estos grupos de jóvenes a los que rápidamente se les denominó "antiglobalizadores" ocurriera de manera tan certera:

Durante muchos meses antes la protesta se estuvo fraguando en internet. Organismos como la World Trade Watch (WTW) capitaneada por Lori Wallach fueron los culpables de que la cumbre fracasara. Esta empecinada lucha contra las multinacionales y la globalización activó todos los mecanismos y resortes de denuncia necesarios a través de la Red y logró montar uno de los mayores grupos de presión, a escala planetaria, jamás vistos. Gracias a internet, la WTW estuvo permanentemente bien informada de todo lo que acontecía en el mundo, fue capaz de montar una red de colaboradores mundiales y de convertir internet en una herramienta utilísima para organizar la base de la democracia. El contacto directo, estrecho y constante que establecieron con todos sus colaboradores previamente a la Cumbre de Seattle habría sido imposible sin la red (Almirón, 2002:27).

Esas contracumbres mostraron formas emergentes de participación ciudadana que a partir de entonces no ocurrirían al margen de lo que también en ese momento se llamaban Nuevas Tecnologías. En medio de estas movilizaciones aparecían jóvenes que algunos identificaban con la llamada Generación X (Coupland, 1995), caracterizada por la incertidumbre, apática y cuestionadora de los valores modernos (familia, trabajo). Lo que ocurre con esta generación, de finales de la década de 1990, es que aun con los resabios generacionales de los X, se superpuso la llamada Generación @. Es así como jóvenes cuestionadores, socializados en un momento de grandes cambios, montados a caballo entre fines e inicios de siglo protagonizaron importantes movimientos que cuestionaron el sistema a partir de las formas de organización política. Aquí vale la pena señalar que:

Entendemos las generaciones no como estructuras compactas, sino como referentes simbólicos que identifican vagamente a los agentes socializados en unas mismas coordenadas temporales. Desde esta perspectiva, el término pretende expresar dos tendencias de cambio que intervienen en este proceso: en primer lugar, el acceso universal –aunque no necesariamente general– a las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación; y en segundo lugar, el proceso de globalización cultural que conlleva necesariamente nuevas formas de exclusión social (Portillo y Feixa, 2012).

Esta generación se caracteriza porque ha quedado atrapada en un momento de transición histórica (el cambio de siglo) e impactada por artefactos tecnológicos que irrumpen en sus formas de socialización, información y organización.

El segundo momento se da con las movilizaciones que ocurrieron a inicio de siglo XXI y que, con el conocimiento acumulado en el uso de la red, permitieron dar un paso adelante; aparecen así otras herramientas y plataformas que potenciaron no sólo los modos y mecanismos de acceso a la información, sino también a la producción de contenidos; ésto se da con la explosión de los blogs, que aunados a las posibilidades que trajo consigo el servicio sms de la telefonía móvil, potenciaron el contacto y las formas de organización más rápidas y efectivas. Fue así como con las manifestaciones antibélicas, a propósito de la Guerra de Irak, y las movilizaciones posteriores al 11-M en España asistimos a novedosas formas de participación política. Una característica importante de estas manifestaciones tuvo que ver con las formas horizontales de compartir la información, que desbordaron los cauces tradicionales con que los medios de comunicación masiva solían controlarla. Y, por otro lado, mostraron que aunque hacían referencia a demandas locales, en el fondo, eran profundamente globales.

El tercer momento tuvo como expresión más visible las movilizaciones globales que han tenido lugar desde la llamada Primavera Árabe, pasando los Indignados, Occupy Wall Street, el Movimiento Estudiantil Chileno y un largo etcétera que involucra, en lo que a nuestro país se refiere, al #YoSoy132. Estos movimientos han sido protagonizados por la Generación 2.0:

[...] La Generación 2.0 compuesta fundamentalmente por jóvenes urbanos, clasemedieros y universitarios, impondrá nuevas formas de ejercer la ciudadanía. Los rasgos distintivos que componen el espíritu del tiempo de esta generación se caracterizan por "un contexto de innovación tecnológica en permanente recreación y dinamismo" (Ortega y Ricaurte, 40: 2010). Los jóvenes son, como estas autoras señalan: verdaderos protagonistas de la revolución tecnológica del siglo XXI. Han llegado a poblar espacios desde los cuales hoy se empoderan y desarrollan estrategias de acción social y política: Facebook, Youtube, MySpace, Twitter, blogs, Messenger, SMS (Ortega y Ricaurte, 43:2010). Entendemos que la inclusión desigual será un componente central de la Generación 2.0 en México. La potencia creadora de esta generación se muestra hoy en Youtube y MySpace, espacios en los cuales es posible encontrar ejemplos claros de broadcasting transmedial; se imponen temas que logran saltar a la agenda mediática y que obligan a su consecuente tematización" (Portillo y Feixa:168).

Así, podemos observar cómo es posible identificar algunos elementos que permiten distinguir generacionalmente a los jóvenes que han participado políticamente a partir de su acceso y apropiación tecnológica. Lo que sostenemos aquí es que en las movilizaciones de inicio de milenio, a pesar de ocurrir con la presencia de internet, ya es posible identificar algunas etapas previas al ciclo de movilizaciones globales de la Generación 2.0.

Sin caer en determinismos tecnológicos, nos parece que sí hay cierta correlación entre la tecnología y las formas de organización y circulación de la información entre activistas, presentes en toda movilización social. Esta relación se ha intensificado en los últimos tiempos, toda vez que el impacto tecnológico ocurre en todos los niveles de la vida social y da como resultado un empoderamiento de sujetos que históricamente habían sido invisibilizados por carecer de recursos para hacerse escuchar, como es el caso de los jóvenes. Asimismo, hoy tienen en sus manos herramientas que les permiten organizarse en menos tiempo, conectarse con sujetos de otras latitudes y, por supuesto, supone un ahorro de recursos que facilita la concreción de formas expresivas globales (la producción de videos, intervención en el espacio público, ciertas consignas) que son visibles en sus manifestaciones locales y que dan cuenta de una suerte de conexión generacional global.

 

JÓVENES MEXICANOS Y SU ACCESO A INTERNET

En este apartado describiremos a grandes rasgos la situación de la juventud mexicana y su acceso a internet. Después plantearemos algunas consideraciones respecto de los movimientos sociales en los que esta generación se ha involucrado. Y finalmente, describimos las características de la Generación 2.0.

México es un país de jóvenes. Así lo demuestran los datos más recientes, según los cuales, la mitad del país tiene menos de 26 años (INEGI, 2011). En este país, 93% de los hogares tiene televisión. Paralelamente, el acceso a las tecnologías de la información también se ha incrementado en los últimos años. Si bien es cierto que la brecha tecnológica sigue imprimiendo diferencias brutales entre la población que no accede a la tecnología y la que sí, es innegable el hecho de que amplios sectores de la población, sobre todo urbanos, están conectados. Según datos del último estudio de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI, 2011), en 2010 el número de internautas alcanzó 34.9 millones; de cada 100 viviendas en México, 29 poseen una computadora y 70% de la población que tiene computadora en casa, tiene acceso a internet. Sobresale el dato de la población joven con acceso a internet. De nuevo, según el mencionado estudio, 27% de la población que cuenta con servicios de internet tiene entre 12 y 17 años y 23% tiene entre 18 y 24 años. Si sumamos los porcentajes, la mitad de los usuarios de internet en México son jóvenes (entre 12 y 24 años). Este último dato plantea nuevas interrogantes a quienes venimos interesándonos en la relación de los jóvenes con los medios de comunicación, las tecnologías y formas de participación política. De manera puntual, nos obliga a mirar lo que ocurre en el amplio ecosistema mediático que se conforma hoy con el agregado de internet, celular y videojuegos.

Según los datos de la AMIPCI y el Instituto Nacional de Geografía e Informática (INEGI), los usuarios de internet en México son mayoritariamente jóvenes urbanos. Asistimos a la emergencia de una generación que ha nacido en pleno auge de internet y que ha crecido incorporando las tecnologías tanto en su quehacer académico, como en sus actividades de ocio y afectividad personales.

Indudablemente hay un sector de sujetos excluido de ciertos circuitos informacionales, espacios de participación y de conformación gregaria que internet y, en particular, las redes sociales presuponen. No podemos soslayar este hecho, pues revela las graves desigualdades que existen en México y, nos atrevemos a decir, que en América Latina y que hoy sólo son remarcadas por esta inclusión desigual. García Canclini (2004) dice, en ese sentido, que la desigualdad, la diferencia y la desconexión son procesos que marcan hoy el devenir de los sujetos en un contexto globalizado.

Asumiendo esta brecha digital que es muy evidente en nuestro país, reconocemos que hay jóvenes que entran en esta categorización tan en boga de los llamados nativos digitales. ¿Quiénes son estos nativos digitales mexicanos? Según Ortega y Ricaurte (2011: 44), estarían considerados en el segmento de edad de entre 15 y 19 años, estudiantes de escuelas privadas y ubicados en los niveles sociodemográficos medios y medios altos. Son sujetos perfectamente equipados, con acceso a la tecnología de punta: computadora, celular, Ipod y videojuegos.

A pesar de las profundas desigualdades que existen en México, sostenemos que la emergencia de esta generación de jóvenes conectados resultará significativa en el futuro próximo; de hecho lo está siendo ya. La llamamos Generación 2.0 porque está desarrollando en las redes sociales nuevas formas de organización, participación y conformación gregaria. Como señalamos anteriormente, los casos de Egipto, Túnez, España, entre otros, son un atisbo de nuevas formas de participación política que, aun ocurriendo en otras latitudes, impactan las culturas juveniles y las nuevas formas de participación política en el mundo.

Los movimientos sociales en los cuales esta generación se ha involucrado se diferencia de otras formas de movilización que en el pasado se caracterizaron por otras agendas, otras formas de organización y por supuesto otro tipo de reivindicaciones.

 

ESPECIFICIDAD DE LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES

En este escenario, los jóvenes parecen estar prefigurando nuevas formas de participación política y acción colectiva. El ciclo de movilizaciones globales que tienen lugar en los últimos años hace evidente novedosas formas de materialización de las ideologías y las luchas por el poder. Calles y redes son los nuevos campos de batalla desde donde se está disputando hoy la construcción de sentidos compartidos y la preservación de campos identitarios (Feixa, 2002; Martín-Barbero, 1997; Valenzuela, 1999). Constituyen los que Feixa (2002) denominan novísimos movimientos sociales, para distinguirlos de los clásicos y los nuevos.

Los clásicos movimientos sociales, surgidos a principios del siglo XIX y asociados sobre todo al movimiento obrero permanecerán asociados como tales hasta la década de 1920. Se caracterizaban por plantear "la creación de un orden socioeconómico y político totalmente nuevo, donde se contemplaba una redistribución del poder (Feixa, 2002:10). Aunque estos movimientos sociales solían estar compuestos por grandes grupos de jóvenes, no es sino hasta la década de 1960, que el joven cobra un protagonismo real en el escenario público. Es a partir de esta década que puede hablarse propiamente de movimientos sociales juveniles. Emerge aquí la juventud como una nueva clase, enarbolando la vanguardia de una sociedad e introduciendo grandes momentos de ruptura generacional, tanto a nivel político (plasmado sobre todo en los movimientos estudiantiles) como en el ámbito cultural (el rock, la sexualidad, la estética). Este momento marca la irrupción de los nuevos movimientos sociales (Primavera de Praga, Mayo del 68 y el Movimiento Estudiantil de Tlatelolco en México). En ese entonces los jóvenes se unían a partir de fines comunes y no de una pertenencia social. Uno de los aspectos más relevantes que presentan estos nuevos movimientos sociales es el reclamo público de los temas hasta entonces considerados de interés privado. Con esto, lo público adquiere una connotación más amplia, al ser relacionado con los aspectos civiles y sociales.

Los novísimos movimientos sociales, a su vez, están caracterizados por su heterogeneidad, descentralización y estructura no jerárquica. Entrarían en esta clasificación "aquellas movilizaciones colectivas que surgen en la era de la globalización y que utilizan las nuevas tecnologías como forma de comunicación e instrumento de lucha" (Feixa, 2002:16). Estos movimientos, con un carácter local y demandas globales, están logrando convocar –en algunos casos con mucho éxito– a jóvenes (y no tan jóvenes) de muchos sitios.

Ahora bien, ¿en qué radica la especificidad de estos novísimos movimientos sociales? Castells (2012:209-219) sostiene que se caracterizan porque:

• Están conectados en red de numerosas formas

• Son locales y globales a la vez

• Espontáneos en su origen, surgen por una chispa de indignación

• Son virales

• La transición de la indignación a la esperanza se consigue mediante la deliberación en el espacio de la autonomía

• Son movimientos altamente reflexivos

• Raramente son movimientos programáticos

• Su objetivo es el cambio de los valores en la sociedad.

Como señalamos anteriormente, en estos últimos quince años, hemos podido ver múltiples episodios de movilización ciudadana que en su momento fueron profundamente sorprendentes, sin precedentes y altamente expresivos. éstos han sido replicados en muchas partes del mundo. Como lo señalamos, antecedentes de este tipo los vimos en las contracumbres: los movimientos del Foro Social de Porto Alegre o antes en Seattle, Praga y Génova. En 2002, en España, pero después replicado en muchas ciudades en el mundo las movilizaciones en contra de la guerra en Irak.2 En estas movilizaciones, desde hace tiempo podía observarse que el campo tradicional de la política se estaba reconfigurando. En este sentido, resulta interesante resaltar el activo papel de los jóvenes, aunque indudablemente éstos no puedan ser caracterizados como movimientos exclusivamente juveniles, pese a que ellos han sido sus grandes protagonistas. Lo que sí han logrado es movilizarse en torno a causas comunes.

Si aceptamos la existencia de los novísimos movimientos sociales, debemos aceptar que también existen nuevas temporalidades y espacialidades que están impactando las prácticas de los actores sociales. En esta reconfiguración espacio temporal se están plasmando nuevas sensibilidades que dan cuenta de la crisis de la política y de los relatos con los que convencionalmente han sido leídos estos fenómenos sociales.

Estos movimientos, a finales del siglo XX y en los albores del siglo XXI, parecían incipientes. Pero hoy en día son claros ejemplos de reconfiguración del campo tradicional de la comunicación política. Nos hablan de una nueva sensibilidad juvenil por la que hoy atraviesa lo político. En esas arenas, aún movedizas, se están disputando los múltiples sentidos de la dimensión pública, en la cual la clase política representa sólo los viejos rescoldos de una generación que ya tuvo su tiempo de lucha. La dimensión política de las prácticas de los actores sociales, jóvenes desencantados del sistema político que aparece tan lejano de su vida cotidiana, se dibuja hoy como un espacio vital de gran efervescencia social. Ese es el telón de fondo de la Generación 2.0 en el que los jóvenes se están moviendo hoy en día. Son estos los sonidos de nuestro tiempo, o como diría Ortega y Gasset: el espíritu de nuestro tiempo (1970:35).

 

MEDIACIONES TECNOCOMUNICATIVAS DEL #YOSOY132. UNA APROXIMACIÓN AL MOMENTO FUNDANTE

El asunto del agenciamiento juvenil que se potencia a partir de los usos y apropiación tecnológica nos resulta particularmente significativo. ¿Por qué? Porque hasta ahora los jóvenes han sido históricamente invisibilizados.

La juventud es una conglomeración silenciosa, objeto pero no sujeto del discurso mediático. En la construcción mediática de la juventud entra en juego la lógica de las industrias culturales, las cuales responden a unos intereses de mercado y en muchos casos también a fuertes intereses políticos, dado que los grupos de poder que se encuentran detrás intentan utilizar a los medios para transmitir determinados valores e ideologías. De ahí que los jóvenes se conviertan, como estamos diciendo, en objetos del deseo de estos grupos sociales. Botín electorero para los políticos, consumidores para el mercado.

Ahora bien, los jóvenes participan políticamente no solamente cuando votan. La visibilidad o invisibilidad de la juventud en el espacio público se relaciona con la participación, que se da –sobre todo– a partir de su adscripción a algún movimiento social. Cuando no ocurre así, los jóvenes pueden ser invisibles. La participación juvenil tiende a estar disgregada en relación con los temas y los movimientos en los cuales se involucra. Esta es una de las razones por las cuales, en muchos casos, la movilización juvenil pasa inadvertida, o mejor dicho, camuflada en distintos colectivos sociales y diluida en multiplicidad de demandas. Según algunos autores,3 la visibilidad o invisibilidad de las culturas juveniles se relaciona con los periodos de visibilidad o latencia de los procesos de movilización colectiva en los que estos actores juveniles estén involucrados(Melucci, 1989: 163).

Insistimos en esto, que desde nuestro punto de vista es central en términos de lo que el movimiento #Yosoy132 logró con la visibilización juvenil. Los jóvenes –y en esta idea hemos insistido en varios trabajos previos– han sido invisibilizados por unas políticas neoliberales que los han excluido sistemáticamente de la escuela y del campo laboral. Sin acceso a la educación y sin oportunidades de empleo digno, los jóvenes se enfrentan a un futuro incierto. Y lo expresan en sus opiniones, por supuesto.

La incertidumbre aparece como un elemento constitutivo del discurso de los jóvenes respecto del futuro y se viene acentuando en las últimas décadas. Esto no se debe por supuesto a una actitud pesimista. Los medios de comunicación –a su manera–colaboran en los procesos de invisibilización del sujeto joven. ¿Cómo lo hacen? A partir de dos narrativas: los jóvenes en la ficción televisiva y en la información noticiosa.

Con respecto a la primera. En principio, los medios –sobre todo electrónicos, la TV– suelen ofrecer imágenes estereotipadas de la juventud. El discurso mediático los convierte en objeto, pero no sujeto de la comunicación. En este sentido, como hemos señalado: "Los jóvenes se convierten en espectáculo". Son el objeto privilegiado del discurso mediático. La juventud es un insumo de consumo para la audiencia de jóvenes y no tan jóvenes. Porque ahí radica el quid del asunto: no se desea ser joven, sino los valores asociados a la juventud. La belleza, el hedonismo, la audacia. Para ser joven no es necesario serlo, es más, a veces el mensaje que se sugiere es justamente lo contrario, ser joven sin serlo en realidad, pues la juventud en sí misma, sigue asociándose a la dependencia. Los medios, en sus narrativas de ficción televisiva fundamentalmente, nos ofrecen, en gran parte, la visión idealizada –y pasteurizada– de la juventud, vista desde los adultos (Portillo, 2007).

La otra narrativa que funciona como estrategia de reproducción de imágenes estereotipadas que trabajan a favor de la invisibilización y exclusión de los jóvenes, es la de la información noticiosa en la que aparecen insistentemente como protagonistas de grandes relatos de violencia, enmarcados en el paisaje urbano de las periferias de las grandes ciudades. Como señala Germán Rey en El cuerpo del delito, "[...] hay sectores de la sociedad que son señalados como peligrosos y violentos y a quienes los medios de comunicación suelen colocar en el imaginario delictivo. Entre ellos están los jóvenes y los barrios marginales" (Rey, 2005:50). En esta narrativa no me extenderé más, pero no quería dejar de señalarla.

Abundo con la primera.

Telenovelas, series de ficción, reality shows. Son estos los tres géneros destinados a jóvenes que aparecen recurrentemente en la televisión abierta mexicana. Narrativas ordenadoras, disciplinantes y aleccionadoras que promueven imágenes del joven exitoso, obediente, educado que es quien recibe un premio en los cierres directivos de esos programas. El joven aparece como objeto de un discurso mediático que enaltece las virtudes de esta juventud pasteurizada, pixelada, acartonada y enmarcada en escenarios de oropel. Imágenes que no se ubican en ningún contexto sociopolítico preciso, que hablan desde un lugar indeterminado. No es de extrañar que los jóvenes se alejen paulatinamente de estos formatos.

 

PROCESOS DE VISIBILIZACIÓN: EL PAPEL DE LAS REDES SOCIALES EN TORNO AL SURGIMIENTO DEL @SOMOSMASDE131

¿En dónde están ocurriendo estos procesos de visibilización? Sin duda, un espacio que debenos mirar con atención, porque ahí se están desarrollando fenómenos de empoderamiento, de recuperación de la voz, de visibilización, es el espacio digital. Territorio en el que se entretejen, parafraseando a Rossana Reguillo, la dimensión material y la dimensión intersubjetiva. De ahí emergen herramientas articuladoras que potencian la acción colectiva. Son también tecnologías amplificadoras, que permiten la circulación de mensajes y que dibujan nuevos circuitos informacionales.

Las redes sociales potencian la visibilización de los jóvenes. Eso pudo ser constatado en el movimiento #YoSoy132. El 11 de mayo hubo tres elementos que permitieron la visibilización del evento ocurrido en la Universidad Iberoamericana y que posibilitó el surgimiento del movimiento @somosmasde131 y en los días subsiguientes derivó en el #YoSoy132. Uno, tiene que ver con el acceso a la tecnología que tienen los estudiantes de la Iberoamericana; dos, con la conectividad del campus; y tres, con la estación de radio.

El acceso a la tecnología está referido en las líneas anteriores cuando señalamos el incremento de los jóvenes cibernautas en México. Los estudiantes de la Ibero forman parte de ese porcentaje de jóvenes con acceso garantizado. Por otro lado, hubo otra situación que posibilitó la utilización de redes sociales y disparó la reacción de los estudiantes de la Ibero ante la visita del candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, y fue la conectividad existente en el campus, que favoreció la utilización de artefactos tecnológicos que los estudiantes tenían, tal es el caso de smartphones, Iphones, Ipads. Sin duda hoy en día la conexión wifi establece una diferencia fundamental en términos de acceso a la información, organización y visibilización a través de las redes sociales. El reclamo del acceso universal pasa por entender que los ciudadanos tienen ese derecho hoy ineludible. La reacción de los estudiantes de la Ibero ese día fue posible gracias a que el espacio físico del campus se amplificó debido a que los estudiantes pudieron ser escuchados en tiempo real en otras latitudes.

Finalmente, el papel de la estación de radio, Ibero 90.9, fue fundamental. Ese día transmitía en vivo.4 Tras su participación en el foro, ahí esperaban al candidato, pues había sido pactada una entrevista que daría al final del evento. Pero el abucheo a su salida fue contundente. Los alumnos le gritaban, lo increpaban, a partir sobre todo de su desafortunada declaración respecto del reclamo que los estudiantes le hacían a través de pancartas de su actuación en el caso Atenco.5 Su respuesta fue:

Y que en el tema lamentable hubo incidentes que fueron debidamente sancionados y que los responsables de los hechos fueron consignados ante el poder judicial. Pero reitero, fue una acción determinada que asumo personalmente para restablecer el orden y la paz, en el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública, como además, debo decir, fue validado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Gracias.

Con estas declaraciones cerró Enrique Peña Nieto su participación en el foro y el público fuera del auditorio, así como parte de quienes estaban dentro, comenzaron a gritar más fuerte. El enojo se hizo notar con mucha más fuerza que antes. Al momento de salir del auditorio, contrario a como habían hecho los otros dos candidatos que ya habían asistido al mismo foro, salió por la puerta de atrás.

Cuando los estudiantes se percataron, corrieron hacia él persiguiéndolo camino a la estación de radio. Como se sintió asediado por los alumnos, Enrique Peña Nieto se encerró en el baño, pero al salir se encontró con una valla de sus guardias de seguridad que lo separaban de la protesta estudiantil de aproximadamente setenta alumnos que gritaban: "¡asesino!, ¡la Ibero no te quiere!, ¡Atenco no se olvida!". En este momento, el locutor de la estación comenta al aire: "el candidato está encerrado en el baño". Simultáneamente, en twitter los hashtags #LaIberoNoTeQuiere, #MeEscondoEnElBañoComoEPN, #LaIberoNoVotaEPN y #AtencoNoSeOlvida se posicionaban como trending topic mundiales. Paralelamente, se iban registrando visualmente estos acontecimientos a partir de los teléfonos celulares y Ipads con que los alumnos grababan todo y lo iban subiendo a sus cuentas en las redes sociales.

En Resumen, el acceso a la tecnología, la conectividad y los medios tradicionales (estación de radio) posibilitaron la resonancia de las acciones de los estudiantes de la Universidad Iberoamericana. El evento detonador de la llamada Primavera Mexicana, que durante mayo dio lugar al movimiento llamado #YoSoy132, ocurrió a partir de la confluencia de estos tres condicionantes tecnológicos, mediáticos y digitales.

 

LA VIRALIZACIÓN DEL MOVIMIENTO: EL SALTO A LAS CALLES Y LA VISIBILIZACIÓN EN LA AGENDA MEDIÁTICA

La reacción estudiantil frente a la visita del candidato Peña Nieto a la Universidad Iberoamericana hubiera terminado ahí el 11 de mayo. Pero no fue así. El enojo estudiantil se canalizó con una acción que resultó de alto impacto en las semanas siguientes.

El video "131 alumnos de la Ibero responden" que hasta el día de hoy tiene aproximadamente 1 203 324 vistas en el canal de Youtube R3CR3O funcionó como detonante de adhesión estudiantil a nivel nacional sin precedentes. La viralización de este video en las redes provocó que el hasthtag #131AlumnosDeLaIbero se convirtiera en trendic topic nacional y mundial en Twitter la misma tarde del 14 de mayo, día en que el citado video fue publicado por los alumnos.

El viernes 18 de mayo los estudiantes salen a la calle. Marchan hacia Televisa. Ese día se calibraba la capacidad de los estudiantes de aglutinar algo más que la respuesta inmediata, la reacción en el corto plazo al candidato en los confines propios de la universidad y en los territorios conocidos y seguros que para ellos son las redes sociales: Twitter y Facebook. Hasta ese momento, los datos disponibles en torno a la relación de los jóvenes mexicanos con la política era lejana. Por esa razón, llamó la atención la impronta de la acción colectiva de un grupo de estudiantes de quienes hasta ese momento se decía todo, menos que fueran especialmente receptivos a los temas de la política nacional. De hecho, el estigma con que el estudiante de la Ibero se ha identificado desde hace mucho tiempo es el del "chavo fresa".6

En marzo de 2012 se presentaron los resultados de un estudio realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica (en apoyo con el Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y el aval de la Cátedra UNESCO Comunicación y Sociedad) sobre Jóvenes y Sociedad. Los datos de este estudio coincidían con los de las Encuestas Nacionales de Juventud 2000 y 2005. Esos estudios habían insistido en este punto: los jóvenes están desinteresados en la política. Desde el 2005, los partidos políticos ya aparecían como una de las instituciones menos confiables entre los jóvenes. En el reporte del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE, 2012), se menciona que los jóvenes afirmaban que su apatía se debía a que simplemente la política no les interesaba, representaba un mundo por completo ajeno a ellos. Coincidían en que los políticos no son honestos. Asociando interés en la política con intención de voto, la encuesta GCE señala 3 de cada 10 jóvenes consideró que su voto era bastante importante. Pero si cruzábamos ese dato con la pregunta: ¿qué tanto cree que toman en cuenta la opinión de la gente como usted los partidos políticos, a la hora de tomar decisiones?, 60% respondió que nada. Consideraban importante el voto, pero desconfiaban de los partidos. Resaltaba, pues, el descrédito por el sistema político institucional, en el que no se decían no sentirse representados ni respetados. 4 de cada 10 jóvenes le ponían un 7 al sistema democrático mexicano. Aún más, en ese momento, 3 de cada 10 respondió que estaban de acuerdo con que México tuviera un gobierno no democrático si éste resolviera los problemas económicos del país.

Así, la respuesta a la convocatoria en las puertas de la Universidad Iberoamericana aquel 18 de mayo fue importante porque mostró, por un lado, la capacidad de convocatoria del incipiente movimiento. Y, por otro, vino a mostrarnos que las cifras de los estudios sobre interés en la política por parte de los jóvenes mexicanos indicaban que efectivamente había un descrédito por el sistema político tradicional y por la política partidista, pero no desinterés ni apatía.

A pesar de que ese día la universidad estaba vacía porque el semestre había terminado, la puerta 10, sitio de la reunión, estaba llena de jóvenes. Había no sólo estudiantes de la Ibero, sino de otras instituciones de educación superior de la ciudad. Ahí estaban los del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (TEC), de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), de la Universidad Anáhuac. Y se escuchó el primer pase de lista, que en las marchas posteriores fue una constante. Ese día emerge un actor colectivo que irrumpe en el espacio público y abandona la seguridad del territorio conocido en las redes sociales digitales. Ocupan la calle. Con la identidad del "somosjóvenesuniversitarios" y al grito (y pancarta) del #YoSoy132 (hasthtag con que a partir de ese momento se nominalizó al movimiento), avanzaron sobre la avenida Vasco de Quiroga hacia Televisa Santa Fe.

El salto mediático se dio una semana después de esta marcha. A pesar de que en algunos periódicos comenzó a hablarse del movimiento, no fue sino hasta el 22 de mayo que llegó a las pantallas de la televisión abierta nacional. Ocurrió en el noticiero matutino Primero Noticias de Televisa, cuando el periodista titular de este informativo, Carlos Loret de Mola, entrevista a tres integrantes del @masde131: Sandra Patargo, María José López y Rodrigo Serrano. Esa entrevista fue transmitida en vivo por uno de los canales con mayor auditorio a nivel nacional, lo cual permitió gran visibilidad al movimiento. Así, estas movilizaciones en el espacio público ya no pudieron ser ignoradas por la cobertura mediática. En ese sentido la marcha emblemática a la Estela de Luz marca un punto de inflexión, dado que es ahí donde surge, según señalan los propios miembros del @masde131, el movimiento #YoSoy132. Ya no eran sólo los estudiantes de la Ibero. Ahí se sumaban multitudinariamente los estudiantes de otras universidades de todo el país: "[...] la marcha del 28 de mayo 2012 a la Estela de Luz marca la salida en el espacio público (de la protesta) y la conformación del movimiento #YoSoy132 como un movimiento con requerimientos específicos y una identidad que se define en la calle. La identidad (y la autorepresentación) que predomina es la de joven universitario no apático que reclama su voz y decide que ya no hablarán otros por él (Corduneanu, 2013:5).

En esta marcha ya es posible identificar una clara estrategia que se echa a andar por sus participantes para; por un lado, viralizar el movimiento en redes sociales, dándole fuerza a partir del uso del hashtag; y, paralelamente, hacer presencia a través de esta "marca" en los medios masivos. Como señala Martínez (2014), es por medio de varios líderes de opinión y portales de información que se empieza a construir una suerte de apoyo al movimiento, a partir del retuiteo o del mecanismo de organización viral que ya en ese momento sabían que podía darse a partir del uso extensivo del hashtag: "Otro de los medios que participó activamente fue el portal sopitas.com, el cual hacía un llamado para acudir el 23 de mayo de 2012 a la marcha en la Estela de Luz y solicitaba a los asistentes que no dejaran de usar el hashtag #YoSoy132 y #MarchaYoSoy132 en redes sociales. La imagen que se viralizaba era la diseñada por los estudiantes de la Ibero que en su cuenta de twitter se hacían llamar @Masde131" (Martínez, 2014:53). Según los registros, esa marcha logró conjuntar a cerca de 15 000 personas. Fueron muchos los medios impresos que al día siguiente, 24 de mayo, dieron cuenta del evento: prácticamente todos los medios nacionales y varios internacionales, tales como The Washington Post, Al Jazeera, La Nación o la propia BBC. Fue, como bien señala Andrómeda Martínez, la manifestación que tuvo gran impacto para la continuidad del movimiento: [...] en ella los jóvenes vieron plasmado su poder de convocatoria, los medios internacionales escribían notas alusivas al tema y mencionaban que dicha manifestación fue el detonante de la ola de protestas en México respecto al retorno del PRI a la presidencia. Lo más importante es también el posicionamiento que a través de medios internacionales se dio, permitiendo consolidar el movimiento en sí, siendo un referente dentro de las movilizaciones que realizaban una crítica al sistema política mexicano (Martínez, 2014:56).

A partir de ahí, fueron nota habitual durante la campaña electoral de 2012.

 

CONCLUSIONES

Cerramos este trabajo sintetizando tres cuestiones que nos parecen significativas, para comprender las mediaciones tecnocomunicativas que están teniendo lugar en relación con las movilizaciones globales del milenio.

1) Por un lado, es necesario incorporar al análisis el binomio tecnología y participación política en las etapas recientes que han caracterizado a las movilizaciones juveniles de finales e inicio de milenio. Resulta crucial, en este sentido, distinguir las herramientas y plataformas digitales que han posibilitado distintos mecanismos de organización y de circulación de la información. Describimos en este trabajo, las implicaciones y el tipo de movilización que tuvo lugar en Europa fundamentalmente entre 1999 a la fecha a patir de la caracterización de tres casos (las contracumbres y el No a la Guerra, el 15-M en España y el #YoSoy132). En estos casos es posible observar el papel que han tenido los blogs y las páginas web a finales de siglo XX, después el auge de la telefonía celular y las posibilidades que la mensajería instantánea (SMS) trajo consigo y finalmente, el salto a las redes sociales que implicó el advenimiento de la Web 2.0.

2) En segundo lugar, las disputas por la visibilidad que se da en el espacio público son generadas en la Web 2.0 y después replicadas con fuerza en las calles. Como hemos señalado, en los casos que mencionamos anteriormente, pero de manera puntual con el #YoSoy132 en 2012, se pudo observar que ciertas herramientas como Twitter potenciaron la visibilización del movimiento, disputando el manejo centralizado de la información que se da en los medios de comunicación tradicionales. Los jóvenes encuentran en las redes sociales, el espacio natural para compartir información y organizarse, pero además para hacerse escuchar. Las posibilidades que las redes sociales tienen en este sentido, de amplificación de la voz, son innegables. Sin duda, un espacio que hay que mirar con atención, porque ahí se están desarrollando fenómenos de empoderamiento, de recuperación de la voz, de visibilización. El espacio digital que se prefigura en las redes, es un territorio en el que se entretejen, parafraseando a Rossana Reguillo, la dimensión material y la dimensión intersubjetiva. De ahí emergen herramientas articuladoras que potencian la acción colectiva. Son también tecnologías amplificadoras, que permiten la circulación de mensajes y que dibujan nuevos circuitos informacionales. En el pasado proceso electoral de 2012, el uso de las redes sociales fue importante, pero no fue suficiente para un cambio en términos político electorales. Cuatro de cada 10 usuarios de internet en México, considera que la web es una efectiva herramienta política, según los datos más recientes del World internet Project (2012), del que está a cargo el Tec de Monterrey, Campus Estado de México. Los estudiantes universitarios de este país así lo constataron en la primavera de 2012. Pero hicieron algo aún más significativo: entendieron la importancia de no acotar sus formas de participación política a la red, saltaron a la calle. Y además impactaron la agenda de los medios de comunicación masiva. Esto no es poco en un país como el nuestro dominado por un duopolio televisivo y en donde los márgenes de participación política están puestos a prueba frente a los embates de las fuerzas políticas en disputa permanente por el poder y el hartazgo de muchos jóvenes que hoy están en las calles y en las redes, articulando nuevas formas de participación política.

3) Finalmente, la caracterización generacional global de estos movimientos del milenio resulta importante para analizar casos concretos. Permite comprender contextos locales y resonancias globales. Más allá de los sistemas político partidistas/electorales o de formas de gobierno a los cuales se enfrentan; el tipo de demandas, contra el sistema financiero o educativo o contra la reducción de ofertas laborales; o, bien sea, contra un sistema político que no los representa y del cual se sienten lejanos, podemos identificar algunas resonancias globales que se hacen visibles en ciertas formas de expresividad, de ocupación/intervención en el espacio urbano y de autoorganizarse y visibilizar sus demandas en ciertos discursos y formatos digitales que conectan con la construcción de narrativas de la protesta global. Proponemos seguirles la pista para ver qué formas de construcción de ciudadanía se están gestando ahí.

 

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NOTAS

1 La investigación referida se titula "Juventud, tecnologías y movimientos sociales: disputas por la visibilidad en el espacio público. Estudios de caso en México y Chile". Proyecto de Cooperación Bilateral México (Conacyt)-Chile (Conicit), 2013-2014. Además recibe financiamiento del IIDSES-Universidad Iberoamericana, 2013-2014. La investigadora responsable en México es Maricela Portillo y en Chile, Óscar Aguilera.

2 Un análisis detallado en relación con los movimientos antibélicos que surgieron en España en respuesta a la postura del presidente de gobierno de este país en cuanto a la guerra en Irak, puede cotejarse en Portillo (2003).

3 Entre otros, puede cotejarse el texto de Morales (2001:6-31).

4 Ibero 90.9 es una estación de la Universidad Iberoamericana que transmite con 3,000 watts de potencia desde Prolongación Paseo de la Reforma 880, Lomas de Santa Fe, CP 01219, Ciudad de México.

5 El 3 y 4 de mayo de 2006, el gobierno federal ordenó que se llevara a cabo un operativo en el poblado de San Salvador Atenco, ubicado en el Estado de México (gobernado en ese momento por Enrique Peña Nieto). La llamada Operación Rescate fue diseñada y planificada con antelación por mandos expertos en lucha antisubversiva pertenecientes a la Policía Federal Preventiva (PFP), con apoyo de elementos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) y de la Agencia de Seguridad del Estado de México (ASE). Dada la envergadura del operativo y la coyuntura política del país –la fase final de una disputa electoral teñida por "campañas de odio" y una guerra sucia mediática–, la acción paramilitar bajo cobertura policial tuvo que ser consultada con el gabinete de Seguridad Nacional del presidente Vicente Fox, y aprobada por éste. Se trató en rigor de un operativo militar quirúrgico, precedido por una breve pero eficaz campaña de saturación propagandística, cuyos objetivos principales fueron recuperar el "control" de un poblado en manos de un grupo de disidentes políticos y sociales, y descabezar al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), cuyos integrantes fueron señalados por los mandos de la acción militar como "delincuentes" y "subversivos", y asimilados al "crimen organizado" (La Jornada, 5 de mayo de 2006)

6 Desde la década de 1980 en un popular programa de televisión cómico emitido por Televisa, se creó un personaje llamado El Pirruris (caracterizado por el comediante Luis de Alba). Ese personaje era un estudiante de la Ibero y emulaba el tono de voz y actitudes con que mediáticamente se construyó la imagen del "chavo fresa", apólitico, clasista e individualista. Preocupado sólo por divertirse, el típico junior que vive bien gracias a la posición económica de su familia, amparado con el dinero de su papá y despreocupado por los problemas a su alrededor. Esa imagen mediática recreada desde la televisora ha permanecido hasta la actualidad como un estigma del estudiante de esta universidad.

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