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Argumentos (México, D.F.)

Print version ISSN 0187-5795

Argumentos (Méx.) vol.25 n.69 México May./Aug. 2012

 

Crítica de libros

 

El futuro está escrito en el cine

 

Miguel Ángel Hinojosa Carranza

 

Sociológo, psicólogo y maestro en psicología social de grupos e instituciones por la UAM–Xochimilco; desde 1998 está dedicado al mundo de la edición y actualmente es responsable de la Sección de Publicaciones de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de esta instituciones universitaria

 

[...] esa pura vivencia donde el soñante y su sueño no
están distanciados [...] donde todo hombre es a la vez su
sueño, estar soñando y ser lo que sueña [...] Quien
llegue a despertar a la libertad dentro de su sueño habrá
franqueado la puerta y accedido a un plano que será por
fin un novum organum [...] volver de la vigilia onírica a la
vigilia cotidiana con una sola flor entre los dedos.

Julio Cortázar
"Para una espeleología a domicilio"

 

¿Qué les parece hacer un breve recorrido por la historia del cine de ciencia ficción, por sus orígenes, desarrollo, géneros y subgéneros (cyberpunk, postcyberpunk, biopunk, steampunk...), por los elementos que le caracterizan?, ¿y si a ello agregamos un veloz repaso por algunas de sus películas y un análisis a detalle de cuatro de sus cintas hollywoodenses más representativas a partir de 1970 y hasta la década del 2000: Cuando el destino nos alcance (1971), Blade Runner (1982), The Matrix (1999), V de venganza (2005)?

¿Y si de éstas se destacan los héroes, los mitos, los sueños, las esperanzas, los temores sociales de ayer y de hoy, puestos en perspectiva?, ¿y si además, se nos da la posibilidad de echar un vistazo a las distopías proyectadas en las pantallas del cine, a ese futuro que no queremos ver, con el que muchos no estamos de acuerdo; con ciudades contaminadas, oscuras, sobrepobladas, con hambre, desempleo, pobreza, violencia, tecnificación a más no poder, un mundo individualista, mecanizado, desigual, injusto; habitado por seres deshumanizados, con escasos derechos laborales, políticos, culturales y económicos, carentes de sueños y esperanzas, de dignidad y de amor, cabizbajos, mediocres, elienados, controlados por Estados totalitarios, sometidos a la guerra, al trabajo excesivo y mal pagado, a las crisis económicas, ambientales, al cansancio, a la frivolidad, a lo material, a la vorágine de lo inmediato, de lo pasajero, de lo veloz, a los mandatos y las imposiciones de los medios de comunicación masiva?

¿Y si consideramos que muchos de los guiones de dichas cintas fueron escritos a principio o mediados del siglo XX y que ese futuro que presentan bien puede ser nuestro presente o, a lo sumo, el futuro de la Tierra a corto plazo?, ¿nos interesaría esa lectura, ese acercamiento a las propuestas del cine de ciencia ficción mediante la lectura de un libro?, a mí sí, y mucho, porque se juntan en una sola lectura algunos de mis más grandes amores: literatura y actuación, creatividad intelectual y artística que retrata la situación social a partir de la ficción científica y el cine.

Cine y libro, imaginación y realidad, pasado, presente y futuro reunidos en unos cuantos minutos de celuloide, en pocas décadas de ciencia ficción cinematográfica, en las páginas de este libro en comento1 y de los que dieron vida y espíritu a las películas que en él se documentan: Metrópolis (1927), La guerra de los mundos (1953), 1984 (1956), El planeta de los simios (1968), 2001, una odisea en el espacio (1968), etcétera; se da una bifurcación infinita de imágenes y de papel que muestra un aquí y un ahora que nos habla de lo que somos como sociedad, como grupos humanos, como personas; el análisis del discurso cinematográfico hecho en esta obra se sustenta en la teoría social, en el imaginario (instituido e instituyente) de lo que hemos sido, de lo que somos y, mejor aún, en una prospectiva de lo que podemos llegar a ser si hoy no ponemos manos a la obra, si no ponemos firme, tenaz, Resistencia al porvenir.

Es más que obvio que en estos Tiempos modernos no necesitamos a un solo Charlot, sino a muchos, que se harten de la explotación laboral, que lleguen al límite, que se preocupen por los demás, que compartan, que se enamoren, que sueñen con tener una mejor calidad de vida, y ello no es sólo para México y los mexicanos; en España, en Grecia, en Estados Unidos, en todo el orbe se requieren más héroes como V, el protagonista de V de Venganza, cuya imagen ha sido retomada recientemente por los integrantes de Anonymuos, colectivo de ciberactivistas abocado a realizar acciones de protesta en favor de la libertad de expresión y del conocimiento libre, entre otras causas sociales; o más Tomas Anderson, el protagonista de la saga The Matrix, que lleva una doble vida y luego de ser un programador de computadoras durante el día, al anochecer se convierte en Neo, quien descubre que el mundo en el que vive no es más que una simulación, un lugar de apariencias en el que los seres humanos viven únicamente los sueños que otros les insertan, pero se olvidan de sí, de los sueños y las fantasías propios; y es ese conocimiento, ese saber de sí lo que permite a Neo construirse una vida propia, liberada de la gran máquina que controla y homogeiniza a los demás. Esas películas con sus tramas nos demuestran de manera sencilla que para cambiar al mundo, sólo se necesita despertar o, mejor aún, vivir nuestros propios sueños, hacerlos realidad.

De este modo, moviéndonos entre el soñar y el andar despiertos, entre el imaginar, observar y actuar, es como transformaremos el porvenir; por medio de su libro Josefa Erreguerena nos hace ver cómo mediante sus narraciones, el cine de ciencia ficción se posiciona como una herramienta que nos posibilita estudiar el futuro para comprenderlo y poder influir en él. Pero, ¿cómo resistir al porvenir, a lo que aún no sucede? A partir del presente nos dice nuestra autora, a partir de la imaginación, pero principalmente de la prospectiva que es "primero, un acto imaginativo y de creación, luego una toma de conciencia y una reflexión sobre el contexto actual, y por último, un proceso de articulación y convergencia de las expectativas, deseos, intereses y capacidades de la sociedad para alcanzar el porvenir que considera deseable. El futuro es un concepto mental, una construcción social" (pp. 19-20).

Y la prospectiva implica hacer lo que los escritores de ciencia ficción realizan de principio: una crítica al sistema social existente; porque si algo ha caracterizado permanentemente a este género literario vuelto cine es precisamente su inconformidad ante lo que se realiza con el avance científico y tecnológico, La guerra de los mundos nos enseña que no son las armas más sofisticadas ni los ejércitos más preparados lo que salvará a la humanidad de sus interminables enfrentamientos, sí lo hará, en cambio, lo más natural, la vida más pequeña, la que no pocas veces consideramos insignificante. Blade Runner, nos muestra qué tan mecanizados o autómatas nos podemos volver los humanos si dejamos de lado nuestro ser gregarios, la confianza en los demás, la solidaridad, la búsqueda de una mejor y más prolongada calidad de vida, los replicantes resultan ser por mucho, más humanos que nosotros, lo mismo acontece en Inteligencia artificial, Pinocho y en Fluyan mis lágrimas dijo el policía, en todas ellas los rastros de la especie humana, los rasgos más característicos de nuestra esencia: amor, amistad, solidaridad, confianza, perseverancia, lucha..., pero también: violencia, miedo, ansia de poder, egoísmo, mezquindad, celos, envidia..., son rescatados, llevados al extremo por los no humanos, quienes se convierten en nuestro reflejo, en el otro, en lo "bueno" y lo "malo". Y, en ese sentido, ¿hay algo más actual para nuestro país que 1984, y su Big Brother o el control social mediante los medios de comunicación masiva, más específicamente la televisión, quizás sólo Rebelión en la granja, pero en México, tan surrealista como siempre, hicimos una revoltura de ambas novelas y acá la televisión trata de imponer como presidente al tiránico burro, algo que ni Orwell hubiera imaginado, así de real es la ciencia ficción, así de actual lo escrito a mediados del siglo XX; así de claro, de pertinente, Resistencia al porvenir, las distopías en el cine hollywoodense.

 

Nota

1 María Josefa Erreguerena Albaitero, Resistencia al porvenir. Las distopías en el cine hollywoodense, UAM-Xochimilco, México, 2011.         [ Links ]

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