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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.24 no.50 México ene./abr. 2010

 

Reseña

 

VATTIMO, GIANNI. La sociedad transparente

 

por Francisco Xavier González y Ortiz

 

Barcelona, México, Paidós, 1990, 172 p.

 

Además del título del libro, éste se me quedó en las manos porque en la larga introducción de la también filósofa Teresa Oñate, ella pone a Vattimo a la altura de Lyotard y Habermas, con lo cual ya me vi obligado a sacar el libro de la Biblioteca. Digo esto porque aunque el texto pudiera ser considerado un tanto "viejo", 1990, acaba de llegar a nuestra Biblioteca, la cual, dicho sea de paso, está bastante al día. Quizá lo que pueda estarnos sucediendo es que en estos tiempos cibernéticos (que también podríamos tildar de hiperquinéticos) un libro que tiene casi veinte años, casi puede pensarse como ya viejo. De este modo, aquella famosa frase del tango que sostenía "...que veinte años no es nada" estaría dejando de tener vigencia.

Pero quizá tendríamos que pensar entonces que mucho de lo que nos está sucediendo, se debe, precisamente, a la vertiginosa velocidad a la que nos están haciendo movernos nuestros medios de comunicación que hoy denominamos las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) a las que Vattimo todavía se refiere en su libro como mass media (así en inglés) lo que también lo hace sonar como "viejo". Sin embargo para mostrar la todavía actualidad de Vattimo digamos que él está describiendo "esos tiempos" como aquellos que están intentando reproducir los sucesos en "el tiempo real" (y eso es lo que hoy vivimos). Y es que según Vattimo esto en lugar de ayudar a que las cosas sean más transparentes como era su expectativa, está haciendo las cosas más relativamente caóticas y revueltas, pero, y quiero resaltar éste énfasis, ese "ambiente caótico", es justamente, para Vattimo, lo que puede traernos "esperanzas de emancipación" (son éstas, dos de las frases que usa mucho nuestro filósofo) porque lo que estarían anunciando es un gran cambio de orientación que implica a todo el ámbito de la existencia.

Pero vayamos por partes, yo trataré de traducir a un lenguaje más cotidiano lo que dice este importante filósofo italiano Ganni Vattimo, de quien precisamente se dice que trataba de llevar la filosofía a la sociedad. Para él la sociedad postmoderna más que aturdir y violentar debería abrir caminos a la libertad y la pluralidad. Es cierto que todavía no llegamos a eso, pero nuestra tecnología y técnicas ya nos han puesto en las manos mucho de lo que nos hacía falta. Ahora, pareciera decir Vattimo, hay que poner manos a la obra. Y empieza por decirnos en este libro que

...la sociedad en la que vivimos [es] una sociedad de la comunicación generalizada, la sociedad de los mass media (p. 75)

a la que ni más ni menos denomina como "La sociedad de la comunicación" (como hacemos hoy en el 2009) a la cual él también se refiere así. Vattimo empieza entonces a desplegar su idea, o mejor, su visión, de la historia, y ésta es una historia que ya no implica, como antes, la existencia de un solo gran centro, más bien de tipo ideológico, alrededor del cual se reunieran y ordenaran los acontecimientos. Más bien lo que sucede es que esa idea de la historia ha sido, nos dice, superada, en tanto que el Occidente, como el lugar central de la civilización al lado de la cual quedaban o estaban los pueblos "primitivos" o "en vías de desarrollo", ha sido sometida a una crítica radical (en los siglos XIX y XX) que prácticamente ha hecho desaparecer la idea de que existe una historia unitaria (esto, cuando menos es lo que piensan algunos de los historiadores europeos modernos como Vattimo). Esa noción, pues, de civilización, era en el pasado construida por los grupos y clases sociales dominantes que transmitían sólo aquello que les parecía relevante a ellas, por ejemplo "fechas de batallas... tratados de paz... o ... revoluciones" y muchas cosas más que sólo a ellas les parecían importantes, pero no consideraban las profundas transformaciones relacionadas con el modo de alimentarnos o de vivir nuestra sexualidad ni de nuestra manera de llevar nuestras vidas, porque esos aspectos de la vida no se consideraban como adecuados para formar parte de la historia , y por tanto no formaban parte de ella.

Así que esto desemboca nada menos que en la disolución de la idea de la historia como algo "unitario"; no hay pues ya una historia única y

es ilusorio pensar que haya un punto de vista supremo, comprensivo, capaz de unificar todos los restantes (tal sería el de la 'historia' que englobaría a la historia del arte, de la literatura, de las guerras, de la sexualidad, etc. (p. 76).

El sentido de la historia, la "realización de la civilización" se basaba en la figura del hombre europeo moderno, tomando como criterio de ideal del hombre a tal europeo

es algo así como decir: nosotros los europeos somos la forma mejor de humanidad, todo el curso de la historia se ordena en función de realizar, más o menos acabadamente, este ideal. (p.77)

Pero hay que decir que cualesquiera que hayan sido esas visiones, dejaban fuera a muchos de los participantes, a millones de ellos. Precisamente Vattimo parece querer animar a las ciencias humanas, que son las quemas se ven reforzadas con el desarrollo de la Ciencia de la Información, a que le ofrezcan a la sociedad los desarrollos que han alcanzado y van a seguir alcanzando para resolver los enormes problemas que arrastramos sin solución desde hace tantos años. ¿Dejarán los países más desarrollados de producir, todos ellos, millones y millones de armas algún día, por ejemplo?

Tengo que confesar que yo a esta altura del libro estaba realmente asustado de darme cuenta del atraso en que me encontraba respecto de los estudios históricos y filosóficos de esos "hace veinte años". Y lo que ha sucedido, según Vattimo, en líneas generales, es que esos pueblos que habían sido denominados como "primitivos", no desarrollados o en vías de desarrollarse, y que habían sido en realidad colonizados por los europeos en nombre de una civilización "superior", hoy se han rebelado y han puesto en aprietos y problemas la idea de una historia unitaria, centralizada, y de que el ideal europeo de humanidad ha devenido en "un ideal más, entre otros" (p. 77).

Yo me digo ¡caramba! ¿dónde he estado yo que no me había enterado bien a bien de que algunos filósofos europeos de la última parte del siglo pasado estaban hablando ya del fin del imperialismo y el colonialismo, e incluso de que la disolución de la idea de la historia se ha dado, en gran parte, gracias al advenimiento de "la sociedad de la comunicación", a la cual se refiere Vattimo como la "sociedad transparente", queriendo en principio significar a una sociedad más consciente de sí misma, más iluminada y más compleja. Pero las cosas más bien se revierten.

Pese al susto que el descubrimiento del pensamiento de Vattimo me provocó, decidí seguir leyéndolo, sobre todo porque casi no veo la diferencia entre lo que él llamaba entonces "telemática" y lo que nosotros hoy, veinte años después, denominamos informática o cibernética, como adjetivos que empleamos para describir a nuestra sociedad actual. Las situaciones se asemejan mucho y muestran la vigencia que tiene todavía el pensamiento filosófico moderno de, en realidad, hace veinte años. Pero resulta que, para Vattimo, el efecto principal de estas tendencias y desarrollos históricos modernos que incluyen lo que hoy llamamos TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), no han producido más transparencia como él esperaba, sino todo lo contrario: confusión y caos. Pero lo más importante es que agrega que en ese caos relativo que se ha producido, es donde

residen nuestras esperanzas de [lograr o alcanzar una verdadera] emancipación, (p. 78),

sostiene claramente que considera que el principal gran factor que ha sido determinante para llegar a la disolución de la idea de esa historia que habíamos mantenido hasta entonces, ha sido "el advenimiento de la sociedad de comunicación" (p.77).

Es decir que para Vattimo esta "toma de la palabra" por parte de un gran número de esas llamadas subculturas, esa pluralidad de voces, se debe en buena parte a la multiplicación vertiginosa de la comunicación, y que es esto lo que determina, entre otras muchas cosas, esta "interconexión con el fin del imperialismo europeo, o al menos con su transformación radical...". De todo esto resulta, que la situación que vive Occidente (del cual no hay que olvidar que también formamos parte y que incluye a los Estados Unidos) es una pluralización que ya simplemente no puede ser detenida y hace verdaderamente imposible que sigamos concibiendo el mundo y la historia basándonos en puntos de vista "unitarios." Esto hace que nuestra noción de realidad sea más bien el resultado de estos incontables "entrecruzamientos", de esta

contaminación de las múltiples imágenes, interpretaciones y reconstrucciones que compiten entre sí, o que, de cualquier manera sin coordinación 'central' alguna, distribuyen los media. (p. 81)

O nuestros medios modernos de comunicación. Algo que Vattimo, con su visión de filósofo alcanzaba a ver ya desde 1990.

El complejo pensamiento de Vattimo está buscando comunicarnos su idea de lo que subyace a esta situación en cuya base están no la sociedad transparente y sus valores, sino más bien otros muy distintos y que podrían resultar incluso alarmantes para muchos de nosotros. Me refiero a nociones o valores, incluso no abordados realmente a fondo todavía aquí por el propio Vattimo, como son la "oscilación" o la "pluralidad" y que implicarían una especie de erosión del propio 'principio de realidad' que ha estado sosteniendo nuestro mundo real actual. Los medios no hacen más transparente a la sociedad, más bien reproducen y reflejan la complejidad, las diferentes posiciones y valores, los intereses y percepciones diversas...Y en esa falta de transparencia emerge la diversidad, la tolerancia, las minorías y aparece el desplazamiento de los autoritarismos, de los prejuicios y de la violencia, y tendremos una sociedad compleja en la que se reconozcan y respeten todos los matices. Y lo que esto implica es que ya no hay una sola forma de realizar o pensar la humanidad, en tanto que ésta está formada también por todas las peculiaridades, las individualidades limitadas, las racionalidades locales, etc. Esta pluralidad nos habría hecho conscientes (o tal vez hasta podríamos decir que nos estaría haciendo conscientes, o incluso que quizá nos esté haciendo conscientes... y quizá no) de una liberación que es también un extrañamiento porque nos damos cuenta de que éste es un mundo donde nuestra lengua _cualquiera que ésta sea_ no equivale, no es, sino un dialecto; es decir, que esta "lengua" que hablo no es más bien tal porque no es la única, sino precisamente un dialecto más entre todos los otros.

Ciertamente Vattimo puede resultar inquietante y se puede no estar de acuerdo con él; yo no lo estoy del todo, pero me parecen muy interesantes sus puntos de vista y su visión de las cosas desde ese ya casi lejano, en términos actuales, "1990". Además mucho de lo que sostiene tendría que ser revisado y ampliado por cada uno si es que le resulta interesante este pensamiento.

Aquí introduce nuestro autor a Dilthey, quien en relación con mucho de lo que se ha dicho más arriba, sostenía, respecto de la experiencia estética, que era la encargada de hacernos vivir otros mundos posibles, y aquella que resaltaba nuestras nociones de contingencia, de relatividad, y la no definitividad del "mundo real", que es algo de lo que puede asemejarse a esta sociedad de la comunicación generalizada y de la pluralidad de culturas y de encuentros con otros mundos y formas de vida y posibilidades de existencia...

A mi me da por pensar que lo que ahora parece un gran esfuerzo de nuestro mundo de hoy por globalizarlo todo, es una tendencia contraria a esta diversidad de culturas que revela Vattimo. Él está por una sociedad plural, global en el sentido en el que lo planteaba McLuhan, donde todos, o casi, estaríamos globalizados, pero también en una buena medida "igualizados" en cuanto a lo económico y lo social, por ejemplo. Por desgracia las enormes diferencias es lo que sigue predominando entre nosotros, y naturalmente me refiero a todos esos países que, como el nuestro siguen, en mayor o menor medida padeciendo las grandes problemáticas de la injusticia, de la pobreza, etcétera.

Estas nociones de oscilación, de ambigüedad, de 'estar de paso', de que ni las cosas ni nosotros somos permanentes, es algo que es muy difícil de aceptar y más bien resulta fácil de rechazar. Sin embargo esas mismas nociones de oscilación, de ambigüedad y de estar de paso, han sido sostenidas siempre por los monjes budistas y otras filosofías orientales, y las han sostenido también muchos sabios y poetas.

Para Vattimo esta sociedad de la comunicación generalizada y de la pluralidad de culturas es lo que produce nuestra sociedad actual, pero ésta es todo menos transparente. Nuestras modernas y complejas nociones de pluridisciplinariedad o multidisciplinariedad e interdisciplinariedad, nos traen también a cuenta, me parece a mí, la existencia de mucha opacidad o falta de transparencia en cuanto a los límites entre nuestras ciencias, y quizá también entre las cosas en general, con lo cual todo se hace menos claro. Parece que no supiéramos bien a bien dónde terminan y empiezan las otras ciencias humanas (y quizá incluso las cosas). Por eso quizá ahora para estudiar cualquier cosa a fondo, tenemos que recurrir a varias ciencias a la vez, humanas y "de la naturaleza" como las denomina Vattimo, y que ahora nos ha dado a nosotros por llamar "duras". Intentaré dar un ejemplo de esto: si hoy surge un problema, por ejemplo, en algún lugar de uno de los estados de la República Mexicana, y el problema es importante, lo más seguro y también quizá lo mejor, sería que el problema fuera atendido de manera pluridisciplinaria o multidisciplinaria o interdisciplinaria, porque sólo de esa manera se podrían cubrir todas las facetas de él: así, si el problema es una enfermedad causada por un mosquito, se implicarían e imbricarían de inmediato varias ciencias: medicina, biología, química, (y aun otras más especializadas: infectología, bioquímica, etc, entre otras pero también la antropología, la sociología e incluso la agricultura, etc. tendrían su decir; y el problema también estaría relacionado con la información e incluso con el grado de pobreza que padezca, o no, ese lugar... y también podríamos incluir cuestiones políticas, etc. Es en ese sentido en el que digo que los límites de las cosas tienden a "desaparecer" y sólo así entiendo que un filósofo como Vattimo tienda a favorecer valores como la oscilación en lugar de la certeza (sobre todo si ésta se pretende absoluta), o de la ambigüedad más que el de la estabilidad.

¿Escalofriante? Puede ser, pero es éste uno de los pensamientos europeos que más han sido seguidos y desarrollados por otros pensadores más modernos (como Giorgio Agamben y Cario Cacciari, a quienes no me atrevo a reseñar, pero sí a más libros de Vattimo, lo que prometo hacer) y lo que ellos parecen estar tratando de hacer es ofrecernos salidas y, sobre todo, ayudarnos a enfrentar estas realidades nuestras, ciertamente inquietantes y cada vez más complejas.

Sin duda alguna nuestra realidad es ciertamente problemática y todavía no sabemos bien hacia donde vamos y lo que puede esperarnos. Sobre todo a la luz de los últimos acontecimientos del 2008, que Vattimo, me parece, ya no conoció. Por eso yo sí creo que en alguna medida estemos en cierta oscilación y frente a horizontes poco sosegantes y hasta en ocasiones intimidantes en tanto individuos y en tanto sociedad.

El enfoque de Vattimo sobre las ciencias humanas: antropología, psicología, sociología, etc. es que éstas adolecen también de una cierta indeterminación, (oscilación, ambigüedad...) por lo que toca a saber cuáles son sus límites, y los nuestros, y los de nuestra sociedad. Nuestra "sociedad moderna" se ha constituido como una sociedad de la comunicación generalizada, aunque no puede pretenderse dar una definición exhaustiva ni de las ciencias humanas ni de la sociedad de la comunicación, dice Vattimo. Lo que debería interesarnos, dice, no es una definición exhaustiva epistemológicamente hablando, de las ciencias humanas,

sino la relación que estas formas de saber guardan (sean cuales sean los confines exactos de su ámbito) con la sociedad de la comunicación generalizada, (p.92).

Es indudable que las ciencias humanas presentan una indeterminación relativa en sus límites (multidisciplnariedad, etc.) y que surgen en la modernidad condicionadas en parte por la sociedad de la comunicación generalizada. Aunque al mismo tiempo tenemos que recordar que nuestros países siguen siendo menos desarrollados que los bien o mejor desarrollados, y que hay muchos millones de personas que no constituyen, propiamente dichas, la sociedad de la comunicación y que más bien padecen lo que hoy denominamos las brechas de todo tipo, entre ellas, también la digital, o de la comunicación, pero no es ésta la brecha más importante, sino la de la pobreza, la de la marginación, la de la injusticia, etcétera. Y son millones quienes padecen esto; ése es el verdadero problema.

Es cierto, reconoce rápidamente Vattimo, que las minorías de todo tipo que han surgido y las subculturas, no han alcanzado una auténtica emancipación política y que el poder económico está aún en manos del gran capital. Es decir, que las cosas no han cambiado mucho pese a los ya veinte años transcurridos. Y nosotros podemos atestiguar hoy, a finales del 2009 que en efecto las cosas no se han movido significativamente en ese sentido. Según Vattimo las ciencias humanas de la modernidad están condicionadas recíprocamente y se han constituido en la sociedad de la comunicación generalizada, o más o menos generalizada. Pero nosotros sabemos bien que seguimos siendo menos desarrollados que los bien o mejor desarrollados y que existen enormes diferencias, y que hay países que incluso están peor y donde viven muchos de esos millones que hemos antes mencionado; pero esos millones también están entre nosotros.

Lo cierto es que La aldea global soñada por McLuhan ha dado lugar no a distintas visiones de la vida (Weltans–chauungen) sino a "la comunicación del mundo como imagen" (p. 95) una utopía de la absoluta autotransparencia

que las ciencias humanas [apoyadas en las TIC] están ahora en condiciones de construir.

Pero no, ha concluido Vattimo, esta Hermenéutica, esta especie de gran conjunto de interpretaciones, lo que ha producido se parece más a una fabulación del mundo y no a la autotransparencia. Y lo que parece sugerir es que hay que tematizar el mundo en esos términos de las múltiples fabulaciones,

reconocer que lo que llamamos 'realidad del mundo' es algo que se constituye como contexto de las múltiples fabulaciones...y eso es justamente la tarea y justificación de las ciencias humanas, (p 108).

La lógica de las ciencias humanas es para Vattimo una lógica hermenéutica que busca la verdad como continuidad, como correspondencia, como diálogo entre los textos, y no como conformidad hacia un enunciado, a un mítico único estado de las cosas.

Esta lógica sería tanto más rigurosa cuando menos se dejara imponer como definitivo un determinado sistema de símbolos, una determinada 'narración', (p. 110).

Yo ya no quisiera decir más, bastante lejos me he dejado llevar por las ideas y el pensamiento de este filósofo italiano. Repetiré sólo que me sorprende el alcance de su visión y su creencia en que estas diferencias que nos ha mostrado respecto de nuestras visiones, necesariamente distintas y contrastantes que tenemos como seres humanos, y que más resaltan, se notan más claramente y nos matizan con nuestras prodigiosas herramientas modernas de comunicación, pero son al mismo tiempo las diferencias que nos podrán mostrar el camino, que ya no podrá ser "único". Más bien podrían o quizá "deberían" ser estas visiones, o como el dice "fabulaciones" del mundo, las que pudieran difundir una imagen científica de la sociedad, esa imagen que, precisamente las ciencias humanas están ahora en condiciones de construir. (p. 103).