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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.23 no.47 México ene./abr. 2009

 

Reseñas

 

MORENO JIMÉNEZ, PILAR. Epistemología social y estudios de la información

 

por: Felipe Meneses Tello

 

México, El Colegio de México, 2008, 70 p., (Cuadernos de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas; núm. 4) ISBN 968–12–1326–2

 

"La epistemología social tiene particular
importancia para el bibliotecario, porque él
se halla en el punto donde se encuentra el
conocimiento registrado y la acción social...". *

SHERA, H. JESSE

 

La palabra clave de este libro es <<epistemología>> y su relación con la esfera de la información. Así que Pilar Moreno en la parte intitulada <<qué es la epistemología social>> escribe que "la epistemología ha sido la rama de la filosofía que ha estudiado la naturaleza y los límites del conocimiento". Así, como punto de partida, se analiza el concepto de <<epistemología social>> al aseverar que ésta "es una rama relativamente reciente de la epistemología, que estudia el conocimiento desde la perspectiva social". De esta suerte se infiere, con base en algunos autores, que la epistemología social pretende dedicarse al estudio multidisciplinario de las instituciones, relaciones, dimensiones o factores sociales que impulsan o dificultan el conocimiento en las comunidades humanas". Acorde con estas expresiones conceptuales se observa al conocimiento como un fenómeno intrínsecamente social; en este sentido la epistemología se percibe en un terreno sociológico que ha dado lugar a la epistemología social.

Posteriormente la autora estudia <<los orígenes de la epistemología social>>. En este plano identifica a los bibliotecarios estadunidenses Margaret Egan (1905–1959) Jesse Hauk Shera (1903–1982) como los precursores que crearon una nueva disciplina denominada "epistemología social", aunque Moreno sostiene que la pionera de la idea fue Egan, quien indaga y discurre a través de las ideas emitidas por diversos autores en torno del tema y ayuda a poner en claro las raíces de la palabra epistemología. El análisis de los discernimientos de esta parte del libro, le ofrece la pauta al lector para crear sus propias interpretaciones, yendo para tal efecto más allá de lo que implica aceptar la idea de que la epistemología es "el estudio del conocimiento de la sociedad", tal y como llegara a inferir Shera.

En relación con <<la epistemología social después de Shera>>, la autora pasa revista en torno de las primeras publicaciones que sobre el tema comenzaron a salir a la luz en la década de los años ochenta del siglo recién pasado, todas ellas en inglés, lo que marca el paisaje no sólo lingüístico sino también geográfico de donde provienen los autores, quienes ponen de relieve conceptos que nos llevan de la mano para entender con más profundidad lo que significa la epistemología social. Así, Shera apunta que la epistemología social se ocupa de las funciones e influencias que ejerce el conocimiento en la sociedad subrayando en especial cómo afecta al orden social cada forma particular de distribuir las fuentes primarias de los conocimientos plasmados en los textos. Pilar Moreno escribe que

la epistemología social consiste en el estudio de cómo se organiza el conocimiento en la sociedad.

Bajo esta óptica conceptual el lector puede interpretar, entre otros aspectos, que la relación <<sociedad y conocimiento>> es lo que orienta a explicar y entender las diversas aristas y dimensiones teóricas de la epistemología social. Cabe mencionar que no obstante el predominio de las publicaciones en inglés, la autora subraya que el único libro sobre el tema se debe a una filósofa croata (Sniezana Prijic Samarzija) cuyo libro fue publicado en ese idioma en el 2000.

Por otro lado en la obra se distinguen <<las corrientes actuales de la epistemología social>>, que han adoptado diversos estudiosos entre los que destacan los filósofos y sociólogos, algunos de ellos considerados como epistemólogos sociales. La variedad de enfoques que la autora desgrana nos permite apreciar no sólo los avances sino también su complejidad y amplia mucho el fenómeno de la epistemología social.

En este marco caleidoscópico de corrientes o enfoques se apuntan varias ideas clave, las que siguen

el objetivo de la epistemología social es identificar las fuerzas e influencias sociales que institucionalizan las creencias en comunidades, culturas o contextos específicos;

la epistemología social sostiene que el conocimiento es independiente tanto de los sesgos personales, sociales o de ideologías políticas, como de las teorías, conceptos o creencias morales, o

la epistemología social se dedica a describir, analizar y explicar los aspectos sociales de la producción del conocimiento.

Ideas éstas que configuran diversas explicaciones sobre lo que entraña la articulación del conocimiento con lo social, base cognitiva de la unidad entre sociedad y conocimiento, la cual apunta a reconocer el conocimiento en y para la sociedad, y traza una línea divisoria o de diferencia y distancia entre la sociología del conocimiento y la epistemología social.

Dado el panorama fragmentado y difuso que se percibe en el cambio de la epistemología, bajo el rubro <<Los estudios de la información ante la epistemología social>>, Pilar Moreno aprecia tres importantes aspectos: los fundamentos epistemológicos de los estudios de la información, los estudios de la información y la filosofía, y por último los estudios de la información y la sociología. En torno de esto se aprecia una revisión de la literatura publicada en relación con los principales derroteros que han desarrollado varios autores en materia investigativa sobre esa rama de la epistemología aplicada a los estudios de la información. La revisión bibliográfica se enriquece con la aclaración de conceptos que surgen tanto del campo de la filosofía como de la sociología, y se destaca la estrecha vinculación con los enfoques que cubren aspectos teóricos de la unidad <<información y bibliotecas>>.

Bajo el rubro <<El reencuentro entre la epistemología social y los estudios de la información>>, la autora emprende el recorrido de otra porción de la literatura publicada respecto a la temática, destacando el papel que han venido desempeñado algunos números especiales de la revista Social Epistemology. Esta revisión bibliográfica es sintetizada por la autora magistralmente en un esquema que resulta ilustrativo para conocer el desarrollo histórico de la epistemología social desde sus orígenes hasta la actualidad. Esta ilustración orienta al lector para apreciar la vertiente bibliotecaria, por un lado, y la vertiente filosófica–sociológica, por el otro. En este sentido, se distingue que la epistemología social tiene su origen en la bibliotecología a través del pensamiento sheraniano, reconocimiento que algunos autores ajenos a nuestra disciplina han puntualizado en sus publicaciones. Empero, reconoce Moreno,

aunque diversos autores norteamericanos y extranjeros citan a Shera, pocos se ocupan de discutir sus ideas sobre epistemología social o de buscar las aplicaciones de ésta.

En la parte intitulada <<La epistemología social en los estudios de información: avances y perspectivas>>, la autora menciona diversos autores, temas, enfoques y métodos con el afán de distinguir pendientes respecto a la investigación relacionada con la epistemología social. En cuanto a los autores menciona que la recopilación de publicaciones ha sido escasa en las dos últimas décadas; y que sólo un tercio de ellos ha publicado más de un artículo; se trata de personas que colaboran principalmente para universidades estadunidenses, aunque también algunos están afiliados a universidades de otros países, y algo más de la mitad son especialistas en estudios de la información. En cuanto a los temas, Moreno agrupa los artículos en dos grandes rubros: básicos y aplicados, y expone la diversificación temática de 21 autores. En torno de los enfoques ella se propone hallar acuerdos, adopciones, afinidades, aportaciones, ideas y teorías entre una variedad de autores que han cultivado la epistemología social desde diferentes vértices. Moreno distingue asimismo dos tipos de estudios entre los artículos analizados, los teóricos y los empíricos, y destaca que entre los primeros los métodos más utilizados son el análisis conceptual y la argumentación, mientras que otros recurren a la investigación documental e histórica, la revisión bibliográfica o el estudio comparado. Entre los estudios empíricos destacan aquellos de carácter descriptivo, en los cuales se apoyan los autores en métodos cualitativos, como la observación y la entrevista, además del análisis lógico–matemático, proba–bilístico o estadístico.

Acerca de <<Las rutas de la investigación>>, se sugiere que para valorar la epistemología social como una opción en la esfera de los estudios de la información es preciso considerar tanto los antecedentes y argumentos como los fundamentos conceptuales y resultados de la literatura publicada, a través de la cual el lector interesado está en posibilidad de extraer más bibliografía sobre la temática, y puede así ampliar el panorama sobre las diversas vías de investigación realizadas hasta la fecha. De este modo Moreno recomienda lecturas en las que los autores adoptan o combinan varios puntos de vista en sus investigaciones sobre epistemología social. Sin embargo nos advierte que para hacer un seguimiento de estas aportaciones el investigador requiere tener conocimientos de filosofía, especialmente los relacionados con la epistemología y la lógica, así como conocimientos esenciales de sociología, historia y filosofía de la ciencia, además del un lenguaje especializado y un buen manejo del inglés. En la literatura recomendada se subrayan las articulaciones de la epistemología social con la teoría de la recuperación de la información, el desarrollo histórico de las ciencias de la información y la administración del conocimiento. Por esta razón la autora distingue que una posible línea de investigación es la intersección de la epistemología social, los estudios de la información y la administración del conocimiento.

En torno de <<Las aplicaciones prácticas>> Pilar Moreno cuestiona ¿qué nivel se debe alcanzar en el discernimiento de las ideas filosóficas o sociológicas respecto de la epistemología social? En virtud de la complejidad del discurso propio de filósofos y sociólogos, lo que ella recomienda es que el especialista en información no se aparte de las sendas inherentes a los temas que a él le conciernen. Asimismo, en virtud de que la mayoría de los estudios que ella analiza se ubican en la esfera de la argumentación, sugiere avanzar en investigaciones que apunten hacia aplicaciones específicas. Ella sostiene que si bien los métodos en la epistemología social aplicada a los estudios de la información son los de la investigación cualitativa y los lógico–matemáticos y estadísticos, tales métodos dependerán del tipo de tema o problema planteado. En este sentido, afirma:

No deben descartarse los métodos que la bibliotecología puede aportar a los estudios de epistemología social, como los estudios de usuarios, la investigación documental y los estudios bibliométricos y cienciométricos, entre otros.

Así, concentra los principales elementos de la investigación bibliotecológica en epistemología social en un cuadro, en el cual incluye contextos, áreas, corrientes, autores y temas. La autora ahonda, a modo de ejemplo, con el análisis de dos artículos, el primero de los cuales aborda el estudio de las tecnologías de la información; el segundo comprende un estudio constructivista de ese tipo de tecnologías que han venido a evolucionar y revolucionar las instituciones dedicadas al desarrollo, organización, difusión y circulación de la información documental; esto es, a las instituciones bibliotecarias.

La autora concluye que la epistemología social en la esfera de los estudios de la información sigue vigente, además de que se complementa con los enfoques sociológicos y filosóficos del conocimiento. Así, analiza en forma explícita el desarrollo de la epistemología social, desde sus orígenes en la bibliotecología hasta sus posibles vías de aplicación. Sin embargo, Pilar Moreno nos advierte sobre las dificultades que produce el desacuerdo o el desconcierto teórico cuando se formula una síntesis del discurso de la epistemología social. Aunado a esto hay que considerar la dispersión de ideas en los textos, las publicaciones relativamente escasas sobre la aplicabilidad de la epistemología social en la esfera de los estudios de la información y la complejidad del discurso, puesto que como expresa la autora, demanda conocimientos de filosofía y sociología.

Cabe agregar que la obra incluye un <<vocabulario de epistemología social y estudios de la información>>, versiones inglés–español/español–inglés, constituido por 185 términos. Cada término, según se afirma en la conclusión, fue verificado en fuentes primarias o de referencia, y cotejado con las formas de expresión por los estudiosos hispano–parlantes en filosofía o sociología. No obstante, la autora sugiere que el significado y la explicación de cada término deben buscarse en los textos, manuales y obras de referencia especializadas. Hacia el final del libro se expone una abundante <<bibliografía citada>>, la cual se distingue por su pertinencia en relación con el tema. Finalmente la autora espera estimular el interés de los bibliotecarios de habla hispana por la investigación en epistemología social.

Como se puede observar, el libro es pequeño (70 páginas), pero significativo e importante, por lo que no debe faltar en las bibliotecas especializadas en los campos de las ciencias sociales y las humanidades.

 

NOTA:

* Shera, H. Jesse, "Libraries", en International enciclopedia of the social sciences, Vol. 7, New York, The MacMillan Company, 1972, p. 314.        [ Links ]