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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.22 no.46 México sep./dic. 2008

 

Reseñas

 

JAMET, ÉRIC. Lectura y éxito escolar

 

Por Graciela Leticia Raya Alonso

 

Buenos Aires, FCE, 2006.

 

Para todos aquellos que se encuentran inmersos en el basto mundo de la lectura no es preciso señalarles la importancia y significación que tiene el encontrarse con investigaciones que aporten nuevas perspectivas sobre el tema. Este es el caso de Lectura y éxito escolar donde su autor, Eric Jamet, se aboca hacia el estudio de la lectura desde un punto de vista científico. Esta visión, nos explica Jamet, se relaciona con la necesidad de contar con información útil y verificable, con respecto a los diferentes elementos que intervienen durante el proceso de la lectura, que coadyuve a incrementar las herramientas de análisis con que cada disciplina cuenta para acercarse al tema; por lo que se trata de un texto de divulgación.

Por ello, uno de los aciertos de Lectura y éxito escolar es que su autor parte de los aspectos más simples hacia los más complejos para luego mostrar sus interrelaciones, lo cual redunda en que el lector no experto se involucre con el tema al tiempo que el lector experimentado pueda seguir las propuestas de aquellos investigadores que se han adentrado en esta compleja área, tales como la gramática generativa del lingüista Noam Chomsky, los tres niveles de representación (microestructura, macroestructura y modelo de situación) del psicólogo Walter Kintsch y el lingüista Teun van Dijk, y el modelo de lectura de Kenneth Goodman, entre otros; además de incorporar "un pequeño glosario para no iniciados".

Dado que se sustenta en investigaciones científicas realizadas en laboratorios y ambientes controlados, el texto abunda en la presentación de tablas estadísticas y cuadros esquemáticos, lo que más que distraer la lectura se convierte en una estrategia gráfica para facilitar la comprensión de su propuesta y un medio rápido para acceder a los resultados de las investigaciones que utiliza para fundamentar su reflexión, convirtiéndolas en una ágil referencia para los involucrados en el tema como, por ejemplo, pedagogos, psicólogos y bibliotecarios.

Comienza con una pregunta básica: ¿cómo pasa el lector de una serie de trazos y de curvas impresas sobre el papel a letras, luego a palabras y por último a un mensaje lingüístico complejo? La respuesta no es simple ni acude de inmediato, por el contrario hace que el lector recurra a su propia memoria o bien a una de las referencias más cercanas: los niños, para notar de inmediato que nosotros, lectores comunes, hace mucho tiempo que hemos hecho de la lectura un proceso mecánico, automático y hasta cotidiano, por lo que de un "simple" vistazo leemos desde el cartel de una esquina o el encabezado de un periódico hasta el borroso letrero que algún transeúnte lleve impreso en la camiseta.

Por lo que una de las primeras aportaciones de Éric Jamet es recordarnos esto, al tiempo que nos hace conscientes de que todo aquel que se inicia en la lectura debe pasar por un complejo proceso de iniciación, mucho antes de que pueda disfrutar de ella. Para empezar, debe aprender a reconocer las letras, donde su forma y su sonido son importantes ya que para leer no basta con reconocer los signos llamados letras pues también se precisa convertirlos en sonidos, acción que no necesariamente implica la lectura en voz alta; el siguiente paso consiste en formar palabras que deberá memorizar paulatinamente hasta conformar eso que se llama léxico, que el autor equipara con un diccionario al cual recurrimos durante la lectura para comprender y pronunciar las palabras que se nos presentan donde los términos más frecuentes serán reconocidos más rápidamente, hecho estudiado ampliamente por John Mortony que el autor de Lectura y éxito escolar acota al indicar la diferencia que existe entre palabras frecuentes y palabras familiares. A medida que el nuevo lector avance en este proceso podrá identificar oraciones cada vez más complejas hasta que tenga la suficiente habilidad para comprenderlas sin tener que detenerse en cada una de ellas y por fin leer sin percatarse siquiera del acto psicomotriz que está realizando; aunque le llevará un poco más de tiempo e intervendrán otra serie de aspectos antes de que un lector pueda declarar que disfruta de la lectura. Situación que iremos descubriendo paulatinamente de la mano del autor.

Ante el presupuesto de que la lectura implica mucho más que una comprensión gramatical, Jamet se apoya en los estudios de los especialistas en lectura Just y Carpenter, quienes determinaron que para comprender una frase hacemos uso de una serie de "pistas" que ellos denominan índices, a saber: el orden de las palabras (sujeto–verbo–complemento), la clase de palabras desde el punto de vista gramatical (sustantivos, verbos, adjetivos...), las palabras funcionales (conectores), los índices morfológicos (afijos y sufijos), el sentido de las palabras (sintagmas y proposiciones) y la puntuación, para introducirnos en un proceso que comienza por la identificación de un "objeto" o "imagen" con un sonido llamado "palabra" (que escuchamos y a la vez reproducimos oralmente) y su correspondiente gráfico.

Aquí es importante hacer notar que Eric Jamet no trata el tema de la lectura con una visión técnica sino integral, por lo que la considera una actividad cognoscitiva que involucra estrechamente a la escritura. De ahí que haga referencia a una memoria semántica (que nos permite "extraer sentido a las palabras" independientemente de la identificación de los datos ortográficos y fonológicos) y un léxico fonológico (que nos hace pronunciar correctamente las palabras) que interactúan durante la lectura sea en voz alta o en silencio, interrelación demostrada, nos indica el autor, a través de las investigaciones de Van Orden y su equipo.

Todos estos aspectos toman importancia cuando se aplican en un ámbito escolar ya que la lectura forma parte importante del desarrollo del niño y del estudiante en general. En este sentido el texto de Jamet se convierte en una guía para comprender la diversidad de procesos que interactúan durante el aprendizaje y la necesidad de tomar en cuenta cuestiones como la diferencia entre leery comprender. Con respecto a este punto desarrolla una serie de capítulos donde explica de forma concisa aspectos clave en torno a la lectura y su relación con la capacidad cognoscitiva y visual de cada lector, para ello hace uso de un esquema del aparato visual y con ejemplos claros nos explica como funciona nuestro ojo y como se lleva a cabo el proceso de reconocimiento y "traducción" del alfabeto en palabras y la casi imperceptible participación de nuestro cerebro en ello.

Evidenciar esta capacidad cognoscitiva resulta importante cuando se trata de apoyar al estudiante y Eric Jamet llama la atención sobre los cada vez más populares series de técnicas que prometen incrementar la velocidad de lectura como los métodos de entrenamiento ocular, por ejemplo: el "aprendizaje sensomotor" diseñado para aprender a identificar el máximo de términos en cada fijación ("de un sólo vistazo"), los "ejercicios cognitivos" que integra a la lectura una serie interrogantes sobre el texto de estudio y las técnicas de sensibilización. Todos ellos analizadosyevaluados porel investigador suizo Stoll cuyos resultados sirven para evidenciar que incrementar la velocidad de lectura no garantiza una mejor comprensión. Esta apreciación sirve además para llamar la atención sobre las disfunciones neuropsicológicas que pueden afectar la capacidad de los estudiantes tanto para leer como para comprender un texto como la alexia y la dislexia, que al no ser detectados oportunamente retrasan no sólo la capacidad para leer y comprender un texto sino el propio desarrollo del estudiante.

Razón por la cual hace un llamado de atención hacia aquellos especialistas que en su reconocido afán por mejorar el aprendizaje incorporan como parte de las técnicas de estudio material visual en exceso, que si bien puede mejorar algunos aspectos del desarrollo del estudiante en realidad no mejoran sus habilidades de lectura, tal como lo comprueban diversos estudios relacionados con las actividades extraescolares, apoyando la tesis de que la lectura en sí misma es la mejor herramienta para mejorar el desempeño académico. Por lo que una de sus conclusiones es que leer ayuda a incrementar la habilidad para realizar la operación de reconocimiento de las letras y su traslación en palabras, es decir, permite a los estudiantes familiarizarse con los términos e incrementar su léxico, con lo que se adquiere velocidad para realizar la operación de lectura, además de ayudarle a "familiarizarse con las estructuras textuales y adaptar a ellas su modalidad de lectura" coadyuvando con ello a una mayor comprensión de lo escrito, lo que redundará en un mejoramiento en su desempeño escolar.

Hay aquí un llamado a aquellos que no forman parte del contexto académico ni de la investigación pero sí se encuentran más cerca de los niños y/o estudiantes jóvenes: los padres o tutores, para no dejar en manos de los especialistas en lectura o en los maestros la total responsabilidad del aprendizaje escolar y, por el contrario, incidir directamente en este proceso creando en lo posible un ambiente que motive a la lectura ya que se ha comprobado que aquellos niños que crecieron rodeados de libros y cuyos padres solían leerles en algún momento del día, generalmente antes de dormir, no sólo dedicaban más tiempo a la lectura sino también tenían un mejor desempeño académico, variantes que aunque no forman parte directa de su estudio no deja de reconocer.

Por lo que aunque en este texto Éric Jamet deja claro que es conciente de que existen muchos factores que se interrelacionan en el extenso y siempre fascinante mundo de la lectura, únicamente se centra en los aspectos que considera más representativos de la misma a partir de dos supuestos: la lectura como una habilidad técnica que puede aprenderse y desarrollarse y la lectura como una herramienta cognoscitiva para mejorar el desempeño escolar, tomando como base los resultados de serias e importantes investigaciones hechas en torno de este controvertido tema. Y precisamente por ello incluye gráficamente los resultados de las mismas y resume al final de cada capítulo los puntos más significativos.

De tal manera que Lectura y éxito escolar es un libro que se presta para realizar diferentes niveles de lectura, elementos que hacen de él un texto recomendable no sólo para el lector común que desea informarse sobre el tema sino sobre todo para el especialista que requiere información precisa sobre el tema. Libros así son un importante auxiliar o, mejor aún, una guía que nos permite orientarnos de manera sistemática, científica, en el complejo universo de la lectura.