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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.22 no.46 México sep./dic. 2008

 

Reseñas

 

ALFARO LÓPEZ, HÉCTOR GUILLERMO. Comprender y vivirla lectura.

 

Por Elsa M. Ramírez Leyva

 

México: UNAM: Dirección General de Bibliotecas, 2007. 132 p (Cuadernos de la DGB. Serie cultura 1)

 

El título nos anuncia la complejidad de la actividad lectora representada en estos dos verbos que refieren a una inmensidad difícil de asir, pero sobre todo de unir, cuando a lo que se apunta es a separar esas dos dimensiones o mantenerlas separadas por considerarlas de naturaleza contraria. Esta oposición entre pensar y sentir nos recuerda a la reformulación que Lacan hace respecto de la frase emblemática de Descartes, "pienso luego existo," dando toda la razón a la razón. Lacan la subvierte y las opone de otra manera "o pienso o soy", es decir, allí donde pienso no soy y donde soy no pienso. Alfaro propone otra subversión, la cual apunta a la conjunción que anuncia desde el título, como lo encontramos en esa "y" que conjunta pensar y vivir; además el montaje de las dos figuras que aparecen en la portada confirma el conflicto de unir lo que, supuestamente o aparentemente, la cultura se propone mantener en oposición. En las imágenes de los dos personajes ya de entrada vérnosla oposición hombre–mujer, lo masculino lo femenino, él en pleno acto de lectura con la mano en la cabeza, representa el pensar, el esfuerzo que implica comprender. La mirada en el texto, en el mundo interior, ensimismado, en silencio, en el ámbito, la lógica, el hemisferio izquierdo. En cambio ella contempla, su mirada hacia el exterior, fuera del texto, hasta parece que nos convoca a la conversación, su mirada se antoja ese espejo por donde se escapa el interior, alguna emoción, alguna nostalgia. Mujer ubicada del lado de la emoción, en el lado del vivir en el hemisferio derecho.

Estos son los dos temas fundamentales expresados en el título y en las sugestivas imágenes de la portada que revelan la complejidad de la lectura que Alfaro despliega en seis aspectos: Fisiológico, psicológico, educativo, sociológico, cultural e histórico, desde tres perspectivas lingüística, psicolingüística y psicosocial, con el propósito de mostrarnos y desentrañar las dualidades sobre las que se funda el aparato cultural que fuerza a la unidimensionalidad del sujeto. En el texto que nos ocupa, el autor subvierte la dualidades y recorre el camino a la inversa de las propuestas tradicionales que hoy se reafirman en el ideal de una sociedad lectora e informada, sociedad basada en la lectura utilitaria, racional, ubicada en la dimensión del comprender, y que para alcanzar la prosperidad acepta la lectura lúdica sólo como un camino para alcanzar la lectura racional.

Alfaro eligió once temas que forman su obra Comprender y vivir la lectura para trabajarlos de manera minuciosa. Analiza, explora, separa y rearticula los lazos entre comprender y vivir con el fin de demostrar su unidad y continuidad. En el apartado destinado a Encuentro y desencuentros, Alfaro nos ofrece evidencias de las disyunciones que la sociedad occidental ha propiciado del pienso y siento a partir de arrogarle superioridad a la racionalidad, creando una dualidad en oposición en donde una dimensión excluye a la otra y atravesando todos los órdenes de la vida social e individual. Se apoya en Sartre para demostrar el proceso que éste filósofo vivió de la lectura en su etapa infantil y cómo lo condujo a buscar en los libros, precisamente, la vida, sin que por ello la comprensión, el pensamiento, la reflexión, se excluyeran. En la travesía en voz alta nos remite a otra posible dualidad, la lectura en silencio, la privada, íntima; en tanto la lectura en voz alta, colectiva, más sensorial, donde la voz no sólo transmite palabras sino también la emoción que el lector imprime y que nos coloca en el escuchar; esta forma de lectura tuvo primacía durante varios siglos hasta que la racionalidad la silenció y con ello silenció las sociabilidades en torno a ella, donde se entretejían complicidades lúdicas. La lectura silenciosa se consideró propicia para la comprensión, precisamente la escuela y la biblioteca, instrumentos de la sociedad occidental, abonaron al exilio de la lectura oral con lo cual opusieron estas dimensiones o comprender o vivir la lectura. La mirada y el texto, de nuevo dos dimensiones, la mirada de Alfaro entra al enigmático mundo interno del cuerpo, nos ubica en el campo fisiológico de la operación que el ojo realiza frente a las letras. Alfaro expone las concepciones modernas que privilegian la velocidad de la lectura, pero que impiden la asimilación, a diferencia de la lectura pausada más atenta al desciframiento que al contenido. Las sendas de la comprensión, tema que obliga, dice Alfaro, a comprender la comprensión de lectora que rebasa la concepción lingüística, que se ciñe a la decodificación del texto y en la que se funda la capacidad racional propia del hemisferio izquierdo. Alfaro cita a Cooper quien introduce la dimensión psicológica y, por consiguiente, privilegia la capacidad activa de lector sobre el texto con el aporte de sus experiencias. En El alfabeto contra la diosa o la contienda de los hemisferios cerebrales, la propuesta de Leonard Shlain ofrece elementos a Alfaro para una lectura crítica sobre el desarrollo del hemisferio izquierdo, el de la razón, a causa del determinismo y la preeminencia de los factores socioculturales e históricos que privilegió su desarrollo con la aparición de la escritura. Y en el apartado destinado a El Hemisferio cerebral izquierdo. La lectura ante el espejo de la razón, alude a otra dualidad: lo masculino, la racionalidad, lo femenino, la emotividad, manifiesta en los productos literarios para uno u otro registro. Al mismo tiempo, otra dualidad: la ficción, la mentira, lo malo de lado del hemisferio derecho; lo productivo, la verdad, del lado izquierdo. El lado izquierdo como freno al desenfreno, del lado derecho que busca la satisfacción a sus pasiones y el placer. Sin duda, la comprensión es una actividad esencial de la lectura, para ello Alfaro considera que el uso de los mapas mentales del texto son un medio para desvelar los enigmas, abrir el texto para habitarlo, vivirlo. En La tercera zona coloca al objeto transicional articulado con el objeto perdido se inviste de placer es libidinizado por el sujeto, así se convierte en esa zona donde el lector puede explorar, imaginar, vivir el placer. La lectura puede ser ese espacio, desde luego, nos señala Alfaro, que está dentro de otro espacio que contextualiza, crea condiciones que sean propicias o adversas para el hemisferio derecho, pensemos en las bibliotecas, las escuelas. Otro tema, el de La escuela. Forja de los n lectores, espacio donde supuestamente advenimos en lectores, dicho de otro modo, adquirimos unas destrezas, nos alfabetizamos para el aprendizaje de ciertas informaciones centradas en la memorización y repetición, así el sujeto lector el del hemisferio derecho es domesticado, sólo algunos, entre ellos los malos estudiantes logran liberarse. Alfaro desprende una dualidad: la de saber leer y ser lector no es lo mismo. Tema que nos lleva a El poco lector, el gran lector no nace se hace. En otras palabras, la formación de lectores es un asunto social y cultural, la sociedades lectoras se construyen, se producen en una interacción entre el espacio de la individualidad y el espacio colectivo familia, escuela, biblioteca, se intercambian representaciones que legitiman la lectura y los libros. La lectura como inocencia perdida, el momento que dejamos de ser lectores inocentes cuando violamos los secretos del texto. Alfaro propone el lector en un papel activo a diferencia del pasivo que recibe del autor el significado sin atreverse a dudar, preguntar, y menos a modificar. Entre el texto y el lector se producen transacciones, es decir significaciones. Alfaro se apoya en Daniel Cassany: quien propone meterse entre líneas y de allí pasar detrás de las líneas, es lugar que es del lector. La lectura en el laberinto de la imagen. Tema objeto de otra de las dualidades que contraponen el alfabeto de las letras al alfabeto de las imágenes, para el autor ver y leer imágenes y textos es una de las prácticas más humana producen un contínuum, el pasaje de una alfabeto al otro, recordemos que el hombre por naturaleza tiene un fuerte lazo con la imágenes que se transforman en palabras y estas a su vez adquieren formas muy diversas. La lectura de imágenes es el tema elegido por Alfaro para concluir su obra posiblemente con la "mala" intención de dejarnos interrogantes, de tal manera que en su obra por venir sobre la lectura de imágenes tendrá ya un público cautivo.

Comprender y vivir la lectura es una obra que camina al contrario de las tendencias tradicionales de separar y oponer, por consiguiente es una propuesta de leer la lectura en sentido contrario, enlazando y conciliando. La obra es una aportación original que denota trabajo de reflexión en soledad y acompañado, asimismo constituyó un trabajo dialéctico, en tanto que la lectura tuvo un espacio de trabajo entre los integrantes de la serie de seminarios teóricos y prácticos en donde se logró establecer la relación entre comprender y vivirla lectura.