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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.22 no.45 México may./ago. 2008

 

Reseñas

 

MCLUHAN, MARSHALL Y POWERS, B.R. Vueltos a visitar: La Aldea Global

1ªedícíón, México, 1991, 203 p.

 

BARICCO, ALESSANDRO. Next. Sobre la globalización y el mundo que viene,

1ª edición Ed. Anagrama, Barcelona, 2002, 107 p.

 

La Aldea Global y Next...

 

por Francisco Xavier González y Ortiz

 

Ya sé que resulta extraño reseñar dos libros en un solo texto pero, en principio, no hay tampoco nada que lo impida y a mi me resulta realmente una necesidad, la cual es la madre de todo lo que al lenguaje y sus avatares se refiere. (F.G.)

Marshall McLuhan, verdadera alma del primer texto, murió en realidad en 1980, pero este libro vio la luz en 1989, en inglés, en la Oxford University Press bajo el título de The Global Village y fue traducido luego en Barcelona en 1990 y finalmente publicado aquí en el 1991. Lo vuelvo a levantar porque me empujan a él las constantes referencias a globalización, globalidad, global, que hace nuestro mundo, y porque escucho en ellas múltiples resonancias en todo este asunto tan complejo que nos rodea. Todo aquello que incluya la globalización nos atañe de inmediato, querámoslo o no, en este mundo nuestro tan internético, tan electrónico y a la vez, tan terráqueo, tan de todos los días, tan lastimado y tan maltratado.

Cómo no pensar en McLuhan cuando "lo Global" fue un término puesto de moda primeramente por él, incomparable analista de la realidad y pensador siempre crítico y despierto. Mi primer impulso al caer el libro de nuevo en mis manos fue comparar lo que yo recordaba como un alud de visiones que había expresado McLuhan acerca de lo que muy probablemente sería próximamente el mundo en ese 1980. McLuhan y Powers se proponían describir lo que entonces parecería la intercomunicación humana a escala global; hablaban de los medios de comunicación mundiales de finales del Siglo XX, de la globalización y de su entorno, y sostenían también que La Aldea Global era el primer libro escrito para el "hemisferio derecho del cerebro", una de las tesis principales que subyacen a todo este esfuerzo por entrever lo que suponía McLuhan, que sería el futuro: nuestro presente actual.

Conviene recordar que en un libro anterior (Understanding Media) lo que sostenía McLuhan era que las extensiones tecnológicas de la conciencia humana se adelantaban a nuestra capacidad para comprender sus consecuencias, lo cual sigue siendo absolutamente cierto hoy, ¿ o acaso sabemos hacia dónde nos llevan finalmente nuestras nuevas tecnologías, y todo lo que falta de ellas en cuanto a nuevos descubrimientos?

Sin embargo, hay que decir pronto que lo que imaginaba McLuhan al hablar de la Aldea Global era totalmente distinto de lo que ha resultado ser éste, nuestro mundo actual. McLuhan hacía pensar más bien en un mundo unificado por las intercomunicaciones; un mundo donde las diferencias parecían reducirse (porque quizá se aceptaban la otredad y la diferencia; a los otros u otras); un mundo único como siempre ha sido, pero no un mundo tan separado por barreras o muros, tal pareciera que cada vez más altos y más infranqueables, ya sean éstos materiales o intangibles. Parecía referirse, precisamente, a una Aldea para todos; es decir un mundo en paz (utopía de utopías en hablando de cosas humanas, quizá , pero algo ciertamente muy alejado de ese concepto tan terrible y temible como la "Guerra de Civilizaciones") tan contrario a lo anterior y tan parecido a posibles o inescapables enfrentamientos entre unos contra otros, con armas cada vez más destructivas y que podrían poner en peligro al propio planeta. Guerras o efrentamientos entre seres humanos sólo porque somos distintos; es decir dados a pensar de modo diferente, por la sencilla razón de que en efecto somos necesariamente diferentes y porque finalmente estamos unos frente a otros (en lugar de unos al lado de los otros).

Así, la "Globalización" que estamos viviendo es muy distinta a la imaginada por McLuhan, ésta no nos ha "unido" en absoluto; más bien pareciera haber hecho todo lo contrario, y cada vez se parece más a un proceso que buscara resolver las cosas basándose casi siempre en el pensamiento único como elemento principal de su muy particular punto de vista acerca de esta "globalización": "Tú tienes que ser o volverte como yo."

Pareciera que lo que realmente quisiera esta globalización es que todos fuéramos algo así como un mismo y único mercado, una misma boca enorme que comiera y se tragara todo lo que echaran en ella. Un consumidor con gustos y deseos y hasta sueños estandarizados, normalizados: todos igualitos, porque entonces las ventas de todas las cosas agotarían todas sus existencias y ellos (los grandes sobreproductores y sobrevendedores; es decir, las transnacionales) serían los hombres (y algunas mujeres) más felices del mundo. Claro que exagero, pero se vale si se tiene la intención de decir las cosas un poco más claramente.

Lo que caracterizaba el esfuerzo de McLuhan durante los últimos años de su vida era analizar, discutir y tratar de ver (e ir) hacia el futuro. Pero lo que veía a través de su análisis era que el mundo estaba en realidad dividido por dos visiones distintas y enfrentadas: (el espacio visual [el hemisferio cerebral izquierdo] y el espacio acústico [el hemisferio cerebral derecho], a los cuales quería, sin embargo, tratar de acercar, de equilibrar, de hacer convivir en mejores términos. De esta manera es como alcanzaríamos La Aldea Global, un mundo totalmente mezclado (como uno de esos bares que se veían en La Guerra de las Galaxias). Lo diré de nuevo: un mundo para todos, TODOS, independientemente de nuestros credos, colores, ideologías, culturas, maneras de ser, etcétera. Pero nuestra realidad está totalmente trastocada y lo que podríamos llamar nuestra Aldea Global sigue teniendo partes enormes que continúan teniendo tremendas e incontables dificultades por resolver... y hasta nuestro propio planeta parece amenazado por las "fuerzas" que hemos desatado y todavía casi nadie parece reaccionar y todo mundo sigue pensando, como hemos estado acostumbrados, "... ami eso no me toca, y por tanto no me importa". Pero nos toca a todos.

Las diferencias entre la manera de enfocar las cosas por parte de nuestros dos hemisferios cerebrales, pensaba McLuhan, habían precedido los últimos cuatro mil años de la civilización occidental. El Hemisferio Izquierdo, HI, o espacio visual, enfatizaba, decía McLuhan, el razonamiento cuantitativo; y el otro el, HD, el espacio acústico, "[aborrecía] dar prioridades y rótulos" (p. 15) y enfatizaba las cualidades del razonamiento cualitativo. Junto con esto, declaraba que si no se establecían condiciones para conciliar estos "puntos de vista...el resultado sería la violencia" (p 15), que es lo que estamos viviendo ¿no es así?

Adicional y sintomáticamente, McLuhan sostenía que los valores orientales eran primordialmente acústicos, y que

...lo acústico y lo visual [estaban] chocando entre sí a la explosiva velocidad de la luz (p 15).

Extrapolando un poco las cosas, podríamos colegir a partir de lo hasta aquí dicho, que Oriente y Occidente podrían estar chocando entre sí (efectivamente lo están haciendo en la Guerra de Irak y otras) ya sea a la velocidad de la luz o no.

Glosando a McLuhan, lo que había que hacer era aceptar y armonizar las inclinaciones perceptivas de ambos hemisferios; es decir, nuestras maneras de pensar y ver, etc., y entender que durante miles de años el hemisferio izquierdo había reprimido el juicio cualitativo del hemisferio derecho, y la personalidad humana había sufrido por ello. Y que esto tendría que cambiar para hacer a nuestro mundo más habitable. Ésta, en muy pocas palabras, era la perspectiva de McLuhan. Nuestra situación real está, por desgracia, muy distante de estas expectativas. Pocas cosas han tomado el camino que este visionario nos auguraba. Sin embargo lo que me interesa es dar una idea, aunque tenga que ser muy breve, de lo que se proponía o tenía en la cabeza McLuhan al escribir éste, su último libro.

Enfoquemos un par de estas características: en el hemisferio izquierdo lo estructural (el espacio visual) es muy importante y en él

...todas las cosas están conectadas en forma secuencial y los centros están separados pero tienen límites fijos. Mientras que en la estructura del espacio acústico, la función del hemisferio derecho, los procesos se relacionan en forma simultánea, y existen centros en todas partes pero ningún límite. (cf. pp. 25–26).

Otro enfoque similar al anterior:

La cultura del HD tiene una gran afinidad por la simultaneidad de la era de la información electrónica, tal como lo explica Okakura Kakuzo: 'El presente es la infinidad en movimiento, la legítima esfera de lo relativo. La relatividad busca ajuste: el ajuste es arte. El arte de la vida yace en un constante reajuste a lo que nos rodea [13]'.

Así, por un lado está lo que McLuhan y Powers llaman "Espacio Visual (la forma de percepción lineal, cuantitativa característica del mundo occidental); y por el otro, el Espacio Acústico (el razonamiento holístico, cualitativo de Oriente). Pero además estos autores sostienen que

...el medio impreso estimula y conserva la percepción del Espacio Visual; sin embargo, al igual que la televisión, la tecnología de la base de datos, el satélite de comunicaciones y la red global de medios de comunicación están llevando a sus usuarios hacia una orientación más dinámica y 'con muchos núcleos' del Espacio Acústico (Contratapa del libro La Aldea Global, publicado por la editorial Gedisa) (1991).

Hay muchas cosas que se pueden decir a favor o en contra de esta visión que McLuhan y Powers no hicieron más que entrever, pero resulta interesante contrastar hoy ese pensamiento con algo mucho más de nuestros días: la globalización, tal como nos la presenta Alessandro Baricco en Next Sobre la globalización y el mundo que viene. Intuyo que podemos obtener muchas cosas de estos pensamientos tan distintos.

Baricco se pregunta si el próximo capítulo del mundo será la globalización y para ello se zambulle en ella

...con la sencillez que exigen los fenómenos más complejos... ¿Qué entendemos por globalización? ¿Es sólo un slogan? ¿Es un paraíso inevitable o un infierno anunciado?¿Es como la Ilustración o como la Revolución industrial? ¿Pone en circulación ideas que cambian el curso de los acontecimientos o produce acontecimientos que cambian nuestra forma de pensar? (Contraportada de este libro de Baricco publicada por Compactos Anagrama (2002).

Reconocidamente las preguntas de Baricco no son nada ingenuas y él es uno de los pensadores más originales e importantes de nuestro principio de siglo. A Baricco nadie le supo dar una definición de globalización, pero sí le dieron ejemplos. Recordemos a San Agustín diciendo que mientras no le preguntaran qué era el tiempo, él sabía lo que era, pero si se lo preguntaban, entonces ya no lo sabía. He aquí los ejemplos que le dieron a Baricco, los cito todos porque son sólo seis:

1. Vas a cualquier parte del mundo y allí encuentras Coca–Cola. O Nike o Marlboro. 2. Podemos comprar acciones en todas las bolsas del mundo invirtiendo en empresas de cualquier país. 3 Los monjes tibetanos están conectados a Internet. 4. El hecho de que mi coche está construido por piezas , unas cuantas en Sudamérica, otras en Asia, otras en Europa y otras, tal vez, en Estados Unidos. 5. Me siento frente al ordenador y puedo comprar tolo lo que quiera on line. 6. El hecho de que en todos los rincones del planeta han visto la última película de Spielberg, o se visten como Madonna, o juegan al baloncesto como Michael Jordan, (p. 16)

Y luego empieza a hacerse él preguntas y a averiguar, por ejemplo, si los ejemplos son ciertos, y resulta que unos sí lo son y otros no, y que otros son parcialmente ciertos pero no generalizables. Es decir, que hay que afinar los ejemplos y someterlos a una revisión minuciosa para darnos cuenta, por ejemplo, de que 10 de cada cien libros que se venden en Italia, lo hacen a través del "...obsoleto, ridículo sistema de la venta por correspondencia". Ejemplos, pues, que revelan verdades a medias, como es también el hecho de que un Hindú toma sólo 4 botellas (chicas) al año de Coca–Cola, en comparación con un norteamericano (380 botellas), lo que lo lleva (a Baricco) a concluir que la influencia de la Coca–Cola en India "Es menor a lo que instintivamente pensamos" (p.21). Y también. Preguntándole al portavoz de la Oficina del Tibet en Londres llega a la conclusión de que los monjes tibetanos "no...navegan por la red" (p.23), no pueden hacerlo. Baricco se pregunta luego otras cosas y termina por decir que "Hay una tendencia a la proyección fantasiosa que debe considerarse sospechosa" (p.25) Y sostiene también que hay una extraña suspensión del sentido común y del realismo cuando usamos el término globalización. Lo definitivo aquí es la manera de escribir de Baricco, que nos va llevando a un desmantelamiento de las tonterías que muchas veces acabamos por decir y sostiene que hay demasiada fuerza de inercia en este deslizarse del planeta hacia la globalización como para creer que no se trate de un camino guiado, incluso controlado, paso a paso, y constantemente alimentado. (Cf. p. 27). Gloso a Baricco en lo que sigue. La anomalía que él encuentra es que la globalización es un sistema estudiado para hacer respirar el dinero pero en la paz y a través de ella con el objetivo de ensanchar el terreno de juego del dinero para permitirle reproducirse; en realidad se trata de internacionalismo, colonialismo y modernización sumadas, todo lo cual crea un paisaje hipotético fundamentado en darle al dinero el campo de juego más amplio posible. Y la prueba de que esto es así, la constituye para este escritor el hecho de que el G8, la reunión de los 8 países más ricos de la Tierra, la cual podrían efectuar mediante una videoconferencia o, clandestinamente, en una granja aislada, por ejemplo, la llevan a cabo en Génova, con lo cual obligan a la ciudad entera a militarizarse ¿por qué?

...para decir que se gustan, y que nunca harán la guerra entre ellos, y que por tanto las multinacionales pueden estar tranquilas, construir, mover el dinero y esperar millones de voluntariosos consumidores... están allí para comunicar optimismo, confianza en el futuro y unidad de intenciones: lubricantes sin los cuales el motor de la globalización acabaría por romperse. (p. 42)

Por su parte los antiglobalizadores se indignan por la forma en que nos están vendiendo la idea de un mundo globalizado, como si hubiera un contagio colectivo a aceptar esas propuestas sin plantearse preguntas, o sólo hacerlo los más jóvenes para intentar mantenerse alejados e independientes y no dejarse hipnotizar "por el bombo del poder" (p.43), y es que entre las muchas cosas que están pasando es que la reglas respetadas hasta ahora están cambiando, como lo atestiguan las reglas del libre comercio (el outsourcing, aunque Baricco no lo llama así) que permite que en muchas partes sea posible producir y comerciar con impuestos fiscales mínimos, casi sin controles sindicales y sin ningún respeto por el medio ambiente; que es precisamente lo que caracteriza a la "desregulación". Y es a esos países adonde acuden las multinacionales a buscar lo que necesitan para hacer real la globalización; no es ninguna casualidad que vayan ahí a menudo, pues se trata de países muy alejados de Occidente, de hecho eso ayuda a dar la impresión también de globalización... Resumiendo, Baricco lo dice sin rodeos y "brutalmente", se trata de un sistema donde predomina la ley del más fuerte.

La globalización necesita una competición dura, radical y despiadada, necesita grandes beneficios para hacer grandes inversiones, necesita la selección porque practica un juego duro y no puede acarrear consigo a individuos débiles (p. 46).

Baricco es escritor, no historiador ni economista ni político ya he citado bastantes de las cosas que dice y de cómo las dice. Sobre todo he intentado darles unas cuantas muestras de su manera de analizar implacablemente los conceptos y las ideas. Quisiera ahora concentrarme en sus ideas finales. Estamos lejísimos de la Aldea Global imaginada por McLuhan y Powers, y al lado de una de las más brillantes mentes europeas, un formidable escritor italiano de diez o más novelas, todas ellas estupendas a quien ahora le ha dado por el ensayo, éste, Next. Sobre la globalización y el mundo que viene, aunque es muy pequeño es excelente y ha provocado polémica. Afirma Baricco que los análisis, enfoques y preguntas que se hace a lo largo de este librito (de sólo 107 páginas) lo han llevado a comprender una cosa muy importante, que "...las grandes marcas son una amenaza, y la homogeneización cultural es un peligro real" (p. 68). Baricco desarrolla una tesis propia según la cual los seres humanos estamos indecisos entre la resistencia "pura y simple", y el propio instinto de tener que subirnos por la fuerza a esos desastres y hacer el mejor papel que podamos. Sigo glosando el pensamiento de Baricco, quien afirma que la relación entre Nike y la gente no es un duelo que la gente esté perdiendo sin luchar; sino que las cosas son mucho más complicadas y que lo que realmente sucede es que estamos todavía muy lejos de comprenderlas. Dice:

La esquizofrenia que nos permite estar visceralmente atados a Hollywood, a pesar de despreciarlo, no es una prueba de nuestra idiotización, sino el síntoma de una relación que en modo alguno puede resumirse en un duelo que uno de los dos perderá. (p.69)

Baricco mismo afirma que él no sostiene que Nike o Hollywood no representen un cierto problema para nosotros, lo que afirma es que "...no nos hemos estudiado suficientemente a nosotros mismos..." (p. 69) Que presumimos de conocer o entrever los secretos de la estrategia de las transnacionales, pero que lo que nos falta es "...una idea clara del hombre que está frente a las mismas." (p.70). Lo que nos caracteriza es que identificamos lúcidamente los peligros que representan la agresividad de las marcas o el riesgo de la homogeneización cultural, como síntomas de nuestra actitud ante la globalización, pero que no "estamos (...) capacitados para valorar su impacto sobre el tejido social..." p.70). Y es que ese tejido social es algo que tenemos muy poco claro y además no tenemos capacidad para "imaginar (...) el escenario en que esas bombas estallarán." Lo que parecemos prever no son más que profecías que a él le parecen demasiado automáticas y "falsamente inteligentes" porque piensa que no alejan

... ni un milímetro la violencia, el sufrimiento y la injusticia que la globalización, junto con un buen montón de pasta [se] ha inoculado ya en el sistema sanguíneo del mundo...Pero puede ayudar a reconocer un camino posible para intentar traducir esa conmoción en un mundo habitable. (pp.70–71).

Una globalización "limpia" (no sigo más que glosando malamente el pensamiento de Baricco) tendría que pasar, necesariamente, por una especie de revolución cultural , y para eso haría falta un mundo que acepte pensar en el futuro, sin prejuicios y a dejar de defender un presente "... que ya no existe..." (p.71)..

Sobre esta Revolución Cultural nos habla más Baricco en uno de sus libros más recientes ((2008), que escribió por entregas para el periódico italiano La Republique y que luego decidió publicar. Se trata de Los bárbaros. Ensayo sobre la Mutación, donde complementa y amplia sustancialmente muchas de las ideas aquí sólo esbozadas. El libro fue publicado por la Editorial Anagrama..

Yo no puedo entregar ni un ápice de la fuerza que tiene Alessandro Baricco al hablarnos de todo esto. Hay que leerlo. Y también puede releerse a McLuhan, aunque a estas alturas se nota su lejanía de nosotros.