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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.22 no.45 México may./ago. 2008

 

Comentario

 

El uso del término "redes sociales" y algunas confusiones

 

No es extraño ver en fechas recientes la continua alusión que se hace a las redes sociales en el contexto del uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC), como aquellos sitios que permiten generar un perfil público, donde el usuario ofrece datos personales y accede a diversas herramientas para interactuar en línea con otras personas y mantenerlas al tanto de su quehacer cotidiano o conversar.

Un ejemplo es MySpace, que nació en 1999 ofreciendo un sitio Web para tener una página personal sencilla y especificar intereses. Después, entre otras cosas, incorporó funciones multimedia y ahora es muy usada por bandas de música para difundir su producción.

Otro ejemplo es Facebook, creado en 2004 por Harvard Mark Zuckerberg como un lugar para que los universitarios se mantuvieran al tanto de la vida de sus amigos y ex compañeros de estudios.

Uno más es Linkedln, sitio corporativo que apareció en 2003 y que permite tener una versión en línea del currículum de los participantes, conectarse con colegas y seguir el camino laboral de ex compañeros de trabajo. Muchos lo usan para llegar a un tercero, a través de alguien de la propia red. Para utilizar estos servicios se requiere de una suscripción que en términos generales es gratuita.

La rápida popularidad de estos sitios, propició que se generalizara el uso del nombre redes sociales para el manejo de este significado; es decir, para aludir a las relaciones personales que se establecen a través de la Internet mediante el uso de sitios como los ejemplificados. Basta con ver la cifra de usuarios, que para MySpace registra 110 millones y para Facebook unos 60 millones, además de otros sitios como Hi5 con 70 millones de usuarios registrados y Orkut, con 67 millones.

Sin embargo el término redes sociales no fue acuñado en este ambiente. Surgió entre los años 30 y 40 del siglo pasado para referirse a una metodología que ayuda a estudiar las relaciones que se dan entre personas, organizaciones, países e incluso acontecimientos, pero puede verse también como un método que permite describir la estructura social de manera formal.

Desde esta perspectiva metodológica, una red social es un conjunto bien definido de actores–individuos, grupos, organizaciones, comunidades, etcétera, que están vinculados unos con otros a través de una o un conjunto de relaciones sociales que pueden representarse gráficamente a través de nodos y enlaces.

Desde su aparición hasta su configuración actual, las redes sociales han recibido diferentes influencias provenientes básicamente de la antropología, la psicología y de la matemática, de esta última para su formalización.

Los campos en que se ha aplicado el método de redes sociales es vasto. Algunos de ellos son el de la salud, el análisis del discurso, las redes de coautorías científicas y desde 1997 aproximadamente, el estudio de las comunidades virtuales.

Este último campo de aplicación surge gracias a la influencia de las TIC en el análisis de redes. Una corriente representada por Wellman impulsa la temática que estudia la naturaleza de la interacción social en las comunidades virtuales. Wellman asevera que cuando una red de computadoras conecta personas, constituye una red social.

Y en efecto, trasladando esta idea hasta el contexto tecnológico actual, puede verse que la Internet es una red que permite relacionar personas físicamente distantes, a través de las herramientas tecnológicas de las que se dispone. En este ambiente suele hablarse de un software social que permite la interacción y colaboración a distancia. Como software social encontramos también al correo electrónico, a las listas de correo electrónico, a la mensajería instantánea, a las bitácoras y a los Wikis y grupos de noticias, entre otros.

Esta analogía es lo que ha llevado a Internet a denominar redes sociales, a ésas que se constituyen por relaciones interpersonales y/o de grupo por medio de las TIC, aunque esto no implique que para estudiar éstas se haga uso del método de redes sociales. Es así como se observan confusiones en el uso del término, ya que las redes sociales circunscritas a Internet no se refieren a un método de estudio sino a un uso de la comunicación en línea.

Aquí el problema no es que se le asigne más de un significado al mismo término, sino que en virtud del fenómeno que se vive en Internet (e incluso el mismo vocablo de redes sociales, por la poca familiaridad con este método en el área), resulta novedoso y atractivo para los bibliotecólogos y estudiosos de la información generalizar esta acepción en nuestro medio ignorando por completo el significado original.

Además surge la pregunta ¿por qué hablar de redes sociales en Internet o para la comunicación en línea, cuando ya se contaba con el término de comunidad virtual?

La noción de comunidad virtual es empleada por primera vez por Howard Rheingold en su obra The virtual community publicada en 1996 y retomada por Wellman. De acuerdo con Rheingold la expresión denota aquella comunidad cuyos vínculos, interacciones y relaciones tienen lugar en un espacio virtual como Internet. ¿Es que este término no alude a lo mismo que se quiere significar cuando se dice redes sociales, en el contexto tecnológico actual?

En todo caso, las comunidades virtuales representan un tema que puede ser abordado a partir de las redes sociales.

La propuesta ha surgido en otras áreas, pero a los expertos de la información nos corresponde retomar o no términos y significados, como el que se ejemplifica, de manera crítica y responsable. Es importante tomar partido en la constitución de nuestro vocabulario y no adoptar palabras sólo por moda y sin sentido crítico.

 

Georgina Araceli Torres Vargas