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Investigación bibliotecológica

versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.19 no.39 México jul./dic. 2005

 

Reseña

 

CERVANTES, MIGUEL DE. Don Quijote de la Mancha.

 

por Elsa Margarita Ramírez Leyva

 

México, Real Academia Española. Asociación de Academias de la Lengua Española, 2004. 1249 p.

 

Don Quijote de la Mancha —un texto sobre lectores, lectura y libros.

Esta obra ofrece al campo de la bibliotecología por lo menos dos posibilidades de estudio, una como un fenómeno editorial; la otra es la vida del personaje, Don Quijote quien deambula entre las páginas de esta obra maestra de la literatura española, es un lector muy peculiar sujeto a una serie de acontecimientos que innovaron la cultura escrita en los inicios de la Edad Moderna. Puesto que en la trama aparece el ciclo de la comunicación escrita desplegado a lo largo de los dos Quijotes, el de 1605 y el de 1615, consideramos oportuno elaborar esta reseña de la edición conmemorativa del IV centenario. Efectivamente, en la vida de Don Quijote encontramos personajes que leen, escriben o cuentan. Por otro lado, la propia biografía del libro del Quijote bien puede ser considerada objeto de estudio, pues se trata de un fenómeno editorial y de lectura de su época que celebra hoy sus cuatrocientos años de vida.

La edición conmemorativa del cuarto siglo del Quijote tiene su antecedente en la edición de 1780 impresa por don Joaquín de Ibarra, seleccionada de entre un centenar por la Asociación de Academias de la Lengua Española durante su último Congreso realizado en Puerto Rico en el 2002. La edición de Ibarra sirvió para rendirle un justo homenaje a esta joya de la literatura, como bien la denominó el Marques de Grimaldi: <<gloria del Ingenio español y precioso depósito de la propiedad y energía del idioma castellano>>, que mereció incluso la fabricación de un papel especial y la fundición de nuevos tipos. Además, los más connotados grabadores de esa época tuvieron el encargo de elaborar las láminas. Y también se llevó a cabo una cuidadosa revisión y corrección de la primerísima impresión de finales de 1604 que salió de los talleres en 1605 a expensas del librero e impresor Juan de la Cuesta, para iniciar su circulación por España y algunas de sus colonias americanas

La actual edición de 2004 incluye la presentación y análisis de destacados literatos y académicos, quienes nos ofrecen diferentes perspectivas de la novela en donde destacan los contextos que en suma constituyen un amplio panorama de la cultura escrita y del ciclo de la comunicación impresa de los inicios de la Edad Moderna. Esos textos nos ayudan no sólo a comprender y disfrutar de la novela, también nos aportan elementos para comprender los fenómenos relacionados con la historia del libro y la lectura; algo de enorme interés para disciplinas como la bibliotecología.

La presentación de Don Quijote la integran cuatro contribuciones que inicia Mario Vargas Llosa, Una novela para el siglo XXI. Vargas Llosa nos ofrece un recorrido de la novela en donde destaca la naturaleza humana que tan bien logró captar y plasmar Cervantes en personajes y situaciones que no han perdido frescura. Asimismo puntualiza los aspectos innovadores de la novela de Cervantes que marcaron un hito en la vida de la literatura española. Además identifica entre las cualidades aquellas en donde esta novela se re-actualiza, una de ellas es la esperanza en la realización del mito, la transformación de la ficción en historia viva. Otro tema es el de la libertad que surge de la inteligencia y la voluntad y la lucha; mil veces vencido el Quijote no se rinde ni a la libertad ni a la injusticia, ni al amor, ni al futuro. El Quijote es resucitado, transformado en literatura incluso contemporánea. La perennidad del Quijote se ancla en la elegancia y potencia de la lengua española. Sigue el texto de Francisco Ayala, La Invención del Quijote, quien identifica las diferentes actitudes entre los públicos lectores de 1605 y de 1615, los primeros comenzaban a leer palabras, los segundos eran ya lectores autónomos capaces de leer por sí mismos y para sí mismos, más semejantes al lector del mundo de hoy. Posteriormente Martín de Riquer en Cervantes y "el Quijote," nos relata la vida y los avatares del autor de la obra y de su ingenioso personaje, que de tanto leer novelas de caballería, enloqueció. Riquer también analiza los estereotipos sociales que se juegan en la personalidad de don Quijote y Sancho, protagonistas de la crítica a su sociedad con un estilo irónico y humorístico que provocó la risa entre los lectores del siglo XVII; posiblemente como deseaba Cervantes, y como nos lo hace saber Riquer en su prólogo, quien desea que con la lectura de las aventura del Ingenioso Hidalgo "el melancólico se mueva a risa." Francisco Rico cierra esta presentación con La nota al texto, y nos describe en los pormenores de la primera edición algunos de los errores causados por la propia caligrafía del autor, como nos lo demuestra en una página autógrafa de Cervantes de entre lo poco que se ha logrado rescatar. Por cierto que una vez impresa la obra los originales eran destruidos. En la presente edición Rico hace mención al cuidado de las notas que acompañan al texto para brindarle apoyo al lector en el disfrute de la obra, teniendo gran cuidado de no invadir la espontaneidad del lector. También menciona los colaboradores que ayudaron a la investigación, documentación revisión y corrección de esta digna edición.

A continuación tenemos al Quijote de 1605, seguido del Quijote de 1615. El primero consta de cincuenta y dos capítulos en tres partes; el segundo de setenta y cuatro capítulos. En ambas ediciones se incluye una reproducción de la portada original impresa por de Cuesta con el escudo seleccionado por él, en donde aparece un león adormilado que representa a España, muy distante del león aguerrido y alerta; además un cóndor con cadena al cuello, la inteligencia sujetada, y alrededor de todo la leyenda en latín: Spero lucem post tenebras.

En la parte final se encuentra la Nota Complementaria bajo el título La lengua de Cervantes y el <<Quijote>> integrada por los textos de cuatro connotados académicos. El Quijote en la historia de la lengua española de José Manuel Blecua, quien analiza el estilo, que surge en el siglo XVI, conocido como naturalidad, en contrapeso con la afectación que se manifiesta en conductas humanas y en el uso de la lengua, a la par con la dignificación de lo popular expresado en las palabras, cantares, refranes; el autor destaca el elemento didáctico: enseñar lo que el mundo contiene, divulgar la ciencia y la técnica científica que comienza a ponerse en boga a partir de la segunda mitad del silgo XVI. A continuación Cervantes como modelo lingüístico de Guillermo Rojo, quien analiza la relación del habla culta de Don Quijote y el habla vulgar del Sancho, destacando el estilo gracioso, amable que da lugar a un libro de entretenimiento para el disfrute de diferentes tipos de lectores. Hace mención también de algunos de los errores o lunares, provocados por la naturaleza un tanto desordenada de Cervantes, los cuales aparecen desde la edición de Juan de la Cuesta, por ejemplo el burro de Sancho que muere en una de las contiendas pero después aparece vivo en un pasaje posterior. En Los registros lingüísticos del Quijote: La distancia irónica de la realidad, José Antonio Pascual nos ofrece un análisis de este difícil estilo irónico que utilizó Cervantes a lo largo de la obra con el que articula lo ficticio y lo real, apelando a la complicidad del lector, quien debe entender entre líneas el sentido de palabras frases y personajes que encarnan estereotipos para producir el tono humorístico; es decir, Cervantes incluye al lector como otro elemento de su novela. Oralidad, escritura, lectura, a cargo de Margit Frenk, es un texto especialmente interesante para los bibliotecólogos estudiosos de la lectura, pues precisamente nos ofrece un panorama de esta actividad en la España del Siglo de Oro, en donde encontramos la práctica social de la lectura oralizada, aun entre quienes sabían leer y escribir: Sin embargo, esta modalidad gobernaba a la palabra escrita. La metáfora el "libro habla" revela la concepción que esa sociedad tenía de la lectura. Era muy común, señala la autora, que se escribiera como se hablaba, es decir escribir como se narra o cuenta, donde está presente esa naturalidad a la que alude José Manuel Blecua. Este apartado final, concluye con Cauce de la novela cervantina: perspectivas y diálogos, de Claudio Guillén, quien señala que en el perspectivismo aparece el punto de vista individual, subjetivo; en cuanto al diálogo, a la manera platónica, se producen las alternancias, las oposiciones.

Aparecen los tres tiempos en la construcción del texto: la historia, el relato apegado a la historia y la narración en la que se incorpora la perspectiva de quien narra. Otro aspecto que el autor destaca es la comunicación que produce la convivencia, la sociabilidad, en donde el lector es un oyente más. Como parte de estos textos, Guillén incluye el aparato crítico utilizado por estos autores.

Estos cuatro análisis completan el panorama que nos permite comprender y disfrutar la lectura del Don Quijote, y nos brindan elementos para explorar el tema de la cultura escrita, específicamente el aspecto relacionado con la lectura, presente a lo largo de la vida del singular personaje.

Al final, esta edición incluye un Glosario de aquellas palabras que responden a particularidades de la lengua cervantina, pero también nos ofrece el sentido dado en los pasajes de la novela remitidos a la página correspondiente en donde aparecen mencionados. Sin duda esto resulta un valioso apoyo para el lector.

Como decíamos anteriormente, en Don Quijote el ciclo de la comunicación escrita y la lectura está articulado en la trama de la novela, de tal modo que nos aporta los contextos de una época de fundamental importancia dadas las circunstancias políticas, económicas, culturales y tecnológicas que dieron lugar a los inicios de la práctica social de la lectura en silencio y de la lectura de entretenimiento de la sociedad occidental, de la cual somos herederos. La obra nos ofrece una amplia gama de posibilidades para el análisis y explicación de cuestiones relativas a la historia y la sociología del libro y de la lectura.

Efectivamente en casi todos los capítulos de las dos ediciones del Quijote, 1605 y 1615, encontramos aspectos relacionados con la lectura, la escritura y los lectores; es decir, vemos representadas diferentes prácticas de lectura y diversos públicos lectores, y además de los fines, los usos del libro y de la lectura así como concepciones relativas a la escritura, la lectura, el analfabetismo y la oralidad. Al respecto, en los dos Quijotes, encontramos mencionadas 23 diferentes variantes del verbo leer, con una frecuencia de 193 veces. En cuanto a las voces libro y libros, éstas suman 52, en tanto el verbo escribir se cita 59 veces, sólo por mencionar algunos de los elementos de la comunicación registrada.

Desde la primera frase con la que Cervantes nos recibe en su prólogo: "Desocupado lector" nos da tema para estudiar las nuevas concepciones que sobre la lectura y el lector empezaron a arraigarse con la invención de la tecnología tipográfica. Además, el prólogo nos permite conocer también los requerimientos establecidos en aquella época para imprimir un libro. Cervantes nos deja conocer las entretelas de la costumbre de incluir sonetos, epigramas, elogios al autor y a su obra, signados por personajes que por su sabiduría o noble origen garantizaban la calidad y honorabilidad del autor y su obra. Cervantes recurre al ingenio para lanzar una crítica devastadora puesta en boca del amigo (personaje imaginario con quien dialoga sobre los problemas para conseguir el aval de esos autores) que lo ilustra sobre las prácticas de no pocos autores que escribían tales elogios ellos mismos e inventaban a sus firmantes. De igual manera se da la maña para hacerse pasar por erudito, por haber visto mundo y saber de geografía e historia, mediante citas de ilustres personajes, y lugares aun cuando no los haya leído ni conocido jamás.

Por otra parte, como es bien sabido, el siglo XVI fue el escenario de importantes cambios en la lectura, pues la actividad tipográfica tomó clara distancia del libro manuscrito y produjo cambios en el texto con la incorporación de dispositivos tanto físicos como textuales. La multiplicación, los diversos temas y las posibilidades de acceso a los libros propiciaron el tránsito a la lectura extensiva, y apareció también la lectura de entretenimiento, género que dio lugar a nuevos públicos lectores y a nuevas prácticas de lectura: extensiva, en silencio, privada, así como colectiva y en voz alta. Un ejemplo se encuentra en la lectura de la novela El curioso impertinente:

después que el cura interrumpió la lectura en voz alta por el incidente de los cueros de vino, una vez apaciguado el asunto, reanudó la lectura; incluso le rogaron que continuara, al parecer para el propio cura era un placer hacerlo. Incluso las mujeres, por ejemplo, el personaje encarnado por Lucinda aficionada a tan 'sabrosa leyenda'.

En la obra tenemos varias lectoras que también nos dan motivo para hacer estudios de género relacionados con la lectura.

Precisamente entre los temas recurrentes en el Quijote encontramos el relativo a la variedad de grados de alfabetización que va desde el nivel elemental hasta personas letradas que llegaban a estudios superiores, o bien, que cultivaban la lectura por iniciativa propia, como el caso del propio Cervantes, y el mismo Don Quijote. Identificamos en distintos personajes variantes que van desde el analfabetismo hasta la erudición; así, ser letrado frente a ser analfabeta es una diferencia que empieza a introducirse en las estructuras sociales hacia la segunda mitad del siglo XVI, y a constituirse en una brecha.

Un aspecto interesante a explorar es el relacionado con la creencia del poder del libro sobre la mente y la conducta de los lectores, creencia arraigada aun en el siglo XXI, es la capacidad de transformar milagrosamente a las personas, bien en sabias o en locas, como le pasó a nuestro ingenioso caballero, quien

del poco dormir y del mucho leer, se le secó el celebro de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros...

El Quijote ofrece la posibilidad de estudiar el ciclo de la comunicación escrita según las fases del proceso editorial, el mercado y la circulación de los libros. La tecnología tipográfica transformó los modos de distribución y acceso a los libros en la España de Cervantes, e incluso en sus colonias americanas.

En suma Don Quijote, personaje y libro, analizados desde la perspectiva bibliotecológica, nos brindan los elementos para llevar a cabo estudios cualitativos sobre el libro, la lectura, y los lectores, como el propuesto por Robert Darnton: estudiar el ciclo de la comunicación escrita mediante la biografía de una obra. O bien el enfoque de Roger Chartier, quien propone la interacción de tres dimensiones: tecnológica, textual y cultural, relacionadas con factores sociales, económicos y políticos, en un tiempo y espacio dados, que forman parte de la historia del libro y la lectura. Así pues El Quijote puede contribuir a despejar algunos de los enigmas que envuelven esos temas y provoca, además, la formulación de nuevas cuestiones en torno a la lectura, a los lectores y al libro, temas que encontramos desplegados en El Quijote en todo su esplendor, con una ganancia adicional, obtener con su lectura momentos de enorme placer.