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Investigación bibliotecológica

versión On-line ISSN 2448-8321versión impresa ISSN 0187-358X

Investig. bibl vol.19 no.38 Ciudad de México ene./jun. 2005

 

Reseña

 

BARRÓN SOTO, HÉCTOR S. La educación en línea y el texto didáctico

 

por Roberto Garduño Vera

 

México: UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia, 2004. 100p.

 

Los constantes avances tecnológicos, la globalización de los mercados, el aumento de la competitividad entre instituciones educativas, las tecnologías de información y comunicación en las prácticas de la educación en línea, la socialización del conocimiento, la innovación tecnológica y su penetración en la interacción, producción, distribución, apropiación, representación, significación e interpretación de la información y el conocimiento. Son éstos algunos de los temas sobre los cuales Héctor Barrón Soto nos hace reflexionar a través del contenido de su libro intitulado La educación en línea y el texto didáctico.

A mayor abundamiento es factible señalar que las tecnologías de información y comunicación han generando cambios significativos en las sociedades respecto a las formas de comunicación de amplios sectores sociales y la posibilidad de acceder a la información vía redes de teleproceso. En este sentido Barrón Soto señala lo siguiente: se ha convertido ya en un imperativo contextual que la convergencia de las tecnologías de la información y de la comunicación adquiera cada día una presencia mayor para las sociedades, y es previsible que prácticamente ningún ordenamiento ni expresión social quede al margen de sus impactos, influencias y definición de tendencias.

Así, la convergencia tecnológica en la educación en línea radica en la posibilidad de realizar comunicaciones y diálogos remotos entre individuos y grupos; facilitar la transmisión de información y conocimiento de utilidad para el aprendizaje; simplificar las evaluaciones académicas, y posibilitar la generación de espacios virtuales orientados a la educación en línea. Respecto a lo anterior, el autor del libro que se reseña afirma lo siguiente: para la educación, la presencia e incorporación de estos artefactos a los procesos de investigación, desarrollo e innovación obliga no solamente a analizar su pertinencia, sino que fortalece la necesidad de crear las condiciones para integrar a más grupos sociales a la discusión acerca de las novedosas formas de vinculación con la producción acelerada de información y con la organización más compleja del conocimiento. Esa es una de las características de la sociedad contemporánea: la del reubicamiento de los conocimientos como eje de la integración comunitaria y como elemento de promoción económica.

Pero el autor manifiesta otra preocupación de suma importancia relacionada con la constante generación de información; por ello cita el siguiente razonamiento. Como nunca antes se había observado en la historia, los volúmenes de información se duplican en periodos de tiempo cada vez más breves: una estimación muy difundida anuncia que para el año 2020 la totalidad de la información disponible se duplicará cada 73 días. Intentar imaginar este solo fenómeno provoca un verdadero vértigo.

Lo anterior naturalmente nos hace reflexionar sobre la explosión de la información y nos conduce a hacernos preguntas como las siguientes:

• ¿Cómo se localiza la información relacionada con el aprendizaje en línea en determinada disciplina?

• ¿Cómo realizar su análisis para seleccionar la más relevante a los temas de estudio?

• ¿Cómo se incide en el descubrimiento de información relevante adicional a los textos didácticos?

• ¿Cómo se logra que esa información redunde en conocimiento significativo para el sujeto del aprendizaje? Y, en su momento, ¿para qué y cómo recrearla?

La constante generación de información debe preocupar a toda institución educativa, por ello coincido plenamente con el autor del libro que se reseña cuando hace referencia a este asunto. Por tanto considero que la riqueza informativa y el conocimiento deben llegar al estudiante con una planeación apropiada a los objetivos del aprendizaje que se persiga; de lo contrario, el exceso de recursos informativos disponible en Internet le puede causar al alumno que está en línea un alud de información redundante y resultarle de muy escasa utilidad. En consecuencia conviene que los recursos informativos estén ya suficientemente identificados, seleccionados, depurados y organizados, de tal forma que sean más bien un complemento para los textos didácticos fundamentales del programa o curso en cuestión.

Así pues, la riqueza reflexiva de Barrón Soto se evidencia no sólo en la introducción de su obra sino a lo largo de los diez apartados que estructuran su libro: en el primero de ellos intitulado "El texto didáctico en dos entornos: la educación convencional y la educación abierta", hace afirmaciones como la siguiente: el concepto de la educación abierta institucional ha adquirido ya una tradición y corresponde a la formulación de un modelo de organización y administración de conocimientos excepcionalmente complejos. Al mismo tiempo plantea un paradigma renovador de los sistemas de organización de conocimiento para la educación, una filosofía de atención a grupos de estudiantes heterogéneos en su composición intelectual, social y geográfica.

Este concepto, continúa reflexionando el autor; ha sido objeto de diferencias ideológicas, lo cual ha conducido a mantener una ambigüedad conceptual para diferenciar radicalmente a los sistemas de educación abierta de los sistemas de educación a distancia, pues en esta diferencia se arriesgan recursos económicos y apoyos gubernamentales para apoyar el desarrollo de experiencias innovadoras, incluso se arriesgan estrategias de posicionamiento y aceptación social.

Coincido plenamente con Barrón cuando hace tales señalamientos y nos incita a continuar analizando este capítulo que puede ser muy polémico para muchos cuando formula la siguiente pregunta: ¿Deben preservar las instituciones educativas la tendencia de administración de conocimiento oclusiva de sus modelos frente a una mayor diversidad de necesidades, intereses, y demandas de los individuos frente a la adquisición de conocimiento?

En el segundo apartado del libro "Las instituciones educativas y la educación en línea" el autor afirma que este tipo de educación no fue diseñada por las instituciones educativas; sus principales promotores han sido las empresas de bienes y servicios. Los cursos pioneros fueron diseñados para que los posibles usuarios de programas de software aprendieran a utilizarlos, en su diseño ya estaban presentes muchas de las características que subsisten hasta ahora, entre otras, las del texto didáctico.

Al mismo tiempo, Héctor Barrón Soto sostiene que la organización de los sistemas de educación en Línea se han distinguido porque ubica como eje de distribución de los elementos educativos al individuo, establece líneas de comunicación síncrona y asíncrona, distribuye el acceso a los conocimientos, y organiza vínculos de información por demanda. El autor estudia también diversos temas y los contextualiza con el objetivo central de su libro y nos habla de diversos asuntos: la sociedad del conocimiento, la información, el conocimiento, el papel de los profesores como transmisores de información, el crecimiento de las tecnologías, etcétera.

En este mismo apartado el autor sostiene que el sistema educativo internacional está siendo reorientado en función de criterios de mercado y de competencia, en una lógica económica, y por ello hace referencia al evento denominado Mercado Mundial de la Educación, en el cual predominó la siguiente pregunta: ¿que tipo de educación se va a vender a quiénes y quién lo hará.

También menciona que las compañías transnacionales han tenido una visión muy clara en este sentido, por ello discute las acciones que han realizado: Glen Jones, Global Alliance for Trasnational Education, IBM y Sun Microsystem, Merry Lynch, Universidad de Oxford, Princeton, Stanford, Instituto Tecnológico de Massachussets, universidad de Columbia, Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México, entre otras.

Como la respuesta a la pregunta mencionada no tiene aún solución definitiva, el autor expone sus ideas formulando otra interrogante: ¿Cuál es entonces el papel de las instituciones educativas, tradicionales y no convencionales o abiertas, frente a la organización y proliferación de los sistemas de educación en línea?

En el tercer apartado "Seis problemas de los sistemas universitarios de educación en línea" Barrón Soto, a partir de uno de sus argumentos, sustenta parte de los seis problemas al afirmar que la combinación de los métodos de aprendizaje tradicionales con los desarrollados a través de la aplicación de las TIC digitales, presentan sensibles ventajas competitivas para estructurar conocimientos que puedan ser manejados en condiciones de desarrollo profesional caracterizado por una fuerte presencia de medios de comunicación electrónicos. Los seis problemas se orientan hacia los asuntos siguientes: la globalidad paradigmática y la especificidad lingüística; la administración de las tendencias de la información y la comunicación digital; la individualización de los servicios educativos; el tránsito discursivo de los sistemas lineales de conocimiento a los sistemas rizomáticos de conocimiento; la contextualización de los textos didácticos en línea enfrente de sus posibilidades de uso y la demanda real y la necesidad del texto didáctico en línea.

En el cuarto apartado, "La educación en línea en México" el autor presenta una cronología de este tipo de educación de 1987 al 2003. Destaca ahí el desarrollo de redes de telecomunicación como apoyo a la educación en línea, e identifica 20 instituciones de educación superior en México que ofrecen programas de esta naturaleza en distintos niveles. También refiere, entre otros interesantes datos, que en la actualidad la educación en línea en México se ha ubicado sobre todo en el sector de los negocios. Y finaliza este apartado estudiando la situación actual y la proyección que el autor propone acerca del Sistema Nacional e–México.

En el quinto apartado, titulado "El modelo editorial del texto didáctico en línea. Tres premisas y cinco niveles de organización", las premisas parten de los siguientes argumentos: el texto didáctico en línea diversifica las posibilidades de acceso y manipulación de las jerarquías de los contenidos académicos propuestos por la institución educativa; el uso de los textos didácticos en línea permite un contacto distinguible con los estudiantes; por ello se puede organizar desde comunidades y clubes virtuales de aprendizaje; la calidad de los textos didácticos en línea se asegura si se dispone de una política institucional de producción de medios y recursos didácticos de apoyo al aprendizaje. Los cinco niveles de organización que propone Barrón Soto las apoya en reflexiones como las siguientes:

Primer nivel: el texto didáctico en línea presenta la información integrando imagen y sonido, y ligas de desplazamiento hacia otros sitios de referencia sobre el tema. Segundo nivel: los estudiantes pueden registrarse en los temas organizados a través de los textos didácticos, y dejar registro de su itinerario, de la ruta que siguieron por la estructura del texto, del tiempo de estancia en cada tema y de los ejercicios que realizaron. Tercer nivel: el sistema de texto didáctico en línea permite ir de uno a otro, y los vínculos pueden llevar a textos didácticos de diversas disciplinas de la misma institución o de instituciones asociadas. Cuarto nivel: el estudiante puede organizar la información que necesita para su aprendizaje a partir de todas las fuentes documentales de textos didácticos disponibles en línea. Quinto nivel: el texto didáctico en línea permite que los estudiantes interactúen sin obstáculos con la institución a partir de su propia individualidad, pues se le ofrecen información y servicios agregados y personalizados.

En el apartado sexto intitulado "El modelo de aprendizaje del texto didáctico en línea" Barrón evidencia al excelente pensador que es al hacer reflexiones como las siguientes: la comunicación es no solamente un intercambio de palabras es además, un intercambio de sustancias: cuando las palabras se comprenden se hacen propias y el individuo se translada, se comparte a través de ellas, para que el otro haga suyo el texto y lo transubstancie, lo transforme; lo haga diferente siendo él mismo. El acto de comunicación es un acto amoroso, tanto como lo es el proceso del aprendizaje.

A través del séptimo apartado del libro que nos ocupa, "El modelo discursivo del texto didáctico en línea" el autor afirma que el texto didáctico en línea es un instrumento institucional donde se organizan contenidos manipulables, a través de los recursos de Internet. Su estructura es de carácter rizomático, lo cual refiere a un sistema de escritura, lectura e interpretación de multiplicidades o formas diversas que tienen ramificaciones en todos sentidos y profundidades. El autor del texto, afirma Barrón Soto, se dispersa en los autores del hipertexto, y los sentidos se individualizan y se multiplican.

En el caso peculiar de los textos didácticos en línea, señala el autor, los objetivos de aprendizaje no se modifican, lo que cambia es el procedimiento para formularlos, lograrlos, administrarlos y medirlos. En este sentido coincido plenamente con Barrón Soto cuando afirma que la institución como promotora de los textos didácticos en línea debería por ello abocarse a conciliar los contenidos disciplinarios con las fuerzas naturales de entrada y fuga hacia los mismo textos, [entre otros aspectos] validando los contenidos y mapeando el sitio que los contiene.

Respecto al apartado octavo intitulado "El modelo de la estructura didáctica del texto didáctico en línea", las ideas centrales se fundamentan en las cuatro áreas propuestas por el autor: elementos contextuales o de ubicación; elementos de contenido; elementos de resignificación del aprendizaje; y elementos conclusivos.

En el apartado noveno relacionado con las conclusiones nuestro autor nos hace partícipes de profundas reflexiones, como ésta que quiero destacar: la idea de que todo texto didáctico en línea se considere como un texto inacabado y sujeto a una lectura que propicie una reescritura del mismo texto: los lectores serán al final autores del texto. Termina el libro de Héctor Barrón con el apartado décimo correspondiente a una bibliografía, completa, actualizada y relevante al objeto de estudio.

Finalmente quiero señalar que realizar una reseña sobre el libro de Héctor Barrón Soto ha sido una oportunidad de profundizar en un objeto de estudio de vanguardia; un deleite como lector por la claridad y profundidad del contenido y por hacerme partícipe de muchas de sus reflexiones que, con toda seguridad, estarán sobre la mesa de discusión de diversos grupos profesionales interesados por la necesidad y la importancia de abordar el texto didáctico en la educación en línea para el siglo XXI.

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