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Sociológica (México)

versão On-line ISSN 2007-8358versão impressa ISSN 0187-0173

Sociológica (Méx.) vol.33 no.94 México Mai./Ago. 2018

 

Artículos de investigación

Satisfacción con la vida y desempeño social en México: un enfoque multidimencional

Life Satisfaction and Social Performance in Mexico, A Multidimensional Approach

Sara Gordon1 

Sandra Murillo2 

Selene Hernández3 

1Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM. Correo electrónico: <arasnodrog@gmail.com>.

2Coordinadora técnica de la Unidad de Investigación Social Aplicada y de Estudios de Opinión del Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM. Correo electrónico: <udeso@sociales.unam.mx>.

3Unidad de Investigación Social Aplicada y de Estudios de Opinión, Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM. Correo electrónico: <selene_hdez@live.com>.

Resumen:

El propósito del presente artículo es identificar los factores con los que se asocia la satisfacción con la vida en México, especificar los contenidos que se le atribuyen y dar respuesta a diversas preguntas sobre el papel que juegan determinadas características individuales e institucionales en distintos ámbitos -económico, jurídico, político, social-, respecto de la satisfacción con la vida. Con base en la Encuesta Nacional sobre Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad (Ensaviso), levantada en 2014, aplicamos un modelo de regresión logística. Los principales hallazgos indican que la libertad de tomar decisiones, la vida familiar y la situación económica son las variables que mayor peso tienen en la probabilidad de explicar la satisfacción con la vida.

Palabras clave: con la vida; desempeño social; libertad para tomar decisiones; vida familiar

Abstract:

This article aims to identify the factors associated with life satisfaction in Mexico, specify its content, and respond to several questions about the role that certain individual and institutional characteristics play in different spheres (economic, legal, political, social) with regard to life satisfaction. Based on the 2014 National Survey on Subjective Satisfaction with Life and Society (Ensaviso), the authors apply a logistical regression model. Their main findings indicate that freedom to make decisions, family life, and economic circumstances are the weightiest variables in the probability of explaining life satisfaction.

Key words: life satisfaction; social performance; freedom of decision-making; family life

Introducción

Numerosos estudios sobre el progreso económico y social afirman la importancia de medirlo no sólo en términos que denotan crecimiento económico, como el PIB per cápita, sino por los resultados obtenidos en el bienestar de las personas. Bajo una perspectiva multidimensional se incluyen tanto variables referentes a las personas, como aquellas que conciernen al ambiente físico y al contexto en que viven (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2009). Esta línea de pensamiento ha sido retomada en los análisis sobre la felicidad y la satisfacción con la vida, los cuales han venido investigando diversos dominios que abarcan tanto aspectos individuales, como sociales e institucionales, algunos de los cuales están relacionados con la vigencia de derechos. Así, además de los contenidos en el Índice de Desarrollo Humano (IDH)1 incluyen el grado de apoyo social, la libertad para tomar decisiones sobre la propia vida y las percepciones de corrupción (Helliwell, Layard y Sachs, 2012; Veenhoven, 2012).

En general, los países desarrollados con mayores índices de felicidad y satisfacción con la vida también son aquellos que registran índices más altos en desarrollo humano y en variables relacionadas con la vida pública, tanto en lo referente al ambiente social, como al desempeño de gobierno; dan prueba así de la eficacia de la sociedad para generar bienestar en sus habitantes. En esos países, se ha demostrado la fuerte relación que existe entre aspectos personales e institucionales con la satisfacción con la vida. Asimismo, en los países con mayor desarrollo el ingreso ha dejado de ser un determinante de la satisfacción con la vida, ya que una vez alcanzado un determinado nivel, la satisfacción de las personas no aumenta con el ingreso (Helliwell, Layard y Sachs, 2012). Se aduce que en la segunda mitad del siglo XX los recursos económicos aumentaron regularmente en estos países, pero no la felicidad o la satisfacción con la vida. El caso de Estados Unidos ilustra bien el argumento, ya que en los últimos cincuenta años este país ha logrado un progreso importante en los ámbitos económico y tecnológico, pero no en la felicidad (Easterlin, 1974).

En este marco, el caso de México reviste interés, ya que figura entre los países con nivel de satisfacción con la vida relativamente alto -lugar 24 de 156 en 2012- (Helliwell y Wang, 2012) como lo establecen varios estudios internacionales y uno nacional (Helliwell, Layard y Sachs, 2012; Rojas, 2012; Easterlin, 1974; INEGI, 2015a). Asimismo, México tiene un nivel calificado como alto en el IDH, que en 2012 lo colocó en el lugar 61 de 187 países (PNUD, 2013).2 Sin embargo, considerando la desigualdad se ubica entre los países con un IDH medio,3 lo cual hace esperar un comportamiento distinto del que se da en países con muy alto IDH en las variables relacionadas con la satisfacción con la vida. Además, México tampoco se distingue por tener altos índices en variables referidas a la vida pública, al ambiente social o al desempeño de gobierno. Una investigación elaborada con base en una encuesta aplicada en cien municipios del país en 2012, que mide la habitabilidad del entorno en que se desenvuelven las personas, permite evidenciar la satisfacción limitada con los servicios que proporcionan los gobiernos municipales (Imagina México, 2013).

México está en una región en la que se registran elevados valores de satisfacción con la vida. Esta situación ha llevado a que algunos investigadores se refieran al “factor latinoamericano” (Rojas, 2012). Dicho fenómeno presenta altos porcentajes de satisfacción con la vida, a contracorriente de lo que su bajo nivel de ingresos predeciría (Inglehart et al., 2008). Por tanto, es conveniente responder a las siguientes preguntas sobre los factores asociados a la satisfacción con la vida en México: ¿cómo la comprenden las personas?; ¿qué papel juegan las variables socioeconómicas en esta satisfacción?; ¿el desempeño de las instituciones públicas coadyuva a la satisfacción con la vida?; ¿el ambiente social tiene efectos en la satisfacción con la vida?; ¿la convivencia en espacios públicos constituye un factor que coadyuva a la satisfacción con la vida?; ¿tomar decisiones respecto de la propia vida favorece una evaluación satisfactoria de la misma?

Con el propósito de identificar los factores con los que se asocia la satisfacción con la vida, así como de especificar los contenidos que se le atribuyen y dar respuesta a las preguntas arriba enunciadas, procedemos del siguiente modo: inicialmente exponemos las perspectivas teóricas sobre las que está basado el modelo de análisis; luego presentamos la metodología, el esquema de dimensiones y las variables que se probaron a partir de los postulados teóricos, así como la descripción de las palabras con las que se asocia la satisfacción con la vida. Por último, exponemos los resultados de la aplicación del modelo de regresión logística en los que se explican los factores estadísticamente significativos asociados con la satisfacción con la vida en México.

Los enfoques teóricos

El marco conceptual que servirá de soporte al esquema de análisis está integrado por tres perspectivas relacionadas entre sí: el enfoque de capacidades formulado por Amartya Sen, la perspectiva de capital social y el enfoque de calidad de vida. Aunque la visión de Sen hace énfasis en las medidas objetivas del bienestar y desestima la subjetividad como fuente de información del bienestar, planteamos esos tres enfoques porque abordan problemas complementarios que permiten destacar aspectos relevantes del desempeño social en relación con la satisfacción de vida. Por desempeño social entendemos un amplio conjunto de funciones desplegadas por las instituciones en distintos ámbitos -económico, jurídico, político, social- con miras al bienestar de los habitantes de un país y a la correcta atención de problemas sociales específicos. Se trata tanto de niveles relacionados con el logro de las tareas de gobierno -la seguridad pública, el acceso a derechos, diversos servicios públicos- como de oportunidades que brinda el ambiente -de integración social, de trabajo, de un mejor ingreso- y de relaciones sociales entre los ciudadanos, prevalecientes en espacios de interacción pública y privada.

La perspectiva de capacidades

El enfoque de capacidades propuesto por Amartya Sen parte de la idea de que los bienes básicos, el ingreso y los recursos en sí mismos no pueden ser identificados con el bienestar como tal; la vida de las personas es una combinación de varios “seres y haceres” que les permiten conseguir funcionamientos que valoran. De ahí que el rasgo central del bienestar sea la habilidad de alcanzar esos funcionamientos. Éstos incluyen desde logros sencillos, como la habilidad de estar bien nutrido o ser alfabeto, hasta complejos, como escribir poesía, diseñar una aplicación para teléfonos inteligentes o dirigir una orquesta. Las variadas combinaciones de funcionamientos que una persona puede lograr constituyen capacidades (Sen, 1992). En virtud de la variedad de combinaciones posibles para el logro de los funcionamientos que las personas valoran, el enfoque conlleva la posibilidad de la libertad de elección; de ahí que la capacidad de una persona refleje “combinaciones alternativas de los funcionamientos que ésta puede lograr, entre las cuales puede elegir una colección” (Sen, 1992: 64). Por esta razón, las capacidades reflejan la libertad de las personas de llevar un determinado tipo de vida y de elegir seleccionar entre distintas maneras de vivir (Sen,1992).

Las capacidades dependen de varios factores, tanto de carácter individual (características particulares de las personas) como de carácter social (los arreglos sociales que favorecen o inhiben la libertad de elección). Por eso, “las capacidades humanas constituyen una parte importante de la libertad individual” (Sen, 1996: 58). Ésta es a la vez esencial para el proceso de desarrollo, debido a que éste “depende […] de la libre agencia de los individuos”, y debe evaluarse también en función del aumento de las libertades de las personas (Sen, 2000: 20). Tan importantes como la libertad de realizar transacciones económicas para mejorar el bienestar, lo son las libertades políticas -entre otras, la libertad de expresión, de asociación, de participación política y social- y, desde un punto de vista instrumental, las oportunidades sociales, las garantías de transparencia y la seguridad protectora (Sen, 2000). Sen hace énfasis en la distinción de las libertades como proceso personal -que incluyen la habilidad de una persona de actuar de acuerdo con sus propios valores en varios dominios- y las libertades de tipo sistémico, como las de expresión, participación y asociación, etc., antes mencionadas. Este doble carácter de las libertades que se expresa en la práctica de agencia por parte de las personas sustenta el desarrollo de las capacidades generales que contribuyen a mejorar el bienestar de los individuos (Sen, 2000: 27).

La práctica de la libertad condensa el cambio de la búsqueda de la felicidad centrada en la posesión de medios económicos, al ejercicio de la libre elección en diversos dominios de la vida, que retoma el modelo de desarrollo humano formulado por Inglehart y Welzel (2005, citado en Inglehart et al., 2008). La percepción de que se ejerce la libertad en distintos ámbitos de la vida proporciona a las personas un mayor sentido de control de la propia vida y trae consigo satisfacción. Algunos estudios muestran que la creencia de que uno tiene libertad de elección y control sobre su vida está asociada con la felicidad, y que este vínculo se da en distintas culturas (Johnson y Krueger, 2006, citado en Inglehart et al., 2008). Esta creencia se incrementa con la seguridad económica y con la democracia.

Desde un ángulo distinto, la perspectiva de capital social alude a rasgos en el plano social que favorecen la solidaridad y la cooperación de las personas. En palabras de Robert Putnam, “El capital social se refiere a las características de organización social, tales como la confianza, las normas y las redes que pueden mejorar la eficiencia de la sociedad mediante la facilitación de las acciones coordinadas” (Putnam, 1995: 167). La perspectiva del capital social supone dos amplias dimensiones en el plano social, que distinguimos con propósitos analíticos, pero que en numerosas situaciones aparecen juntas: por una parte, las redes sociales y, por la otra, la conducta regida por la norma de la reciprocidad, que fomenta la confianza en los otros. Las redes sociales pueden ser de varios tipos: las relaciones que se sostienen con familiares, amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo, o bien las que se sustentan participando en diversas agrupaciones, tales como comités vecinales, asociaciones, clubes, etc. Las personas obtienen diversos y variados beneficios de los lazos contenidos en las redes: desde contar con apoyo en situaciones de dificultad, hasta obtener información que las personas requieren. Las redes implican dos clases de lazos: fuertes -elevada frecuencia de los encuentros, intensidad emocional e interlocución sobre temas variados- y débiles -baja frecuencia de las reuniones, baja intensidad emocional y conversación limitada de asuntos (Granovetter, 1973). También pueden establecerse entre personas con características similares (clase social, etnia, religión) o rasgos distintos; entonces implican construir puentes entre hendiduras sociales. Estudios de varios países reportan sólidas correlaciones entre redes sociales activas y resultados sociales relevantes, tales como bajas tasas de delincuencia, administración gubernamental efectiva, limitada corrupción política, baja evasión de impuestos y mejor desempeño educativo (Helliwell y Putnam, 2004: 1437). Otras investigaciones muestran evidencia de que la confianza y la cooperación cívica tienen un efecto significativo en el impulso de la actividad económica (Knack y Keefer, 1997).

La existencia de numerosas redes asociativas favorece resultados sociales positivos, aunque hay redes que pueden tener efectos negativos para quienes están fuera de ellas, como es el caso de las redes de delincuentes. En términos sociales, las redes asociativas (tales como las agrupaciones vecinales, los clubes) son las que mejores resultados producen, porque favorecen relaciones horizontales de reciprocidad. Ésta puede presentarse de dos maneras: equilibrada o específica, y generalizada o difusa. La primera se refiere a un intercambio de objetos o servicios cuyo valor es equivalente y tiene lugar en un lapso delimitado de tiempo; como, por ejemplo, cuando unos vecinos canjean bienes o favores. En cambio, la segunda se refiere a una relación de intercambio que no es equilibrada ni correspondida en un corto plazo; empero, sí implica expectativas de un beneficio que será devuelto en el futuro, aunque no necesariamente por la misma persona. Por ejemplo, las reglas de cortesía en el espacio público (Putnam, Leonardi y Nanetti, 1993). En términos de ambiente social, la reciprocidad generalizada favorece el respeto, la igualdad de trato entre los ciudadanos y facilita la confianza en personas desconocidas.

En términos de la evaluación de la satisfacción con la vida, incorporar la perspectiva de capital social trae consigo la calidad de los vínculos con otras personas, ya que éstos tienen efectos potenciales en las experiencias que se tienen en diversos ámbitos de interacción: el trabajo, la calle, etc. Se trata de ver si las relaciones se rigen por valores que promueven el respeto a los otros, expresan derechos y libertades, y constituyen un recurso que contribuye a determinados funcionamientos valorados por las personas, permitiendo una experiencia de vida con mayor grado de satisfacción.

Por otra parte, en el marco de libertades que plantea el enfoque de capacidades de Sen, y el de capital social que conlleva vínculos de reciprocidad generalizada, se inscribe el enfoque de calidad de vida, sistematizado en el Reporte de la Comisión de Medición del Desempeño Económico y Progreso Humano (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2009).

Este enfoque parte de la idea de que, para evaluar el progreso, es indispensable tomar como referente el bienestar de las personas e incorporar la sustentabilidad del crecimiento económico como criterio de evaluación. Esto implica procurar el incremento de la economía sin comprometer el futuro de las nuevas generaciones. Poner el bienestar de las personas en el centro de los objetivos de crecimiento conlleva medir dimensiones adicionales a las de la producción económica, entre éstas: la provisión de servicios, sean de naturaleza colectiva (como la seguridad, que es responsabilidad de los gobiernos) o directamente a las personas (como educación, salud, vivienda, facilidades para el deporte), ya sea que estén a cargo del gobierno o de empresas privadas. El bienestar implica una perspectiva multidimensional que tome en cuenta de manera simultánea diversos aspectos de la vida de las personas: estándares materiales de vida (ingreso), salud, educación, trabajo, relaciones personales y conexiones sociales, ambiente comunitario, seguridad física y económica, participación política y, por último, buen gobierno (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2009: 15). Asimismo, significa incorporar la evaluación que las personas hacen de sus vidas y sus experiencias, examinar si identifican en los contextos institucionales factores que coadyuven al ejercicio de sus libertades, al mejoramiento de las condiciones en que llevan a cabo sus actividades y, en ese marco, a favorecer su satisfacción con la vida. De esa manera, la valoración subjetiva permite contar con información sobre el modo en que las instituciones contribuyen al bienestar de los individuos.

Convertir el bienestar de las personas en el eje de los objetivos del progreso también conlleva cambiar el énfasis hacia los resultados (outputs) que se obtienen en el bienestar de las personas, dejando de hacer hincapié en la producción de los insumos (inputs) utilizados.4 Ello permite registrar con mayor precisión los avances en el progreso. En síntesis, la calidad de vida de las personas debe tomar en cuenta medidas objetivas y subjetivas de bienestar.

Inquirir en los diversos ámbitos relacionados con el bienestar de las personas no es por supuesto privativo de este estudio. La visión multidimensional ha orientado trabajos en México en los que se reflexiona sobre la producción y reproducción de la desigualdad, desde metodologías cualitativas (véase, por ejemplo: Reygadas, 2004).

Metodología

Fuente de datos

Como fuente de datos utilizamos la Encuesta Nacional sobre Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad (Ensaviso), aplicada en 2014.5 Esta encuesta es muy completa, ya que incluyó preguntas sobre dimensiones de los distintos ámbitos considerados en las perspectivas de capacidades, calidad de vida y capital social, y es representativa en el ámbito nacional. Si bien el levantamiento de la encuesta se llevó a cabo en 2014, el proceso de revisión y validación de la información, así como la posibilidad de disponer de la base de datos definitiva tomaron tiempo.

Con base en la información de la Ensaviso y en el marco de las perspectivas teóricas expuestas, elaboramos un esquema de cinco dimensiones en las que agrupamos las variables, con el fin de probar el grado de significación estadística de las relaciones identificadas entre las variables independientes y la variable dependiente: satisfacción con la vida.

Cabe aclarar que la definición de bienestar subjetivo o satisfacción con la vida que utilizamos se refiere a las evaluaciones positivas y negativas que las personas hacen de sus vidas, las cuales comprenden la experiencia en tres planos: cognitivo, afectivo y hedónico. Esta definición incluye tres elementos: la evaluación de la vida, es decir, la valoración de la vida que hace una persona sobre algún aspecto específico; el afecto, es decir los sentimientos o estados emocionales de una persona en un momento determinado en el tiempo y, por último, el sentido de significado y propósito en la vida (OCDE, 2013: 11; Rojas, 2012). Hacemos hincapié en la acepción reflexiva, de evaluación de la vida propia, en términos sociales, sin discutir efectos de personalidad en la valoración. Además, como lo han establecido diversos estudios, este concepto está ligado a evaluaciones de mediano y largo plazos, a diferencia del concepto de felicidad, que está ligado a estados de ánimo de corto plazo (Helliwell y Putnam, 2004). Nos centraremos en la satisfacción general con la vida y en dominios específicos relacionados con ésta. Nos interesan fundamentalmente las evaluaciones de la vida, ya que éstas dependen mucho más de las circunstancias que viven las personas (Helliwell y Barrington-Leigh, 2010).

Los enfoques expuestos conllevan a explorar la asociación de diversas variables en los ámbitos individual, social e institucional, con el fin de contar con una visión integral sobre los factores asociados con la satisfacción con la vida. Las cinco dimensiones antes mencionadas se presentan a continuación:

Situación socioeconómica

Las variables comprendidas en esta dimensión se insertan en los enfoques de capacidades y de calidad de vida. Se pueden ordenar en dos conjuntos: el primero, donde están las variables que dan cuenta de la situación de salud del entrevistado y del grado de satisfacción con su educación, con su trabajo y con su situación económica actual y, el segundo, que contiene información sobre el disfrute de derechos y prestaciones y la calidad del trabajo. En virtud de que sólo el 52.5 por ciento de los entrevistados reportó trabajar, no fue factible explorar con profundidad la variable satisfacción con el trabajo, ya que haberlo hecho hubiera implicado dejar fuera al 47.5% de los casos.

Por otra parte, no fue posible utilizar la información sobre ingresos de los entrevistados porque la fuente trabajada no permitió distinguir entre ingresos personales e ingresos del hogar; por ese motivo, la variable satisfacción con la situación económica fue considerada como proxy del ingreso.6

Cuadro 1 Ítems relacionados con la situación socioeconómica 

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso.

Control de vida

Las variables que se incluyen en esta dimensión se refieren a diversos factores (inmateriales y relacionales) que permiten llevar la vida que uno valora. Se insertan en procesos de individualización que conllevan el aprecio por la autonomía personal. El primer grupo reúne variables concernientes a prácticas de autonomía, ligadas tanto a la toma de decisiones sobre la propia vida como a la adaptación; el segundo grupo concentra variables referidas al apoyo, tales como a contar con redes de relaciones con las que se entablan lazos de reciprocidad equilibrada, y comprende redes de protección recíprocas. Por último, se contemplan variables sobre el grado de satisfacción con estas relaciones.

Cuadro 2 Ítems relacionados con el control de vida 

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso.

Calidad de vida

En esta dimensión retomamos las variables del ambiente incluidas en la perspectiva de calidad de vida: seguridad física, seguridad económica y buen gobierno, entre otras. Se incluyen percepciones sobre la evaluación del entorno físico y social de los entrevistados y la satisfacción con los distintos ámbitos en los que se desarrolla la vida cotidiana, a distinta escala: la vivienda en que se habita, el barrio en que se vive y la ciudad. Asimismo, se contempla la evaluación de las condiciones que ofrece el espacio urbano -de seguridad, de resolución de problemas por parte de las autoridades locales, de calidad en los servicios, de oportunidades de integración social y variedad de formas de vida-. De igual manera, se toman en cuenta las percepciones sobre las condiciones de interacción en el espacio público, y de discriminación o maltrato.

Cuadro 3 Ítems relacionados con la calidad de vida 

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso.

Valores cívicos o políticos de responsabilidad social

En esta dimensión se retoman variables emanadas de los planteamientos del enfoque de capital social, fundamentalmente los referidos a la cultura cívica y a prácticas de reciprocidad generalizada que asumen los ciudadanos. En dos planos, tanto de las percepciones sobre el entorno de civilidad de los entrevistados, como de sus actitudes, valores y conductas.

Cuadro 4 Ítems relacionados con los valores cívicos o políticos 

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso

Buen gobierno, instituciones y derechos

Las variables que comprende esta dimensión se refieren a la evaluación de los entrevistados sobre el respeto a sus derechos por parte de otros ciudadanos y de instituciones públicas y privadas, así como del desempeño imparcial y eficaz de instituciones de gobierno

Cuadro 5 Ítems relacionados con el desempeño de instituciones, gobierno y derechos 

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso.

La pregunta general con la que trabajamos postula que la satisfacción con la vida se asocia con variables de las cinco dimensiones, en los ámbitos personal, social e institucional.

Técnicas de análisis: aplicación de modelos de regresión

La población de referencia en este estudio son personas de 18 años o más, residentes en México al momento de la encuesta, que respondieron a todas las preguntas consideradas en el análisis (1,114 entrevistados).

La aplicación del modelo de regresión logística binaria se refiere a estos casos. La característica que hace apropiada la aplicación del modelo es que la variable de respuesta (satisfacción con la vida) se dicotomizó y, por tanto, es de naturaleza binaria, donde cero es la ausencia y uno la presencia del atributo que se pretende explicar. En cuanto a las variables explicativas que resultaron teórica y estadísticamente significativas en el análisis, la descripción y operacionalización de las mismas se presenta más adelante en el Cuadro 7. Las pruebas empleadas para evaluar, desde el punto de vista estadístico, la mejoría en la bondad del ajuste y la capacidad explicativa del modelo a partir de la inclusión de las variables, fueron la prueba de Wald (para cada variable) y la prueba de razón de verosimilitud.

Cuadro 6 Palabras asociadas con la satisfacción 

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso.

Resultados

¿Con qué se asocia la satisfacción con la vida en México?

El elemento esencial que constituye el contenido de la satisfacción con la vida de los entrevistados es la familia y, en menor medida, la alegría, como se aprecia en el Cuadro 6, en el que se presentan las palabras mencionadas con mayor frecuencia por los entrevistados como asociadas con la satisfacción con la vida.7 Este resultado coincide con los hallazgos del “ranking de felicidad” en México 2012 (2013: 217).8

Cuadro 7 Descripción y operacionalización de las variables incluidas en el modelo 

* En la pregunta sobre la satisfacción con la vida, se registra la calificación del entrevistado en una escala que va de 1 a 10.

** Categoría de referencia.

Esto indica que la clase de satisfacción con la vida que las personas valoran se centra esencialmente en la esfera de lo privado, de lo íntimo, de las relaciones cercanas. Ni las relaciones en un ámbito más general, ni el clima de respeto en las zonas en las que viven o el ejercicio de los derechos surgen en las asociaciones por las que se pregunta. Estos resultados son consistentes con los obtenidos por el INEGI (2015a) en todas las mediciones que realiza a partir de 2013, en las que la vida familiar registra un nivel de satisfacción más alto que otros aspectos de la vida (véase también Millán y Mancini, 2014). Esta visión acotada no es privativa de México, como lo indica el estudio de la satisfacción subjetiva de Chile, donde también se reporta un fuerte componente intimista en la satisfacción con la vida y la felicidad (PNUD, 2012: 49).

La importancia de la familia en la satisfacción con la vida, tanto en México como en otros países de América Latina, ha sido atribuida en gran medida a la limitada protección social del Estado y al papel que cumple la familia como institución de respaldo, a la cual se acude en momentos críticos (Arriagada, 2007). El aumento de la participación laboral de las mujeres ocurrido en los últimos quince años no ha traído consigo una disminución de la función de soporte que desempeña esta institución.

Por otra parte, en el horizonte de los factores que han ayudado en la vida (Gráfica 1), la familia aparece nuevamente como el más importante, por encima de las características personales e incluso de la figura religiosa por antonomasia, Dios. Este resultado es interesante, ya que estudios internacionales han señalado que una de las razones por las que en América Latina hay índices de satisfacción con la vida por encima de lo que su nivel de ingresos permite predecir, es la creencia en Dios (Inglehart et al., 2008).

Fuente: Elaboración propia con base en la Ensaviso. La pregunta planteada fue: “En su opinión, de los siguientes factores que le voy a mencionar, ¿cuáles le han ayudado en su vida?”

Gráfica 1 Factores que considera le han ayudado más en su vida 

En contraste, el factor que menos se considera ha ayudado en la vida es el gobierno. Esto es consistente con la concepción intimista y familiar que existe de la satisfacción con la vida. Además, indica que las políticas y programas gubernamentales no están presentes de manera inmediata en la reflexión sobre la vida. Esta ausencia de reconocimiento al gobierno como factor de ayuda en la vida se confirma en el hecho de que ninguna de las variables referentes al gobierno y a las instituciones públicas contenidas en la dimensión V se asocia de manera significativa con la satisfacción con la vida.

Descripción y operacionalización de las variables analizadas

A partir del supuesto de que las variables consideradas en las cinco dimensiones arriba enunciadas están asociadas con la satisfacción con la vida, probamos su significancia y ajuste en el modelo. A continuación, se presentan las variables consideradas en el análisis multivariado (modelo de regresión logística).

Resultados de la aplicación del modelo

La especificación del modelo de satisfacción con la vida es la siguiente:

Los resultados de la aplicación del modelo se presentan en el Cuadro 8. Las variables independientes que resultaron estadísticamente significativas pertenecen a las diferentes dimensiones consideradas en este estudio. Las probabilidades obtenidas a partir del modelo ajustado permiten sustentar la hipótesis de investigación, así como reportar algunos hallazgos interesantes en el caso de la población mexicana y su relativamente elevado nivel de satisfacción con la vida (Gráfica 2 y Anexo 1).

Cuadro 8 Resultados de la aplicación del modelo de regresión logística para estimar la probabilidad de estar satisfecho con la vida 

Fuente: Elaboración propia con base en los resultados del modelo de regresión logística

Gráfica 2 Probabilidad ajustada del modelo "satisfacción con la vida". 

Si analizamos de manera conjunta las variables incluidas en el modelo, las probabilidades más altas de estar satisfecho con la vida corresponden a dominios tanto de la vida pública como de la privada.

Respecto del ambiente social, son tres las variables que están asociadas a que las personas estén satisfechas o muy satisfechas con su vida: la confianza social (valores cívicos o políticos de responsabilidad social), la percepción de respeto por parte de las instituciones privadas (desempeño de instituciones, gobierno y derechos), y la satisfacción con la localidad o ciudad donde vive (calidad de vida). El hecho de que los dos primeros predictores de la satisfacción con la vida antes mencionados sean aspectos del ámbito público indica que éste forma parte de la reflexión sobre factores que han influido positivamente en su bienestar.

Dado lo anterior, destaca la ausencia de significancia estadística en la explicación de la reciprocidad generalizada, plasmada en la percepción de los entrevistados, del respeto por parte de otros ciudadanos, del gobierno y de las instituciones públicas. La ausencia de significación de estas variables indica su limitado desempeño y su exigua imparcialidad. Asimismo, sobresale la ausencia de significancia estadística en la explicación de la satisfacción con la vida de las variables de oportunidades que brinda el ambiente -de integración social, de trabajo, de un mejor ingreso- y de calidad de los servicios públicos. En cuanto a los entrevistados, es preciso señalar que la confianza social es la única variable que explica la probabilidad de estar satisfecho con la vida, pero no otras actitudes ni valores cívicos, como la importancia de los derechos de otros para vivir en sociedad o la participación en asociaciones. El hecho de que estas variables no hayan sido significativas indica no sólo que su relación con la satisfacción con la vida es débil, sino que además las personas mismas no las valoran, lo cual limita las posibilidades de arraigar factores de compromiso cívico.

Por otra parte, en el plano individual se destaca el hecho de que cuatro variables, que corresponden a dos dimensiones distintas, son las que mayor probabilidad tienen de predecir la satisfacción con la vida. La primera es la capacidad de decisión y la segunda es la satisfacción con la vida familiar (ambas de la dimensión de control de vida), mientras que la tercera, satisfacción con la situación económica9 y la cuarta, satisfacción con la salud, forman parte de la dimensión situación socioeconómica. Es revelador que a la vez que la familia tiene tanta importancia en la explicación de la satisfacción con la vida, una variable que indica el avance del proceso de individualización, como es la capacidad de tomar decisiones, tenga una probabilidad ligeramente superior. La posibilidad de tomar decisiones libremente es considerada por la literatura especializada como evidencia de una sociedad que facilita la capacidad de optar y una fuente de satisfacción consigo misma y con la vida. En palabras de Inglehart et al. (2008: 264) “[…] en la medida en que una sociedad permite la libre elección [esto] tiene un gran impacto en la felicidad.”10

Los resultados del modelo indican que a la vez que predomina una clara inclinación “familista”, así como la preferencia por relaciones primarias caracterizadas por normas de reciprocidad equilibrada,11 y que estas opciones se asocian con la probabilidad de estar satisfecho con la vida, hay procesos de individualización que sustentan con mayor fuerza esta probabilidad. Esto quiere decir que los procesos de individuación se desarrollan en un marco en el que las relaciones familiares no se debilitan, sino que aparecen firmes, sólidas. Dicho proceso se distingue del que se presenta en países con mayor grado de desarrollo, como los de Europa occidental, en los que el proceso de individualización va acompañado del debilitamiento de las relaciones familiares.

De acuerdo con los resultados del modelo ajustado, las probabilidades expresadas en los porcentajes muestran que, considerando el efecto de todas las variables en el valor medio de las respuestas de la población analizada, la probabilidad de estar satisfecho o muy satisfecho con la vida es del 87.3 por ciento.

El análisis del efecto de cada una de las variables explicativas incluidas en el modelo ajustado, controlando el efecto de las demás, revela lo siguiente: estar “satisfecho o muy satisfecho” con la vida familiar aumenta la probabilidad de estar satisfecho con la vida en 10.8 puntos porcentuales respecto de estar “poco o nada satisfecho”. Es la variable que presenta la mayor diferencia de todas las variables con significancia estadística en la probabilidad de estar satisfecho con la vida, respecto de no estarlo.

En segundo término, figura la satisfacción con la situación económica, y la diferencia entre las categorías “satisfecho o muy satisfecho” y “poco o nada satisfecho” asciende a 10.4 puntos porcentuales. El bajo ingreso que hay en México acota las expectativas de un mayor consumo; de ahí que la satisfacción con la situación económica aumente la probabilidad de estar satisfecho con la vida. En efecto, los ingresos mensuales promedio por hogar de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2014, correspondientes a los cinco primeros deciles de la población, estuvieron en un rango que va de $2,572 a $8,300, mientras que el promedio general fue de $13,240 (INEGI, 2015b). A la vez, como lo ilustran los resultados del modelo ajustado, la satisfacción con la situación económica no es la única variable que explica la satisfacción con la vida, tal como reportan distintos estudios internacionales, como veremos más adelante.

El ingreso, por su parte, ha sido objeto de debate en relación con la satisfacción con la vida. Se ha indagado de manera continua en las encuestas sobre felicidad y satisfacción con la vida, aunque estos resultados difieren. Por una parte, los hallazgos del INEGI (2015a) indican un comportamiento ascendente entre el nivel de ingresos y el promedio de satisfacción con la vida. Los adultos en el decil I o de menores ingresos muestran un promedio de 7.36 de satisfacción, en tanto que quienes se ubican en el nivel X, o más alto de ingresos, muestran un promedio de 8.61 de satisfacción. No obstante que el promedio de quienes tienen menores ingresos es elevado, sí hay una diferencia entre ambos promedios. En términos generales, el INEGI observa que a partir del decil VI los promedios de los deciles están por encima del promedio del total de la población adulta.

Desde la teoría económica, hallazgos de investigación sobre México han mostrado que el ingreso no se asocia con la satisfacción con la vida, pero sí con la satisfacción de necesidades (Fuentes y Rojas, 2001). En términos del ingreso, el no preocuparse (nunca o sólo algunas veces) por la situación económica se asocia con significación estadística con la satisfacción con la vida (Fuentes y Rojas, 2000).

En la bibliografía internacional, los estudios coinciden en que el ingreso es relevante, pero no es el único factor que importa. Helliwell y Wang (2013) , por ejemplo, señalan seis factores que explican la satisfacción con la vida entre los años 2010 y 2012: PIB per cápita, expectativa de años de vida sana, libertad para tomar decisiones de vida, apoyo social, generosidad y percepciones de corrupción. A una conclusión semejante llegan Helliwell, Layard y Sachs (2012) , quienes señalan que el ingreso del hogar cuenta para la satisfacción con la vida de una manera muy limitada. Otros aspectos cuentan más: la confianza de la comunidad, salud física y mental, la calidad del gobierno y el Estado de derecho. Si bien incrementar los ingresos puede aumentar la felicidad, sobre todo en sociedades muy pobres, impulsar la cooperación y la comunidad puede influir más. Los países más felices son aquellos que tienen un más alto grado de igualdad, confianza y calidad de gobierno.

En tercer lugar figura la libertad para tomar decisiones; la probabilidad de estar satisfecho con la vida cuando se puede tomar decisiones “siempre o casi siempre” asciende al 91.3 por ciento y se reduce a 82.9 por ciento cuando la libertad de poder hacerlo ocurra “pocas veces o nunca” (la diferencia es de 8.4 puntos porcentuales).

Dada la importancia de la satisfacción con la salud en la probabilidad de estar satisfecho con la vida reportada en otros estudios, llama la atención que la diferencia entre las categorías “satisfecho o muy satisfecho” y “poco o nada satisfecho” sea de sólo 7.4 por ciento.

Las variables de carácter público muestran diferencias más bajas entre las categorías reportadas, lo cual indica su menor carácter explicativo en la probabilidad de estar satisfecho con la vida, tomando en cuenta que todas las variables incluidas en el modelo tienen diferente peso en la explicación.

Conclusiones

En el texto expusimos un enfoque con base en tres perspectivas complementarias que permiten destacar aspectos relevantes del desempeño social, en relación con la satisfacción con la vida. Como se expuso, estas perspectivas abordan ámbitos relacionados con el logro de las tareas de gobierno -la seguridad pública, el acceso a derechos, diversos servicios públicos-, con el de oportunidades que brinda el ambiente -de integración social, de trabajo, de un mejor ingreso- y con las relaciones sociales entre los ciudadanos, prevalecientes en espacios de interacción privada y pública. La perspectiva de Sen, que contempla el desarrollo de capacidades individuales en un contexto que favorece la libertad de elección; el enfoque de capital social, que incluye redes de lazos fuertes y lazos débiles, así como interacciones en el ámbito público; y la visión de calidad de vida, que abarca el ambiente en que las personas se desenvuelven y los servicios y prestaciones responsabilidad de los niveles de gobierno. Estas tres perspectivas complementarias orientaron la integración de las cinco dimensiones en las que se ordenó la información. Por esta razón, las conclusiones se refieren a las tres perspectivas en conjunto.

Los resultados del modelo “satisfacción con la vida” probaron que las variables centrales, consideradas en las preguntas de investigación, fueron significativas en la explicación de la satisfacción con la vida en el análisis multivariado.

Aun cuando la primera palabra con la que los entrevistados asociaron la satisfacción con la vida es la familia, las variables estadísticamente significativas para tal satisfacción abarcan los ámbitos tanto público como privado. Respecto del ámbito público, son de destacar las siguientes características: en lo que se refiere a variables de cultura cívica de los ciudadanos, sólo la confianza social fue significativa; en cuanto a las percepciones sobre las oportunidades que brinda la sociedad es revelador que sólo la satisfacción con la ciudad en que se vive, en la dimensión de la calidad de vida, y el respeto a derechos por parte de las empresas privadas, en el plano del desempeño de gobierno y de las instituciones, estén asociadas con la satisfacción con la vida, pero no aquellos actores institucionales cuyo deber es respetarlos y hacerlos respetar. Estos rasgos indican una débil presencia relativa de la vida pública en la satisfacción con la vida.

Un hallazgo que indica la manera en que se está dando el proceso de modernización en México es una de las variables que tiene un peso importante en la probabilidad de explicar la satisfacción con la vida; se trata de la libertad de tomar decisiones, que señala un avance del proceso de individualización. A diferencia de la experiencia de otros países, este proceso se da en el marco del reforzamiento de la satisfacción con la familia, como lo indica no sólo el hecho de que esta última sea el primer factor que se mencione como contenido de la satisfacción con la vida, sino la alta probabilidad de esta variable de explicar esta satisfacción.

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1El IDH se obtiene estimando tres dimensiones: salud, educación e ingreso. La salud se calcula según la esperanza de vida al nacer; la educación se estima a partir de los años promedio de escolaridad de los adultos de 25 años o más y los años esperados de escolaridad de los niños en edad escolar. El nivel de vida se mide en términos del ingreso nacional per cápita (véase PNUD, 2016).

2El valor del índice va de 0 a 1, y entre más se acerque a 1, mayor es el progreso del país. En 2012, México tuvo un índice de 0.775 (PNUD, 2013: 148, cuadro 2), considerado alto. Ese año, de los países latinoamericanos sólo el IDH de Chile y de Argentina fue ubicado como muy alto. El PIB per cápita de Chile en 2013 fue de 14, 479.763 USD dlls., en tanto que el de México fue de 9,318.395 USD dlls., a precios constantes de 2010, para ambos países (Banco Mundial, 2015).

3Cuando se ajusta por desigualdad, el IDH de México sufre una pérdida global de 23.4%, y pasa de 0.775 a 0.593 (PNUD, 2013: cuadro 3).

4Por ejemplo, hacer énfasis en la cantidad de tratamientos médicos aplicados, en lugar de registrar el número de doctores, como lo señalan Stiglitz, Sen y Fitoussi (2009).

5La Ensaviso fue elaborada en el marco del Seminario de Satisfacción con la Vida y con la Sociedad (Saviso), coordinado por el Dr. René Millán en la UNAM. Incluyó preguntas sobre niveles de satisfacción en varios dominios vitales, entre otros: situación económica; trabajo; salud; educación; vida familiar; ciudad; barrio. Se aplicó a una muestra de 1200 mexicanos residentes en el territorio nacional, de dieciocho años y más. La muestra fue probabilística, multietápica y estratificada por estados agrupados en cuatro regiones. Representativa para generar estimaciones al comportamiento de la totalidad de la población de interés, a nivel nacional y por cada una de las regiones elegidas. El margen de error para cada región (300 casos) fue de +/- 5.7, con 95% de confianza, y para toda la muestra (1200 casos) fue de +/- 2.8, con 95% de confianza. Las regiones fueron las siguientes: Norte: Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Nayarit, Durango y Zacatecas. Centro: Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, San Luis Potosí, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y Morelos. Sur-Sureste: Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. ZMCM: Ciudad de México y Estado de México.

6A pesar de estos inconvenientes, se utilizó esta fuente debido a que es la única que recoge información sobre distintos dominios personales, del ambiente social, del acceso a derechos y del desempeño del gobierno, y que es representativa a nivel nacional.

7Para obtener los resultados del Cuadro 6 se empleó la técnica de análisis de respuesta múltiple.

8En esa investigación el porcentaje llega a 25 (Ranking de la felicidad en México, citado en Gómez, 2013: 217).

9A pesar de que en el análisis bivariado la variable satisfacción con la educación resultó significativa, en el análisis multivariado se optó por no incluirla, ya que está altamente correlacionada con la situación económica.

10Traducción propia.

11El porcentaje de entrevistados que respondió haber ayudado económicamente a familiares fue del 59%, lo cual indica una activa reciprocidad en el ámbito de los cercanos. La pregunta fue: ¿En los últimos doce meses, usted ha ayudado económicamente a familiares?

Anexo 1

Probabilidades ajustadas del modelo satisfacción con la vida (en porcentaje)

* Tomando en considerción el valor promedio de las características de las personas entrevistadas la probabilidad de estar satisfecho con la vida es 87.3 por ciento

Recibido: 30 de Junio de 2017; Aprobado: 01 de Junio de 2018

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