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Sociológica (México)

versión On-line ISSN 2007-8358versión impresa ISSN 0187-0173

Sociológica (Méx.) vol.32 no.92 México sep./dic. 2017

 

NOTAS DE INVESTIGACIÓN

Herramientas de la sociología de la educación aplicadas en la comunidad mormona de LeBaron, en Chihuahua

Tools of the Sociology of Education Applied to the Mormon LeBaron Community in Chihuahua

Stefany Liddiard* 

Francisco Alberto Pérez Piñón** 

Guillermo Hernández Orozco*** 

*Universidad Autónoma de Chihuahua. Correo electrónico: stefanyliddiard@gmail.com

**Universidad Autónoma de Chihuahua. Correo electrónico: aperezp@uach.mx

***Universidad Autónoma de Chihuahua. Correo electrónico: ghernand@uach.mx


Resumen:

En este documento se conjugan las nociones básicas de la sociología de la educación, que aplicadas al trabajo empírico investigativo permiten describir e interpretar fenómenos sociales, tales como la educación y la cultura de la colonia LeBaron, comunidad que alberga individuos que desde 1955 comenzaron a poblar esta región con el objetivo en común de establecerse definitivamente, producir y reproducir sus condiciones materiales y espirituales de existencia. En esta localidad, ubicada al noroeste del estado de Chihuahua, coexisten actualmente más de dos mil personas, quienes están siendo rápidamente permeadas por costumbres y prácticas de la cultura dominante que las circunscribe.

Palabras clave: Sociología de la educación; cultura mormona; identidad

Abstract:

This article brings together the basic notions of the sociology of education, which, applied to empirical research, allow us to describe and interpret social phenomena like education and culture in the LeBaron neighborhood in Chihuahua. This community is made up of people who began to move there in 1955 with the common objective of settling permanently and producing and reproducing their material and spiritual conditions of existence. This community, located in the northwestern part of Chihuahua state, now has more than 2,000 inhabitants whose lives are rapidlly being permeated by the customs and practices of the dominant culture surrounding them.

Key words: sociology of education; Mormon culture; identity

Presentación

El propósito fundamental de este escrito consiste en analizar la cultura de los habitantes de la colonia LeBaron desde la perspectiva fenomenológica planteada por Alfred Schütz, con la finalidad de lograr una interpretación de sus comportamientos, los cuales están condicionados por su filosofía de vida y el contexto que los circunscribe.

En los siguientes párrafos y expuesto a manera de diálogo, se abordan algunos razonamientos que relacionan la sociología de la educación con la comunidad LeBaron. Uniendo la teoría con el estudio empírico, se hace referencia a algunas teorías sociológicas tanto contemporáneas como clásicas que enmarcan el fundamento sociológico de los procesos educativos y culturales que imperan en esta población.

Considerándose que el aspecto sociológico es uno de los pilares que sostiene la investigación educativa, se exige la reflexión de los diferentes momentos y modelos teóricos que son los que permiten explicar la realidad social, específicamente cuando se pretende describir fenómenos que implican apreciaciones culturales y educativas.

Debido a que el texto gira en torno a los elementos anteriores, se comienza por contestar la primer interrogante: ¿qué es la sociología?; posteriormente y emanado de ésta, surge por obvias razones, el siguiente cuestionamiento: ¿qué estudia la sociología de la educación?; más adelante se integra un apartado que, a manera de contextualización, describe la comunidad de referencia, para finalmente concluir con el vínculo que tienen estas relaciones con el estudio investigativo de la cultura y la educación en una comunidad que alberga, en su mayoría, a personas profesantes de una ideología sui géneris.

Conceptualizando

En respuesta al primer cuestionamiento ¿Qué es la sociología? Se comienza por explicar, en lenguaje llano, que la sociología es la ciencia que por antonomasia se encarga de estudiar las relaciones sociales entre los individuos. Esta disciplina brinda las herramientas teóricas necesarias para observar, identificar y estudiar el por qué suceden determinados hechos sociales, además de analizar las acciones humanas y facilitar con ello la comprensión de las mismas; todo esto, con el objetivo principal de reconocer cuáles son los comportamientos que llevan a determinados resultados y, por lo tanto, tener la capacidad de rehacerlos o evitarlos en el futuro. Es decir, es tarea de la sociología dar los elementos de análisis suficientes a los propios actores, ya que son ellos los únicos capaces de transformar o mejorar el entorno en el que se encuentran.

Se inicia con un esbozo del surgimiento de la sociología, se hace énfasis en las fuerzas intelectuales, tal como lo hizo Ritzer en 1993, quien mediante el uso de la narrativa elaboró un recorrido interesante sobre cómo se desarrollaron algunas doctrinas en Europa. Estas orientaciones sociológicas influyeron y prepararon el camino a escuelas como el funcionalismo estructural, el determinismo económico, las teorías estructurales, el interaccionismo simbólico, la fenomenología y etnometodología, así como otras más vanguardistas, como lo son la teoría de redes, la teoría feminista, la elección racional, e incluso el posmodernismo.

No se trata aquí de priorizar unas ideas sociológicas sobre otras, todo dependerá de lo que se pretenda indagar, Identificándose qué tan acertado es retomar las teorías clásicas o bien las contemporáneas al momento de examinar, por ejemplo, aspectos como las estructuras sociales, acontecimientos relevantes e incluso el quehacer educativo y cultural de los integrantes de una comunidad entera.

Este primer acercamiento a la sociología no solamente permite observar claramente el camino histórico de los movimientos y exponentes sociales, también conjuga las nociones teóricas fundamentales que permiten desarrollar un enfoque integral con la intención de aclarar la naturaleza del objeto sobre el cual se fundamenta este texto.

Sería desatinado pretender hacer una sola síntesis de las teorías sociológicas clásicas; para simplificar se recurre a la utilización de las “etiquetas que dominaron durante muchos años a la teoría sociológica, ‘el funcionalismo estructural’ y ‘el interaccionismo simbólico’ ” (Ritzer, 1993), para describir la selección de la segunda como la encargada en este caso de permitir la recuperación de la realidad cotidiana dentro de la comunidad seleccionada.

Entre algunas de las críticas dirigidas al denominado funcionalismo estructural está la incapacidad de tomar en cuenta los cambios sociales, ser estático y no darle la suficiente independencia al individuo, entendiéndolo como un simple actor en función del papel que tiene dentro de la sociedad; es ahí donde entra, aun dentro de los clásicos, el interaccionismo simbólico, una posición con la que se presta más atención al individuo, concibiéndolo activo e incluso creativo, otorgándole valor al aspecto síquico y a su capacidad de conciencia (Ritzer, 1993); aquello que distingue al ser humano es razonar mediante símbolos y no sólo estar atados hasta donde los sentidos lo permiten.

Es así como se llega al segundo momento, el surgimiento de las corrientes contemporáneas en Estados Unidos, específicamente las que nacieron en el seno de la Escuela de Chicago. Sociologías denominadas creativas, entre las que se encuentran la sociología fenomenológica, la etnometodología y la sociología existencial (Ritzer, 1993).

La primera de estas corrientes, la fenomenología, fue abordada desde dos perspectivas, la filosófica y la sociológica; a la primera se le nombró fenomenología trascendental, fundada por Edmund Husserl, y la segunda, atribuida a Alfred Schütz, es reconocida como fenomenología del mundo social, misma que permite comprender las propiedades específicas de la vida cotidiana, el que la gente sea capaz de crear la realidad social influenciada básicamente por las estructuras sociales y culturales establecidas a priori:

A Schütz le interesaba el modo en el que las personas aprehenden la conciencia de otros mientras viven en su propia conciencia [...]; es un mundo intersubjetivo en donde la gente crea la realidad social, a la vez que está sujeta a las constricciones que ejercen las estructuras sociales y culturales previamente creadas por sus antecesores. Aunque muy buena parte del mundo de la vida es compartida, existen también aspectos privados (biográficamente articulados) del mundo (Ritzer, 1993).

El uso de esta fenomenología del mundo social es útil al estudiar una comunidad en su totalidad, en donde el individuo es visto como parte de un todo y producto del mismo, siendo lo más importante no centrarse en un único aspecto del análisis social, el interés principal se encuentra en hacer un esfuerzo por integrar la relación entre diversos factores.

Se entrelaza esta propuesta fenomenológica para darle sentido al modo en el que es construida la realidad social desde la perspectiva del sujeto, en este caso la comunidad LeBaron. Es por esto que se muestra la riqueza del uso de la fenomenología al momento de descomponer e interpretar el mundo intersubjetivo de la vida de un grupo de mormones fundamentalistas, así como comprender de qué modo construyen su identidad con la realidad social y cultural que han heredado; en ello ocupa un lugar preponderante el análisis de la vida cotidiana y aquellas tipificaciones preconcebidas y derivadas de la misma sociedad.

Sociología de la educación

Llega el momento de preguntar: ¿qué estudia la sociología de la educación? La respuesta parece obvia, al considerar a la educación como objeto de análisis de la sociología. La diferencia fundamental es que esta sociología es una disciplina que se apodera de las conceptualizaciones, los modelos establecidos y las teorías de la sociología para entender los procesos de la educación en su esfera social.

Es a través de la sociología de la educación que se pueden estudiar los comportamientos e interacciones inherentes al proceso educativo. Entendiéndose la educación como un proceso complejo, en donde los agentes educativos no son solamente los maestros dentro de un aula, sino que aquella reside en todas sus modalidades: formal, no formal e informal, y cada una de éstas con sus múltiples agentes son quienes favorecen el proceso educativo. Estas concepciones tardaron tiempo en ser consideradas como válidas; tiempo atrás existieron posturas que no dieron cuenta de esta complejidad, tal como lo expuso Bonal (1998), quien planteó la idea de que en un inicio la educación fue considerada solamente como la transmisión de valores, hábitos y conocimientos; a la escuela se le atribuyó el papel como la principal institución encargada de preservar y reproducir toda una ideología, permitió que la sociedad estratificada continuara funcionando. Este fue, en pocas palabras, el objeto de una educación señalada como positivista, centrada en observar al estudio formal y relacionarlo con la posición social, advirtiéndose cómo es que las diferencias estratificantes se mantenían y reproducían.

Este paradigma se ha dejado atrás y en la actualidad los modelos explicativos toman en cuenta la enorme cantidad de elementos que influyen en el proceso socioeducativo, por lo cual se considera pertinente repensar a la sociología de la educación como una perspectiva que faculta a aquellos interesados en analizar procesos o problemas educativos, no solamente en el ámbito formal, sino considerar a la educación como algo complejo, que atiende la actual diversidad social y que reconoce la influencia no únicamente de la escuela (profesor, coetáneos y contexto social), sino que también valora la educación informal, en donde el papel de la familia, la iglesia y la comunidad son igual de importantes en la conformación de la identidad.

Se encuentra entonces la veta de la sociología de la educación relacionada con la fenomenología de Schütz, quien “emprende la tarea de explicar la constitución de la intersubjetividad” (Hernández y Galindo, 2007), donde se reconoce la importancia de la vida cotidiana, se construyen y formulan las relaciones de este quehacer educativo y los actores sociales crean, en consenso, su orientación y formas de comportamiento en el interior del propio grupo social, así como las formas de interacción con otras agrupaciones.

Tal como lo enuncia Gras (1976), se debe considerar que dentro de los elementos con los que cuenta esta sociología de la educación es que se “tiende a relacionar un sistema particular de educación con la sociedad global a la que pertenece, con sus normas, sus agencias, su historia, incluso su ideología y [la] del otro”, lo que hace evidente mostrar un interés especial en averiguar cuáles son los procesos de construcción de conocimiento y las formas de enseñanza-aprendizaje formales e informales, así como en analizar los contenidos que se manejan en las escuelas, en las iglesias y dentro de las familias, ya que todos estos elementos condicionan la formas de convivencia, las acciones, los valores, las actitudes e inclusive delimitan la filosofía de vida que poseen los individuos.

En este sentido, las herramientas de esta sociología de la educación deben estar encaminadas, en primer lugar, al reconocimiento del hombre como constructor social, que de acuerdo con las particularidades contextuales, educativas, históricas y culturales, establece una relación dinámica y dialéctica, ya que irá formando su mundo y el mundo social lo irá conformando, un proceso recíproco. Se trata entonces de una construcción social del conocimiento, elaborada por el grupo social.

Se escudriña que los hechos habituales son los que dan sentido a esta vida social y una parte muy importante de éstos son los educativos, por lo que de igual manera, recurrir a la fenomenología permite estudiar la complejidad social y sus condiciones educativas, lo cual implica no admitir una visión de la educación como un simple objeto, sino una que posibilita el rescate de las experiencias educativas propias de los sujetos y, con ello, a modo de caracterización, el recuento de las vivencias o bien las narrativas de los estados internos de los individuos.

Básicamente, con esta justificación se le da soporte a la intersubjetividad, para comprender a los otros, para descifrar los constructos que se van desarrollando, adquiriendo y almacenando durante la convivencia habitual y para analizar también la construcción social de la realidad en donde los individuos son producto de la misma existencia que ellos crean.

Es por todo lo anterior que esta postura fenomenológica de Alfred Schütz permite al investigador entender la manera en que los individuos han organizado material e intelectualmente su realidad o mundo social. Es precisamente esta intersubjetividad la que apuntala a otra herramienta, la recuperación de los aspectos biográficos, lo cual resulta útil para contrarrestar la dificultad de interpretar percepciones, ya que se pueden inferir reflexiones de los significados que los individuos de esta comunidad le dan a determinados aspectos, así como enlazar los hechos que los motivan en su accionar.

A manera de contextualización, se describe a continuación el lugar en el que pusieron en práctica los preceptos y herramientas descritos hasta el momento y que permitieron tomar una postura investigativa acorde con las necesidades de esta comunidad, ubicada al noroeste del estado de Chihuahua, en la que se trata de defender una postura de respeto y tolerancia ante la diversidad cultural.

Contextualizando

En el estado de Chihuahua conviven distintas etnias o grupos sociales, cada cual con su cultura particular. La colonia LeBaron, sin ser la excepción, coexiste con este gran mosaico cultural y sus interacciones grupales han dado paso a una mezcla de elementos de diversas culturas, especialmente de la dominante, que ha ido permeando con sus costumbres y tradiciones a esta minoría, que incluso ha sido constantemente acosadas por sus críticas y desacreditaciones. A pesar de ello, esta sociedad se esfuerza cada día por mantenerse como una organización firme en sus ideales y plasma durante lo cotidiano su mundo cultural, a través de la convivencia familiar, las prácticas comunitarias, religiosas, educativas, que demuestran el reforzamiento de principios éticos y filosóficos propios.

Al acudir a esta comunidad rural, que acoge en su mayoría a personas conocidas como mormones fundamentalistas, todas las regularidades antes mencionadas fueron observadas durante su cotidianeidad; todo eso permitió distinguir cierta uniformidad inherente a este grupo, posibilitándose con ello la identificación de patrones de conducta, y dio el fundamento necesario a un estudio que ahonda en aspectos culturales y pedagógicos, en donde la educación no es observada en su particularidad, sino que es dilucidada como resultado de la interacciones sociales, sus dinámicas, evoluciones y sus particularidades.

Para comprender a este grupo, metodológicamente se procedió a dilucidar los sustentos teóricos de la sociología antes planteados, desde donde se analizó e interpretó la realidad concreta en este grupo social. Se realizaron observaciones de primer orden, que permitieron el acercamiento a sus comportamientos en la vida cotidiana, lo cual implicó convivir en varias ocasiones con las familias que son parte de la comunidad; se observaron sus ocupaciones, tipo de educación, prácticas, intereses, modelos de producción y reproducción patrimonial, cultural y familiar.

Las interpretaciones realizadas en la comunidad LeBaron estuvieron fundamentadas en los planteamientos de la fenomenología y sus herramientas, las cuales fueron utilizadas como la estructura interpretativa para recopilar e interpretar la información relativa a los procesos de esta comunidad.

Esta sociedad se encuentra asentada en el municipio de Galeana, al noroeste del estado de Chihuahua, misma que en el último censo de población contabilizó poco más de dos mil habitantes hombres, mujeres, niños y ancianos, quienes comparten algo más que sólo las creencias religiosas. Son personas que conviven en un entorno que va alimentándose de su identidad individual y comunitaria, envueltas de un contexto cargado de una muy apreciable diversidad cultural.

Cabe mencionar que dentro de esta misma región existen otras colonias que también fueron fundadas por personas reconocidas como mormones, como la colonia Juárez o la colonia Dublán, quienes al igual que sus hermanos estadounidenses, con el paso del tiempo fueron cambiando sus costumbres al acatar las nuevas leyes expedidas por los líderes religiosos, incluyéndose entre éstas la prohibición del matrimonio plural. Es precisamente esto en lo que culturalmente se diferencian los colonos de LeBaron, quienes optaron por continuar con todas las consignas planteadas inicialmente por Joseph Smith en 1830, año en el que se originó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Esta diferenciación primordial entre los mormones fundamentalistas de aquellos que no lo son y que radica en la práctica del matrimonio plural o poligamia no es la única; si bien, el hecho de que actualmente dentro de esta comunidad se sigan conformando familias compuestas por un hombre, varias esposas y grandes cantidades de hijos, es algo que llama la atención por ser atípico en la cultura occidental; también se hace interesante observar la diferencia de las dinámicas e interacciones sociales que evidencian su particularidad, entre estas prácticas se encuentran su organización, sus actividades y los valores que se le inculcan desde pequeños.

Descrita desde el plano sociológico, dentro de las principales razones que dieron origen a esta comunidad estuvo la búsqueda por lograr congregar un mayor número de adeptos creyentes de una iglesia derivada de la religión mormona, una rama que emanó en 1955 en el estado norteamericano de Utah, constituida con el nombre de la Iglesia del Primogénito de la Plenitud de los Tiempos (Church of the First Born of the Fulness of Times); aunado a éste, otro fuerte motivo fue la búsqueda de un lugar aislado y poco habitado, con el fin de evitar las represalias sociales y la poca tolerancia religiosa y cultural de las que estas personas eran presas en el país vecino.

Si bien estas intenciones instigadas por los colonizadores que originalmente conformaron esta agrupación han continuado, también se han visto fusionadas con otros motivos, los cuales han logrado mantener cohesionados a los miembros de la colonia LeBaron; fundamentos tan sólidos como lo es el apoyo que reciben al retornar a la colonia, la familia derivada del matrimonio plural, el ser una comunidad autosuficiente, el mantener una economía fructífera y la convivencia en un ambiente tranquilo y familiar; tal como lo enuncia Fichter, al caracterizar el concepto de cultura:

Una persona puede evadirse de la sociedad por algún tiempo, pero no puede evadirse de la cultura. El ambiente cultural es probablemente el factor más fuerte que influye en el comportamiento social de la gran mayoría de las personas […]; las instituciones de su cultura han formado su personalidad social y han hecho de ella la clase de persona que es (Fichter, 1970).

Esta rama de mormones fundamentalistas, conocidos en sus alrededores como LeBarones, son descendientes de una cofradía compuesta por contadas familias estadounidenses que viajaron hasta territorio mexicano para echar raíces y preservar las tradiciones originales de su religión y defender así sus creencias; es una comunidad que actualmente resalta a simple vista por ser autosostenible, bien organizada, enigmática para la cultura no lebarona, digna tanto de respeto como de reconocimiento a su diversidad ideológica y cultural.

La primera impresión que tiene una persona externa, al llegar a esta comunidad, es de serenidad; al adentrarse en las calles de terracería se observan grandes casas “estilo americano” adornadas por extensos jardines, en donde niños consecutivos en edad son cuidados por hermanos mayores, donde también es común ver a mujeres caminando con un gran número de niños (hijos, sobrinos, vecinos) que son abrigados; familias enteras que pueden acudir y permanecer en hogares ajenos sin inconveniente alguno, es decir, son una gran comunidad unida que refleja que, a pesar de colindar con otros municipios urbanos, aún se mantienen de cierta manera como un grupo aislado, preocupado por el bienestar y resguardo de los suyos.

Cabe mencionar que los habitantes de la colonia LeBaron no son en su totalidad miembros de una misma iglesia, algunos de ellos también son mexicanos que han llegado a ser parte de familias méxico-americanas, que si bien no comparten la misma ideología sí se mantienen hasta cierto punto distantes de otras comunidades al sentirse parte de una colonia con estas particularidades.

Algo que resalta desde la primera visita es que este grupo de mormones en particular practica una serie de valores como la solidaridad, el apoyo a la comunidad, la productividad, la iniciativa, la disciplina y la responsabilidad; lo cual se refleja al observar los grandes sembradíos, y sobre todo huertos nogaleros, que rodean sus alrededores, la próspera economía que han desarrollado en pocas décadas y el clima de agrado que se observa en su trato cotidiano. Tanto estos como otros méritos sobresalen de igual manera dentro del núcleo familiar, donde la tolerancia, el cuidado, el esfuerzo, la armonía, entre muchas otras virtudes, conforman un semblante que resalta al ingresar y convivir dentro de un hogar en la colonia LeBaron.

Conclusiones que implican la reflexión

Como se puede observar, el rescate de todos estos elementos de origen, organización, valores y actividades que se llevan a cabo son tan importantes como las condiciones históricas previas, las cuales son elementales para comprender lo que se vive en una sociedad, advertir por qué se originó, cuáles han sido sus cambios sociales más significativos y cómo se encuentran actualmente, elementos que dan la pauta para elaborar una lectura de su realidad.

Es por lo anterior que cuando el agente externo, en búsqueda de rescatar los procesos culturales y educativos, acudió a esta colonia, sostuvo un acercamiento encaminado a conocer en la profundidad posible la totalidad de este grupo social. Por ello consideramos que resultó acertado hacer uso de la fenomenología en las ciencias sociales, propuesta por Alfred Schütz, quien vinculó la existencia del ser humano con las relaciones de interacción, donde las situaciones previas abastecen el escenario actual, y así fue posible interpretar la intersubjetividad social de esta comunidad:

Es precisamente en el mundo de la vida cotidiana donde se construyen los significados; un mundo considerado hasta entonces como un espacio de lo irrelevante, de lo repetitivo, donde ocurren nuestras acciones de manera inconsciente. Sin embargo, la percepción de que este mundo ha sido ordenado naturalmente o como una segunda naturaleza, obedece a que para el hombre común es superficial preguntarse acerca de su constitución. La actitud natural se caracteriza por el supuesto de que el mundo de la vida que yo acepto como dado es también aceptado como dado por mis semejantes (Hernández y Galindo, 2007: 235).

El análisis de esta intersubjetividad permite entrever lo complejo de las sociedades, de las relaciones entre los subgrupos existentes, de la construcción de las identidades individuales y colectivas, de las estructuras que dan lugar al funcionamiento de la colonia, e incluso de lo complejo de las reflexiones de los propios actores que conceden la identificación, reelaboración y exposición de los hechos sociales y educativos, los cuales han sido parte de la propia conformación de la colonia LeBaron.

Mediante esta interpretación y reconstrucción de la propia realidad es como se logra poseer una capacidad de comprensión de aquellos hechos significativos que han venido manteniendo patrones de conducta o, bien, saber reconocer cuáles son aquellos que redirigieron la historia de todo un grupo, es decir, la verdadera pretensión es lograr en los propios una conciencia que les permita reconocerse y valorarse como parte clave de la sociedad.

Derivado de las ideas anteriores se puede determinar que el concepto educación se encuentra estrechamente relacionado con los hechos sociales, por lo que se tuvo presente esta formulación, además de prestar atención a que la colonia LeBaron coloca como protagonistas tanto a la familia como a la misma comunidad y los equipara a nivel de los principales agentes encargados de la acción educativa sobre los individuos, por lo que se precisó observarlos con especial interés, para poder detallar aquellas particularidades educativas meritorias de reconocimiento.

Es por esto que la estrategia que sobresale al indagar los elementos educativos que forman al ser humano en una comunidad con estas características en particular sea un enfoque que ayude a comprender los objetivos, mismo que reconoce las orientaciones, respeta y revalora las prácticas educativas y culturales, ya que son éstas las que despliegan una serie de resultados que pueden aprovecharse en conjunto con otros recursos y poder llevar a cabo prácticas de cooperación y reciprocidad, claro está en búsqueda de un bien común.

A manera de conclusión, la interpretación de los hechos educativos y culturales permite dar a conocer apropiadamente una comunidad poco explorada, evitándose así prejuicios injustificados que se han originado por el desconocimiento. Otro aspecto que se encuentra muy relacionado con el anterior fue realizar una reconstrucción del recorrido histórico y social, ya que forma parte de la amplia diversidad cultural chihuahuense a la que no se le ha dado la importancia suficiente.

Con esto se busca reconocer el respeto y valor de la pluralidad, destacándose que las circunstancias y los ambientes predisponen la particularidad de los hechos y toma de decisiones. Finalmente, e igual de relevante, se pretende que con la interpretación y rescate de las propias narrativas de los habitantes de la colonia LeBaron perduren los testimonios de quienes de viva voz merecen exponer los procesos educativos y culturales que los han conformado tal y como son.

Bibliografía

Bonal, Xavier (1998). Sociología de la educación, una aproximación crítica a las corrientes contemporáneas. Barcelona: Paidós. [ Links ]

Fichter, Joseph. H. (1970). Sociología (séptima edición), vol. 55. Barcelona: Herder. [ Links ]

Hernández, Yazmín y Raúl Galindo (2007). “El concepto de intersubjetividad en Alfred Schütz”. Espacios Públicos, 228-240. Consultado en: <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=67602012>. [ Links ]

Gras, Alain (1976). Sociología de la educación. Madrid: Narcea. [ Links ]

Ritzer, George (1993). Teoría sociológica contemporánea. Madrid: McGraw-Hill. [ Links ]

Recibido: 07 de Abril de 2017; Aprobado: 07 de Junio de 2017

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