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Sociológica (México)

versión On-line ISSN 2007-8358versión impresa ISSN 0187-0173

Sociológica (Méx.) vol.29 no.82 México may./ago. 2014

 

Artículos

 

Sistema de protesta: política, medios y el #YoSoy 132

 

System of Protest: Politics, the Media, and #YoSoy 132

 

Marco Estrada Saavedra1

 

1 Profesor-investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México. Correo electrónico: msaavedra@colmex.mx

 

Resumen

En este artículo me ocupo del proceso de constitución del #YoSoy 132 como sistema de protesta. Con base en un trabajo de campo entre integrantes de este movimiento en diferentes instituciones de educación superior del Distrito Federal, después de reseñar el contexto en el que se constituyó este movimiento, enseguida describo su organización, el proceso de adhesión personal, y los hábitos informativos de sus integrantes. Asimismo me ocupo de sus demandas, sus tensiones y conflictos internos, esquema de observación e identidad. Por último, concluyo este artículo con una serie de reflexiones sobre el significado del 132 para la democracia.

Palabras clave: movimientos sociales, sistemas sociales, medios de comunicación, democracia.

 

Abstract

In this article, I deal with the process of creating #YoSoy 132 as a system of protest. Based on field work among members of this movement in different institutions of higher learning in Mexico City's Federal District, after describing the context in which the movement emerged, I proceed to describe its organization, the process of individual affiliation, its members, and informational habits. I also cover its demands, internal tensions and conflicts, form of observation, and identity. Lastly, I conclude the article with a series of reflections about the significance of "132" for democracy.

Key words: social movements, social systems, communications media, democracy.

 

El mundo insiste en ser como es, no como yo quisiera
José Emilio Pacheco

para Viviane Brachet.

 

Introducción

Apenas dos meses antes del 1° de julio de 2012, el resultado de las elecciones presidenciales parecía de antemano definido, al menos si uno hacía caso a los resultados de las diversas encuestas de intención de voto que a diario se presentaban en la prensa, la televisión y la radio. Con una holgada ventaja de alrededor de veinte puntos sobre su más cercano competidor, todo indicaba el triunfo avasallador de Enrique Peña Nieto, el candidato de la coalición "Compromiso por México", formada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). En consecuencia, en la ciudadanía imperaba la sensación de una victoria inevitable del ex gobernador del Estado de México.

El 1° de mayo las grandes televisoras anunciaron que no transmitirían en sus canales principales el primer debate entre los candidatos a la Presidencia de la República, organizado por el Instituto Federal Electoral y programado para el domingo 6 de ese mismo mes. Mientras que tv Azteca prefirió dar difusión a un partido de futbol, Televisa optó por un programa de concursos a la misma hora que los "presidenciables" expondrían sus razones para que la ciudadanía apoyara su programa político. El debate se llevó a cabo pero, a falta de un intercambio inteligente y acalorado de ideas y de proyectos entre los cuatro candidatos, la opinión pública prefirió concentrarse en la figura de la sensual edecán que apoyaba a la moderadora del evento. El gusto por la banalidad y la aparente indiferencia ciudadana hacia los temas sustantivos de la República parecía alimentar el convencimiento casi fatalista de que Peña Nieto sería el próximo presidente de México.

Todo esto se modificaría decisivamente sólo unos cinco días después. El 11 de ese mes Peña Nieto asistió, después de que ya lo habían hecho los abanderados del Partido Nueva Alianza y de la coalición "Movimiento Progresista", al foro "Buen Ciudadano", organizado por la Universidad Iberoamericana (UIA). En su intervención, el priísta fue confrontado por un grupo de alumnos y tuvo que abandonar con prisa el campus.

Tras el ríspido encuentro entre los universitarios y el candidato presidencial, y después de las subsiguientes descalificaciones de algunos políticos y las censuras al comportamiento de los estudiantes por parte de varios medios de comunicación, en unas cuantas semanas se constituyó el movimiento "#YoSoy 132" a finales de mayo de 2012. Mismo que se movilizó con gran impacto tanto en la plaza pública como en el ciberespacio, demandando básicamente la democratización de los medios de comunicación. Su capacidad de convocatoria lo convirtió, muy rápido, en un actor colectivo que políticos, instituciones y medios de comunicación tuvieron que reconocer y con el cual debieron negociar. A sólo unas semanas de los comicios presidenciales, su protesta pública generó la percepción de que el candidato príista quizá no sería el ganador indiscutible de la contienda electoral.2

En este artículo me ocuparé del proceso de constitución del movimiento 132 como sistema de protesta.3 Después describiré su organización, el proceso de adhesión personal y la experiencia política y los hábitos informativos de sus integrantes. Posteriormente trataré las demandas del "132", sus tensiones y conflictos internos, su esquema de observación y su identidad. Por último, realizaré una serie de reflexiones sobre el significado del "132" para la democracia.

Antes de entrar en materia, quiero hacer dos puntualizaciones teórico-metodológicas. En primer lugar, entiendo el #YoSoy 132 no en términos accionalistas sino comunicativos. Esto me permite tratarlo como un tipo de sistema social particular, a saber, como un sistema de protesta.4 Este último se caracteriza por su constitución y reproducción mediante comunicaciones orientadas al conflicto, las cuales se expresan temáticamente como movilizaciones de protesta en contra de diferentes oponentes (como el gobierno, las organizaciones eclesiales, las empresas, los medios de comunicación), o en contra de las consecuencias no previstas de las operaciones de las organizaciones de los sistemas funcionales de la sociedad (como la política, el derecho, la economía, la ciencia o el arte). Al diferenciarse de su entorno, este tipo de sistema logra su autopoiesis, creando estructuras propias de comunicación, organización, movilización, producción y distribución de recursos y bienes colectivos. De este modo, constituye su propia forma, es decir, la protesta; construye una perspectiva de observación (la crítica y la denuncia contestataria); elabora mecanismos de conducción (élites y liderazgos), reclutamiento (motivación y selección de miembros) e identidad (diferenciación del entorno); entabla alianzas y produce redes de interacción y comunicación con otros sistemas de protesta, organizaciones, colectivos, asociaciones, partidos, etcétera. Gracias a todo ello, el sistema es capaz de iniciar acciones de protesta y conflicto con otros sistemas sociales, especialmente con las organizaciones de los sistemas de funciones (por ejemplo universidades, empresas, iglesias, partidos políticos, diarios, centros de investigación, bancos, cortes jurídicas, etcétera).

Por otro lado, este trabajo es sólo un fragmento de una investigación más amplia sobre el 132. La información que utilizo en este texto proviene de una veintena de entrevistas estructuradas y a profundidad que he llevado a cabo, hasta ahora, con participantes del 132, todos ellos estudiantes y académicos jóvenes de instituciones públicas y privadas. Asimismo, echo mano de notas etnográficas de mis observaciones de diferentes manifestaciones y asambleas en el Distrito Federal. Finalmente, he revisado documentos y comunicados del 132, notas periodísticas, comentarios de opinión, ensayos y videos para comprender y analizar la protesta del movimiento. Por último, dado que me interesa enfatizar aquí la contingencia de la constitución y organización del 132, el marco temporal que abarco en este texto lo delimito de mayo a diciembre de 2012. El desarrollo ulterior del 132 después de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de México merece ser tratado en otro momento.5

 

La constitución del 132 como sistema de protesta

Observar el movimiento 132 resulta, teórica y empíricamente, fascinante, porque permite dar cuenta de la contingencia radical de la constitución de los sistemas de protesta. En efecto, las condiciones de formación del 132 las encontramos en la convergencia circunstancial de cinco procesos sociales. Entre éstos destacan dos en particular, porque son los que nos permitirían engarzar y dar forma a todos los demás. Me refiero a la protesta de los alumnos de la Universidad Iberoamericana (Ibero) en contra de Peña Nieto y a la circulación de una propuesta en las redes sociales de realizar una marcha en contra del candidato puntero.

 

Primer proceso

Con motivo de la presencia de los candidatos a la Presidencia en el foro "Buen Ciudadano" en la UIA, un grupo de estudiantes, autodenominado "Los presidenciables",6 decidió realizar diferentes acciones y cuestionamientos para cada presentación programada. Sus intervenciones tenían un carácter crítico y lúdico y abrigaban el único propósito de animar el debate político en la universidad. Así, a principios de mayo, se reunieron para discutir qué harían explícitamente en la conferencia de Enrique Peña Nieto. Además de formular preguntas que, eventualmente, podrían ser leídas en público de acuerdo con un procedimiento de sorteo,7 sopesaron la idea de teñir de rojo la fuente del campus, mancharse las manos de rojo, portar máscaras del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y llevar algunas pancartas con lemas alusivos a la represión del gobierno de Peña Nieto, seis años antes, a ejidatarios en San Salvador Atenco. Mediante un performance político querían llamar la atención sobre determinados asuntos. No había nada más.

Sin embargo, el giro inesperado que tomó la presentación de Peña Nieto cuando éste abordó el caso de Atenco rompió con todo guión de "Los presidenciables", los organizadores del foro y el equipo de campaña del priísta. En efecto, entre gritos de repudio y fuertes cuestionamientos, Peña Nieto salió huyendo, prácticamente, de la universidad. El evento y la protesta fueron videograbados por muchos asistentes y "subidos" a Internet de inmediato, en donde circularon y se comentaron abundantemente en las redes sociales. Omar, estudiante de ciencias de la comunicación de la uia e integrante de "Los presidenciables", comenta:

El famosísimo viernes negro [de Enrique Peña Nieto, EPN] yo no pude ir a la universidad por cuestiones del trabajo, pero me había comprometido con el grupo [de estudiantes] a mantener el contacto en las redes sociales, o sea, coordinando por afuera. Así, me llegaba toda la información de lo que estaba pasando en la Ibero y yo la retuiteaba. De hecho, mi tuit, en el que decía que los activistas [que habían acompañado a epn a la universidad] nos estaban quitando las pancartas [con leyendas en contra del candidato] que queríamos meter al auditorio, se convirtió en trending topic ese día. Así, por un lado, tenía el celular y, por el otro, estaba en el Facebook platicando con los que podía. Me tuiteaban y yo difundía la información (entrevista, 6 de octubre de 2012).

 

Segundo proceso

Este primer micro proceso no habría pasado, seguramente, de ser una más de las anécdotas chuscas y penosas tan propias de cualquier campaña política. Sin embargo, el incidente -que en el lector de periódicos o el telespectador no hubiera pasado de provocar el esbozo de una sonrisa burlona-, adquirió una trascendencia insospechada a partir de los comentarios sobre lo acontecido en la Ibero.

La televisión y muchos diarios nacionales mencionaron la noticia afirmando que no había sido una manifestación auténtica de universitarios sino de activistas políticos. El presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, describió a los estudiantes como "un puñado de jóvenes que no son representativos de la comunidad de la Ibero, [que] asumió una actitud de intolerancia respecto de los planteamientos que hacía nuestro candidato". Por su parte, un senador del PVEM, Arturo Escobar y Vega, comentó en una entrevista vía telefónica: "[La] mayoría de los que abanderaron esta parte final del acto no son estudiantes de la Ibero [...]; la información que se nos da al final [del evento] es que grupos cercanos a Andrés Manuel López Obrador [...] estuvieron promoviendo y organizando [...] a estos jóvenes para que provocaran al candidato". Asimismo, el líder nacional de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) del PRI, Emilio Gamboa Patrón, manifestó a la prensa: "Fue un boicot, una trampa, una actitud porril, provocadora, pero el candidato no cayó en eso".8

 

Tercer proceso

A juzgar por el tratamiento mediático de lo ocurrido ese 11 de mayo, lo que cualquiera podía observar en ese momento era, sobre todo, un gran alineamiento de una parte importante de la prensa escrita y electrónica en favor del candidato de "Compromiso por México". En todo caso, no había ningún movimiento, sino sólo un grupo de estudiantes, como los hay en cualquier universidad, que manifestaba su opinión política. No se encontraban organizados y carecían de cualquier filiación partidista. Únicamente ejercían sus derechos ciudadanos. De tal suerte, que sintieron una gran estupefacción al constatar la reacción de los medios y, sobre todo, la manera en que manipularon la información sin hacer ningún intento profesional de corroborar los dichos de los políticos y mucho menos tratar de escuchar el punto de vista de los estudiantes. En otras palabras, estaban indignados por las calumnias que sin mayor pudor se expresaban sobre ellos. Vale la pena leer el testimonio de Ana, estudiante de ciencias de la comunicación en la Ibero e integrante también de "Los presidenciables", para observar la desproporción entre lo que hacían y manifestaban y los efectos que sus dichos y acciones tuvieron en los siguientes días:

[El viernes 11 de mayo] Rodrigo, un buen amigo, nos manda a muchos un inbox en el que nos exhorta a hacer algo al respecto [de las declaraciones calumniosas en su contra]. Al final, hacia las 4 p.m., se nos ocurrió hacer un video en el que afirmáramos que no éramos ni porros ni acarreados, sino estudiantes de la UIA. A mí, al principio, sí me preocupó mucho que saliera nuestro número de cuenta en el video, porque me parecía peligroso, pero al final lo dejamos así, porque, de lo contrario, se perdería el punch de la afirmación de que sí éramos alumnos, de que nadie nos había entrenado ni pertenecíamos a ningún partido. Subimos la convocatoria a nuestros amigos y hacia las 9 p.m. únicamente teníamos cuatro videos en total. A la mañana siguiente apenas había quince videos, pero a las 6 p.m. ya teníamos sesenta. Al principio nos conformábamos con contar sólo con cincuenta videos, pero seguimos hasta cien y, claro, llegamos a los 131 [...]. [Hubo algunos compañeros que por diferentes razones nos pidieron omitir su video. Y así lo hicimos en un par de casos], pero [al final] dejamos [el video ya] así, porque a nadie se le puso pistola en la cabeza para participar y todos sabían perfectamente que tenían que dar su número de cuenta [de identificación estudiantil]. Todavía recuerdo que en esa conversación escribí: "güey, si no estamos organizando un movimiento estudiantil; o sea, se trata de fresas ofendidos [en referencia a los participantes en el video]; no hay ninguna organización, ni hay ningún movimiento social". Ahora que leemos esta conversación nos morimos de risa (entrevista, 27 de octubre de 2012).

Así, el 14 de mayo un grupo de 131 estudiantes iberoamericanos publicó un video en Internet en el que, cada uno con credencial en mano y dando su número de matrícula, respondían indignados a las descalificaciones de políticos y medios: "[...] estimados Joaquín Coldwell, Arturo Escobar, Emilio Gamboa, así como medios de comunicación de dudosa neutralidad, usamos nuestro derecho de réplica para desmentirlos. Somos estudiantes de la Ibero, no acarreados, no porros, y nadie nos entrenó para nada [...]"9

 

Cuarto proceso

La pura negación de una comunicación -por ejemplo, "somos estudiantes, no porros"- no constituye, por sí misma, un sistema de protesta, es decir, un sistema social que se (re)produzca mediante comunicaciones de protesta (Estrada Saavedra, 2012 y 2014; Luhmann, 1987, en particular el capítulo 9). En otras palabras, a pesar de que en apenas unas horas el video y los comentarios al respecto en las redes sociales se convertirían en un trending topic nacional y mundial, no existía entonces movimiento alguno.

Mientras que los estudiantes iberoamericanos se organizaban para escenificar un happening de protesta durante la intervención del Peña Nieto en el foro de la UIA, el 1° de mayo, hacia las 9 de la noche, una comunicación en contra del candidato puntero en las encuestas empezaba a circular y retransmitirse en las redes sociales. "Aquella noche [una joven] echó a rodar entre sus mil 805 seguidores un tuit en que se leía: Quién se apunta a la #MarchaAntiEPN" (De Mauleón, 2012: 35). En el mensaje se arengaba a sumarse a una marcha en contra de Peña Nieto el sábado 19 de mayo. Después de una respuesta poco entusiasta, la propuesta corrió con mayor suerte gracias a que el tuit fue reenviado y multiplicado por periodistas militantes de la izquierda que se encargaron de difundirla entre sus "seguidores". "Los mensajes comenzaron a saltar de una cuenta a otra. Se había sembrado el germen del huracán de protestas que, convertidas en una fuerza política emergente, arrastraron a la calle, dos semanas más tarde, a 46 mil jóvenes (según un reporte de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal) articulados por herramientas cibernéticas" (De Mauleón, 2012: 35 y ss). En muchas otras partes del país también tuvieron lugar manifestaciones similares, aunque no con una asistencia tan copiosa como en la capital.

 

Quinto proceso

Aún insatisfechos con el ninguneo de políticos y medios hacia sus personas en los siguientes días, el minúsculo grupo de estudiantes de la Ibero decidió organizar, el viernes 18 de mayo, una marcha para protestar contra la política informativa de Televisa. A esta acción se sumarían también estudiantes del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (TEC), la Universidad del Valle de México (UVM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Todos ellos partieron del campus de la Ibero en dirección al corporativo de Televisa en Santa Fe.

Los estudiantes dirigieron sus reclamos a la televisora, porque en sus espacios noticiosos ofreció una cobertura desproporcionada a los que juzgaban el incidente en la Ibero como un "motín porril". Además, desde años atrás algunos medios (en especial, el semanario Proceso) habían documentado, si bien no de manera concluyente, un supuesto convenio entre una filial de la empresa y Enrique Peña Nieto para dar a conocer a éste último entre la teleaudiencia desde 2006 y perfilarlo así como un posible candidato presidencial, mediante "publirreportajes" que eventualmente violaban el espíritu de la ley electoral. Al igual que un segmento de la opinión pública, algunos medios de comunicación y el candidato de la izquierda, los estudiantes consideraban a Televisa, en consecuencia, como el "brazo mediático" de la precampaña y la campaña de Peña Nieto. Al definir el binomio Televisa-EPN, los estudiantes estarían sentando las futuras bases de lo que, más tarde, sería la "perspectiva de observación" del sistema de protesta #YoSoy 132.

Aunque no fueron realmente muchos los asistentes a la marcha, las consecuencias de la protesta fueron muy significativas. Primero, porque al confrontarse con el medio de comunicación más poderoso e influyente del país, éste no tuvo más remedio que abrir espacios noticiosos a las voces y reclamos de los estudiantes. Así, otros medios reportaron y comentaron también la noticia, con lo que se multiplicó el impacto de la marcha. En segundo lugar, mientras los manifestantes recorrían las calles también transmitían mensajes con sus teléfonos inteligentes, los cuales eran reenviados en las redes sociales. De tal modo, lograron generar una gran resonancia para su protesta. Finalmente, la invitación a sus compañeros de otras universidades a sumarse a la marcha supuso el inicio de la comunicación inter estudiantil, que sería fundamental para constituir, más adelante, el movimiento 132.

En medio de los preparativos de la marcha contra Televisa, los estudiantes de la Ibero y otras universidades privadas decidieron asistir a la "marcha anti Peña Nieto", el 18 de mayo:

Se decidió que quien fuera, iría como ciudadano, nada de [marchar como parte de un] contingente [recuerda Ana de la Ibero]. ¡Ay, vi tanto desorden en la reunión, que yo salí medio decepcionada y desesperanzada! La verdad los veía con muchas ganas, pero también muy desorganizados, y pensé que [a la larga] les daría una flojera absoluta [...] Jamás se pensó [en el grupo] en una marcha, sino más bien en ocupar [el monumento de la] Estela de Luz. Éramos tantos allí que nos desbordamos. De repente alguien gritó: "al Ángel" [es decir, al monumento del Ángel de la Independencia, también en la avenida Reforma], y nos fuimos al Ángel. Y otro gritó después, a Televisa, y hacia allá fuimos. ¡Nada era planeado! (entrevista, 27 de octubre de 2012).

Lo importante de esta manifestación en contra del candidato priísta es que hizo visible, de manera masiva, a los estudiantes en el espacio público; y que éstos percibieron las posibilidades existentes de la movilización política. En ese momento, sin embargo, no eran sino una masa amorfa. Es verdad que ésta contaba con convicciones fuertes (la democratización de los medios de comunicación y el rechazo a Peña Nieto como eventual presidente), pero nada más. En otras palabras, la comunicación de protesta que circulaba en las redes sociales y se manifestaba en las calles era, en el mejor de los casos, una mera preferencia política.

No obstante, los estudiantes sacaron varias lecciones del mitín, las cuales tendrían importantes repercusiones en la formación del 132. Primero, refrendarían su oposición a Peña Nieto; segundo, a raíz del intento de la coalición de izquierda de capitalizar a su favor la protesta se reconoció la importancia de declararse apartidistas;10 y, finalmente, se tomó conciencia de la necesidad de organizarse y tener una voz propia e identificable en la plaza pública.

Como conclusión preliminar sobre este apartado hay que destacar, sobre todo, la inexistencia de una intención estratégica de formar un movimiento. En segundo término, no se puede dejar de notar que la rápida circulación de imágenes, información y opiniones en los medios de comunicación y en las redes sociales generó una creciente presión entre los futuros integrantes del 132 para tomar decisiones y actuar expedita e inesperadamente como respuesta a lo que se expresaba sobre ellos en los espacios mediático y virtual. Así, medios y redes se conjugaron para acelerar la constitución del 132. Como en seguida expondré, la comunicación fue decantándose en una selección temática más definida que permitió la conformación de una microestructuración, gracias a los procesos interactivos cara a cara que tenían lugar paralela, aunque no sincronizadamente, en diferentes universidades. Dicha comunicación se diferenció, adquirió estabilidad y conformó la organización, entonces, del 132.

 

La organización del 132

Las opiniones en favor de democratizar los medios de comunicación o en contra del candidato presidencial del PRI no eran suficientes, en sí mismas, para formar ningún sistema de protesta. Ni los medios ni las redes sociales tienen, de manera autónoma, la capacidad de constituir ningún movimiento social.

El caso del 132 no es diferente. Los manifestantes estudiantiles en la avenida Reforma de la ciudad de México eran en ese momento no más que una masa amorfa. No obstante, ésta empezaría poco a poco a adquirir forma. Por decirlo así, la comunicación de protesta comenzó a reclutar y organizar a sus miembros y seguidores. Y ello ocurrió de manera descentralizada. En efecto, en los primeros días tras la marcha en contra de la política informativa de Televisa (18 de mayo) se conformaron, paralela e independientemente, diversos grupos de estudiantes en diferentes universidades, que se sintieron identificados con sus compañeros. Todos ellos asumieron y reprodujeron las comunicaciones de protesta del "Somos más que 131". A continuación, cito tres testimonios para ilustrar lo anterior:

Todo era súper espontáneo [en esos días después de la marcha contra Televisa, el 15 de mayo], -dice Margarita, estudiante de relaciones internacionales del ITAM. Nos organizábamos por Facebook. Definíamos allí el lugar y la hora, y nos encontrábamos allí. En el ITAM había mucha gente que participaba, pero así como muy marginalmente. Por ejemplo, decían "órale, yo te ayudo a llevar dos carteles". La gente en el ITAM era muy apática; además, era el tiempo de los exámenes. Así que nosotros diez nos íbamos organizando sobre la marcha, distribuyéndonos algunas tareas conforme lo necesitábamos. O sea, realmente no había ninguna organización establecida. Ya pasando la marcha de la Estela de Luz se organizó una asamblea en forma con invitación abierta en el ITAM. En ella se votaron a los voceros, que eran los encargados de pasar la comunicación. Y también algunos se ocuparon de la página de Internet y del Twitter (entrevista, 6 de noviembre de 2012).

Aquí en el Colmex [cuenta Alida, doctoranda de El Colegio de México] unos compañeros decidimos hacer un simulacro electoral. Todo fue muy fast track, pues estábamos ya al fin del semestre. Entonces, en una semana lo organizamos rápido, y eso como que empezó a politizar un poco a la comunidad estudiantil del colegio. Bueno, no es que no fuera política, pero a revivirla un poco. Todo esto sucede cuando salió la convocatoria de la asamblea en las islas de la UNAM. Entonces, a un compañero de aquí se le ocurrió hacer una convocatoria en Facebook para que fueran un grupo de compañeros a esa asamblea. Y efectivamente fueron cuatro o cinco. A partir de ahí, una semana después, hicimos nuestra primera asamblea [es decir, el Colmex-132]. En mi caso no fue una decisión [planeada] de participar en el 132. Más bien, a raíz del simulacro hubo el clima apropiado en El Colegio de México para que pudiéramos empezar a hacer un grupo Colmex 132 (entrevista, 5 de octubre de 2012).

Así, acudimos a la asamblea de las islas [en la UNAM] -recuerda Gonzalo, estudiante de maestría en la UNAM. Entonces vimos que había muchos jóvenes de muchas universidades y que no se limitaba al sector burgués, sino que era representativa de todos los sectores de la sociedad. Entonces, decidimos formar una organización a partir de nuestras intervenciones en la asamblea de la Facultad de Filosofía (entrevista, 15 de noviembre de 2012).

Este conjunto de miríadas de iniciativas individuales e independientes permitió, a la larga, la posterior estructuración organizativa del #YoSoy 132.

En estos primeros días, entre la protesta estudiantil contra la política informativa de Televisa (18 de mayo) y la asamblea de las islas en la UNAM (el 26 de mayo), se conformaron, en forma paralela e independiente, diversos grupos de estudiantes en diferentes universidades (y, dentro de éstas y especialmente en las grandes universidades públicas, en distintas facultades y/o planteles), que se sintieron identificados con sus compañeros de la Ibero, el Tec. de Monterrey, el ITAM, la Anáhuac y La Salle, y por ello asumieron y reprodujeron las comunicaciones de protesta del "Somos más que 131". Esta formación primitiva de lo que después se conocerían como las asambleas -que teóricamente hay que tratar como sistemas de interacción recurrentes-, se vio facilitada tanto por la abundancia de notas y comentarios periodísticos en los medios de comunicación en el marco del proceso electoral en marcha, como por la transmisión de la información y por las discusiones en los foros de las redes sociales sobre lo que estaba ocuriendo, tanto en el mundo virtual11 como en el análogo,12 a partir del "viernes negro" del candidato presidencial del PRI.

La formación circunstancial de estas asambleas en distintas universidades, cuyo acoplamiento holgado entre sí consistía en la (re)producción de la comunicación en torno al "Somos más de 131", permitiría la estructuración organizativa del #Yo Soy 132, cuya forma empezaría a estabilizarse en la asamblea del 30 de mayo en la zona de las islas de Ciudad Universitaria de la UNAM. En efecto, unos días antes del 26 de mayo, estudiantes de distintas universidades -entre ellas la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Ibero, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN)-, se reunieron para decidir qué acciones seguirían para el movimiento (El Universal, 2012, citado en Urbina, 2012). Asimismo, el mismo día se congregaron "estudiantes de la UNAM y miembros de la Coordinadora Interuniversitaria del Movimiento YoSoy132 en la zona de 'las islas' en Ciudad Universitaria para nombrar representantes de las diversas facultades ante esa instancia" (Notimex, 2012, citado en Urbina, 2012). Asimismo, se creó una Coordinadora Universitaria, la cual "funciona de manera democrática y plural, donde se escuchan todas las voces, sumando esfuerzos y en pro de una democracia auténtica. Muestra de ello es el surgimiento de múltiples movilizaciones que se hermanan a la causa" (Gómez, 2012, citado en Urbina, 2012).

Así, el 30 de mayo se realizó la Primera Asamblea Universitaria. Con una asistencia de siete mil personas, de 35 universidades, la asamblea duró ocho horas. En ella se organizaron quince mesas de debate;13 se anunció que ese fin de semana tendrían un encuentro con los indignados españoles del movimiento 15-M, y en fecha no precisada con el movimiento Occupy Wall Street. Después de la presentación de los 150 voceros de cada uno de los planteles educativos presentes en la asamblea, a las 15:30 comenzaron las mesas de debate, en las que participaron, aproximadamente, 250 alumnos por mesa (Granados, 2012, citado en Urbina, 2012).14

La existencia previa de asambleas universitarias predefinió la organización general del sistema de protesta que, mediante ensayo y error y muchas horas y días de discusión colectiva, a la larga se establecería. Así, en un primer momento, estas asambleas representaban a los estudiantes (autoelegidos) de una sola universidad. Por eso, al encuentro del 30 de mayo cada una de ellas comisionó a un representante y un vocero ante el pleno. Por razones de "democracia y horizontalidad", posteriormente se decidió que los representantes y voceros fueran rotativos. Conviene mencionar también que, en un principio, las asambleas eran de estudiantes, pero conforme el movimiento crecía se aceptó que se integraran asambleas de sectores sociales no necesariamente estudiantiles (como la de "académicos" o la de la "acampada del monumento a la Revolución") e, inclusive, de personas de otros países (como España, Italia, Estados Unidos, etcétera). Por otro lado, debido a la cantidad de participantes que se sumarían en los siguientes días y semanas, las asambleas ya no se conformaban necesariamente sólo por institución, sino también por plantel o facultad. Por ejemplo, junto a la asamblea de El Colegio de México (Colmex) se organizaron sendas asambleas de la UAM, en sus unidades Azcapotzalco y Xochimilco, así como de las facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Políticas de la UNAM. Además, la incorporación de las universidades de los estados también provocó tensiones organizacionales por la sobrerrepresentación de las universidades del Distrito Federal y el principio de horizontalidad democrática entre los integrantes. Asimismo, en un principio funcionó una coordinadora interuniversitaria que asumía las tareas de difusión y organización:

Muchos compañeros tacharon eso como una forma muy vertical [menciona José Luis, estudiante del Colmex], porque después la coordinadora se hizo de un poder mediante el cual eran los interlocutores del movimiento con los medios de comunicación y ellos convocaban a las demás asambleas interuniversitarias, de manera que yo sí vi un problema en que la coordinadora fuera un grupo compacto, pero también una ventaja, porque las decisiones se tomaban de manera más fácil y más rápida, y también porque la visión que ellos tenían de la organización a mí en lo personal me gustaba, porque fue un cambio de organización fundamental a lo que yo estaba acostumbrado, que era el asambleísmo constante [en el Colegio de Ciencias y Humanidades y en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en donde estudió] (entrevista, 10 de octubre de 2012).

Muy pronto se desechó a la Coordinadora y se instituyó la Asamblea General Interuniversitaria (AGI) como el órgano de autoridad máxima en el 132.

Organizativamente, el 132 se compuso entonces de 130 asambleas locales autónomas (ALA) que cuentan con representación en la AGI para tomar decisiones en torno al movimiento en su conjunto. En esta última se reúnen, además de los representantes, también observadores de las diferentes ALA. La tarea de los observadores no es otra que la de respaldar las decisiones locales y generales que fueron tomadas con anterioridad. Finalmente, el trabajo de la AGI lo realizan las comisiones especializadas conformadas por los representantes y observadores de las ALA.

De esta forma, estuvieron operando las comisiones de Comunicación y Prensa, de Derechos Humanos, Jurídica, Logística, de Seguridad, de Vigilancia Ciudadana y de Vinculación.15 Internamente, el sistema de protesta se conformó por una diferenciación segmentaria: la AGI se estructuró y organizó básicamente como las ALA que la componían.

En resumen, la estructuración de la organización del 132 como sistema de protesta ha sido un producto de ensayos y errores contingentes y creativos en la búsqueda de adaptarse tanto a acontecimientos y desafíos de su entorno (por ejemplo, marchas y mítines de protesta contra los medios de comunicación o el PRI, censura informativa, etcétera), como a las condiciones que ocasionaron la participación masiva de tantos estudiantes y simpatizantes, así como a la heterogeneidad de sus respectivas culturas políticas por lo cual se requería, para conservar la pluralidad política interna, establecer procedimientos básicos (como los de participación, discusión, representación) y principios mínimos (como la autonomía de cada asamblea) que permitieran, a la vez, una representación legítima, una toma de decisiones vinculantes y mecanismos de cooperación y movilización. Por otro lado, no es de extrañar que se adoptara la asamblea como forma organizativa del 132 debido a que está muy extendida en la cultura contestataria y entre los repertorios de la acción colectiva en México. En este sentido, no hay que subestimar el peso de la UNAM (tanto en términos de volumen de participantes como también simbólicos) para que se adoptara, por decirlo así, de manera natural, la opción asambleísta, una forma organizativa que supone la preeminencia del control colectivo sobre las declaraciones, las acciones y la representación de los delegados y demás personalidades individuales.

En síntesis, si bien es verdad que la comunicación de protesta16 se difundió por las redes sociales, también lo es que sólo gracias a la interacción personal -en forma de múltiples sistemas de interacción denominados ALA- fue posible organizarla definitivamente como sistema de protesta. Asimismo, es cierto que debido a dicha interacción el sistema logra reproducirse tanto en las asambleas locales universitarias como en la AGI. De tal suerte que se produjo un acoplamiento entre la comunicación telemáticamente mediada de las redes sociales17 y la que surge de las interacciones personales.

La importancia de las redes sociales para el 132 consistió en que se trataba de un instrumento tanto de comunicación interna, gracias al cual se trasmite información, se coordinan tareas y se discuten temas relevantes para el movimiento, como de comunicación externa con el entorno, mediante el cual se difunden sus posiciones políticas, se dan a conocer sus movilizaciones y actividades (por ejemplo, conciertos de rock, etcétera) y se cultivan sus relaciones con grupos afines y solidarios. Así pues, si bien el funcionamiento de las redes sociales acelera la difusión masiva de la información y de la comunicación, y contribuye a la formación de la opinión público-política, por sí mismas no fueron un factor suficiente para la constitución del 132 como sistema de protesta.

 

El proceso de adhesión

El compromiso personal con el movimiento no fue menos circunstancial que el improbable inicio del 132. En efecto, muchos de los que se integraron a la protesta no lo hicieron siguiendo alguna convocatoria difundida en las redes sociales, sino por invitaciones personales fortuitas. Ilustro este punto con algunos testimonios:

Mi involucramiento fue como una mega casualidad, [comenta Margarita del ITAM]. La verdad, no fue algo que busqué o [sobre lo que] tomé la decisión [consciente para hacerlo]. Simplemente un amigo [estudiante del Tec de Monterrey] convocó en su página de Facebook a asistir a la marcha del viernes 18 [en contra de Televisa]. El evento [anunciado en la página] creció como hasta los setenta mil invitados. Y yo ofrecí ayudar a difundirlo y organizarlo en el ITAM, porque veía que sólo respondían los de la Anáhuac y el Tec. Y así fueron respondiendo poco a poco. La verdad, todo fue súper espontáneo. Bueno, organizamos la marcha fuera de Televisa San Ángel. Nos pusimos de acuerdo con los de la Ibero, el Tec y la Anáhuac. ¡Nunca esperamos tanta asistencia! Fue totalmente sorpresivo. Después de la marcha fue como "¡ah, bueno, ya me voy a mi casa!" En realidad, seguí en el movimiento por pura inercia sin reflexionarlo mucho. Los de la Ibero nos llamaron porque iban a organizar una reunión con gente de otras universidades para saber qué se podía seguir haciendo (entrevista, 6 de noviembre de 2012).

Yo me involucré en el 132, -dice Daniel, estudiante de ciencias políticas del ITAM - cuando una amiga -Sofía- me encontró haciendo un trabajo de políticas públicas en el salón de juntas y, sin más, me dijo: "Oye, estoy en un proyecto, y tienes que meterte [en él]". Ni siquiera me preguntó. Así, me metí en el movimiento por inercia, aunque, de hecho, yo creo que lo hubiera hecho de cualquier forma si hubiera visto la convocatoria [de la marcha contra Televisa] por Facebook. La verdad, fui un acarreado, pero luego le vi el gusto. [...Entendí] que en ese momento se podían hacer cosas y que podría haber un cambio en la manera de hacer política en este país. Vi, pues, la oportunidad de ser, literalmente, parte de un cambio un poquito más trascendental (entrevista, 6 de noviembre de 2012).

En mi último semestre del doctorado -cuenta Saraí, doctoranda de El Colegio de México- yo estaba haciendo una estancia de investigación en Argentina. Cuando sucede lo de la Ibero, yo estaba, pues, fuera del país. Cuando regresé a México, un compañero me invitó a una reunión de la asamblea del Colmex. Asistí y de pronto ya tenía una comisión para elaborar preguntas para el debate [entre los candidatos presidenciales, que organizaba el "132"]. Como estaba en una fiesta olvidé registrarme, pero mis amigos lo hicieron por mí y me incluyeron en la mesa de economía, pues soy economista (entrevista, 15 de octubre de 2012).

Aquí hay que subrayar varias cosas. Primero, la importancia de los contactos y de la confianza personal para involucrarse en el movimiento. Segundo, el carácter no deliberado de la decisión de iniciar un movimiento o formar parte de él. Tercero, la sorpresa de los mismos participantes ante el crecimiento y los efectos de la movilización. Cuarto, el reconocimiento de la oportunidad que se abría para poder participar activamente en un proceso organizativo. Quinto, el deseo de asumir una responsabilidad cívica y/o política por el bien colectivo. Sexto, la importancia de las redes sociales como instrumentos de comunicación no controlados centralmente y con gran capacidad de difundir información sin saber si ésta será seleccionada y comprendida para convertirse en una unidad comunicativa que se concatene con otras generando más comunicación de protesta. Séptimo, se buscó un espacio de participación política en el que se pudiera ensayar una forma alternativa de hacer política a la institucional. Octavo, el anhelo de un cambio político significativo ("trascendental"). Noveno, este involucramiento casi casual con el movimiento no debe entenderse como un signo de ingenuidad o de ausencia de conciencia política o social -lo que sea que esto último signifique-, sino que se explica por el del hecho de que todo ello fue un proceso no planeado, un resultado contingente. Además, debe subrayarse que los integrantes del 132 no son políticos ni activistas profesionales, quienes se caracterizan por definir permanentemente su comportamiento (al menos el público) en términos políticos. Así que su compromiso con la protesta estudiantil no la entienden, al menos en un primer momento, como una acción política. Ellos mismos se sorprenden de que esto sea, finalmente, lo que están haciendo.

 

Experiencia política y hábitos informativos

Sin duda, "#YoSoy 132" es fundamentalmente un movimiento de estudiantes universitarios (principalmente de licenciatura, pero también de posgrado). No obstante, en él también participan bachilleres, jóvenes académicos y grupos no universitarios.

Por esta razón, dependiendo de la edad de los diferentes segmentos de integrantes que lo componen, las experiencias políticas previas son disímiles. Menciono los casos más extremos que hasta ahora he encontrado en mi investigación. Para la gran mayoría de los bachilleres y estudiantes de los primeros semestres de licenciatura, el "132" es su primera experiencia política -inclusive antes que la electoral, ya que algunos unos eran menores de 18 años o aún no habían tenido la oportunidad de votar en comicios locales o federales. Entre los de mayor edad, la participación activa en la huelga de la UNAM en 1999 y en algunas de las movilizaciones prozapatistas fue fundamental en su educación política. Incluso también hay quienes anteriormente a su involucramiento en el 132 no mostraban ningún interés por la política institucional o por la de los movimientos populares, por considerarlas una actividad "viciada y prostituida", que "enloda", como varios de mis informantes me lo expresaron.

Esta variedad de experiencias políticas previas da cuenta de diferentes culturas y distintas capacidades políticas al interior del 132. La heterogeneidad política, junto con la pertenencia a diferentes estratos socioeconómicos de los integrantes del 132 explican, en parte, la elección de la forma de organización del movimiento -como un conjunto de asambleas autónomas y con iguales derechos y representación-, pero también los problemas y tensiones en la cooperación y movilización del 132, como explicaré más adelante.

Por otro lado, a pesar de que al movimiento "#Yo Soy 132" se le identifica como producto de la comunicación de las redes sociales virtuales, lo paradójico es que muchos de sus integrantes sólo hacen un uso muy moderado de las mismas. Inclusive, únicamente a partir de su involucramiento en el movimiento es que muchos abrieron (o, en su caso, reactivaron) cuentas en Facebook y Twitter con el fin de mantenerse comunicados, intercambiar información y coordinarse para la realización de tareas. Además, el uso de las redes sociales está muy diferenciado dependiendo de la edad, los estudios y el trabajo. Unos las utilizan para los objetivos exclusivos de la movilización y, en especial el Twitter, para informarse rápidamente del acontecer político nacional e internacional. El uso recreativo y personal de Facebook es menor de lo que se podría esperar por diferentes razones. Primero, están muy conscientes de los inconvenientes (incluyendo los relativos a la seguridad personal) que un acceso incontrolado a su información personal, privada e íntima podría traerles si ésta es utilizada indebidamente por personas no autorizadas. En segundo lugar, la enorme inversión en tiempo y energía que implica participar activamente en los intercambios comunicativos de la red. Y en tercer término, a algunos simplemente les parece aburrido y banal comentar cualquier opinión, ocurrencia, fotografía o video que ingrese a su cuenta.

Por supuesto, también está el grupo de quienes hacen un uso cotidiano18 de las redes y de las tecnologías de la comunicación desde mucho antes de formarse el movimiento y con fines lúdicos, personales e informativos.19 Entre estos últimos, su participación en el 132 implicó, sin embargo, ampliar la paleta de posibilidades de las redes, agregándoles la dimensión política.

Lo anterior no significa que Twitter sea una red social más política que Facebook. Para muchos Twitter es, principalmente, un medio de información rápida y puntual por el cual se enteran primero de las noticias. En este sentido, tiene una función primaria de formación de opinión política. En cambio, como veremos más adelante, Facebook adquiere para ellos un uso político más claro, primero, porque a través de esta red se transmite información sobre las actividades del movimiento, se coordinan para realizar ciertas tareas, "cuelgan" documentos de trabajo y discusión, notas y comentarios periodísticos o forman foros de discusión. En resumen, la utilización que le den a las redes sociales determina su carácter político o no. Todavía más: lo personal, lo recreativo y lo político no necesariamente son excluyentes en la participación en las redes sociales.

Por otro lado, los integrantes del "132" se caracterizan por informarse principalmente a través de Internet. En efecto, casi no leen periódicos impresos;20 prefieren los portales electrónicos de diarios y revistas nacionales, internacionales e independientes. La radio es también una fuente de información. Entre ellos, muy pocos ven con frecuencia la televisión.

Precisamente su acceso a múltiples fuentes de información les permite comparar el tratamiento diferente que se confiere a una nota en los distintos medios de comunicación. En esta circunstancia se basa, fundamentalmente, su creencia en el sesgo y la parcialidad informativa de las grandes televisoras nacionales, Televisa y tv Azteca; que son interpretados, en consecuencia, como manipulación de la información.

A pesar de las grandes posibilidades informativas que ofrece la navegación en la red y la existencia de foros virtuales de discusión, resalta el hecho paradójico de que para los integrantes del "132" la credibilidad de la información que circula a la red se basa en la autoridad que le otorgan a los medios de comunicación tradicionales: prensa, radio y televisión.21

 

Las demandas del 132

La censura de algunos medios de comunicación -ya sea mediante omisión o por distorsión tendenciosa de lo acontecido el 11 de mayo en la UIA y sus secuelas inmediatas-, así como las descalificaciones autoritarias de políticos del PRI y el Partido Verde contribuyeron, paradójicamente, a definir el tema de la protesta y la identidad del naciente "#YoSoy 132". El mensaje del ahora famoso video de los estudiantes de la UIA anticiparía, entonces, la demanda central del sistema de protesta. En efecto, unos días después lo expresaron con claridad en el Primer comunicado de la Coordinadora del Movimiento YoSoy 132 (Manifiesto):

Es momento de que luchemos por un cambio en nuestro país, es momento de que pugnemos por un México más libre, más próspero y más justo. Queremos que la situación actual de miseria, desigualdad, pobreza y violencia sea resuelta. Las y los jóvenes de México creemos que el sistema político y económico actual no responde a las demandas de todos los mexicanos [...].

Los estudiantes unidos de este país creemos que una condición necesaria para corregir esta situación consiste en empoderar al ciudadano común a través de la información, ya que ésta nos permite tomar mejores decisiones políticas, económicas y sociales. La información hace posible que los ciudadanos puedan exigir y criticar, de manera fundamentada, a su gobierno, a los actores políticos, a los empresarios y a la sociedad misma. Por eso, YoSoy132 hace del derecho a la información y del derecho a la libertad de expresión sus principales demandas [...].

Somos un movimiento preocupado por la democratización del país y, como tal, pensamos que una condición necesaria para ella involucra la democratización de los medios de comunicación [...].

Es por ello que: exigimos una competencia real en el sector de los medios de comunicación, en particular en lo referente al duopolio televisivo constituido por Televisa y TV Azteca.22

La existencia de demandas centrales de un movimiento no implica que no pueda haber otras exigencias que se puedan reconocer y formular en medio del conflicto y a lo largo de distintos ciclos de protesta. De hecho y por razones de autopoiesis, una de las necesidades fundamentales de todo sistema de protesta consiste en buscar nuevos temas para asegurar la continuación de la comunicación de protesta (Luhmann, 1992: 184). El 132 no es un caso excepcional al respecto. Así, ha podido movilizarse en contra de las irregularidades en el proceso electoral bajo la sospecha de un fraude o en solidaridad de los paristas de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, los detenidos por los actos vandálicos en el marco de las protestas en contra del juramento y la toma de posesión de EPN como presidente de la república, el 1° de diciembre de 2012, etcétera. Como el sistema no puede más que reproducirse comunicando protestas, entablar vínculos y alianzas de apoyo y solidaridad con otros grupos y actores colectivos amplía las posibilidades de la movilización contestataria. Por ello, no sorprende que el 132 exprese su solidaridad con las causas de actores tan distintos como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, el Sindicato Mexicano de Electricistas o el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Al proceder así, el 132 crea una red de apoyos con los cuales pueden contar eventualmente en sus futuros envites a sus oponentes. En resumen, pensar que con estas alianzas se perdería la "autenticidad" del 132 es no entender la lógica política de los movimientos en México.

 

Tensiones y conflictos

La constitución del 132 sucedió no sin fuertes tensiones organizativas, diferencias políticas y luchas de poder de por medio. En efecto, la autonomía real de las asambleas universitarias implicaba, por ejemplo, que cada una de ellas tuviera su propia "agenda", que no siempre coincidió con la consensada por la AGI. Internamente, la tensión se manejaba manifestando que los posicionamientos y las acciones realizadas eran exclusivos de la ALA en cuestión y no del movimiento en su conjunto.23 Sin embargo, para los observadores externos -en particular, los medios de comunicación- tal distinción es imperceptible por lo que imputarían hechos y dichos al conjunto y no a la parte. Esto provoca problemas al interior del 132 -como recelos por protagonismo, desconcierto y desconfianza entre los integrantes-, así como la necesidad de aclaraciones públicas. Estas últimas eran leídas por los medios y la opinión pública, a su vez, como divisiones en el movimiento, y contribuyeron a construir esquematismos de observación del tipo "moderados vs. radicales" para ubicar y explicar las supuestas diferencias entre los estudiantes. Paradójicamente, todo ello favorecería la generación de condiciones de conflicto dentro del 132 mismo, ya que algunos integrantes tendían a asumir la heterorreferencia mediática para observarse a sí mismos e interpretar lo que pasaba en el movimiento.

Otras de las tensiones organizativas en el 132 han tenido que ver con la conducción del movimiento. En sus inicios el 132 contaba con una coordinadora interuniversitaria prácticamente autoelegida que, sin embargo, resultaba muy rápida y eficaz para tomar decisiones y llegar a acuerdos. No obstante, esta instancia fue cuestionada por ciertos sectores del 132, porque veían en ella el inicio de la centralización del poder en unos cuantos, quienes podrían empezar a tomar decisiones sin representación y legitimidad. Por esta razón, la coordinadora fue sustituida por la AGI. Con ello se perdió, no obstante, la eficiencia inicial para reaccionar rápida y oportunamente ante los acontecimientos, por lo que la elaboración de consensos y toma de decisiones se hizo más lenta, difícil y azarosa -aunque, hay que subrayarlo, más democrática y legítima.

También existen fuertes diferencias políticas en el 132. No podría ser de otra forma en una agrupación plural. Menciono rápidamente algunas de ellas para ilustrar el punto. En medio de las campañas electorales persistió la fuerte discrepancia entre los apartidistas y los que deseaban un pronunciamiento claro en favor de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Ambos grupos, sin embargo, compartían su rechazo a Peña Nieto. Aunque entre los primeros había muchos que votarían por el candidato de las izquierdas, aun así consideraban un valor fundamental no estar vinculados "orgánicamente" a ningún partido político con el fin de preservar su autonomía como movimiento. Su contraparte, en cambio, pensaba que era un valor más importante asegurar el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador para evitar un eventual retroceso democrático con EPN al frente de la Presidencia de la República. Otra de las diferencias políticas tiene que ver con la identidad y el programa de lucha del 132. Unos prefieren un movimiento más centrado en la democratización de los medios de comunicación; otros, en cambio, favorecen una lucha política más amplia que los vincule activamente con movimientos populares contestatarios.

Finalmente, este proceso de aprendizaje colectivo también ha estado cruzado por disputas por el poder en torno a determinar los objetivos y el sentido de la lucha del 132. Así, por ejemplo, en un principio el movimiento seguía más las pautas programáticas y de protesta del "Más de 131". Sin embargo, en la dinámica y lucha de fuerzas de las asambleas interuniversitarias estas pautas fueron, si no desplazadas, sí modificadas en forma importante por la influencia que adquirieron otras asambleas universitarias, como el Comité de Posgrado #Yo Soy 132 de la UNAM. Lo anterior tuvo consecuencias, inclusive, en la manera de llevar a cabo las asambleas generales, ya que el repertorio de prácticas del asambleísmo de la UNAM ha tendido a generar desgastes entre los participantes. Además, se pretendía dar a la protesta del 132 un sentido más electoral y anti Peña Nieto que en favor de la democratización de los medios, al mismo tiempo que se buscaba redimensionar al movimiento, en términos simbólicos, como "antineoliberal".

Tensiones, diferencias políticas y luchas por el poder tenían lugar en el 132 no sólo por razones internas, sino también por las irritaciones del entorno, en especial en el ámbito mediático. En efecto, la manera en que los medios de comunicación trataban informativamente el tema del 132 tenía resonancias en el movimiento mismo. Al entrevistar a uno u otro integrante del 132, por ejemplo, lo convertían nolen volens en vocero del movimiento ante la opinión pública y, en consecuencia, con supuesta autoridad para definir la postura "oficial" del 132, cuando en realidad sólo se trataba de meras opiniones personales. Esto obligó al 132 a regular mejor el trabajo de vocería y de comunicación política con su entorno. Además, el reconocimiento de la influencia, interna y externa, que se puede lograr al tener acceso a los medios llegó a generar también disputas entre algunas asambleas del 132 por monopolizar la atención de los medios, por ejemplo entre el "Más de 131" de la Ibero y el "Comité de Posgrado #YoSoy132" de la UNAM.

De este modo, al recoger la declaración de algún integrante, fotografiar determinado momento, citar ciertos documentos o videograbar una actividad específica del 132 para elaborar sus notas informativas, los medios componen scripts, es decir, narraciones que fungen de esquemas interpretativos para teleaudiencias, radioescuchas o lectores concretos. De tal suerte, influyen en las percepciones de la opinión pública -y, por supuesto, del mismo movimiento. Por ejemplo, con criterios clasistas y discriminatorios relativamente obvios, algunos medios (como tv Azteca o Milenio) seleccionaban a cierto tipo de estudiantes para marcar valorativamente sus notas informativas. Así, se sugiere estética y lingüísticamente las supuestas divisiones del 132 entre moderados y radicales. Los primeros, provenientes de las universidades privadas, mientras que los segundos venían de las públicas, según la presunción. De esta distinción, el único lado que dichos medios podían aceptar es el de los moderados. El otro quedaría excluido. Y en el caso de que se refieran a este otro lado de la distinción es para descalificarlo y señalarlo como peligroso. En efecto, por su pertenencia socioeconómica, a unos se les imputa genéricamente un habitus político democrático-liberal propio de las clases medias, en tanto que a los otros uno contestatario e intransigente más cercano a las clases populares.

La división entre universidades privadas y públicas generó, en un principio, ciertas tensiones y diferencias políticas al interior del 132. En parte, dichas diferencias se debían a los orígenes socioeconómicos distintos ("clasemedieros vs. pueblo", como lo resumió un integrante del 132), así como al choque entre culturas políticas universitarias diversas. La toma de poder de Enrique Peña Nieto y los violentos enfrentamientos entre la policía y movilizados (entre ellos, también algunos sectores del 132), el 1° diciembre de 2012, abonaron la distancia política entre los "pacíficos y los violentos", que derivaría, unas semanas después, al replanteamiento de la organización interna del 132 ahora en forma de "Encuentros Nacionales" (en) y a su compromiso con formas pacíficas de lucha. Esto conllevaría a una "purga" en el movimiento y a un proceso de reforzamiento del trabajo interno de las comisiones y de menos presencia pública (Palacios Canudas, 2013, en especial capítulos 5 y 6).

Entresaco ahora algunas conclusiones parciales. Es verdad que la comunicación de protesta se difundió masivamente por las redes sociales, pero sólo gracias a la interacción personal fue posible organizarla definitivamente como sistema de protesta. Y es también debido a estos contactos cara a cara que el sistema se reproduce tanto en las asambleas universitarias locales como en la AGI -y hoy día en los EN.

 

Esquema de observación

La perspectiva de observación del 132 se desarrolló a partir del binomio "Televisa-EPN", que adoptaron los estudiantes iberoamericanos desde los primeros momentos. El sistema de protesta ha utilizado entonces este esquema para observar la realidad. Como se puede leer en el octavo de sus principios, el 132 rechaza "la falsa democracia y las imposiciones", porque "corrompen la construcción de la democracia y de la ciudadanía".24

Justamente, la concentración monopólica de los medios de comunicación sería uno de los factores, como sugiere su Manifiesto..., que restringirían la democracia en México.

Sin embargo, el esquema bifocal de observación del sistema resulta lo suficientemente amplio en sí, como para que al interior del 132 se generen disputas sobre la utilización del mismo y la manera adecuada de interpretar la información obtenida a través suyo. Para un sector del movimiento, la lente más potente se halla en la democratización de los medios; para otro, en cambio, en evitar que EPN accediera al poder o, una vez consumado esto último, en "vigilarlo"; y para otro más, en cambio, en luchar por democratizar las instituciones de la democracia más allá de la contienda electoral.

Estas diferencias dejan ver, de nuevo, la pluralidad política al interior del 132. Al mismo tiempo, permiten percibir cómo un determinado esquema de observación se fue imponiendo hegemónicamente en el conjunto de los integrantes del movimiento. La plausibilidad de este esquema tenía su fundamento en los hábitos informativos de un segmento de los integrantes del 132, que acostumbra comparar diferentes ofertas informativas. Gracias a ello, se ha formado la opinión del carácter poco profesional y sesgado de muchos de los noticieros de Televisa y tv Azteca, así como del bajo nivel cultural y educativo de su programación en general. Otro segmento del movimiento, caracterizado por hábitos informativos más pobres que el anterior, carecía de criterios de comparación. De tal suerte que, al sumarse al 132, adoptaron el esquema dominante como parte de la membresía al movimiento.

 

La identidad del 132

En términos teóricos, un sistema de protesta adquiere su identidad al diferenciarse de su entorno (Luhmann, 1987, en particular el capítulo 1). Los límites del sistema los marcan sus intereses temáticos (se protesta contra esto y no contra aquello) y el uso distintivo de una semántica particular, por un lado; y su estructura, organización, membresía, demandas y perspectiva de observación, por el otro. Vista así, la identidad no tiene que ver con estados subjetivos o sentimientos colectivos o de pertenencia. Se trata de una propiedad del sistema en su conjunto, por lo que no está encarnada ni incorporada, en partes proporcionales, en cada uno de sus integrantes. Como producto de la diferencia sistema-entorno, la identidad supone además un constante vaivén entre auto y heterorreferencia. En los procesos sociales funciona asimismo para atribuir "autoría" de comunicaciones y acciones, ya sea por el sistema mismo en términos reflexivos (uso del esquema acción-vivencia), o bien por un observador. En este sentido, la identidad de un sistema de protesta puede definirse como un esquema social de distinción a través de atribuciones de causalidad. Estos esquemas operan con semánticas del tipo causa-efecto, o con aquellas que se expresen en el lenguaje de las motivaciones, las intenciones, las razones, los intereses, etcétera (Japp, 2008).

Las denostaciones de algunos políticos en contra de los alumnos de la Ibero -"son porros"- sirvieron para definir la identidad del "#Yo Soy 132" como un "movimiento de estudiantes" debido al rol de la mayoría de sus participantes. Lo paradójico es que el 132 es un movimiento integrado por estudiantes, pero no es estudiantil ni tiene demandas centrales propias de este sector social. Esto no significa, sin embargo, que su estatus universitario carezca de importancia. Baste pensar en el hecho de que el ciclo de movilizaciones del 132 está fuertemente determinado por los calendarios escolares. "Y más aún, al interior de cada institución [las asambleas] libraron sus propias batallas. Por ejemplo, en el ITAM se promovió una agenda por la democratización de contenidos académicos; en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, se promovió una agenda con la autoridad institucional para lograr abrir espacios con mayor libertad de expresión, etcétera".25

La identidad del 132, construida e imputada heterorreferencialmente, fue percibida, sin embargo, como la de un movimiento político-electoral anti Peña Nieto. Para muchos observadores mediáticos y políticos, la demanda por una mayor competencia informativa resultaba entonces una cuestión secundaria.

 

Conclusión

Observar los fenómenos sociales y políticos únicamente con categorías propias de la racionalidad instrumental resulta insatisfactorio y empobrecedor. No obstante, un sistema de protesta tan reciente como lo es el 132 puede acreditarse éxitos nada despreciables. Destaco los siguientes: primero, junto con otras voces y actores obligaron a las televisoras a modificar los contenidos de su cobertura informativa de las elecciones federales de 2012, al poner en el centro del debate público el financiamiento de las campañas y a la mismísima labor periodística. Segundo, generaron la presión social suficiente para que, muy a pesar de su decisión original, las mismas televisoras transmitieran el segundo debate entre los candidatos presidenciales en sus canales de mayor teleaudiencia. Tercero, sin derroche de recursos organizaron un tercer debate no programado con tres de los cuatro candidatos a la Presidencia.26 Y, cuarto, con su aparición pública cuestionaron de manera efectiva la sensación de inevitabilidad de la victoria electoral de Enrique Peña Nieto, logrando animar a la opinión pública y movilizar a segmentos de la ciudadanía (sobre el tema, véase De Mauleón, 2012: 42).

Más allá de estos logros y teniendo en cuenta que la historia del 132 está en ciernes y no sabemos cómo se orientará su futuro, la pregunta relevante sería: ¿cuál es su significado y qué implica su protesta en el marco del sistema político mexicano? En mi opinión esto tiene que ver con la comprensión de la política y de la lógica mediática en el país.

En efecto, el 132 funciona como un dispositivo que permite visualizar las fallas de los sistemas electoral y político mexicanos. En este sentido, su lucha se suma a la de otros actores colectivos que, sin rechazar la democracia representativa desean, sin embargo, profundizarla para hacerla efectiva, complementándola, a manera de contra balance, con la participación activa, crítica y contestataria de agrupaciones y movimientos, en principio, por fuera de los circuitos institucionales del sistema político. Así, en beneficio de la salud y legitimidad de la democracia mexicana, el 132 implica para la política un desafío de inclusión y reconocimiento de actores, voces e intereses no representados por los partidos políticos. En particular, el 132 opera como un renovador de las formas convencionales de hacer política en México en la medida en que demuestra, en la práctica, que las posibilidades de participación en los asuntos de interés público se amplían gracias al acoplamiento de las redes sociales y su comunicación telemática con el sistema político. De tal suerte, y con base en información proveniente de diferentes fuentes, se forman opiniones públicas en los espacios virtuales de la red que -bajo ciertas circunstancias que incluyen la protesta social, como en el caso del 132-, pueden penetrar la esfera pública-mediática convencional y contribuir a las discusiones y deliberaciones públicas que influyan en los tomadores de decisiones políticas de las instituciones representativas. En resumen, las redes sociales son ahora un espacio y un medium más para hacer política.

El segundo significado profundo del 132 tiene que ver con el sentido de los medios de comunicación de masas para la democracia. Su doble crítica a la práctica de información sesgada de la prensa (electrónica y escrita) y a la enorme concentración de los medios de masas (electrónicos, impresos, digitales y de telecomunicaciones) apunta a una cuestión central de las sociedades modernas. La información se ha tornado un recurso fundamental en su reproducción, ya que por medio de ella se construye la realidad social, se configuran las relaciones sociales y se establecen jerarquías y dominaciones de todo tipo. Entre otros sistemas funcionales especializados, los medios de masas contribuyen decisivamente a determinar o configurar los sentidos de nuestra experiencia del mundo a través de la transmisión de imágenes y de información noticiosa y de entretenimiento (Melucci, 1996).

El gran acervo de conocimientos de lo que sabemos y creemos sobre el mundo no proviene de nuestra experiencia directa de él, sino de los medios de difusión. De tal suerte, la manera en que éstos seleccionan cierto contenido informativo y definen la forma de difundirlo influye, sin duda, en la construcción de la realidad mediática y, por tanto, en cómo ésta es interpretada y significada (Luhmann, 2000). En el caso concreto mexicano, para los integrantes de lo que después se conocería como el 132 esto resultó por lo demás evidente a raíz de la reacción de ciertos medios en torno al viernes negro de EPN y del ambiente de "inevitabilidad" del triunfo electoral del priísta creado con gran manipulación mediante la difusión de encuestas de opinión deficientemente elaboradas, pero presentadas como imparciales y ciertas.

En tercer lugar, la del 132 es una disputa por la apropiación de los medios de producción de información e imágenes, contrarrestando a las producidas por los medios hegemónicos con informaciones e imágenes diferentes, plurales y alternativas. El 132 comparte la idea, junto con los dueños de los medios y en general el programa de la Ilustración, de que se puede cambiar a los individuos, la sociedad y las instituciones a través de la información y la educación adecuadas. A través del Internet y de medios democratizados, los 132 piensan que se tienen mejores educadores y formadores de la sociedad para hacerla más libre y democrática. Es la repetición del presupuesto educador de la tv dominante, pero en sentido inverso. En otras palabras, el 132 se mueve en la misma lógica hegemónica. "Por ninguna parte se intentó poner en ejercicio otros mecanismos de producción de imágenes [e información]; se asumió que porque no pasaba por la televisión, una imagen tenía otro efecto sobre la sensibilidad. Se ha querido acabar la mediación televisiva con la mediación de Internet [...]. De allí, la aceptación tan extraña de los efectos de verdad" (Barrón Tovar, 2012: 52): "la verdad os hará libres; la información y las imágenes democratizadas os harán libres. Ahora bien, ¿la información y las imágenes mediáticas se juegan en la verdad?; ¿y también la política?"

A pesar de la importancia y del uso creciente del Internet y las redes sociales, que multiplican descentralizadamente las posibilidades de la comunicación mediática, la influencia y el peso de la tv y la radio en la vida cotidiana siguen siendo mayores que la de los nuevos medios entre la gran mayoría de la población. Paradójicamente, los usuarios de los nuevos medios siguen utilizando de referencia a los medios convencionales como fuente de autoridad informativa.

Por supuesto, ni los déficits de nuestra democracia ni la concentración monopólica de los medios de masas son cuestiones desconocidas, en general, por los científicos sociales o los ciudadanos medianamente informados. En cuanto fenómeno social, lo significativo es que estos tópicos sean apropiados como tema de protesta por un sistema de protesta y se inicie un conflicto, cuyos efectos ulteriores aún desconocemos.

 

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Notas

2 Sobre el movimiento 132 pueden consultarse las crónicas y entrevistas periodísticas de Figueiras Tapia (2012) y Muñoz Ramírez (2012), así como los siguientes trabajos académicos: Galindo Cáceres y González-Acosta (2013), Palacios Canudas (2013), y el número 14 de la revista Consideraciones (2012), dedicado al tema.

3 Aunque teóricamente lo considero un sistema social, en ocasiones denominaré al "#YoSoy 132" como "movimiento", tanto por razones de estilo y comprensión, por un lado, como también porque es el término nativo que utilizan sus integrantes para referirse a él, por otro.

4 En la medida en que este artículo está dedicado a la presentación de resultados preliminares de una investigación empírica, dejo fuera una exposición más sustantiva del marco teórico utilizado. El lector interesado en conocer la perspectiva sistémica para el estudio de los movimientos sociales puede consultar a Estrada Saavedra (2014). Sobre el concepto de sistema social, véase Luhmann (1987). Acerca de la concepción de los "movimientos de protesta" de la teoría de sistemas, véase Estrada Saavedra (2012, en particular el capítulo 1), así como Japp (1984, 1986a, 1986b y 1990), Ahlemayer (1989 y 1995) y Hellmann (1996, 1998 y 2000).

5 Quiero agradecer a Rocío Castillo Garza por su infatigable colaboración en el trabajo de campo. También expreso mi agradecimiento a los doctores Edgar Guerra Blanco y Gustavo Urbina Cortés por sus comentarios y observaciones a una versión previa de este artículo, así como a los dictaminadores anónimos de Sociológica.

6 Cuyo lema era "porque queremos y es divertido".

7 Una de estas preguntas que sí fue seleccionada era la siguiente: "¿Qué valores y mensaje quiere trasmitir a los mexicanos, siendo el candidato puntero, si sólo se comporta como un producto de la mercadotecnia y no como un verdadero político?", entrevista en campo, 2012.

8 Todas las citas provienen de "Yosoy132" [entrada], Wikipedia. Disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/movimiento_yosoy132#v.c3.a9ase_tambi.c3.a9n, consultada el 15 de enero de 2013.

9 131 alumnos de la Ibero responden [vídeo]. Disponible en www.youtube.com/watch?v=P7XbocXsFkI, consultado el 19 de febrero de 2014.

10 "El escritor Paco Ignacio Taibo II, simpatizante del candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador, tomó la palabra y dijo que 'no es milagro decir que la televisión no sirve, eso ya lo sabíamos; el milagro lo lograron consiguiendo que una generación entera que estaba condenada a la apatía, a la observación, al individualismo pendejo volviera a hacer suyo el destino de la nación [...]. Estas cosas de que dicen que somos neutrales a mí me suenan muy extrañas, ¿hay alguien aquí que de veras piense votar por Peña Nieto?', cuestionó Taibo II. Los jóvenes aplaudieron y comenzaron a gritar '¡fuera Peña!, ¡fuera Peña!', lo que provocó molestia entre quienes se identificaron como organizadores porque, dijeron, debía ser 'una marcha apartidista'. '¡Eso no estaba planeado, somos apartidistas!; ¡quítale el micrófono, desconecta el micrófono!', gritó uno de los organizadores, pero los jóvenes alrededor aplaudían y gritaban. 'No sólo se trata de salir a la calle', dijo el escritor, cuando un grito de '¡Yo soy 132, yo soy 132!' interrumpió su mensaje", en #YoSoy132 busca convertir las protestas en organización entre jóvenes, cnn México, 23 de mayo de 2012, disponible en http://mexico.cnn.com/nacional/2012/05/23/yosoy132-se-manifiesta-en-la-ciudad-de-mexico, consultada el 19 de febrero de 2014.

11 "De acuerdo con Ondore Social Suite (en Excélsior, 2012) los ht #YoSoy132 y #MarchaYoSoy132 tuvieron, del 17 al 19 de mayo, 615 mil 528 menciones y 625 millones 672 mil 386 impactos potenciales" (Urbina, 2012).

12 "Mayo 19, estudiantes de distintas ciudades del país convocaron a una marcha en contra del candidato priísta y de la concentración mediática, en especial de Televisa. De acuerdo con De la Fuente (2012) las marchas reunieron los siguientes números: en la ciudad de México 46 mil manifestantes; en Guadalajara, Jalisco, tres mil; en Puebla mil quinientos; en Monterrey, Nuevo León, setecientos; en Pachuca, Hidalgo, quinientos; en Xalapa, Veracruz, quinientos; en Aguascalientes, trescientos; en Torreón, Coahuila, trescientos; en Saltillo, Coahuila, doscientos; en Morelia, Michoacán, doscientos; en Juárez, Chihuahua, ciento cincuenta; en Colima, ciento veinte; en Cancún, Quintana Roo, cien; y en Tijuana, Baja California, cien personas. Asimismo cnn México reportó una docena de estudiantes que marcharon en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y a estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México, en la ciudad de Toluca" (Urbina, 2012). En los siguientes días habría protestas en muchas ciudades del país en contra de EPN, Televisa, tv Azteca y otros medios de comunicación (Urbina, 2012).

13 Por el origen y la cantidad de sus integrantes no sorprende que los temas de las mesas hayan sido de lo más diverso: desde el combate al neoliberalismo hasta los alimentos transgénicos, pasando por la reforma de la educación.

14 La información completa se encuentra en Granados y Martínez (2012).

15 Véase Yosoy132 media [portal del movimiento]. Disponible en www.yosoy132media.org/, consultada el 15 de enero de 2013.

16 Teóricamente, sería más preciso decir que nos referimos a la comunicación de las negaciones de los mensajes de los políticos y algunos medios de comunicación.

17 Este tipo de comunicación no presupone la presencia física conjunta de las personas. Su estatus comunicativo está asegurado, sin embargo, por el hecho de que se trata de algo más que la mera notificación de una información. Efectivamente, a pesar del carácter anónimo y masivo de Internet, esta comunicación telemática no sólo es comprendida -lo que constituiría ya en sí la síntesis de las tres selecciones propias de cualquier comunicación- sino que también es respondida (en el caso límite, con un ícono de "me gusta" o "no me gusta"). Sobre el funcionamiento de los medios de masas, véase Luhmann (2000); y acerca de la relación entre los nuevos medios y los movimientos de protesta, consúltese Virgl (2011).

18 Lo cual supone que, gracias a la telefonía celular inteligente (iPhone, Blackberry, etcétera), tabletas y computadoras portátiles con acceso a Internet, se encuentran permanentemente on line y reaccionan rápidamente a las notificaciones que reciben en sus dispositivos. Esto está condicionado, por supuesto, a la pertenencia a determinados estratos socioeconómicos, en los que es posible adquirir todos estos equipos y pagar los servicios correspondientes de las compañías telefónicas.

19 En especial entre los estudiantes de bachillerato y de los primeros semestres universitarios, los usos sin fines políticos de las redes sociales y de la tecnología de la comunicación están mucho más extendidos.

20 Esto significa que el acto de leer un diario no forma parte de sus hábitos informativos. Lo que predomina es la selección muy puntual de las noticias y la comparación de la misma nota en diferentes medios.

21 Estas observaciones son sólo inferencias de mi trabajo de campo así como del análisis de las entrevistas que hasta ahora he realizado -principalmente con estudiantes de licenciatura y posgrado. No pueden ni deben tomarse, en ningún sentido, como generalizaciones estadísticamente fundamentadas. Habría que estudiar con mayor detenimiento, en consecuencia, a los integrantes del 132 de nivel bachillerato. Es muy probable que entre ellos -pero supongo también que en segmentos más amplios del movimiento- encontremos hábitos informativos más pobres y que, si hacemos además un corte temporal, se podría hallar que antes de la formación del 132 muchos de sus simpatizantes posiblemente no consultaban ni la prensa escrita ni la electrónica, y que fue sólo tras su involucramiento en la protesta que empezaron a hacerlo de manera regular.

22 Véase el texto completo en "Primer comunicado de la Coordinadora del Movimiento #YoSoy 132 (Manifiesto)", en Wikipedia, http://es.wikisource.org/wiki/Primer_comunicado_de_la_Coordinadora_del_Movimiento_YoSoy132_%28Manifiesto%29, consultada el 17 de enero de 2013.

23 El caso entre la asamblea de la Ibero, "Somos Más de 131", y el 132 es ejemplar al respecto.

24 Véase Yosoy132 media [portal del movimiento]. Disponible en www.yosoy132media.org, consultada el 15 de enero de 2013.

25 Gustavo Urbina, comunicación personal.

26 Nos referimos a la organización independiente de un debate muy original entre tres de los cuatro candidatos a la Presidencia de la República unos días antes de la elección. El evento tendría lugar el 19 de junio en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Los estudiantes se encargaron de que se difundiera, principalmente, vía Internet por la plataforma Hangout en directo de Google. Varias estaciones de radio lo transmitieron, también, en vivo (Reactor 105.7, Ibero 90.9 y Radio Ciudadana). El 24 de junio, los canales culturales Once tv México, del IPN, y 22, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, retransmitieron el debate.

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