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Estudios demográficos y urbanos

versión On-line ISSN 2448-6515versión impresa ISSN 0186-7210

Estud. demogr. urbanos vol.25 no.1 México ene./abr. 2010

 

Artículos

Los hogares con jefatura femenina y la calidad de vida. Chihuahua y Tijuana, 2005

Life Quality and Female Headed Households. Chihuahua and Tijuana, 2005

Ana María Navarro Ornelas* 

Raúl Sergio González Ramírez** 

* Egresada de la maestría en Demografía de El Colegio de la Frontera Norte. Correo electrónico: ananavarro2000@yahoo.com.mx.

** Profesor investigador del Departamento de Estudios de Población de El Colegio de la Frontera Norte. Correo electrónico: raul@colef.mx.

Resumen:

El objetivo de este trabajo es analizar la calidad de vida de los hogares ubicados en las ciudades de Chihuahua y Tijuana de acuerdo con el sexo del jefe del hogar, para lo cual se construye un índice. Se presenta un panorama sociodemográfico de tales ciudades tomando como base los resultados del II Conteo de Población y Vivienda 2005; asimismo se formula un análisis de la calidad de vida en los hogares con los datos que ofrece la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, aplicada en diciembre de 2005. Se incluye un indicador de calidad de vida y se aplica la metodología de regresión logística para explicar la diferencia entre los niveles de calidad de vida de ambas ciudades y según el sexo del jefe. El modelo de regresión muestra que a la variable sexo corresponde un pequeño incremento en el riesgo de tener una mala calidad de vida para los hogares dirigidos por mujeres en la ciudad de Tijuana, mientras que en la de Chihuahua no se presenta tal incremento, esto es, el sexo del jefe no influye en la calidad de vida de los hogares; son las variables edad, estado civil y educación las que la determinan significativamente en ambas ciudades.

Palabras clave: calidad de vida; hogares; jefatura femenina; Tijuana; Chihuahua

Abstract:

The objective of this work is to analyze the quality of life of the households in the cities of Chihuahua and Tijuana according to the sex of the head of the household, by means of the construction of an index. A sociodemographic overview of the cities is presented, based on the II Conteo de Población y Vivienda 2005, as well as an analysis of the quality of life in the households base on the Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, applied in December of 2005. An indicator of quality of life is included, and logistic regression is applied to explain the difference in the quality levels of life in both cities and for each sex of head of the household. The regression model shows that variable sex represents a small increase in the risk of having a bad quality of life for the households directed by women in the city of Tijuana, whereas for the city of Chihuahua this increase does not appear, that is, the sex of the head of the household does not influence in the quality of life of the homes; the variables age, marital status and education are those that have a significant determination in both cities.

Key words: quality of life; households; female head of household; Tijuana; Chihuahua

Introducción

El concepto calidad de vida es amplio, complejo y multidimensional, ya que se relaciona con el grado de satisfacción, bienestar o felicidad que las personas sienten o perciben de sí mismas o del lugar donde viven. Dicho concepto se utiliza en distintos ámbitos de la vida cotidiana, como la salud, la educación, los servicios, el equipamiento de la vivienda y de la zona de residencia, etc. Dado el carácter multidimensional del concepto de calidad de vida, han sido varias las formas de abordarlo y diversos los métodos de análisis que se han utilizado en su medición.

Varios autores se han interesado en lo concerniente a la calidad de vida, y sus estudios han contribuido a ampliar el conocimiento sobre el tema. Leva (2005) se refiere a la calidad de vida urbana y menciona las tres dimensiones generales que consideró la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1992 para definir los indicadores urbanos que integran los componentes de desarrollo de una comunidad o ciudad, a saber: 1) factor ambiental, 2) factor económico y, 3) factor social. Este autor asegura que se puede trabajar con tantas dimensiones como sea posible integrar en los estudios que se realicen sobre la cuestión, de acuerdo con las técnicas de selección, medición y análisis de los indicadores utilizados.

Lassonde (1997) plantea que una manera de mejorar la calidad de vida es incorporando a la mujer al mercado laboral, lo cual le permite acceder a una mayor cantidad de recursos materiales e información y además le proporciona mayor autonomía personal; sin embargo su trabajo afecta el bienestar de los hijos, sobre todo si no cuenta con cierto apoyo familiar que compense su ausencia como madre. García (1998) menciona que en tiempos difíciles o crisis las familias recurren a estrategias de sobrevivencia con la intención de salir adelante, como el aumento del número de sus integrantes que acude al mercado laboral para contrarrestar el descenso de su nivel de vida; con ello mejora la situación del hogar, pero no necesariamente se benefician todos sus integrantes por igual (hombres, mujeres y niños).

Por otro lado, las relaciones humanas, sociales y económicas se han modificado con el nuevo rol que han asumido las mujeres como jefas del hogar, con todas las responsabilidades que conlleva el convertirse en satisfactoras de las necesidades, función que tradicionalmente le correspondía al hombre (Lázaro et al., 2007). Varios autores han realizado estudios sobre el incremento de la jefatura femenina en los hogares (Acosta, 1994, 1998 y 2000; Ariza y Oliveira, 2001 y 2002; Chant, 1999; García y Rojas, 2002; Rendón, 2004; Tuirán, 1993), que han atribuido al deterioro de las condiciones de vida, junto con factores sociales y demográficos como la separación, el divorcio, la viudez, las madres solteras, la migración, el abandono del hogar por el esposo, el embarazo adolescente, entre otros.

En la revisión de la literatura al respecto se vislumbran dos vertientes: por un lado, algunos estudios concluyen que los hogares jefaturados por mujeres son más vulnerables, de ahí que sean proclives a presentar mayores niveles de pobreza (González de la Rocha, 1986; Oliveira et al., 1999), y por el otro se menciona que no necesariamente estos hogares son los más pobres (Echarri, 1995; Chant, 1999; González de la Rocha, 1999). Sin embargo hay coincidencia en que la participación de la mujer en el mercado laboral se da en situaciones de desigualdad social y económica, lo que finalmente repercute en la calidad de vida familiar.

Es importante considerar “el análisis de la relación entre la jefatura de hogar femenina y la vulnerabilidad económica y social de los hogares con jefatura femenina debe descansar en la premisa de que las jefas de hogar y sus hogares constituyen un grupo social heterogéneo” (Acosta, 2000: 217), aunque como observa Chant (1999) “la diversidad está presente tanto en unidades domésticas encabezadas por hombres como por mujeres”, por lo que en el presente trabajo tomaremos en cuenta los aspectos demográficos, sociales y económicos en el análisis de la calidad de vida, y trataremos de integrar la mayor cantidad posible de elementos que den cuenta del fenómeno.

Elegimos las ciudades de Chihuahua y Tijuana de entre diez pertenecientes a estados fronterizos (Mexicali, Tijuana, Saltillo, Torreón, Chihuahua, Juárez, Monterrey, Hermosillo, Reynosa y Tampico) debido a que en 2005 presentaban una mayor proporción de hogares con jefatura femenina (21.1 y 20.9% respectivamente) de acuerdo con la base de datos producto de la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas. Además, la ciudad de Chihuahua en el año 2000 alcanzó el más alto índice de desarrollo humano (IDH), a diferencia de Tijuana, que se ubicó en el pen-último lugar entre las diez antes mencionadas (Conapo, 2001).1

Conceptualización

El concepto calidad de vida es complejo, heterogéneo y poco conclusivo; su uso va en aumento, ha evolucionado su complejidad y se le ha abordado desde la óptica de varias disciplinas, lo que le confiere un carácter multidisciplinario (Leva, 2005: 14).

Uno de los autores que han definido el concepto es Sobrino (1998: 22), para quien la calidad de vida es “el conjunto de características físicas, biológicas, psicológicas y sociales del medio ambiente que se debe alcanzar para promover un alto nivel de bienestar de la población”. De igual manera menciona que “existe un desfase entre el crecimiento urbano y la capacidad de respuesta de la oferta de servicios públicos para encarar las necesidades de la población”, lo cual favorece que la calidad de vida se dé en condiciones de desigualdad social para los habitantes, tanto entre localidades como en el interior de las mismas.

Por su parte Velarde y Ávila (2002: 350) consideran que la calidad de vida es un “concepto multidimensional que incluye estilo de vida, vivienda, satisfacción en la escuela y en el empleo, así como situación económica” y consiste en la sensación de bienestar que experimentan las personas, de ahí que represente las sensaciones personales que de manera subjetiva hacen sentirse bien al individuo. Esta conceptualización de calidad de vida es afectada por un sistema de valores y perspectivas que varían de persona a persona y de lugar a lugar debido a múltiples factores sociales que influyen en el desarrollo humano de una sociedad, como la vivienda, el acceso a servicios, las vías de comunicación, el medio ambiente y el empleo, entre otros.

Leva (2005: 18) refiere que la calidad de vida se asocia con la satisfacción de un conjunto de necesidades que se relacionan con la existencia y el bienestar de los ciudadanos, y considera que la definición del concepto debería contener tres componentes: primero, destacar su carácter dinámico y multidimensional; segundo, los factores objetivos y subjetivos que condicionan el bienestar de las personas, y por último su carácter social.

Por otra parte, el concepto jefe de hogar se utiliza en los censos y encuestas para identificar a los diferentes miembros del hogar, así como las características sociodemográficas de éste. Para ello se utiliza la jefatura declarada, esto es, se toma como jefe a la persona que reconocen como tal los miembros del hogar.

Para Di Marco (1998: 211) el concepto de jefatura de hogar contempla por lo menos dos situaciones: 1) establecer un orden jerárquico entre los miembros del hogar, y 2) identificar al principal proveedor de recursos. Al respecto Acosta (1998: 169) menciona dos limitaciones del concepto: 1) al preguntar al entrevistado el nombre de la persona a quien reconocen como jefe los miembros del hogar, la respuesta está cargada de sesgos culturales de acuerdo con el contexto social, asociados principalmente a la edad y al sexo; 2) la pregunta supone una serie de atributos del jefe y del hogar que pueden no concordar con la realidad, como que exista un orden jerárquico entre sus integrantes, o que se considere al jefe la persona más importante, el principal proveedor económico y el de mayor autoridad.

Los autores utilizan diferentes significados respecto a los hogares con jefatura femenina. Chant (1999: 98) alude a este tipo de hogares abarcando una amplia gama de arreglos familiares, refiriéndose a las unidades domésticas encabezadas por mujeres solas, que en general están separadas o son viudas, más que a mujeres que nunca se casaron. Para García (1998: 73) las jefaturas de hogar femeninas son aquellas en donde las mujeres son las principales responsables económicas de sus familias, al igual que para Oliveira (1998: 41 y 42), quien considera jefas a las mujeres que no tienen cónyuge, a las que son jefas aun en presencia de éste, y a las que encabezan el hogar por la ausencia temporal del cónyuge, ya sea por migración interna o internacional.

Tomando en cuenta que la capacidad de respuesta de los gobiernos ante la demanda de servicios públicos de la población -originada por el crecimiento urbano de las localidades- provoca diferencias en la calidad de vida de sus habitantes, en el esquema 1 se presenta la sinopsis conceptual de calidad de vida a considerar.

ESQUEMA 1 Sinopsis conceptual de calidad de vida  

Fuente de datos y metodología

El análisis de los fenómenos demográficos diferenciados mediante el sexo constituye una parte fundamental del quehacer de la demografía y de los estudios sociales de población (García et al., 1999), de ahí que el objetivo de este trabajo sea analizar la calidad de vida de los hogares de las ciudades de Chihuahua y Tijuana de acuerdo con el sexo del jefe del hogar, mediante la construcción de un índice que permita medirla y realizar un análisis comparativo de los hogares con jefatura femenina y con jefatura masculina. Para tal propósito se hará uso de la base de datos que resultó de la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, y que llevaron a cabo El Colegio de la Frontera Norte y la Secretaría de Desarrollo Social en diciembre de 2005. Dicha encuesta se aplicó en los hogares de las ciudades y zonas metropolitanas más pobladas en el país.

Se presenta un perfil sociodemográfico de las ciudades de Chihua-hua y Tijuana, sus tasas de crecimiento y la estructura de sus hogares con base en el II Conteo de Población y Vivienda 2005. Posteriormente se utiliza la Encuesta para realizar un análisis descriptivo de las características de los jefes de hogar (sexo, edad, escolaridad, estado conyugal, condición de actividad, condición de ingresos y condición de derechohabiencia) así como un análisis comparativo de los hogares (entre ciudades, por sexo del jefe en el interior de cada ciudad, y entre los de jefatura femenina de ambas ciudades).

Para medir la calidad de vida de los hogares de las ciudades de Chihuahua y Tijuana se construyó un índice a partir de los indicadores de las dimensiones sociales consideradas; con tal propósito se usaron las bases de datos de hogares e individuos de la encuesta, considerando como variables de las dimensiones sociales: los servicios básicos en las viviendas, las características de la vivienda, los servicios urbanos en la colonia, y el equipamiento urbano en la colonia. Tales variables fueron codificadas con 0 si cuenta con el servicio, y con 1 si no cuenta con el servicio.

También se consideraron las variables: sexo (0 = jefe hombre; 1 = jefa mujer), edad (hasta 29; 30 a 49; 50 y más), estado civil (solteros/as; unidos/as = casados/as sólo por lo civil, sólo religioso, civil y religioso; ex unidos/as = viudos/as, separados/as y divorciados/as), nivel educativo (hasta primaria; secundaria y más), condición de actividad (0 = activos; 1 = inactivos), condición de ingresos (0 = percibe ingresos; 1 = no percibe ingresos), derechohabiencia (0 = cuenta con servicio médico; 1 = no cuenta con servicio médico).

Se considera que la calidad de vida es mala (valor = 1) cuando la vivienda no cuenta con agua entubada, no se dispone de energía eléctrica, no se cuenta con drenaje, el piso es de tierra, hay hacinamiento con más de dos personas por habitación, y la colonia no cuenta con recolección de basura, no tiene alumbrado público ni calles pavimentadas. Finalmente, se utiliza el modelo de regresión logística para analizar los principales determinantes sociodemográficos de la calidad de vida para Chihuahua y Tijuana.

Contexto sociodemográfico de Chihuahua y Tijuana

Tasas de crecimiento poblacional

El crecimiento poblacional es el resultado del comportamiento de los principales fenómenos demográficos (natalidad, mortalidad y migración). La tasa de crecimiento promedio anual es el principal indicador que resume dicho comportamiento en un solo valor. En el cuadro 1 se presentan los valores de este indicador para las ciudades objeto del estudio, así como para el total de cada estado respectivo y del país en su conjunto, con el interés de que sirvan como base de comparación.2

CUADRO 1 Tasa de crecimiento promedio anual, de 1990 a 2005 

FUENTE: Elaboración propia con base en el XII Censo General de Población y Vivienda 2000, y II Conteo de Población y Vivienda 2005.

Se puede observar que los estados de Baja California y Chihuahua presentan tasas de crecimiento superiores a la nacional, y a su vez, las ciudades de Tijuana y Chihuahua superan las de sus respectivos estados en ambos periodos. Conviene mencionar que la tasa de crecimiento promedio del país fue de 1.02% anual en el periodo 2000-2005, valor que no alcanza siquiera la mitad de lo reportado para Tijuana y Chihuahua.

Estructura de los hogares

De acuerdo con los datos del II Conteo de Población y Vivienda 2005, en ese año la ciudad de Chihuahua contaba con un total de 199 890 hogares, de los cuales 148 279 (74.18%) estaban dirigidos por un hombre y en 51 611 el jefe era una mujer. La ciudad de Tijuana contaba con un total de 332 110 hogares; 251 401 (75.7%) de ellos los dirigía un hombre y 80 709 una mujer.

En el cuadro 2 se presenta el tipo y la clase de hogar por sexo del jefe/a para las ciudades de Chihuahua y Tijuana. La diferencia más significativa entre las dos ciudades se observa en los hogares nucleares, donde supera Chihuahua a Tijuana en 5.4 puntos porcentuales. Al considerar el sexo del jefe/a del hogar se aprecia que cuando es hombre la mayor diferencia corresponde, también al igual que a nivel ciudad, a los hogares nucleares, mientras que cuando es una mujer la diferencia más significativa está en los unipersonales y corresidentes.

CUADRO 2 Hogares por sexo del jefe/a, según tipo y clase de hogar en Chihuahua y Tijuana, 2005 (porcentajes) 

FUENTE: Elaboración propia con base en el II Conteo de Población y Vivienda 2005, INEGI.

Análisis de la información

En la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas en 2005, las muestras para las ciudades de Chihuahua y Tijuana están conformadas por 662 y 1 135 casos respectivamente.

Hogares y número de integrantes por hogar

De acuerdo con la Encuesta, Tijuana contaba con un total de 348 264 hogares, de los cuales 20.9% era jefaturado por una mujer; mientras que en la ciudad de Chihuahua, de un total de 187 578 los dirigidos por mujeres representaban 21.1% (véase el cuadro 3).

CUADRO 3 Hogares por sexo del jefe/a, según número de integrantes. Chihuahua y Tijuana, 2005 (porcentajes) 

FUENTE: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

En Tijuana el número promedio de integrantes por hogar con jefatura masculina es de 4.2 personas mientras que en los dirigidos por mujeres es de 3.7; para el caso de Chihuahua es de 3.9 en hogares con jefatura masculina y 3.3 en los de jefatura femenina. El hecho de que cuenten con más integrantes los dirigidos por hombres se debe en parte a que en los jefaturados por mujeres no está presente la pareja masculina.

El análisis de los hogares con jefatura femenina de las dos ciudades por número de integrantes se presenta en la gráfica 1. Del total de los que cuentan con jefatura femenina en Tijuana, 24.6% está conformado por tres integrantes, seguido de los que tienen dos integrantes, con 20.9%. En Chihuahua la mayor proporción se concentra en los hogares con dos y cuatro integrantes con 25 y 23.8% respectivamente, seguido de los que tienen tres integrantes (21.6%). En Tijuana es superior la proporción de hogares más extensos, con una mayor proporción a partir de los conformados por cinco integrantes.

FUENTE: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

GRÁFICA 1 Porcentaje de hogares con jefatura femenina, según número de integrantes. Tijuana y Chihuahua, 2005  

Características de los jefes de hogar

Edad

La distribución de los jefes de hogar por grupos de edad y sexo nos muestra diferencias significativas (véase el cuadro 4). En primer lugar, a nivel ciudad se observa la mayor proporción de jefes de hogar en los grupos de edad de 30 a 49 años tanto en Tijuana como en Chihuahua. En segundo lugar, los hombres jefes de hogar se concentran en edades intermedias (de 30 a 49 años), en cambio las jefas tienen mayormente edades avanzadas (60 y más años), sobre todo en Chihuahua. Lo anterior concuerda con lo observado en diversos estudios (Echarri, 1995; Acosta, 1998 y 2000; González de la Rocha, 1999; Oliveira et al., 1999; Wartenberg, 1999; García y Oliveira, 2006) acerca de la mayor edad de las mujeres jefas de hogar, que se concentran en las últimas etapas del ciclo vital.

CUADRO 4 Distribución porcentual de los jefes de hogar por características sociodemográficas y sexo del jefe. Tijuana y Chihuahua, 2005 

FUENTE: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

Escolaridad

En la distribución de los jefes de hogar por escolaridad y sexo (véase el cuadro 4) se aprecia una mayor proporción de los que cuentan con secundaria y más, tanto en Tijuana como en Chihuahua. En Tijuana se observan menores niveles de instrucción en las jefas de hogar al compararlas con los jefes. Esto concuerda con lo observado por Acosta (1998 y 2000) y Wartenberg (1999), quienes afirman que el nivel educativo de los jefes hombres es superior al de las jefas de hogar. En la ciudad de Chihuahua los niveles de instrucción son más semejantes entre los hombres y las mujeres jefas de hogar.

Estado conyugal

El análisis de la distribución de los jefes de hogar por estado civil y sexo (véase el cuadro 4) nos revela que el mayor porcentaje de los jefes de hogar están entre los casados o unidos (en ambas ciudades). En el caso de las jefas se observa un comportamiento diferente entre las ciudades: en Tijuana las no unidas en su mayoría son viudas o separadas, mientras que en Chihuahua son viudas o solteras. Lo observado en Tijuana concuerda con los resultados que obtuvieron Acosta (1998 y 2000) y Salles y Tuirán (1999). En Chihuahua la alta proporción de solteras se suma a la mayor escolaridad de las mujeres, lo que se asemeja a lo observado por Ariza y Oliveira (2002) respecto a las jefas de hogar jóvenes solteras con elevados niveles de instrucción.

Condición de actividad

Al comparar la condición de actividad entre Tijuana y Chihuahua (véase el cuadro 4) se aprecia una proporción más alta de jefes de hogar activos en Tijuana, con una diferencia de 7.93 puntos porcentuales. Sin embargo en el análisis por sexo del jefe se observa una mayor desigualdad precisamente en Tijuana, ya que existe una brecha de 34.76 puntos porcentuales a favor de los jefes hombres.

Condición de ingresos

En la distribución de los jefes de hogar por condición de ingresos y sexo (véase el cuadro 4) se advierte una mayor diferencia en la percepción de ingresos entre la jefatura masculina y femenina de Tijuana (24.64 puntos porcentuales) a favor de los hombres, consistente con lo observado en condición de actividad; en la ciudad de Chihuahua tal diferencia sigue siendo a favor de la jefatura masculina, pero en menor grado (16.11 puntos porcentuales), con lo cual se confirma lo que ocurre en el nivel de instrucción de las jefas de hogar de Chihua-hua. Contrario a lo observado en Tijuana, donde las condiciones son más desventajosas para las jefas de hogar comparadas con las de los jefes de la misma ciudad, pues allí existe una mayor desigualdad social y económica que finalmente repercute en la diferenciación de la calidad de vida de los miembros de hogares jefaturados por mujeres.

Condición de derechohabiencia

En Chihuahua existe un mayor acceso a los servicios médicos (véase el cuadro 4), en comparación con Tijuana, a diferencia de lo que ocurre en la condición de actividad y la condición de ingreso. En ambas ciudades es mayor la proporción de hogares con jefatura femenina en comparación con los de jefatura masculina, especialmente en el caso de Chihuahua. Esto quizá se deba a que las jefas de hogar se preo-cupan más porque sus hijos cuenten con el servicio, y si no se les proporciona en su actividad laboral, ellas buscan la manera de acceder a los servicios de salud pública -como el seguro popular- o contratan el servicio con una institución privada.

Comparación entre Chihuahua y Tijuana

Para comparar las dos ciudades se toman en cuenta cuatro componentes: la disponibilidad de servicios básicos en la vivienda; la disponibilidad de servicios urbanos; la disponibilidad de áreas de recreación y esparcimiento, y la disponibilidad de planteles de educación básica (véase el cuadro 5).

CUADRO 5 Porcentaje de hogares que disponen de cada indicador. Chihuahua y Tijuana, 2005 

FUENTE: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

Al comparar los servicios básicos en la vivienda se observa una mayor cobertura para las tres variables consideradas en los hogares de la ciudad de Chihuahua. Al comparar los servicios urbanos en la colonia, es Tijuana la que presenta mayor cobertura en la prestación de los considerados en el componente, pues supera a la ciudad de Chihuahua en cinco de las seis variables que se incluyeron. En las áreas de esparcimiento en la colonia o cerca de ella, espacios de recreación a disposición de sus habitantes, la ciudad de Chihuahua supera a Tijuana. En planteles de educación básica en la colonia o cerca de ella la comparación favorece a Tijuana en todas las variables consideradas, pues un poco más de 90% de los hogares cuenta con un plantel de educación preescolar y primaria en su colonia o cerca de ella.

Comparación entre los hogares por ciudad según el sexo del jefe

Chihuahua

Al comparar el componente servicios básicos en la vivienda de acuerdo con el sexo del jefe del hogar, se observan dos variables a favor de los hogares con jefatura femenina (véase el cuadro 6). De las seis variables consideradas al comparar el componente servicios urbanos en la colonia, en tres de ellas el mayor porcentaje de hogares beneficiados con estos servicios es dirigido por mujeres; la diferencia más importante está en la variable centros de salud u hospitales. De las variables a favor de los hogares cuyo jefe es un hombre, la que muestra mayor ventaja significativa es la vigilancia policiaca.

CUADRO 6 Porcentaje de hogares que disponen de cada indicador por sexo del jefe del hogar. Chihuahua y Tijuana, 2005 

FUENTE: Elaboración propia con base en la Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

Al comparar el componente áreas de esparcimiento en la colonia o cerca de ella, la variable área de juegos infantiles presenta la diferencia más significativa a favor de los hogares jefaturados por una mujer; en la variable unidad deportiva o canchas la diferencia porcentual es a favor de los hogares con jefa mujer; la variable parques y jardines públicos presenta los mismos porcentajes en ambos tipos de jefatura.

En la comparación de los planteles de educación básica en la colonia o cerca de ella, de acuerdo al sexo del jefe del hogar, en dos de las tres variables consideradas el porcentaje de hogares que cuentan con un plantel de este tipo en su colonia o cerca de ésta es mayor en aquéllos cuyo jefe es una mujer.

Tijuana

Respecto al componente de servicios básicos en la vivienda, es mayor el porcentaje de hogares que cuentan con estos servicios entre los dirigidos por una mujer en dos de las tres variables consideradas, con variaciones porcentuales mínimas (véase el cuadro 6).

En la prestación de servicios urbanos en la colonia tres de las variables favorecen a los hogares con jefatura masculina. Es mayor la proporción de hogares con jefatura femenina en las variables teléfonos públicos, recolección de basura y mercados públicos o supermercados, y es en esta última donde se observa una mayor diferencia.

En el componente áreas de esparcimiento en la colonia o cerca de ella, el porcentaje de hogares con jefatura femenina es superior en la variable área de juegos infantiles; al igual que en el componente de servicios urbanos, un mayor porcentaje de hogares con jefatura masculina se ve beneficiado al contar con mayor acceso a áreas de recreación. Los hogares con jefatura masculina se ven más favorecidos en todas las variables del componente planteles de educación básica en su colonia o cerca de ésta, ya que presentan mayores porcentajes que los hogares con jefatura femenina.

Comparación entre hogares con jefatura femenina de las dos ciudades

Al comparar la jefatura femenina de la ciudad de Chihuahua con la de Tijuana en el componente de servicios básicos en la vivienda, la proporción de jefas de hogar de Chihuahua es mayor que la de Tijuana en las tres variables consideradas (véase el cuadro 6). El hallazgo llama la atención, ya que al comparar los hogares dirigidos por mujeres con los jefaturados por hombres para cada ciudad, la proporción de los que tenían jefatura femenina en Tijuana era mayor que la de los que contaban con jefatura masculina en tres de las cuatro variables del componente. En la ciudad de Chihuahua los hogares con jefatura femenina solamente superaban la proporción de los que tenían jefatura masculina en dos de las cuatro variables.

Lo anterior nos sugiere que aun cuando en Tijuana los hogares con jefas mujeres cuentan con mejor cobertura de servicios básicos en sus viviendas en comparación con las de los hogares con jefes hombres de la misma ciudad, al confrontarlas con las jefas de hogar de la ciudad de Chihuahua, estas últimas las superan porque presentan una mejor disponibilidad de servicios básicos en sus viviendas. El mismo comportamiento se observa en el componente de servicios urbanos en la colonia: ahora los hogares con jefatura femenina de Tijuana presentan mejores condiciones que los hogares con jefatura femenina de la ciudad de Chihuahua en cuanto a disponibilidad de servicios urbanos en sus colonias en cinco de las variables consideradas en el componente, no obstante que en el nivel ciudad los hogares jefaturados por mujeres están en desventaja frente a los dirigidos por hombres en Tijuana.

Tras la comparación del componente áreas de esparcimiento en la colonia o cerca de ella se observa que la proporción de hogares con jefatura femenina de Chihuahua que tiene acceso a lugares de recreación es superior, en las tres variables consideradas, a la proporción de hogares dirigidos por mujeres en Tijuana. Al comparar el componente planteles de educación básica en la colonia o cerca de ella se observa una mayor proporción de hogares con jefatura femenina en la ciudad de Chihuahua respecto a Tijuana en dos de las tres variables consideradas.

En síntesis, en una comparación por ciudad no se encuentran diferencias significativas en las dimensiones sociales de análisis ya que cada ciudad se ve favorecida en dos de los cuatro componentes. Sin embargo en la comparación entre sexos dentro de cada ciudad se advierte que en Chihuahua presentan mejores condiciones los hogares dirigidos por mujeres, mientras que en Tijuana sucede lo contrario.

Los hogares con jefatura femenina de la ciudad de Chihuahua muestran mejores condiciones que los hogares dirigidos por mujeres en Tijuana, con ventaja porcentual en tres de los cuatro componentes analizados.

La comparación de hogares con jefatura femenina entre las ciudades de Chihuahua y Tijuana confirma lo que sucede en el ámbito local, ya que en Chihuahua los hogares con jefatura femenina presentaron en general mejores condiciones que los hogares con jefatura masculina, mientras que en Tijuana la situación fue inversa.

Calidad de vida en los hogares de Chihuahua y Tijuana

Tras analizar las características sociodemográficas y económicas de los jefes del hogar de manera independiente de acuerdo con el sexo del jefe, y después de realizar comparaciones de las dimensiones sociales de calidad de vida en la sección anterior, procederemos a construir un índice de calidad de vida y formularemos modelos de regresión logística para analizar el riesgo de que un hogar con jefatura femenina tenga una mala calidad de vida en comparación con uno con jefatura masculina.

Los coeficientes del modelo de regresión muestran que la variable sexo no es significativa para Tijuana, y que en la ciudad de Chihuahua no implica riesgo el que la jefa sea mujer. En Tijuana el ser jefa de hogar representa un riesgo ligeramente mayor de que su hogar presente mala calidad de vida (4%) en comparación con que el jefe del hogar sea hombre. Un efecto contrario se observa en la ciudad de Chihuahua, donde el riesgo de que un hogar con jefatura femenina presente mala calidad de vida es 28% inferior al de un hogar con jefatura masculina (véase el cuadro 7).

CUADRO 7 Coeficientes de regresión logística sobre calidad de vida según sexo 

FUENTE: Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

Veamos ahora el efecto de las variables sociodemográficas y económicas sobre la calidad de vida en los hogares de las ciudades objeto de estudio. Para ello realizamos un modelo de regresión logística considerando las variables: sexo, edad, estado civil, escolaridad, condición de actividad, condición de ingresos y condición de derechohabiencia. Tomamos como categorías de referencia: jefe hombre, grupo de edad 30 a 40, casados/as o unidos/as, secundaria y más, activo, recibe ingresos, y cuenta con servicio médico, respectivamente. En el cuadro 8 se presentan los resultados del modelo para Tijuana y Chihuahua.

CUADRO 8 Coeficientes de regresión logística sobre calidad de vida en hogares de las ciudades de Tijuana y Chihuahua, 2005 

NOTA: Las categorías de referencia aparecen entre paréntesis.

Niveles de significación: * p < 0; ** p < 0.05; *** p < 0.01.

FUENTE: Encuesta sobre Calidad de Vida, Competitividad y Violencia Social en Hogares de 26 Ciudades Mexicanas, 2005 (Sedesol, Colef).

Todos los coeficientes son significativos para Tijuana. La variable sexo nos muestra que allí los hogares con jefatura femenina corren riesgos superiores (58%) a los de jefatura masculina de presentar mala calidad de vida. En Chihuahua la variable sexo no fue significativa en el modelo.

Respecto a la edad, en ambas ciudades se observa un mayor riesgo de presentar mala calidad de vida en los hogares donde la edad del jefe o jefa del hogar se encuentra en el grupo de edad inferior a 30 años, respecto al grupo de referencia (30 a 49 años); esto se debe principalmente a que esos jefes están en la etapa de conformación del hogar, tienen poca experiencia laboral y con ello menores posibilidades de contar con empleos bien remunerados.

Lo contrario sucede con los jefes de hogar del grupo de edad 50 y más, quienes reducen el riesgo de mala calidad de vida en alrededor de 50% en ambas ciudades debido a que están por concluir o ya concluyeron su etapa productiva y tuvieron el tiempo necesario para mejorar sus condiciones materiales de vida.

Al analizar los efectos de la variable estado civil, los jefes y jefas de hogar no unidos reducen el riesgo de mala calidad de vida en ambas ciudades (alrededor de 45% en Tijuana y poco más de 50% en Chihuahua). Conviene mencionar que muchos de los hogares con jefatura femenina los dirigen solteras (10.44% en Tijuana y 20.46% en Chihuahua).

En ambas ciudades es evidente que un bajo nivel de escolaridad de los jefes o las jefas incrementa el riesgo de que sus hogares presenten mala calidad de vida si no cuentan con estudios o si éstos son mínimos (hasta primaria), ya que cuanto menor sea su escolaridad, menos serán sus posibilidades de obtener buenos empleos y bien remunerados, lo que finalmente se reflejará en su calidad de vida y en la de sus hogares.

El riesgo es menor en la ciudad de Chihuahua, ya que en el análisis que realizamos en el capítulo anterior observamos allí condiciones educativas más favorables para las jefas de hogar, lo que se ve reflejado en los coeficientes de regresión, ya que se duplica (2.008) el riesgo de mala calidad de vida, mientras que en Tijuana dicho riesgo casi se triplica (2.513).

La condición de actividad refleja en ambas ciudades que buena parte de los jefes de hogar no trabaja (21.1% en Tijuana y 29.1% en Chihuahua). En particular alrededor de la mitad de los del grupo de edad 50 y más muestra inactividad, lo cual puede explicarse asumiendo que ya tuvieron el tiempo suficiente y seguramente también los medios necesarios para mejorar sus condiciones de vida. Tal variable tiene una relación significativa sólo para Tijuana.

Lo anterior concuerda con los resultados que obtuvo Echarri (1995: 285) sobre los determinantes de una buena infraestructura de servicios y buenas características físicas de las viviendas. Conjetura que

los hogares donde el jefe no ejerce ningún trabajo remunerado tienen posibilidades de residir en viviendas presentando buenas condiciones materiales […] sin duda debido a la relación entre la edad de los jefes y sus condiciones de actividad económica: son los jefes de hogar de menor edad que trabajan y que regularmente no han tenido aún el tiempo ni los medios suficientes para mejorar sus condiciones de vivienda.

En ambas ciudades el hecho de que el jefe o jefa del hogar no reciba ingresos es indicativo de mayor riesgo de presentar mala calidad de vida en comparación con los que sí perciben ingresos, ya que esto puede indicar que carecen de un trabajo remunerado y subsisten con ingresos de otro tipo, como pensiones (que en su mayoría alcanzan el equivalente a un salario mínimo mensual), o bien reciben el apoyo de familiares o de programas gubernamentales. La variable no tiene una relación significativa en el caso de la ciudad de Chihuahua.

El hecho de que el jefe o jefa del hogar no tenga acceso a servicios médicos está asociado a mayor riesgo de presentar mala calidad de vida, debido entre otras cosas a que muy probablemente no cuenta con trabajo remunerado o bien no recibe ese tipo de prestación y probablemente carece de recursos suficientes para contratar el servicio de manera particular, lo que finalmente afecta la calidad de vida familiar. En el caso de la ciudad de Chihuahua el riesgo de mala calidad de vida cuando no se cuenta con acceso a servicios de salud se incrementa 78%, mientras que en Tijuana sólo aumenta 30% respecto a los que sí cuentan con acceso a atención médica.

Conclusiones

El concepto de calidad de vida desde un principio y cada vez con mayor frecuencia se analiza en términos de ingreso o de salud. A medida que aumenta el interés por medir el bienestar de las personas, va adquiriendo multidimensionalidad, ya que se puede trabajar con tantas dimensiones como sea posible integrar al análisis. En la revisión de la literatura se observa la diversidad de formas de abordarlo y los diferentes métodos que han sido utilizados en su medición.

De igual manera es evidente la complejidad del concepto, ya que tiene que ver con la sensación de bienestar que las personas perciben del entorno; se considera que los indicadores del bienestar son tanto objetivos como subjetivos y se refieren a múltiples aspectos, como el desarrollo personal, la recreación, el entorno social, la vivienda y el empleo, entre otros, cuya apreciación varía de acuerdo con las expectativas del individuo, mismas que se ven afectadas por factores sociales y económicos propios de la sociedad a la que pertenece.

Respecto a la jefatura femenina no debemos olvidar que aunque la mujer trabaja y es el principal aporte económico del hogar, se considera que el marido es el jefe del hogar y el proveedor económico del mismo. Además se debe tener presente la heterogeneidad del fenómeno, ya que la jefatura femenina se da en una gran diversidad de situaciones (embarazo adolescente, viudez, separación, divorcio, migración del esposo, abandono del hogar por parte del esposo, madres solteras, etc.). Es evidente la situación de desigualdad social y económica que enfrentan las mujeres y en especial las jefas de hogar, y esto finalmente se refleja en su bienestar y el de su familia.

Al comparar los indicadores de los componentes sociales se observa que en Chihuahua los hogares con jefatura femenina cuentan en general con mejores condiciones que los dirigidos por hombres en la misma ciudad, así como cuando se les compara con los hogares con jefatura femenina de Tijuana.

El análisis de los modelos de regresión logística para cada ciudad nos revela implicaciones diferentes en cuanto al sexo del jefe del hogar, ya que en Tijuana no presenta una relación significativa con la calidad de vida de los hogares, mientras que en Chihuahua esta variable sí muestra una relación significativa que favorece a los hogares dirigidos por mujeres disminuyendo el riesgo de que presenten mala calidad de vida en sus hogares.

Los análisis de regresión logística nos muestran el efecto de las variables utilizadas en el modelo sobre la calidad de vida en los hogares de Tijuana y Chihuahua, en distinto grado para cada ciudad. Las variables edad, estado civil y educación son las más significativas en ambas ciudades; adicionalmente en Chihuahua sobresale la variable condición de derechohabiencia. Los coeficientes de la variable estado civil son significativos, pero de signo contrario en ambas ciudades. Las variables edad, condición de actividad y condición de ingresos no presentaron una relación significativa, con la probabilidad de presentar mala calidad de vida en el caso de la ciudad de Chihuahua.

La variable que muestra mayor asociación con la calidad de vida es la educación; los coeficientes de los momios muestran riesgos muy altos al duplicar o triplicar el riesgo respecto a la categoría de referencia. Es evidente la brecha educativa, y aunque las jefas de hogar de Chihuahua han logrado avances, no han sido suficientes, lo cual reafirma la importancia de abatir los rezagos y la desigualdad en materia educativa.

El análisis de calidad de vida en los hogares de las ciudades de Chihuahua y Tijuana nos permite constatar la heterogeneidad de la jefatura de hogar, así como la importancia del nivel de instrucción como determinante de la calidad de vida, y evidencia la desigualdad social y económica entre ciudades y en el interior de las mismas, en especial la desigualdad de género.

La desigualdad social y económica conlleva un cúmulo de desventajas, en especial para las mujeres y de manera particular para las jefas de hogar, las expone a privaciones, las vuelve más vulnerables y con ello más proclives a presentar baja calidad de vida en sus hogares.

Es necesario desarrollar políticas públicas orientadas a garantizar la equidad mediante el diseño y la instrumentación de programas que incidan directamente en el bienestar de los habitantes, abatiendo la desigualdad social y económica, especialmente en materia educativa y en el acceso a los servicios.

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1Los índices de desarrollo humano de dichas ciudades en orden de mayor a menor son: Chihuahua 0.863, Monterrey 0.853, Torreón 0.847, Saltillo 0.844, Mexicali 0.842, Ciudad Juárez 0.841, Hermosillo 0.839, Tampico 0.828, Tijuana 0.825 y Reynosa 0.815.

2II Conteo de Población y Vivienda 2005. Perfil sociodemográfico de los Estados Unidos Mexicanos.

Recibido: 14 de Octubre de 2008; Aprobado: 15 de Mayo de 2009

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