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Estudios demográficos y urbanos

versión On-line ISSN 2448-6515versión impresa ISSN 0186-7210

Estud. demogr. urbanos vol.21 no.2 México may./ago. 2006  Epub 22-Ene-2020

https://doi.org/10.24201/edu.v21i2.1252 

Artículos

Reestructuración urbano regional y nuevos derroteros de la migración en la Región Centro de México. El caso de la ZMCM

Regional Urban Restructuring and New Aspects of Migration in the Central Region of Mexico. The Case of the MCMZ

Enrique Pérez Campuzano* 

*Instituto de Geografía, UNAM. Correo electrónico: enriperez@correo.unam.mx.


Resumen:

La migración está íntimamente relacionada con factores regionales. No solamente la diferencia salarial entre regiones, sino toda una serie de fenómenos como la oferta de empleo, la oferta de vivienda, la búsqueda de mejores condiciones de vida, el crecimiento urbano, etc., atraen a la población. Con esta perspectiva, este trabajo propone analizar el balance migratorio de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) dentro del proceso de reestructuración por el que pasa la Región Centro del país.

Palabras clave: Región Centro; migración; urbanización; Zona Metropolitana de la Ciudad de México; urbanización diferencial; vivienda; empleo; reestructuración urbano regional

Abstract:

Migration is intimately related to regional factors. It is not only the wage differential between regions but a whole series of phenomena such as the supply of employment and housing, the search for better living conditions, urban growth, etc. that attract this population. From this perspective, this article seeks to analyze the migratory balance of the Metropolitan Zone of Mexico City (MZMC) within the restructuring process of the Central Region of the country.

Keywords: Mexico’s Central Region; migration; urbanization; Mexico City Metropolitan Zone; differential urbanization; housing; employment; urban and regional restructuring

Introducción

La migración está estrechamente vinculada a la distribución de la población y las actividades económicas en el territorio (Greenwood, 1978; Juárez, 2000; Chávez y Guadarrama, 2000 y 2004; Rogers et al., 2002; Ndoen et al., 2002; Aroca y Hewings, 2002, entre otros). Con mayor especificidad, la forma en que se organizan los sistemas urbanos, dependiendo de su etapa de desarrollo, incentiva movimientos de población, sean éstos concentradores o desconcentradores. La oferta de trabajo, el crecimiento económico, las diferencias salariales, la oferta y los precios de la vivienda y las condiciones de vida en las diferentes ciudades que componen los sistemas urbanos explican en gran medida el traslado de la gente de un lugar a otro. Así, cuando el crecimiento económico del empleo, el de los servicios y el de la vivienda se concentran, la migración también parece seguir un patrón concentrador. Sucede lo contrario cuando todos estos elementos tienden a desconcentrarse. Sin embargo, como lo mostraba Ravenstein, siempre existen contratendencias. Incluso en los periodos en que la concentración es predominante pueden hallarse movimientos desconcentradores.

En el caso mexicano, la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM), después de la década de los cuarenta del siglo pasado, concentró gran parte de la migración nacional como respuesta a la concentración de la actividad económica y de los servicios. Los datos del segundo quinquenio de los ochenta mostraban que esa tendencia parecía romperse. Empero, el XII Censo General de Población y Vivienda reveló que la desconcentración no seguía un patrón establecido y que deberíamos ser más cautelosos con las hipótesis que se plantearan (Izazola, 2004). Si bien es cierto que la ZMCM recuperó su balance migratorio para llegar prácticamente a cero en el periodo 1995-2000, llama la atención que poco más de 500 000 personas dejaran la ciudad en ese mismo periodo.

Lo sucedido con el balance migratorio de la ZMCM después de la década de los ochenta ha sido explicado a partir de los efectos negativos de la crisis de 1982 y el cambio de modelo de acumulación (Chávez y Guadarrama, 2000 y 2004; Izazola, 2004). Sin embargo, pocos trabajos se han propuesto analizar la relación entre la distribución de la población y las actividades económicas en el territorio, por un lado, y los nuevos patrones migratorios de la ZMCM, por el otro. En este artículo se intenta salvar, en la medida de lo posible, tal situación. A partir de una perspectiva urbano regional, se pretende establecer una relación entre los cambios migratorios en esta ciudad y las transformaciones económicas y urbanas en la Región Centro de México. En los últimos años, ésta ha presentado un notable crecimiento urbano, una relativa descentralización de las actividades económicas, una refuncionalización de las unidades espaciales, una importante oferta de vivienda, así como un cambio en los patrones migratorios (Aguilar, 1999 y 2003a; Delgado, 2003; Olivera y Guadarrama, 2001 y 2002; Negrete, 1990 y 1999; Chávez, 1999; Chávez y Guadarrama, 2000 y 2004).

El objetivo central de este trabajo es mostrar que la modificación del patrón migratorio de la ciudad está estrechamente vinculada con los cambios en la distribución de la población urbana y de las actividades económicas en la región.

En la segunda parte de este artículo se hace una breve presentación del modelo de Urbanización Diferencial y de la metodología aquí empleada. En la tercera parte se exponen algunos de los cambios más importantes en materia de distribución de la población y las actividades económicas, particularmente el empleo, en la Región Centro de México. En la cuarta sección se presenta lo que denominamos “el nuevo patrón migratorio” de la ZMCM, particularmente la selectividad socioespacial de los intercambios migratorios y los factores que incentivan la expulsión de población de esta ciudad. Y, por último, se exponen algunas consideraciones finales.

Marco teórico y metodología

Hace algunos años Hermanus S. Geyer y Thomas Kontuly (1993) propusieron un modelo -conocido como Urbanización Diferencial- que intenta explicar cuáles son las fases por las que pasan los sistemas urbanos a partir de la identificación de los flujos migratorios (figura 1).1 Si bien es cierto que el modelo incluye formalmente seis etapas, con fines explicativos lo redujimos a tres. La primera etapa (subetapas A-C en la figura 1), denominada fase de la Ciudad Primada, se caracteriza por una clara concentración de la población en un número reducido de ciudades debido a la concentración de la inversión pública, de las ventajas locacionales, así como de las economías de aglomeración y urbanización. Se puede observar en la figura que la migración tiene a la metrópoli como destino principal. Debido al crecimiento poblacional, las ciudades experimentan un proceso de expansión territorial que las lleva a transformarse en zonas metropolitanas, situación que las va poniendo cada vez más cerca del límite de la eficiencia económica.

FUENTE: Geyer (1996).

FIGURA 1. Modelo de urbanización diferencial. Tendencias principales y secundarias 

En la segunda etapa (subetapas D-E en la figura), las ciudades secundarias cercanas a la ciudad principal inician un crecimiento acelerado. Para que esto suceda se combinan, por un lado, el crecimiento de deseconomías de aglomeración y urbanización en la ciudad principal, y por el otro, el incremento del atractivo de las ciudades que se encuentran en la región. Es importante retener esto pues la desconcentración se presenta en el área de influencia inmediata de la ciudad. Richardson (1980) definió este proceso como desconcentración concentrada. Si bien es cierto que los flujos migratorios siguen teniendo un fuerte componente concentrador, se puede observar que las ciudades secundarias van ganando población. Dicho cambio en los movimientos de la población viene acompañado por un aumento del número de empresas que se instalan en estas ciudades, con lo cual incentivan las economías de aglomeración, urbanización y escala (Richardson, 1980). Ante el crecimiento de su población, estas ciudades secundarias experimentan un proceso de metropolización al mismo tiempo que nuevas localidades se incorporan al sistema urbano en las escalas más bajas.

Finalmente, en la última etapa (subetapa E en la figura) las ciudades secundarias pasan por un proceso de desconcentración, y son las ciudades de menor tamaño las que se benefician entonces en mayor medida con los movimientos de población: ganan población gracias a la transformación radical de los movimientos migratorios y a las ventajas locacionales derivadas de la mejora de los sistemas de comunicación y transportes, y a las amenidades que pueden ofrecer (Geyer, 2002b). Si bien es cierto que en esta etapa los movimientos desconcentradores son los más importantes, siguen existiendo desplazamientos hacia la metrópoli principal.

Tal y como se planteó desde finales del siglo XIX, la migración tiene un alto contenido de selectividad. En el modelo expuesto se representa con las líneas negras y grises; las tendencias principales con las líneas más obscuras y las tendencias secundarias con líneas grises. Según Geyer (1996 y 2002b), en las primeras etapas la migración es de carácter económico. En las etapas posteriores la población que sale de la ciudad principal lo hace en búsqueda de mejores condiciones de vida, mientras que la que se dirige a ella lo hace principalmente en busca de empleo. De la mano de la selectividad espacial viene la selectividad social. En este sentido, se entrelazan el capital cultural de los migrantes y la distribución espacial de las actividades económicas, del empleo y de las amenidades. Así, el modelo plantea que la población menos calificada se dirige a las ciudades de mayor tamaño y la población calificada tiende a desconcentrarse en las etapas posteriores.

En este trabajo se toma a la Región Centro de México como ejemplo de este proceso de desconcentración de la población. Dicha región comprende seis estados: Hidalgo, México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala, y además la capital del país, el Distrito Federal. La unidad básica de análisis es la municipal. Sobre esta base se procedió a reclasificar a los municipios según los planteamientos teóricos propuestos con anterioridad. Las categorías fueron las siguientes: a) la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (16 delegaciones del Distrito Federal, 58 municipios del Estado de México y uno del estado de Hidalgo); b) las Zonas Metropolitanas de menor tamaño (Zona Metropolitana de Toluca -ZMTOL-; Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala -ZMPT-; Zona Metropolitana de Cuernavaca-Cuautla -ZMCC-; Zona Metropolitana de Pachuca -ZMP-; Zona Metropolitana de Tulancingo -ZMTUI-; Zona Metropolitana de Querétaro -ZMQ-), con un total de 74 municipios; c) los Municipios Urbanos donde consideramos a los que en el año 2000 tenían por lo menos una localidad de más de 15 000 habitantes (en total 51); y, d) los Municipios Rurales, donde ubicamos a los que no contaban con alguna localidad de más de 15 000 habitantes en el año 2000 (en total 329).

Por otro lado, para exponer la selectividad socioespacial utilizamos las variables de nivel educativo, calificación laboral y sector de actividad de los migrantes.

Cambios económicos y la migración en la Región Centro de México

A pesar de que la Región Centro ha pasado por un periodo de ajuste en los últimos 20 años, es la que más contribuye al producto interno bruto (PIB) del país. Realizó su máxima contribución en el año de 1970; después ha disminuido principalmente en las actividades industriales (-5.7%) y de servicios (-10.6%) (cuadro 1).

CUADRO 1 Región Centro. Participación de la población y las actividades económicas al total nacional y regional 

1950*

1970*

1990*

2000*

Participación de la región en la población y el pib nacionales

Población total

30.1

33

33.3

33.87

PIB nacional

40.5

47.5

42.8**

42.1

Agricultura

14.8

9.7

10.1**

12.7

Industria

38.5

49.8

48**

44.1

Servicios

54

54.2

42**

43.6

Población urbana y participación de las actividades económicas en el total de la Región Centro

Población urbana

36.9

37.9

67.6

67.6

Actividades económicas

Agricultura

8.2

2.36

2.7**

1.6

Manufacturas

28.9

35.9

38.4**

27.5

Servicios

62.9

61.7

58.9**

70.83

* Para 1950 y 1970, pesos de 1950; para 1990 y 2000, pesos de 1970.

** Datos de 1988.

FUENTE: Elaboración propia con datos de: VII Censo general de población, 1950; IX Censo general de población, 1970; XI Censo general de población y vivienda, 1990; XII Censo general de población y vivienda, 2000; Appendini (s/f); Banco de Información Económica, INEGI.

La región ha pasado por un proceso de reestructuración económica y urbana en su interior. En primer lugar, un proceso de ajuste ligado al modelo de acumulación ha incentivado la relativa desindustrialización de la ZMCM y el crecimiento de las actividades industriales y de servicios en las ciudades de la región. En segundo lugar, el sistema urbano ha visto nacer y consolidar nuevas ciudades. Ambos aspectos están íntimamente relacionados con las tendencias migratorias que surgieron en las últimas dos décadas del siglo anterior. Este apartado está dedicado a exponer tales fenómenos, y para ello se utilizan indicadores como empleo, urbanización y migración en fecha fija.

Nueva configuración económica de la región. El caso del empleo

Como el motor del Modelo de Sustitución de Importaciones (MSI), la Región Centro, particularmente la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, fue el escenario de la crisis del mismo (Chávez y Guadarrama, 2004). Las repercusiones más importantes del cambio del modelo son la pérdida de competitividad de su planta industrial (Olivera, 2001) y la disminución de su participación en el PIB nacional (véase el cuadro 1). En el caso del empleo, éste se ha caracterizado por la pérdida de plazas, principalmente en la industria, y una creciente precarización del mismo (Escamilla, 2002 y 2003).

Resulta importante conocer cuánto ha crecido o disminuido el empleo industrial y de servicios, y también sus repercusiones concretas en el desarrollo urbano regional. Para analizar cuáles han sido los cambios más importantes en la posición de los municipios según la categorización elaborada se utiliza el índice de especialización del empleo.2 Es importante medir la especialización por el hecho de que las unidades espaciales crecen de manera diferenciada de acuerdo con su desempeño económico, las políticas de promoción económica y su crecimiento poblacional. Al medir la especialización se tendrá un panorama general de todos estos procesos.

Como el interés de este artículo se centra en las actividades urbanas, el índice se construyó solamente para la industria y los servicios. Los subsectores de estos sectores se agruparon, a su vez, en otras categorías. Para la industria fueron las siguientes: industria de bienes de capital, industria de bienes de consumo intermedio e industria de bienes de consumo inmediato, y para los servicios: servicios a la producción, servicios de distribución, servicios sociales y servicios personales. Los resultados se presentan en el cuadro 2.

CUADRO 2 Región Centro. Especialización del empleo por tipo de municipio, 1985 y 1998 

Industria

Servicios

1958

1998

1985

1998

Capital

Intermedio

Inmediato

Capital

Intermedio

Inmediato

Prod

Dist

Soc

Pers

Prod

Dist

Soc

Pers

Zonas metropolitanas

1.0

1.0

0.9

0.9

0.9

0.8

1.1

1.0

1.0

1.0

1.1

1.0

1.1

1.0

Zona Metropolitana de la Ciudad de México

0.9

1.0

0.9

0.8

1.0

0.7

1.2

1.0

1.1

1.0

1.2

1.0

1.0

1.0

Zona Metropolitana de Toluca

1.6

1.2

1.2

1.4

1.0

1.1

0.4

0.8

0.4

0.6

0.6

1.0

0.8

0.9

Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala

1.0

0.6

1.5

1.3

0.8

1.3

0.6

1.0

1.1

0.9

0.6

0.9

1.1

0.9

Zona Metropolitana Cuernavaca-Cuautla

0.7

0.9

0.9

0.7

0.8

0.7

0.6

1.2

1.2

1.5

0.7

1.2

1.4

1.4

Zona Metropolitana Pachuca

0.4

0.7

1.1

0.5

0.4

1.1

0.9

1.4

1.0

1.1

0.7

1.2

1.4

1.2

Zona Metropolitana Tulancingo

0.1

0.7

1.4

0.2

0.2

1.7

0.7

1.4

1.3

1.3

0.4

1.2

1.3

1.2

Zona Metropolitana Querétaro

1.9

0.9

0.8

2.2

0.9

0.6

0.5

0.8

0.8

0.8

0.7

0.9

1.1

1.0

Municipios urbanos

1.2

1.0

1.2

1.0

0.6

1.7

0.3

1.0

0.6

1.1

0.4

0.9

0.7

1.0

Hidalgo

2.2

1.1

1.0

1.2

0.4

1.8

0.2

0.6

0.5

0.7

0.6

0.9

0.8

0.9

México

0.8

1.3

1.1

1.6

0.8

1.2

0.3

1.1

0.5

1.2

0.3

1.0

0.7

1.3

Morelos

0.1

0.4

2.0

0.2

0.4

0.8

0.2

1.4

0.5

1.4

0.3

1.6

1.0

1.5

Puebla

0.4

0.4

1.1

0.3

0.4

2.2

0.4

1.5

1.2

1.6

0.6

1.0

0.7

1.0

Querétaro

1.1

1.7

1.5

1.8

1.3

2.1

0.2

0.6

0.5

0.9

0.3

0.6

0.6

0.7

Tlaxcala

0.3

0.3

2.0

0.1

0.7

2.1

0.4

1.3

0.7

1.2

0.3

1.0

1.1

1.0

Municipios rurales

0.4

0.6

1.3

0.5

0.8

1.9

0.2

1.3

0.5

1.0

0.5

1.0

0.6

0.8

Total de la región

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

1.0

Capital: bienes de capital. Incluye: industria metálica básica; industria de metales básicos, maquinaria y equipo.

Intermedio: bienes de consumo intermedio. Industria de la madera y productos de madera; industria del papel y productos de papel, imprentas y editoriales; sustancias químicas, productos derivados del petróleo y del carbón, de hule y plástico; productos minerales no metálicos.

Inmediato: bienes de consumo inmediato. Incluye: productos alimenticios, bebidas y tabaco; textiles, prendas de vestir e industrias del cuero; otras industrias.

Prod: servicios a la producción. Incluye: alquiler de bienes inmuebles; servicios profesionales y técnicos; servicios relacionados con la agricultura

Dist: servicios de distribución. Incluye: comercio.

Soc: servicios sociales. Incluye: servicios de enseñanza, investigación y difusión cultural; servicios médicos, de asistencia social y religiosos.

Pers: servicios personales. Incluye: servicios de alquiler, salvo bienes inmuebles; servicios de alquiler temporal, hotelería y restaurante ría; preparación y servicio de alimentos; servicios recreativos y de esparcimiento; servicios personales, para el hogar y diversos; servicios de reparación y mantenimiento.

Índice de especialización: (Eij/Ej)/(R1/R). Donde: Eij es el empleo en el sector i de la localidad j; Ej es el empleo total de la localidad j; Ri es el empleo total de la región en el sector i; R es el empleo total de la región.

Fuente: Elaboración propia con datos de: Censos Económicos, 1975, 1985, 1993, 1998.

Los procesos más importantes tienen que ver con la relativa desindustrialización de la ZMCM y con la industrialización de las zonas metropolitanas de menor tamaño en la región, de las ciudades de tamaño intermedio, así como de ciertos espacios rurales (Aguilar, 1999, 2002, 2003a y 2003b; Chávez y Guadarrama 2000 y 2004; Olivera y Guadarrama, 2002) y el creciente papel que tienen los servicios, principalmente en las ciudades de mayor tamaño (Parnreiter, 1998 y 2001; Aguilar y Vieyra, 2003). Con ello va a cambiar la funcionalidad de cada categoría de ciudad. Esto es lo que expresan los índices de especialización.

Como se puede ver en el cuadro 2, el índice de especialización de la ZMCM disminuyó entre 1985 y 1998 en las industrias de bienes de capital y de consumo inmediato; sin embargo se mantuvo en los bienes de consumo intermedio. Por otro lado, las zonas metropolitanas de la región pasaron por un proceso diferenciado de especialización industrial. Las de Puebla-Tlaxcala, Pachuca, Tulancingo y Querétaro ganaron en especialización en bienes de capital. La Zona Metropolitana de Cuernavaca-Cuautla permaneció igual y la única que perdió en materia de especialización fue la Zona Metropolitana de Toluca. Ahora bien, en cuanto a la industria de bienes de consumo intermedio, el cuadro se invierte pues solamente una zona metropolitana mejoró su especialización (ZMPT), cuatro pierden (ZMTOI, ZMCM, ZMP, ZMTUI) y una permanece igual (ZMQ). El panorama se repite con en la industria de bienes de consumo inmediato pues de las seis zonas metropolitanas de menor tamaño, solamente una ganó en especialización (ZMTUI), cuatro perdieron (ZMTOL, ZMPT, ZMCC Y ZMQ), y una se mantuvo sin cambios.

Por otro lado, las ciudades pequeñas han logrado un cierto dinamismo ligado a la transformación de sus respectivos estados. Es claro que las ciudades que se encuentran en entidades con un proceso de industrialización acelerado tienden a mejorar su especialización en esas actividades. Estos son los casos de México, de Querétaro y en menor medida de Tlaxcala, en donde por lo menos dos divisiones industriales han mejorado su especialización. Asimismo, las ciudades de los otros estados se especializan en una categoría industrial. Esto nos lleva a la conclusión lógica de que el crecimiento de las ciudades está ligado a la forma en que cada uno de estos espacios se adapta al nuevo modelo de acumulación.

En materia de servicios, desde por lo menos la mitad de la década de 1990 se ha insistido en el papel estratégico que corresponde a la ZMCM (Parnreiter, 2001; Graizbord et al., 2003; Garza, 2005), el cual se sustenta en la importancia de los servicios avanzados. Sin embargo poca atención se ha puesto en el rol que tienden a desempeñar las zonas metropolitanas que se encuentran alrededor de la ciudad principal. En otros países se han elaborado estudios (Gatrell, 2000; Hall, 1994) que insisten en el hecho de que los servicios pasan por un proceso de desconcentración similar al de la industria, aunque menos acentuado. Es decir, las empresas que prestan servicios a la producción también buscan mejores localizaciones fuera de las metrópolis siguiendo a las industrias, persiguiendo mejores condiciones “ambientales” y evitando las deseconomías de aglomeración producidas en las grandes urbes, mientras que los servicios personales y sociales tienen una filtración hacia abajo gracias a que la población presenta signos de desconcentración.

Sin embargo los datos para la región son poco concluyentes. La Zona Metropolitana de Querétaro es la única que gana en especialización en servicios a la producción gracias a la implantación de una importante industria de bienes de consumo inmediato y de capital.3 Las otras zonas metropolitanas ganan en servicios de distribución, sociales y personales, aunque no de manera significativa. Las ciudades pequeñas tienen una lógica diferencial: las ciudades de los estados de Hidalgo y Morelos son las únicas que ganan en especialización en las cuatro subdivisiones de servicios; las de las otras entidades ganan en una o a lo sumo en dos de estas subdivisiones.

Los resultados de este ejercicio indican que si bien es cierto que existe un proceso incipiente de desconcentración de las actividades industriales y de servicios, este proceso no es homogéneo. Las zonas metropolitanas y algunas ciudades de menor tamaño han mejorado su participación industrial gracias a su dinamismo y competitividad (Chávez y Guadarrama, 2004). Dada la importancia que ha cobrado la desconcentración de los servicios, principalmente los sociales y personales, la distribución de estas actividades es más homogénea en la región.4

Las pautas diferenciales de la urbanización en la Región Centro

Al igual que sucede con las actividades económicas, la región presenta indicios de una desconcentración de la población urbana. Mientras que en las dos décadas posteriores a 1950 el crecimiento se concentró en la ZMCM, a partir de los setenta comienza a hacerse patente un nuevo modelo de asentamientos en la región, que se caracteriza por su concentración en las localidades urbanas y metropolitanas. Los elementos centrales de este cambio son cuatro: a) la disminución del ritmo de crecimiento de la principal metrópoli de la región; b) el surgimiento de otras seis zonas metropolitanas; c) el ritmo de crecimiento de algunas localidades urbanas; y e) al parecer lo único que permanece con decrecimiento son las áreas rurales más deprimidas (cuadro 3).

CUADRO 3 Región Centro. Población total, participación porcentual y tasa media de crecimiento anual según tipo de municipio 

Población 1970

% RC

Población 1990

% RC

Población 2000

% RC

TCMA 1970-1990

TCMA 1990-2000

Zonas metropolitanas

11 337 002

71

19 848 197

73

24 096 252

73

2.7

1.9

Zona Metropolitana de la Ciudad de México

9 102 941

57

15 203 826

56

17 886 124

54

2.5

1.6

Zonas Metropolitanas sin ZMCM

2 234 061

15

4 644 371

17

6 210 128

19

3.5

2.9

Zona Metropolitana de Toluca

422 606

3

911 310

3

1 262 242

4

3.7

3.2

Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala

1 057 659

7

2 028 984

7

2 597 453

8

3.1

2.5

Zona Metropolitana Cuernavaca-Cuautla

369 771

2

799 999

3

1 082 023

3

3.7

3.0

Zona Metropolitana Pachuca

96 864

1

201 450

1

287 431

1

3.5

3.5

Zona Metropolitana Tulancingo

79 920

1

147 137

1

193 638

1

3.0

2.7

Zona Metropolitana Querétaro

207 241

1

555 491

2

787 341

2

4.6

3.5

Municipios urbanos

1 165 540

7

2 061 760

8

2 597 471

8

2.8

2.3

Hidalgo

276 261

2

499 945

2

591 589

2

2.9

1.7

México

332 143

2

574 222

2

777 574

2

2.7

3.0

Morelos

131 967

1

212 714

1

246 556

1

2.3

1.5

Puebla

311 423

2

528 400

2

648 385

2

2.6

2.0

Querétaro

72 323

0

165 340

1

229 637

1

3.9

3.3

Tlaxcala

41 423

0

81 139

0

103 730

0

3.2

2.4

Municipios rurales

3 433 629

22

5 162 572

19

6 242 727

19

2.0

1.9

Total de la región

15 936 171

100

27 072 529

100

32 936 450

100

2.6

2.0

FUENTE: Elaboración propia con datos de los Censos de Población, 1970, 1990 y 2000.

Al utilizar la clasificación de categorías de municipios elaborada para este trabajo, se encuentra que la ZMCM disminuyó su ritmo de crecimiento y su contribución al total de la población de la región. Mientras en 1970 participaba con 57% del total de la población, en 2000 su contribución se redujo 3%. De la misma manera, su tasa de crecimiento anual se contrajo de 2.5 en los veinte años comprendidos de 1970 a 1990, a 1.6 entre 1990 y 2000 (cuadro 3).

Las zonas metropolitanas de menor tamaño pasaron de representar 15% del total de la población en 1970, a 19% en el año 2000. Y aunque si bien es cierto que su ritmo de crecimiento también se contrajo entre 1990 y 2000, fue más alto que el de la ZMCM.5 Solamente las zonas metropolitanas de Pachuca y de Tulancingo aportaron el mismo porcentaje entre 1970 y 2000. Las zonas metropolitanas de Toluca, Puebla-Tlaxcala, Cuernavaca-Cuautla y Querétaro aumentaron su participación 1%. Este incremento en la contribución es el reflejo de un notable crecimiento en el periodo de 1970 a 1990, pues todas las zonas metropolitanas aumentaron su población a un ritmo de más de 3% anual. Sobresalen los casos de las zonas metropolitanas de Toluca, Cuernavaca-Cuautla, Pachuca y Querétaro, que en ambos periodos crecieron a más de 3% anual.

A su vez, los municipios considerados urbanos tuvieron un crecimiento moderado respecto a las zonas metropolitanas de menor tamaño de la región, pero por encima de la ZMCM e incrementando su contribución al total de la población. Al transformarse en municipios urbanos, los miembros de este grupo transformaron también su base económica para albergar cada vez más actividades industriales y de servicios, como lo vimos en el apartado anterior.

Los municipios considerados rurales corresponden a la única categoría que creció por debajo de la media regional; tal situación se ve reflejada en el decremento de su contribución al total de la población de la región.

Los patrones migratorios emergentes de la Región Centro

Desde los años noventa se han venido elaborando análisis sobre los cambios migratorios en la Región Centro (Negrete, 1990 y 1999; Chávez, 1999, Chávez y Savenberg, 1995; Chávez y Guadarrama, 2000 y 2004). Las principales líneas de investigación se concentran en la transformación económica de la región y su relación con la migración (Chávez y Guadarrama, 2000 y 2004), el cambio del signo migratorio de la ZMCM (Negrete, 1990), y el papel que desempeñan ahora las entidades de la región como atractoras de la población que sale de la ZMCM (Negrete, 1990 y 1999; Chávez y Savenberg, 1995).

En este momento se analiza solamente la migración en el interior de la Región Centro, haciendo caso omiso de la inmigración y la emigración de la misma. Ya que el objetivo es conocer cuáles son las relaciones migratorias en el interior de la región, no se pierde mucho con tal decisión (cuadro 4).6

CUADRO 4 Región Centro. Matrices de migración interestatal en fecha fija, 1965-1970, 1985-1990 y 1995-2000.Absolutos y relativos 

Absolutos

Relativos

Entidad de residencia en 1970*

Entidad de residencia en 1970* (porcentaje de la inmigración)

Entidad en residencia en 1965

Distrito Federal

Hidalgo

Estado de México

Morelos

Puebla

Querétaro

Tlaxcala

Saldo migratorio

Entidad en residencia en 1965

Distrito Federal

Hidalgo

Estado de México

Morelos

Puebla

Querétaro

Tlaxcala

Distrito Federal

0

5 214

365 951

7 111

10 992

3 477

1 663

-154 802

Distrito Federal

0

39.9

82.5

30.3

39.0

46.6

18.9

Hidalgo

49 615

0

25 474

852

3 128

1 088

813

-38 311

Hidalgo

20.7

0.0

5.7

3.6

11.1

14.6

9.3

México

79 662

3 723

0

8 405

6 195

2 247

1 741

341 841

México

33.2

28.5

0.0

35.8

22.0

30.1

19.8

Morelos

13 799

323

5 857

0

1 857

146

237

1 269

Morelos

5.8

2.5

1.3

0.0

6.6

2.0

2.7

Puebla

67 520

2 259

29 594

6 635

0

441

4 272

-119 730

Puebla

28.2

17.3

6.7

28.2

0.0

5.9

48.6

Querétaro

12 723

666

9 322

267

337

0

56

-15 908

Querétaro

5.3

5.1

2.1

1.1

1.2

0.0

0.6

Tlaxcala

16 287

872

7 616

218

5 694

64

0

-14 359

Tlaxcala

6.8

6.7

1.7

0.9

20.2

0.9

0.0

Total

100

100

100

100

100

100

100

Entidad de residencia en 1990**

Entidad de residencia en 1990** (porcentaje de la inmigración)

Entidad en residencia en 1985

Distrito Federal

Hidalgo

Estado de México

Morelos

Puebla

Puebla

Tlaxcala

Tlaxcala

Entidad en residencia en 1985

Distrito Federal

Hidalgo

Estado de México

Morelos

Puebla

Puebla

Tlaxcala

Distrito Federal

0

28 686

548 974

32 463

38 213

27 553

12 462

-535 553

Distrito Federal

0.0

55.4

86.9

59.3

54.5

65.1

41.5

Hidalgo

22 947

0

29 191

1 057

4 331

3 151

1 785

-10 690

Hidalgo

15.0

0.0

4.6

1.9

6.2

7.4

5.9

México

80 905

16 336

0

14 648

17 505

9 733

6 160

486 671

México

52.9

31.6

0.0

26.8

24.9

23.0

20.5

Morelos

7 802

556

8 413

0

3 043

610

296

33 984

Morelos

5.1

1.1

1.3

0.0

4.3

1.4

1.0

Puebla

31 200

4 125

34 199

5 680

0

1 030

9 121

-15 186

Puebla

20.4

8.0

5.4

10.4

0.0

2.4

30.4

Querétaro

4 568

1 006

5 345

434

533

0

191

30 221

Querétaro

3.0

1.9

0.8

0.8

0.8

0.0

0.6

Tlaxcala

5 376

1 063

5 836

422

6 544

221

0

10 553

Tlaxcala

3.5

2.1

0.9

0.8

9.3

0.5

0.0

Total

100

100

100

100

100

100

100

Entidad de residencia en 2000**

Entidad de residencia en 2000** (porcentaje de la inmigración)

Entidad en residencia en 1995

Distrito Federal

Hidalgo

Estado de México

Morelos

Puebla

Puebla

Tlaxcala

Tlaxcala

Entidad en residencia en 1995

Distrito Federal

Hidalgo

Estado de México

Morelos

Puebla

Puebla

Tlaxcala

Distrito Federal

0

26 684

448 546

25 253

29 514

23 431

9 006

-320 076

Distrito Federal

0.0

40.3

84.8

51.2

42.4

48.7

28.8

Hidalgo

16 520

0

25 150

1 067

3 250

4 083

1 624

-11 730

Hidalgo

6.9

0.0

4.8

2.2

4.7

8.5

5.2

México

173 865

30 402

0

16 616

24 835

17 566

7 960

-188 208

México

72.5

45.9

0.0

33.7

35.6

36.5

25.4

Morelos

9 423

792

9 013

0

3 961

969

391

28

Morelos

3.9

1.2

1.7

0.0

5.7

2.0

1.2

Puebla

30 282

5 380

35 255

5 427

0

1 708

12 083

-47 786

Puebla

12.6

8.1

6.7

11.0

0.0

3.5

38.6

Querétaro

4 651

1 756

5 408

472

782

0

220

11 779

Querétaro

1.9

2.7

1.0

1.0

1.1

0.0

0.7

Tlaxcala

4 916

1 239

5 414

520

7 325

384

0

2 760

Tlaxcala

2.1

1.9

1.0

1.1

10.5

0.8

0.0

Total

100

100

100

100

100

100

100

* Se refiere a la población que dijo haber cambiado de residencia entre 1965 y 1970.

** Se refiere a la población que declaró haber residido en otra entidad cinco años antes.

FUENTE: Elaboración propia con datos de: Negrete, 1999 y Censo de Población de 2000. Solamente se presentan los saldos migratorios al interior de la región.

En la migración estatal se pueden distinguir cuatro lógicas migratorias en los treinta últimos años del siglo XX. En primer lugar, la pérdida de capacidad atractora del “centro” (Distrito Federal y Estado de México) de la región y su integración como unidad. En segundo lugar, la creciente participación de éste en la emigración total -este fenómeno no solamente atañe al DF, sino que le concierne cada vez más al Estado de México-. En tercer lugar se puede hablar de una integración migratoria entre los estados de Puebla y Tlaxcala gracias a la creciente fusión económico-territorial entre ellos. Por último, la emergencia del estado de Querétaro como un destino alternativo de llegada de migrantes. Éste no solamente está acaparando a la población que sale del DF y el Estado de México, sino que absorbe buena parte de la que proviene de otros estados de la región, como es el caso de Hidalgo (cuadro 4).

1) Existe una fuerte relación migratoria entre el Distrito Federal y el Estado de México. La metropolización de la Ciudad de México ha propiciado una fuerte movilidad de personas entre ambas entidades. La fase de la urbanización incentivó a un número importante de personas para cambiar de residencia e instalarse en la capital del país. A partir del decenio de 1950, cuando la ciudad inició su proceso de metropolización, se presentaron dos fenómenos. El primero fue que buena parte de los migrantes se asentaran en los municipios conurbados, y el segundo que se presentaran movimientos del centro hacia la periferia de la ciudad; esto ocasionó el crecimiento de la población que dejó el DF para residir en los municipios conurbados del Estado de México. En los tres decenios tomados como periodo de análisis, ha llegado allí un porcentaje constante de migrantes provenientes de la capital del país (entre 82 y 86% del total de los migrantes que recibe).7 De igual manera, el vínculo entre estas dos entidades lo corrobora la importancia que tiene el Estado de México como principal lugar de salida de personas que tienen como destino el DF. En 1970, del total de individuos que llegaban a la capital del país procedentes de algún lugar de la Región Centro, 33.2% provenía del Estado de México. En el año 2000 esta proporción había ascendido a 72.5%, es decir, a tres de cada cuatro inmigrantes.

2) Ahora bien, cabe advertir que ambas entidades (aunque principalmente el Distrito Federal) han cobrado mayor importancia como expulsoras de población hacia las otras cinco que conforman la región. En 1970 del total de inmigrantes que recibió Hidalgo, 19.9% provenía del DF y del Estado de México. Morelos recibió 66.1% de las mismas entidades; Puebla, 74.9%; Querétaro, 76.7%; y Tlaxcala, 30.7%. Treinta años más tarde, del total de la población que recibió Hidalgo, 68.4% tenía como punto de origen el DF o el Estado de México. En el caso de Morelos este porcentaje era 84.9%, en el de Puebla 78%, en el de Querétaro 85.2% y en el de Tlaxcala 54.2 por ciento.

En términos generales esto nos habla del proceso de desconcentración de la población al que hemos aludido en este trabajo. El hecho de que no solamente el DF, sino también el Estado de México, incrementen su importancia como expulsores de población, implica que la desconcentración está llegando a las delegaciones y municipios del segundo contorno de la ciudad.

3) Como contrapartida de la integración migratoria entre el DF y el Estado de México y su creciente importancia como expulsores de población, las otras entidades pasan por un dinamismo migratorio que se expresa en dos fenómenos. El primero es su creciente importancia como entidades de llegada; el segundo la interrelación que se ha establecido entre estos cinco estados como lugares de salida y de llegada de migrantes. En cuanto al primero de estos fenómenos, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala han visto que en cada periodo se incrementa el número de personas que reciben, aun con los cambios en las metodologías utilizadas para medir la migración.8 Sobresalen Querétaro, Puebla y Morelos como entidades con alta atracción, mientras que en Hidalgo y Tlaxcala se presenta en menor medida.

El cambiante mapa de la migración en la región evidencia, al mismo tiempo, la relación que se ha establecido entre ciertas entidades. Destacan en este sentido la movilidad entre Puebla y Tlaxcala y la que se presenta entre Hidalgo y Querétaro como dos formas de la nueva migración en la región. En el primero de estos dos casos, el fenómeno se debe a la creciente integración económica y social entre los estados, expresada por la formación de la segunda zona metropolitana de la región (la Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala). En el segundo, el fenómeno es la expresión de la formación de nuevos patrones migratorios en la región. Si bien es cierto que los puntos nodales de la migración de los hidalguenses siguen siendo el DF y el Estado de México, un creciente número de ellos se dirige a Querétaro, seguramente atraído por la boyante economía de este estado.

4) De igual manera los saldos migratorios muestran un patrón de relocalización de la migración, principalmente hacia el estado de Querétaro. La migración entre los estados de Puebla y Tlaxcala ha cambiado de signo, pues ahora son más las personas que dejan el primero para radicar en el segundo. Hidalgo y Morelos siguen siendo lugares de llegada, principalmente de personas que dejan el DF y el Estado de México. El caso de Hidalgo es interesante porque, como ya dijimos, se presenta un incipiente fenómeno migratorio hacia Querétaro.

El nuevo patrón migratorio de la ZMCM

Es en este contexto donde la ZMCM cambia sus patrones migratorios. Los resultados del XI Censo general de población y vivienda, y de las Encuestas Nacionales de Dinámica Demográfica de 1992 y 1997 hablaban de un proceso de desconcentración de la ZMCM marcado por dos hechos estrechamente vinculados. El primero era el crecimiento de las ciudades de tamaño intermedio, y el segundo el cambio de signo del balance migratorio de la ZMCM. Después de la “euforia” que provocaron estos hallazgos, el XII Censo general de población y vivienda mostró que si bien no se presentó un regreso a la concentración, sí hubo una reducción del ritmo desconcentrador. El crecimiento poblacional se redujo, incluyendo el de las ciudades, y por otro lado, el balance migratorio negativo de la ZMCM decreció para prácticamente estabilizarse (cuadro 5).

CUADRO 5 Balance neto migratorio de la ZMCM respecto al total nacional; diferentes años 

Año

Inmigrantes

Emigrantes

Balance neto migratorio

1975-1980a

501 950

397 110

104 840

1985-1990a

425 361

716 224

–290 866

1987-1992b

480 664

660 956

–180 292

1992-1997c

649 635

628 309

21 326

1995-2000d

517 363e

549 569

–32 206

a Corona y Luque (1992); información basada en los Censos de Población de 1980 y 1990.

b Browning y Corona (1995); información basada en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) de 1992.

c Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) de 1997.

d Cuestionario Ampliado del Censo de Población de 2000.

e No incluye a las personas que aunque residían en 1995 en el Estado de México, no especificaron en qué municipio.

En este momento el trabajo se aboca al examen de la forma en que se han presentado la inmigración y la emigración de la ZMCM en el contexto de las transformaciones económica y migratoria de la Región Centro. Para ello se utilizan los resultados de la muestra del XII Censo general de población y vivienda.

Las condiciones de reestructuración urbana y económica de la Región Centro influyen en la diferenciación de los balances migratorios de la ZMCM respecto a cada una de las categorías urbanas. Destaca en primer lugar el balance negativo de la ZMCM respecto a las zonas metropolitanas de la región y los municipios urbanos. En este sentido sobresalen las zonas metropolitanas de Querétaro y Cuernavaca-Cuautla, que reciben en su mayor parte migrantes de aquélla; cada una tuvo un saldo positivo de más de 20 000 individuos respecto a la Ciudad de México en el periodo comprendido entre 1995 y 2000. Con las zonas metropolitanas de Toluca y Puebla-Tlaxcala el intercambio es más equilibrado, mientras que con Pachuca y Tulancingo es menor (cuadro 6).

CUADRO 6 Balance migratorio de la ZMCM respecto a las zonas metropolitanas, municipios urbanos y municipios rurales de la Región Centro, 1995-2000 

Inmigración a la ZMCM

Emigración de la ZMCM

Balance migratorio

Zonas metropolitanas

68 041

127 825

–59 784

Zona Metropolitana de Toluca

19 640

24 225

–4 585

Zona Metropolitana Puebla–Tlaxcala

26 844

29 317

–2 473

Zona Metropolitana Cuernavaca–Cuautla

10 094

31 449

–21 355

Zona Metropolitana Pachuca

3 945

11 127

–7 182

Zona Metropolitana Tulancingo

2 301

4 412

–2 111

Zona Metropolitana Querétaro

5 217

27 295

–22 078

Municipios urbanos

24 633

37 421

–12 788

Hidalgo

7 298

10 266

–2 968

Edomex

8 133

11 365

–3 232

Morelos

1 283

2 121

–838

Puebla

6 831

5 593

1 238

Querétaro

1 331

6 520

–5 189

Tlaxcala

1 088

1 556

–468

Municipios rurales

179 208

88 192

91 016

Hidalgo

27 120

26 109

1 011

Edomex

97 153

25 577

71 576

Morelos

5 096

4 052

1 044

Puebla

42 154

24 039

18 115

Querétaro

3 693

3 882

–189

Tlaxcala

3 992

4 533

–541

Total migración

273 213

253 438

19 775

FUENTE: Elaboración propia con datos del Cuestionario Ampliado del Censo de Población de 2000.

Ahora bien, agrupados de manera estatal, los municipios urbanos también presentan saldos migratorios positivos frente a la ZMCM. La única excepción es el caso de Puebla, cuyas ciudades enviaron más individuos a la Ciudad de México de los que recibieron de ésta. En sentido contrario, el estado de Querétaro es el que más recibe población de la ZMCM, particularmente San Juan del Río. Esta ciudad ha logrado un importante crecimiento económico, principalmente industrial, lo que ha atraído a una fuerte cantidad de nuevos habitantes, incluyendo un número destacado de personas que dejaron la ZMCM.

Los municipios rurales son los únicos que presentan saldos migratorios negativos respecto a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Esto indica que se trata principalmente de la “migración tradicional”, la rural-urbana que va en busca de mejores condiciones de vida. Los estados de México, Puebla e Hidalgo fueron los que más población rural enviaron a la ZMCM; después viene el estado de Puebla. En términos generales se puede decir que los estados que tienen más población rural presentan los saldos negativos más grandes respecto a la ZMCM. En el caso de Querétaro, la dinámica misma de urbanización del estado implica que buena parte de los desplazamientos del campo a la ciudad se dirijan hacia sus centros urbanos más grandes: Querétaro y San Juan del Río. En los casos de Tlaxcala y Puebla sucede algo parecido: gran parte de la migración del campo a la ciudad se dirige hacia los municipios urbanos (Huamantla o Apizaco, en Tlaxcala, o Tehuacán, en Puebla, por ejemplo) o la Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala.

Ahora bien, si se analiza la emigración de la ZMCM respecto del total de la inmigración de cada una de estas categorías, se obtienen resultados notables (cuadro 7). Destaca a primera vista la importancia de la metrópoli como principal punto de origen de la población que reside en una de estas ciudades. En todos los casos, del total de individuos que recibieron, más de 30% provenía de la ZMCM. Las zonas metropolitanas de Toluca (46.6%), Cuernavaca-Cuautla (39.3%) y Querétaro (41.0%) recibieron en mayor medida población procedente de la ZMCM. Las zonas metropolitanas de Puebla-Tlaxcala, Pachuca y Tulancingo recibieron, proporcionalmente hablando, menos migrantes de la Ciudad de México.

CUADRO 7 Región Centro. Contribución de la emigración de la ZMCM en el total de la inmigración de las zonas metropolitanas, municipios urbanos y municipios rurales de la región 

Inmigración proveniente de la ZMCM

Inmigración total

Inmigración proveniente de la ZMCM/ total de la inmigración (porcentajes)

A

B

(A/B)*100

Zona Metropolitana de Toluca

24 225

52 034

46.6

Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala

29 317

115 203

25.4

Zona Metropolitana Cuernavaca-Cuautla

31 449

80 117

39.3

Zona Metropolitana Pachuca

11 127

31 323

35.5

Zona Metropolitana Tulancingo

4 412

11 831

37.3

Zona Metropolitana Querétaro

27 295

66 609

41.0

Municipios urbanos

39 777

132 624

31.2

Municipios rurales

85 836

172 497

54.5

FUENTE: Elaboración propia con datos del Cuestionario Ampliado del Censo de Población de 2000.

En otro sentido, los municipios urbanos y los municipios rurales reciben entre 31 y 55% del total de sus inmigrantes de la ZMCM. Las ciudades pequeñas de Morelos recibieron proporcionalmente la menor cantidad de personas provenientes de la ZMCM, mientras que las de Querétaro, como ya se dijo, fueron las que más recibieron.

Por último, la emigración de la ZMCM está altamente relacionada con el mercado de vivienda en la Región Centro. Los municipios que más créditos de vivienda recibieron atrajeron en mayor medida a la población de la ZMCM.9 Sobresalen los casos de los municipios centrales de la zonas metropolitanas, pues en ellos existe una fuerte oferta inmobiliaria y allí se asentó gran cantidad de personas que dejaron la Ciudad de México. Después de éstos vienen algunos de los municipios urbanos que han experimentado un dinamismo en la construcción de viviendas, y que se localizan principalmente en el poniente de la región, en el área de influencia de la Zona Metropolitana de Toluca.

Selectividad socioespacial de la migración

Como se muestra en el modelo de Urbanización Diferencial, los intercambios migratorios benefician la concentración en los primeros estadios y la desconcentración en los siguientes. Nos interesa en este momento rescatar la propuesta de selectividad socioespacial de la migración, dentro del contexto del proceso de incipiente desconcentración de las actividades económicas y de la población.

Nivel académico

El intercambio migratorio entre las zonas metropolitanas, los municipios urbanos, los rurales y la ZMCM muestra signos contradictorios. Las condiciones del mercado de trabajo y la calidad de vida de algunas de las ciudades de la región son importantes atractores para las personas que cuentan con mayor nivel educativo y dejan la ZMCM. Sin embargo el intercambio no es tan claro para todas las zonas metropolitanas. Por ejemplo, la emigración de individuos que cuentan con estudios de licenciatura y más es particularmente relevante en el caso de Querétaro, en donde uno de cuatro que cambiaron de residencia entre 1995 y 2000 cuenta con esos estudios. Por otro lado, el importante desplazamiento de este tipo de población hacia las ciudades de Cuernavaca-Cuautla y Puebla-Tlaxcala se relaciona con la conexión que existe entre éstas y la ZMCM. De ella sale, en términos relativos, un mayor porcentaje de población con alto nivel académico del que llega. El hecho de que se encuentren en el espacio de influencia de la Ciudad de México, incentiva el intercambio de este tipo de individuos (cuadro 8).

CUADRO 8 Zona Metropolitana de la Ciudad de México: población inmigrante y emigrante según lugar de llegada, salida y nivel académico, 1995-2000 (porcentajes) 

Inmigrantes a la ZMCM

Emigrantes de la ZMCM

Secundaria o menos

Bachillerato

Licenciatura y posgrado

No especificado

Secundaria o menos

Bachillerato

Licenciatura y posgrado

No especificado

Total

72.7

14.3

11.1

1.8

70.4

15.8

12.3

1.4

Zona Metropolitana de Toluca

78.6

10.9

9.1

1.4

58.3

21.0

19.4

1.2

Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala

73.1

12.3

12.3

2.3

63.7

19.1

16.4

0.8

Zona Metropolitana Cuernavaca-Cuautla

50.7

22.5

25.3

1.5

63.7

17.9

16.5

1.9

Zona Metropolitana de Pachuca

59.0

18.0

21.6

1.5

57.3

21.5

20.9

0.3

Zona Metropolitana de Tulancingo

72.0

15.2

11.1

1.7

83.4

9.0

5.1

2.5

Zona Metropolitana de Querétaro

55.6

19.7

22.2

2.5

49.9

23.2

25.4

1.6

Zonas metropolitanas

69.1

14.4

14.6

1.9

59.8

19.9

18.9

1.3

Municipios urbanos

76.0

14.5

8.1

1.4

72.5

16.5

9.5

1.5

Municipios rurales

73.1

14.3

10.8

1.8

85.0

9.6

3.9

1.5

FUENTE: Elaboración propia con datos del Cuestionario Ampliado del XII Censo general de población y vivienda, 2000, México, INEGI.

Un caso especial es el de la Zona Metropolitana de Tulancingo. Del total de población que se movió de la ZMCM hacia esta ciudad, solamente 5% contaba con un nivel educativo de licenciatura o mayor.

La movilidad entre la ZMCM y los municipios urbanos de la región según nivel educativo muestra prácticamente un patrón simétrico. El porcentaje de población en cada una de las categorías en que se divide este indicador es prácticamente igual tanto en los flujos de llegada como de salida.

Por último, la migración entre los municipios rurales y la metrópoli tiene un patrón de alta selectividad. En comparación, las personas que salen de ellos para residir en la ciudad tienen mayores niveles educativos. Es relevante el hecho de que 10.8% de los que llegaron a la ZMCM cuenten con licenciatura o más, mientras que entre los que la dejaron para dirigirse a esos municipios la proporción es de 3.9 por ciento.

Calificación laboral

La distribución de la actividad económica según el tipo de municipio urbano es un factor de primer orden en la explicación de los flujos migratorios de la población según su calificación laboral. La desconcentración de la actividad económica en algunos centros urbanos (principalmente en las zonas metropolitanas de la región), es seguida por una relativa desconcentración de personal ocupado con alta calificación. El requerimiento de este tipo de empleos crea mercados laborales, que en cierto sentido son privilegiados, para este tipo de trabajadores.10 Como se advierte en los totales, existe una clara diferencia entre la población altamente calificada que emigra de la ZMCM respecto al tipo de localidad a la que se dirige.

En términos generales, la emigración por nivel de calificación laboral de la ZMCM hacia las otras zonas metropolitanas beneficia a los sectores de mediana y alta calificación. Las diferencias en términos porcentuales son evidentes. Del total de individuos que dejaron la ZMCM para residir en alguna zona metropolitana, 25.8% era personal altamente calificado. Como contrapartida, la ZMCM recibe de éstas 15.5% de personal altamente calificado (cuadro 9).

CUADRO 9 Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Inmigrantes y emigrantes según lugar de salida, llegada y nivel de calificación laboral, 1995-2000 (porcentajes) 

Inmigrantes a la ZMCM

Emigrantes de la ZMCM

Calificados

Semicalificados

No calificados

No especificados

Calificados

Semicalificados

No calificados

No especificados

Total

12.2

44.3

41.5

2.0

18.5

52.5

27.4

1.6

Zona Metropolitana de Toluca

8.3

35.3

55.4

1.0

31.7

45.8

19.7

2.8

Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala

13.2

45.7

38.5

2.5

22.4

55.2

21.4

1.0

Zona Metropolitana Cuernavaca-Cuautla

27.6

48.4

22.6

1.3

19.8

47.0

30.9

2.3

Zona Metropolitana de Pachuca

27.7

42.1

28.1

2.1

29.8

56.4

13.2

0.6

Zona Metropolitana de Tulancingo

12.0

45.2

39.8

3.0

7.4

59.9

32.3

0.3

Zona Metropolitana de Querétaro

33.5

39.2

25.1

2.2

31.8

50.7

15.5

2.0

Zonas metropolitanas

15.5

42.0

40.7

1.8

25.8

50.6

21.8

1.8

Municipios urbanos

8.2

43.4

47.3

1.2

15.0

54.4

29.7

0.9

Municipios rurales

12.0

44.7

41.3

2.0

7.7

54.8

36.0

1.6

Trabajadores calificados: profesionistas, técnicos, funcionarios y personal directivo público y privado.

Trabajadores semicalificados: trabajadores de la enseñanza, arte y espectáculos, oficinistas, trabajadores no agrícolas, trabajadores en industria.

Trabajadores no calificados: comerciantes, vendedores y similares, trabajadores en servicios diversos, conductores, trabadores agrícolas, no especificados.

FUENTE: Elaboración propia con datos del Cuestionario Ampliado del XII Censo general de población y vivienda, 2000, México, INEGI.

Las zonas metropolitanas en donde es mayor el porcentaje de trabajadores altamente calificados son Querétaro, Toluca y Pachuca. Igualmente, como sucede con el nivel educativo, la Zona Metropolitana de Tulancingo se comporta de manera diferente. Del total de la migración que recibe de la Ciudad de México, solamente 7.4% es altamente calificado, y 59.9% medianamente calificado.

Los municipios urbanos reciben 15% del total de población altamente calificada proveniente de la Ciudad de México; en cambio ésta recibe solamente 8.2% de este tipo de trabajadores.

Los municipios rurales reciben una menor proporción de población calificada de la que envían a la ZMCM. Solamente 7.7% del total de la población que reciben de la ZMCM se considera altamente calificada; en cambio, del total de la población que se dirigió a la ZMCM, 12% se encontraba en tal categoría.

Sector de actividad

El último indicador utilizado es el sector de actividad. Las diferencias entre la inmigración y la emigración son evidentes. La disminución de la importancia relativa de la industria en la Ciudad de México y su incremento en la “periferia” llevan a que el perfil de los migrantes sea diferente si llegan o salen de ésta. Si bien es cierto que los servicios son el principal sector de actividad en que se insertan tanto los que llegan como los que dejan la Ciudad de México, los porcentajes son distintos. Mientras de los que llegaron se insertó casi 55% en este sector, de los que se fueron lo hizo 39% (cuadro 10).

CUADRO 10 Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Inmigrantes y emigrantes según lugar de salida, llegada y sector de actividad, 1995-2000 (porcentajes) 

Inmigrantes a la ZMCM

Emigrantes de la ZMCM

Agricultura, ganadería, pesca, actividades extractivas, electricidad

Construcción

Industria

Comercio

Servicios

No especificado

Agricultura, ganadería, pesca, actividades extractivas, electricidad

Construcción

Industria

Comercio

Servicios

No especificado

Total

1.1

8.1

16.6

17.1

54.7

2.4

8.4

8.2

22.7

19.1

39.4

2.2

Zona Metropolitana de Toluca

0.9

7.4

10.4

15.8

64.7

0.7

1.4

5.8

27.4

16.9

43.9

4.6

Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala

1.0

8.2

12.6

23.2

51.7

3.2

3.2

5.0

21.7

23.7

44.7

1.6

Zona Metropolitana Cuernavaca-Cuautla

0.9

7.3

16.7

19.6

53.2

2.4

4.4

7.9

15.4

20.4

49.2

2.6

Zona Metropolitana de Pachuca

0.9

6.2

11.7

14.4

60.7

6.1

1.9

5.3

21.1

24.9

45.9

0.9

Zona Metropolitana de Tulancingo

0.8

10.3

20.1

12.5

52.4

3.8

9.3

14.8

24.2

25.1

26.3

0.3

Zona Metropolitana de Querétaro

0.7

3.5

14.0

21.6

55.4

4.9

0.8

4.2

23.4

22.3

46.6

2.8

Zonas metropolitanas

0.9

7.5

12.7

19.4

57.0

2.6

2.7

6.0

21.7

21.4

45.6

2.6

Municipios urbanos

1.4

7.3

16.8

17.0

56.0

1.6

7.1

8.5

26.2

20.1

36.7

1.3

Municipios rurales

1.1

8.3

17.1

16.8

54.3

2.4

18.9

11.9

22.9

14.6

29.9

1.9

FUENTE: Elaboración propia con datos del Cuestionario Ampliado del XII Censo general de población y vivienda, 2000. México, INEGI.

Buena parte de los emigrantes de la ZMCM se inserta dentro del sector industrial. El porcentaje, salvo en el caso de Cuernavaca-Cuautla, supera 20% del total.

Resalta el hecho de que casi una quinta parte de la emigración de la Ciudad de México cuyo destino es algún municipio rural se ocupe en actividades primarias. Esto puede indicar la vuelta a las actividades que desarrollaba antes de la migración hacia la ciudad, o la demanda de fuerza de trabajo calificada o semicalificada para actividades agrícolas.

Reestructuración urbano regional y emigración de la ZMCM

En la sección precedente se presentaba la selectividad socioespacial de la inmigración y la emigración de la ZMCM. El argumento central se encaminaba a explicitar la importancia de la desconcentración de la población con niveles de calificación medio y alto y la búsqueda de oportunidades en las ciudades de menor tamaño. Por otro lado, la población que llegaba a la ZMCM contaba con menores niveles académicos y de calificación en comparación con la que salía de ella. Examinaremos ahora los factores que incentivan los cambios migratorios en la región, particularmente la salida de la ZMCM.

La emigración de la ZMCM está estrechamente vinculada con la reestructuración regional del país, y de la Región Centro en particular. La promoción de la desconcentración industrial y de las actividades de servicios, iniciada desde la década de 1970, así como las “desventajas” de vivir en una ciudad de 18.5 millones de habitantes, son factores importantes que están empujando a la población para que deje la gran metrópoli.

Como ha sido descrito por el modelo de Geyer y Kontuly (1993), las migraciones tienden a complicarse en una etapa avanzada de los sistemas urbanos, y así se observa en el análisis de la migración en la ZMCM.

En esta sección se presenta un análisis de regresión múltiple con la intención de clarificar la importancia de ciertas variables en la explicación de la emigración de la ZMCM.

Para el análisis de la emigración se construyó un modelo que responde a varios fenómenos. Intenta, por un lado, medir la importancia de la creación de empleo y de vivienda para la migración; introduce asimismo la variable “grado de urbanización” como un elemento central de la explicación.

No es suficiente la inclusión de la variable de creación de empleo por sector de actividad porque se parte del hecho, por demás estudiado, de que el comportamiento del mismo es diferente en el interior de cada sector. Así, mientras algunas industrias pueden mostrar un declive, en otras no ocurre lo mismo, e igual sucede con los servicios, como se expuso arriba. Por ejemplo, ciertos patrones de concentración o desconcentración de determinadas empresas están relacionados con la creación de economías de aglomeración, las políticas educativas o la promoción empresarial de las distintas entidades gubernamentales intervinientes.

Por otro lado, el grado de urbanización es una variable importante para explicar el fenómeno migratorio pues, como han referido diversos estudios (Boyle y Halfacree, 1998), los migrantes tienen como destinos ciudades o espacios rurales, dependiendo de su calificación, deseos y redes sociales. Además, como se vio en la sección precedente, la emigración de la ZMCM presenta alta selectividad dependiendo del lugar, sea este urbano o rural, adonde se dirija.

Por último, una de las variables menos explicadas al abordar la migración es la vivienda, particularmente la oferta de la misma. En el caso mexicano, la oferta de vivienda después de las reformas al Instituto de Fomento a la Vivienda (Infonavit) a inicios de la década anterior, y la importancia que ha cobrado como una forma de desarrollo económico, han sido en gran medida conductores de la urbanización en México y por tanto de la migración.

Para tal ejercicio se construyó el modelo siguiente:

emig:b+b1*TotViv+b2*Gurbaniz+b3*BCap9398+b4*BCInt9398+b5*BCinm9398+b6*SP9398+b7*SD9398+b8*SS9398+b9*SPer93_98

donde:

b, b 1 , b 2 ...b n : Parámetros a estimar.

TotViv: Total de créditos otorgados a la vivienda entre 1995 y 2000.

Gurbaniz: Grado de urbanización en 2000 (porcentaje de población que habita en localidades de más de 15 000 habitantes).

Bcap93_98: Total de empleos creados en la industria de bienes de capital entre 1993 y 1998.

BCInt93_98: Total de empleos creados en la industria de bienes de consumo intermedio entre 1993 y 1998.

BCinm93_98: Total de empleos creados en la industria de bienes de consumo inmediato entre 1993 y 1998.

SP93_98: Total de empleos creados en servicios a la producción entre 1993 y 1998.

SD93_98: Total de empleos creados en servicios de distribución entre 1993 y 1998.

SS93_98: Total de empleos creados en servicios sociales entre 1993 y 1998.

SPers93_98: El total de empleos creados en servicios personales entre 1993 y 1998.

Con una R2 de .750 y un error estimado de 721.907, el modelo resultó ser altamente explicativo del fenómeno emigratorio de la ZMCM. Como se esperaba, las variables que más lo clarifican son la creación de empleos en servicios sociales (b=.525 y p=.000), total de créditos a la vivienda (b=.419 y p=.000), el grado de urbanización (b=.114 y p=.000) y la creación de empleo en servicios de distribución (b=.171 y p=.002) (cuadro 11). La creación de empleos en la industria no tiene un peso importante en la emigración de la ZMCM, además el grado de significación alcanzado no es adecuado, principalmente para el empleo en bienes de consumo intermedio e inmediato. Cabe sin embargo advertir que se esperaba que la variable Sper93_98 tuviera un mayor peso dada la desconcentración de este tipo de actividades.

CUADRO 11 Modelo de regresión (resumen) 

Variable

B estandarizada

t

p

(Constante)

1914

.056

ToViv

.419

11.833

.000

Gurbaniz

.114

4.307

.000

BCap93_98

.064

2.539

.011

BCInt93_98

.023

.989

.323

BCinm93_98

–.009

–.323

.747

SP93_98

–.088

–2.010

.045

SD93_98

.171

3.098

.002

SS93_98

.525

9.404

.000

SPer93_98

–.164

–2.851

.005

R2

.750

Error de la estimación

721.907

Ante esto resaltan tres conclusiones. La primera es que la emigración de la ZMCM está muy influida por la distribución espacial del empleo y los nuevos patrones de localización de las actividades económicas, principalmente la que está ligada a la creación de empleos en servicios. Es decir, la migración es atraída fuertemente por la percepción de una mejoría del empleo de tales servicios en los lugares de destino. Esto puede explicarse de dos maneras: a) como resultado de la reestructuración del mercado de trabajo regional y con ello la oferta de empleos en este sector; b) por la importancia que ha tenido la desconcentración de ciertas actividades de servicios siguiendo a los consumidores.

En segundo lugar, el grado de urbanización y la oferta de viviendas dan un fuerte impulso a la emigración de la ZMCM. Los principales flujos se vierten hacia las zonas metropolitanas y las ciudades de tamaño intermedio, que en años recientes han sido capaces de ofrecer vivienda y que en muchos casos presentan ese “clima urbano”. Esto refuerza la concepción de desconcentración concentrada de Geyer y Kontuly (1993).

Por último, el papel que está desempeñando la industria no queda del todo claro. Al parecer la emigración ligada a este tipo de empleo está más focalizada y tiene como principal factor de atracción una industria de capital que al parecer tiene altas innovaciones tecnológicas e inversión, a diferencia de la industria más ligada al mercado nacional (bienes de consumo inmediato) y con menor inversión, que actúa en sentido contrario. Es decir, los factores locacionales (tanto en ventajas aglomerativas como de urbanización) están desempeñando un papel preponderante.

Con estos resultados se nos presenta la gran interrogante de conocer cómo se combinan los elementos económicos, sociales y de planeación en el proceso de urbanización, y cuál es su impacto en la migración. El modelo de Geyer y Kontuly (1993) apenas toca estos aspectos, por lo que los estudios empíricos deberían poner más atención en ellos.

Consideraciones finales

En este trabajo se muestra la relación entre la reestructuración urbano regional y la migración. Según las evidencias, la región pasa por un incipiente proceso de desconcentración económica y poblacional. El argumento se sostiene si se analiza el balance migratorio de la ZMCM.

Si bien es cierto que la crisis económica por la que pasó el país tuvo sus efectos más importantes en la Región Centro, y esto a su vez repercutió en el cambio de los movimientos de las personas (Chávez y Guadarrama, 2004), las tendencias urbanas y demográficas también explican el tránsito.

A partir del estudio de la reestructuración de la Región Centro, este trabajo se concentró en explicar la forma en que se ha presentado, por un lado, la recomposición de la estructura urbana y, por el otro, la migración. En cuanto a la recomposición, la región ha experimentado cierta desconcentración de las actividades económicas, el empleo y la población. Con ello las zonas metropolitanas, las ciudades pequeñas y las de tamaño intermedio han transitado hacia una consolidación urbano económica.

La migración en la región ha pasado de una concentración en la capital del país y sus municipios conurbados a un patrón más complejo. Este patrón no solamente se caracteriza por la migración rural-urbana, sino también por la emergencia de los movimientos metropolitanos-metropolitanos, metropolitanos-urbanos, metropolitanos-rurales así como urbanos-urbanos y urbanos-rurales. El caso de estudio de este trabajo muestra la importancia de los desplazamientos desde la principal metrópoli de la región.

En la últimas dos décadas del siglo anterior la ZMCM sufrió una contracción de su saldo migratorio, que incluso en algunos periodos llegó a ser negativo. Pasó de principal foco atractor de población, a principal punto de expulsión.

De igual manera es interesante corroborar que la migración tanto hacia como desde la ZMCM tiene un importante contenido de selectividad. La población que va hacia la ciudad se concentra en los rangos de población menos calificada, mientras que la que sale de ella tiene un importante componente de población calificada.

La emigración de la ZMCM se relaciona íntimamente con la recomposición urbano-regional. En primer lugar, la oferta de vivienda y la urbanización son elementos centrales. Con ello se evidencia que la emigración tiene como principales destinos las áreas urbanas que van de acuerdo con el modo de vida que tenían las personas cuando vivían en la ZMCM. En segundo lugar, si bien la emigración está relacionada con algunas ramas de la industria, esta relación no queda del todo clara. Llama la atención que la emigración esté ligada a la creación de empleos en servicios; la importancia de ello se relaciona con dos aspectos: a) su carácter de empleador; b) como expresión del proceso de consolidación de centros urbanos que pueden ofrecer una gama más amplia de bienes y actividades.

Con estos elementos se puede plantear que la Región Centro está transitando hacia la etapa de ciudades intermedias del modelo de Urbanización Diferencial. Es decir, que en adelante se podrá esperar la consolidación de las zonas metropolitanas de la región y de ciertas ciudades que presentan ventajas locacionales importantes y cuyo ambiente urbano es atrayente de población.

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1Véase también Geyer, 1996

2Con este índice se determina si una entidad espacial se encuentra en la media, por encima o por debajo de la misma en un indicador. Si el indicador se encuentra por encima de 1 se dice que está especializada; si está por debajo se dice que no está especializada (Carrera et al., 1993).

3En el momento en que escribimos este artículo se anunció el cambio de sede de las oficinas corporativas del Banco Santander Serfin a la ciudad.

4Como veremos adelante, la desconcentración de este tipo de actividades está estrechamente vinculada a la emergencia de nuevos patrones migratorios.

5Tal situación podría atribuírsele a la disminución de la tasa general de crecimiento de la población en el país.

6Para el examen de algunos datos de la migración desde y hacia la región, véase Chávez, 1999; Chávez y Serrano, 2003; Negrete, 1999.

7La migración a la que hacemos referencia en este momento es sólo la proveniente de algún lugar de la Región Centro.

8En 1970 se preguntó a los entrevistados sobre sus cambios de residencia en cualquier momento entre 1965 y 1970. En 1990 y 2000 se preguntaba por el lugar de residencia cinco años antes, es decir, el lugar de residencia en 1985 y 1995, respectivamente.

9Los datos correspondientes no se presentan en este trabajo

10Reisinger (2003) atribuye la concentración de la migración de población calificada en unas cuantas ciudades a las oportunidades (clustering opportunities) que brindan las localidades más grandes. Si bien es cierto que los trabajadores altamente calificados y con elevado nivel educativo responden a las variaciones de las oportunidades de empleo e ingreso para tomar la decisión de migrar, estas condiciones son más frecuentes en las ciudades que cuentan con un desarrollo económico importante, de ahí que la migración de este tipo de trabajadores se concentre en unas cuantas metrópolis.

Recibido: 23 de Febrero de 2005; Aprobado: 10 de Agosto de 2005

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