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Medicina interna de México

versión impresa ISSN 0186-4866

Med. interna Méx. vol.34 no.3 Ciudad de México may./jun. 2018

http://dx.doi.org/10.24245/mim.v34i3.2175 

Artículo de opinión

Principios y valores, nuevas generaciones y la práctica médica

Principles and values, new generations and the medical practice

Federico L Rodríguez-Weber1 

1Internista. Profesor adjunto del curso Medicina Interna del Hospital Ángeles Pedregal, Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle. Profesor emérito y profesor titular de Introducción a la Clínica de la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle, Miembro de la Academia Mexicana de Bioética y de la Academia Nacional de Educación Médica.

Resumen

Es importante fomentar el aprendizaje de valores en el médico en formación dejando que los alumnos identifiquen como propios los valores, haciendo del ejercicio de la medicina una práctica más humana y profesional.

PALABRAS CLAVE: Aprendizaje; medicina; práctica profesional

Abstract

It is important to promote the learning of values in the medical training leaving students to identify as their own values, making the practice of medicine a more human and professional practice.

KEYWORDS: Learning; Medicine; Professional practice

Hoy vivimos una sociedad que ha cambiado su escala de valores, muchos consideran a nuestros profesionistas, y en especial a los de la salud, carentes de ellos; es necesario cambiar actitudes y comportamientos de manera que podamos repercutir en los modelos existentes de asistencia para la salud y de ser posible en los profesionales y estudiantes de medicina. No se trata de ir contra lo existente, no se trata de considerarnos incomprendidos, ni que todo está mal, ni es un tema de conflicto generacional, se trata de enaltecer y respetar el valor humano del hombre, pues la ética profesional del médico no es más que la aplicación de la ética general en el campo de la salud y la medicina: una profesión hecha del hombre para él hombre.

Todo proceso educativo se inicia desde la familia y se fortalece y toma forma con el tiempo y las experiencias personales con la historia personal de cada individuo dentro de la sociedad, en las escuelas y, por supuesto, en el proceso que cada individuo lleva a cabo con su propio intelecto y voluntad. Esto hace que tengamos formatos personalizados, tantos como individuos ejerciendo la profesión. De tal forma que los formadores de médicos tenemos que conseguir que todos tengan valores similares (honestidad, lealtad, integridad, responsabilidad, dignidad, respeto, etc.) aplicándolos en forma automática en la naturalidad cotidiana del trabajo y con su toque personal.

Algunos valores están directamente relacionados con las competencias del individuo utilizadas en el proceso operativo de la profesión, incluso llegan a ser nominados valores instrumentales, como podrían ser: capacidad de diálogo, capacidad de tomar decisiones en forma autónoma, participación activa en cada caso, entre otros. Estos valores frecuentemente están muy desarrollados en los nuevos médicos y en las generaciones recientes de estudiantes de medicina, pero no debemos olvidar el otro grupo de valores para evitar la formación de profesionales, como científicos e intelectuales con sobresalientes conocimientos en ciencias y manejo de tecnologías, pero carentes de valores culturales, sociales y, sobre todo, valores morales.

Los profesores universitarios no pueden ni deben renunciar en su función educadora con el máximo respeto a la autonomía de sus alumnos, a la función educadora en valores que es una necesidad pues “sólo desde la educación es posible ejercer la libertad” o como Séneca, filósofo hispanorromano, expresara: “la única libertad es la sabiduría”. Llegar a lo íntimo de la formación en valores de cada alumno y lograr la incorporación y jerarquización de los valores que ya posee y de los que a lo largo de la vida irá incorporando es un reto que debe ser aceptado por cada docente. Lograr que cada alumno adquiera esa disposición a la que Max Scheler hace referencia como la actitud o motivo que nos lleva a querer hacer algo, antes incluso de tener la intención de hacerlo, es el objetivo.

Este cambio en adquirir la disposición no puede ser impuesto, no puede ser logrado en forma directa, esa disposición moral en el ánimo debe ser adquirida de manera indirecta porque no por explicar de una forma u otra cuáles son los valores éticos, el alumno los va a integrar a su modo racional natural; se trata de que el propio médico o estudiante incorpore descubriendo esos valores, al ver las tonalidades que pueden tener en cada caso durante la acción clínica.

En este tema no sirven los mandatos u órdenes. Lo importante de la acción educativa en este campo no es conseguir que el alumno haga algo, sino que quiera por sí mismo hacer algo, porque lo encuentra de valor como estudiante, como futuro médico y como persona. Todos influimos en los valores humanos de cada individuo, pero sólo se educa con la disposición de uno mismo: los valores son adquiridos como propios en su propia libertad y en su propia experiencia. Tarea ardua en el proceso de la vida en donde en diálogo continuo de cada individuo con su propio yo hace de la tarea formativa en valores un proceso continuo y cambiante en donde en este diálogo no se acepta el mentirnos, no se acepta el ir contra uno mismo, no se acepta el ir contra el bien o en contra del ser humano.

Es tiempo de que los valores humanos sean señalados y enaltecidos con el ejercicio de la medicina, es tiempo de demostrar a la sociedad el compromiso moral de nuestra profesión, es tiempo de dejar la teoría y aplicar todo eso que seguramente es motivo al elegir esta profesión, es tiempo de encontrar en el trabajo y en la dedicación de aplicar los conocimientos de la ciencia en las necesidades del otro, es tiempo de reencontrar al médico de cuerpo y de espíritu, es tiempo de que los que han elegido como parte de su trabajo la formación de médicos trasmitan en el aula, en el diálogo cotidiano con los alumnos y con los pacientes los valores, no sólo el conocimiento, es momento de encontrar la congruencia de el decir con el hacer, haciendo de nuestra actividad, una actividad profesionalmente humana.

1Este artículo debe citarse como Rodríguez-Weber FL. Principios y valores, nuevas generaciones y la práctica médica. Med Int Méx. 2018 mayo-junio;34(3):477-479.

Recibido: Agosto de 2017; Aprobado: Diciembre de 2017

Correspondencia Federico L Rodríguez Weber fweber@saludangeles.com

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