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Secuencia

Print version ISSN 0186-0348

Secuencia  n.82 México Jan./Apr. 2012

 

Artículos

 

El uso de la imagen como fuente primaria en la investigación social. Experiencia metodológica de una etnografía visual en el caso de estudio: territorialidades de la vida cotidiana en la plancha del Zócalo de la ciudad de México

 

The Use of the Image as a Primary Source of Social Research. Methodological Experience of Visual Ethnography in the Case Study: Territoriality of Everyday Life in the Slab of the Zócalo of México City

 

Raúl Romero Ruiz

 

Departamento de Sociología, Universidad Autónoma Metrópolitana–Iztapalapa

 

Fecha de recepción: julio de 2010
Fecha de aceptación: febrero de 2011

 

Resumen

Aterricemos a ras de suelo sobre el Zócalo de la ciudad de México, en términos espaciales, delimitados sólo a su "plancha" y, en términos temporales, a lo que sucede actualmente respecto a su uso y apropiaciones sociales. En este artículo se analiza la vida cotidiana en la plancha del Zócalo capitalino, las formas de construir socialmente su espacio, de relacionarse con su entorno, de intervenirlo, de vivirlo, de apropiárselo; en una sola frase, de territorializarlo al practicarlo cotidianamente. Es importante señalar que la perspectiva de este trabajo subraya de manera primordial los escenarios que se construyen desde abajo, es decir, la delimitación y la pauta la constituyen el sujeto habitante o practicante del espacio, que da cuenta de una realidad existente por sobre planes urbanísticos o visiones especulativas en la forma de concebir la ciudad.

Palabras clave: Plancha, Zócalo, territorialidad, fuente visual, escenarios espaciales.

 

Abstract

We land at ground level on the Zócalo of México City, in terms of space, bounded only his "slab" and in terms of time to what ¡s happening today with regard to its use and social appropriation. This article is about everyday life in the slab of the Zócalo, the forms of socially constructed space, to interact with their environment, to intervene, to live, to appropriate, in a single sentence of localizing the daily practice. It is important to note that the prospect of this work underlines especially the scenarios that are built from below, ie the delimitación and schedule are subjecc the resident or practitioner of space, which accounes for an existing reality on urban planning visions or speculation in the way of conceiving the city.

Key words: Slab, Zócalo, territoriality, visual source, spatial scenarios.

 

SOBRE LA RECURRENCIA DEL PROCESO METODOLÓGICO

Es imprescindible señalar que este caso de estudio es la dimensión de un proyecto más amplio que aborda la territorialidad en la ciudad de México, la cual en términos espaciales se vuelve muy cambiante según la delimitación geográfica desde la cual se aborde el análisis. En este sentido, el plano de estudio de este caso se remite al nodo central de este proceso de territorialización fijado en el conocido corazón de la ciudad, en la plaza central del Zócalo y, mejor aún, en la plancha llamada Plaza de la Constitución. La importancia de esta delimitación espacial consiste en conocer una realidad que en ocasiones damos por sentada debido al saber a priori que tenemos sobre espacios simbólicos como el del Zócalo de nuestra ciudad.

La metodología es vista como el camino que busca encontrar o abrir vías y procedimientos para la producción del conocimiento. Por tanto, aquí la metodología la entendemos, de acuerdo con Rosana Reguillo, "como el proceso de transformación de la realidad en datos aprehensibles y cognoscibles, que buscan volver inteligible un objeto de estudio".1 Este proceso ayuda al investigador, en su relación con la teoría, a cuestionar la realidad, por supuesto, con cuestionamientos debidamente sustentados en las escalas de análisis así como de las técnicas. Un hecho inherente a la investigación social es generar nuevo conocimiento; esto está implícito en la creatividad del investigador, como lo explica Galindo: "el reto básico en la investigación es la creatividad, la capacidad de configurar posibilidades a partir de posibilidades".2 Por lo tanto, la creatividad consiste en pensar las posibilidades de la realidad como algo dinámico, resbaloso, que nunca se deja atrapar, que está en constante metamorfosis; parte de la creatividad de la investigación social radica en captar como un buen fotógrafo el sentido del movimiento en un instante.

El corte cualitativo de esta metodología apela a la inducción. Edificada en la hermenéutica, es "una reacción contra la rigidez del positivismo respecto a ciertos tipos de problemas sociales",3 como lo establece Ruiz Olabuenaga. La interpretación y comprensión son las características de dicha corriente metodológica. En el estudio de los objetos referidos en este proyecto se busca acercarse lo más posible a la perspectiva de los actores.

 

SOBRE LOS MÉTODOS UTILIZADOS

El método etnográfico exige el contacto directo con los hechos y sujetos en la búsqueda de la comprensión para la interpretación. Una forma de acercamiento es la observación, técnica de registro inherente a la etnografía. No obstante, la observación se ha visto como una práctica contemplativa de "la vida social, sin manipularla ni modificarla, tal cual ella discurre por sí misma".4 En relación con el estudio sobre la ciudad y siguiendo a Manuel Delgado, es importante utilizar la postura del etnógrafo de espacio público, nos referimos al etnógrafo "totalmente participante y totalmente observador".5 Es participante debido a que existe cierto tipo de mimetismo y puede pasar desapercibido. Asume el papel de observador cuando gracias a esa proximidad e involucramiento puede observar detalladamente los hechos de la vida social cambiando de escala o enfoque; según la situación puede aproximarse o alejarse, pero mantiene la distancia con los actores.

La corología es el estudio descriptivo de una distribución en el espacio. Usualmente, el barrido corológico es un procedimiento utilizado para la localización, distribución, organización y diferenciación espacial de una delimitación dada, es una herramienta utilizada comúnmente por los biólogos; sin embargo, en el marco de la multidisciplina o transdisciplina ha sido adoptada también por los geógrafos. En este proyecto se pretende realizar el recorrido del espacio a través de la observación como un rasero que peina todo el sitio reconociéndolo y, posteriormente, deconstruyendo lo registrado y desentramando el objeto de estudio buscado, para posteriormente cartografiar nuestra unidad de observación.

Los registros visuales se realizaron sobre los procesos de uso y apropiación dados en la unidad de observación permitiendo el análisis e interpretación; la deconstrucción y validación de conceptos; la elaboración de indicadores que justificaron el análisis; la identificación de prácticas y su vinculación con el espacio estudiado, por lo que estos registros se volvieron un eje sustantivo de este estudio. El proceso del abordaje de las imágenes resultó muy importante, pues al interior de las narrativas visuales están entretejidos fragmentos de realidades individuales y colectivas sobre el territorio que los practicantes del lugar han incorporado y transformándolas en representaciones, usos y apropiaciones en el curso de sus experiencias vividas. En este seguimiento aparecen retazos —casi siempre dispersos, encapsulados, codificados, de esas formas de vincularse con el espacio— que se pretende deconstruir a través de la interpretación considerando los niveles analíticos teórico–metodológicos ya planteados, en relación con el sujeto social y sus espacios, en la génesis, desarrollo perceptual y la apropiación espacial.

 

EL USO DE LAS IMÁGENES EN LA INVESTIGACIÓN

Hagamos algunas anotaciones sobre el método utilizado, que fue el sustento nodal de la investigación en este estudio. De acuerdo con Alejandro Castellanos,6 la fotografía en el siglo XIX se convirtió en un instrumento cotidiano del acontecer de la metrópoli en México con finalidades diversas; resulta interesante explicarse cómo desde entonces gracias al registro fotográfico, justamente, de sujetos sociales anónimos que no eran vistos como ciudadanos, se diera cuenta de las realidades existentes en el espacio urbano, público, y cotidiano; pero esta óptica de trabajo en términos metodológicos y de investigación requiere de mayor profundidad.

Justamente para la investigación de este trabajo, el uso de las imágenes se volvió, además de la principal fuente de información, el filtro o catalizador interpretativo del objeto de estudio, las prácticas socioespaciales y sus escenarios. Remitiéndonos a la temporalidad de este estudio, es decir, a su condición contemporánea, la vida cotidiana en la ciudad y sus espacios urbanos se encuentran permanentemente vinculados a un mundo de imágenes sinfín con las que parece existir cada vez un mayor acercamiento o convivencia a medida que las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) se vuelven en mayor proporción instrumentos cotidianos de cada acción de los sujetos sociales, sobre todo de los habitantes de la ciudad.

Sin embargo, y refiriéndonos a los fines metodológicos establecidos en este artículo, como bien señalan Lourdes Roca y Fernando Aguayo7 que, no obstante ser receptores permanentes de imágenes en diversidad de espacios, sean estos continuos o fragmentados, ha sido poca la atención dispuesta sobre ellas para la investigación social. La pertinencia entonces del andamiaje metodológico de este artículo, busco establecer reflexiones y planteamientos analíticos del objeto de estudio así como de los sujetos desde este derrotero visual. Como señalan los autores arriba mencionados, el estudio de la cultura principalmente contemporánea requiere cada vez más "integrar documentos visuales y audiovisuales como fuentes primarias de investigación", y no sólo porque en muchos casos no podemos acceder a fuentes escritas, sino porque, como se dio en este estudio, esta fuente logró ofrecer una serie de posibilidades investigativas que antes no habrían sido consideradas y que generaron importantes logros.

Es necesario señalar que la experiencia de trabajo con imágenes para la investigación conlleva distintos niveles de profundidad. En primera instancia generar conocimiento mediante este método se vuelve en muchos casos un proceso de fuertes implicaciones y trabajo diverso a diferencia de los métodos convencionales. El nivel de sistematización logrado en este caso estuvo definido con base en las necesidades y condiciones del espacio de estudio. Como se mencionó con anterioridad, la creación de la fuente primaria a partir de imágenes se llevó a cabo en campo como parte del mismo proceso de investigación; esto logró cubrir en cierta medida una parte fundamental que implica la conformación de una fuente primaria cuando los elementos visuales o audiovisuales no son producidos por uno mismo sino que hay que buscarlos, rastrearlos, investigarlos antes de construir dicha fuente. Para nuestro caso, el registro de cada unidad simple del cuerpo de imágenes se realizó bajo criterios previamente definidos; se estableció un lugar concreto de registros, estos en todos los casos aludieron de distintas formas pero siempre al objeto de estudio, se delimitaron horarios y fechas de registro y se complementaron con otra serie de documentaciones asociadas acerca del espacio analizado. En términos generales, la formación de esta fuente se llevó a cabo bajo especificaciones espaciales y temporales concretas, remitiéndonos justo a la plancha del Zócalo de la ciudad de México a diez años del siglo XXI.

De no haber sido de este modo, el trabajo de revisión y análisis de otras fuentes y archivos fotográficos hubiera implicado otro proceso de trabajo y dedicación, previo a la formación de la fuente, además de la elaboración de un posible diagnóstico que permitiera decidir acceder a fototecas, archivos públicos o colecciones privadas; todo esto para lograr una mayor sistematización en la creación y formación de una fuente válida. Justo al conocer bien el objeto de estudio, sujetos y espacio se pudo decidir, para nuestro caso de estudio, realizar los registros fotográficos como parte del mismo proceso investigativo. Una importante anotación sobre el trabajo con las imágenes como fuente de investigación social es que se trató de precisar "qué tanto recurre el investigador social a las imágenes, con qué fines y cómo trabaja con ellas",8 en este punto radica el tomar una decisión correcta sobre recurrir a archivos ya existentes para construir una fuente y/o bien, realizar los propios registros para crearla.

Sea una u otra la decisión, lo que sí es imprescindible señalar para el trabajo con imágenes es la importancia de no caer en una de las principales equivocaciones o confusiones en el uso de las imágenes; esta tiene que ver con las finalidades logradas y es que una cosa es ilustrar una investigación –que es la única finalidad lograda en muchos casos— y otra utilizar las imágenes como "documentos de análisis e interpretación";9 caer en la confusión prevista al utilizar "la imagen como mero adorno o complemento" desvaloriza la propia investigación social.

En este sentido, la sistematización lograda en la creación de nuestra fuente para el estudio de la vida cotidiana en la plancha del Zócalo permitió un trabajo investigativo que logró identificar, clasificar, analizar e interpretar el objeto de estudio. El proceso tras realizar los registros requirió, como parte de esta sistematización, de una catalogación precisa de la fuente. La documentación del cuerpo de las imágenes se volvió la principal esencia de la fuente y en esa medida su importancia para la investigación social. La estructuración de los campos definió una información potencial no sólo para este estudio sino para posteriores investigaciones. La documentación se establece en particular en campos como "área de identificación", "estructura y contenido", "características físicas", "documentación asociada", "nota de publicaciones", entre otros. El seguimiento implicó un ordenamiento de las imágenes como colección completa, clasificación de series al interior de la colección y unidades individuales o simples que formaron cada serie y que equivalen a cada fotografía seleccionada del total de las registradas. Es imprescindible entender que el proceso de sistematizar el trabajo investigativo, mediante las acciones de describir, registrar, así como clasificar u organizar, para interpretar y analizar, se delimita al objeto de investigación, es decir, a la territorialidad; esto a través de la fuente, es decir, las imágenes, sólo que estas imágenes requieren ser precisadas mediante una estructura de documentación, catalogación, descripción, etc., acciones que refieren un archivo referencial de las imágenes en el que podemos conocer detalles de cada una así como de la colección completa.

 

PRINCIPALES ELEMENTOS PARA LA INTERPRETACIÓN DE IMÁGENES

Entender la importancia de las imágenes como fuente de investigación social implicó generar conocimiento a través de ellas, hacer preguntas a la realidad observada y filtrada en ellas, así como deconstruir la trama de la realidad capturada en la serie de escenarios observados y sus acciones cotidianas.

Algunos puntos definitorios a considerar para el trabajo conciso con las fotografías fueron que las fotos adicionan una narrativa del espectador al expresar lo que se observa en ellas, existe implícitamente una interpretación probable de lo real y de lo imaginario. Asimismo, la fotografía permite contar, medir, comparar, cualificar, seguir los pasos de un proceso.

También es útil para estudiar las diversas fases, su agrupación constituye maneras no verbales de expresión de pensamiento, modos de comunicar necesidades, condiciones o emociones.10 En este sentido se describe la ordenación espacial de los escenarios situados en la plancha del Zócalo y sus prácticas sociales. Por lo tanto, la fotografía tiene, por encima de sólo notas de campo, la ventaja de contener elementos de observación más exactos.

Para Panofsky11 el proceso de trabajo con imágenes a la hora de analizarlas implica considerar tres "niveles interpretativos", siendo el primero de ellos el nivel preiconográfico donde se identificarán los objetos reconocidos a simple vista; en el segundo nivel, iconográfico, se reconocerán alegorías o historias debido a cierta familiaridad con las mismas; y finalmente, en el nivel interpretativo se encuentra el significado más profundo de la imagen, con un gran contenido simbólico donde quedan implícitos principalmente los pensamientos del autor. Este nivel sería el iconológico, el cual resulta fundamental.

Otras consideraciones retomadas por Burke12 son entender cómo el uso de la imagen para hacer investigación abre el panorama de posibilidades como una fuente completa de recursos de información. Hasta ahora decidir usar este tipo de fuente ha sido poco tomado en cuenta como ya se trató antes, no obstante que aumentó el interés por hacerlo cada vez más por investigadores; se ha pretendido desvirtuar el uso de esta fuente en detrimento del poco profundizar la investigación y soslayar su importancia, quedándose al margen de la convencionalidad metodológica para hacer investigación social. Las imágenes son más que un mero testimonio en sentido estricto, permiten imaginar un contexto más vivo de nuestro objeto de estudio. Justamente el caso situacional dado en las imágenes de la vida cotidiana contemporánea vivida en el Zócalo permiten su construcción histórico–social. El uso de la imagen para investigar es una alternativa a la vez bastante riesgosa en términos de su reconstrucción explicativa, es decir, la construcción de discursos interpretativos requiere de una sistematización muy cuidadosa para no divagar y perderse. Cabe preguntarnos ¿hasta qué punto y de qué forma ofrecen las imágenes un testimonio fiable? Es imprescindible comenzar por "estudiar el objetivo que se persigue a través de la imagen antes que a la imagen misma".

Los principales ejes nodales del trabajo interpretativo con las imágenes, a decir de Lourdes Roca,13 señala que aun cuando la imagen fotográfica no es una copia fiel de la realidad –descripción de Félix del Valle—, se vuelve necesariamente explícita en una serie de temas que en muchas ocasiones pasan por alto otras fuentes escritas; por lo tanto, yo me sustento en esta interpretación para afirmar que la imagen se vuelve un testimonio insoslayable principalmente de la "praxis social". En este sentido, pretender una metodología de la investigación con imágenes implica un proceso sistemático que estructure condiciones de contenido, de contexto, de detalles; considerar de principio los propósitos de su uso, sus limitaciones, sus intenciones. De igual modo Lourdes Roca considera la importancia de saber tratar las imágenes como documentos a los que hay que saber interrogar; sin dejar de lado su condición iconográfica profundizando en desentramar su codificación, es decir, saber conducir su interpretación. Un señalamiento preciso de este proceso investigativo con las imágenes es considerar que

si las imágenes son fundamentales para acceder a las visiones del mundo propias de una época, es prioritario ubicarlas en una serie de contextos que van relacionados con el que la encarga, el que la produce, dónde, cuándo y para qué. Estudiarlas en la medida de lo posible como parte de series y analizar siempre con sumo cuidado los detalles, así como no perder de vista sus diferentes significados según el momento.14

Justamente en esta cita se condensa lo que en términos metodológicos se estableció como proceso investigativo de este caso de estudio; la consideración de hacer estas anotaciones sobre los elementos básicos para el trabajo de investigación mediante imágenes está justificada para entender en sí mismo el proceso.

 

SOBRE LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO

La experiencia relacional con el espacio y objeto de estudio

¿Qué tan importante es entender el sentido que adquiere la vida cotidiana en el espacio urbano de la plancha del Zócalo de nuestra ciudad contemporánea? Esta es la interrogante que condujo la forma de recorrer el espacio analizado; como ya se mencionó al principio de este trabajo, con la figura del flaneur de Walter Benjamín,15 "que se separa por completo del tipo de paseante filosófico y adquiere los rasgos del hombre lobo que merodea inquieto entre la selva social".16 Esta fue la clave principal que permitió el trabajo no sólo en el deambular y descubrir el espacio, sino al registrar fotográficamente lo social y sistematizarlo, dándole sentido bajo una dimensión que identificó, clasificó, organizó y diferenció las prácticas socioespaciales.

La primera sensación, al emerger del Metro, es decir, al salir de los andenes de este sistema de transporte público conocido como Metro, el cual se encuentra por debajo de la plancha del Zócalo, es de una presencia material densa por las dimensiones del gran cuadro, al mismo tiempo de identificación simbólica como el "gran centro de todo". Su complejidad escénica que produce múltiples interacciones sociales efímeras, escurridizas, ocultas, es un derrotero de posibilidades de investigación al cual no es fácil acceder; principalmente si consideramos lo entramada, compleja y codificada que es la vida cotidiana en este lugar, mucho más si sólo consideramos la plancha fuera de todo otro referente inmediato hacia cualquier punto cardinal. Y es que justamente ese fue el propósito de esta experiencia: delimitar la plancha como tal, lo que sucede en su interior, lo que hay en su interior, lo que allí se produce socialmente hablando.

Es entonces donde los escenarios emergen mediante las prácticas identificadas, el registro topográfico del lugar define localizaciones en su interior y prevé conceptos cognitivos de interpretación del paisaje, del ambiente urbano; asimismo, permite construir una cartografía mental de las apropiaciones sociales del espacio. Estos escenarios van entretejiendo un conjunto de circunstancias alrededor de acontecimientos cotidianos con representaciones en distintos horarios y con distintos actores. La vida cotidiana de la plancha deviene en performances individuales, familiares o de pequeños colectivos que practican su espacio público e íntimo a la vez. Pensemos en algún tipo de práctica concreta como el caso común de la pareja de novios que se detienen en la plancha a cortejarse, contemplarse, besarse, etc.; el clásico grupo de extranjeros que se fotografía al pie del asta bandera; otro ejemplo de casos no comunes como el sujeto con la mirada perdida que contempla el suelo como buscando algo mientras balbucea para sí mismo y así pasa horas explorando la plancha; o también el practicante que parece un tipo normal que se acerca a quien se lo permite y le suelta un cuento largo de mil necesidades para justificar pedirle le regale una moneda; o la "adivina" señora que camina sobre la plancha ofreciendo el servicio de leer la mano, las cartas o el futuro principalmente a chicas estudiantes de secundaria que pasean por la plancha del Zócalo, lugar al cual se fueron "de pinta". Estos, entre otros casos que abordaremos más adelante, construyen el espacio cotidiano del Zócalo, se vuelve un lugar de visita, de paseo, de descanso, de circulación, de expresión, etc., de actores que se apropian del espacio y constituyen sus escenarios para sus propias prácticas, territorializan el lugar.

Bajo esta visión es que se elaboró la identificación temática de las imágenes conducida en torno a la experiencia espacial, la sistematización se logró partiendo de los escenarios identificados y su legitimación o justificación mediante las prácticas; de manera que se definieron cinco escenarios, vale decir que las diferencias entre uno y otro se establecieron en principio por su localización al interior de la plancha pero principalmente por la connotación de sus apropiaciones.

Construcción de la fuente de información y el análisis

La colección elaborada ya como fuente de información primaria se denominó Imágenes de la Vida Cotidiana en la Plancha del Zócalo de la Ciudad de México.17 La intención nace de conocer las prácticas socioespaciales cotidianas establecidas en la plancha de la Plaza de la Constitución, con miras a deconstruir las condiciones de territorialidad, es decir, cómo se constituye socialmente el lugar contemporáneo en este espacio. En este sentido se planteó registrar durante una semana completa —del 7 al 14 de marzo de 2009, de las 10:00 a las 18:00 horas– la cotidianidad observada. La relevancia de la elaboración de esta fuente se concibió en lo imprescindible que resultó para la búsqueda de análisis y explicaciones sobre las formas en que se territorializa el espacio, es decir, las maneras en que las apropiaciones cotidianas constituyen socialmente el lugar.

El proceso de registro se llevó a cabo mediante un barrido corológico sobre la plancha del Zócalo lo que significó recorrer a modo de rasero este espacio delimitado durante los siete días y horas ya indicados. Por supuesto a lo largo da cada jornada se observaron distintos cambios como la variabilidad en los recorridos, la observación participante, el registro etnográfico y fotográfico. Este proceso etnográfico mantuvo un seguimiento estructurado de afuera hacia adentro en forma circulatoria sobre la plancha, es decir, de las orillas de la plancha hacia el nodo central que fue el asta bandera, en algunos casos girando en el sentido de las manecillas del reloj y en otros al contrario; hubo otros momentos en que la plancha se recorrió de las esquinas hacia el centro y viceversa. Esta estructura de los recorridos buscó sistematizar la forma de registro, sin embargo, los principales momentos capturados se dieron en el deambular libre por la plancha o, mejor aún, en el descubrir sobre ella las acciones, la movilidad, la expresión, el diálogo, las prácticas (véase imagen 1).

Por otro lado, la experiencia cotidiana mostró día a día la evidente irregularidad de los acontecimientos, los que se convirtieron en la materia prima de análisis para la identificación de los escenarios y las acciones en ellos; para ser más preciso, la heterogeneidad en términos temporales y de localización puntual de las prácticas al interior de la plancha nunca fue igual. Esto nos explica cómo los casos se vuelven efímeros en el momento menos esperado así como desaparecen, se multiplican y hasta convergen en otro; de manera que un reto importante fue el poder registrar, identificar y clasificar esta sociabilidad líquida en permanente acto de desaparición. Es justo para este reto que la cámara fotográfica se convirtió en la herramienta "sorpresa" que por principio de cuentas "atrapó" estos actos efímeros en información dispuesta al análisis.

El desvanecimiento de escenarios así como la multiplicación de los mismos no permitió mantener una estructura de registro precisamente lineal; la necesidad y el interés descubierto en las acciones observadas fue el principal punto de quiebre y tensión de la experiencia en la plancha, un ejercicio que se volvió de tiempo completo durante las ocho horas de proximidad con el objeto de estudio.

Fue a través de los días y la maduración del trabajo de campo como se fue configurando un cuerpo de imágenes que primero frieron vividas, luego registradas para posteriormente ser sistematizadas, analizadas e interpretadas; proceso a través del cual inicia desde la misma experiencia relacional con el espacio y mucho más por el tipo de estudio situacional; se fue convirtiendo en la principal fuente primaria e inmediata para comenzar a descifrar señales, códigos, tramas, etc., que proyectan múltiples rostros en distintos escenarios pero en una misma plancha; con diversidad de horarios, de actores, de localizaciones, pero que dan unidad y coherencia a la totalidad social pese a esta aparente fragmentación de multiplicidades efímeras.

Abordamos una realidad de escenarios construidos en la plancha del Zócalo capitalino que emerge con cada práctica social cotidiana; la pertinencia y análisis de los escenarios son logrados mediante el análisis de las imágenes así como la decodificación de las mismas. Escenario urbano se puede definir en principio como aquel lugar conformado por elementos de composición espacial (arquitectura, urbanismo, diseño, objetos, personas, etc.) los cuales, a través de sus propiedades físicas o de información, son capaces de organizar el espacio de la ciudad y de crear una atmósfera apta para el desarrollo de una variada serie de eventos temporales o no. Cabe señalar que esta definición es una aproximación construida desde la visión de Armando Silva y Manuel Gausa.18 En este sentido las plazas, calles y edificios como unidades constructivas del entorno urbano dan cuenta de su amplia capacidad para establecer escenarios. Sin embargo, además de estas observaciones los escenarios de los que hablamos en este trabajo implican espacios en los que el continuo flujo de ideas, espontaneidad o actividades diarias generadas por nuestra sociedad son la materia fina de la escenificación.

El devenir del proceso metodológico resultó en la sistematización de los siguientes escenarios:

Espacio de Circulación Permanente: el registro de las imágenes que identificaron este escenario obedeció a la identificación de la movilidad social permanente, observada cotidianamente a lo largo y ancho de la Plaza de la Constitución, estableciendo flujos, nodos y sendas en la ocupación del espacio. Cabe destacar que esta manera de marcar e identificar el espacio equivale a entender la "línea, el punto y el polígono", términos cartográficos, como "flujos, nodos y sendas o mojones" que de acuerdo con Kevin Lynch van más allá del plano localizador de un espacio, permitiendo identificaciones e interpretaciones sociales. "Lynch propone en su libro un análisis de los objetos físicos según su significado social de la zona, su función, su historia o su nombre."19 En este registro se delimitaron las imágenes que capturaron sólo la movilidad, es decir, nada que estuviera estático sobre la plancha. Se observó de antemano que la circulación es permanente, ya sea para entrar al Metro o salir de él, así como para cruzar hacia distintos puntos cardinales o para circular al interior de la plancha; el punto es que esta movilidad o circulación se vuelve constante y una delimitación específica de la clasificación de esta serie.

En este escenario, la circulación, los flujos, los desplazamientos sobre la plancha son una dimensión particular por observar en la totalidad social de la vicia cotidiana de este espacio. Pero veamos cuáles son estas movilidades escénicas de la circulación de la vida cotidiana sobre la plancha del Zócalo: podemos comenzar por afirmar que no existe momento alguno en que deje de circular alguien por esta plancha —a menos que sea en la noche—, y durante el día el tránsito constante es un componente de movilidad y desplazamiento permanente.

El Reloj Solar–La Sombra Social: el escenario construido como marco de esta serie de imágenes que desentramaron la realidad observada se sustentó en la búsqueda de prácticas y apropiaciones sociales establecidas en torno al mástil del asta bandera y la sombra que proyecta hacia la plancha del Zócalo. La importancia de capturar en estas imágenes la apropiación social de este espacio a lo largo del día y en torno a la cotidianidad fue una visión que definió su realización; el registro está construido a partir de imágenes referidas sólo en torno al asta bandera de la plancha del Zócalo, así como a la sombra que proyecta el sol a lo largo del día. Esta delimitación presupone capturar esta especie de reloj solar que se produce durante la transición del sol durante el día. Principalmente se delimitó por la sombra producida y, en ella, el establecimiento de personas indistintas que construyen socialmente este espacio en un escenario a través de la serie de relaciones que se vierten en esta sombra social. Este escenario del reloj solar que enmarca un fenómeno particular justamente en la sombra que proyecta, podemos decir que la serie de imágenes consideradas en este escenario nos permitió no sólo establecer de facto la existencia del reloj solar, sino aún más, por encima de este, desentramamos un fenómeno no tan evidente: la sombra social; un mundo de sujetos sociales que más que buscar un momento de frescor construyen parte de su cotidianidad en el transcurrir de esta sombra. Resultó un proceso de apropiación, fenómeno microespacial de menor densidad, no planeado, de actores y acciones convergentes a ras de suelo en la cotidianidad fortuita y que la movilidad masificada disuelve, de no ser por esta razón, es porque el sol se oculta y se reconfigura un nuevo orden de escenarios.

Escenario Multiexpresivo: este escenario devino en una serie de imágenes que se definieron en esta serie y su finalidad radicó en capturar todas las formas de expresividad realizadas socialmente (sea individual o colectiva) en la cotidianidad de la plancha del Zócalo capitalino. Expresiones no establecidas por ninguna normatividad, ni oficial, ni política, es decir, multiexpresividad que no se puede dar por sentada. Este espacio es y ha sido una constante de expresiones sociales de distinta índole que han ido marcando y definiendo su imagen social. Estas expresiones pueden ser individuales o colectivas y en la vida cotidiana se vuelven el pan de cada día en este espacio. El criterio de esta serie y sus –imágenes justamente se define a partir de estas formas de expresión múltiple. La plancha como un escenario dispuesto, no determinado espacialmente en su delimitación cotidiana, permite en esta trama de convergencias sociales multiterritorializar la cultura; pero la de la improvisación, la de todos los días, la que no necesita autorización o diseño para hacerse efectiva, la que puede mantenerse al margen de regulaciones y estatutos. Estas imágenes constituyen este escenario de distintas localizaciones sobre toda la plancha, que se producen como en una lente abierta dispuesta a escuchar y ver lo que los sujetos practicantes de ella quieren decir o quieren hacer.

Espacio de Microambulantaje: tras identificar y clasificar sistemáticamente las tomas fotográficas se construyó el escenario de las principales relaciones de ambulantaje en términos del comercio no establecido sino de movilidad, es decir, el realizado de forma micro moviéndose sobre la plancha y siempre a la expectativa de no ser descubiertos por la vigilancia de la Dirección General del Gobierno del Distrito Federal. Asimismo, las relaciones de difusión o de información de toda índole. La delimitación que permitió crear esta serie está definida por la captura de imágenes que reflejan este movimiento comercial y de relaciones e intercambio de información que se establece en el mismo espacio delimitado.

Espacios territorializados de la vida cotidiana en la plancha del Zócalo de la ciudad de México (un ejemplo de imagen por escenario)

Este escenario es bastante conocido desde el siglo XX, y como revisamos en el contexto sociohistórico del Zócalo cotidiano, el comercio en la vida cotidiana de este espacio no es nada nuevo, pero sí transformado. Hasta la entrada del actual gobierno del Distrito Federal llamado democrático se consiguió con muchas implicaciones mover el comercio ambulante que se encontraba en las principales cuadras del centro histórico y el primer cuadro del Zócalo; sin embargo, refiriéndonos exclusivamente a la Plaza, esta práctica de comercio ambulante ha tomado la connotación de deambular sin parar, para realizar sus ventas y mantenerse siempre a la expectativa de los vigilantes del gobierno del D. F. para que no sean detenidos; como requieren mantenerse siempre en movilidad, el tipo de mercancía se ha vuelto muy específica, es decir, que no sea muy pesada para poder cargarla.

Nodo Multi–información: este escenario comparte la práctica de divulgación de la información, es decir, al establecerse cotidianamente en este espacio la convergencia de sujetos sociales se convierte en receptor de publicidad o en intercambio; información desde volantes para conocer los derechos de los niños hasta circulares que promueven el "mensaje raeliano", una visión religiosa y científica que cree que fuimos creados por extraterrestres. Esta gama de sujetos sociales cotidianos también se convierte en cliente potencial de estas formas de comercio andante o móvil y semioculto, o de otros sujetos sociales que ven en ellos a personas dispuestas a darles dinero o comida. Paradójicamente, estas prácticas comerciales tan conocidas por todos son las que en términos regulatorios sí están prohibidas bajo un estatuto de ley y, sin embargo, son de las que más abundan en la plancha del Zócalo y se han adaptado a estas formas de escenarios múltiples y prácticas efímeras, móviles y fortuitas formando parte del todo social cotidiano.

Escenario de lo Inesperado: el escenario constituido desde la realidad observada en las imágenes de esta serie, desentramó las acciones individuales o colectivas más inesperadas e imprevisibles, pues este espacio de condiciones multiterritoriales se vuelve el escenario menos determinista en términos espaciales de sus usos y apropiaciones. Este registro se basó de forma particular en delimitar las imágenes que capturan acciones y situaciones individuales o colectivas no esperadas o, mejor aún, poco vistas o sucedidas en este espacio; acciones que no son previsibles pero que suceden y se pueden definir como anómicas.20

En términos de los escenarios reconocidos al decodificar la serie de imágenes de la vida cotidiana de la plancha, precisamente este resultó el más volátil de todos, pues enmarca una serie de prácticas poco observadas; lo cierto es que dentro de las mil posibilidades de usos y apropiaciones enmarcadas en los escenarios ya delimitados, suceden estos hechos que superan una estandarización de prácticas definitorias de los mismos; justo bajo estos parámetros se pueden posicionar estas nuevas acciones, que se dan en el punto de localización de la plancha menos pensado, el día y la hora menos previstas, pero suceden con una constante repetición que las vuelven la cadena de una nueva demarcación escénica en el espacio de la plancha, considerando así otra dimensión transitoria de esta totalidad social de la vida cotidiana en este espacio público.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

Los principales puntos abordados en esta dimensión fueron, en términos relaciónales, el aprehender la trama cotidiana de las prácticas en esta plancha, lo cual implicó un seguimiento etnográfico que a maneta de flaneur recorre el espacio delimitado y sus escenarios registrando todas las posibilidades sociales para analizar a posteriori; la principal herramienta metodológica que solidificó estos recorridos y anotaciones de campo fue el registro fotográfico como una fuente básica de información, que además se convirtió en un seguro, confiable y sistemático andamio metodológico de registro y de análisis. Resultó altamente significativa la experiencia relacional con el lugar, es decir, en términos metodológicos, la manera de trabajar espacialmente los escenarios sociales devino de este derrotero de posibilidades de investigación que resultó la plancha del Zócalo y al cual no es fácil acceder; principalmente si consideramos lo entramada, compleja y codificada que es la vida cotidiana en este lugar. Por estas razones se elaboró sistemáticamente la identificación temática de las imágenes conducida en torno a la experiencia espacial; la sistematización se logró partiendo de los escenarios identificados y su legitimación mediante sus prácticas, resultando cinco escenarios tratados.

Fue a través de los días y la maduración del trabajo de campo como se fue configurando un cuerpo de imágenes primero vividas, luego registradas para posteriormente ser sistematizadas, analizadas e interpretadas. Justamente para la investigación de este artículo, el uso de la imagen se volvió, además de la principal fuente de información, el filtro o catalizador interpretativo del objeto de estudio, las prácticas socioespaciales y sus escenarios. La pertinencia entonces del andamiaje metodológico de este estudio buscó establecer reflexiones y planteamientos analíticos del objeto de estudio así como de los sujetos desde esta fuente visual.

Es necesario señalar que la experiencia de trabajo con imágenes para la investigación conllevó distintos niveles de profundidad. La documentación del cuerpo de imágenes se volvió la principal esencia de la fuente, en lo previsible de la investigación social. De tal modo que fue posible entender cómo el uso de la imagen para hacer investigación abre el panorama de posibilidades como una fuente completa de recursos más allá de fuentes oficiales de información.

El principal eje que se plantea describe y analiza la realidad observada en la plancha del Zócalo identificada bajo parámetros que delimitaron su condición física como un microespacio; la capacidad receptora de la vida cotidiana en corto a ras de suelo; la visión analítica de sinergia entre la espacialidad y la sociabilidad de la vida cotidiana contemporánea, que permitió la identificación, clasificación y análisis de esta realidad y sus imágenes en escenarios concretizados y sus prácticas socioespaciales, todo esto mediante la colección fotográfica previamente conformada en una fuente sistematizada de información, la experiencia etnográfica relacional y la documentación asociada construida durante el proceso.

Podemos concluir en torno al análisis realizado que la plancha del Zócalo se convierte en el espacio donde los sujetos sociales habitan y practican, y que en ese sentido se encuentran fuertemente condicionados por su visión, sentir, vivir inmediato, por el curso que dan a su vida cotidiana. De este modo los escenarios de este espacio no son sólo el espacio físico donde el sujeto desarrolla sus actividades, el sitio donde se asientan fragmentadamente las prácticas, sino algo delimitado y creado por el mismo sujeto en su propio contexto cotidiano. Cada una de estas escenificaciones sobre la plancha ha creado las pautas pertinentes que conllevan las prácticas, las cuales se mantienen a un delimitado tiempo y luego se van, resurgen configuradas el mismo día u otro con nuevos actores y bajo nuevas direcciones. Haber abordado las relaciones socioespaciales que en otros momentos históricos ha tenido la cultura con el espacio en la plancha y sus formas de intervenirlo se convierte en algo fundamental para poder entender en qué momento nos encontramos ahora y por qué existe ahora esta forma de intervención.

Los escenarios construidos en el espacio delimitado de la plancha del Zócalo no son sólo una marca en el territorio, son también una huella, como nodo o senda profunda que, a pesar de su volatilidad, deja una memoria individual y colectiva de cotidianidad; es una huella dejada por el sujeto social sobre el espacio y, al mismo tiempo, una huella dejada por el espacio en la memoria de la vida cotidiana de la plancha. Estas consideraciones podemos identificarlas, reconocerlas y entenderías justo a través de la evidencia que resulta de este estudio. En términos generales, la condensación de actores sociales en la plancha constituyen los escenarios que integran los aspectos de acción, de imagen, identificación, interacción, proyección y personalización, es decir, de territorialidad espacial y temporalmente. Es completamente sustantivo subrayar cómo el espacio en la plancha no se limita a ser un mero contenedor a la manera euclidiana de modos y formas de realizar actividades, no es sólo un receptáculo de flujos y movilidad de personas sin sentido, más que eso y de manera prominente es un cúmulo de escenarios y prácticas cotidianas entramadas por los sujetos que construyen el espacio a través de los usos y apropiaciones, es decir, de la territorialidad.

 

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NOTAS

1 Reguillo, "Pasión", 199S, p. 22.

2 Galindo, "Lucha", 199S, p. 11.

3 Ruiz, Metodología, 1996, p. 12.

4 Ibid., p. 25.

5 Delgado, Animal, 1999, p. 47.

6 Castellanos, "Espacio", 1996, p. 44.

7 Aguayo y Roca, "Estudio", 2005, p. 9.

8 Ibid., p, 11.

9 Ibid.

10 Collier y Collier, Visual, 1986, p. 123.

11 Panofsky, Estudios, 1994, p. 17.

12 Burke, Visto, 2001, p. 26.

13 Roca, "Imagen", 2004.

14 Ibid.

15 El flaneur, figura metodológica definida por Walter Benjamín como el proceso de recorrer deambulando y al mismo tiempo descubriendo sin un plan definido. Benjamín, Libro, 2005.

16 Ibid., p. 423.

17 Para una revisión completa de esta colección de fotografías, así como su documentación por cada serie y unidad simple. Las siete series que componen la colección completa de 193 imágenes en total, se identifican como: El Reloj Solar–La Sombra Social; Espacio de Circulación Permanente; Espacio Multiexpresivo; Espacio de Intercambio, Difusión y Ambulantaje; La Plancha, Escenario de lo Inesperado; La Ciudad, Vista Aérea, y La Plancha Vista Panorámica. Las cantidades están definidas como unidades simples, es decir, el número de imágenes por serie son 20, 21, 55, 57, 24, 4 y 12, respectivamente. Las normas oficiales de documentación se basaron en la normatividad ISAD (G). Para mejor conocimiento del proceso de documentación de fotografías y legalidad véase la página: <http://lais.mora.edu.mx/ff/index.html>. Las imágenes se encuentran en el anexo de Romero, "Ciudad", 2009.

18 Silva, "Ciudad", 2005, y Gausa et al., Diccionario, 2001.

 

INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR:

Raúl Romero Ruiz. Maestría en Estudios Regionales por el Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora y licenciatura en Sociología por la Universidad Autónoma Metrópolitana–Iztapalapa. Actualmente es profesor–investigador del Departamento de Sociología de esa universidad. Sus líneas de investigación son: territorio y territorialidades, construcción social de la ciudad, el uso de la imagen en la investigación social.