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Revista mexicana de análisis de la conducta

versión impresa ISSN 0185-4534

Rev. mex. anál. conducta vol.35 no.spe México sept. 2009

 

Sidney W. Bijou (1908–2009): Obituario

 

Obituary Sydney Bijou

 

Emilio Ribes–Iñesta1

 

Universidad de Guadalajara

 

1 Dirigir correspondencia a:
Centro de Estudios e Investigaciones en Comportamiento,
Francisco de Quevedo 180, Guadalajara, Jalisco, México, CP 44130,

correo electrónico: ribes@cencar.udg.mx.

 

Recibido: 23 de julio de 2009
Revisado: 25 de julio de 2009
Aceptado: 27 de julio de 2009

 

 

Sidney W. Bijou falleció el pasado 11 de junio, de muerte natural, a la edad de 100 años en su casa de Santa Barbara, California, en compañía de sus hijos Robert y Jude. Janet, la compañera de toda su vida, falleció víctima de un cáncer el 16 de diciembre de 2000 en Reno, donde vivían previamente. Bijou no es solamente una de las figuras fundadoras más destacadas del análisis de la conducta, sino que su contribución al desarrollo de la psicología mexicana fue invaluable y decisiva durante las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Además, Bijou fue un auténtico maestro y amigo para mí, por lo que una gran parte de este reconocimiento tendrá un tono personal inevitablemente.

 

TRAYECTORIA ACADÉMICA

Sidney W. Bijou nació en Arlington, Maryland, el 12 de noviembre de 1908, el cuarto hijo de Leon y Lea Bijou, inmigrantes franceses procedentes de Marsella. En 1920 su familia se mudó a Brooklyn, Nueva York. Bijou cursó estudios primero de ingeniería en la Universidad Lehigh, y después de administración en la Universidad de Gainesville, Florida, en la que se graduó en 1933. Insatisfecho con sus estudios, después de casarse con Janet (Rose Tobias) en 1934, volvió nuevamente a la Universidad de Columbia en Nueva York, en la que se graduó de maestría en psicología en 1937. Obtuvo su primer trabajo como psicólogo clínico en el Hospital Estatal de Delaware, donde permaneció hasta 1939, cuando se incorporó al programa doctoral de la Universidad de Iowa en Iowa City, del que se graduó en 1941. En Iowa tuvo su primer contacto con la teoría del aprendizaje a través de la figura de Kenneth W. Spence. Su primer trabajo como psicólogo fue en la Wayne County Training School en Northville, Michigan, trabajo que interrumpió durante cuatro años por la n Guerra Mundial y su incorporación a los Servicios Psicológicos de la Fuerza Aérea hasta 1945. Volvió a la misma escuela donde continuó su trabajo con niños impedidos, y en 1946 fue contratado como profesor asistente y director del nuevo programa clínico por la Universidad de Indiana, Bloomington, donde estaban en ese momento J. R. Kantor y B. F. Skinner, éste último como director del Departamento de Psicología, invitado por el primero.

Bijou estuvo solamente un año y medio en Indiana, al ser contratado como profesor asociado y Director del Instituto de Desarrollo Infantil por la Universidad de Washington, Seattle. En 1961, disfrutando de un año sabático, Bijou realizó una estancia de un año con B. F. Skinner en Harvard. Dicha estancia consolidó los programas experimentales y clínicos con niños normales y especiales desarrollados durante 18 años en la Universidad de Washington, donde conoció a Don Baer y formó, entre otros, a Todd Risley, Jay Birnbrauer, Montrose Wolf y James Sherman, todos ellos pioneros del análisis conductual aplicado. En 1964, Bijou se trasladó a la Universidad de Illinois, Champaign–Urbana, donde se hizo cargo del Laboratorio de Conducta Infantil y formó a innumerables investigadores en desarrollo infantil y análisis de la conducta, como Robert Peterson y Grover Whitehurst, entre otros. En 1975, se retiró como profesor emérito de la Universidad de Illinois, y se trasladó a la Universidad de Arizona en Tucson, donde colaboró con los programas doctorales en educación especial y psicología. En 1993, por invitación de Linda y Steve Hayes, Bijou se incorporó a la Universidad de Nevada, en Reno, donde colaboró hasta 2001 en el programa doctoral en análisis de la conducta. Al fallecer Janet, Bijou se retiró definitivamente a vivir con su hija Jude en Santa Barbara, California.

La obra escrita de Bijou es extensa: cubre más de cien artículos en los campos de la psicología clínica, la educación especial, el análisis conductual aplicado y el desarrollo infantil. Su principal obra la escribió originalmente con Donald M. Baer, Child Development, en tres tomos publicados en distintos años y con revisiones, y posteriormente en un tomo adicional como único autor. También coeditó siete libros entre 1972 y 1996 (Behavior modification: Issues and extensions, con Emilio Ribes, en Academic Press y Editorial Trillas; Análisis de la conducta aplicado a la enseñanza, con Ely Rayek, en Editorial Trillas; Modificación de conducta: Aplicaciones sociales, con Gerardo Becerra, en Editorial Trillas; Behavior modification: Contributions to education, en Erlbaum; Lo sviluppo del bambino retardato, con Silvia Perini, en Franco Angelli; New directions in behavior development, con Emilio Ribes, en Context Press y la Universidad de Guadalajara; y, Outline of J. R. Kantor's Psychological Linguistics, con P. Ghezzi, en Context Press).

Aunque Bijou destacó como psicólogo clínico en su etapa no conductual, sus contribuciones a la psicología se insertan en las tradiciones teóricas y metodológicas de B. F. Skinner y J. R. Kantor, a quienes conoció personalmente en Indiana. Bijou integró la investigación con procedimientos experimentales al estudio del desarrollo infantil y a los procedimientos remediadores y de rehabilitación en educación y educación especial. Se interesó en el comportamiento de niños bajo los programas de reforzamiento, y posteriormente aplicó los procedimientos de control discriminativo, encadenamiento, reforzamiento condicional y la programación de contingencias al diseño de situaciones de evaluación y entrenamiento de niños normales y con desventajas. Desde el punto de vista teórico, fue el primero en abordar el problema del desarrollo psicológico desde la perspectiva conductual, para lo que se apoyó parcialmente en las categorías de Kantor relativas a las etapas funcionales del desarrollo, así como al concepto de factor disposicional (setting factor). Su interés en el desarrollo psicológico le hizo revisar críticamente los puntos de vista de Piaget y otros psicólogos cognoscitivistas. Fue el primer editor de el Journal of Experimental Child Psychology, y estimuló ampliamente la investigación experimental de la conducta en el desarrollo, como lo testimonia el Festschrift en su honor en 1977, coordinado por Barbara C. Etzel, Judith M. LeBlanc y Donald M. Baer (New developments in behavioral research: Theory, method and applications, L. Erlbaum). En sus últimos años, abandonó progresivamente el marco de la teoría operante, y se interesó en el lenguaje como fenómeno central del desarrollo psicológico desde la perspectiva interconductual. En este contexto, desarrolló un sistema observacional de interacciones lingüísticas basado directamente en las categorías esbozadas por Kantor en Psychological Linguistics.

 

LAS CONTRIBUCIONES DE BIJOU A LA PSICOLOGÍA MEXICANA

Podríamos caracterizar a Sidney W. Bijou como el cofundador del análisis de la conducta en México. Su primer contacto con México y su psicología fue al inicio de 1967, estimulado por los comentarios de Stark Hathaway y O. H. Mowrer que habían visitado Xalapa el año anterior, con distintos propósitos. El primero, para promover a través de la Sociedad Interamericana de Psicología una colección de psicología moderna publicada por la Editorial Trillas y, el segundo, invitado expresamente a dar una serie de conferencias en el Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Veracruzana. Además, varios colegas de Xalapa habían sido presentados con Bijou por Mowrer en la Universidad de Illinois semanas después de la visita de este último a la Universidad Veracruzana. En enero de 1967 recibimos un telegrama informándonos que venía de vacaciones a Veracruz y que le interesaría pasar un par de días con el grupo de Psicología en Xalapa. Pidió que le reserváramos el mismo cuarto del Hotel México, con vista a la plaza, en el que se había alojado Stark Hathaway. Miguel Mancera lo recibió en el aeropuerto de la Ciudad de México y lo trasladó a Xalapa. Los profesores de psicología tuvimos dos seminarios con Bijou sobre el problema del retardo en el desarrollo y las técnicas de intervención en rehabilitación y educación especial, mostrándonos como podían integrarse la investigación aplicada, el entrenamiento de estudiantes en análisis conductual y el servicio a la comunidad. Al día siguiente, acompañamos a Bijou y Janet al puerto de Veracruz, en su primer contacto con el son jarocho, la sopa de mariscos y los camarones para pelar en Mandinga.

En septiembre de ese mismo año, en mi trayecto hacia Toronto para realizar estudios de maestría con D. E. Berlyne, nos encontramos con Bijou y Janet en Washington en el Congreso de la Asociación Psicológica Americana, en el que tuve la oportunidad de conocer directa o indirectamente a William Schoenfeld y a J. R. Kantor, entre otros. En Washington, Bijou me invitó a asistir a una reunión oficial de la aabt (la American Association for Behavior Therapy), que en ese momento era la única organización con una orientación conductual. No es necesario detallar mi estado de ánimo y satisfacción al compartir una larga mesa con personajes como Andrew Salter, Leonard Ullman, Leonard Krasner, Joseph Wolpe, Cyril Franks, Gordon Paul, Ogden Lindsley, Teodoro Ayllon (al que ya conocía por haberlo invitado a Xalapa), y otros más. Después de pasar unos días en la Fundación Menninger con Riley W. Gardner, nos trasladamos a Champaign–Urbana, invitados por O. H. Mowrer y su esposa Molly, así como por los Bijou. Los primeros días estuvimos en casa de los Bijou, y allí, después de un conversación–interrogatorio con Bijou acerca de las fortalezas de la teoría operante, mi vida académica sufrió un viraje radical: me convencí de que el enfoque sustentado por Skinner era más poderoso y práctico que la teoría tradicional de orientación hulliana, y dediqué mis estudios de maestría en Toronto a continuar mi tradición autodidacta, ahora en la teoría operante. No fui el único persuadido por la claridad y la sencillez de los argumentos y el ejemplo de Bijou: estando en Toronto, Florente López me informaba que, junto con Francisco Barrera (estudiante todavía) había creado el Centro de Entrenamiento y Educación Especial siguiendo el modelo de Bijou en la Universidad de Washington.

Con el apoyo y asesoría de Bijou, en 1969 la Facultad de Ciencias de la Universidad Veracruzana ofreció la primera maestría en modificación de conducta en un país de lengua no inglesa. Bijou no sólo fue decisivo en la estructuración del programa, sino también para lograr la participación de distinguidos analistas de la conducta como profesores visitantes, entre ellos, Charles Ferster, Todd Risley, Jay Birnbrauer y otros más. En su primera colaboración como profesor de la maestría, Bijou pudo constatar directamente su influencia, al impartir su seminario y supervisión en el Centro de Entrenamiento y Educación Especial, ubicado ya en la planta baja del Hospital Infantil de Xalapa, y en el que se formaba tanto a los estudiantes de licenciatura como a los de posgrado. En 1970, Bijou volvió a Xalapa, y yo pasé dos meses con una beca de la OEA en la Universidad de Illinois, compartiendo alojamiento con Ely Rayek, durante el verano. Dediqué ese tiempo a escribir el libro Técnicas de modificación de conducta: su aplicación al retardo en el desarrollo, que compendiaba el trabajo realizado en Xalapa en ese rubro. Tuve la oportunidad de revisarlo con Bijou, y allí surgió la idea de organizar el Simposio Internacional de Modificación de Conducta, que se celebró por primera vez en febrero de 1971 en Xalapa, y que tuvo lugar en once ocasiones en distintos países de América Latina (Panamá, Perú, Brasil, Colombia y Venezuela).

El primer simposio fue un éxito, debido en gran parte a la intervención de Bijou en la confección del programa y en contactar directamente a los ponentes. Skinner fue el presidente del evento, aunque una infección durante un viaje previo al simposio le impidió asistir. Aun así la lista de participantes fue impresionante: aparte de Bijou, estuvieron Ted Ayllon, Charles Ferster, Robert Wahler, Montrose Wolf, Harold Cohen y K. Daniel O'Leary. A partir de 1974 se integró un Comité Organizador del Simposio, presidido por Bijou, que participó activamente en la planeación de todos los simposios y como ponente en ellos. Precisamente, en 1974, debido a la inquietud e iniciativa de José Enrique Díaz Camacho de impulsar nuevamente el papel protagónico de la Universidad Veracruzana en el campo del análisis de la conducta, se organizó, bajo los auspicios de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y la Universidad Veracruzana, el Primer Congreso Mexicano de Análisis de la Conducta. En esa ocasión, Bijou fue homenajeado por las tres universidades y recibió una medalla de oro en reconocimiento. El homenaje lo compartió con J. R. Kantor, quien aceptó la invitación gracias a las gestiones de Bijou.

Coincidiendo con su retiro a la Universidad de Arizona, Bijou colaboró nuevamente con la psicología mexicana. Junto con J. R. Kantor y William N. Schoenfeld, constituyó el grupo de expertos que asesoró el diseño del nuevo plan de estudios de la ENEP Iztacala, de la UNAM, en 1975. Su consejo fue fundamental para estructurar el módulo aplicado, muy especialmente en los primeros seis semestres relacionados con la metodología observacional en escenarios naturales, los sistemas de registro conductual y el diseño de servicios de educación especial y educación regular, en los que se integrara adicionalmente la enseñanza universitaria y la investigación. Además de una visita como profesor invitado, Bijou volvió a Iztacala en ocasión del Primer Simposio Bienal sobre la Ciencia de la Conducta, que tuvo lugar en la Unidad de Seminarios de Ciudad Universitaria en febrero de 1982, sobre el tema de "Lenguaje y conducta". Durante el resto de la década de los ochenta, Bijou fue un asiduo visitante de Hermosillo, Sonora, donde sirvió como consultor de la Escuela Nuevos Horizontes y de la Comunidad de Los Horcones.

En la década de los noventa, Bijou participó nuevamente en tres eventos organizados por la Universidad de Guadalajara, todos ellos en 1992. Los dos primeros fueron en el mes de febrero, en el lapso de una semana. Primero, la celebración del Segundo Simposio Bienal sobre la Ciencia de la Conducta, que trató sobre "El desarrollo del comportamiento". Inmediatamente después tuvo lugar el Primer Coloquio sobre Psicología Interconductual. En el mes de octubre de ese mismo año, Bijou fue uno de los conferencistas invitados en el Primer Congreso Internacional sobre el Conductismo y las Ciencias de la Conducta. En 1994 Bijou fue Presidente Honorario del Segundo Congreso Internacional sobre el Conductismo y las Ciencias de la Conducta celebrado en Palermo, Italia. En octubre del año 2000, en ocasión del VI Congreso Internacional sobre el Conductismo y las Ciencias de la Conducta en Xalapa, la Universidad Veracruzana, siendo Rector Víctor Arredondo, le otorgó el Doctorado Honoris Causa. Debido a su edad y condiciones de salud, la ceremonia se realizó como videoconferencia, y el que escribe recibió en su nombre el diploma y medalla correspondientes. En el mes de noviembre de ese mismo año, Lucha y yo nos trasladamos a Reno para hacerle entrega personal de dicho reconocimiento. Bijou fue a recogernos al hotel para que conociéramos su casa y para cenar en un restaurante, conduciendo su coche todavía a la edad de 92 años. Fue la última vez que compartimos su amistad y afecto personalmente. Un mes después falleció Janet, y en los años siguientes, ya en su casa de Santa Barbara, intercambiamos solamente tarjetas y correos electrónicos.

Bijou no fue un gran teórico. El mismo se definió como un "conductista empírico". Fue sin lugar a dudas un gran maestro, en el sentido estricto del término, no sólo por los conocimientos que transmitió a muchos analistas conductuales distinguidos, sino fundamentalmente porque lo hizo de manera sencilla, con entrega, sin reticencias, y mediante su ejemplo. No fue sólo paradigma de un hombre sabio y capaz, sino también el de un hombre intelectualmente honesto con su propio trabajo, con sus ideas y con sus alumnos. Y eso no es poco decir en un mundo en donde lo banal, el elogio fácil y las apariencias constituyen la forma de vida. Todos recordaremos a Bijou como lo que fue: un gran maestro y un innovador en las aplicaciones del conocimiento psicológico.