SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.32 número128Las ciencias sociales y la muerte índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO

Compartilhar


Relaciones (Zamora)

versão impressa ISSN 0185-3929

Relaciones (Zamora) vol.32 no.128 Zamora  2011

 

Reseñas

 

David Mosse, The rule of water. Statecraft, ecology and collective action in South India

 

Ingreet Juliet Cano Castellanos*

 

Nueva Delhi, Oxford University Press, 2003,337 p.

 

Ciesas-Université de París Ouest (Francia) * julietccano@yahoo.com

 

En este libro Mosse plantea tres aspectos relacionados con la apropiación del agua. En primer lugar, cuestiona la tendencia a considerar al Estado y la comunidad como dos entidades sociales autónomas y en oposición. En segundo lugar, refiere a la necesidad de abordar las relaciones sociales y políticas que se configuran en torno a los recursos comunes o públicos. Y en tercer lugar, debate los estudios que asumen la acción colectiva en tanto comportamiento social gobernado por reglas. Para desarrollar tales planteamientos, Mosse se basa en un estudio histórico y etnográfico realizado en la cuenca Sarugani, distritos de Sivaganga y Ramnad (estado de Tamil, India), y específicamente en el sistema de tanques interconectados que se encuentran entre las localidades de Vayalur y Alapuram.

En esta región, una serie de ríos y arroyos atraviesan el territorio para luego desembocar en el golfo de Bengala. Durante la mayor parte del año estos cuerpos de agua permanecen secos y se llenan en mayor o menor medida dependiendo de la cantidad de lluvias que traen los monzones en junio y en noviembre-diciembre. Para hacer frente a la escasez del agua, en Tamil, las aguas de ríos y arroyos se desvían para abastecer diferentes tanques o reservónos artificiales interconectados y cuya extensión es variable. De este modo, la gente asegura el agua requerida para el uso doméstico y la siembra de arroz, chile, algodón, entre otros productos agrícolas. Los tanques han caracterizado el paisaje en esta región por más de 800 años e inciden en los patrones de asentamiento de las poblaciones. Si bien, el manejo de tales tanques remite en primera instancia a una escala local, Mosse se propone demostrar que las formas de acceso y control del agua remiten a procesos y relaciones de poder de mayor envergadura, analizables a lo largo de la historia de la sociedad.

En la práctica y en una escala local, la complejidad que supone el funcionamiento de los tanques radica en la cooperación que se requiere para la distribución del agua, su racionamiento en tiempos de sequía, el respeto sobre los derechos de acceso de las diferentes poblaciones, la resolución de conflictos e incluso la continua inversión de tiempo y dinero para el mantenimiento y la reparación de los reservónos. Aunque el sistema de irrigación sigue teniendo gran importancia en la vida de la gente, con el paso de los años muchos tanques se han dejado de utilizar, se utilizan para la agricultura, se apropian de forma individual o han sido remplazados por pozos de uso familiar. Por esta razón, en la actualidad diversos actores suelen concluir que el sistema de irrigación está en declive, en parte por la incapacidad del Estado de regular la gestión del agua, a pesar de que los tanques sean de su propiedad. De este modo, las discusiones han llevado a que las políticas de Estado y la acción de las ong promuevan la participación local y el manejo autónomo de los tanques a través de asociaciones de usuarios, bajo la idea de que existe entre las comunidades gran tradición de conocimientos y de organización colectiva para gestionar el agua. Para Mosse, tanto la idea de que el Estado es el responsable del declive de los sistemas de irrigación, como aquella de la tradición del manejo comunitario del agua, hacen ver al Estado y la sociedad como entidades sociales autónomas, cuando en realidad, las prácticas de gestión del agua implementadas en las comunidades adquieren forma también a través de los procesos de formación del Estado.

Con el propósito de dar sustento a su argumento, Mosse analiza, en primer lugar, las relaciones sociales y de poder que se configuraban en los reinos de Sivaganga y Ramnad hacia finales del siglo XVIII, momento en el que se construyeron los tanques (capítulo 3). Con base en las historias que la gente aún narra sobre los jefes militares maravar, las donaciones recibidas por parte de tales jefes, así como las prácticas ceremoniales contemporáneas en las que se sigue utilizando un lenguaje de patronazgo, Mosse describe el paisaje medieval en el que la construcción de los tanques era parte de una estrategia de los jefes maravar para asegurar sus títulos agrarios, los derechos sobre el agua, la obtención de una parte de las cosechas, los honores y la legitimidad política entre la población. En este paisaje, además de los tanques, los templos constituyen nodos de articulación de las relaciones de poder, mientras que las prácticas ceremoniales de la gente median el acceso al agua. Para Mosse, este periodo corresponde a un primer momento de la formación del Estado, en el que se conjugan de manera compleja el acceso a los recursos, el poder militar y la veneración a los templos.

Con el establecimiento del gobierno colonial, la gestión de los tanques de irrigación se asume de una forma distinta. En efecto, en el siglo XIX, los sistemas de irrigación evocan la relación de dominación que se establece entre Estado y comunidad. Sin embargo, Mosse insiste en poner en cuestión dicha dominación mostrando las contradicciones que caracterizaron el gobierno colonial y las estrategias de gobierno indirecto adoptadas por los británicos (capítulo 4).En este periodo, Sivaganga y Ramnad pasan a ser gobernados por zamindaris (señores),designados como los recaudadores del tributo por pagar al gobierno británico. Al analizar la documentación colonial relativa a estos dos territorios, Mosse sugiere que los zamindaris ejercían su poder manteniendo las relaciones de patronazgo que caracterizaban a los maravar, pero no regulaban la labor de mantenimiento y reparación de los tanques como anteriormente lo hacían los jefes militares. En este sentido, la estrategia de gobierno indirecto adoptada por el gobierno colonial irrumpía la relación de reciprocidad entre grandes propietarios (castas superiores) y agricultores (castas inferiores) y desencadenaba conflictos en el nivel económico y político, puesto que los tanques dejaban de funcionar, las poblaciones tenían menos opciones para manejar las condiciones de escasez del agua y los pagos de tributos se empezaban a evadir o rechazar. No obstante, los oficiales coloniales interpretaban la crisis como una manifestación de corrupción, opresión y mala administración. Para Mosse, esta situación condujo al gobierno británico a centralizar gradualmente el poder del Estado y, al mismo tiempo, a controlar más directamente los recursos a través de medidas administrativas dirigidas específicamente a apoyar las figuras de autoridad en el nivel local.

Para analizar el funcionamiento de los sistemas de irrigación desde la perspectiva de los usuarios más inmediatos, Mosse realiza un análisis etnográfico de la gestión del agua en las localidades de Vayalur y Alapuram, cuyos tanques son alimentados con las aguas de la cuenca del Sarugani (capítulos 5 y 6). Se trata de dos localidades que se diferencian por el tipo de suelo que cultivan (rojo y negro), pero también por el manejo diferencial de los tanques de irrigación. Mientras en Vayalur se observa un funcionamiento coordinado de los tanques, en Alapuram algunos tanques son remplazados por pozos de uso familiar y en otros casos las bombas se han convertido en la herramienta que media el acceso al agua. Al analizar la formas de tenencia de la tierra en Vayalur, Mosse da cuenta cómo la mayoría de tierras húmedas ubicadas cerca de los tanques han permanecido en manos de las castas superiores y cómo el acceso al agua sigue concibiéndose a través de las nociones de autoridad (encarnadas en la figura del maravar) y de servicio (encarnadas en los nirpaccis). En Alapuram, al analizar la llegada de nuevos grupos de agricultores a la localidad y el crecimiento del poder económico de este grupo en el siglo, el autor muestra cómo dicho cambio poblacional incidió en la pérdida de legitimidad de los maravar y posibilitó que miembros de las castas inferiores accedieran con mayor facilidad a tierras húmedas cercanas a los tanques. Así entonces, en Vayalur, el predominio de las relaciones jerárquicas coincide con la consideración de los tanques como bienes públicos, mientras que en Alapuram el dominio público de los tanques es contestado y abre espacio a una apropiación privada del agua y otros recursos que albergan los tanques. En una escala regional, las diferencias entre las localidades son analizadas conjugando tanto las variables ecológicas y sociales que inciden en las formas de acción colectiva (capítulo 7).

Al final del estudio, Mosse somete a discusión la idea de que las comunidades rurales en Tamil poseen una tradición milenaria de gestión del agua; la cual permea los discursos contemporáneos de los agentes de desarrollo (ONG) y fundamenta las políticas de transferencia del manejo de los sistemas de irrigacióna las comunidades. Para ello, da cuenta de cómo durante el gobierno colonial, las dificultades de administración sobre los recursos llevan a las instituciones británicas a instrumentalizar una relación más directa con las poblaciones locales (capítulo 8). De este modo, se concibe ceder la responsabilidad del manejo y reparación de los tanques a las poblaciones, basados en la existencia de una institución comunal llamada kundimarat, específicamente dedicada a la organización comunal de los trabajos de mantenimiento y reparación de los tanques. Pese a que los documentos oficiales describen prácticas locales muy diferentes, las autoridades británicas se referían a ellas utilizando siempre el mismo término. Mosse considera este ejercicio de homogeneización, como la invención colonial de la tradición local. Por otra parte, el autor encuentra cierta continuidad entre esta práctica burocrática y aquella que actualmente caracteriza a los programas estatales que promueven la participación local. En este caso, basados en la existencia de instituciones locales de manejo de los recursos, instituciones de gobierno y ong reproducen la idea de que la comunidad es o debe ser un espacio independiente del Estado, con la suficiente capacidad organizativa para gestionar sus propios recursos, para resolver problemas y garantizar un acceso igualitario a los recursos de los sistemas de irrigación. Mediante el análisis de las dinámicas que se dan en el seno de una asociación de usuarios, Mosse da cuenta de las nuevas configuraciones de relaciones de poder que surgen, pero también de la continua incidencia de la división de castas en las formas de acción colectiva que se ponen en práctica.