SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.32 número128Patudos, entradores y metidos: metáfora, esquema de imagen e idealización en ejemplos del léxico popular chileno de la conducta socialEstado y antropología en México y Estados Unidos: reflexiones sobre los Proyectos Tarascos índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO

Compartilhar


Relaciones (Zamora)

versão impressa ISSN 0185-3929

Relaciones (Zamora) vol.32 no.128 Zamora  2011

 

Documentos

 

Inventario de la fábrica textil La Escoba, Guadalajara, Jalisco, 1901

 

Gladys Lizama Silva*

 

Universidad de Guadalajara *gladysli@cencar.udg.mx

 

La trayectoria de investigación del origen y desarrollo de la fortuna de la familia Martínez Negrete durante el siglo XIX en Guadalajara, me ha llevado por caminos ignotos pero formidables, uno de ellos fue hallar el Juicio de Quiebra de Francisco Martínez Negrete Alba, fechado en 1901.1 En ese expediente de mas de 750 fojas encontré el inventario de la fábrica textil La Escoba, propiedad de este empresario desde 1897 hasta 1901. Hoy presento al lector este testimonio invaluable para la historia del patrimonio industrial2 y de la tecnología de Jalisco, que permaneció silencioso en la multiplicidad de cajas que contenían la documentación proveniente del Archivo del Supremo Tribunal de Justicia, Ramo Civil, que personal especializado de la Universidad de Guadalajara tiene en proceso de clasificación.

La mecánica seguida ha sido lenta y de sumo cuidado en la captura de la información cuantificable de todos los inventarios que contiene el expediente.3 En el caso de la fábrica textil La Escoba, conservé el orden de presentación de los rubros inventariados en el expediente original, pero en vez de listado ordené la información en cuadros que permiten una mejor comprensión de los datos. Revisé en diccionarios especializados4 los nombres de objetos, herramientas, maquinaria y enseres, para cerciorarme que no hubiera un error de transcripción mío o del escribiente original que hizo el inventario. La fecha en que se efectuó el inventario fue el 29 de marzo de 1901, pero supongo que demoró algunos días, sin embargo, todos los cuadros tienen la misma fecha para guardar fidelidad al documento original. Luego busqué noticias y reseñas que informaran de la evolución histórica de la fábrica: hay poco. Todo lo encontrado en la escasa bibliografía está sintetizado a continuación.5

La fábrica La Escoba, fue construida en los terrenos de la hacienda La Magdalena, ubicada al noroeste del partido de Zapopan a cuatro leguas6 -aproximadamente entre diez y seis a diecisiete kilómetros—7 de Guadalajara. Originalmente tuvo la forma de un triángulo isósceles de 618 varas (517-88 m) por un lado, 618 por otro y 716 varas (600 m) por el siguiente, con una superficie total de 180,341 varas cuadradas (12.66 hectáreas).8 Disponía de fuentes de agua propias de la hacienda La Magdalena que provenían del río Blanco y que debían mover "dos mil malacates"9 para producir hilados. En los primeros años se construyó La presa El Cedral que existe hasta hoy, a pesar que el edificio e instalaciones de La Escoba tienen otros usos.

Según la documentación procedente de protocolos notariales10 el origen de la compañía que dio forma a la creación de la fábrica La Escoba data de 1840 cuando Manuel Escandón, como socio capitalista residente en ciudad de México y Manuel Olazagarre, originario de Panamá pero residente en Guadalajara, convinieron en echar andar el proyecto de fabricación de hilados de algodón en los terrenos de la hacienda La Magdalena, propiedad de Olazagarre, quien fungió como socio industrial a cargo de la construcción del edificio y las labores administrativas de la institución recién creada; esta contribución se estimó en treinta por ciento del valor total de la compañía. Al poco tiempo se agregó un nuevo socio: Francisco Vallejo, residente en ciudad de México, el cual aportó $20,000.

En 1842, con tres socios ad portas la construcción ya estaba comenzada y comprendería al final del proceso: "presa, acueducto, edificio principal, casa del director, almacenes, habitaciones de operarios, maquinaria con dos mil malacates en movimiento y algodón suficiente para las labores de los dos primeros meses".11

En 1844, se formaliza una nueva sociedad para la explotación de la fábrica La Escoba, ahora con nuevos socios que se presentan en el cuadro de la siguiente página.

No sólo hubo $212,000 de capital dinero reunido, sino un poco más; Manuel Olazagarre mantuvo la aportación adicional estimada en treinta por ciento del total del negocio, que era como dije más arriba, la propiedad de los terrenos de la hacienda La Magdalena, las aguas de las cuales disponía y toda la piedra y materiales de construcción que hubiera en la misma. Por ello en esta nueva sociedad él mantuvo su carácter de socio industrial con las funciones de dirección, administración y toma de decisiones económicas en todas las actividades necesarias para echar andar la fábrica, salvo en la adquisición de maquinaria en la que fue necesario el acuerdo de los demás socios capitalistas. Los integrantes de esta compañía se obligaron a no vender la fábrica y acordaron que si alguno de ellos quisiera hacerlo sólo podía realizar la venta de la acción por el monto de capital aportado.

Al año siguiente, en 1845, se firmó una nueva escritura pública12 que invalidó la anterior y que estableció los siguientes acuerdos: 1) Manuel Olazagarre renunció como socio industrial por lo cual la compañía le indemnizó con $22,884 por la cesión definitiva de los terrenos, aguas y materiales de la hacienda La Magdalena donde estaba construida la fábrica, que en adelante serían propiedad absoluta de la sociedad. 2) La nueva se formó con los siguientes socios capitalistas:

Como se puede observar, el valor del capital de la sociedad que explotó la fábrica La Escoba aumentó en 8.77%, lo que significa que el negocio podía ser rentable. 3) El tercer acuerdo del contrato de los seis socios estipuló que también pertenecían a La Escoba "todo el espacio que ocupan las actuales casitas de teja que están al frente de la propia fábrica construidas con fondos de ella, cuya dimensión además de la espresada [sic]; [aclara que] tiene el espacio referido ciento treinta ocho varas [115-64 m] por un costado, consta sesenta varas tres cuartas [52.79 m por el otro costado] y por el otro quince varas siete ochavas [12.57 m]".13 O sea, el espacio habita-cional había crecido más allá del fabril original. 4) A Manuel Olazagarre se le prohibió establecer cualquier otro negocio en los terrenos que permanecían bajo su propiedad y que eran vecinos a la fábrica; además la sociedad se otorgó la prioridad de compra si éste quisiera venderlos.

Pasaron los años y la fábrica continuó creciendo; según Federico de la Torre,14 con el tiempo la propiedad pasó mayoritariamente a la compañía de comercio compuesta por Manuel Olazagarre y Sótero Prieto y con el fallecimiento del primero a comienzos de 1858, fue necesario vender la fábrica que fue comprada en $460,00015 por Manuel Escandón, uno de los capitalistas fundadores de la misma. Si comparamos las cifras observaremos que en catorce años la fábrica duplicó su valor, sin embargo, una mínima crítica histórica del documento hace desconfiar de la cifra; desgraciadamente no dispongo de ningún otro documento que pueda aclarar el verdadero valor que pudo tener realmente la fábrica, sobre todo, porque las cifras posteriores que fijan las transacciones que siguen son bastante inferiores.

Con la información de Federico de la Torre,16 en 1866 Manuel Escandón vendió la fábrica a Barron y Forbes y Cía.; según Sergio Valerio en 1877, "aparecen como dueños de La Escoba los señores Fernández del Valle Hermanos, con un capital total de $205,000",17 quienes la compraron a sus anteriores dueños. Pero, en 1878, los Fernández del Valle venden 40% de la fábrica de hilados y tejidos a Guillermo Barron en $60,000 por razones que no están señaladas en el protocolo que formaliza esta transacción.18 Manuel Fernández del Valle se reservó el derecho de administrar y tomar las decisiones económicas que fuesen necesarias para el buen funcionamiento de la fábrica, en su calidad de propietario mayoritario de 60% restante. En 1883:

Manuel Fernández del Valle recobró a título de compra, la parte de la fábrica vendida al señor Barron; con ello, Manuel quedó como dueño exclusivo de esa propiedad. Pero seis años después, el 10 de diciembre de 1889 el señor Fernández del Valle la volvió a vender. Esta vez los compradores fueron Viuda e Hijos de Corcuera, Somellera Hermanos, Gonzalo y Modesto Ancira, Fortoul y Chapuy y Gas y Cogordan, la venta fue solo de la mitad proindiviso de la fábrica de Río Blanco y de La Escoba.19

Esta última transacción corresponde al primer intento de agrupar las fábricas textiles y de papel bajo la Compañía Industrial de Jalisco (1889) con un millón de pesos como capital total, con los socios ya nombrados mas la firma Moreno Hermanos.20 Sin embargo, esta propuesta fue absolutamente fallida pues se disolvió en 1891.

En este último año Fernández del Valle Hermanos, Gas y Cogordan Cía., Fortoul y Chapuy Cía. y Moreno Hermanos quedan como propietarios de Atemajac, La Escoba y Río Blanco y forman una nueva sociedad que otorga a los primeros la administración de las actividades de las tres entidades con un pago de 4% de las utilidades que se obtuvieran. Las tres fábricas "se dedicarán al ramo de hilados y tejidos de algodón, fabricando en ellas, ya mantas para vender, ya para blanquear o para estampar si llegan a establecerse estos ramos";21 Gas y Cogordan Cía., Fortoul y Chapuy Cía. y Moreno Hermanos quedaron obligados a "consumir las manufacturas de éstas [las fábricas mencionadas] a los precios a que se vendan a los marchantes más favorecidos de la plaza, abonándoseles un descuento de cuatro por ciento sobre lo que realicen".22 La proporción de los capitales aportados fue la siguiente: Moreno Hermanos 50%, Fernández del Valle Hnos. 34.9%, Gas y Cogordan Cía. y Fortoul y Chapuy Cía 7.5% cada una.23

En julio de 1897, Fernández del Valle Hermanos, Fortoul Chapuy y Cía., L. Gas y Cía., Moreno Hermanos y Sánchez Leñero de manera aún no oficial permutan la fábrica La Escoba, un potrero pegado a ésta en Tesistán y la fábrica Río Blanco con Francisco Martínez Negrete e Hijos quienes a cambio entregan la hacienda San Francisco y Santa Ana ubicadas en Tizapán El Alto (sureste de Jalisco), esta operación la oficializan ante notario en mayo de 1898 y en la cual de común acuerdo evalúan los bienes que se permutan en $174,389.24

Fernández del Valle, Augusto Bec y Antonio Gas que actuaron como representantes, entregan todo cuanto existe en las fábricas, edificios, patios, maquinarias, jardines, agua, mercancías, herramientas, talleres, carros, carretas, etcétera, créditos de las fábricas, cuentas activas de tienda, en fin, todo. Francisco Martínez Negrete transfiere la propiedad de las haciendas que comprendían además de las tierras, fábricas de vino, maquinaria, trojes, cercas, plantíos, semillas, magueyeras, árboles, muebles de casa, en resumen todo sin exceptuar nada.25 O sea, en 1901, la fábrica La Escoba pertenecía a Francisco Martínez Negrete e Hijos, los cuales la pierden definitivamente por la quiebra absoluta de sus negocios. Según la documentación judicial del Juzgado de lo Civil del 25 de marzo de 1901, ellos se declaran en suspensión de pagos por falta de liquidez, al respecto, cito textual:

La sociedad mercantil, de carácter colectivo que bajo el expresado nombre ha girado en esta plaza desde el año de 1892, para continuar los negocios de la antigua casa "FRANCISCO MARTÍNEZ NEGRETE", haciéndose cargo del activo y pasivo de ella, se ha visto últimamente en la necesidad de suspender sus pagos, no por falta de valores en general sino especialmente por la de numerario.

Acostumbrados á cumplir religiosamente nuestros compromisos, sin haber faltado nunca a ellos en una larga serie de años, nos ha sido sumamente penoso la expresada suspensión; pero no hemos vacilado en adoptar esa extrema medida, para no causar perjuicios a algunos de nuestros acreedores, como se los habríamos causado si hubiésemos acudido al recurso de enagenar valores para hacernos de dinero y cubrir los créditos más apremiantes.26

¿Cuáles fueron las razones de la quiebra? No están de todo claras, pero se pueden lanzar hipótesis que apuntan hacia tres aspectos de la realidad de 1900-1901. Uno, la crisis económica y monetaria que afectó a Jalisco y al país; nos enteramos de ella a través de la lectura de los periódicos27 de esos años y de la Gaceta Mercantil28 órgano de expresión de la Cámara de Comercio. Dos, la excesiva diversificación de las inversiones pudo ser otra hipotética causa de su fracaso pues a fines de los años noventa del siglo XIX, éstas las vemos en trece empresas distintas entre las que se contaban la Compañía Ferrocarrilera Guadalajara-San Pedro, Río Grande y Banco de Jalisco.29 Tres, un sobreen-deudamiento e incapacidad de pago a los 107 acreedores a quienes debía un monto de 1,280,130 al momento de la quiebra.30

Según el expediente de quiebra, la fábrica La Escoba fue clausurada en 1901 y según Federico de la Torre, en 1902, ésta dejó de funcionar y su maquinaria fue transferida a Atemajac y La Experiencia.31

En síntesis, en relación con la propiedad se pueden sacar algunas conclusiones: 1) durante los primeros 37 años de vida productiva fue prioritario el capital externo al estado de Jalisco, o sea los socios mayoritarios no vivían en Guadalajara sino en ciudad de México. 2) Los veinticuatro años que siguen tuvo como propietarios a conocidos comerciantes-empresarios de origen español y francés. 3) La fábrica tuvo una vida productiva de 62 años, con un impacto considerable en el mercado regional. 4) Quedó un legado arquitectónico significativo en lo que a patrimonio industrial se refiere.

Los datos sobre producción, capacidad tecnológica y número de trabajadores de La Escoba son pocos y muy erráticos, los sintetizo en el cuadro de la página siguiente.

El algodón materia prima para la producción de hilaza y mantas provino los primeros años desde las costas de México, Nueva Orleans y Perú y más tarde desde Colima, Autlán, Tepic y Villa Lerdo. El mercado para la venta de los productos de esta fábrica fue eminentemente regional.32 Hay un informe del Administrador de Rentas de Zapopan del 1887 que aclara un poco la situación de la fábrica en ese momento y que cito el fragmento textual:

La Receptoría de Rentas de Zapopan en oficio numero 9, fecha 12 del actual [agosto], me dice lo siguiente: En debida contestación a su nota numero 1389,fecha31 de mayo próximo pasado, tengo la honra de informar a usted lo siguiente: Conforme con los datos que esta oficina a podido recabar en la fábrica de tejidos denominada la Escoba, los tejidos son de algodón, se abastece de esta materia de Villa Lerdo , San Blas y Autlan; consume anualmente 8,687 qq; su motor son dos ruedas grandes movidas con agua y vapor cuya potencia se calcula de cien caballos; sus usos son 3,000; su producto al año es de 48,000 piezas de manta; emplea para esto 265 operarios con jornal ordinario de dos y medio reales cada uno ; su valor es de $ 150,000, propiedad de los señores Fernández del Valle Hermanos y sus vías de consumo son Guadalajaray otros puntos inmediatos.33

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL INVENTARIO

Está presentado en 47 cuadros cuya ordenación responde a los listados de edificios, maquinaria y contenido de las diferentes secciones: abridor, preparación, hilados, tejidos, engomador, batientes, blanqueo; talleres, bodegas, escritorio, casas, objetos de la capilla, químicos contabilizados en el botiquín, todas las mercancías que se vendían en la tienda, herramientas y existencias de algodón del inventario original de la fábrica La Escoba, realizado por los síndicos de quiebra de la casa Martínez Negrete e Hijos en 1901.

Haré algunos comentarios en relación con ellos sin pretender adentrarme en la historia de la tecnología; por obvias razones requiere de un nivel de especialización del cual carezco, por lo tanto será una presentación breve y sencilla.

En primer lugar aparecen los edificios que alojaron los ocho salones destinados al proceso productivo que nombré más arriba, luego diez bodegas, despacho, cochera y caballerizas y dos pajares, dos cárceles, 91 casas de terrado, 46 casas de bóveda, dos escuelas para niños y niñas, la tienda y la capilla.

Disponía de una maquina de vapor de 80 caballos de fuerza Corliss, dos calderas Babcok & Wilcox de 90 caballos cada una, una turbina Leffel de 36 caballos y una rueda de veinte pies de diámetro (5-59 m)34 de 25 caballos. Cada salón trae la descripción de la maquinaria en uso y las herramientas, por ejemplo, el de tejidos tenía 154 telares de seis marcas distintas y el de hilados ocho tróciles que disponían de 780 husos para pie y siete tróciles para trama con 882 husos, o sea en total sumaban 1662. También está descrita la cantidad de algodón en elaboración en los salones de cardas, hilados y tejidos, que suman en total 13-17 toneladas. La capilla presenta los objetos de plata, ornamentos y vestuario, imágenes y óleos y objetos diversos. El botiquín estaba apercibido de 276 productos que iban desde alcohol, cloroformo, jeringas, sulfuro de potasio, atropina, hasta gramos de extracto fluido canabis índica. La tienda es una verdadera caja de sorpresas, vendía de todo: alimentos, vinos, calzado, vestido, abarrotes y miscelánea, mercería, remedios y droguería, papelería, tlapalería y muebles y enseres.

Para especificar un poco más la modernización del proceso productivo de las fábricas textiles de la época cito el siguiente texto:

La mecanización del proceso productivo competía únicamente a la fase del hilado, a través de dos máquinas: la intermitente, llamada mulé o muía, que producía un hilo resistente y fino, y la continua de tipo throstle o trócil, que producía un hilo resistente pero más grueso.

Muy pronto debieron sin embargo introducirse otras máquinas que correspondieron a la preparación del hilado (cardas, estiradores y veloces), así como al tejido (telares), pues ya para la década de 1840 los inventarios de algunas fábricas las mencionan. Y aunque no señalan al urdidor, éste debió incorporarse al tiempo que el telar. Para la siguiente década se adoptó el batiente y en la de 1860 el sacudidor, máquinas con las cuales se tenía ya para entonces mecanizada la preparación del hilado. En el decenio de 1870 se introducen máquinas de preparación del tejido (el cañonero y la engomadora); se menciona también la caldera de vapor una máquina para la presentación final de las telas (la dobladora)35

La cita anterior sirve muchísimo para aclarar por las evidencias obtenidas en el inventario de la fábrica La Escoba, que estamos frente a un centro productivo moderno de grandes dimensiones que sacaba al mercado hilos y telas. Descrito más detalladamente éste empezaba con la preparación, esto es, sacudida, batiente y cardado del algodón, luego entraba al estrechador, veloz grueso, veloz intermedio y veloz fino; más adelante el algodón en pabilo entraba a los tróciles, que proporcionaban hilos de pie y de trama para los telares que generaban las telas para enseguida proceder al engomado y doblado.

La Escoba era infinitamente más grande que la fábrica Río Blanco, el valor de los edificios, maquinaria y terrenos de esta última era de $103,120.61.36 Desgraciadamente no hay información fidedigna que permita una comparación con Atemajac o La Experiencia, pero pienso que no iba a la zaga, era una verdadera unidad económica social que albergaba espacios productivos, mercantiles, religiosos, habitacionales de empleados y obreros, escolares y hasta de control social (cárceles) en su interior. Lamentablemente el inventario no proporciona el valor de cada objeto o producto pero da una idea aproximada de que valía bastante dinero (véase cuadro anterior), por ello cuesta creer que haya sido desmantelada a partir de 1902; si efectivamente fue así puede considerarse una pérdida económica significativa para la industria textil jalisciense del siglo XX.

Para concluir, el inventario de la fábrica La Escoba de 1901, da una idea acabada del nivel de mecanización que poseía, de que sí tenía una pequeña colonia obrera en su interior, de la cantidad de materia prima que disponía en proceso productivo y de los stock de algodón en balas mantenido en bodegas dispuesto para ser procesado y transformado en mercancía textil, además de los espacios administrativos y los talleres de carpintería y herrería.

 

NOTAS

1 Biblioteca Pública del Estado de Jalisco (en adelante bpej), Legajos del Inventario de la Quiebra de Francisco Martínez Negrete Alba, Liquidación Judicial, 1901, Archivo Histórico del Supremo Tribunal de Justicia (ahstj), Ramo Civil, caja 1901-12, Exps. 157180 y 157193.

2 Véase Victoria Novelo Oppenheim, "Herencias culturales desconocidas, el caso del patrimonio industrial mexicano", Cuadernos de Antropología Social, núm. 21, Buenos Aires, enero/julio, Versión On-line, ISSN 1850-275X, 2005.         [ Links ]

3 En caso de declaratoria de quiebra, por ley debía efectuarse un inventario de todos los bienes del quebrado, a fin de establecer el valor total de los mismos, para luego proceder a su venta o remate y con lo obtenido pagar a los acreedores.

4 Francisco Casa Anixa, Diccionario de la industria textil, Barcelona, Ed. Labor, 1969.         [ Links ] Aurelio Ruiz Miyares, La tintorería al alcance de todos, Tercera edición corregida y aumentada con todo lo más moderno que en el arte del tintorero se ha inventado por Pedro Barralt, Barcelona, Francisco Savater Editor, 1903.         [ Links ]

5 Con seguridad existe más material que el aquí consignado, pero es información repetida y en algunos casos errónea. Para entender el proceso histórico de modernización de la industria textil me apoyé en Historia de la tecnología desde 1750 hasta 1900 de T. K. Derry y Trevor Williams, México, Siglo XXI Editores, vol. 3, 2006, 812-853.         [ Links ]

6 Archivo Histórico de Jalisco (en adelante AHJ), protocolo de Mariano Hermoso, vol. 16, 27/06/1844, ff. 164 y I67v. En la foja 165 del mismo documento dice que está distante cinco leguas de Guadalajara.

7 Para la conversión de leguas a kilómetros se usó el Diccionario de pesas y medidas mexicanas antiguas y modernas de 1908 de Cecilio A. Róbelo, edición facsimilar, México, Ciesas, 1997.         [ Links ]

8 AHJ, Mariano Hermoso, vol. 16, 27/06/1844, f. 167v. Véase Diccionario__, Cecilio A. Róbelo, op. cit.

9 Malacate es un término de origen nahua (malácatl) que tiene dos significados: huso de hilar y máquina a manera de cabrestante que tiene el tambor en lo alto y debajo los controles del motor que lo mueve, Vocabulario esencial mexicano. Léxico de las cosas de México, César Macazaga, Cosmos, 1999, 230;         [ Links ] véase también María Moliner, Diccionario deluso del español, tomo n, sexta edición, Gredos, 2006, 240.         [ Links ]

10 AHJ, Protocolo de Mariano Hermoso de 24/06/1844, vol. 16, ff. 164 a 170, que transcribe las escrituras públicas firmadas por los socios en 1842, 1843 y 1844 en ciudad de México y la que formaliza la compañía en 1844 en Guadalajara. Toda la descripción que sigue está hecha con base en este documento, que citaré adicionalmente sólo si es necesario.

11 idem, f. 165.

12 AHJ, Protocolo de Mariano Hermoso, vol. 17, 28/04/1845, ff. 69 a 73v. La de cripción que sigue está hecha con base en este documento.

13 Idem, f. 71. Las conversiones a metros están basadas en Diccionario..., Cecilio A. Róbelo, op. cit.

14 Federico de la Torre, El patrimonio industrialjalisciense del siglo XIX: entre fábricas de textiles, depapely de fierro, Secretaría de Cultura, Gobierno de Jalisco, 2007, 82.         [ Links ]

15 AHJ, Protocolo de Juan Riestra, Vol. 14, 06/05/1859, ff. 129v-134. Este documento es la testamentaría de Manuel de Jesús Olazagarre.

16 Federico de la Torre, ibid.

17 Sergio Valerio Ulloa, Empresarios extranjeros en Guadalajara durante elporfiriato, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, 2002, 105.         [ Links ]

18 AHJ, Protocolo de Heraclio Garcíadiego, vol. 9 12/10/1878, ff. 155-159v.

19 Sergio Valerio Ulloa, op. cit., pp. 107-108.

20 Sergio Valerio Ulloa, op. cit., p. 108.

21 AHJ, Protocolo de Heraclio Garcíadiego, 14/03/1891, vol. 51, f. I62v.

22 AHJ, Heraclio Garcíadiego, 14/03/1891, vol. 51, f. I63v.

23 AHJ, Heraclio Garcíadiego, 14/03/1891, vol. 51, f. I65v.

24 AHJ, José Verea, Protocolo de 12/05/1898, fs. 12 a 27. Lo que sigue de la narración está realizada con base en este mismo documento.

26 BPJ, Legajos del Inventario de la Quiebra de Francisco Martínez Negrete Alba, Liquidación Judicial, 1901.

27 BPJ, El Sol diario de Utarde, 27/12/1900; LaLibertad, 28/12/1900y 26/09/1901.

28 BPJ, La Gaceta Mercantil, 20/11/1900 y 31/12/1900.

29 Gladys Lizama Silva, "Francisco Martínez Negrete Alba, 1848-1906: una biografía empresarial taparía", Revista ALHE, num. 26, Instituto Mora, 2006.         [ Links ]

30 Legajos del Inventario de la Quiebra de Francisco Martínez Negrete Alba, Liquidación Judicial, 1901, Sección pasivos, fojas s/n.

31 Federico de la Torre, op. cit., p. 83.

32 Federico de la Torre, op. cit., p. 80.

33 AHJ, "Comunicado del Administrador de Rentas de San Pedro al Director de Rentas de Jalisco sobre fábricas, industrias, artes y oficios", Ramo Fomento, F-9-887, Jal/112, núm. 613, f. 12.

34 Cecilio A. Róbelo, Diccionario.., op. cit., s/p.

35 Leticia Gamboa, Rosalina Estrada y Josué Villavicencio, "Encuentro con la arqueología de la industria textil del municipio de Puebla en el corredor de Atoyac", en Memorias del primer Congreso mexicano de historia de la áenciay de la tecnología, Juan José Saldafia, ed., México, Sociedad Mexicana de Historia de la Ciencia y de la Tecnología, 1989,580.         [ Links ] En la documentación encontrada la palabra trócil la escriben con s en vez de c, preferí utilizar la ortografía usada en la actualidad.

36 Véanse al respecto Gladys Lizama Silva, "Inventario fábrica textil Río Blanco, Guadalajara, 1901", en Letras Históricas, núm. 4, Universidad de Guadalajara, 2011,         [ Links ] y Legajos del Inventario de la Quiebra de Francisco Martínez Negrete Alba, Liquidación Judicial, 1901, Sección activos, fojas s/n.