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Salud mental

versão impressa ISSN 0185-3325

Salud Ment vol.35 no.2 México Mar./Abr. 2012

 

Información y acontecimientos

 

Hacia una mejor respuesta ante el problema del abuso de bebidas con alcohol: el papel del Sector Salud

 

Towards a better response in the face of the problem of alcoholic beverages abuse: the role of the Health Sector

 

Jesús del Bosque Garza,1 Carmen Fernández Casares,2 Alba Fuentes Mairena,3 David B Díaz Negrete,2 Mariana Espínola Nadruille,4 Noé González García,5 Arturo Loredo Abdalá,5 María Elena Medina–Mora Icaza,6 Ricardo Nanni Alvarado,6 Guillermina Natera Rey,6 Oscar Próspero García,7 Ricardo Sánchez Huesca,2 Raúl Sansores Martínez,8 Tania Real Quintanar,6 Juan W. Zinser Sierra9

 

1 Hospital Infantil de México, México.

2 Centros de Integración Juvenil, México.

3 Hospital Juárez de México, México.

4 Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, Secretaría de Salud, México.

5 Instituto Nacional de Pediatría, Secretaría de Salud, México.

6 Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Secretaría de Salud, México.

7 Departamento de Fisiología Facultad de Medicina UNAM.

8 Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, Secretaría de Salud, México.

9 Instituto Nacional de Cancerología, Secretaría de Salud, México.

 

ANTECEDENTES

Un grupo de investigadores y clínicos de diversas especialidades, reunidos por la Coordinación de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, ha analizado en forma conjunta los principales problemas de adicciones que aquejan al país con el fin de identificar campos para la colaboración interinstitucional y hacer propuestas de política pública. Asimismo elaboraron una guía dirigida a especialistas en el primer nivel de atención. El grupo de trabajo identificó el problema del abuso de alcohol como un tema de especial relevancia por el impacto para la salud, por el rezago en su atención y por la posibilidad de instrumentar medidas eficaces para reducir la carga de la enfermedad asociada.

¿Cuál es la evidencia?

• El abuso de alcohol es un factor de riesgo para la mortalidad prematura o días vividos sin salud.1,2,3 Es una de las enfermedades con mayor rezago para la atención, sin embargo es también una enfermedad prevenible, para la que existen estrategias eficientes.4,5 Es necesario reforzar las políticas públicas a fin de reducir la carga de la enfermedad. El Sector Salud debe avanzar en la identificación y atención del problema.

• El patrón de consumo típico está asociado con importantes riesgos para la salud, ya que reúne todos los factores que propician dicho riesgo para la manifestación de problemas. El patrón de consumo típico es de grandes cantidades por ocasión, no se acompaña con alimentos y con frecuencia se da fuera del hogar, no se cuenta con una cultura de moderación y de limitación en ocasiones de riesgo, como el manejar después de haber bebido.6,7,8 En México, cerca de 27 millones de personas entre 12 y 65 años beben grandes cantidades por ocasión, es decir, cinco copas o más en el caso de los varones y cuatro o más para las mujeres. La edad de inicio de consumo está disminuyendo.8

Esta forma de beber está ligada a una serie de consecuencias agudas y crónicas en la salud del individuo y en la sociedad que pueden derivarse de eventos de intoxicación aguda como es el caso de los accidentes automovilísticos y la violencia doméstica que implica el desarrollo de agresión física, sexual o psicológica contra cualquier miembro de la familia, principalmente a mujeres y niños.9,10,11 La violencia física y psicológica ocurre también cuando la mujer se encuentra embarazada y las consecuencias en el producto pueden ser peso bajo al nacimiento o prematurez.12 El efecto más importante en el producto de la gestación, cuando la mujer embarazada ingiere bebidas alcohólicas, sin importar la cantidad o cronicidad, es la posibilidad de que desarrolle el síndrome alcohólico fetal.13 La intoxicación frecuente puede resultar también en problemas crónicos de salud (por ejemplo, problemas gatrointestinales) y sociales (por ejemplo, problemas laborales). En mujeres embarazadas se encuentra asociado con una serie de defectos congénitos y discapacidades del desarrollo (síndrome alcohólico fetal).14 El consumo habitual, compulsivo, de grandes cantidades por periodos prolongados puede derivar en dependencia al alcohol o en problemas de salud, como la cirrosis y algunas formas de cáncer, entre otros problemas.15,16

• Casi 27 millones de personas beben grandes cantidades de alcohol por ocasión, poco más de 4 millones cumplen con los criterios de abuso/dependencia, 3.5 millones son hombres y poco más de medio millón son mujeres.8

• Las lesiones y la mortalidad prematura debida al uso de alcohol son elevadas. En el caso de los hombres, el peso del alcohol en el total de las defunciones asciende al 10.8% y actúa como el principal factor de riesgo y responsable de 44% de las defunciones por cirrosis hepática; responde por 15% de las lesiones; se asocia a 14% de las defunciones por problemas de salud mental y participa en 13% de las defunciones por cardiopatías isquémicas. En el caso de las mujeres, 2.6% de las defunciones están directamente asociadas al consumo de alcohol y responde a 17% de la mortalidad por cirrosis hepática en este grupo. Contrasta la mortalidad atribuible a la obesidad y la presión arterial elevada que juntas son responsables de 23% de las defunciones las mujeres mexicanas. En hombres ocupa la cuarta causa de mortalidad y la primera en discapacidad.17,18

• Se trata de un fenómeno estrechamente relacionado con la depresión. Alrededor de una tercera parte de los individuos que padecen algún trastorno depresivo también cumplen criterios para dependencia de alcohol. Se estima que los individuos que cumplen criterios para dependencia al alcohol tienen 2.3 veces mayor riesgo de cumplir criterios para depresión. En alrededor de la mitad de los casos, la depresión ocurrió antes del abuso de alcohol y, cuando esto ocurre, el riesgo de desarrollar abuso o dependencia se incrementa 4.1 veces en los hombres y 3.7 veces en las mujeres. En estudios realizados en escenarios clínicos, la prevalencia de comorbilidad es aún más alta y oscila entre 25.7 y 67%.19

• Solamente 17% de las personas con problemas de alcohol han acudido a tratamiento y solo 9% han recibido un tratamiento adecuado. Menos de 1% de las personas con problemas con el alcohol llegan a tratamiento el primer año en que desarrollan el problema.5 En pacientes atendidos en Centros de Integración Juvenil es la sustancia de mayor preferencia, y tiene un mayor impacto en la población atendida (21 y 17.2%). La media en el rezago para recibir atención es de 10 años.20

• La alta prevalencia, la baja proporción que recibe tratamiento y el rezago en la búsqueda de atención ocasionan que muchas familias vivan con el problema con importantes consecuencias en la salud mental de los cónyuges y los hijos. En los hijos aumenta la probabilidad de desarrollar abuso de sustancias en etapas posteriores 1.6 veces y cuando hay negligencia o abuso físico el riesgo se incrementa 2.3 veces.21

• El costo de atención de las consecuencias del abuso de alcohol en diferentes órganos y sistemas es elevado; pocas incluyen estrategias de tamizaje, intervenciones tempranas y tratamiento a pesar de la evidencia de costo utilidad. Las encuestas muestran que la probabilidad de recibir tratamiento no está asociada con tener los beneficios de la seguridad social.22,23

¿Cuáles son las propuestas?

Ante esta evidencia, fruto de un análisis cuidadoso, nacional e internacional, el grupo de trabajo hace las siguientes propuestas:

I. Apoyar de manera decidida la propuesta de la organización mundial de la salud, estrategia mundial sobre el uso nocivo del alcohol, para atender el problema de manera global.

II. Promover una política nacional e integrada.

• Reforzar las medidas de control del alcohol informal.

• Promover el establecimiento de un sistema impositivo del alcohol (con un incremento de 50% en el nivel de impuestos).

• Establecer mecanismos legislativos y reglamentarios (controlar la producción, distribución y venta de alcohol irregular, venta a menores de edad, penas por alentar abuso, reforzar instituciones competentes, etc.).

• Regular la publicidad.

• Disminuir la densidad de establecimientos que venden alcohol con énfasis en lugares próximos a escuelas.

• Reforzar y extender las medidas de prevención del manejo de vehículos en estado de ebriedad.

• Lograr la corresponsabilidad de los establecimientos que expenden bebidas en la prevención de la intoxicación y de regreso seguro para evitar accidentes y violencias asociadas con el abuso.

• Aumentar la conciencia pública y fomentar el apoyo a las medidas de protección a la salud.

• Incrementar la investigación en todos los ámbitos: identificación de conductas en poblaciones urbanas y rurales, los impactos de la política y la efectividad de los programas de intervención.

• Apoyar y proveer recursos para la investigación y evaluación del impacto de las políticas públicas.

• Apoyar y proveer recursos para la investigación sobre la conveniencia de horarios de cierre de bares y otros establecimientos.

• Proponer y fomentar que la mujer embarazada no ingiera alcohol, independientemente de su cantidad y cronicidad.

• Vigilar a las mujeres embarazadas, cuando su pareja consuma alcohol, por la posibilidad de que sean víctimas de cualquier tipo de maltrato.

III. Integrar programas de identificación e intervenciones breves en el primer nivel de atención y en los centros de segundo y tercer nivel. Desarrollar sistemas de tratamiento. Se anexa guía de atención y referencia.

Agradecimientos al Dr. David Kershenobich Stalinkowitz, al Dr. Eduardo Lazcano Ponce y al Dr. Rogelio Pérez Padilla.

 

REFERENCIAS

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ANEXO