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Salud mental

versión impresa ISSN 0185-3325

Salud Ment vol.35 no.2 México mar./abr. 2012

 

Artículo original

 

Funcionamiento familiar y su relación con las redes de apoyo social en una muestra de Morelia, México

 

Family functioning and their relationship with social support networks in a sample of families in the city of Morelia, Mexico

 

Martha M Medellín Fontes,1 María Elena Rivera Heredia,1 Judith López Peñaloza,1 ME Gabriela Kanán Cedeño,1,2 Alain R Rodríguez–Orozco2,3

 

1 Facultad de Psicología. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán. México.

2 Instituto de Investigación Científica en Temas de Familia, Alergia e Inmunología. Morelia. Michoacán. México.

3 División de Posgrado. Facultad de Medicina "Dr. Ignacio Chávez". Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Morelia, Michoacán, México.

 

Correspondencia:
Alain R. Rodríguez–Orozco.
División de Posgrado, Facultad de Medicina "Dr. Ignacio Chávez".
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Michoacán, México.
Rafael Carrillo esquina Salvador González Herrejón s/n. Bosque Cuauhtémoc.
Col. Centro, 58000, Morelia, Michoacán, México. (tel. + 52– 443 340 0513).
E–mail: arorozco69@yahoo.com.mx

 

Recibido primera versión: 17 de enero de 2011.
Segunda versión: 1 8 de julio de 2011.
Aceptado: 13 de septiembre de 2011.

 

SUMMARY

This study was conducted with the objective of evaluating whether a relationship between family functioning and social support networks exists in a sample of parents from the city of Morelia, Michoacán.

Methods

A total of 192 adults participated; 17% were men and 83% were women with a mean of age of 42 years. They answered two self–administered questionnaires: the adapted Nava Network Quality and the FACES II scale. ANOVA with the Bonferroni post hoc test and Spearman's correlation were applied.

Results

Only 12 out of 16 types of families proposed by Olson were found. The family functioning types that were found are 29% connected–chaotic, 20% emmeshed–chaotic, 19% connected–flexible, and in the remaining 32% all the other types of family functioning. Family support networks followed by friend networks provide the most support to the majority of family types. Statistically significant differences were found in the variance analysis among the different family types and their perception of family support networks with an F(11.180)= 8.573, p<.001, and the perceived lack of support from social networks with an F(11.180)= 4.501, p<0.001.

The correlations between family functioning and social support networks were significant, but low in most of the cases.

Conclusions

Family support networks, followed by friend support networks, were found to provide the greatest support to the majority of family types. However, this pattern changes depending on the typology and level of family functioning. The chaotic–connected followed by enmeshed–chaotic were family functioning types frequently found in this sample.

Significant and low, differences were found in the correlations of the different levels of family functioning and their social support networks.

The characterization of family functioning in relation to the perception of support provided by social networks is useful for the identification of resources and specific strategies for clinical and psychosocial interventions with families.

Key words: Family functioning, social support networks, FACES II and Scale Network Quality, Morelia.

 

RESUMEN

El objetivo de este estudio fue evaluar la relación existente entre el funcionamiento familiar y las redes de apoyo social en una muestra de padres de familia de la ciudad de Morelia, Michoacán, México.

Método

Participaron 192 adultos, 17% hombres y 83% mujeres, con 42 años en promedio, quienes respondieron la escala de Calidad de Red adaptada de Nava y complementada por López–Peñaloza y la escala FACES II de Olson et al. Los análisis estadísticos fueron ANOVA con post hoc de Bonferroni y correlaciones de Spearman.

Resultados

Sólo se encontraron 12 de los 16 tipos de familia que propone Olson; el 29% de los participantes presentó un tipo de funcionamiento familiar conectado–caótico, el 20% aglutinado–caótico y 19% conectado–flexible. En el 32% restante se ubicaron los otros tipos de funcionamiento familiar. En su mayoría las correlaciones entre el funcionamiento familiar y las redes de apoyo social fueron estadísticamente significativas, pero bajas. Las redes de apoyo familiar y las redes de amigos son las que más apoyo social aportaron a la mayoría de los tipos de familia. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los tipos de familia y la percepción de las redes de apoyo familiar [F(11.180)=8.573, p<.001], así como en la falta de apoyo de la red [F(3.188)=6.48, p<.001].

Conclusiones

Las familias extensas seguidas por las redes de amigos son las redes de apoyo social más utilizadas; las menos utilizadas son las de vecinos. Sin embargo, este patrón cambia dependiendo de la tipología y el nivel de funcionamiento familiar.

El tipo de familia encontrado con mayor frecuencia fue el conectado–caótico, seguido del aglutinado–caótico.

El conocimiento del funcionamiento familiar y las redes de apoyo social son recursos para el desarrollo de estrategias específicas para las intervenciones tanto clínicas como psicosociales en familias con diferentes tipos de funcionamiento familiar.

Palabras clave: Funcionamiento familiar, redes de apoyo social FACES II, escala de Calidad de Redes, Morelia.

 

INTRODUCCIÓN

El apoyo social es un factor protector de la salud.1,2 La familia es el contexto natural para crecer y recibir apoyo, que a lo largo del tiempo va elaborando sus propias pautas de interacción, las cuales constituyen la estructura familiar.3 Ésta se define como la forma que tiene la familia de organizar la manera de interactuar de sus miembros de acuerdo con las demandas funcionales que tenga y a las pautas repetitivas de interacción. Ante los cambios de ciclo vital, o ante los sucesos estresantes que ocurren a lo largo de la vida, las familias se modifican y los enfrentan de acuerdo con diferentes estilos de funcionamiento familiar.4

La cohesión se define como la distancia y proximidad que existe entre los miembros de una familia5 y comprende dos aspectos que son: el lazo emocional que tienen los miembros de la familia entre sí y el grado de autonomía de cada miembro de la familia. En el modelo circumplejo de evaluación familiar desarrollado por Olson, Rusell y Sprenkle4–6 se hace una clasificación de acuerdo con el grado de cohesión de la siguiente manera: aglutinada: se refiere a un apego excesivo, debido a que existe mucha proximidad entre los miembro de la familia y por lo tanto manejan una muy alta cohesión; conectada: se refiere a que existe una proximidad en un nivel alto o moderado entre los miembros de la familia, por lo que el tipo de cohesión es moderada o alta; separada: donde el nivel de proximidad es moderado o bajo entre los miembros de la familia, por lo que la cohesión se clasifica como moderada o baja; desligada: se refiere a que existe una escasa proximidad que se puede traducir como un desapego entre los miembros de la familia, por lo que manifiestan un nivel de cohesión muy baja o nula.

De estos cuatro niveles de cohesión el conectado y separado se consideran facilitadores del funcionamiento familiar debido a que las familias logran tener una experiencia equilibrada entre independencia y unión. Las familias que manejan dichos niveles de cercanía son capaces de equilibrar la autonomía personal con la proximidad y conexión entre sus miembros, mientras que las familias en las que la cohesión es desligada o aglutinada tienden a ser más disfuncionales. Las familias que tienen una cohesión aglutinada se caracterizan por un exceso de identificación de los miembros con la familia, así como por la generación de un gran sentimiento de lealtad que produce, en los miembros de la misma, problemas para lograr una individuación, dificultándoseles el desarrollar una identidad personal propia. Por su parte, las familias que tienen una cohesión desligada tienden a mostrar un bajo nivel de compromiso y apego entre sus miembros, donde cada quien desarrolla sus propios planes, sin tomar en cuenta a los demás miembros de la familia.7

El modelo circumplejo4–6 hace alusión a otras dos categorías útiles para evaluar el funcionamiento familiar: la adaptabilidad y la comunicación. La adaptabilidad se define como "la habilidad del sistema para cambiar su estructura de poder, la dinámica entre los roles y las reglas de las relaciones familiares en respuesta a estresores evolutivos y situacionales". Al igual que en la cohesión, el modelo arriba mencionado enuncia cuatro niveles de adaptabilidad: rígida (muy baja adaptabilidad), estructurada (baja a moderada adaptabilidad), flexible (moderada a alta adaptabilidad) y caótica (muy alta adaptabilidad).

La comunicación familiar es interpretada como un elemento modificable, en función de la posición de las familias a lo largo de las otras dos dimensiones (cohesión y adaptabilidad); es decir que, al cambiar los estilos y estrategias de comunicación de una familia, probablemente cambiará el tipo de cohesión y adaptabilidad al que pertenecen.

Recientemente desarrollaron en España una escala breve de 20 reactivos sobre el análisis del funcionamiento familiar a partir de la escala Family Adaptability and Cohesion Evaluation Scale (FACES II), con buenas cualidades psicométricas (alfa de Cronbach de 0.89 y 0.87, respectivamente, para las subdimensiones de Cohesión y Adaptabilidad).7

Los sistemas familiares se encuentran inmersos en sistemas mayores8 como los sistemas sociales. Para ello se recomienda tomar en cuenta un enfoque ecológico9 que permita reconocer la influencia del contexto social en la vida familiar.

Este estudio se realizó con el objetivo de evaluar si existe relación entre el funcionamiento familiar y las redes de apoyo social en una muestra de familias de la ciudad de Morelia, Michoacán, México, como base para el reconocimiento de recursos útiles para intervenciones psicosociales y clínicas con familias.

 

MATERIAL Y MÉTODOS

Participantes

192 adultos, 17% hombres y 83% mujeres, con un rango de edad de 21 a 70 años y una media de 42 años. El número de mujeres que decidió participar fue mayor que el de hombres debido a que ellas asisten más a eventos en la escuela que los padres y ofrecieron en mayor medida su consentimiento firmado para participar en el estudio. Un criterio de inclusión fue que hubiera hijos en la familia.

Las familias tenían entre uno y ocho hijos con una media de dos. El 76% eran casados, el 8.5% divorciados, el 5% separados, 5% solteros, 3.5% unión libre. Respecto al nivel escolar, el 15% tenían posgrado, el 45% licenciatura, 23% carrera técnica, el 9% preparatoria, el 5% secundaria y el 3% primaria. Las ocupaciones variaron: el 26% ejercían su profesión, el 24% eran empleados, el 17% amas de casa, 14% eran docentes, 9% comerciantes y el 4% estudiantes. El 83% reportaron ser católicos.

Instrumentos

Para evaluar las tipologías familiares y los tipos de funcionamiento familiar, se utilizó la escala FACES II, la cual está basada en el modelo circumplejo propuesto por Olson et al. y se encuentra validada y estandarizada en población mexicana.10 Contiene 30 reactivos: 16 reactivos correspondientes a la dimensión de cohesión y 14 a la de adaptación, incluyéndose en ellos el indicador de comunicación. Los reactivos tienen como formato de respuesta, un tipo Likert de cinco niveles que van de "nunca" a "siempre". La confiabilidad de la escala en la muestra del presente estudio fue de .836.

Como red de apoyo social se definió la forma en que un miembro percibe su entorno social organizado, para recibir esta ayuda en situaciones de crisis. Para su evaluación se usó la Escala de Calidad de Red de Nava,11 la cual se refiere a la percepción de ayuda emocional, instrumental y de comunicación accesibles a la familia a través de lazos o redes sociales conformadas por personas, grupos e instituciones ante eventos adversos y que van a repercutir de manera positiva en su ajuste al medio. El instrumento original está conformado por 35 reactivos; sin embargo, la escala que se utilizó fue modificada por López–Peñaloza,12 quien agregó 10 reactivos, siendo cuatro de ellos acerca del apoyo religioso, dos correspondientes a apoyo de familia extensa y cuatro al apoyo de vecinos, lo que suma un total de 45 reactivos. Tiene un formato de respuesta tipo Likert de cinco niveles que va "de muy de acuerdo" a "muy en desacuerdo" y mide cinco factores: Apoyo de amigos: hace referencia a la presencia de relaciones amistosas fuertes y duraderas, basadas en el conocimiento mutuo, la comprensión, la confianza, el cuidado y el compartir tiempo y actividades. Apoyo de la familia: Hace alusión a la unión, comunicación, confianza, convivencia y soporte que existe entre los miembros de la familia, incluyendo a los padres, los hermanos, la pareja y los hijos. Falta de apoyo: Se refiere a la percepción negativa o deficiente de la interacción que se tiene con la familia y los amigos, debida al desconocimiento del otro, la falta de confianza, la crítica, las peleas y la violencia que existen. Apoyo a través de la religión: Hace referencia al soporte y fuerza que brindan la fe y las prácticas religiosas para superar los problemas. Apoyo de vecinos: Se refiere a la presencia de una relación cordial y amistosa con los vecinos, que resulta en la oferta y presencia de apoyo cuando es necesitado. El cuestionario presentó un coeficiente de confiabilidad de alpha de Cronbach de .81.

Procedimiento

Los padres que estuvieron de acuerdo en participar fueron citados en las escuelas de sus hijos y allí se llevó a cabo la administración de los instrumentos, los cuales fueron autoaplicables.

Análisis estadístico

Se realizó un análisis de varianza (ANOVA) para comparar las medias de las redes de apoyo social con el tipo y nivel de funcionamiento familiar, utilizando la prueba post hoc de Bonferroni, para identificar entre qué grupos se encontraban las diferencias significativas detectadas y la correlación de Spearman, para conocer el nivel de relación existente entre las redes de apoyo social con el tipo y nivel de funcionamiento familiar. Se utilizó el paquete estadístico para las ciencias sociales SPSS versión 17.

 

RESULTADOS

Respecto a la cohesión, el 51% de las familias participantes mostraron un tipo de cohesión conectado, seguido del aglutinado en un 23%, 18% separado y el 8% una cohesión desligada. En cuanto a la adaptabilidad, el 51% de las familias participantes mostró un tipo de adaptabilidad caótico; seguido por el flexible, el 32%; estructurado, el 11% y el 6% un tipo de adaptabilidad rígida.

De los 16 tipos de familia que propone Olson por combinación de los probables cuatro tipos de cohesión y cuatro tipos de adaptabilidad, sólo se encontraron en las familias estudiadas 12 de ellos. El 29% de las familias participantes tuvo un funcionamiento familiar conectado–caótico, seguido del 20% que mostró funcionamiento familiar aglutinado–caótico, y en tercer lugar el 19% de las familias participantes mostraron un tipo de funcionamiento familiar conectado–flexible. En el 32% restante se ubican todos los otros tipos de familia no mencionados hasta el momento, a excepción de los estilos desligado–caótico, conectado–rígido, aglutinado–rígido y aglutinado–estructurado en los que no se encontró la presencia de algun caso (figura 1).

Desde la perspectiva del modelo circumplejo, los niveles de funcionamiento familiar se dividieron en cuatro grupos. Los participantes evaluaron a sus familias en un 56.2% con un grado de funcionamiento moderadamente balanceado y el 38.6% en el nivel de rango medio, mientras que 4.7% mostró un grado de funcionamiento extremo (disfuncional) y tan solo el 0.5% un funcionamiento balanceado (funcional) (figura 2).

La percepción del nivel de apoyo proporcionado por las diferentes redes sociales se muestra en la figura 3; los participantes percibieron en mayor medida las redes de apoyo familiar, seguidas de las de amigos y las redes de apoyo religioso, mientras que las redes de apoyo de vecinos son las que perciben con un menor desarrollo. Llama la atención que también presentan altos puntajes en la dimensión de falta de apoyo general.

Las redes de apoyo familiar, seguidas de las redes de amigos, son las que aportaron más apoyo a la mayoría de los tipos de familia, a excepción de los tipos de familia con funcionamientos separado–rígido, desligado–estructurado y desligado–rígido, quienes percibieron en mayor medida el apoyo de las redes de amigos, seguida de las redes familiares. Las familias con funcionamiento desligado–flexible tendieron a percibir que contaban con más apoyo de las redes de apoyo religioso y de las de la red de amigos. Las familias aglutinadas–caóticas percibieron mayor falta de apoyo de sus redes que aquellas con los demás tipos de funcionamiento familiar (figura 4).

En el cuadro 1 se presentan las correlaciones de Spearman encontradas entre los niveles de funcionamiento familiar y las redes de apoyo social. Puede observarse que el nivel de funcionamiento familiar tuvo una débil correlación positiva, estadísticamente significativa con las redes de apoyo familiar (r=.352, p=.01), mientras que con el sentimiento de falta de apoyo existió una muy débil correlación negativa, estadísticamente significativa (r=–.270, p=.01). También se encontró una débil correlación positiva, estadísticamente significativa entre las redes de apoyo social familiar y la red de apoyo social de amigos (r=.444, p=.01), una muy débil correlación, estadísticamente significativa entre la red de apoyo social familiar con la red de apoyo social religiosa (r=.202, p=.01) y una débil correlación negativa, estadísticamente significativa, entre la red de apoyo social familiar con el sentimiento de falta de apoyo (r= –.377, p=.01).

Las redes de apoyo social de amigos, además de correlacionarse con las redes de apoyo social familiar, se correlacionaron positivamente de manera muy débil, pero estadísticamente significativa, con las redes de apoyo de vecinos (r= .242, p=.01), mientras que con las redes de apoyo religioso se calculó una débil correlación, estadísticamente significativa (r=.329, p=.01). Con el sentimiento de falta de apoyo con las redes de amigos existe una débil correlación negativa, estadísticamente significativa (r= –.350, p=.01).

La red de apoyo familiar y el sentimiento de falta de apoyo de las redes sociales se correlacionan de manera más directa con el nivel de funcionamiento familiar, mientras que las redes de apoyo social de amigos, vecinos y religiosas podrían estar relacionadas de manera indirecta con el funcionamiento familiar. La figura (5) 6 resume el mapa de correlaciones entre las diferentes redes de apoyo social en las familias estudiadas.

De todos los tipos de red evaluados, sólo se encuentran diferencias estadísticamente significativas en las escalas de red familiar [F(11.180)= 8.573, p<.001] y en la de falta de apoyo de la red [F(3.188)=6.48, p<.001]. De igual manera se encuentran diferencias estadísticamente significativas cuando se contrastan los niveles de funcionamiento familiar en la red familiar [F(3.188)=10.064,p<.001] y en la falta de apoyo de la red [F(3.188)=6.48, p<.001].

En la figura 5 se observa, que las personas que evaluaron el nivel de funcionamiento familiar en el nivel balanceado también percibieron de manera equilibrada las redes de apoyo social. En cambio, presentaron puntajes bajos en la percepción de falta de apoyo de sus redes, mientras que los participantes que evaluaron el funcionamiento de su familia en un nivel extremo utilizaron más las redes de apoyo de vecinos, seguido de las redes de apoyo religioso. Las redes de apoyo familiar fueron las menos usadas y su percepción de falta de apoyo de sus redes sociales fue mayor que aquélla referida por los individuos que evaluaron a sus familias con funcionamiento balanceado. En síntesis, las familia desligadas–rígidas utilizan menos las redes de apoyo familiar y mucho más las redes de vecinos, no así las familias aglutinadas–caóticas, las cuales utilizan más las redes de apoyo familiar y menos las redes de apoyo de vecinos. Sin embargo, en ambas prevalece el sentimiento de falta de apoyo, en contraparte de las familias conectadas–flexibles, conectadas–estructuradas, separadas–flexibles, separadas–estructuradas, donde se permite el apoyo de todas las redes sociales y sobre todo perciben su apoyo.

 

DISCUSIÓN

Si bien el funcionamiento familiar está determinado principalmente por su estructura, es también importante su relación con las redes de apoyo social, ya que, como se encontró en este estudio, el funcionamiento familiar se relaciona principalmente con la red de apoyo familiar y con el sentimiento de falta de apoyo por parte de las redes sociales. Una mayor percepción de redes de apoyo familiar y menor percepción de sentimiento de falta de apoyo se relacionan con mejor funcionamiento familiar, lo cual coincide con la revisión de la bibliografía,1–9 lo cual reafirma la importancia de los recursos familiares13 para resolver los conflictos, reducir las situaciones producidas por el estrés evolutivo y/o imprevisto, así como para prevenir el cambio que puede producir una crisis en el sistema familiar.

La única red de apoyo social que se relacionó directamente y de manera estadísticamente significativa con el funcionamiento familiar fue la red de apoyo familiar. Las redes de amigos se asociaron a su vez con las redes de apoyo religiosas y de vecinos (figura 5). Destaca que una mayor percepción de redes de apoyo de amigos se relaciona con mayor percepción de redes religiosas y de vecinos. Lo anterior reafirma lo expuesto por Aquilino y Martínez8 al mencionar que existe una interdependencia entre los diferentes sistemas sociales, es decir, un cambio o evento en alguna de las subestructuras sociales impactan de manera directa o indirecta en la actuación de otras subestructuras sociales, por lo que las interacciones que la familia tenga con otras redes de apoyo social también impactan el funcionamiento familiar.

De acuerdo con el modelo circumplejo de Olson,4–6 la mayoría de las familias estudiadas presenta una cohesión de tipo conectada, donde existe una considerable unión afectiva, lealtad, fidelidad e interdependencia entre sus miembros, aunque con tendencia hacia la dependencia; tienden a realizar actividades compartidas, tienen intereses en conjunto y se prefieren las decisiones colectivas. El segundo tipo de cohesión más frecuente en la serie de familias estudiadas fue de tipo aglutinada, descrita por los mismos autores como un estilo de máxima unión familiar entre ellos, llevándolos a una exigencia de fidelidad como lealtad a la familia, y muestra un alto grado de dependencia a las decisiones tomadas en común. Asimismo, este tipo de familias muestra falta de límites generacionales: cuando alguno de sus integrantes llega a realizar actividades por separado con frecuencia éstas son vividas por la familia como deslealtad, por lo que los intereses en conjunto son obligatorios.

Gran parte de los participantes evaluó a sus familias dentro del tipo de adaptabilidad caótico. Esto significa que son familias que muestran un ambiente confuso, con aparente ausencia de liderazgo, cambios aleatorios de roles, disciplina irregular y demasiados cambios, reglas reforzadas inconsistentemente, decisiones impulsivas y control paterno sin éxito.

Al combinar las categorías cohesión y adaptabilidad del modelo circumplejo de Olson et al.5 se encontró que las tipologías familiares más frecuentes en las familias de Morelia fueron las de familia conectada caótica y familia aglutinada caótica. Se aprecia la tendencia en estas familias a estar unidas (familias conectadas) o extremadamente unidas (familias aglutinadas), dentro de un estilo de manejo de los cambios desorganizado y confuso (caótico). Como se plantea en estudios previos,13 las dimensiones de adaptabilidad y de cohesión no son independientes entre sí, es decir, la flexibilidad y vinculación emocional están asociadas en el sistema familiar de modo tal que, con frecuencia, las familias con altos niveles de vinculación emocional son también familias más flexibles, llegando en ocasiones al extremo de dicha dimensión que sería un ambiente caótico.

Al mostrar los participantes niveles altos de cohesión y adaptabilidad, se podría deducir que sus sistemas familiares tienden a cerrarse, lo que aumenta la posibilidad de que sean resistentes al cambio y de tener mayores dificultades de adaptación, además de redes sociales pobres.12

La gran mayoría de las familias mostró un nivel de funcionamiento familiar moderadamente balanceado, con una adecuada cohesión; la adaptabilidad fue mayoritariamente caótica, lo que en conjunto sitúa a estas familias, según Olson et al.,5 en un nivel de funcionamiento moderadamente funcional. La adaptabilidad caótica provoca altos niveles de ansiedad y baja aspiración al logro, lo que puede contrarrestarse al estar insertas estas familias en una red comunitaria que brinde apoyo social. Al manejarse altos niveles de cohesión, suele disminuirse el nivel de permeabilidad del sistema familiar. Ésta es una de las razones que podría justificar que la red de apoyo de vecinos sea la red social menos usada y la de la familia, la percibida como de mayor apoyo, lo cual concuerda con Valdés,14 quien apunta que la familia se relaciona con los contextos en los que está inserta, dependiendo del grado de permeabilidad, por lo que al tener una cohesión alta podría no estar permitiendo la entrada de las redes de apoyo externas a ella como las redes de vecinos, lo cual se relaciona con el sentimiento de falta de apoyo que se percibe como alto.

Aun cuando las redes sociales y el funcionamiento familiar forman parte de las herramientas conceptuales necesarias para el trabajo psicosocial e incluso clínico con las familias, todavía son aspectos poco estudiados en México; De ahí que una de las principales aportaciones de esta investigación sea el ampliar el conocimiento sobre la relación entre el funcionamiento familiar y las redes sociales en población mexicana, específicamente de la ciudad de Morelia.

Entre las limitaciones de este estudio se encuentran el que no se tuvo control sobre algunas características socio–demográficas de la población en estudio, como la posición social y el sexo de los participantes, por lo que a futuro se sugiere contar con un mayor tamaño y representatividad de la muestra, además de estudiar las redes estratificándolas según el nivel socioeconómico. También se propone el uso de muestreo por cuota para garantizar la participación equivalente de varones y de mujeres. Otro aspecto a mejorar es el uso de instrumentos autoaplicables, por lo que en próximas investigaciones se podrían contemplar técnicas de observación directa, como registros observacionales o entrevistas a profundidad. Dado que se encontraron correlaciones estadísticamente significativas pero bajas entre las variables estudiadas, quedan todavía muchos elementos por descubrir y analizar que permitan una comprensión más exacta de lo que ocurre con el funcionamiento familiar y las redes de apoyo social, así como de las interacciones de éstas con otras variables. Para ello se podría retomar la propuesta de Sluzki15 que incluye: tamaño de la red, conexiones entre sus miembros, distribución de integrantes en las diferentes redes, distancia geográfica entre las personas que integran las redes, homogeneidad o heterogeneidad demográfica y sociocultural, actividades que realizan conjuntamente, nivel de control social, nivel de compromiso o intimidad de la relación, frecuencia de los contactos, historia de la relación, así como las redes sociales que surgen en la comunidad como instituciones culturales y de servicios de salud. Aunado a ello, se sugiere realizar investigaciones transculturales,16 donde se incluyan grupos sociales que se desarrollen en un contexto más individualista y con niveles más bajos de cohesión, para contrastar las redes de apoyo social con su funcionamiento familiar.

 

CONCLUSIONES

El nivel de funcionamiento familiar y el tipo de familia definido con el modelo circumplejo de Olson et al.5 tienen una correlación positiva con la red de apoyo familiar y con el sentimiento de falta de apoyo de las redes sociales; aunque es significativa, dicha correlación es baja.

El tipo de cohesión predominante encontrado fue el conectado, seguido del aglutinado, mientras que el tipo de adaptabilidad predominante fue la caótica. Combinando ambas dimensiones, el tipo de familia encontrado con mayor frecuencia en las familias de Morelia fue el conectado–caótico, seguido del aglutinado–caótico. El nivel de funcionamiento promedio que se encontró con mayor frecuencia fue el moderadamente balanceado. Las redes de apoyo social que más se utilizan en estas familias son sus propias familias, seguidas por las redes de amigos. Por el contrario, las redes que menos utilizan son las de vecinos.

El conocimiento del funcionamiento familiar y las redes de apoyo social permite identificar recursos que faciliten el desarrollo de estrategias específicas para la implementación de intervenciones tanto clínicas como psicosociales en familias con diferentes tipos de funcionamiento familiar.

 

REFERENCIAS

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