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Salud mental

versão impressa ISSN 0185-3325

Salud Ment vol.35 no.1 México Jan./Fev. 2012

 

Información y acontecimientos

 

Carta al editor: <<Miedo vital>>. Propuesta de un nuevo constructo de análisis psiquiátrico

 

Letter to the editor: <<Vital fear>>. A proposal for a new psychiatric analysis construct

 

Fernando Gordillo León1 y Lilia Mestas Hernández2

 

1 Universidad Camilo José Cela.

2 Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Correspondencia:
Fernando Gordillo León.
Departamento de Psicología Básica, Psicobiología, Metodología y Ciencias del Comportamiento.
Facultad de Psicología.
Universidad de Salamanca.
C/Pinzón No. 4, 2°. D, Madrid, 28025, España.
E–mails: fgordilloleon@usal.es, fgordilloleon@hotmail.com

 

Con el fin de dar consistencia teórica al constructo que hemos denominado <<Miedo Vital>>, partiremos de la distinción que realiza Sheler1 entre sentimiento vital y sensorial. Los sentimientos vitales dan cuenta de cómo se encuentra la totalidad del organismo, mientras que los sensoriales se refieren al cuerpo como procesos psíquicos próximos a la corporalidad que sirven al instinto de conservación. Los sentimientos vitales se refieren también a su relación con el mundo, al modo en el que percibimos los paisajes o las personas. Son indicadores de valores vitales, señalan los peligros y los caminos favorables a través de los que discurre la vida, de un modo primario y presentido.2 Partiendo de que los sentimientos vitales se construyen a partir de los sensoriales, se puede concebir un escalamiento de aquéllos a partir de éstos, situando en un extremo los niveles de sensorialidad más primitivos, y en la zona superior los sentimientos vitales más elaborados (Dimensión física–social–metafísica).

Este planteamiento se puede concretar a partir de una de las emociones básicas: <<El miedo>>. El miedo en la población normal está presente de manera continua en la vida cotidiana, y adquiere el valor adaptativo propio de las emociones negativas.3,4 Bajo esta premisa se entiende que en todo momento de la vida de un ser humano subyace este sentimiento que varía determinado por su relación con el entorno. Por lo tanto, se entiende el miedo vital como el sentimiento que, en sus niveles básicos, dispone a una acción de acercamiento–alejamiento y que discurre en niveles progresivos de mayor elaboración cognitiva. Esta premisa nos lleva a plantear, a partir de los trabajos de Sheler,1 las siguientes dimensiones del concepto que acabamos de definir: dimensión física, social y metafísica, que podrían tener su manifestación más extrema en trastornos como la hipocondriasis, la fobia social y la depresión respectivamente.

La emoción, y en concreto el miedo, resulta ser un indicador adecuado del potencial de motivación de una per–sona.5 El tipo y la intensidad del miedo que experimenta un sujeto, y en último término la sociedad en su conjunto, puede determinar la dirección de la conducta. Hasta la fecha no existe un instrumento adecuado para medir estas variables a nivel grupal. En la literatura científica se habla del miedo como <<estrategia de control social>>. Basta mencionar los atentados del 11 de septiembre para darnos cuenta de que el ser humano es capaz de aceptar decisiones que van en contra de sus principios, como ir a la guerra.6

Por lo tanto, si el miedo dirige la conducta del ser humano, debería sistematizarse su medida para conocer el nivel y tipo de miedo predominante en una sociedad en un momento determinado. Incluso sería de utilidad promover un continuado control de la evolución de estos miedos en la sociedad y su relación con diferentes parámetros que puedan estar actuando como activadores o moduladores de dichos temores. A este respecto, son muchos los cuestionarios que han tratado el <<miedo>> en su relación con diferentes trastornos psiquiátricos como la fobia social, la ansiedad y el estrés. Este planteamiento resulta inédito por cuanto hasta la fecha no se ha operativizado a través de una escala el concepto de <<miedo vital>> en la población normal. Sin embargo, el miedo sí ha sido tratado ampliamente en términos neurocientíficos,7 dando lugar a una sólida base que permite afirmar que esta emoción primaria es un efectivo modulador de la conducta.

Por lo tanto, este trabajo tiene una sólida base científica respecto al papel motivacional del miedo que puede ser refrendada y operativizada, a nivel de grupos, en la construcción de un instrumento de medida adecuado que tendría derivaciones teóricas y aplicadas en los siguientes ámbitos de actuación: 1) En el contexto social, comprender qué miedos y niveles son los predominantes en un periodo y grupo poblacional determinado facilitaría la adecuación de las políticas sociales, permitiendo prever conflictos o deficiencias en la gestión de los recursos; 2) En el contexto clínico, el miedo forma parte de un amplio rango de trastornos psiquiátricos, por lo que su medida en los términos explicitados en este trabajo resultaría de gran relevancia en el campo del diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación, y por último, 3) En el contexto político, donde las relaciones entre los países vienen determinadas, en gran medida, por los miedos y el desconocimiento mutuo. Comprender qué motiva, a través de sus temores, la actuación gubernamental de un país, permitirá prever sus movimientos y avanzar soluciones a los conflictos.

 

REFERENCIAS

1. Scheler M. Das emotionale Realitátsproblem. En: Spate Schriften. Francke: Berna y Munich; 1976.         [ Links ]

2. López–Ibor JJ, Ortiz T, López–Ibor MI. Lecciones de psicología médica. Barcelona: Masson; 1999.         [ Links ]

3. Gordillo F, Arana JM, Mestas L, Salvador J et al. Emotion and recognition memory: The discrimination of negative information as an adaptive process. Psicothema 2010;22(4):765–771.         [ Links ]

4. Gordillo F, Arana JM, Mestas L. El papel adaptativo de la emoción: ¿Por qué nos atrae la información negativa? Ciencia Cognitiva 2010;4(3):82–84.         [ Links ]

5. Buck R. Prime theory: An integrated view of motivation and emotion. Psychol Rev 1985;92(3):389–413.         [ Links ]

6. Pincheira I. El miedo. Historia de una idea política. Revista Universidad Bolivariana 2010;9(25):577–81.         [ Links ]

7. Ledoux J. El cerebro emocional. Barcelona: Ariel–Planeta; 1999.         [ Links ]

 

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