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vol.37 número1La Oratio in matritensi gymnasio, ad cathedram Litteraturae latinae obtinendam (1848). Alfredo Adolfo Camús relee a Marco Antonio Mureto y a Nicolás FuncioPoesía arcaica griega (siglos VII-V a. C.). Tomo I: Poesía Parenética. Calino, Tirteo, Arquíloco, Mimnermo, Alceo, Solón, Simónides, estudio preliminar, versión, notas, comentarios e índices de Bernardo Berruecos Frank, México, Universidad Nacional Autónoma de México (Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana), 2018, DXL + 21 págs., ISBN: 978-607-30-0203-5 índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
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Nova tellus

versão impressa ISSN 0185-3058

Nova tellus vol.37 no.1 México Jan./Jun. 2019

http://dx.doi.org/10.19130/iifl.nt.2019.37.1.810 

Artículos

Consideraciones sobre el valor ortotónico de la partícula modal ἄν del griego antiguo

Considerations on the Orthotonic Value of the Ancient Greek Modal Particle ἄν

aUniversidad de Panamá, Panamá. risraelhim@gmail.com

RESUMEN

Resumen: Este estudio se propone elaborar una caracterización de las partículas pospositivas y los elementos enclíticos del griego antiguo con las herramientas de análisis de la fonología prosódica derivacional. Con tal perspectiva, se compara la aproximación de enclisis generalizada (EG) defendida por Goldstein (2016a) con la de pospositivo generalizado (PG) expuesta, entre otros, por Dover (1960). Ambas aproximaciones entrañan una interpretación del fenómeno de posición segunda, o posición de Wackernagel, y una taxonomía de las expresiones que lo sufren en griego antiguo. El análisis se concentra en el caso de la partícula modal ἄν. Examina los puntos flacos de los argumentos con los que la EG trata de justificar la idea de que ἄν es un enclítico, y muestra que los mismos se desvanecen cuando se admite la taxonomía de la PG. El aporte del estudio radica en que arroja nueva luz sobre las implicaciones de los procesos fonológicos del estrato post-léxico en la especificación del valor prosódico de ἄν, y en que los resultados se obtienen mediante la aplicación de un modelo teórico explícito, que se apoya en los conceptos de derivación y regla ordenada. Como conclusión, el análisis permite diferenciar con claridad las nociones de posposición y enclisis. Más específicamente, permite inferir que el pospositivo ἄν, contra lo que afirma la teoría de enclisis generalizada, pertenece a la clase de los términos ortotónicos, o palabras plenas.

Palabras clave: Griego antiguo; enclítico; pospositivo; partícula ἄν; posición segunda

ABSTRACT

Abstract: The aim of this article is the characterization of the ancient Greek postpositive particles and enclitic expressions in terms of a rule based derivational model of prosodic phonology. The study compares Goldstein’s (2016a) generalized enclisis approach (GE) with the generalized postpositive approach (GP) adopted, among others, by Dover (1960). Both views involve an interpretation of the second-position (or Wackernagel’s position) phenomenon, as well as a taxonomy of second-position expressions in ancient Greek. As a central topic, the analysis considers the behavior of the modal particle ἄν. Concerning such issue, the work shows some inaccuracies implied by the GE idea that ἄν is enclitic, and argues that such flaws are absent from the GP taxonomy. The central contribution of the study lies in its specification of the prosodic value of the particle ἄν in relationship with phonological processes which are activated at the domain of the chain of discourse, employing an explicit theoretical model based on the concepts of derivation and ordered rule. As a conclusion, the analysis shows that the notions of enclisis and postposition are not coextensive with each other. Properly, it is shown that ἄν belongs with the group of the orthotonic (plain) words.

Keywords: Ancient Greek; Enclitic; Postpositive; Particle ἄν; Second-position

I. Introducción

En griego antiguo, existen palabras que tienden a ubicarse detrás del primer constituyente de algún dominio prosódico, de acuerdo con un patrón distribucional denominado fenómeno de posición segunda, o posición de Wackernagel.1 En la investigación de tales voces, ha adquirido respetable autoridad la perspectiva que las incluye en una clase de elementos pospositivos, dentro de la cual se distingue una subclase de expresiones enclíticas (inacentuadas léxicamente) y otra de partículas tónicas.2 La diferencia entre aquéllas y éstas se señala por convención en la escritura con la ausencia y la presencia de marca de acento, respectivamente, y es razonable suponer que dicho rasgo está asociado con diferencias fónicas correlativas.3

La anterior aproximación hace del carácter pospositivo el criterio de mayor alcance en la descripción del fenómeno de posición segunda. Se llamará aquí, en razón de ello, posposición generalizada (PG). Este punto de vista ha sido trastrocado por Goldstein en varios estudios recientes.4 Para las tres nociones relevantes (pospositivo, enclítico y partícula), Goldstein diseña un reordenamiento que convierte a la enclisis en el atributo genérico de un conjunto que congrega a las especies de los enclíticos átonos (antes, enclíticos a secas) y de los enclíticos tónicos (es decir, las partículas pospositivas acentuadas). Tal doctrina de enclisis generalizada (en adelante, EG) postula que todos los pospositivos del griego son enclíticos.

En el planteamiento de la EG, se apela reiteradamente al comportamiento de la partícula modal ἄν para comprobar la dependencia prosódica (enclisis) de los términos pospositivos. La exposición siguiente está orientada a demostrar la tesis de que tal partícula no es un enclítico. El análisis contraviene la argumentación de la EG, al cuestionar uno de sus soportes empíricos centrales.

El estudio mantiene la misma orientación teórica que le sirve a la EG para formular y someter a prueba sus hipótesis, esto es, el modelo de la fonología prosódica derivacional.5 Los datos analizados coinciden también con los que escudriña la EG: incluyen la lengua de Homero (en especial, la Ilíada) y el jónico-ático de los siglos IV y V (en particular, Heródoto, Platón, los trágicos y la comedia aristofánica).6

El artículo se organiza así: en la sección II se especifica el sentido en que deben entenderse los términos básicos del análisis (a saber: posición segunda, enclítico y pospositivo). La sección III caracteriza la doctrina de la EG en función de las estructuras de constituyentes prosódicos que admite y la descripción de algunos fenómenos con que intenta dar sostén a su concepto de enclisis, que son: el puente de Porson, la acentuación secundaria (acento de enclisis), la mitigación tonal (inserción de tono grave) y la dispersión tonal (sinenclisis). La sección IV revisa la adecuación de la doctrina, mostrando a través de la conducta de la partícula modal ἄν que los fenómenos analizados en la sección III no apoyan los supuestos básicos de la EG, sino que los contravienen. La sección V retoma el hilo de la argumentación anterior, mediante el examen del fenómeno que en la EG se denomina tono evanescente; se define esta noción y se prueba que el proceso que denota, antes que confirmar las hipótesis de la EG, aporta información que las invalida. La sección VI considera los fenómenos descritos en las dos anteriores desde la perspectiva del orden en que se aplican las reglas que los generan; se trata de procesos pertenecientes al estrato post-léxico que no operan de manera azarosa,7 sino según una pauta derivacional, de la que se desprende, como prueba la exposición para rematar el argumento, que la partícula ἄν es una voz ortotónica (por tanto, no enclítica). La sección VII concluye el estudio.

II. Cuestiones de nomenclatura

Para el examen satisfactorio del engranaje de la EG, en su relación dialéctica con la PG, importa distinguir las nociones de posición segunda, clítico, pospositivo y partícula. Así, para los propósitos presentes, se convendrá que la posición segunda es el espacio que ocupan en la superficie las voces colocadas inmediatamente tras el primer constituyente en la especificación lineal de algún dominio prosódico (palabra, frase o cláusula). En cuanto a los pospositivos, se definen, con Dover (1960, p. 12), como los términos que por lo regular no aparecen al comienzo de un enunciado. Un clítico es una expresión, usualmente defectiva en estructura fónica, que entra en relación de dependencia prosódica con un huésped, usualmente ortotónico, en la cadena del discurso, sea en sentido progresivo (proclisis) o regresivo (enclisis). Con respecto a las partículas, se adopta la definición de Duhoux (1997, pp. 15-16): se trata de palabras invariables pertenecientes a tres categorías: conjunciones (como la coordinativa καί), entonadores (como la aseverativa ἦ), modalizadores (como el focalizador γε).8

En el engranaje de posposición generalizada (PG), se conjugan las nociones de posición segunda y pospositivo. Más explícitamente, pospositivas son las voces con tendencia a ubicarse en la segunda posición,9 y pueden ser tónicas (como δῆτα) o átonas (como τοι). Propiamente, para la PG, el grupo de los enclíticos (clíticos de sentido regresivo) comprende en lo esencial unidades en las que el déficit fónico implica atonía, vale decir, la clase de los enclíticos acentuales de Devine & Stephens (1994, pp. 353-356), a los cuales en la exposición se llamará, cuando se estime conveniente, enclíticos puros (verbigracia, la partícula modal homérica κε). En cuanto a las partículas, el conjunto reúne pospositivos átonos (como la conjunción τε), pospositivos tónicos (como ἄρα) y proclíticos (como la adversativa ἀλλά).

Con el anterior sistema de definiciones (de corte PG), puede inferirse que los enclíticos son por necesidad pospositivos, pero no todos los pospositivos son enclíticos.10

Ahora bien, como en la argumentación de la doctrina de enclisis generalizada (EG), las palabras no se usan siempre con los sentidos que acaban de ser especificados, hay puntos en que el análisis comparativo (respecto de la PG), corre el riesgo de perder perspectiva. Por ejemplo, la afirmación de la EG, según la cual los pospositivos no son expresiones prosódicamente deficientes (Goldstein 2016a, p. 51), no repara en que existen pospositivos enclíticos puros (como la antedicha partícula τε). En general, la EG restringe el término pospositivo al caso de las partículas tónicas.11 En la discusión subsiguiente, para hacer más expedita la interpretación, se admitirá la nomenclatura de la EG, de modo que la expresión pospositivo se considera sinónima de pospositivo acentuado.

Finalmente, la doctrina de la EG no estima que en griego tenga relevancia la diferencia entre enclítico especial y enclítico simple, y más explícitamente la oposición derivada de esta que distingue la enclisis morfosintáctica de la fonológica.12 El razonamiento de la EG se desarrolla con criterios netamente fonológicos, que hacen de la dependencia prosódica de orientación regresiva (con respecto a un huésped) el rasgo definitorio de la condición de enclisis.13 El análisis siguiente se desplegará en parejos términos: se circunscribe al ámbito de los fenómenos fonológicos y, en especial, al escrutinio de las propiedades prosódicas, como se conciben en el campo de la fonología derivacional.

III. Premisas de la EG

Hay dos variantes de la EG. La primera, desarrollada en Goldstein 2010 y en Goldstein & Haug 2016, postula una sola estructura de constituyentes prosódicos para todos los enclíticos y sostiene que los pospositivos difieren de los enclíticos puros por ser portadores de acento secundario.14 La segunda asigna a los enclíticos puros una estructura opuesta a la que juzga apropiada para los pospositivos, y abandona la idea del acento secundario como rasgo distintivo de los últimos. Esta segunda variante se articula en Goldstein 2016a.15 El bosquejo de la EG que se ofrece abajo se refiere específicamente a dicha variante. En las dos versiones de la doctrina, la EG admite el diseño de estructura prosódica que se expone en trabajos como los de Selkirk 1984 y Vogel 2009. La discusión subsiguiente presupone también los elementos de tal diseño teórico.

III.1 Estructura de constituyentes

Según la EG, la dependencia prosódica de los enclíticos se expresa formalmente a través de la incorporación al huésped. En el caso de los enclíticos puros, el mecanismo consiste en la incorporación de afijo, y la estructura de constituyentes es la recursiva de (1a). Para los pospositivos, por contraste, el mecanismo consiste en la incorporación de palabra prosódica, y la estructura es la de (1b). En (1), los símbolos ϕ, ω, σ denotan dominios de la jerarquía de unidades prosódicas.16 La notación ϕ representa la frase fonológica; ω denota la palabra prosódica; σ vale por sílaba. La EG parece presuponer que todos los enclíticos puros griegos son monosílabos,17 y los representa siempre con el símbolo σ. De este modo, la ω inferior de (1a) es el huésped del enclítico σ (enclítico puro incorporado como afijo). En (1b), en cambio, la ω inicial es el huésped de la ω final (pospositivo incorporado como palabra prosódica).

(1)a.  Incorporación de afijo:
Enclítico (puro) 

(1)b. Incorporación de palabra prosódica:
Pospositivo 

En la EG se emplea el signo = para denotar la dependencia prosódica de los enclíticos. En notación de segmentos encorchetados la secuencia inferior de (1a) se analiza como [ω=σ], mientras que la de (1b) se representa como [ω=ω]. Aquí, la prefijación de = a σ y a ω indica que los constituyentes finales de ambas secuencias son enclíticos. La generalización de la enclisis que se postula comprende los dos tipos de incorporación. Así, la clase de los enclíticos incluye tanto enclíticos puros, como palabras prosódicas (pospositivos). La implicación es que los enclíticos puros no son palabras prosódicas, sino constituyentes análogos a los afijos.18

III.2 Argumentos de la EG

Para cimentar su visión de la enclisis, la EG apela al comportamiento de los pospositivos con respecto a seis fenómenos fonológicos: la ley de Porson, la acentuación secundaria, el tono alto evanescente, la mitigación tonal, la anti-homofonía y la dispersión tonal. El rasgo de tono alto evanescente requiere un examen de las condiciones en que ocurre el proceso post-léxico de la elisión, y por ello reclama tratamiento separado. Consiguientemente, se posterga su análisis hasta la sección V del estudio. Se ofrecen enseguida detalles y comentarios sobre los otros procesos que son especialmente relevantes para la caracterización de la partícula ἄν.19

III.2.1 Ley o puente de Porson

Según Goldstein (2016a, p. 51), la ley o puente de Porson es una constricción que impide lindes de palabra tras la primera sílaba del último metro del trímetro yámbico, si dicha sílaba es pesada (vale decir, de cantidad larga). Por ejemplo, en el verso 1032 de Siete contra Tebas de Esquilo: μητρὸς ταλαίνης κἀπὸ δυστήνου πατρός, “de una madre mísera y un padre desventurado”,20 las dos sílabas iniciales del último metro, de acuerdo con lo que dispone el puente, son parte de la misma palabra (δυστήνου), dada la condición pesada de τή.

Ahora bien, los enclíticos puros están facultados para ubicarse tras la sílaba inicial pesada a la que se refiere el puente de Porson, la cual tendría que pertenecer a otra palabra, si las formas enclíticas se clasifican como palabras plenas. De este modo, en el verso de Eurípides ofrecido en (2), Troyanas, 1127, el pronombre enclítico de tercera persona singular en acusativo νιν se ubica después de la conjunción monosilábica ὥς, que cuenta como sílaba pesada.21

(2) Πηλέως ἀκούσας συμφοράς, ὥς=νιν χθονὸς

Habiendo oído de las calamidades de Peleo, que a él de la tierra…

La razón para la exención de νιν, de acuerdo con la EG, estriba en que es una forma defectiva. Debido a tal condición, la unidad pronominal no está separada por frontera de palabra de la conjunción. Faltando tal tipo de demarcación, la secuencia [ὥς=νιν] se analiza como una sola palabra del tipo huésped-enclítico, que obedece al mecanismo de la incorporación de afijo de (1a). Por lo tanto, esta secuencia no representa un contraejemplo para el puente de Porson.

Pero si νιν está exento en este sentido, parece que la partícula ἄν también lo está. El examen de los datos muestra propiamente que ἄν puede aparecer como segunda sílaba del último metro del trímetro, justo como en el caso del pronombre enclítico. Esto indica, según la EG, que el pospositivo se encuentra asimismo en la relación de huésped-enclítico con el vocablo que le antecede en ejemplos de la especie del de (3), dos líneas del Ayante sofocleo (vv. 448-449), donde ἄν mantiene fuerte cohesión prosódica con la negación οὐκ, sílaba larga inicial en el último metro del v. 448:22

(3) γνώμης ἀπῇξαν τῆς ἐμῆς, οὐκ=ἄν=ποτε

δίκην κατ᾽ ἄλλου φωτὸς ὧδ᾽ ἐψήφισαν.

(Si no) me hubiera desviado de mi designio, nunca habrían

decretado así justicia sobre otro hombre…

De acuerdo con ello, en [οὐκ=ἄν=ποτε], con οὐκ como huésped, la partícula ἄν forma con ποτε una cadena de enclíticos (sinenclisis). De ahí, las dos apariciones de = en la secuencia. Como el complejo de los tres constituyentes vale como una sola palabra prosódica, tampoco hay aquí una violación del puente de Porson.

III.2.2 Acento secundario

La observación de que los enclíticos no alteran la sílaba acentuada de un huésped ortotónico23 se traduce en la EG enunciando que la incorporación de un ítem con tendencia a insertarse en posición segunda (enclíticos y pospositivos) no causa ningún tipo de sustitución o reubicación del acento léxico del huésped.24 La incorporación deja todo como estaba o provoca marca de acento secundario en una sílaba antes inacentuada, el llamado acento de enclisis, que puede hallarse en el huésped o en el enclítico mismo.25 Por ejemplo, en Ilíada, I, 594: ἔνϑά με Σίντιες ἄνδρες ἄϕαρ κομίσαντο, “allí me recogieron de inmediato los sintios”, el enclítico με incorporado al huésped ἔνϑά en la secuencia [ἔνϑά=με] provoca acento secundario en la sílaba inacentuada del paroxítono ἔνϑα, pero no modifica la sílaba tónica primaria del ítem.26

Con respecto al rasgo del acento de enclisis, sin embargo, los datos indican que la conducta de los pospositivos difiere de la que observan los enclíticos puros: los pospositivos nunca ocasionan marca de acento secundario en el huésped.27 Los ejemplos platónicos de (4), del Protágoras, validan el sobredicho contraste:28

(4) a. τοῦτό σοι μετὰ τοῦτο πειράσομαι ἀποδεῖξαι (Pl., Prt., 323c)

Esto es lo que te intentaré demostrar enseguida.

b. θαυμάζοιμ᾽ἂν εἰ οἶσθα (Pl., Prt., 312c)

Me sorprendería si lo sabes.

En (4a), la incorporación del pronombre enclítico σοι (dativo de segunda persona singular) provoca, como en el citado [ἔνϑά=με], marca de acento secundario en la última vocal de τοῦτό, “esto”. En cambio, el pospositivo ἄν de (4b) no sólo no causa tal tipo de acentuación en el huésped, sino que permite la elisión de la vocal que podría portarlo (la última vocal de la forma optativa de primera persona θαυμάζοιμι, “me sorprendería”). La diferencia en el comportamiento, para la EG, se deriva del contraste estructural expuesto en (1): τοῦτό σοι es un caso de incorporación de afijo, (1a); mientras que en θαυμάζοιμ᾽ἂν ocurre una incorporación de palabra prosódica, (1b).

III.2.3 Mitigación tonal

La mitigación tonal consiste en la conversión del acento agudo de una voz oxítona en acento grave cuando esta voz se coloca delante de una palabra prosódica. Por ejemplo, en Ilíada, I, 23: ἀγλαὰ δέχθαι ἄποινα, “aceptar un espléndido rescate”, la ubicación de la oxítona ἀγλαά ante la ortotónica δέχθαι induce la mitigación observable en ἀγλαὰ (grave por agudo). En este punto, como en el caso del acento secundario, enclíticos puros y pospositivos se diferencian en que los primeros no activan la conversión, mientras que los segundos sí lo hacen. Los ejemplos platónicos de (5) son prototípicos:

(5) a. κακά ἐστιν (Pl., Prt., 353d)

Hay mal.

b. πολλὰ ἂν δαπανῴντο (Pl., R., 548b)

Gastarían mucho.

c. Οὐκοῦν ἓν ἂν εἴη ἡ σωϕροσύνη καὶ ἡ σοϕία; (Pl., Prt., 333b)

¿No serían una misma cosa la prudencia y la habilidad?

En (5a), la incorporación del enclítico ἐστιν deja intacta la sílaba acentuada del oxítono κακά. En cambio, los términos ortotónicos que deberían servir de huéspedes de la partícula modal pospositiva en (5b) y (5c), sufren mitigación y cambian el acento agudo subyacente en acento grave derivado (así: πολλά → πολλὰ, ἕν → ἓν). Este contraste, para la EG, se sigue de las diferencias entre las estructuras de (1a) y (1b). El enclítico puro ἐστιν, “hay”, satura la ranura de σ en la estructura de (1a) y, en consecuencia, no proyecta frontera de palabra,29 pero la partícula ἄν sí está circunscrita de esta manera, porque es una palabra prosódica, vale decir, la segunda ω de (1b).

III.2.4 Dispersión tonal

La dispersión tonal ofrece una interpretación del fenómeno de la sinenclisis,30 según la cual el tono alto del huésped se propaga a cada miembro de una cadena de enclíticos adyacentes, excepto el último. Considérense, como ilustración, los pasajes de (6):31

(6) a. λόγος=γέ=τοί=τις ἔστι (Ar., Ec., 473)

Palabra de cierto es esta…

b. ἡγήσαιτο γὰρ ἄν=πού=τις ἔμπειρος (Pl., R., 529e)

Pensaría algún experto.

En el ejemplo de (6a), el tono alto del nombre λόγος se dispersa hacia cada miembro de la secuencia de enclíticos =γέ=τοί=τις, salvo τις. La comparación con el pasaje de (6b) muestra que el pospositivo ἄν no interviene en la sinenclisis, como se infiere de la mitigación tonal de la palabra que le antecede (γάρ). En este ejemplo, la dispersión no procede del primer elemento del enunciado (la forma verbal en tercera persona singular de optativo medio ἡγήσαιτο), ni del pospositivo γὰρ: nace en la partícula modal misma y cubre la secuencia =πού=τις, que satisface por completo la descripción de la sinenclisis.

Para la EG, la diferencia en la conducta de los enclíticos puros y los pospositivos con respecto a la dispersión tonal, se deriva, otra vez, del contraste entre enclisis de afijo y enclisis de palabra prosódica, esto es, la disimilitud de las estructuras caracterizadas en (1). De acuerdo con (1), la enclisis de (6a) se representa con la estructura (7a), pero la de (6b) se expresaría como la (7b).

(7)a Enclítico (puro) 

(7)b Pospositivo 

La EG no intenta resolver ninguno de los problemas que implican las representaciones de (7). En los esquemas dados, se emplea la notación de triángulo como un velo que deja transparentar las falencias de la formalización. Más explícitamente, el análisis debería mostrar la dirección en que se aplica la incorporación en el contexto de la sinenclisis (de derecha hacia izquierda o a la inversa). En conexión con ello, debería considerar la posibilidad de que en la sinenclisis ocurran varios momentos consecutivos de incorporaciones simples y, en caso de que así fuera, los recursos que la doctrina provee para evitar la recursión impropia.32 Para (7b), debería explicar el modo en que se combinan las dos palabras prosódicas comprendidas en la segunda ω del constituyente ϕ, es decir, la relación formal en que se hallan los pospositivos γὰρ y ἄν, los cuales de acuerdo con sus supuestos tendrían que clasificarse por igual como unidades de categoría ω. Ahora bien, puesto que la EG omite la discusión de dichas cuestiones, la presente exposición se limitará a señalar los problemas teóricos que deja sin resolver.

III.2.5 Recapitulando los argumentos de la EG

Si se admite la validez de la descripción que la EG ofrece con respecto a los fenómenos expuestos, se observa que tres de ellos (acentuación secundaria, mitigación tonal y dispersión tonal) acercan a los pospositivos al grupo de las palabras prosódicas (voces ortotónicas), y los separan de los enclíticos puros. Sólo la ley de Porson sale como garante de la equiparación de los términos, y como sostén de la idea de que todas las expresiones que buscan insertarse en posición segunda son enclíticas. El conjunto de las disimilitudes se entiende como consecuencia de las diferencias entre el esquema de enclisis de afijo y el de enclisis de palabra prosódica. En lo que sigue, se argüirá que en este punto la EG provee nada más una variante terminológica de la doctrina de la posposición generalizada (PG).

IV. Objeciones a la EG

La equiparación de voces pospositivas y enclíticas que postula la EG contempla tres aseveraciones axiales (Goldstein 2016a, p. 50), a saber: (i) el acento de los pospositivos no puede identificarse con el acento de las unidades ortotónicas; (ii) los pospositivos mantienen dependencia prosódica con algún huésped; (iii) no existe ninguna diferencia distribucional que se asocie con el contraste entre enclíticos puros y pospositivos.

El examen de las anteriores aseveraciones que se ofrece abajo mostrará la inadecuación del conjunto, al menos en lo atinente al comportamiento de la partícula modal ἄν.

IV.1 Valoración del rasgo del acento

Contra lo que afirma el primer enunciado axial de la EG, las propiedades de mitigación tonal, acento secundario y dispersión tonal tratan como indistintas las marcas de acento del pospositivo ἄν y las expresiones no pospositivas ortotónicas. Al igual que las últimas, la partícula provoca la conversión de acento agudo en grave (mitigación) en la palabra prosódica precedente, no induce marca de acentuación secundaria (acento de enclisis) en dicha palabra, y puede ocasionar dispersión tonal en una cadena de enclíticos (sinenclisis), pero no ocupar la posición de miembro de tal cadena. Es lo que se ha observado en la descripción del pasaje de República, 529e, repetido abajo, junto a los sofocleos de (8b), (8c) y (8d), como refuerzo:

(8) a. ἡγήσαιτο γὰρ ἄν=πού=τις ἔμπειρος (Pl., R., 529e)

Pensaría algún experto.

b. πρὶν ἂν τέρμα τοῦ βίου περάσῃ (S., OT, 1529-1530)

Antes de pasar el fin de la vida…

c. τίς ἐχθροδαίμων μᾶλλον ἂν γένοιτ᾿ ἀνήρ; (S., OT, 816)

¿Qué hombre sería más odiado de los dioses?

d. λέγοιμ᾽ ἂν οἷ᾽ ἤκουσα τοῦ Θεοῦ πάρα (S., OT, 95)

Quisiera decir lo que oí del dios.

Estos ejemplos revelan que el patrón de acento de la partícula ἄν no difiere en conducta del que caracteriza a las voces ortotónicas. Considérense, a modo de confirmación, los pasajes de Edipo Rey ofrecidos en (9):

(9) a. εὖ γὰρ οἶδ᾽ὅτι νοσεῖτε πάντες (S., OT, 59-60)

Bien sé que todos ustedes sufren.

b. κλεινὸς Οἰδίπους (S., OT, 8)

noble Edipo

c. τοῖσιν ἐμπείροισι (S., OT, 44)

a los experimentados

d. ἔξοιδ᾽ἀκούων (S., OT, 105)

Lo sé de oídas.

e. τότ᾽ οἶσθα παῖδά μοί τινα δοὺς (S., OT, 1142-1143)

¿Entiendes que una vez me diste un niño…?

Así, al igual que οἶδα (elidido: οἶδ᾽) “sé” en (9a) y Οἰδίπους en (9b), ἄν activa mitigación sobre γὰρ en (8a) y sobre πρὶν en (8b). Al igual que ἐμπείροισι “experimentados” en (9c) y ἀκούων “oyendo, de oídas” en (9d) no crean acento de enclisis en τοῖσιν y ἔξοιδα (elidido: ἔξοιδ᾽), la partícula modal no causa acentuación secundaria en los ortotónicos μᾶλλον y λέγοιμι (elidido: λέγοιμ᾽) que la preceden en (8c) y (8d), respectivamente. Al igual que el ortotónico παῖδά “niño” en (9e), el pospositivo ἄν es fuente de dispersión tonal en (8a), manteniéndose al margen de la cadena de enclíticos sobre la que ocurre la dispersión. La inferencia es que el rasgo de acento de ἄν es equivalente en estructura al que se les asigna a las expresiones ortotónicas no pospositivas, contra lo que supone la EG.

IV.2 Dependencia prosódica

El principal argumento de la EG procede de su interpretación del puente de Porson. Como se expuso en la sección III.2.1, la conducta de ἄν tras sílaba larga inicial en el último metro del trímetro yámbico es análoga a la de los enclíticos puros. Se repiten en (10), las porciones relevantes de los ejemplos ofrecidos en testimonio del hecho mencionado en (2) y (3), es decir, los metros finales de los versos correspondientes:

(10) a. ὥς=νιν χθονὸς (E., Tr., 1127)

que a él de la tierra

b. οὐκ=ἄν=ποτε (S., Aj., 448)

nunca habrían

El escrutinio de los pasajes revela que la EG omite la cláusula de la ley de Porson que permite la aparición de monosílabos al inicio del metro.33 Adoptando la misma estrategia en aras de poner la discusión en un espacio conceptual uniforme, considérense los siguientes pasajes de Edipo Rey:

(11) a. οὐκ εἶ κακός (548)

No eres un perverso.

b. οὐκ εὖ φρονεῖς (552)

No piensas bien.

c. μὴ πόλλ᾽ ἄγαν (767)

No demasiado.

d. καὶ νῦν ὅδε (948)

Y ahora este.

e. μὴ δρᾶν τάδε (1164)

No hacer esto.

En cada uno de estos metros, hay una palabra prosódica (ortotónica y no pospositiva) ocupando la misma ranura rítmica que llenan ἄν y νιν en (10), a saber: εἶ “eres” en (11a), εὖ “bien” en (11b), πόλλ᾽ (elisión de πολλά “mucho”) en (11c), νῦν “ahora” en (11d) y δρᾶν “hacer” en (11e). El puente de Porson tampoco evita estas secuencias. La implicación parece ser que las voces monosilábicas en general (enclíticas o no) están facultadas para saturar cualquiera de las posiciones a las que alude la constricción de Porson. De acuerdo con ello, no hay más razón para agrupar a la partícula ἄν con los enclíticos que para incluirla en la clase de las expresiones ortotónicas. Pero las consideraciones acentuales formuladas atrás inclinan la balanza en la última dirección.

IV.3 Cuestiones de distribución

El razonamiento con el que la EG intenta sostener su idea del fenómeno de posición segunda redarguye también, en lo que toca a los aspectos distribucionales, en su detrimento. Las consideraciones teóricas y empíricas examinadas hasta ahora dejan intacta la oposición entre enclíticos puros y partículas pospositivas. Éstas se hallan en el entorno de incorporación de palabra prosódica (1b), mientras que aquéllas aparecen en el entorno de incorporación de afijo (1a). Los pospositivos pueden colocarse detrás de una sílaba con acento grave, pero no tras sílaba con acento secundario; los enclíticos nunca siguen a sílaba con tono grave, pero pueden ir después de vocal con acento secundario. Los primeros no participan de la sinenclisis, mientras que los segundos lo hacen regularmente. Además, los pospositivos, como ἄν en (8a), pueden hospedar enclíticos puros, pero un enclítico puro no puede ser huésped de otro enclítico puro. En suma, existe una clara diferencia distribucional asociada con la oposición enclítico/pospositivo, contra lo que afirma el tercer enunciado axial de la EG.

IV.4 Recapitulando las objeciones

Del conjunto de rasgos que la EG analiza en la búsqueda de respaldo para su visión de las voces pospositivas, se desprende, en lo que atañe a la caracterización de la partícula ἄν, que la misma se halla en proximidad de comportamiento no de los enclíticos, sino de los términos ortotónicos no pospositivos. La estructura proporcionada en (1b) para representar la dependencia prosódica de los pospositivos es un reflejo palmario de tal proximidad. Dicha representación, propiamente, parece ser indiscernible de la que cabría asignarle a una frase fonológica formada de dos unidades ortotónicas. Considérese la de (9d), repetida en (12), donde ἔξοιδα → ἔξοιδ᾽, por elisión:

(12) ἔξοιδ᾽ ἀκούων (S., OT, 105)

Lo sé de oídas.

Se trata de una secuencia que responde a la descripción prosódica que se da en (13):

(13) 

La descripción estructural de (13) es igual a la que la EG postula para el mecanismo de incorporación de palabra prosódica de (1b). Verbigracia, las dos primeras palabras del verso sofocleo dado en (8d): λέγοιμ᾽ ἂν οἷ᾽ ἤκουσα τοῦ Θεοῦ πάρα (S., OT, 95), donde λέγοιμι → λέγοιμ᾽, por elisión, forman de acuerdo con la EG un constituyente prosódico que responde a la estructura de (14):

(14) 

La única diferencia entre (13) y (14) radica en que la segunda ω de (14) se denomina enclítica por ser pospositiva (de ahí la marca = en la representación de corchetes [λέγοιμ᾽=ἂν]). Pero esta convención no pasa de añadir un cambio en el vocabulario de la doctrina de posposición generalizada (PG), la cual le aplica al mismo constituyente la designación de voz ortotónica. En resumen, la EG cambia la nomenclatura de la PG, pero en el fondo dice lo mismo.

V. El rasgo del tono evanescente

Se considerará en esta sección un último argumento articulado por la EG para dar respaldo a su concepción de la enclisis. Se trata de lo que la doctrina llama “tono alto evanescente”, un atributo que distingue a los clíticos de las palabras plenas. El rasgo se define en función de las condiciones en que opera la regla de elisión, lo que obliga a una breve caracterización de este proceso post-léxico del griego antiguo.

La elisión consiste en la supresión del último segmento de una palabra, si es una vocal, cuando dicha palabra se ubica ante otra que comienza por vocal.34 Por ejemplo, en ἔξοιδ᾽ ἀκούων “lo sé de oídas’, ἔξοιδα se ve privada de su α final por hallarse delante del participio ἀκούων, que comienza por vocal. Las vocales suprimidas son por lo regular las breves, a excepción de la υ, que nunca se elide. La regla se aplica preferentemente a las vocales inacentuadas, pero hay casos especiales en que las voces oxítonas sufren la pérdida de su vocal final breve por elisión. Esta situación especial es la que sirve para definir la noción de tono evanescente.

El punto de la cuestión radica en que, cuando se aplica la elisión a una palabra oxítona, el tono alto que caía sobre la vocal elidida es transferido a la vocal que antecede en la misma palabra, salvo cuando la palabra pertenece a la clase de los proclíticos.35 En tal sentido, las formas de la clase del conectivo ἀλλά (un proclítico) están dotadas de una marca de tono agudo evanescente, porque al ser sometidas a la elisión, como ocurre en ἀλλ᾽ οὐδὲν ἔσται τῶνδε, “pero nada de esto ocurrirá” (Esquilo, Suplicantes, 729), se convierten en expresiones que carecen de vocal acentuada (por la derivación ἀλλά → ἀλλ᾽, en el ejemplo). En cambio, las palabras plenas como ἀγλαά en el mismo contexto, como en Ilíada, I, 111: ἀγλά᾿ ἄποινα, “espléndido rescate”, pasan el acento de la vocal suprimida a la vocal que la precedía en la palabra (por la derivación ἀγλαά → ἀγλά᾿, en el ejemplo). En (15) y (16), figuran otros ejemplos de elisión de vocal acentuada:

(15) a. πόλλ᾽ ἀγαθὰ λέγων (Ar., Ec., 435)

Diciendo muchas cosas buenas.

b. ἀκούω ταὔθ᾽ ἅπερ ὁ Ζεύς (Ar., V., 621)

Escucho lo mismo que Zeus.

c. αἰεί τοι τὰ κάκ᾽ ἐστὶ φίλα (Hom., Il., I, 107)

Para ti el mal es siempre amable.

(16) ἐκαθεζόμεθα οὖν παρ᾽αὐτόν (Pl., R., 328c)

Nos sentamos cerca de él.

En (15), las palabras plenas oxítonas πολλά “mucho”, ταὐτά “lo mismo” y κακά “mal” (todas plurales de adjetivos neutros sustantivados), sufren elisión de la vocal acentuada y luego desplazamiento del tono alto hacia la vocal adyacente en sentido regresivo.36 Pero la preposición παρά de (16), aparece tras la pérdida de la última vocal como voz inacentuada (παρ᾽), debido a que por ser proclítica exhibe el rasgo de tono evanescente.

El anterior fenómeno de tono evanescente (el tono que desaparece sin dejar rastros al ser suprimida la vocal que lo portaba), es invocado en la EG como apoyo para su interpretación de la enclisis de las voces pospositivas. El razonamiento extiende el atributo de los proclíticos a los enclíticos. Así, la descripción del fenómeno dirá ahora que cuando la vocal de un clítico sufre elisión, el desplazamiento tonal observado en las voces ortotónicas de (15) no se cumple, aunque en su forma plena el clítico aparezca con marca de acento sobre la vocal objeto de elisión en la grafía convencional de la lengua. En consecuencia, no sólo los proclíticos como ἀλλ᾽ y παρ᾽ se distinguen por el rasgo del tono evanescente, sino que la condición es satisfecha también por los pospositivos.37 La prueba aportada proviene de la elisión de la partícula δέ en construcciones como la de (17):

(17) εἴησαν δ᾽ ἂν οὗτοι Κρῆτες (Hdt., 1, 2, 1)38

Éstos habrían sido cretenses.

La idea es que la elisión de la vocal acentuada del pospositivo δέ no causa desplazamiento tonal hacia la α de εἴησαν (tercera persona plural del optativo de εἶναι “ser”). Por tanto, la marca de tono de la partícula δέ no puede ser igualada con la de las unidades ortotónicas, sino con la de los clíticos como παρά.

El problema con el anterior alegato radica en que hace abstracción de un dato capital: el proceso de desplazamiento del tono agudo causado por la elisión se restringe al dominio de la palabra prosódica. Más específicamente, la vocal que recibe tono agudo por elisión de vocal acentuada pertenece a la misma palabra en que se hallaba la vocal elidida. En la elisión del ejemplo homérico de Ilíada, I, 111: ἀγλαά → ἀγλά᾿, citado arriba, la vocal que termina portando el tono agudo es la penúltima en la forma subyacente de la palabra que aparece elidida en la superficie. Ahora bien, de acuerdo con la EG los pospositivos (como δέ) son palabras prosódicas.39 En consecuencia, en ejemplos como el de (17), δέ proyecta una frontera de constituyente que excluye la posibilidad de la transferencia del tono agudo a la palabra que antecede, tras la elisión. Si hay evanescencia del tono de δέ en este contexto, la causa no debe buscarse en la supuesta enclisis, sino en el carácter monosilábico del pospositivo. Obviamente, si no hay vocal precedente que pueda aceptar la marca de acento tras la elisión, esta marca debe desaparecer en el proceso.

El modo más expedito de corroborar la anterior hipótesis consiste en examinar cómo se comportan los monosílabos ortotónicos en el contexto de la elisión. Los datos en esta área son limitados, debido a que el griego proscribe los nombres y los verbos monosilábicos que acaban en vocal breve.40 Pero la información puede hallarse en el grupo de los pronombres, donde existen tales formas ortotónicas en alternancia con variantes enclíticas.41 Así, en el ejemplo de (18) el acusativo de segunda persona σέ (elidido en σ᾽) está en posición de énfasis y debe ser considerado ortotónico, como se desprende de la correspondencia con el acusativo ortotónico de primera persona singular ἐμέ (comprendido en la crasis καὶ ἐμὲ → κἀμὲ) y de la marca de acento grave en la conjunción que le precede: καὶ.

(18) ἡ δ᾽ ἐμὴ ψυχὴ πόλιν τε κἀμὲ καὶ σ᾽ ὁμοῦ στένει (S., OT, 63-64)

Mi alma sufre igual por la ciudad que por mí mismo y por ti.

A semejanza de la partícula δέ en (17), en (18) la frontera de palabra que demarca al pronombre ortotónico σέ excluye tanto el tono agudo sobre καὶ, como la reubicación del acento de la vocal suprimida de la forma pronominal monosilábica σέ.42 En (18), καὶ padece mitigación, un fenómeno que nunca afecta a las vocales que reciben tono agudo por transferencia ocasionada por la elisión de una vocal acentuada.43 La implicación es que la marca de acento de la partícula δέ no difiere de la que se halla en las unidades ortotónicas del tipo de ἐμέ y σέ, aunque la condición de monosílabo terminado en vocal breve la señale, en principio, como voz idiosincrásica. De lo que se sigue que la elisión de δέ, como la de σέ en (18), puede ocurrir detrás de palabra portadora de acento grave. La confirmación la aporta la cláusula herodotea de (19):

(19) τὸ πολλὸν δ᾿ ἡγέαται ἰσχυρὸν εἶναι (Hdt., I, 136, 1)

La muchedumbre se considera fuerza.

Aquí, como en el ejemplo anterior, la mitigación de la vocal acentuada de πολλὸν es compatible con la idea de que la evanescencia del tono de la partícula δέ tras elisión no depende de la enclisis, sino de su condición monosilábica.

La constitución prosódica de ἄν no permite que pueda ser sometida al proceso de elisión. Ello entraña que no es posible determinar de esta manera si el tono de su único segmento vocálico posee condición evanescente. En cambio, es posible determinar qué efectos provoca la partícula en la palabra que la antecede en la cadena del habla cuando esta palabra sufre elisión. Los datos disponibles prueban, en este caso, de modo fehaciente, el carácter ortotónico de ἄν y la completa equivalencia de su marca de acento con la de las palabras plenas. En (20) se despliegan algunos ejemplos relevantes:

(20) a. τὸ ποῖον; ἓν γὰρ πόλλ᾽ ἂν ἐξεύροι μαθεῖν (S., OT, 120)

¿Cuál? Una cosa haría comprender muchas.

b. καὶ τοὺς ἄλλους κατὰ ταὔτ᾽ ἄν τις ἀπεικάζοι (Pl., Smp., 221d)

Y a otros según lo mismo uno podría compararlos.

c. κάκ᾽ ἃν λάβοις τὰ πλείον᾽ ἢ σωτήρια (S., OC, 796)

Podrías obtener más mal que bien.

Estos datos poseen pertinencia con respecto a la observación, admitida sin reservas en la EG, de que la incorporación de un enclítico no produce cambios en la distribución del acento léxico del huésped.44 En (20), por cierto, se observa elisión seguida de retracción del acento en las palabras oxítonas colocadas delante de la partícula modal, lo cual constituye un testimonio de la ortotonesis del pospositivo. En tales ejemplos, la conducta de la partícula no se distingue, en lo que atañe a los cambios operados en la palabra elidida que la precede, de la que exhiben las voces ortotónicas ἀγαθὰ “buenas”, ἅπερ “lo que” y ἐστὶ “es” en (15). De este modo, en la conversión observada por los términos oxítonos en los casos de πολλά → πόλλ᾽ “mucho” en (20a), ταὐτά → ταὔτ᾽ “lo mismo” en (20b) y κακά → κάκ᾽ “mal” en (20c), tras elisión ante ἄν, se revela que el pospositivo no es un enclítico.

VI. Cuestiones de derivación

Esta sección se propone ofrecer una caracterización integrada de los fenómenos que han sido explorados desde la perspectiva de la fonología derivacional. El argumento que se construye lleva a la confirmación del carácter ortotónico de la partícula ἄν con apoyo en las nociones de derivación y regla ordenada.

Las reglas consideradas en la exposición hasta este punto pertenecen al estrato post-léxico de la fonología.45 La mitigación tonal, el tono alto evanescente, la dispersión tonal, la acentuación secundaria, la elisión y la retracción del acento son, todos, procesos que pertenecen al ámbito del discurso conexo del griego. Cada uno de ellos, como la enclisis, con la cual interactúan en las diversas maneras que han sido descritas atrás, requiere la concatenación de dos vocablos en la cadena del discurso, entendiendo vocablo en el sentido amplio que incluye las palabras autónomas, los clíticos y los pospositivos.

El orden en que estas reglas post-léxicas operan no es azaroso. Por el contrario, la forma en que están ordenadas se sigue directamente de los cambios que producen, en la medida en que las consecuencias de unas vienen a ser condiciones para otras. Por ejemplo, la acentuación secundaria sólo se especifica en la situación en que un enclítico puro ha sido incorporado a un huésped, mientras que la retracción del acento depende de la elisión de una palabra oxítona. En este sentido, la enclisis se ordena antes que la regla de acentuación secundaria, y la elisión antes que la retracción.

Ahora bien, hay razones para suponer que en el ordenamiento de las reglas del estrato post-léxico del griego, la enclisis precede a la elisión.46 El punto del argumento radica en que la estructura prosódica que engendra la enclisis impide la elisión en el huésped. Esto significa que la secuencia de huésped y enclítico no satisface las condiciones en que la elisión puede operar. En consecuencia, la enclisis se ordena antes, porque la elisión debe tener acceso a la información que aquélla crea para no alterar una secuencia que podría ser compatible con su descripción en ausencia de tal información.

Para hacer más explícito el argumento, supóngase que se admite el mecanismo de incorporación de afijo (1a) de la EG como expresión de la estructura prosódica de la enclisis. La elisión, por otro lado, se describe como un proceso que se activa en la frontera que divide dos palabras prosódicas (esto es, dos constituyentes del tipo ω de la jerarquía prosódica). En este caso, se puede entender que la elisión no se aplique entre las unidades que forman el complejo de huésped y enclítico, debido a que las mismas no están separadas por frontera de palabra prosódica. Más explícitamente, la incorporación del enclítico σ de (1a) hace que los lindes de palabra prosódica se coloquen en los extremos del complejo de huésped y enclítico, representado en notación de corchetes en (21a), donde el enlace = denota dependencia prosódica. La representación de (21b), en la que se emplea el símbolo # para denotar el linde de palabra prosódica, expresa más claramente el hecho de que la unión de los elementos del complejo engendra un solo constituyente de este nivel y no dos. Por (21b), se aprecia, en particular, que en el contexto de la enclisis la frontera de palabra no está al final de ω, sino al final del enclítico σ. Dicho de otra manera, la enclisis suspende la condición de palabra prosódica del huésped para conferírsela a la unión de huésped con enclítico:

(21) a. [ ω=σ ]

b. #ω=σ#

c. # ω # # ω #

Se puede ver ahora más claramente por qué la enclisis impide la aplicación de la elisión. La elisión ocurre entre palabras prosódicas, esto es, entre constituyentes que responden a la descripción de (21c). Está facultada para suprimir el último segmento de la primera ω de (21c), si el segmento es una vocal breve, pero no el último del huésped ω de (21b), porque éste no está demarcado por # con respecto al enclítico σ.

El análisis ofrecido predice correctamente el contraste que se observa en los datos de (5a) y (15c), reproducidos en (22a) y (22b), respectivamente, el de (15c) nada más en la porción relevante:

(22) a. κακά ἐστιν (Pl., Prt., 353d)

Hay mal.

b. τὰ κάκ᾽ ἐστὶ φίλα (Hom., Il., I, 107)

El mal es amable.

El contraste se explica así: La forma verbal ἐστι(ν) “es, existe” es variable prosódicamente: alterna entre enclisis y ortotonesis.47 En (22b), ἐστὶ tiene valor ortotónico y no impide ni la elisión ni la retracción del tono de la vocal suprimida de la palabra oxítona κακά, que se convierte en κάκ᾽. La descripción prosódica de la secuencia es la de (21c): #κάκ᾽##ἐστὶ#. En cambio, en (22a), ἐστιν es enclítico (por incorporación de afijo), y la incorporación evita que el huésped κακά padezca elisión. La descripción es la de (21b): #κακά=ἐστιν#. En ambos casos, hay una ranura inicial de categoría ω saturada por el vocablo κακά, pero las ranuras no son iguales. En (22b) κακά es una palabra prosódica; en (22a) ha dejado de serlo, por la incorporación del enclítico. Tras la incorporación, desaparecen las condiciones para que la elisión intervenga. Se sigue que la enclisis precede a la elisión.

Un razonamiento análogo al anterior se elabora en la doctrina de la enclisis generalizada para explicar la ausencia de mitigación tonal en el huésped de un enclítico puro.48 El mismo responde a la prueba de sandhi externo de Zwicky (1985, p. 286): los procesos de sandhi externo son manifestaciones de la aplicación de las reglas del estrato post-léxico que actúan entre las fronteras de las palabras plenas; los enclíticos puros no son palabras plenas; por lo tanto, no están en relación de sandhi externo con su huésped.49 Dicho de otra manera, no están demarcados por frontera de palabra con respecto al vocablo al que se incorporan. Ahora bien, la exposición previa ha mostrado que la partícula modal ἄν está sujeta a las reglas post-léxicas (procesos de sandhi externo) de la mitigación tonal y de la elisión. Más específicamente, en (8a) la secuencia γὰρ ἄν se deriva a través del proceso de mitigación, mientras que en (8d) λέγοιμ᾽ ἂν se deriva mediante elisión. Pero la discusión ha mostrado también que la enclisis está ordenada antes que la elisión. De acuerdo con ello, si el pospositivo fuera enclítico, en lugar de λέγοιμ᾽ ἂν debería haberse derivado la expresión *λέγοιμί ἂν, con participación de la regla de acentuación secundaria dependiente de la enclisis, pero sin mitigación ni elisión en el verbo. Tal forma es palmariamente anómala. La expresión bien formada es λέγοιμ᾽ ἂν, y no hay aquí posibilidad de alternancia. Se sigue de nuevo que ἄν es una voz ortotónica (esto es, una palabra plena).

VII. Conclusión

El estudio de las propiedades prosódicas de la partícula modal ἄν ha revelado la inadecuación de la doctrina de la enclisis generalizada de Goldstein (2016a), de acuerdo con la cual todos los términos del griego antiguo que participan del fenómeno de posición segunda son enclíticos.50 El conjunto de los procesos analizados (la ley de Porson, la mitigación tonal, la acentuación secundaria o de enclisis, la dispersión tonal o sinenclisis, el desplazamiento regresivo del acento tras elisión, y la elisión misma) o son indiferentes con respecto al asunto o respaldan la tesis de que ἄν es una palabra ortotónica. La inclusión de la partícula en la clase de las voces que reciben acento léxico entraña que el contraste entre enclítico (puro) y partícula pospositiva (tónica), que se contempla como válido en la doctrina estándar de posposición generalizada (PG), constituye en griego una diferencia prosódica estructuralmente significativa. El intento de la EG de renombrar tal contraste apelando al mecanismo de incorporación de palabra prosódica representa sólo un cambio en la nomenclatura de la aproximación corriente.

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5Para la fonología prosódica, en particular, véase Selkirk 1984, Halle 1990, Nespor & Vogel 2007. La aproximación más comprehensiva de la fonología derivacional de la que la anterior forma parte se expone concisamente en Halle, Harris & Vergnaud 1991 y Bromberger & Halle 1997.

6Las ediciones empleadas se registran oportunamente en las notas y en la bibliografía.

8En general, las partículas pospositivas griegas sólo pueden interpretarse semánticamente en la cadena del discurso, en asociación con los otros términos de la construcción en que se insertan. Por ello, no se traducen aquí cuando aparecen fuera de contexto.

15 Goldstein 2016a, pp. 50-51. Un resumen de la teoría de Goldstein, acompañado de observaciones críticas, se elabora en Pardal Padín 2017, pp. 214-218.

17La suposición es incorrecta, pero el hecho es irrelevante para lo que aquí se discute.

19El rasgo de anti-homofonía, que consiste en la exclusión de homófonos adyacentes dentro de una palabra prosódica, posee menor importe: se limita a algunas apariciones tangenciales del pospositivo δέ, que indican que no es un enclítico puro. Por tanto, carece de relevancia para lo que aquí se discute.

20Para Esquilo, se emplea la edición de Mazon 1958.

21Para Eurípides, se maneja la edición de Page & Rouse 1912. Como se indicó antes, = denota enlace de enclisis. Se emplean, además, en las descripciones estructurales los corchetes [,] como señales de límite de constituyente en general, y más específicamente, el signo # como linde de palabra prosódica. La flecha → vale como signo de conversión. Las traducciones son nuestras.

22 Goldstein 2016a, p. 53. Para Sófocles, se usa la edición de Errandonea 1959. Han sido escrutados también los textos digitales del Thesaurus Linguae Graecae y del Proyecto Perseus.

25 Vendryes 1904, p. 78; Janse 1995-1996, p. 156; Probert 2006, p. 69. Ésta es la concepción corriente del acento secundario en griego, la cual difiere de la que se usa en la primera variante de la EG (cf. Goldstein 2010, pp. 45-54) como recurso para distinguir enclíticos de pospositivos.

26Se cita a Homero según la edición de Mazon 2002. Sobre el acento de enclisis en Homero, véase Allen 1973, p. 242.

28Para Platón, se emplea la edición de Burnet 1957.

29Recuérdese que la EG usa el símbolo σ para representar cualquier enclítico que responda al esquema de incorporación de afijo, sin distinguir los monosílabos de los bisílabos.

31Se cita a Aristófanes de acuerdo con las ediciones atenienses de Kaktos 1992 y 1993.

33Un análisis completo de la ley de Porson se desarrolla en Allen 1973, pp. 304-312.

35Cf. Vendryes 1904, p. 69; Devine & Stephens 1994, p. 265; Goldstein 2010, pp. 50-51. Fenómenos similares en otras lenguas se analizan en Kenstowicz 1993, p. 259.

36En la conversión ταὐτά → ταὔθ᾽, además de la elisión, interviene el cambio de oclusiva simple a oclusiva aspirada: τ→ θ.

38Se cita a Heródoto con apego a la edición de Ramírez Trejo 2008.

42La comparación con el verso 417 de Edipo Rey: καί σ᾽ἀμφιπλὴξ μητρὸς τε καὶ τοῦ πατρὸs, “y a ti la de doble filo, tanto de la madre como del padre”, es instructiva. Aquí σ᾽ es obviamente enclítico: καί no sufre mitigación tonal.

50La inadecuación de la EG prueba que los hechos distribucionales no pueden emplearse sin elementos complementarios como diagnóstico de la enclisis. Por ejemplo, en las lenguas romances antiguas, los verbos ocupaban con regularidad la segunda posición en la cláusula (cf. Giacalone Ramat 1990, p. 179). De ello no se sigue que los verbos eran enclíticos en tales sistemas. De hecho, no lo eran. Casos de este tipo parecen ser frecuentes.

Recebido: 16 de Abril de 2018; Aceito: 24 de Julho de 2018

* Rodrigo Him Fábrega es maestro en Lingüística por la Universidad de Costa Rica y profesor titular en la Universidad de Panamá desde 2003. Entre sus libros sobre temas lingüísticos y literarios, cabe mencionar los siguientes: Focalización y forma lógica (1995), Configuraciones simbólicas (2001) y Sociosemántica del relato (2007). Ha publicado artículos sobre lingüística griega en Anales de Filología Clásica (Universidad de Buenos Aires, Argentina), Lengua y Habla (Universidad de Los Andes, Venezuela), Synthesis (Universidad Nacional de La Plata, Argentina), Káñina (Universidad de Costa Rica, Costa Rica) y Societas (Universidad de Panamá, Panamá).

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