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Nova tellus

versão impressa ISSN 0185-3058

Nova tellus vol.29 no.1 México  2011

 

Noticias

 

Proyecto Literatura Neolatina Mexicana: El manuscrito 1631 de la Biblioteca Nacional de México

 

José Quiñones Melgoza

 

El proyecto "Literatura neolatina mexicana" es un proyecto abierto al periodo en que el territorio de México, durante tres siglos (1521-1821), se llamó Nueva España. Abierto quiere decir que dentro de dicho periodo se podrán estudiar e investigar temas, épocas o autores relacionados con el neolatín. El tema, y la época, con los cuales, desde hace varios lustros, estoy comprometido, es reunir todo el conjunto literario de pequeñas piezas neolatinas escritas en verso o en prosa durante el siglo XVI, como forma de poder seguir ordenada y progresivamente los avances que va logrando la literatura neolatina, parte muy digna de la literatura mexicana.

Dentro de ese caudal literario neolatino del siglo XVI novohispano, el manuscrito 1631 de la Biblioteca Nacional de México representa la fuente más copiosa de composiciones en verso, sin que por ello se pretenda menospreciar otros documentos, donde también abundan estas composiciones, como las obras que llamo libros-literatura: Meditatiunculae ad principem Philippum, Túmulo imperial de la gran ciudad de México, Carta del padre Pedro de Morales y Relación historiada para las exequias de Felipe II; además de las composiciones versificadas que aparecen en las restantes obras impresas en la ciudad de México, y aquellas otras piezas que corren esparcidas en historias y manuscritos de la época.

Pues bien, el manuscrito 1631 es de procedencia jesuítica y ciertamente compilado en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, al cual pertenecía, aunque no lleve la marca de fuego que ostentan otros volúmenes que fueron propiedad de ese colegio, según lo muestra Jesús Yhmoff en su Catálogo de obras manuscritas en latín de la Biblioteca Nacional de México (1975). Es muy posible que el manuscrito aludido llegara a la Universidad de México entre los años 1760 a 1761, en virtud de que en 1759 su rector, don Manuel Ignacio Beye de Cisneros, solicitó al rey de España la creación de una biblioteca en la Real y Pontificia Universidad de México. Para tal fin comenzó a pedir a las diversas instituciones de enseñanza (colegios, conventos, fundaciones) libros y materiales didácticos con que remediar la necesidad de estudio de los alumnos más inopes. Creo que así, por donación, llegó este volumen a la primera biblioteca universitaria novohispana, la cual se abrió al público en 1762. El hecho lo confirma don José Mariano Beristáin, ya que su Biblioteca hispanoamericana septentrional, en la ficha biográfica de Bernardino de Llanos, dice: "En la Biblioteca de la Universidad, y entre los Papeles que pasaron de las Librerías de los PP. Jesuitas, hay dos Mss. de nuestro Llanos". Y en seguida anotó los títulos de los dos Diálogos. Allí estuvo el volumen hasta el 24 de octubre de 1833, cuando el presidente Valentín Gómez Farías decretó la clausura de la Universidad y del Colegio de Todos los Santos, cuyos bienes, rentas, acervos documentales y el mismo edificio de dicho colegio deberían servir para fundar la Biblioteca Nacional. Los diversos traslados, miedos y zozobras del volumen por fin pararon el 30 de noviembre de 1867, cuando el presidente Benito Juárez decretó la fundación definitiva de la Biblioteca Nacional, donde hasta ahora ha pervivido.

El manuscrito 1631 se halla descrito de la siguiente manera: "200 hojas [con diferentes tipos de letra] (algunas en blanco) [completas: 96, 163 y faltante la 197; reversos de: 128, 173, 178, 180, 184, l85, 186, 198, 199, y 200]. Anotaciones marginales, reclamos, viñetas [más bien, llaves, apostillas y garabatos de firmas, que no van ni en todas las piezas ni en todas las hojas]. 21.5 cm. Perg[amino]", por otro nombre vitela.

De las 200 hojas que contiene, l09 las ocupan el tratado De arte rhetorica libri tres, atribuido al jesuita mexicano Pedro Flores (el cual posiblemente sea estudiado y traducido para algún proyecto de retórica, y la Tragoedia Iudithae, del siciliano Stefano Tucci, que ya fue editada y traducida por el autor de este proyecto. Además, al interior del volumen hay otras 24.5 hojas (124-128 y 158-178) ocupadas por estas prosas: Oratio in die obitus Sanctisimi parentis nostri Ignatii; Oratio de mundo contemnendo; In orationem M. Tullii Ciceronis Pro Aulo Licinio poeta, commentaria, y De artificio in oratione Pro Archia poeta, todas las cuales, por no ser piezas breves ni poemas, saldrán del proyecto, igual que los dos Diálogos de Bernardino de Llanos que ya se encuentran traducidos. En total sólo quedan 65 hojas ocupadas por los poemas que se estudiarán y traducirán en este inicio como primera parte del proyecto general: Literatura neolatina mexicana.

Si para calcular el peso de importancia que representa el manuscrito 1631 se me preguntara cuántas composiciones versificadas puede saberse que haya en el siglo XVI, respondería que podrían ser aproximadamente 250, ya que hasta hoy tengo detectadas 239: 145 en el manuscrito que se presenta; 34 en el Túmulo imperial de la gran ciudad de México; 26 en los preliminares o interiores de las obras impresas en el siglo XVI; 19 en la Relación historiada para las exequias de Felipe II; 10 en la Carta del padre Pedro de Morales; 3 hasta ahora seguras de Cristóbal Cabrera, aunque algunas más podrían extraerse de sus Meditatiunculae ad principem Philippum (1548) y de sus In philosophorum, oratorum, historicorum classicorum opera, extemporalia epigrammata et carmina varia; 1 en la Navegación del alma, de Eugenio de Salazar, y 1 en la Relación geográfica de Tiripetío, editada por René Acuña. Visto así, el caudal del manuscrito 1631 contiene las tres quintas partes de la suma global de las composiciones en verso correspondientes al siglo XVI.

De allí que por ser la fuente más numerosa en piezas versificadas del siglo XVI, este manuscrito ha llamado la atención de quienes anteriormente lo han visto y consultado (incluyéndome yo entre ellos). Según se desprende de lo dicho por Alfonso Méndez Plancarte en 1942, fue el obispo Sergio Méndez Arceo quien primero, en el siglo pasado, vio, conoció y sacó del olvido el mencionado manuscrito 1631 de la Biblioteca Nacional. Don Alfonso dijo:

[...] una Tragedia de Judith del P. Esteban Tucio S. J., estrenada en 1577 en el Colegio Romano... alterna con varias obras de nuestros primeros Jesuitas en un códice de nuestra Biblioteca Nacional, sobre el que nos llamó la atención nuestro amigo el doctor Sergio Méndez Arceo (MS VIII-3-110 [numeración antigua].

Ese códice, aparte de una Retórica de "Alcarai" (?) que le da título, es un pequeño tesoro, no explorado aún, de lírica latino-mejicana del siglo XVI (églogas de sabor virgiliano, odas horacianas, una notable epístola descriptiva de Tepotzotlán, etc[étera], entre cuyos autores sobresalen los P. P. Bernardino de Llanos, Juan Laurencio, Nicolás Vázquez, Tomás de Montoya, Mateo Sanchez, Bartolomé Cano, [Juan de] Ledesma, [Juan de] Cigorondo, [Luis] Peña y el P. Pedro Flores, el más ilustre de los ya criollos, y a quien Beristáin atribuye una "Epopeya latina de la Visitación".1

El mismo año de 1942 decía esto otro:

Inédita asimismo, es una oda Al glorioso P. Ignacio de Loyola, del hermano Cosme de Flores –jesuita, pero aún no sacerdote–, en un "Certamen" que [se] celebró al fundador de la Compañía, quizá en las fiestas de su beatificación (1610), o bien –según otros indicios– por 1597. Entre esos poemas, de diversos jesuitas (Biblioteca Nacional, manuscrito VIII-3-110), hay –fuera de los latinos, muy superiores– otros hispanos; pero descuellan estas liras, que glosan tersamente el salmo 127, con límpida y sabrosa llaneza, constituyendo –mejor que las de Eslava o Ixtlilxóchitl– un selecto ejemplar de nuestra "escuela de Salamanca".2

Posteriormente Ignacio Osorio expresa que dicho manuscrito 1631 es un "valioso custodio de los textos hasta ahora [1979] inéditos y desconocidos de los actos literarios celebrados durante el siglo XVI en el Colegio de San Pedro y San Pablo",3 y que "es [1983] la fuente más rica y copiosa de textos que documentan la historia [?] del neolatín novohispano de fines del siglo XVI y los primeros años del XVII".4 Su importancia radica, pues, en que "despliega ante nuestros ávidos ojos un gran número de textos y de nombres de alumnos o socios de la Compañía [de Jesús]"... que, además contiene una "rica diversidad [de asuntos, fiestas y certámenes]" y que es excelente "la calidad literaria de la mayor parte de estos textos neolatinos".5 Yo, que ya entonces había editado de tal manuscrito los dos Diálogos y los demás poemas menores de Bernardino de Llanos, escuetamente y con más cautela dije (1998) que:

Este manuscrito recoge sólo obras y composiciones jesuíticas, cuyas fechas van desde 1585, con los primeros poemas de Llanos, hasta, quizá, 1620. Lo primordial en él es que nos da cuenta de varios certámenes poéticos, de los cuales se recogen los mejores poemas, o se señalan festejos para los que se compusieron grupos de poemas.6

Finalmente, el programa para el manuscrito 1631 propuso como meta publicar tres libros referentes a su ámbito y contenido: uno de estudio e investigación sobre las diversas cuestiones a que dará pie el mismo manuscrito; otro también de estudio e investigación para los autores ciertos o posibles de las composiciones, cada uno acompañado de una semblanza biobibliográfica, y un tercero, que llevará la edición crítica del texto neolatino, su traducción rítmica al español y las notas (en un solo bloque) para ambos textos.

 

Notas

1 Alfonso Méndez Plancarte, "Piezas teatrales en la Nueva España del siglo XVI", en Ábside, VI, 2 (México, abril-junio, 1942), p. 220.         [ Links ]

2 Poetas novohispanos, primer siglo (1521-1621), estudio, selección y notas de Alfonso Méndez Plancarte, 2a. ed., México, UNAM / Coordinación de Humanidades, 1964 (BEU, 33), p. XXXVII.         [ Links ]

3 Osorio Romero, I., Colegios y profesores jesuitas que enseñaron latín en Nueva España (1572-1767), México, UNAM / IIFL: CEC, 1979 (Cuadernos del CEC, 8), p 64.         [ Links ]

4 Id.,"Doce poemas neolatinos de fines del siglo XVI", en Nova Tellvs, 1 (México, UNAM, 1983), p. 171.         [ Links ] En cuanto a decir "textos que documentan la historia del neolatín novohispano"; más bien debió decir: cuyos textos sirven para formar la historia del neolatín novohispano.

5 Ibid., pp. 172-173.

6 Quiñones Melgoza, J., El rostro de Hécate (Ensayos de literatura neolatina mexicana), presentación de Jorge Ruedas de la Serna, México, UNAM / IIFL-CEL-UANL / FFL, 1998 (Letras de la Nueva España, 5), p. 25.         [ Links ] Hoy pienso que las fechas más exactas del manuscrito deben ser 1584 con las Eclogae factae ad Concilium Mexicanum (fols. 112v-113r), cerrando en 1629 con las fiestas organizadas para conmemorar la canonización del primer santo mexicano, San Felipe de Jesús.

 

INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR:

José Quiñones Melgoza, es doctor en Letras (clásica) por la Universidad Nacional Autónoma de México, es profesor de teoría de la traducción aplicada al texto latino, y estudioso de Ovidio, de lengua y literatura latinas y neolatinas.

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