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Revista de la educación superior

Print version ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.49 n.193 México Jan./Mar. 2020  Epub Aug 21, 2020

https://doi.org/10.36857/resu.2020.193.1027 

Artículos

Desconcentración del Sistema Nacional de Investigadores (SNI): Geografía y estratificación. El caso de las ciencias sociales (2002-2018)

Deconcentration of the National System of Researchers: Geography and stratification. The case of the social sciences (2002-2018)

Leobardo Eduardo Contreras-Gómez*  ° 

José Luis Olivares-Vázquez** 

Guadalupe Palacios-Núñez** 

Rafael Marmolejo Leyva** 

Claudia Noemí González Brambila*** 

Miguel Ángel Pérez Angón**** 

Manuel Gil Antón* 

*Centro de Estudios Sociológicos, El Colegio de México, México.

**Doctorado Transdisciplinario en Desarrollo Científico y Tecnológico para la Sociedad, Centro de Investigación y Estudios Avanzados México.

***Departamento Académico de Administración, Instituto Tecnológico Autónomo de México, México.

****Departamento de Física, Centro de Investigación y Estudios Avanzados México.


Resumen

En este trabajo se da cuenta del estado y la evolución geográfica de las ciencias sociales, a través del proceso de desconcentración en México de los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Las preguntas que se busca responder y que sirven como dimensiones de análisis son: ¿Cuál es la distribución de los investigadores dentro de la República? ¿Cómo se distribuyen por sexo en las regiones geográficas del país? ¿Cómo es la composición por nivel del SNI en cada zona? ¿Existen, y cuáles, han sido los cambios en la composición disciplinar de esta área del conocimiento?

Palabras clave: Ciencias Sociales; Trayectorias académicas; Sistema Nacional de Investigadores; Estudios de género; Regionalización del conocimiento

Abstract

In this paper, the social sciences state and geographical evolution is recognized through the deconcentrating process of the members on the National System of Researchers in Mexico. The questions that are pursued to be answered and that serve as analysis dimensions are: Which is the researchers geographical distribution in the country? How are they distributed by gender and academic level? How is the composition of the National System of Researchers by level in each area? Are there, if any, changes in the disciplinary composition of this area of knowledge?

Keywords: Social Sciences; Scholar trajectories; National System of Researchers; Gender Study’s; Knowledge regionalization

Introducción

El antecedente más próximo que existe sobre la conformación y la regionalización de las ciencias sociales en nuestro país, lo encontramos en el informe sobre este campo de estudio en México hecho por el Consejo Mexicano de las Ciencias Sociales (COMECSO) del año 2016, (COMECSO-FCCYT, 2016). En dicho reporte, el grupo de investigación encabezado por la Dra. Cristina Puga y el Dr. Óscar Contreras realiza un recorrido geográfico del estado de las ciencias sociales en nuestro país, centrando su mirada en el estudio de las Entidades Académicas de Ciencias Sociales (EAS). Analizan principalmente los programas que se imparten en esos espacios, el tipo de institución (privada o pública), y distinguen lo que ocurre cuando se observa el área por niveles: licenciatura y posgrado, y las notas que caracterizan al personal académico en ellas adscrito.

A diferencia de esa investigación, este trabajo centra su mirada en los académicos pertenecientes al área de las ciencias sociales del Sistema Nacional de Investigadores (SNI)1, lo que permite una aproximación a un subconjunto de los investigadores que trabajan y estudian esas disciplinas, ya sea que sus estudios previos hayan ocurrido en ellas o en otras; es decir, se trabajará con la auto adscripción del investigador por su área de trabajo en el S SNI, y no por su formación académica.

A nuestro juicio, tener como unidad de análisis a los integrantes de las ciencias sociales del SNI (Área 5) permite analizar a un tipo de investigador que se vio fuertemente influido por las características de este programa, es decir, que en cierta medida modificó sus procesos formativos y modalidades de trabajo en atención a las condiciones establecidas para obtener los ingresos que de ello derivaban, y el prestigio que implica “ser” parte de los que merecen estar y ser reconocidos. Adquieren, pues, sobre la base de sus tradiciones, pero modificadas en lo necesario, el Ethos institucional generalizado que implican las reglas generales del SNI.

Nuestra indagación se inscribe en las modificaciones regionales que ha tenido el área dedicada a las ciencias sociales en el SNI a lo largo de 16 años, en el periodo que va de 2002 al 2018 y, para realizar las comparaciones pertinentes, se emplean las bases de datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT). Las secciones que componen este trabajo, en correspondencia con las preguntas señaladas, son: una mirada al conjunto de los investigadores del área, su distribución regional incluyendo una aproximación a la diferenciación por sexo en cada una de ellas, la estratificación por niveles que ocurrió por zonas, las modificaciones, en su caso, de la concentración en ciertas disciplinas y el tipo de institución.

Contexto histórico

Como ya se ha documentado (Ordorika y Lloyd, 2014; Galaz y Viloria, 2014; Galaz y Gil, 2009), entre 1982 y 1990 el desplome en el poder adquisitivo de los ingresos académicos se ha calculado en, al menos, el 60% (Gil et al., 2005), y algo parecido, o más agudo, sucedió con los dineros públicos destinados a la educación superior y a la investigación. En este contexto fue establecido el SNI, estrategia mediante la cual se aportaban recursos adicionales, de naturaleza no salarial y por ende fuera de los procesos contractuales colectivos, por lo que fueron estipulados y concebidos como “becas o estímulos”. De este modo, a los investigadores de tiempo completo que aceptaran someter a evaluación sus actividades y, sobre todo, sus productos de investigación y formación de nuevos académicos, se les transferirían ingresos adicionales. El proceso implicaba un sistema complejo de evaluación de pares, que, a la vez que permitía recuperar, al menos en parte, la pérdida de la capacidad de compra de sus salarios, generaría modificaciones en las características de los investigadores, muchos de ellos incorporados, de manera acelerada, al sistema educativo superior en las dos décadas de aguda expansión (1960-1980) de la matrícula y las instituciones en el país (Gil y Contreras, 2019).

En otras palabras, por medio de la valoración de los rasgos propios de un investigador internacional, y la evaluación de su productividad, era posible distinguir a quienes tuvieran las condiciones adecuadas para ser llamados, con propiedad, investigadores, y de este modo, hacerles llegar, “etiquetados”, ingresos para “la manutención y la capacidad de trabajar a un nivel digno” (Sarukhán, 2005). Como se ha señalado, se trató de la puesta en práctica de una modalidad particular de la estrategia general de colocación de recursos públicos focalizada, las Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC), inscrita, en este caso, en la lógica del Pago por Mérito (en inglés Merit Pay) (Galaz y Gil-Antón, 2013) dentro de la vida universitaria.

El SNI, entonces, inauguró una forma de proceder en la distribución de los fondos públicos, teniendo frente a sí a una “población objetivo”: los académicos de tiempo completo en las Instituciones de Educación Superior (IES) en las que se desarrollara investigación como parte de sus tareas, de la cual se diferenciarían, como “población a atender”, a los que, libremente, aceptaran la evaluación y los criterios en que descansaba la misma. Por ello, es un programa que sigue la lógica de las TMC: transfiere monedas a quienes cumplen las condiciones que se establecen de manera previa y pública.

No se afirma que el SNI fuese “el cambio” en la lógica de esta nueva etapa, sino que se convierte en uno de los ejemplos más claros de un proceder más amplio en la estrategia de colocación de los fondos fiscales, ya no como subsidios generales ni aumentos salariales a conjuntos: es una consecuencia, entre otras, de la transformación de las condiciones para el desarrollo de la carrera académica. Por ello, en este trabajo se considera al SNI como un programa específico, para nada trivial sin duda, pero que forma parte de un proceso social más amplio, en el cual se modificó la forma de regular (gobernar) los sistemas de educación superior. En el caso específico del S SNI, uno de sus principales objetivos fue homologar, al menos en los aspectos medulares, los rasgos que conforman al investigador -incluso al académico cuando las TMC operan, a su vez, al interior de las IES- adecuado a esta nueva etapa (Frixione, Ruiz- Zamarripa, Hernández, 2016; Padilla, 2008; Ordorika, 2004).

Esta fase en el desarrollo de los proyectos nacionales, que fue propuesta como estrategia general para el mundo, y se cumplió de manera más radical en los países en vías de desarrollo, implica revisar, y conseguir, si no es el caso de estar presentes, ciertas características como indispensables en la carrera académica, sobre todo al subconjunto de los científicos en todas las áreas del conocimiento. No resulta extraño que se extiendan, a través de los distintos campos del conocimiento, aspectos que antes eran propios, naturales o tradicionales, de algunos, sobre todo los de las ciencias naturales y exactas: la orientación a la distinción, diferencial de prestigio, por la vía de los posgrados, las publicaciones y la formación de “recursos humanos” de alto nivel (Gil y Contreras, 2018).

En torno a la regionalización de los miembros del Área 5

Vale la pena aclarar que optaremos por el término desconcentración en lugar de descentralización. Tal decisión deriva de poder constatar que, habiendo un grado alto de concentración de integrantes del SNI al inicio de la comparación en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, luego de 16 años se reduce, y que la baja participación de académicos ubicados en otras regiones aumenta. No hay elementos para predicar que este cambio obedeció al traslado de integrantes del SNI del centro del país a las regiones, en cuyo caso podríamos hablar de una descentralización por cambios de residencia e institución, pero sí para mostrar que, entre un año y otro, las proporciones varían: crecen en términos absolutos y relativos en las regiones, y decrecen en la Ciudad de México y municipios conurbados. La conjetura, al no fincarse en la movilidad de los académicos, apunta al crecimiento de las opciones de trabajo institucional reconocidas por el Sistema en otras latitudes del país, cuestión que incrementa la presencia de colegas sin en distintos lugares, de tal manera que la noción de desconcentración por crecimiento de opciones alternas es la más probable, sin descartar que pudo haber un efecto de movilidad asociado.

Al país lo conforman una diversidad de zonas, con distintas condiciones socioeconómicas, culturales y educativas, pero tal composición no es estática: a lo largo del tiempo, se modifican sus capacidades -en especial la dotación de servicios educativos y, entre ellos, los que ofrecen posgrados- de tal manera que varía su capacidad de generar, y albergar, a académicos con los rasgos que estima el SNI propicios para integrarse a sus filas.

Estas modificaciones no son solo geográficas en términos de zonas diferenciadas, sino que, al contar con diferente dotación de tipos institucionales, también generan cambios en la distribución de investigadores del Área en la diversidad de establecimientos educativos que integran o conforman al sistema de la educación superior en el país. Si pensamos, por ejemplo, en las instituciones clasificadas como Federales, no hay duda que tienden a concentrarse en la Región Metropolitana. Al crecer y diversificarse la oferta de espacios para la investigación en otras regiones, donde lo que predominan son las IES estatales, resulta lógica una variación en la distribución de miembros del SNI entre establecimientos de educación superior. Hay dos enfoques posibles, y ambos serán ensayados en este trabajo: por un lado, la desconcentración por zonas geográficas en el tiempo, y la contribución diferencial al crecimiento general de integrantes del SNI tomando en cuenta las mismas regiones.

En síntesis, las preguntas específicas que se responden son: ¿Cuántos son y cómo varió el conjunto del Área 5 dentro del periodo de estudio? ¿Cuál es su distribución dentro de la República, empleando para ello la regionalización establecida por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES)? ¿Cómo ha variado en el tiempo la composición de esta área del conocimiento por niveles?, ¿Cómo es la composición por nivel en cada zona?, ¿Cómo se distribuyen por género en las regiones y por niveles?, ¿Existen, y cuáles, cambios en la composición por disciplina? y ¿cómo de acuerdo a agrupamientos institucionales típicos? (Centros Públicos de Investigación, Universidades Federales, Universidades Estatales, etc.)

La conjetura que, a manera de hipótesis, condujo a esta aproximación es la siguiente: la desconcentración que se ha dado en la distribución de los integrantes del Área 5 del SNI, ocurrió conservando una estructura estratificada. Esto es, se observará el pasaje de una situación de presencia concentrada en una zona del país (exclusión relativa de las demás), a otra, en que el incremento en la presencia de investigadores en las distintas regiones (inclusión) fue segmentada, generando a la vez un proceso de crecimiento en todas, pero con fuertes rasgos de desigualdad en cuanto a composición por sexo y niveles de pertenencia en el Sistema. Por otro lado, hay modificaciones en las disciplinas de afiliación de los académicos y en el tipo de instituciones de adscripción.

Metodología

La investigación tiene como punto de partida el año 2002 por dos principales razones: es el año que se reestructura la Ley de Ciencia y Tecnología y, por consecuencia, se reformaron diversos ordenamientos jurídicos que regulan y guían la actividad científica y tecnológica del país, entre ellos el reglamento interno del SNI y los criterios de evaluación de las comisiones dictaminadoras de dicho programa. Y, en segundo lugar, debido a que es la base datos más antigua con la que se cuenta hasta el momento de realizar esta indagación, amén que contiene las variables necesarias para responder las preguntas que se plantean.

Para llevar a cabo el análisis territorial de este trabajo, señalado anteriormente, se utiliza la regionalización de la república mexicana propuesta por la ANUIES en sus informes anuales y estadísticos (ANUIES, 2018). Esto se debe a que dicha institución cuenta con uno de los registros más certeros y amplios de las IES a nivel federal, información que es necesaria y útil para el análisis del tipo de establecimientos en las cuales se encuentran adscritos los investigadores. Además, por una razón de coherencia con esfuerzos previos: en el año 2016, como ya se comentó, COMECSO realizó un informe del estado de las ciencias sociales en el país utilizando esta división territorial.

Hasta el año 2018 la ANUIES divide el territorio mexicano en 6 regiones:

Noroeste: Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa y Sonora.

Noreste: Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.

Centro Occidente: Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Nayarit. Metropolitana: Ciudad de México y Estado de México conurbado.

Centro Sur: Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala.

Sureste: Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Siguiendo esta división geográfica, se agruparon a los investigadores utilizando su estado de adscripción indicado en las bases de datos del SNI del CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018). El lector advertirá que la regionalización propuesta “divide” al Estado de México: por una parte, el conurbado (en la Región Metropolitana) y el resto en la Centro Sur. Para evitar confusiones y doble conteo en el estado de adscripción de los investigadores de esa entidad, se resolvió agrupar a los investigadores con adscripción Estado de México en la región metropolitana, ya que no se cuenta con el municipio de adscripción específico de los investigadores.

Se eligió analizar periodos de 4 años, debido a que estos lapsos permiten tener una idea del impacto que las políticas públicas para el campo científico y tecnológico tuvieron en el desarrollo de la profesión académica de los investigadores adscritos al área de las ciencias sociales. Y porque la calidad de las bases de datos para esos años permite llevar a cabo el análisis que se planteó esta investigación. Esta distribución temporal hizo posible analizar la configuración de las ciencias sociales y su proceso en diferentes etapas del desarrollo nacional.

Análisis y discusión de resultados

Una mirada al conjunto

Previo a la exploración del tipo de desconcentración ocurrido a lo largo del tiempo en el Área 5, es conveniente dar cuenta del peso que esta Área ha tenido en el conjunto del SNI en el periodo a trabajar. El Gráfico 1 permite esta consideración.

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018).

Nota: Los porcentajes corresponden a la representación de investigadores del Área 5 respecto del total de investigadores adscritos al SNI para esos años.

Gráfico 1 Número Total de investigadores del SNI y del Área 5 

Es muy grande el crecimiento, tanto del conjunto de integrantes del SNI, como de los que pertenecen al Área 5. Son, en 2018, 19,435 integrantes más en total, y el incremento del Área en estudio fue de 3,154. Crece 312% para el conjunto, y en el caso de las Ciencias Sociales 420%: se multiplica por un poco más de 3.1 y 4.2 respectivamente. El crecimiento del Área es mayor, lo cual se refleja en el incremento proporcional de su participación en el conjunto: 4.17 puntos porcentuales en los 16 años. Estamos, pues, analizando un subconjunto del SNI que, a lo largo del tiempo, se ha incrementado, con una tasa de crecimiento mayor a la del total de integrantes del sistema.

En torno a la variación regional y la contribución al crecimiento del conjunto

Resulta necesario, pero no siempre evidente, dar cuenta de la forma en que se modificó la presencia de integrantes del Área entre las regiones, al tiempo que es interesante la tasa diferencial de la contribución, de cada una de ellas, al incremento del conjunto. Si se parte de una situación inicial muy concentrada, por “efecto composición” puede ser que la Región que tiene el menor crecimiento proporcional al comparar los extremos, sea la que, sin embargo, aportó más integrantes al SNI en esa Área. (Ver Tabla 1)

Tabla 1 Composición del Área 5 del SNI por regiones del país en los años 2002 y 2018. 

Región Noroeste Región Noreste Región Centro - Occidente Región Metropolitana Región Centro Sur Región Sureste
2002 75 53 106 699 94 52
6.95% 4.91% 9.82% 64.78% 8.71% 4.82%
2018 466 440 678 1984 488 384
10.5% 9.91% 15.27% 44.68% 10.99% 8.65%
Proporción de crecimiento por región 521.33 730.19 539.62 183.83 419.15 638.46
Lugar por crecimiento proporcional
Diferencia 2018-2002 391 387 572 1285 394 332
Contribución al incremento total 11.63% 11.51% 17.02% 38.23% 11.72% 9.88%
Lugar por crecimiento con respecto al total

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002 y 2018). Las regiones son las correspondientes a las agrupadas por ANUIES (2018).

Nota 1. Los números enteros no corresponden al total de investigadores para el año indicado pues no todos los Investigadores señalan estado de adscripción.

Como habíamos ya señalado -y este dato fue la pista inicial para interesarnos en este proceso- la Región Metropolitana pasó de concentrar a un poco más de dos terceras partes de los miembros del Área en 2012, 65%, a 45% en 2018. Las demás regiones incrementaron su proporción de manera notable, sobre todo la Región Noroeste y la Sureste en las que, en ambos casos, se duplica su participación. Esto se refleja en que su crecimiento relativo es mayor (supera en las dos al 600%), pero las demás, excepto la Región Metropolitana, rondan en crecimientos relativos aproximados al 500%.

No es de extrañar este comportamiento, pues los números iniciales eran muy bajos en las otras regiones en comparación con la Región Metropolitana: si sumamos la cantidad inicial (2012) de todas ellas, tenemos 380 miembros, cuando en ese momento, la Región Metropolitana tenía 699. Y, por lo tanto, la Región Metropolitana, que es la que menos crece con respecto a sí misma, al aportar 1,285 integrantes más al conjunto, es responsable del 38% -el mayor porcentaje- del crecimiento total.

Pero ya en 2018, la suma de las regiones sin la Metropolitana, reporta la existencia de 2,456 investigadores, cuando la Región Metropolitana tiene 1,984, de acuerdo a los datos que se presentan en la Tabla 2. Desconcentración, sin duda, y muy considerable, aunque siga siendo dominante una. El resto, la suma de “las regiones periféricas” al inicio, es apenas un poco más de la mitad que la Metropolitana. Al final, la periferia agregada supera, y con creces, a la metrópoli. La evolución de este proceso puede apreciarse en su conjunto en la imagen que se encuentra en el Gráfico 2.

Tabla 2 Composición del Área 5 del SNI por regiones del país en los años 2002 a 2018. 

Regiones Geográficas Año SNI
2002 2006 2010 2014 2018
Región Noroeste 75 122 245 378 466
7% 7.7% 9.5% 11.5% 10.5%
Región Noreste 53 111 213 297 440
4.9% 7% 8.2% 9.1% 9.9%
Región Centro - Occidente 106 178 342 479 678
9.8% 11.3% 13.2% 14.6% 15.3%
Región Metropolitana 699 935 1349 1529 1984
64.8% 59.1% 52.2% 46.6% 44.7%
Región Centro Sur 94 147 243 331 488
8.7% 9.3% 9.4% 10.1% 11%
Región Sureste 52 88 190 267 384
4.8% 5.6% 7.4% 8.1% 8.6%
Total de Investigadores del área 5 por Región 1079 1581 2582 3281 4440
100% 100% 100% 100% 100%
Investigadores Sin Datos de región 18 20 34 62 171
Total de Investigadores del área 5 1097 1601 2616 3343 4611

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018)

*Las regiones son las correspondientes a las agrupadas por ANUIES (2018).

Nota 1. Los números enteros y su cantidad por región, no corresponden al total de investigadores para el año indicado pues no todos los investigadores señalan estado de adscripción. Se ha añadido en la penúltima fila los casos sin adscripción geográfica, y la suma de estos, más los anteriores, si coincide con los totales reportados en el Gráfico 2.

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018).

Gráfico 2 Distribución de investigadores del Área 5 por regiones ANUIES por años. 

Crecimiento regional diferenciado por el sexo

En 2013, se añade el tercer párrafo al artículo 14 a la Ley de Ciencia y Tecnología (DOF, 2013). En él se especifica que el sistema integrado sobre investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación deberá incluir información diferenciada por sexo a fin de medir y conocer el rol que las mujeres han desempeñado en el desarrollo de la ciencia y la tecnología dentro del país. Sin que este trabajo tenga como principal objetivo ser un estudio de género que analice el papel de las investigadoras en las ciencias sociales, sí pretende ser coadyuvante de futuras investigaciones que centren su mirada en el análisis de esta importante dimensión de la vida social y, por lo tanto, se presenta la proporción de investigadoras por región en el territorio nacional.

En los 16 años que analiza este trabajo, se puede notar que la proporción de las investigadoras dentro del SNI, para todas las áreas del conocimiento, ha crecido, pues en 2002 representaban 29.9% (CONACyT, 2002) de los integrantes del sistema y para el año 2018 ya conformaban el 37.2 % (CONACyT, 2018). Sin embargo, este avance no ha sido igual para todas las investigadoras del territorio mexicano, pues el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que el porcentaje de investigadoras en México, dentro y fuera del Sistema, pasó de 31% en el 2003, al 32% en 2013 (López-Bassols, Grazzi, Guillard y Salazar, 2018), situación que nos indica que la pertenecía al SNI genera una diferenciación en el desarrollo de la carrera académica de las investigadoras.

Además, como señalan Pacheco (2010) y Badinter (2007) en el caso de las investigadoras, la pertenencia al SNI no solo implica el acceso a recursos monetarios, sino que también es una cuestión de prestigio y reconocimiento en el campo intelectual sobre la capacidad de las mujeres de hacer ciencia, esto es, contradice la idea común de que la ciencia es un oficio fundamentalmente de hombres.

Dentro del sistema las proporciones de investigadoras varían entre campos disciplinares, siendo más notorias las diferencias en las áreas de las ciencias físico - matemáticas, en comparación con las áreas químico y biológicas. En las primeras predominan los investigadores del sexo masculino (75%) y en las otras dos existe una diferencia menor al 15% (AMC, 2014). Esto puede explicarse debido a la reproducción de roles de género que la escuela inculca a los estudiantes, ya sea guiándoles por una formación en ciencias “duras” a los varones y a una formación en otras áreas del conocimiento a las mujeres (Blázquez y Flores, 2005).

Si se fija la mirada en las investigadoras adscritas al SNI en el Área 5 -Tabla 3- la brecha ha disminuido, pues en el año 2002 las mujeres representaban el 33.6% del total de investigadores y en el 2018, al 39.8% (CONACyT, 2018). No obstante, este crecimiento no se dio por igual en todas las regiones del país, lo que hace suponer que las investigadoras encontraron “oportunidades” diferenciadas en la geografía nacional. Para ahondar en este resultado se presenta la Tabla 3 donde se analiza la concentración de investigadoras en las 6 regiones de la ANUIES para el periodo 2002 -2018.

Tabla 3 Investigadoras del Área 5 por año y Región ANUIES. 

Año SNI Región Noroeste Región Noreste Región Centro - Occidente Región Metropolitana Región Centro Sur Región Sureste Totales
2002 Femenino 20 13 33 249 30 18 363
26.7% 24.5% 31.1% 35.6% 31.9% 34.6% 33.6%
Total del Área 75 53 106 699 94 52 1079
100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
2006 Femenino 35 33 46 323 46 36 519
28.7% 29.7% 25.8% 34.5% 31.3% 40.9% 32.8%
Total del Área 122 111 178 935 147 88 1581
100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
2010 Femenino 92 62 118 467 85 82 906
37.6% 29.1% 34.5% 34.6% 35% 43.2% 35.1%
Total del Área 245 213 342 1349 243 190 2582
100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
2014 Femenino 146 103 164 553 121 110 1197
38.6% 34.7% 34.2% 36.2% 36.6% 41.2% 36.5%
Total del Área 378 297 479 1529 331 267 3281
100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%
2018 Femenino 196 157 245 794 197 180 1769
42.1% 35.7% 36.1% 40% 40.4% 46.9% 39.8%
Total del Área 466 440 678 1984 488 384 4440
100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018)

*Las regiones son las correspondientes a las agrupadas por ANUIES (2018).

Nota 1. Solo se muestra la proporción del sexo femenino, el complemento restante corresponde al sexo masculino.

Nota 2. Los números enteros no corresponden al total de investigadores para el año indicado, pues no todos los investigadores señalan estado de adscripción.

Nota 3. La lectura de la tabla de manera vertical, permite el análisis intrarregional).

Nota 4. El total del Área representa la suma de investigadoras e investigadores para la región y año señalado.

La tabla muestra un incremento de la participación femenina en todas las regiones del país. Se pueden hacer varias lecturas: una permite hacer un análisis de la feminización de las regiones con base en la pregunta: ¿En cuáles se presentó el incremento proporcional mayor? La región Noroeste fue la que tuvo la mayor feminización en este lapso de tiempo, pues pasó de 26.7% a 42.1% (15.4 puntos porcentuales más), seguida de la región Sureste con un crecimiento de 12.3 unidades porcentuales en la participación femenina. En contraste, las regiones en que fue menor la proporción de incremento de investigadoras, fueron la Metropolitana y la región Centro Occidente, teniendo incrementos porcentuales del 4.4% y 5% respectivamente.

Otra perspectiva es indagar, ¿cuáles son las regiones que actualmente presentan mayor tasa de feminización?, en cuyo caso, la Región Sureste casi llega al 47% - siendo el promedio cercano al 40% - y le sigue la Noroeste con 42.1%. Ambas superan la proporción promedio del total, mientras que el resto se ubica o muy cerca del dato general, o con un porcentaje menor como es el caso de las Regiones Noreste y Centro-Occidente.

Sin embargo, por el efecto composición que ya hemos señalado, la mayor cantidad de investigadoras, en 2018, sigue residiendo en la Región Metropolitana (794 de 1769, es decir: 45%).Esta circunstancia no debe ocultar que, a pesar de ser preponderante en nuestros días, lo es en menor proporción que 16 años antes, en que representaban las investigadoras metropolitanas 69%.

La diferenciación por niveles

Toca, ahora, advertir cómo evolucionó la estratificación interna del Área (expresada en los distintos niveles del sistema) en el proceso de desconcentración. Describiremos, en primer lugar, el comportamiento como grupo disciplinar, esto es al conjunto: la mayor proporción de sus integrantes se encuentran adscritos en los niveles de Candidato y nivel 1. Esta composición no ha variado de manera muy aguda en los años que comprende esta investigación, pues en el año 2002 el 70.6% de los investigadores se encontraba en estos niveles, y para el año 2018 el 75.1 % ocupan los mismos puestos.

El análisis de todo el gremio permite observar que la composición del nivel 2, varió en el tiempo al disminuir su proporción en 2018, respecto del año 2002, 5 puntos. La caída en la proporción de los niveles 2 se refleja en el crecimiento de los dos primeros estratos, y no en el incremento del nivel 3, que permanece estable, lo que muestra que la movilidad dentro del sistema es baja a partir de alcanzar el nivel 1.

Tabla 4 Número de Investigadores por nivel dentro del SNI en los años 2002 y 2018. Área 5 

Niveles dentro del SNI
Año SNI Candidatos Nivel 1 Candidatos y Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3 Total
2002 102 672 774 237 86 1,097
(9.3%) (61.2%) (70.6%) (21.7%) (7.9%) (100%)
2018 1,163 2,299 3,462 759 390 4,611
(25.2%) (49.9%) (75.1%) (16.5%) (8.4%) (100%)

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002 y 2018)

Esta observación proviene de analizar la composición de los niveles Candidato y nivel 1, pues en 2002, el 9.3% de los integrantes del área 5 se encontraba en el nivel de candidato y para el año 2018 el 25.2%. El caso del nivel uno muestra que en el año 2002 el 61.2% del gremio está ubicado en este nivel, y en el 2018 el 49.9%. Al hacer una lectura en conjunto de los datos, podemos suponer que la mayoría de los integrantes de las ciencias sociales permanecieron en el nivel 1 o son “nuevos” integrantes (Candidatos) menores a 3 años de antigüedad dentro del sistema, ya que el reglamento del SNI señala que no puede haber retroceso a nivel de candidato, por lo que se puede hablar de una escasa movilidad dentro de esta área del conocimiento.

Atendamos, a continuación, la forma de distribución por niveles que se presenta en cada región. La Tabla 5 contiene la información respectiva. Tomando a 2002 como punto de partida, podemos advertir que, en su distribución interna, una quinta parte de los integrantes del SNI en la Región Noreste eran Candidatos, y sólo el 7% en la Región Metropolitana. Las demás regiones oscilan entre estos dos polos.

Tabla 5 Investigadores del Área 5 por año, región y Nivel dentro del SNI. 

Nivel SNI Total
Candidatos Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3
2002 Región Noroeste 14 (18.7%) 50 (66.7%) 8 (10.7%) 3 (4%) 75 (100%)
Región Noreste 11 (20.8%) 29 (54.7%) 13 (24.5%) ---- 53 (100%)
Región Centro - Occidente 13 (12.3%) 72 (67.9%) 16 (15.1%) 5 (4.7%) 106 (100%)
Región Metropolitana 47 (6.7%) 422 (60.4%) 155 (22.2%) 75 (10.7%) 699 (100%)
Región Centro Sur 8 (8.5%) 53 (56.4%) 31 (33%) 2 (2.1%) 94 (100%)
Región Sureste 9 (17.3%) 33 (63.5%) 10 (19.2%) ---- 52 (100%)
Total del Área 102 (9.5%) 659 (61.1%) 233 (21.6%) 85 (7.9%) 1079 (100%)
2006 Región Noroeste 10 (8.2%) 90 (73.8%) 16 (13.1%) 6 (4.9%) 122 (100%)
Región Noreste 34 (30.6%) 59 (53.2%) 17 (15.3%) 1 (0.9%) 111 (100%)
Región Centro - Occidente 24 (13.5%) 118 (66.3%) 26 (14.6%) 10 (5.6%) 178 (100%)
Región Metropolitana 96 (10.3%) 487 (52.1%) 243 (26%) 109 (11.7%) 935 (100%)
Región Centro Sur 16 (10.9%) 89 (60.5%) 35 (23.8%) 7 (4.8%) 147 (100%)
Región Sureste 17 (19.3%) 59 (67%) 12 (13.6%) ---- 88 (100%)
Total del Área 197 (12.5%) 902 (57.1%) 349 (22.1%) 133 (8.4%) 1581 (100%)
2010 Región Noroeste 53 (21.6%) 143 (58.4%) 38 (15.5%) 11 (4.5%) 245 (100%)
Región Noreste 50 (23.5%) 131 (61.5%) 27 (12.7%) 5 (2.3%) 213 (100%)
Región Centro - Occidente 66 (19.3%) 219 (64%) 45 (13.2%) 12 (3.5%) 342 (100%)
Región Metropolitana 155 (11.5%) 677 (50.2%) 352 (26.1%) 165 (12.2%) 1349 (100%)
Región Centro Sur 39 (16%) 143 (58.8%) 49 (20.2%) 12 (4.9%) 243 (100%)
Región Sureste 43 (22.6%) 122 (64.2%) 23 (12.1%) 2 (1.1%) 190 (100%)
Total del Área 406 (15.7%) 1435 (55.6%) 534 (20.7%) 207 (8%) 2582 (100%)
2014 Región Noroeste 75 (19.8%) 231 (61.1%) 49 (13%) 23 (6.1%) 378 (100%)
Región Noreste 58 (19.5%) 194 (65.3%) 36 (12.1%) 9 (3%) 297 (100%)
Región Centro - Occidente 107 (22.3%) 297 (62%) 58 (12.1%) 17 (3.5%) 479 (100%)
Región Metropolitana 177 (11.6%) 796 (52.1%) 330 (21.6%) 226 (14.8%) 1529 (100%)
Región Centro Sur 64 (19.3%) 207 (62.5%) 49 (14.8%) 11 (3.3%) 331 (100%)
Región Sureste 56 (21%) 183 (68.5%) 21 (7.9%) 7 (2.6%) 267 (100%)
Total del Área 537 (16.4%) 1908 (58.2%) 543 (16.5%) 293 (8.9%) 3281 (100%)
2018 Región Noroeste 138 (29.6%) 225 (48.3%) 74 (15.9%) 29 (6.2%) 466 (100%)
Región Noreste 128 (29.1%) 233 (53%) 65 (14.8%) 14 (3.2%) 440 (100%)
Región Centro - Occidente 183 (27%) 390 (57.5%) 78 (11.5%) 27 (4%) 678 (100%)
Región Metropolitana 391 (19.7%) 908 (45.8%) 405 (20.4%) 280 (14.1%) 1984 (100%)
Región Centro Sur 143 (29.3%) 255 (52.3%) 74 (15.2%) 16 (3.3%) 488 (100%)
Región Sureste 116 (30.2%) 217 (56.5%) 37 (9.6%) 14 (3.6%) 384 (100%)
Total del Área 1099 (24.8%) 2228 (50.2%) 733 (16.5%) 380 (8.6%) 4440 (100%)

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018)

*Las regiones son las correspondientes a las agrupadas por ANUIES (2018).

Nota1. Solo se muestra la proporción del sexo femenino, el complemento restante corresponde al sexo masculino.

Nota 2. Los números enteros no corresponden al total de investigadores para el año indicado, pues no todos los investigadores señalan su estado de adscripción dentro del SNI.

Nota 3. La lectura de la tabla, de manera vertical, permite una lectura intrarregional.

Nota 4. El total del Área representa la suma de investigadoras e investigadores para la región y año señalado.

Quizá una manera de observar este año de origen es distinguir, en cada una de las regiones, la proporción de miembros del sistema ubicados en las categorías iniciales (Candidatos y Nivel 1): en orden descendente, encontramos a la Región Noroeste con 85.4%, la Sureste contaba con 80.5% de sus integrantes en ese rango, Centro Occidente llegaba al 80.2%, prácticamente la misma que la anterior; en la Noreste el 75.5%, la Metropolitana 67.1% y en el Centro Sur, la más baja: 64.9%, En todos los casos, las proporciones varían entre cuatro quintas partes y dos tercios del total intrarregional. Como se puede ver en el total de ese año, 70.6% del total del área se hallaba ubicado en estas dos categorías.

El complemento, en cada una, obviamente, se conforma con quienes estaban en los dos niveles superiores, el 2 y el 3. Sin embargo, al centrar la mirada en el nivel 3 en 2002, cuando el total tenía al 7.9%, dos regiones -Noreste y Sureste- carecían de alguno en ese nivel y la Metropolitana tenía al 10.7%; las restantes no llegaban, e incluso una estaba muy lejos (2.1%) al 5%. Uno de cada 10 académicos pertenecientes al SNI en la Región Metropolitana habían logrado el nivel 3: eran 75 personas, de un total general en ese nivel de 85 en toda el área: esto es, 10% al interior de la región, y 88% del total. Muy notable la concentración.

Conforme pasa el tiempo, la distribución por niveles varía entre las regiones y al interior de las mismas. En 2018, para tomar el dato más reciente, la situación ha cambiado: 61% en la Noroeste se encuentran en los dos primeros niveles, pero ya el 6.2% ha arribado al nivel 3; La Noreste conserva al 80.1% en las dos categorías iniciales, pero cuenta con 3% de sus integrantes en el nivel 3, cuando 16 años antes no contaba con alguno. En el Centro Occidente, 84.5% son Candidatos o nivel 1, y conservan a un 4% en el nivel 3. La Metropolitana es la que menos porcentaje tiene en Candidatos y nivel 1: 65.5%, y eleva su proporción en el nivel más alto: pasa del 10 al 14%. La Centro Sur tiene a 82 de cada 100 en los dos primeros estratos, y la proporción de nivel 3 pasa del 2.1 al 3.3%. Por último, la Región Sureste, coloca a 86.7% en los niveles bajos, y ya logra 3.6% en el nivel 3, habiendo partido de cero. Si en el año de origen de la observación, la Metropolitana tenía al 88% del total de los que contaban con el nivel 3, ya en 2018 su proporción con respecto al total del Área varía: 73.7%.

Resulta lógico que la más alta proporción se halle en los niveles de candidato y 1, dado que, en cada uno de los casos, hay un fuerte caudal de nuevo ingreso. No es menor que ya todas las regiones cuenten con personas ubicadas en el nivel 3. La desconcentración, vista por regiones, en realidad es un hecho, pero con una lógica de segmentación por otro lado imposible de evitar, salvo que hubiese políticas afirmativas (si fuese el caso y tuviera sentido) para revertir una larga historia de concentración en la Región Metropolitana.

Y podemos dar un paso más: ¿qué sucede si en el análisis regional, distinguimos la forma en que, por niveles, se puede advertir la participación de las investigadoras? En el conjunto de las investigadoras hallamos que esta estratificación es mayor a la encontrada en el total del gremio. Lo que puede indicar que, si bien existe una tendencia en el área en su conjunto a agregar a la mayoría en los dos niveles inferiores, en el caso de las investigadoras tal comportamiento es mayor y se ha mantenido, es decir que, a pesar de los instrumentos de política pública y los cambios en los requisitos de contratación y desarrollo de la carrera académica, su adscripción al sistema no ha variado. Lo que se advierte en general puede ser profundizado en la Tabla 6.

Tabla 6 Investigadoras del área 5 por año, tasa de feminización y Nivel dentro del SNI. 

Año SNI Candidatos Nivel 1 Nivel 2 Nivel 3 Total
2002 Femenino 27 (26.5%) 253 (37.6%) 75 (31.6%) 14 (16.3%) 369 (33.6%)
Total del Área 102 (100%) 672 (100%) 237 (100%) 86 (100%) 1097 (100%)
2006 Femenino 71 (35%) 307 (33.6%) 124 (35.3%) 20 (14.9%) 522 (32.6%)
Total del Área 203 (100%) 913 (100%) 351 (100%) 134 (100%) 1601 (100%)
2010 Femenino 163 (39.2%) 514 (35.4%) 191 (35.4%) 50 (24%) 918 (35.1%)
Total del Área 416 (100%) 1453 (100%) 539 (100%) 208 (100%) 2616 (100%)
2014 Femenino 244 (43.4%) 706 (36.5%) 191 (34.6%) 78 (26.5%) 1219 (36.5%)
Total del Área 562 (100%) 1935 (100%) 552 (100%) 294 (100%) 3343 (100%)
2018 Femenino 510 (43.9%) 932 (40.5%) 293 (38.6%) 106 (27.2%) 1841 (39.9%)
Total del Área 1163 (100%) 2299 (100%) 759 (100%) 390 (100%) 4611 (100%)

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018)

*Las regiones son las correspondientes a las agrupadas por ANUIES (2018).

Nota1. Solo se muestra la proporción del sexo femenino, el complemento restante corresponde al sexo masculino.

Nota 2. Los números enteros corresponden al total de investigadores para el año indicado, pues todos los investigadores señalan nivel dentro del SNI.

Nota 3. La lectura de la tabla, de manera vertical, permite una lectura intrarregional.

Nota 4. El total del Área representa la suma de investigadoras e investigadores para la región y año señalado.

Al observar los niveles 2 y 3 se puede apreciar que existió un crecimiento de la participación femenina. En 2002 sólo 1.6 de cada 10 personas (14 de 86) en el nivel 3 era mujer, y en el 2018 se acercan al 30%, (106 de 390). Esto puede apoyar lo señalado por Tomàs y Guillamón que proponen que la presencia de mujeres tiende a reducirse según se asciende de nivel, categoría y prestigio dentro de las universidades (Tomàs y Guillamón, 2009: 256) y debido a esto, como la pertenencia al SNI impacta en el desarrollo de la profesión académica en México, se puede suponer que existe relación entre la baja presencia femenina en altos cargos de las IES y su poca presencia en el nivel 3 del sistema.

En el análisis de los niveles de Candidatos y nivel 1 se muestra que el crecimiento y participación de las mujeres ha aumentado en las ciencias sociales, pero con un reconocimiento menor. Se puede observar que donde ha existido el mayor crecimiento de investigadoras es en el nivel de Candidatos que ha pasado del 26.5 % en el año 2002 a un 43.9% en 2018 lo que parece indicar que, en los últimos años, ha existido una incorporación mayor de investigadoras a las ciencias sociales dentro del sistema. El estudio del nivel 1 muestra que su tasa de feminización ha permanecido casi sin variación pasando de un 37.6 % en 2002 a un 40.5 % en 2018.

Este dato puede ser indicativo que la movilidad para las investigadoras es menor que la presente para el total del gremio. Una posible explicación a este fenómeno puede ser lo presentado en una investigación de ELSEVIER (2017), en la cual se analizaron los patrones de publicación de las mujeres en artículos de investigación para todas las áreas del conocimiento. Para el caso de México, corresponde al 37%, estos datos son coherentes a lo presentado en la Tabla 5, donde se observa que la adscripción de las mujeres en las ciencias sociales, si agregamos los niveles 2 y 3, ronda el 8.1% en 2002 y al 8.6% en 2018. (Los hombres, en estos niveles, son el 21% en 2002, y 16% del total en 2018).

Como se señaló en párrafos anteriores, este trabajo no tiene como finalidad ser un estudio enfocado al análisis de género dentro de las ciencias sociales, sin embargo, reconocer las diferencias existentes entre ambas poblaciones permite dar cuenta de un fenómeno en el que nos vemos inmersos en el día a día, y que afecta el desarrollo de la profesión académica. Teniendo en cuenta esta realidad, es menester preguntarse si la concentración de investigadoras en ciertas regiones del país atiende a sesgos producidos por la desigualdad de oportunidades para el sexo femenino y de ser así, ¿A qué razones atiende? o si la estratificación y concentración de investigadoras en los niveles de Candidatos y nivel 1 se debe al llamado “techo de cristal” y a la “fuga en la tubería”.

Esta investigación no puede dar respuesta a estas preguntas, debido a que no es su objetivo y, en segundo lugar, a que los datos analizados no son los idóneos para realizar un análisis cualitativo del ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿por qué? del rol que desempeñan las investigadoras dentro de las ciencias sociales. A pesar de ello, es fundamental plantearse estas y otras preguntas que surgen del análisis de este gremio, todo ello con el objetivo de saber cómo se desarrollan, quiénes las estudian y sobre todo para pensar en una nueva manera de hacerlas.

Las disciplinas sociales en el territorio nacional

Analizar las principales disciplinas que trabajan los investigadores de las ciencias sociales, adscritos al SNI, permite dar cuenta de la multiplicidad de especialidades que contiene esta área del conocimiento, al mismo tiempo que da oportunidad de conocer las ciencias con mayor arraigo disciplinar; a su vez, ofrece una mirada a las áreas de interés de los académicos de este campo y, sobre todo, permite presentar “cotos” disciplinares en la república mexicana, ya sea por tradición o por el desarrollo de los centros académicos.

Es necesario hacer el señalamiento que para la Tabla 7 sólo se presentan los años de 2002, 2010 y 2018 debido a que los datos para los años 2006 y 2014 no contaban con información suficiente para su interpretación. Su limpieza y ordenamiento, hubieran representado un sesgo por parte del juicio y criterio de los autores. Por ello, fue preferible omitir su presentación. Los años en que la información era clara, no obstante, permiten observar tendencias.

Tabla 7 Investigadores del Área 5 por año, región y disciplina. 

Año SNI ADM ANTR ECON DER POLI DEMO GEO PROS PSIC SOCIO Total
2002 Región Noroeste 2 ---- 21 5 11 5 7 ---- ---- 22 73
2.7% 28.8% 6.8% 15.1% 6.8% 9.6% 30.1% 100%
Región Noreste 5 ---- 14 7 4 2 2 ---- ---- 18 52
9.6% 26.9% 13.5% 7.7% 3.8% 3.8% 34.6% 100%
Región Centro - Occidente 4 1 20 8 10 2 12 ---- ---- 42 99
4.0% 1.0% 20.2% 8.1% 10.1% 2.0% 12.1% 42.4% 100%
Región Metropolitana 28 ---- 165 81 125 32 43 ---- ---- 210 684
4.1% 24.1% 11.8% 18.3% 4.7% 6.3% 30.7% 100%
Región Centro Sur 4 ---- 21 11 11 6 5 ---- ---- 35 93
4.3% 22.6% 11.8% 11.8% 6.5% 5.4% 37.6% 100%
Región Sureste 4 ---- 3 7 6 ---- 4 ---- ---- 27 51
7.8% 5.9% 13.7% 11.8% 7.8% 52.9% 100%
Total 47 1 244 119 167 47 73 ---- ---- 354 1052
4.5% .1% 23.2% 11.3% 15.9% 4.5% 6.9% 33.7% 100%
2010 Región Noroeste ---- 1 99 19 28 9 9 8 ---- 67 240
.4% 41.3% 7.9% 11.7% 3.8% 3.8% 3.3% 27.9% 100%
Región Noreste ---- ---- 77 29 21 4 16 3 ---- 61 211
36.5% 13.7% 10.0% 1.9% 7.6% 1.4% 28.9% 100%
Región Centro - Occidente ---- 2 111 46 29 2 20 6 ---- 121 337
.6% 32.9% 13.6% 8.6% .6% 5.9% 1.8% 35.9% 100%
Región Metropolitana ---- ---- 341 193 285 39 79 13 1 383 1334
25.6% 14.5% 21.4% 2.9% 5.9% 1.0% .1% 28.7% 100%
Región Centro Sur ---- ---- 68 32 35 13 14 1 1 76 240
28.3% 13.3% 14.6% 5.4% 5.8% .4% .4% 31.7% 100%
Región Sureste ---- 8 50 45 10 3 14 2 ---- 57 189
4.2% 26.5% 23.8% 5.3% 1.6% 7.4% 1.1% 30.2% 100%
Total ---- 11 746 364 408 70 152 33 2 765 2551
.4% 29.2% 14.3% 16.0% 2.7% 6.0% 1.3% .1% 30.0% 100%
2018 Región Noroeste ---- 8 162 31 52 14 23 24 3 134 451
1.8% 35.9% 6.9% 11.5% 3.1% 5.1% 5.3% .7% 29.7% 100%
Región Noreste ---- 5 151 56 45 11 20 9 6 125 428
1.2% 35.3% 13.1% 10.5% 2.6% 4.7% 2.1% 1.4% 29.2% 100%
Región Centro - Occidente ---- 9 193 77 93 6 44 16 8 214 660
1.4% 29.2% 11.7% 14.1% .9% 6.7% 2.4% 1.2% 32.4% 100%
Región Metropolitana ---- 30 482 300 394 62 116 26 13 512 1935
1.6% 24.9% 15.5% 20.4% 3.2% 6.0% 1.3% .7% 26.5% 100%
Región Centro Sur ---- 11 140 44 66 16 36 8 4 150 475
2.3% 29.5% 9.3% 13.9% 3.4% 7.6% 1.7% .8% 31.6% 100%
Región Sureste ---- 23 93 48 39 6 20 14 3 130 376
6.1% 24.7% 12.8% 10.4% 1.6% 5.3% 3.7% .8% 34.6% 100%
Total ---- 86 1221 556 689 115 259 97 37 1265 4325
2.0% 28.2% 12.9% 15.9% 2.7% 6.0% 2.2% .9% 29.2% 100%

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018)

*Las regiones son las correspondientes a las agrupadas por ANUIES (2018).

Nota 1. Las abreviaturas corresponden ADM: Administración; ANTR: Antropología; ECON: Economía; DER: Derecho; POLI: Ciencia política; DEMO: Demografía; GEO: Geografía; PROS: Prospectiva; PSIC: Piscología; SOCIO: Sociología.

Nota 2. Los números enteros no corresponden al total de investigadores para el año indicado, pues no todos los investigadores señalan su estado de adscripción dentro del SNI.

Nota 3. La lectura de la tabla, de manera vertical, permite una lectura intrarregional en cada año.

El análisis de las disciplinas que estudian los investigadores adscritos a las ciencias sociales en el periodo 2002- 2018, permitió identificar un total de 27 campos disciplinares que trabajan y desarrollan los investigadores de esta área. Para hacer factible el análisis y la exposición, en la Tabla 6 solo se presentan las 10 principales disciplinas (agrupan al 97.9% de casos válidos), es decir, de investigadores que hayan señalado su campo de trabajo de manera directa.

Sin hacer distinción por año o por región de la república mexicana es posible identificar que las principales disciplinas que se trabajan dentro del Área 5 son: en primer lugar, Sociología (29.2%); las Ciencias Económicas (27.5%); Ciencias Políticas (15.6%) y las del campo jurídico (12.8). Estas cuatro especialidades representan, en conjunto, al 85.1 % del total de investigadores adscritos a esta área. Para adentrarnos en su desarrollo histórico y regional se presenta la Tabla 6 en la cual se encuentran desagrados los resultados por año y zona geográfica.

Para el año 2002 la disciplina que contaba con el mayor número de investigadores adscritos era la Sociología (33.7%), y en todas las regiones era la mayoritaria. Eran la mayor proporción en las Regiones Sureste y Centro Occidente pero, de nuevo, aunque la proporción de sociólogos en el área Metropolitana era menor, del total de 354 integrantes del área en esa disciplina, 210 en esta región laboraban, lo que significa que en esta área se agrupaba el 59.3 %. En orden descendente, la concentración en las Ciencias Económicas era considerable: 23.2% del total de investigadores para ese año, e igual que en la Sociología, en la Metropolitana se agregaba 67.6% de sus integrantes. El caso de las Ciencias Políticas es un caso particular: es la tercera disciplina en agregar a investigadores, (15.9%), pero su concentración en la región Metropolitana es la mayor: 74.9%.

En el año 2018 la Ciencia Política sigue siendo ocupando el tercer lugar en concentración de indagadores, con una proporción, en el total, idéntica a 2002: 15.9%, pero con una concentración mucho menor, 57.2%, en la región Metropolitana, sin dejar de ser la disciplina más centralizada en esta región. El caso de las Ciencias Económicas es inverso: en el total, sólo es 1 punto porcentual menor a la Sociología, 28.2%, pero su tasa de concentración en la región Metropolitana pasó del 67% al 39.5%, esto es, una reducción de casi 28 puntos porcentuales.

Un hecho que salta a la vista en el año 2002 es que tanto Psicología como Prospectiva son disciplinas que, para ese año, no contaban con ningún investigador adscrito al Área, circunstancia que se modificó para el año 2018. Este hecho es un ejemplo de la inclusión de nuevas disciplinas que está ocurriendo en el Área 5 donde investigadores regularmente inscritos en el área de humanidades señalan su adscripción a otra área del conocimiento. El caso contrario lo vemos reflejado en los investigadores de las Ciencias Administrativas que pierden su ya de por sí escasa representación para el último año. Este caso se puede explicar debido al reacomodo disciplinar que las áreas del conocimiento sufrieron dentro de las comisiones de evaluación del SNI.

En el último año analizado encontramos el mismo comportamiento donde el mayor número de investigadores de las tres disciplinas se encuentran congregados en la región Metropolitana, y las proporciones de investigadores por región y disciplinas permanecen, aunque con variaciones. En el caso de la sociología, en la región Sureste, la proporción de investigadores disminuyo 18.3 puntos porcentuales y se incrementaron los investigadores de las ciencias económicas en un 18.8%. En el caso de las ciencias económicas su mayor presencia al interior de las regiones permaneció en las Noroeste y Noreste con crecimientos del 7.1% y 8.4 % respectivamente y los investigadores de las ciencias políticas incrementaron su presencia al interior de la región Metropolitana en un 2.1%.

Estos datos permiten señalar que si bien ha existido un proceso de desconcentración de la zona Metropolitana pasando del 65% del total de investigadores del Área 5 en el año 2002 a 44.7% en el año 2018, la desconcentración no afectó de fondo la concentración de las principales disciplinas en la región Metropolitana, pero sí hay variedad en las regiones: en la Noroeste, de 2002 a 2018, la sociología es desbancada por la economía como disciplina de máxima agregación; sucede lo mismo en la Noreste: se pasa del predomino de la sociología al de la economía; en la Centro Oriente, la sociología predomina en los dos puntos de comparación, pero no con la misma magnitud: del 42.4 al 32.4%, 10 puntos menos, de los que la economía incluye 9. En la Centro Sur ocurre algo similar: lo que pierde sociología, aún dominante, se lo apropia economía, y en la Sureste de más de la mitad en sociología, se reduce a un tercio, y la economía multiplica por 5 su proporción. Hay más cambios, sin duda, pero el detalle de la evolución por regiones en cuanto a disciplinas es tan peculiar, que la relación entre sociología y economía es la más clara.

Estos resultados plantean nuevas rutas de investigación, pues la permanencia de este comportamiento, aunque con diferencias menores, merece ser estudiada a fondo, tomando en consideración la matrícula de estudiantes, el número de IES por región, y contrastando los resultados obtenidos con planteamientos teóricos que puedan dar luz a este fenómeno. ¿Por qué se da tal incremento en las Ciencias Económicas? ¿Qué incluye ese amplio campo en cuanto a subespecialidades? ¿Qué significa el descenso de la Sociología?

Tipo de Institución

Para culminar esta aproximación, conviene ver la desconcentración tomando en cuenta las instituciones que agregaban a la mayoría de los integrantes del área 5, y cómo se ha modificado esta concentración en el tiempo.

Dado que sería imposible dar cuenta, en un artículo, de las variaciones conforme a los nombres propios de las instituciones, se han realizado agrupaciones que permitan una mirada más general. Usaremos a los integrantes adscritos en diversas zonas de la administración pública (ADP), a los ubicados en los centros públicos de investigación (CPI), a las universidades públicas con apoyo solidario (UPEAS), las públicas estatales (UPES), las federales (UPF) y las particulares (UPV). Para ello hemos elaborado la Tabla 8.

Tabla 8 Adscripción de investigadores del área 5 por tipo de institución por año. 

Tipo de Institución
ADP CPI UPEAS UPES UPF UPV Total
2002 19 234 1 227 468 113 1062
1.8% 22.0% .1% 21.4% 44.1% 10.6% 100.0%
2006 32 254 4 421 597 220 1528
2.1% 16.6% .3% 27.6% 39.1% 14.4% 100.0%
2014 74 422 13 1386 944 274 3113
2.4% 13.6% .4% 44.5% 30.3% 8.8% 100.0%
2018 94 548 18 1818 1174 412 4064
2.3% 13.5% .4% 44.7% 28.9% 10.1% 100.0%

Elaboración propia con datos de CONACyT (2002; 2006; 2010; 2014 y 2018)

Nota 1. La suma de los números enteros no corresponde al total de investigadores para el año indicado, pues no todos los investigadores señalan su institución de adscripción dentro del SNI, no fue posible identificar el tipo de institución o se encuentran en el extranjero.

Es muy claro que la concentración de integrantes del SNI del área 5 en las UPF, ha descendido de manera notable y sistemática en el tiempo: del 44, al 39, al 30 y al 28.9%. Las estatales (UPES) han seguido un patrón inverso: más que duplicaron su participación proporcional al observar los dos polos: del 21.4 al 44.7%. En los centros públicos de investigación (CPI) la tendencia es descendente, y en las instituciones privadas, con oscilaciones al alza, o a la baja, terminan en 2018 con una proporción muy similar a la que tenían 16 años antes. Las demás agrupaciones conservan su participación en general.

Caracteriza a las instituciones públicas federales localizarse en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, y en cierta medida, quizá menor, a las universidades privadas que cuentan con espacios de investigación más consolidados. El dato de desconcentración notable ocurre en las universidades estatales, estas sí distribuidas por todo el territorio nacional. Es un rasgo de desconcentración muy claro a nivel institucional. Este hecho es explicable debido a que en los últimos años las universidades Estatales han aumentado su oferta de posgrados y, por ende, se ha incrementado el número de puestos laborales que se encuentran disponibles para los académicos de esta área del conocimiento. Esta tendencia observada en las upes podría estar asociada también a un efecto del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP2) como política pública de la Secretaría de Educación Pública (SEP) para incrementar la contratación de nuevos profesores en las upes con un perfil cercano a los requisitos establecidos por el SNI (López-Olmedo et al, 2017).

Saldo de este ejercicio

Con las limitaciones propias de todo esfuerzo de investigación, y cierta restricción de la información disponible, podemos responder, de manera afirmativa, que la desconcentración de los miembros del SNI del área 5 es un hecho.

Ya sea por regiones, niveles, disciplinas e instituciones, es claro que la antigua centralidad de la región metropolitana va en descenso, sin que esa merma porcentual implique que no sea aún, en la mayoría de los casos, la región que más aporta en números absolutos. Este dato puede apoyar la conjetura que, en mayor medida, se trató de un proceso de desconcentración que de descentralización, sin que -por la naturaleza de los datos y el enfoque de este trabajo- se pueda descartar un proceso de movilidad que contribuyó a la forma en que el área está ahora distribuida en el país. Lo que sí se advierte es que ha habido una modificación en la distribución geográfica, considerable sin duda, impulsado en buena medida por la ampliación de oportunidades de espacios para el posgrado, zonas institucionales en las regiones y sus instituciones que permiten las actividades de investigación en mayor medida, y variaciones en la importancia de algunas disciplinas. Sin ello, aún la movilidad no hubiese sido posible.

Es cierto, también, que la información organizada en este texto, permite advertir que se trata de una desconcentración segmentada, con sesgos por regiones y, sin duda, por condiciones culturales de género. Las investigadoras aumentan su participación, pero enfatizan una movilidad menor y una representación menor a su cantidad total, cuando se trata de los niveles superiores al 1, y en especial en el nivel 3.

Quizá, con base en estos datos de desconcentración efectivamente realizada, sería oportuno generar programas específicos para reducir brechas, que no pasen por “abaratar” el acceso a ciertos niveles para algunos grupos, sino tomar en cuenta las condiciones de posibilidad que en cada contexto se presentan, no para reducir criterios, sino para incrementar la densidad de oportunidades de desarrollo de investigadoras e investigadores nacionales de una manera más equilibrada.

Tal vez estos datos también puedan servir como punto de partida para realizar un análisis centrado en las investigadoras, donde se dé razón o indicios del por qué hay regiones que agrupan una mayor proporción de investigadoras (Región Centro Sur y Sureste), si esto se debió a programas gubernamentales, estatales, institucionales o de que cualquier otra índole, o se debió a otros factores.

Lo que podemos tomar como conclusión general es que la conjetura más plausible, con el tipo de información del que disponemos, se orienta a un proceso, en efecto, de desconcentración impulsado, predominantemente, por crecimiento de opciones en las regiones distintas a la metropolitana, y que, como en otros fenómenos educativos y de otro orden, el crecimiento -la inclusión- es una realidad, pero con rasgos de segmentación.

Será muy interesante realizar ejercicios semejantes con otras áreas del conocimiento, por ejemplo, en áreas que implican la instalación de infraestructura costosa (como laboratorios o equipos muy sofisticados), o bien con áreas de desconcentración menos dependiente de infraestructura como sería el área 4, correspondiente a humanidades.

El camino está abierto, la información accesible, y nuevas conjeturas que ordenen la información de otra manera, con perspectivas analíticas distintas, sería un proceso de aprendizaje al que invitamos con este esfuerzo.

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1El Área 5 concentra a los investigadores que se abocan al estudio de la Administración, Ciencia Política y Administración Pública, Comunicación, Contabilidad, Demografía, Derecho y Jurisprudencia, Economía, Geografía Humana, Sociología y Prospectiva en sus vertientes básica y aplicada generando nuevos conocimientos e incluyendo la creación de tecnología. (CONACyT, 2012)

2Antes Programa para el Mejoramiento del Profesorado (PROMEP), vigente a partir de 1996.

Recibido: 11 de Julio de 2019; Aprobado: 10 de Febrero de 2020

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