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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.46 no.183 México jul./sep. 2017

http://dx.doi.org/10.1016/j.resu.2017.05.003 

Artículos

Alcances y limitaciones del posgrado en la Universidad Autónoma de Nayarit

Scope and limitations of postgraduate studies at the Autonomous University of Nayarit

América Tonantzin Becerra Romeroa  * 

aUniversidad Autónoma de Nayarit, Nayarit, México.

Resumen:

El documento muestra los resultados de una investigación acerca del impacto de los programas de posgrado en el estado de Nayarit, particularmente los de la Universidad Autónoma de Nayarit. Se observaron mejoras en la oferta educativa, pero también limitaciones relacionadas con aspectos propios de la institución y del contexto económico y social. A escala estatal, el avance en el posgrado es relativo ya que predominan los programas profesionalizantes y con orientación hacia las ciencias sociales, humanidades y administrativas, y es escasa la acreditación de posgrados; esto refleja que se desaprovecha el potencial de este nivel educativo en beneficio de los jóvenes de Nayarit.

Palabras clave: Posgrado; Jóvenes; Ciencia y tecnología; Nayarit

Abstract:

This paper is the result of research into the impact of graduate programs in Nayarit, particularly those of the Universidad Autónoma de Nayarit. The results show progress at the graduate level, but also ongoing limitations due to the specific nature of the institution and the economic and social contexts. At the state level, progress in postgraduate studies is relative. A majority of programs are concentrated in preprofessional fields, the social sciences, humanities and administrative studies, while there is dearth of accredited programs. Our findings suggest a failure to take full advantage of this educational level for the benefit of the young people in Nayarit.

Keywords: Graduate; Youth; Science and technology; Nayarit

Introducción

En las últimas décadas los estudios de posgrado han adquirido una mayor relevancia a nivel nacional. El gobierno federal considera al posgrado como el área idónea para formar recursos humanos de alto nivel que impulsen la competitividad económica y el desarrollo científico y tecnológico dentro del amplio marco de la globalización y la sociedad del conocimiento. Las instituciones de educación superior (IES), por su parte, han ampliado la oferta educativa de especialidad, de maestría y de doctorado, según sus capacidades académicas y administrativas; a estos programas ingresan cada vez más jóvenes que buscan mejorar su situación profesional y laboral. De hecho, una gran cantidad de egresados de licenciatura considera que la mejor alternativa es continuar su formación académica ante el desfavorable entorno que viven: incremento de la pobreza, insuficiencia de espacios de trabajo, altas tasas de desempleo, elevada competencia laboral, bajos ingresos económicos y exigencias de actualización, de especialización y de competitividad.

Sin embargo, los resultados que tiene este nivel educativo han sido poco analizados. Algunas IES realizan estudios cuantitativos de seguimiento de egresados para conocer el impacto que tienen sus posgrados, aunque, como señala Mariana Sánchez, «la evaluación es costosa y metodológicamente difícil, por lo que existen pocos casos de estudio de seguimiento que permitan identificar los efectos a largo plazo de las políticas públicas» (Sánchez, 2012: 16).

Por su parte, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), como instancia encargada del desarrollo científico y tecnológico en México, creó el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) para fomentar la mejora continua y el aseguramiento de la calidad del posgrado nacional; el reconocimiento se otorga a los programas educativos que cumplan con altos estándares de calidad y de pertinencia, estimados mediante rigurosos procesos de evaluación y de seguimiento (Conacyt, 2014 ). La valoración del impacto de los programas educativos se realiza principalmente tomando como referencia el empleo de los egresados en espacios laborales relacionados con la disciplina estudiada, o con su incorporación al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), ya que la evaluación se efectúa con fines de acreditación.

Además, con el apoyo del Consejo Mexicano de Estudios de Posgrado (Comepo) se han realizado algunas investigaciones cuantitativas sobre las instituciones y los programas educativos que se ofrecen en el país, mediante indicadores semejantes a los del PNPC (Serna y Pérez, 2012; Serna, Cabrera, Pérez y Salinas, 2013; Comepo, 2014). Las indagaciones permiten observar que si bien se ha consolidado la oferta de programas de calidad, reconocida en las entidades del país, aún es bajo el porcentaje a escala nacional (alrededor del 15.5%); además, existen diversas carencias como inversión pública insuficiente, déficit en el número de egresados, desempleo elevado de graduados y amplias brechas de calidad entre las instituciones educativas para modernizar y ampliar su infraestructura y su equipamiento, consolidar sus núcleos académicos básicos y proporcionar los insumos requeridos para mejorar la calidad de sus programas.

Si bien el gobierno federal, las instituciones educativas y los jóvenes han puesto mayor atención en el posgrado, la realidad es que todavía carecemos de información suficiente sobre los resultados que genera y los beneficios que reporta a las instituciones, a los egresados y a la sociedad en general.

En el estado de Nayarit, como en el resto de la república, se ha multiplicado la oferta del posgrado en los últimos años, de manera específica, la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) logró diversificarla e incrementó los programas acreditados por el PNPC en el periodo del 2009 al 2015. Sin embargo, se desconoce el impacto que tiene este nivel educativo en el espectro del posgrado de la entidad, así como en las configuraciones profesional y personal de los jóvenes, pues la institución carece de sistemas de evaluación que aporten datos al respecto.

Con base en lo anterior, diseñé una investigación que permita analizar los alcances y limitaciones de los programas de posgrado de la UAN, para lo cual planteo tres objetivos específicos: a) realizar un diagnóstico general del posgrado en Nayarit, b) determinar la situación actual de los programas ofrecidos por la UAN, y c) analizar la perspectiva que tienen los egresados de esta institución educativa sobre los beneficios y obstáculos que se presentan al cursar un posgrado. La indagación integró elementos cuantitativos y cualitativos, a fin de articular datos estadísticos y testimonios que reflejaran la experiencia de los jóvenes al formarse en los programas de posgrado.

La información obtenida es de relevancia porque constituye el primer estudio sobre el posgrado en Nayarit y hace énfasis en la UAN, institución que concentra la mayor oferta educativa en el nivel superior, incluyendo al posgrado. Además, a diferencia de los estudios cuantitativos, rescato la perspectiva de los egresados mediante el relato de sus experiencias.

Los resultados permiten ubicar el papel que juega el posgrado en la entidad, considerando, por un lado, que los datos aportados por el Foro consultivo científico y tecnológico (2014a y 2014b) ubican a Nayarit como uno de los estados con menor desarrollo económico, social, científico y tecnológico del país; y por otro, que las políticas federales de educación visualizan al posgrado como un nivel educativo fundamental que incide o puede incidir favorablemente en elevar los grados de desarrollo humano y social de los ciudadanos (Serna et al., 2013).

El posgrado en la era de la globalización y el neoliberalismo

Con base en la Ley para la coordinacion de la educacion superior (SEP, 1978), la educación superior en México comprende la educacio´ın normal, la tecnológica y la universitaria e incluye carreras profesionales cortas y estudios encaminados a obtener los grados de licenciatura, de maestría y de doctorado, así como cursos de actualización y de especialización. De manera específica, el Acuerdo 279 de la Secretaría de Educación Pública (SEP) precisa que el posgrado es el nivel educativo posterior a la licenciatura y comprende tres niveles: a) especialidad, que conduce a la obtención de un diploma, b) maestría, que conduce a la obtención del grado correspondiente, y c) doctorado, que conduce a la obtención del grado respectivo (Diario Oficial de la Federación, 2000, 10 julio).

De acuerdo con el Conacyt (2016), los programas de posgrado pueden tener dos orientaciones: 1) la profesionalización, que proporciona al estudiante una formación amplia y sólida en un campo de conocimiento con alta capacidad para el ejercicio profesional; 2) la investigación, la cual permite iniciar una carrera en algún campo científico, humanístico o tecnológico, con la guía de uno o más profesores o investigadores del área. Además, el Conacyt reconoce dos modalidades educativas: la escolarizada o presencial, y la no escolarizada (que incluye los posgrados a distancia y mixtos); asimismo clasifica a las IES, de acuerdo a sus principales fuentes de financiamiento, en dos grandes grupos: las públicas, que reciben presupuesto gubernamental ya sea federal o estatal, y las privadas, que se sostienen y administran con recursos de particulares.

Si bien las políticas educativas específicas para el posgrado comenzaron a gestarse a partir de la década de 1970, su desarrollo siempre se ha integrado a las ya establecidas para la educación superior. En la actualidad, las políticas federales orientadas a este nivel educativo se enmarcan en procesos de globalización, los cuales permean los ámbitos económico, político, social y cultural. La globalización es un fenómeno que se apoya en un sistema tecnológico de información, de telecomunicaciones y de transporte: «que ha articulado todo el planeta en una red de flujos en las que confluyen las funciones y unidades estratégicamente dominantes de todos los ámbitos de la actividad humana» (Castells, 2009: 8).

Este fenómeno tiene relación con una visión de desarrollo económico y social de carácter neoliberal. En tanto modelo de desarrollo, el neoliberalismo retoma los principios básicos del liberalismo económico y los extiende a nivel mundial: el libre mercado, la privatización, la reducción del gasto público vinculado a servicios sociales y la supresión del concepto de bien público; como indica Vargas (2007), es una versión nueva del liberalismo económico que no sólo se aplica dentro de las fronteras nacionales sino en la economía internacional, pues disuelve dichas fronteras a favor de un proyecto global con orientación transnacional. No obstante que el discurso declara al neoliberalismo en pro del desarrollo de las sociedades, los procesos de globalización incrementan las desigualdades sociales y generan una distribución crecientemente inequitativa de los beneficios materiales en los diferentes grupos humanos (Vargas, 2007).

En estos procesos la educación juega un papel fundamental, Martin Carnoy y Diana Rhoten (2002) plantean que la globalización es una fuerza que reorganiza la economía mundial a partir del incremento del conocimiento y la información, y si el conocimiento es fundamental, la globalización debe tener un profundo impacto en la transmisión del conocimiento.

Para Carnoy y Rhoten, la reestructuración de la economía mundial y los procesos de globalización han propiciado que las instituciones internacionales difundan una ideología de cómo debe desarrollarse la educación, fenómeno que incluye entre otros conceptos la descentralización, la privatización, la selección, la rendición de cuentas y la evaluación. Esta ideología se traslada a los sistemas educativos de todo el mundo a través de paradigmas trasnacionales, de políticas nacionales y de prácticas locales, aunque los resultados son divergentes y, en muchos casos, inesperados. Los estados nacionales dan prioridad a las políticas económicas que mejoran su competitividad como país, ya que están presionados por atraer los capitales que fluyen a nivel mundial, es decir, la globalización los obliga a actuar más como promotores del crecimiento económico que como protectores de la identidad o de un proyecto nacionalista.

En este contexto, la educación se ha adaptado a las necesidades del mercado mundial y ha terminado por constituirse en un bien de consumo: «La educación y las creaciones culturales, en general, se reducen a mercancías, pero disimulando las redes económicas y los intereses políticos que se esconden detrás de esta posición mercantilista» (Torres, 2007: 40).

De acuerdo con Moreno (1995), entre los aspectos que caracterizan a la educación desde la perspectiva neoliberal se encuentran: la formación de recursos humanos especializados de la más alta calidad; el impulso a la función técnica de la educación y la educación de calidad; eliminación de la centralización, la burocratización y la politización educativas; la vinculación entre la educación y la comunidad; disminución de la participación del Estado como promotor casi único de la inversión; el acceso y la permanencia de los estudiantes se determina por factores como el ingreso familiar y la posición laboral de los padres; la educación no se traduce en un medio para atenuar la desigualdad social, sino que reproduce la inequidad de la sociedad.

La calidad y la excelencia educativas se presentan como conceptos básicos, cuyo significado se adecua a las definiciones planteadas por el mundo empresarial y se verifican mediante sistemas de evaluación cuantitativos. En el caso del posgrado, las políticas nacionales hacen énfasis en la acreditación de la calidad de los procesos académicos y administrativos de los programas bajo estándares internacionales, estos lineamientos se trasladan en mayor o menor medida a los planes y programas de desarrollo de las instituciones de educación superior. Sánchez (2008) explica que la búsqueda de la calidad ha transformado el discurso del posgrado, ha sustituido la visión estratégica sobre este nivel educativo y ha generado cambios en las prioridades y en la dinámica de las instituciones educativas.

Aunque el discurso y las políticas de desarrollo consideren al posgrado como esencial para la búsqueda de alternativas a los problemas nacionales, la inserción de dichas políticas en la visión neoliberal trae consecuencias desfavorables para la sociedad, pues al aplicarse de manera uniforme a escala nacional excluyen las diferencias estructurales de las instituciones educativas y los contextos socioculturales en que viven los aspirantes, estudiantes y egresados de los distintos programas de posgrado.

Además, este nivel educativo se ha constituido como un bien de consumo al incrementarse de manera significativa el número de IES privadas que lo ofrecen. El diagnóstico efectuado por el Comepo (Serna et al., 2013) indica que el 73% de las instituciones que imparten programas de posgrado son privadas. Esto significa que su financiamiento no depende de los recursos que la sociedad aporta mediante el pago de sus impuestos, sino que implica un costo para los estudiantes y sus familias, quienes deben cubrir cuotas de inscripción, de colegiatura y de pago de servicios. Si bien existen diversas fuentes de apoyo a la formación de recursos humanos de alto nivel, el diagnóstico del Comepo señala que el mayor aporte se otorga a través del Conacyt, pero es muy limitado; el mismo documento expone que en el ciclo escolar 2011-2012 sólo el 16.6% de los alumnos de posgrado recibió una beca del Conacyt. Como consecuencia, este «gasto» se aprovecha por los grupos sociales de mayores ingresos ya que son los que podrían pagarlo (Ibarra, 2012).

Por otra parte, Sánchez (2008) señala que aun cuando la política de educación superior plantea la necesidad de ampliar la cobertura y de garantizar la equidad, en la práctica se elige a los estudiantes en función de sus méritos académicos y de sus capacidades, con base en criterios e instrumentos estandarizados. Estas acciones ahondan las desigualdades sociales «debido a los cada vez más exigentes procesos de selectividad, y se profundiza la brecha originada por la exclusión de aquellos sujetos (estudiantes, académicos e instituciones) que desde sus orígenes se encuentran en desventaja» (Sánchez, 2008: 5).

En consecuencia el nivel educativo de posgrado presenta una fuerte contradicción: por una parte requiere incrementar la formación de recursos humanos para atender las necesidades sociales, pero a la vez se encuentra acotado por un modelo de desarrollo que limita la integración de un amplio número de estudiantes.

El contexto estatal

En nuestro país los estudios de posgrado tienen un desarrollo incipiente. Hasta la década de 1970 la oferta de programas educativos era escasa, la matrícula reducida y no existían políticas específicas para su desarrollo. El proyecto de modernización del gobierno federal propició el impulso del posgrado a través de la multiplicación, la diversificación y la descentralización de la oferta educativa a mediados de la década de 1980.

De acuerdo con Serna et al. (2013), en 2010 existían 8,522 posgrados en el país, cifra que aumentó en 2014 a 10,140 (Comepo, 2014). No obstante, al interior del país la formación de recursos humanos en el nivel de posgrado presenta amplias desigualdades. De acuerdo al Ranking Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013, esas diferencias están vinculadas con la complejidad y la diversidad nacionales que se reflejan en el desarrollo de cada una de las entidades federativas de México.

En Nayarit, la generación de ciencia y tecnología es reciente, su impulso se inició en 2010 con la aprobación de la Ley de ciencia, tecnología e innovación, de la cual derivó la creación del Sistema estatal de ciencia y tecnología y del Consejo de ciencia y tecnología. De acuerdo con el ranking mencionado, el estado se ubicó en el lugar 26 a nivel nacional tomando en cuenta diez dimensiones: infraestructura académica y de investigación, formación de recursos humanos, personal docente y de investigación, inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), productividad científica e innovadora, infraestructura empresarial, tecnologías de la información y comunicaciones, componente institucional, género en la CTI, y entorno económico y social.

Con el fin de tener el contexto de los estudios de posgrado de la UAN y de sus estudiantes y egresados, he rescatado algunos datos publicados en el Diagnóstico estatal de ciencia, tecnología e innovación 2014. De acuerdo con dicho diagnóstico, los indicadores económicos muestran que la aportación del estado de Nayarit al Producto Interno Bruto nacional es del 0.6%; los sectores con mayor participación son el agrícola y el de servicios asociados al turismo como hoteles, restaurantes y alquiler, además de los servicios financieros y seguros; los sectores estratégicos identificados para el desarrollo del estado son el agroindustrial y el turístico; el porcentaje de población que vive en condiciones de pobreza es de 48%.

Existen proyectos que pueden potenciar el desarrollo científico como la Ciudad del Conocimiento, que albergará instituciones educativas y científicas con la idea de ofrecer servicios tecnológicos, gestión de calidad, laboratorios, sistemas de información geográfica para agronegocios, capacitación, así como investigación aplicada con objetivos comerciales. La participación de las empresas en la ciencia y tecnología es reducida:

La entidad cuenta con una tasa de 3.45 empresas innovadoras por cada mil nacionales. Dicho indicador implica que la entidad cuenta con un número per cápita relativamente bajo de empresas involucradas en actividades de innovación al compararse con dicha tasa a nivel nacional de 8.23 empresas (Foro consultivo científico y tecnológico, 2014b: 39).

Las empresas presentan además un nivel nulo en el indicador de madurez tecnológica o grado de asimilación y desarrollo de nuevas tecnologías. Esto reduce significativamente la integración del sector privado en esta área, de suerte que al igual que ocurre en el resto del país, la principal fuente de financiamiento en este rubro es la pública.

En el ámbito educativo, el estado cuenta con 40 instituciones de educación superior registradas en la SEP entre las que destacan por su matrícula la Universidad Autónoma de Nayarit y el Instituto Tecnológico de Tepic. Entre las principales instituciones que realizan investigación científica están los centros Conacyt de Investigación en Alimentos y Desarrollo A.C. (CIAD) y el de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR); además se encuentran el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), el Centro Nayarit del Instituto Nacional de Antropologiía e Historia (INAH), el Instituto Nacional de la Pesca (INAPESCA) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La participacioín de los investigadores en el SNI fue de 0.45%, lo cual ubica a la entidad en el lugar nuímero 31 a escala nacional, soílo por arriba de Guerrero; el 78% de ellos se encuentra en la UAN; la mayoriía se concentra en el área de la biotecnologiía y ciencias agropecuarias, y siguen en proporcioín las ciencias sociales y las ingenieriías.

Respecto a la formación en el posgrado, durante el ciclo 2011-2012 se registraron en la entidad 988 estudiantes, lo que representa el 0.4% de la matrícula total nacional. El 43.4% se ubica en las ciencias sociales y administrativas, el 25% en salud, el 21.1% en educación y humanidades, y el 5.5% en ingeniería y tecnología. Las ciencias sociales, humanidades y administrativas, alcanzaron una tasa de 10.9 estudiantes por cada 10 mil integrantes de la PEA estatal; mientras que en las ingenierías y tecnologías fue de seis, lo que ubica al estado muy por debajo del promedio nacional (28.2 y 13.9 respectivamente). Esta tendencia en el comportamiento de la matrícula por áreas del conocimiento data de años atrás. Si se observa el periodo del 2004 al 2011, la matrícula de posgrado en el área de ciencias naturales y exactas creció a una tasa de promedio anual de 19.0%, seguida de ciencias de la salud con 12.8%; en comparación, la matrícula de ciencias sociales y administrativas creció a una tasa promedio de 56.9% seguida de educación y humanidades con 21.1%.

Aunque se observa una tendencia creciente de la cobertura, resulta muy inferior a la registrada a nivel nacional; en el ciclo 2011-2012, alcanzó sólo el 5.1% de la población en edad para cursar este nivel, mientras que a nivel nacional fue de 11.7%.

En cuanto al apoyo económico que otorga Conacyt a los estudiantes en programas reconocidos por el PNPC, si bien la entidad registra un incremento significativo del 2011-2012, mantiene una cifra de becas muy por debajo de la media nacional; en 2012 la entidad alcanzó la tasa de 133 becas, en tanto que el promedio nacional fue de 356.

Los datos anteriores muestran el incipiente desarrollo de la ciencia y la tecnología en la entidad, así como un reducido número de profesionistas con formación en posgrado; sin embargo, las tendencias indican posibilidades de contar con mejores condiciones e indicadores a futuro.

Metodología

La investigación que expongo fue descriptiva y analizó tres aspectos: los programas de posgrado de la entidad, los programas de posgrado de la UAN y la perspectiva de los egresados de posgrados de la misma UAN. El enfoque fue mixto, lo cual permitió caracterizar los programas de posgrado de la entidad y de la UAN, así como profundizar en la opinión y en las experiencias de los egresados.

La indagación abarcó tres etapas. La primera se orientó a la recuperación de los datos correspondientes a los programas de posgrado, para la cual se recurrió a la revisión de documentos (folletos informativos, libros e informes institucionales) y sitios web de las instituciones educativas, de la SEP y de la Dirección de Posgrado de la UAN, asimismo se aplicaron cuestionarios a las instituciones de educación superior de Nayarit con oferta de posgrados. La segunda etapa consistió en la aplicación de una encuesta en línea a egresados de posgrados de la UAN, y para culminar la tercera etapa estribó en la realización de grupos de enfoque y entrevistas a algunos egresados. El desarrollo de las tres etapas, así como el procesamiento y la interpretación de los datos abarcaron del 2012 al 2016.

Los datos obtenidos sobre los programas de posgrado corresponden al 100% de las instituciones educativas que ofrecían estudios de especialidad, de maestría y de doctorado al 2015. La información recabada corresponde a datos generales como nombre del posgrado, grado que otorga, orientación, modalidad educativa acreditación por el PNPC, área disciplinar y tipo de institución que la ofrece. Con excepción de la UAN, no se tuvo acceso a datos como matrícula, perfil docente, infraestructura y servicios académicos.

En cuanto a los egresados, recurrí a la herramienta para la aplicación de formularios de Google.com mediante correos electrónicos, dicha aplicación la realicé con el apoyo de la Dirección de Posgrados de la UAN; en total, se enlazaron a 537 correos correspondientes al 100% de egresados matriculados entre el 2009 y 2013, aunque se registraron errores en 111 correos electrónicos, por lo que el envío efectivo se logró a 426, de los cuales respondieron 144 lo que equivale al 33.8%. Al momento de la encuesta la UAN contaba con 27 posgrados, los cuestionarios contestados corresponden a exalumnos de 13 programas de los 26 que cuentan con egresados, ya que uno era de reciente creación. Si bien no obtuve el total de las encuestas, consideré que el número de respuestas era suficiente para tener una visión general de los programas de posgrado de la institución. Aunado a ello realicé dos grupos de enfoque integrados cada uno con cuatro egresados y entrevisté a otros dos exalumnos, es decir, en esta etapa incluí a 10 egresados (tres hombres y siete mujeres). Tanto en los grupos de enfoque como en las entrevistas utilicé una grabadora digital para registrar las declaraciones.

Los datos de las encuestas se procesaron en Excel. Los testimonios de los egresados se trabajaron con ayuda del programa Atlas.ti, y para su interpretación se recurrió al análisis de datos cualitativos propuesto por Miles y Huberman (1994), que abarca tres etapas: reducción de datos, disposición y transformación de datos, y obtención de conclusiones. Los resultados se presentan a partir de los tres temas que guiaron la investigación.

Los programas de posgrado en Nayarit

Para contar con un diagnóstico general de los programas de posgrado que se ofrecen en la entidad, apliqué una encuesta a las IES que tienen este nivel. La recopilación de la información se inició en 2012 y se actualizó en diciembre del 2014.

A través de la investigación observé que existe una creciente oferta de posgrados en la entidad; en 2012 se ubicaron 132 programas, de los cuales 102 (77.3%) correspondían a instituciones privadas y 30 (22.7%) a las públicas. Para el 2014 la cifra total aumentó a 181, es decir, 49 posgrados más, todos provenientes de las instituciones privadas que aumentaron su oferta a 151, el 83.5% del total estatal. Este incremento se debe al aumento de programas en las IES existentes y al establecimiento de nuevas instituciones con oferta de posgrados.

Los 181 programas provienen de 30 IES, de las 40 registradas en el estado; 28 son privadas y dos públicas, estas últimas son el Instituto Tecnológico de Tepic y la Universidad Autónoma de Nayarit. Todas las instituciones se ubican en la capital del estado, lo que refleja una concentración de la oferta de posgrado en la zona metropolitana que disminuye las posibilidades de ingreso a los jóvenes que residen en el resto de la entidad.

Del total, 43 (23.7%) son especialidades, 106 (58.6%) maestrías y 32 (17.7%) doctorados. Las instituciones públicas registraron 14 especialidades, 12 maestrías y 4 doctorados; las privadas ofrecen 29 especialidades, 94 maestrías y 28 doctorados (Tabla 1). Del total, sólo ocho programas (cuatro maestrías y cuatro doctorados) se orientan a la investigación y se ofrecen en las instituciones públicas. Los 173 programas restantes (95.5%) se orientan a la profesionalización.

Tabla 1 Posgrados por tipo de IES, Nayarit 2014. 

Nivel IES públicas IES privadas Total
Especialidad 14 29 43
Maestría 12 94 106
Doctorado 4 28 32
Total 30 151 181

Fuente: elaboración propia.

El 68% de los programas se ofrecen en modalidades no escolarizadas: ocho especialidades, 85 maestrías y 27 doctorados; esto implica que más del 80% de los programas de maestría se ofrecen en esta modalidad (Tabla 2), y de ellos, casi el total se imparten en las instituciones privadas. Esto permite inferir que dichas instituciones generan una oferta de posgrado orientada, en gran medida, a personas incorporadas al mercado laboral y que, de alguna manera, pueden sufragar los gastos vinculados a la formación educativa.

Tabla 2 Modalidad de los posgrados por tipo de IES, Nayarit 2014. 

Modalidad Especialidad Maestría Doctorado Total
Escolarizada 35 21 5 61
No escolarizada 8 85 27 120
Total 43 106 32 181

Fuente: elaboración propia.

Apenas el 6% de los programas de posgrado de la entidad cuentan con el reconocimiento del PNPC. Este porcentaje equivale a 11 programas educativos: una especialidad, siete maestrías y tres doctorados. Todos se imparten en las instituciones públicas: dos, en el Instituto Tecnológico de Tepic y nueve, en la UAN. En el contexto nacional, Nayarit fue la sexta entidad federativa con menor número de posgrados reconocidos por el PNPC.

El 55.8% de los programas educativos se concentran en el área de las ciencias sociales y humanidades, y cerca del 27.6% en las económico-administrativas, lo que implica que más del 80% se orientan a estas dos áreas del conocimiento. De hecho, el 70% de todos los posgrados están enfocados a administración, educación y derecho. En comparación, se carece de programas de posgrado en ingenierías, existe uno solo en artes y cuatro relacionadas con biología, agropecuarias y pesqueras, pese al potencial del sector agropecuario de la entidad. En el área de la salud se registraron 25 programas, una gran parte de los cuales corresponden a especialidades médicas (Tabla 3).

Tabla 3 Posgrados por área disciplinar y nivel educativo, Nayarit 2014. 

Áreas Especialidades Maestrías Doctorados Total %
Ciencias Biológico Agropecurias y Pesqueras 0 2 2 4 2.2
Ciencias de la Salud 14 10 1 25 13.8
Ciencias Básicas e Ingenierías 0 0 0 0 0.0
Ciencias Sociales y Humanidades 14 61 26 101 55.8
Ciencias Económico Administrativas 15 32 3 50 27.6
Artes 0 1 0 1 0.6
Total 43 106 32 181

Fuente: elaboración propia.

Estos datos se pueden explicar, en parte, debido a los pocos recursos e infraestructura que requiere la impartición de posgrados en áreas como sociales, humanidades, ciencias de la conducta y administración; en tanto que, las ingenierías y tecnologías requieren de infraestructura y equipamiento especial. Asimismo, tal circunstancia puede vincularse al desarrollo que tiene el sector económico de servicios, como se mencionó anteriormente.

Los datos permiten observar que existen coincidencias con el diagnóstico realizado por Comepo (Serna y Pérez, 2012; Serna et al., 2013), en aspectos como el elevado número de programas ofrecido por instituciones privadas, o la concentración de posgrados en las áreas de sociales, humanidades y administrativas. Sin embargo, en comparación con otras regiones del país, en Nayarit no existe una cultura de la evaluación en el posgrado, ya que los esfuerzos por acreditar este nivel educativo provienen sólo de las dos instituciones públicas.

Los programas de posgrado en la Universidad Autónoma de Nayarit

Los estudios de posgrado en la UAN se iniciaron en la década de 1990 con la creación de la especialidad en horticultura y fruticultura tropical. Al revisar los dos últimos planes de desarrollo institucional, 2004-2010 (UAN, 2005) y 2010-2016 (UAN, 2011), se puede observar que en comparación con los niveles de bachillerato y de licenciatura, el posgrado se ha perfilado de manera somera en las políticas de la institución; incluso en el informe del Rector del ciclo 2015-2016 (UAN, 2016) se registran avances importantes en este nivel educativo. Para efectuar el análisis de los programas de posgrado de esta institución, en la investigación me plantee los siguientes ejes: la oferta en este nivel, los programas acreditados, la planta docente con grado académico y membresía en el SNI, y la matrícula.

El número de posgrados se ha mantenido estable en los últimos seis años, ya que si bien se crea nueva oferta, algunos programas se han dado de baja, sobre todo por la escasa demanda. En 2011, la UAN reportó 26 posgrados: dos doctorados, 8 maestrías y 16 especialidades (UAN, 2011); en 2016 la oferta ascendió a 28 programas: 4 doctorados, 11 maestrías y 13 especialidades, de estas últimas, siete corresponden a especialidades médicas, seis en convenio con los Sistemas de Salud de Nayarit y una con el IMSS. Toda la oferta educativa es escolarizada.

Del total, 14 se encuentran en el área de la salud, seis en económico administrativas, cinco en sociales y humanidades, y tres en biológico agropecuarias y pesquerías. Como sucede en el resto de la entidad, la mayor cantidad de posgrados corresponden a las ciencias sociales, humanidades y administrativas, en tanto que no existen programas en ingeniería y arte (Tabla 4).

Tabla 4 Posgrados por área disciplinar, nivel educativo y acreditación, UAN 2016. 

Áreas Especialidades Maestrías Doctorados Acreditados por PNPC
Ciencias Biológico Agropecuarias y Pesqueras 0 1 1 3
Ciencias de la Salud 13 1 0 2
Ciencias Básicas e Ingenierías 0 0 0 0
Ciencias Sociales y Humanidades 0 3 2 3
Ciencias Económico Administraciones 1 5 0 3
Artes 0 0 0 0
Total 14 10 3 11

Fuente: Secretaría de investigación y posgrado, UAN.

En cuanto al reconocimiento de calidad, en el periodo 2010-2016 se promovió institucionalmente la evaluación de los programas por el PNPC, de manera que se pasó de tres posgrados acreditados en 2010, a 11 en 2016 (fig. 1); dos programas están reconocidos por el PNPC en el nivel de reciente creación, cinco en desarrollo y cuatro consolidados, no existen posgrados en el nivel de internacionalización.

Fuente: Secretaría de investigación y posgrado, UNA.

Figura 1 Evolución de los posgrados de la UAN en el PNPC. 

Este incremento se debió, en parte, al aumento de profesores con el perfil apropiado de acuerdo con los parámetros del PNPC. Del 2010 al 2016 aumentó el número de docentes con grado de doctor de 91 a 215; con grado de maestría de 367 a 434, y con membresía en el SNI de 24 a 98. Esto permitió fortalecer al posgrado, aunque las cifras son insuficientes si se considera la cantidad de programas existentes, así como la necesidad de diversificar la oferta en este nivel.

En cuanto a la matrícula, las cifras de la Secretaría de Investigación y Posgrado (SIP) de la UAN muestran que del 2010 al 2015 se ha mantenido en un promedio anual de 504 estudiantes. En el ciclo escolar 2015-2016 la matrícula fue de 507 alumnos; a escala estatal, el Anuario estadístico de la ANUIES (2016) indica que en dicho ciclo la matrícula en posgrado fue de 2,788 estudiantes, lo que implica que la UAN atendió en ese periodo al 18.1% del total en la entidad.

La matrícula se ha elevado notoriamente en los posgrados reconocidos por el PNPC: en 2010 fue de 28 estudiantes, en tanto que en 2016 aumentó a 255 (fig. 2), lo que equivale al 50.2% del total en este nivel en la UAN. El Conacyt otorga becas de manutención a los estudiantes de los posgrados en PNPC, de manera que al aumentar los programas acreditados, se incrementó su número de aspirantes. De acuerdo con la SIP, de 2010 a 2016 el Conacyt otorgó poco más de 100 millones de pesos en becas de manutención a los estudiantes de programas reconocidos por su calidad.

Fuente: Secretaría de investigación y posgrado, UNA.

Figura 2 Evolución de la matrícula en posgrado. 

A la vez que se incrementó la matrícula en posgrados acreditados, disminuyó en los que no cuentan con reconocimiento, sobre todo los del área administrativa. Es posible que esta disminución se deba a que los jóvenes prefieren ingresar a posgrados que cuentan con beca Conacyt, pero también al elevado aumento en la oferta de programas en esta área dentro de otras IES de la entidad.

De acuerdo con los datos expuestos, la UAN ha tratado de impulsar el nivel de posgrado mediante la acreditación de sus programas. Sin embargo, la institución mantiene la tendencia estatal respecto al predominio de programas orientados a la profesionalización y a disciplinas vinculadas con las ciencias sociales y administrativas.

La perspectiva de los egresados de posgrado de la Universidad Autónoma de Nayarit

Esta fase de la investigación tuvo como propósito contar con la opinión de los egresados sobre los estudios de posgrado realizados; para ello consideré cuatro aspectos a analizar: los motivos para estudiar un posgrado, la formación recibida, los beneficios derivados de esta formación y las limitaciones observadas respecto a los estudios de posgrado en la UAN y en Nayarit. Con el fin de ilustrar los resultados, inserto algunos testimonios emitidos por los egresados.

De los 144 egresados que respondieron la encuesta en línea, el 63% son mayores de 30 años, y el 37% se encuentran entre los 25 y 30 años de edad; el 51% son hombres y 49%, mujeres. El 7% son egresados de especialidad, 79% de maestría y 14% de doctorado. Los programas educativos a los que corresponden son: Especialidad en enfermería pediátrica, Especialidad en ortodoncia, Especialidad en odontopediatría, Maestría en educación, Maestría en ciencias biológico agropecuarias, Maestría en ciencias administrativas, Maestría en desarrollo económico local, Maestría en lingüística aplicada, Maestría en ciencias para el desarrollo, sustentabilidad y turismo, Maestría en salud pública, Maestría en derecho, Doctorado en ciencias biológico agropecuarias y Doctorado interinstitucional en derecho.

De acuerdo con la encuesta, el 62% de las respuestas indicaron que el motivo por el cual ingresaron a un posgrado fue para ampliar o profundizar los conocimientos en un área disciplinar específica. Este dato se enriqueció con los testimonios, dado que los egresados señalaron que la formación en licenciatura es insuficiente para obtener un empleo que cubra sus necesidades económicas e intereses profesionales; plantean que el campo laboral en Nayarit es limitado, por lo que a través del posgrado buscaban diversificar sus opciones laborales, «ser más competentes», «superarse», «encontrar un trabajo que les gustara», «estar más preparados para tener mayores oportunidades para competir por un puesto» o «encontrar empleo y mejorar mi calidad de vida»:

Yo estudié la licenciatura en Comunicación y necesitaba un abanico más grande de posibilidades donde yo pudiera laborar, y no quedarme nada más en los medios de comunicación, porque si ahí no funciona, puedo decir que tengo conocimiento y me puedo ir a otro lugar, y eso fue lo que yo busqué en el posgrado (Egresada de la Maestría en desarrollo económico local).

Asimismo señalaron que en la sociedad actual es importante contar con documentos que acrediten los conocimientos que se tienen. Esto implica que la tendencia hacia la evaluación y la acreditación de las políticas federales no solo se aplica a las instituciones, sino que se traslada a los individuos.

Debido a los limitados espacios laborales y a los bajos salarios que existen en la entidad, los programas de posgrado reconocidos por su calidad son atractivos para contar con ingresos económicos a través de los recursos que aporta el Conacyt; si bien en la encuesta sólo dos egresados señalaron que este aspecto era importante, los testimonios muestran su gran relevancia para los aspirantes. Esto se puede corroborar también a través del incremento en la matrícula de los posgrados reconocidos por el PNPC:

Estudié la maestría primeramente por una intención económica, que te daba el beneficio de que adquirieras un apoyo económico que era mayor al que yo percibía. Era trabajador por contrato, burócrata del ISSSTE, trabajador de oficina. [. . .] Al final de cuentas entendí que era una buena oportunidad de superarme académicamente, de tener otras posibilidades, de abrirse puertas (Egresado de la Maestría en desarrollo económico local).

En este contexto, quedan en desventaja los jóvenes que no son aceptados en posgrados de calidad o los que están interesados en programas educativos que carecen de tal reconocimiento, quienes se enfrentan a dos opciones: cubrir de manera personal los gastos vinculados a su formación o desechar sus aspiraciones a un posgrado. Esta situación confirma lo expuesto con anterioridad respecto a la desigualdad de oportunidades que provoca la visión de la educación como un bien de consumo, pues quienes cuentan con recursos económicos suficientes tienen mayor posibilidad de ingresar y concluir un posgrado.

Si bien los apoyos otorgados por el Conacyt son un beneficio que facilita la dedicación exclusiva a la formación académica, también provocan una tendencia que hace de los estudios de posgrado un modo de vida para tener ingresos económicos y postergar la entrada al mercado laboral:

Yo creo que sí, muchos se meten por la beca, porque es: «A ver. . . qué hago. . . no tengo trabajo, pues estudio una maestría, obtengo un papel y aparte me pagan. ¡Qué chido!, pues le entro». Y sales de la maestría y se repite: «no tengo trabajo, pero tengo conocimientos, ahora bueno, pues aplico al doctorado». Es como una forma de evitar ser nini: ni beca, ni trabajo (Egresada de la Maestría en educación).

En las encuestas se encontraron sólo cuatro egresados que señalaron su interés en la investigación científica, como parte de los motivos para ingresar al posgrado. En los grupos de enfoque los egresados indicaron que este interés se crea al estudiar la licenciatura y participar en proyectos y estancias de investigación, pero sobre todo al aplicar los conocimientos a situaciones sociales específicas:

Desde que estaba estudiando la carrera, me llamaba la inquietud por la investigación: yo quería saber qué se hacía en los laboratorios. Yo quería ser químico, pero más relacionada a los alimentos y a la producción, cómo darle valor agregado a la producción de Nayarit, que es un estado muy productor de frutas (Egresada de la Maestría en ciencias biológico agropecuarias).

Sin embargo, son pocos los aspirantes al posgrado que poseen una vocación hacia la investigación; es posible que esto se deba a la educación recibida en los niveles educativos previos, ya que algunos egresados coincidieron en que al salir de la carrera conocían poco sobre investigación o sentían apatía por ella, y señalaron que surge un «salto» o «choque» con el posgrado, por no tener «la cultura de la investigación».

Respecto a la formación recibida en el posgrado, la encuesta quiso conocer el grado de satisfacción de los estudiantes respecto a los siguientes indicadores: planes de estudio, utilidad de los aprendizajes para el desarrollo profesional, perfil y desempeño de los profesores, tutoría, sistemas de evaluación, vinculación entre teoría y práctica, movilidad académica, instalaciones, acervo bibliográfico, servicios administrativos y atención a estudiantes. Esto se realizó con el empleo de una escala con las siguientes opciones: muy insatisfecho, insatisfecho, neutral/indiferente, satisfecho, muy satisfecho y no sé.

Aunque existen variaciones entre los resultados obtenidos en los diferentes programas educativos, en general, se obtuvieron valoraciones satisfactorias o muy satisfactorias. Los indicadores mejor calificados fueron los planes de estudio, las actividades académicas realizadas durante la formación y la utilidad de los aprendizajes para el desarrollo profesional y liderazgo. En contraposición, los egresados señalaron estar insatisfechos con las instalaciones destinadas al posgrado, los recursos y servicios bibliotecarios y los servicios administrativos.

De igual manera a través de los grupos de enfoque y de las entrevistas detecté algunas deficiencias. En particular, los estudiantes reconocen que los docentes cuentan con los conocimientos y la formación académica requerida, pero algunos carecen de métodos pedagógicos; señalaron que en algunos programas es elevada la endogamia, debido a que varios profesores son egresados de la propia Universidad y son pocos los docentes visitantes provenientes de otras instituciones que apoyan la formación en los posgrados de la institución, circunstancia que se agrava si se considera que gran parte de los estudiantes de posgrado cursó la licenciatura en la UAN y tuvieron en ella a los mismos profesores:

Hay una cantidad de maestros que son conocimiento andando, pero no tienen la pedagogía para dar la clase. Me hubiera gustado tener maestros mucho mejores; además, es importante que le abran el espacio a más maestros externos, yo sólo tuve uno. Si voy a tomar un doctorado aquí mismo en la Universidad y voy a tener a los mismos maestros que tuve en la maestría, pues ya conozco su trabajo, su manera de pensar, los autores que maneja; entonces, ¿qué me va a decir en el doctorado? (Egresada de la Maestría en desarrollo económico local).

Es probable que esta situación haya influido para que en la encuesta, de los 144 egresados, el 67% indicara que seleccionaría nuevamente a la UAN para continuar su formación, en tanto que el 33% lo rechazó. Desde la perspectiva de los egresados, uno de los aspectos necesarios para desarrollar y consolidar este nivel educativo es fortalecer los grupos de docentes mediante su capacitación en aspectos pedagógicos, así como con la incorporación de profesores egresados de instituciones educativas distintas a la UAN.

Pese a las deficiencias mencionadas, los egresados identificaron diversos beneficios derivados de los estudios de posgrado, en general, todos coincidieron en que el mayor de ellos fue la adquisición de conocimientos, profundizar en un área disciplinar e incursionar en la investigación científica. A partir del posgrado, los egresados se consideran más competentes y con las herramientas necesarias para ser exitosos en el trabajo, con capacidad para proponer soluciones y desempeñarse en una actividad profesional. Otro de los beneficios más significativos se refiere al ámbito personal: todos mencionaron sentir mayor seguridad, confianza o madurez y superaron sus propios retos.

Para los egresados de posgrados orientados a la investigación, uno de los beneficios fue integrarse a esta actividad de manera profesional ya que consideran que les permite desarrollarse con mayor libertad, sin rutinas ni horarios fijos y generar proyectos de su interés. Reconocen en la investigación mayores posibilidades de independencia, de autonomía y de toma de decisiones. Además, se visualizan con ingresos económicos satisfactorios ya que tienen la opción de ser miembros del SNI y participar en convocatorias para financiar sus proyectos de investigación, es decir, que se han planteado la investigación como proyecto de desarrollo profesional.

Según las declaraciones de estos egresados, otro factor favorable es que los hace más sensibles a las necesidades de los demás debido a la vinculación que se genera con los grupos sociales a partir de los proyectos de investigación; dicha vinculación se convierte en un incentivo para trabajar y aplicar los conocimientos en la solución de problemas específicos:

Gracias al posgrado y a los proyectos que desarrollamos pudimos ver el impacto que tienen en la sociedad. Los que hemos trabajado en proyectos donde se incluyen poblaciones humanas, el impacto que han tenido esas investigaciones, pues sí se ve en estas poblaciones y eso te motiva como estudiante (Egresada del Doctorado en ciencias biológico agropecuarias).

En términos del desarrollo personal, académico y profesional alcanzado, de acuerdo con los resultados de la encuesta, sólo el 18% mejoró su posición laboral, el 15% incrementó sus ingresos económicos y el 5% ingresó al mercado de trabajo; para el 62% restante, los estudios de posgrados no repercutieron en sus condiciones laborales y económicas. Lo anterior implica que el posgrado no garantiza por sí mismo una mejora en dichas áreas, sino que los conocimientos y habilidades adquiridos quedan como un acervo académico y cultural que puede aplicarse cuando el contexto lo permita.

De acuerdo con los testimonios, las empresas no contratan maestros o doctores por el costo económico que puedan representar. Además, con frecuencia, los egresados de posgrado son considerados como una competencia o amenaza laboral por quienes ocupan cargos directivos y carecen de un grado académico de este nivel. Ante ello, el posgrado llega a representar para algunos egresados una limitante en lugar de una ganancia y, en consecuencia, cuestionan los beneficios de invertir tiempo, dinero y esfuerzo en sus estudios. Es posible que esta percepción no contemple elementos del mercado laboral que intervienen en esta situación, sin embargo, es la opinión de algunos egresados que no logran incorporarse a un puesto de trabajo deseado:

Cuando sales del posgrado te das cuenta que esa creencia, la de conseguir un mejor empleo, no aplica si no estás en una institución pública, si vas a lo privado de nada te sirve que tengas un papelito. Cuando yo salgo de la maestría, empecé a llevar curriculum a diferentes instituciones, y a veces lo que más pesaba era si sabía inglés o no, en lugar de si tenía una maestría. Y sí, te llegas a cuestionar para qué estudias un posgrado, dónde está el beneficio para los que estudiamos una maestría (Egresada de la Maestría en educación).

Gran parte de estas limitantes se relaciona con el contexto estatal. Como expuse previamente, Nayarit es uno de los estados con menor desarrollo económico, empresarial y en ciencia y tecnología, lo cual trae consecuencias desfavorables para el desarrollo profesional y laboral de los egresados de posgrado:

Es la condición en que vive el estado, somos uno de los estados más pequeños en todos los aspectos y, entonces, es muy complicado que se valore ese tipo de preparación. Si nos vamos a Guadalajara la competencia es distinta, son una infinidad de empresas, una infinidad de gente solicitando el mismo puesto, y es ahí donde se hace realmente una selección minuciosa del personal, ahí es donde pesa el hecho de tener o no un posgrado. En Guadalajara hay infinidad de posgrados, pero es por la cuestión de que en las empresas les piden la actualización constante, y estamos hablando de grandes empresas, que no tenemos en el estado (Egresada de la Maestría en desarrollo económico local).

El contexto se torna más desfavorable en los egresados formados para investigación científica, los espacios laborales están acotados a instituciones educativas, dependencias gubernamentales y, en menor número, empresas locales. Esto genera que algunos egresados busquen alternativas en otras partes del país o el extranjero:

En el estado no hay una cultura de la investigación, no hay una cultura de hacerla ni de valorarla, porque una persona se puede llevar muchos años haciendo una investigación, pero aquí ¿quién te paga por hacer investigación?, a menos que trabajes en la Universidad o en Cocyten, que tengas tus herramientas para bajar fondos, que construyas tus cuerpos académicos; no es fácil que te abran las puertas (Egresada de la Maestría en educación).

El poco desarrollo científico en la entidad provoca también un desconocimiento social del papel que juega el posgrado y la investigación en la solución de los problemas estatales, así como de las labores que realiza un investigador. De acuerdo con las declaraciones, algunas personas consideran la formación en posgrado como tiempo perdido, que debería utilizarse de mejor manera realizando una actividad laboral; para otras, en cambio, es algo especial que sólo pueden alcanzar personas con mayor inteligencia.

La opinión de los egresados permite ver con mayor claridad los resultados que derivan de la formación en posgrado; los éxitos que logran no se pueden asignar solamente a la capacidad y a la disposición personal, sino que también influyen la formación recibida previamente, las oportunidades de desarrollo académico que ofrece la universidad, así como las características del contexto estatal y nacional.

Conclusiones

De acuerdo con los resultados de la investigación, el avance más palpable en el nivel de posgrado en Nayarit está en el aumento del número de programas educativos que se ofrecen, lo cual ha permitido dar mayores oportunidades de formación a los jóvenes. Sin embargo, esto es relativo si se consideran aspectos como la centralización geográfica de la oferta educativa en la capital del estado, la escasa acreditación del posgrado y el predominio de programas profesionalizantes y con orientación hacia las ciencias sociales, humanidades y administrativas, pese a que el sector estratégico más importante para la entidad sea la agroindustria.

En este contexto, la UAN juega un papel relevante en la formación de los jóvenes como profesionistas de alto nivel por la diversidad en su oferta de posgrados, por el porcentaje de programas reconocidos en el PNPC y por la posibilidad que tienen los estudiantes de estos programas para contar con becas y realizar sus estudios.

De manera general se puede observar que la institución ha realizado esfuerzos por mejorar este nivel educativo. Los testimonios de sus egresados exponen más aciertos que deficiencias en los indicadores considerados en la investigación, pero también plantean carencias en aspectos básicos como son la infraestructura y las áreas de servicios, además de señalar fallas pedagógicas en las plantas académicas.

Habría que considerar que existen factores contextuales que reducen el impulso del posgrado en la UAN y en el estado como la insuficiente participación de la iniciativa privada en los procesos de innovación, el escaso número de centros de investigación, así como el exiguo número de proyectos y profesionistas dedicados a la generación de nuevos conocimientos. Esta situación acota las posibilidades que tienen los jóvenes para ingresar a un posgrado -elegir su formación y su trayectoria académicas- y los espacios de inserción para egresados.

Además, la formación de recursos humanos en posgrado depende en gran medida de los apoyos a través de becas y de financiamiento, sin embargo, el predominio de las instituciones privadas en la oferta educativa y el reducido número de programas acreditados por el PNPC provocan que los costos se trasladen en gran parte a los estudiantes. Lo anterior aunado a los índices de pobreza en el estado hacen que la matrícula de posgrado sea reducida a pesar del incremento del número de programas educativos.

En estas condiciones, la formación y el desarrollo profesional de los jóvenes dependen significativamente del interés y de los esfuerzos individuales. Esto confirma lo señalado por Ibarra (2012), que no se comprende que la educación superior y la ciencia afectan al conjunto social, lo que desborda al ámbito individual y al beneficio particular: «Es precisamente esta condición la que le otorga al conocimiento, como bien público, su carácter estratégico para impulsar el desarrollo» (Ibarra, 2012: 87).

Agradecimientos

Agradezco a la Secretaría de Investigación y Posgrado de la Universidad Autónoma de Nayarit, las facilidades dadas para la realización de esta investigación.

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Recibido: 23 de Agosto de 2016; Aprobado: 02 de Junio de 2017

*Correo electrónico: americabr01@gmail.com

Conflicto de intereses La autora declara no tener ningún conflicto de intereses.

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