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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.40 no.157 México ene./mar. 2011

 

Investigaciones

 

Relación entre hábitos lectores, el uso de la biblioteca y el rendimiento académico en una muestra de estudiantes de psicología

 

Julio Cesar Galicia Gaona* y Erwin Rogelio Villuendas González**

 

* Licenciatura en Psicología egresado de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Correo e: ygojuu@hotmail.com

** Maestría en Neuropsicología, profesor investigador de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Correo e: erwinvilluendas@hotmail.com

 

Ingreso: 21/06/10
Aprobado: 17/12/10

 

Resumen

El presente estudio investigó la relación entre los hábitos lectores, el uso de la biblioteca universitaria y el rendimiento académico de estudiantes de psicología por medio de una encuesta–instrumento con respuestas tipo Likert. Es un estudio de tipo observacional–transversal con una muestra aleatoria y estratificada de 321 estudiantes de psicología. Se encontraron correlaciones estadísticamente significativas del rendimiento académico sólo con algunos componentes del hábito lector, como la actitud frente a la lectura (ρ =.413; p<.001) y con la frecuencia que reporta la persona acerca de las estrategias que utiliza para buscar información en la biblioteca (ρ =.239; p<.001), entre otros.

Palabras clave: Hábito lector, Biblioteca universitaria, Rendimiento académico.

 

Abstract

This paper aims to describe the relationship between reading habits, use of the university library and the academic performance of psychology students by means of a survey–type instrument with Likert–type responses. It is an observational study with a cross–sectional stratified random sample of 321 psychology students. Academic performance showed statistically significant correlations with some components of reading habits, such as attitudes toward reading (ρ =.413; p<.001) and with the frequency reported by the person about strategies used to find information in the library (ρ =.239; p<.001), among others.

Key words: Reading habit, University library, Academic performance.

 

Introducción

Una cantidad importante de estudios han mostrado el efecto de los hábitos lectores y el uso de la biblioteca universitaria sobre el rendimiento académico. Raúl Arias Lovillo, rector de la Universidad Veracruzana, ha resaltado la importancia de la lectura como medio para fomentar las mentes críticas, reconociendo que los estudiantes universitarios no sólo deben formarse en el ámbito profesional, sino como seres pensantes y reflexivos (Rodríguez, 2007).

La lectura es un proceso indivisible y global (Solé, 2006: 19), y estratégico (Carlino, 2006: 68). Muchos autores coinciden en que la lectura es un instrumento indispensable para la transmisión del conocimiento (Forero, 2005: 94; González, 2004; Lerner, 2004: 126). En este sentido, el hábito lector es un recurso académico que incrementa las habilidades en las estrategias de lectura (Murillo et al., 2003: 15; Mendoza, 1998: 170). En México, los estudios reportan que las personas leen más en la escuela que en otros contextos (e.g. SEP, 2008: 8).

El Censo Nacional de 2005 en nuestro país encontró los siguientes datos: el 12% de la población entre 6 y 14 años no sabe leer ni escribir; es decir, 7 de cada 10 hombres y 10 de cada 100 mujeres de 15 años o más, no leen ni escriben (INEGI, 2005). Los estados en donde se encuentra mayor porcentaje de población alfabetizada mayor de 15 años, son el Distrito Federal. (97.09%), Nuevo León (96.68%), Baja California (96.47%), Coahuila (96.13%) y Baja California Sur (95.79%); aquellos con menores porcentajes de población alfabetizada mayor de 15 años son Chiapas (77.06%), Guerrero (78.43%), Oaxaca (78.51%), Hidalgo (85.08%) y Veracruz (85.13%) (CONACULTA, 2OO3).

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Lectura en México se obtuvo la siguiente información que describe la situación de la lectura en la nación: los niveles más altos de lectura de libros se dan entre jóvenes de 18 a 22 años y 12 a 17 años con 69% y 66.6% respectivamente; la lectura de libros para escuela está fuertemente asociada a la edad; el grupo de 12–17 años tiene los niveles más altos de lectura diaria 49.7%, y el porcentaje disminuye conforme la edad aumenta; la lectura más frecuente es de libros escolares con un 30.8%; por último, el 56.4% de los mexicanos lee libros, el 42.0% periódicos, un 39.9% revistas y el 12.2 % historietas (CONACULTA, 2006).

Esta situación de lectura en la comunidad estudiantil mexicana (secundaria, preparatoria y universidad) se encuentra con debilidades o con déficit importantes tanto regionales como mundiales (OCDE, 2002: 21; UJAT, 1996: 47). El presidente de México incluso ha reconocido el abandono de la lectura en la sociedad mexicana pese a esfuerzos en el sentido de mejorar la red de bibliotecas públicas, incrementar el número de bibliotecas de aula (Aviles, Mateos y Jiménez, 2009: 4). En México, la mayoría de los estudiantes universitarios carecen de capacidades básicas de lectura necesarias para mejorar la calidad de sus aprendizajes académico–culturales (Ortega, 2007: 88; Gutiérrez y Montes de Oca, 2004: 12); en consecuencia, el sistema educativo nacional considera necesario mejorar las capacidades lectoras de los niños y jóvenes mexicanos en la escuela, para que el acto de leer no se limite al contexto del aprendizaje escolar (SEP, 2008: 8). Estos patrones en cuanto a la lectura deben no obstante ser valorados en perspectiva: se está dando una transformación en los medios en los que se basa la lectura para incorporar a las nuevas tecnologías. Para Roxana Morduchowicz, directora de Educación y Medios del Ministerio de Educación en Argentina, el que los jóvenes lean menos libros no implica necesariamente que lean menos (Montaño Garfias, 2010: 5). Una alternativa para el libro tradicional es el uso de las tecnologías de información y comunicación que permiten tener a la mano una cantidad importante de información escrita por costos relativamente bajos. Su portabilidad representa una ventaja que puede ser aprovechada, por ejemplo en los tiempos de desplazamiento en las ciudades (Herrera–Batista, 2009: 1).

De acuerdo con diversos autores, los indicadores para conocer la presencia de los hábitos lectores son: la cantidad de lectura, o número de libros leídos en un espacio temporal dado, habitualmente año o semestre (e.g. Katsikas y Leontsini, 1996); el tiempo de lectura o número de horas dedicadas a la lectura por placer en una unidad temporal determinada, habitualmente una semana (Anderson, Wilson y Fielding, 1988: 287); y la frecuencia de asistencia a la biblioteca y actitud a la lectura, como variables relacionadas al hábito de lectura (Gilardoni, 2006: 26; Murillo et al., 2003: 37). En un estudio posterior (Mar, Oatley, Hirsh, De la Paz y Peterson, 2006: 1) que examinó los hábitos de estudios, se menciona que el tema en sí es difícil de evaluar considerando el de deseabilidad social, ya que la lectura se vincula a la idea de inteligencia y sofisticación. Este pensamiento puede sobreestimar la autopercepción acerca de cuánto se lee.

El desarrollo del hábito lector es un proceso de socialización determinado por el aprendizaje que se realiza en distintos contextos (familiar y escolar) (Larrañaga y Yubero, 2005: 43). En el contexto escolar, el fomento por la lectura no sólo depende de la destreza del conocimiento, sino también de que el estudiante quiera leer (valores y actitudes) (Colomina, 2004: 48). La biblioteca universitaria es un recurso que promueve en cierta medida el fomento por la lectura. En un análisis reciente publicado en 2008, Orera (2008: 24) indicó que, un objetivo y función de una biblioteca es difundir a la sociedad sus contenidos bibliográficos. Por lo tanto, la biblioteca como organización que aprende está determinada a implementar nuevas estrategias y formas de consultar información (Sánchez, 2004: 100). Esto conlleva a que los alumnos aprendan una nueva competencia literaria. Esta habilidad se adquiere con el hábito lector, la cual permite mayor integración y contextualización pragmática (los reconocimientos, evocaciones, referencias, sensaciones y asociaciones) que en un texto concreto es capaz de desarrollar el lector (Mendoza, 1998: 170).

En relación a los comportamientos sobre la procedencia de libros leídos, el uso de la biblioteca puede relacionarse con el hábito lector del estudiante (Murillo et al., 2003: 37). Para identificar la frecuencia de asistencia y uso de los recursos bibliográficos es necesario evaluar los servicios bibliotecarios (Escalona, 2004: 13); esto se recomienda conocer por el "nivel de efectividad", el cual consiste en saber en qué medida un servicio satisface las demandas de sus usuarios (Lancaster y Joncich, 1983: 1). En la actualidad se sabe que los niveles altos del rendimiento académico dependen de múltiples factores familiares, institucionales e individuales. Los factores institucionales enmarcan la formación profesional del docente (Arenas y Fernández, 2009; 15); los métodos de la enseñanza y los principios del desarrollo de una estrategia de enseñanza (Stenhouse, 2003: 53); así como la infraestructura del plantel (Flórez, 2005). Respecto a los factores individuales, los hallazgos de Almeida, Guisande, Primi y Lemos (2008: 57) concluyen que el nivel del coeficiente intelectual es una variable que influye en el rendimiento académico.

En el presente estudio se investigó la relación entre los hábitos lectores, el uso de la biblioteca universitaria y el rendimiento académico de los estudiantes de psicología. Se modificó, probó y aplicó una encuesta–instrumento con respuestas tipo Likert para conocer la autopercepción del hábito lector, los patrones de uso de la biblioteca universitaria y el rendimiento académico (calificaciones del semestre) de estudiantes de psicología. A partir de los datos anteriores, podemos predecir que los estudiantes con hábitos lectores más desarrollados y con una mayor asistencia a la biblioteca universitaria tendrán un mayor rendimiento académico. Un análisis de las respuestas al cuestionario permitió establecer correlaciones más finas entre los componentes de los hábitos lectores, el uso de la biblioteca y el rendimiento académico.

 

Método

Se trata de un estudio prospectivo–transversal, que pretende conocer por medio de una escala con respuestas tipo Likert si existe o no relación entre el hábito lector, biblioteca universitaria y el rendimiento académico de los estudiantes, así como el grado de relación que existe entre estas variables.

Descripción de las variables

Indicadores del hábito lector

Actitud frente a la lectura: es la razón que reporta la persona sobre la actitud conductual y la actitud cognitivo–afectiva frente a la lectura. Se considera a partir de la suma de la respuesta a las preguntas ¿Cuánto lees en los días hábiles, los fines de semana, y en vacaciones? (nunca=0; muy poco=1; algo=2; bastante=3; mucho=4) y del grado de acuerdo o desacuerdo reportado por la persona con las afirmaciones "me gusta leer" y "me gustaría leer más".

Frecuencia de lectura: es la frecuencia con que la persona reporta leer libros en su tiempo libre. Se considera a partir de la frecuencia reportada en la pregunta 5 del cuestionario.

Libros leídos: es el número de libros que la persona reporta haber leído en los últimos tres meses. Se considera a partir de la cantidad reportada en la pregunta 6 del cuestionario.

Tiempo dedicado a lecturas académicas: es el tiempo que la persona reporta dedicar a la lectura de libros relacionados con las asignaturas de la carrera. Se considera a partir del tiempo reportado como dedicado a "Libros para clase" en la pregunta 9 del cuestionario.

Tiempo dedicado a lecturas no académicas: es el tiempo que la persona reporta dedicar a la lectura de libros que no están directamente relacionados con las asignaturas de la carrera. Se considera a partir del tiempo reportado como dedicado a "Libros que no son para clase" en la pregunta 9 del cuestionario.

Motivación del entorno familiar: es la frecuencia que reporta la persona sobre la compra de libros, recomendación de libros y el interés por la lectura en el entorno familiar. Se considera a partir de la suma de la frecuencia reportada en los reactivos de la pregunta 2 del cuestionario (nunca=o; casi nunca=i; algunas veces=2; frecuentemente=3; muy frecuentemente=4).

Motivación del entorno académico: es la frecuencia del profesor que el alumno reporta sobre el empleo de actividades que fomentan el contacto con referentes literarios de psicología. Se considera a partir de la suma de la frecuencia reportada en los reactivos de la pregunta 11 del cuestionario (nunca=o; casi nunca=i; algunas veces=2; frecuentemente=3; muy frecuentemente=4).

Indicadores de la biblioteca universitaria

Asistencia a la biblioteca: es la frecuencia con la que la persona reporta asistir a la biblioteca de la Facultad de Psicología. Se considera a partir de la frecuencia reportada en la pregunta 12 del cuestionario.

Técnicas para la recuperación de la información: es la frecuencia que reporta la persona acerca de las estrategias que usa para encontrar el material literario en la biblioteca escolar. Se considera a partir de la suma de la frecuencia que reporta la persona en los reactivos de la pregunta 14 del cuestionario (nunca=0; algunas veces=1; frecuentemente=2; muy frecuentemente=3).

Logro en la búsqueda de información: es la frecuencia que reporta la persona acertar en la localización de la información que necesita. Se considera a partir de la frecuencia que reporta la persona en la pregunta 17 del cuestionario (nunca=0; casi nunca=1; algunas veces=2; casi siempre=3; siempre=4).

Indicadores del rendimiento académico

índice del rendimiento académico: es el porcentaje del rendimiento demostrado por el alumno en el semestre del ciclo escolar 2006/2007. Se considera a partir del índice de rendimiento obtenido con la siguiente fórmula:

Donde: Promedio materias = El promedio de las materias por semestre o en el periodo a evaluar; Tipos de examen = El valor correspondiente al tipo de examen en que realizó con fines de aprobar cada materia, debe haber tantos valores como materias en el periodo de evaluación; Ordinario o Final = 3, Extraordinario = 2 y de Regularización = 1; Nmaterias = Número de materias en el periodo de evaluación; Calificación max = Calificación máxima que es posible obtener en cada materia del periodo a evaluar.

Participantes

Se tomó una muestra probabilística estratificada de 321 alumnos, 257 mujeres y 64 hombres. Con una edad entre 18 y 30 años de los 2°, 4°, 6° y 8° semestres que cursaron en el periodo 2007–2008 de la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH). Para lograr tal objetivo se seleccionó aleatoriamente a diez alumnos regulares (sin adeudar materias de semestres anteriores) de cada sección de 2°, 4°, 6° y 8° semestres.

Procedimiento

Las encuestas se aplicaron en horario de clases pasando a cada sección de los semestres 2°, 4°, 6° y 8° de la Facultad de Psicología. Se pidieron 15 minutos al profesor en turno para la aplicación de la encuesta; primero se mencionó el motivo, objetivo y procedimiento de aplicación, a continuación se hizo un conteo para seleccionar a los alumnos que contestarían la encuesta y después de entregárselas se dieron las instrucciones para responder, como cuarto paso se concedieron 10 minutos a los alumnos para contestarla, al término de los cuales se recogió la encuesta y, por último, se agradeció la participación y colaboración a los alumnos y maestro.

 

Resultados

Respecto al historial sobre hábitos lectores, el 41% reportó que nunca o casi nunca le leían libros cuando tenía menor edad, en tanto sólo el 20.6% reportó que lo hacían entre frecuentemente y muy frecuentemente. En el ítem "¿te preguntaban por lo que leías?", el 51% reportó que esto ocurría entre nunca y casi nunca, en tanto el 25% respondió entre frecuentemente y muy frecuentemente.

En torno a los temas preferidos para la lectura, el 18% de los participantes respondió leer mucho Superación Personal. En frecuencia le siguen los temas de Literatura Clásica, Música, Ciencia y Tecnología, Poesía y Biografías o Autobiografías con un 8.8%, 7.9%, 7.8%, 7.6% y 6.8% respectivamente. En otras palabras el tema de Superación Personal estuvo tres desviaciones estándar por arriba de la media del número de personas que leen mucho algún tema determinado.

Solamente el 11% de los encuestados manifestó leer todos los días libros en su tiempo libre, en tanto que el 48% confesó hacerlo sólo una vez al mes (figura 1). Haciendo una comparación, los alumnos de 8° semestre reportan que el 16.7% lee todos los días libros en su tiempo libre en contraste con los alumnos de 2° semestre de los cuales sólo el 9% admitió hacerlo.

Respecto a los criterios para la selección de material de lectura, el 58% respondió que casi siempre o siempre lo hace en función de la recomendación de sus profesores. En frecuencia, le siguieron la recomendación de amistades 32% y el sentirse atraídos por el autor o la autora 32%.

El 75.4% de los encuestados reportó dedicar de una a cinco horas a la semana para leer libros para clase, y sólo el 24.7% lo hace de 7 a 11 horas. En tanto sólo el 48%, el 12% y el 20% declararon dedicar 3 horas o más para leer libros que no son para clase, periódicos y revistas, respectivamente. Comparando a los alumnos de 8° semestre el 29% reportó dedicar de 7 a 11 horas a la semana leer libros para clase, en tanto sólo el 17.9% de los alumnos de semestre manifestó dedicar el mismo tiempo de lectura en libros para clase.

La media de libros leídos en los últimos tres meses por los estudiantes es de 1.97 libros. Aun y cuando el 88.1% de los alumnos reportaron ahora leer más o mucho más que cuando entraron a la carrera, sólo el 34.6% de los alumnos lee dicha cantidad de libros.

Respecto a la frecuencia de la motivación del entorno familiar sobre la lectura, el 39% reportó que frecuentemente o muy frecuentemente en su casa se compran libros, y el 51.7% manifestó que frecuentemente o muy frecuentemente en su casa le recomiendan libros. Sin embargo, sólo el 25.5% reportó que frecuentemente o muy frecuentemente en su casa se interesan por lo que leen, en tanto sólo el 32% manifestó que frecuentemente y muy frecuentemente en su casa se habla o discute de libros.

La frecuencia de la motivación del entorno académico sobre la lectura (como recomendar el uso de la biblioteca, fomentar el intercambio de libros, comentar lecturas realizadas, organizar debates sobre libros, realizar presentaciones sobre temas, comentar artículos de revistas científicas), el 39% de los encuestados manifestó que estas actividades nunca o casi nunca tienen lugar, en tanto sólo el 29% reportó que ocurren entre frecuentemente y muy frecuentemente. El 43.3% de la muestra reportó asistir a la biblioteca una o dos veces por semana (figura 2). Sin embargo, el 12.2% de los alumnos de 8° semestre reportó asistir a la biblioteca casi todos los días a diferencia de los alumnos del semestre de los cuales sólo el 6.4% manifestó hacerlo.

En una comparación sobre el uso de servicios y colecciones (figura 3), los estudiantes de semestre manifestaron el 55.1% usar casi siempre o siempre el préstamo en sala, en tanto los alumnos de 8° semestre lo hacen el 64.2%. Un aumento análogo se presenta con otros servicios y colecciones.

Un caso contrario, sucede con el uso del fotocopiado y el uso de los servicios de información en línea. En tanto, los alumnos del 2° semestre reportaron usar casi siempre o siempre el fotocopiado 44.9% y los servicios de información en línea 25%, los alumnos de 8° semestre lo hacen 33.3% y 13.3% respectivamente. En relación con las técnicas para la recuperación de la información, los alumnos reportan que las estrategias usadas frecuentemente y muy frecuentemente son consultar directamente en los estantes con el 57.6% seguida de recurrir al apoyo bibliotecario con un 56.7%. Sin embargo, el 28.2% de los alumnos de 2° semestre reporta frecuentemente y muy frecuentemente consultar el catálogo electrónico en tanto los alumnos de 8° semestre reportan sólo el 17.8%. Además, el 42.3% de los alumnos de 2° semestre reporta frecuentemente y muy frecuentemente consultar directamente en los estantes a diferencia de los alumnos de 8° semestre que reportan el 55.7%.

Acerca del logro en la búsqueda de la información el 58.3% de los alumnos reportaron que cuando usan la biblioteca casi siempre o siempre encuentran lo que necesitan. En una comparación, el 59% de los alumnos del 2° semestre reportaron que, cuando usan la biblioteca casi siempre o siempre encuentran lo que necesitan a diferencia de los alumnos de 8° semestre que sólo reportaron el 47.7%. A pesar de esto, el 60% de los alumnos de 8° semestre reportó estar satisfecho con la biblioteca, similar a lo reportado por los alumnos del 2° semestre con un 61 %. La media del índice del rendimiento académico reportado por los alumnos de la Facultad de Psicología es de 7.98. Sin embargo, el 49.9% de los alumnos de semestre reportan un promedio de 8 o más, en contraste con el 68.8% de los alumnos del 8° semestre.

Como lo demostró la Correlación de Spearman de dos colas, la actitud frente a la lectura tiene una correlación estadísticamente significativa con historial sobre hábitos lectores (ρ =.290; p<.001) y con la motivación del entorno familiar sobre la lectura (ρ =.375; p<.001). El rendimiento académico tiene una correlación positiva (tabla 1) con la actitud frente a la lectura (ρ =.413; p<.001), con la frecuencia que reporta la persona acerca de las estrategias que utiliza para buscar información en la biblioteca (ρ =.239; p<.001), con la frecuencia en que las personas encuentran lo que buscan en la biblioteca (ρ =.156; p<.001) y con la frecuencia que las personas reportan asistir a la biblioteca (ρ =.129; p<.005).

La frecuencia que las personas reportan asistir a la biblioteca correlaciona positivamente con la motivación del entorno académico sobre la lectura (ρ =.190; p<.001), con las estrategias que usan para encontrar el material literario en la biblioteca escolar (ρ =.271; p<.001), y con la frecuencia en que las personas reportan encontrar lo que buscan en la biblioteca (ρ =.181; p<.001) (tabla 2).

A través de una comparación de los semestres 2° y 8° las correlaciones positivas con el rendimiento académico fueron las siguientes (tabla 3): la actitud frente la lectura de semestre (ρ =.320; p<.001), en tanto los de 8° semestre presentan un aumento en la correlación (ρ =.405; p<.001); esto se presenta también con el tiempo dedicado a lecturas académicas de semestre (ρ =.241; p<.005), a diferencia de 8° semestre (ρ =.413; p<.001). Sin embargo, con la frecuencia en que las personas reportan encontrar lo que buscan en la biblioteca no existe una correlación estadísticamente significativa en los alumnos de 8° semestre (ρ =.089), en contraste con los alumnos de 2° semestre (ρ =.341; p<.001).

 

Discusión

Los resultados obtenidos sobre los hábitos lectores han permitido conocer mejor las relaciones con el rendimiento académico de los estudiantes de psicología. Los factores del hábito lector relacionados con el rendimiento académico son la actitud que tiene el estudiante ante la lectura y la frecuencia con que el alumno asiste a la biblioteca. Aun cuando esta relación es de efecto mediano y pequeño respectivamente. En un estudio similar realizado por Molina (2005: 6), se concluyó que existe una estrecha relación entre el rendimiento académico del alumno y la afición a la lectura, valorada a partir de hábitos lectores.

A su vez, la información sobre los patrones de uso de la biblioteca permitió encontrar factores estadísticamente significativos de efecto pequeño relacionados con el rendimiento académico de los estudiantes de psicología. Los factores que se relacionan son las habilidades que el alumno tiene para buscar la información que necesita en la biblioteca y el logro que los estudiantes tienen al momento de buscar el material literario en la biblioteca. En un estudio publicado en 2003 por Díaz y Gámez, de la Universidad de La Laguna España, respecto a la preferencia del género literario, se encontró que los temas considerados con mayor efecto en el desempeño académico del estudiante fueron reportados con menor frecuencia de lectura. En este estudio, el tema de Superación Personal es el de mayor frecuencia a pesar de que el nivel del discurso en esta área dista mucho de ser el ideal en cuanto a aportaciones para la formación de psicólogos. Por lo tanto, los alumnos de psicología con mucha frecuencia leen temas que no son idóneos para su preparación profesional.

En otro estudio realizado sobre la población española, el Ministerio de Cultura de España (2008: 27), encontró que dentro de la categoría de "6 horas o más", el porcentaje de lectura de libros semanal es mayor cuanto más elevado es el nivel de preparación. Por lo tanto, en este estudio menos de la mitad de los participantes es un "lector frecuente". El resto de la población se encuentra por debajo del nivel requerido para leer los textos que se incluyen en el currículo (Mercado, Suárez, Ramírez, Korty Zendejas, 1976). En 2006, la Encuesta Nacional de Lectura en México realizada por CONACULTA (2006: 115), reportó que el promedio de libros leídos al año por los mexicanos con educación universitaria es de 5.1. En contraste, en la presente encuesta este promedio es superior por 2.7 libros. La mayoría de los alumnos perciben que leen mucho durante la carrera, pero este fenómeno no se puede considerar muy favorable porque sólo un tercio de los participantes reportó este promedio de libros leídos al año.

Moreno (2001) encontró que existe una estrecha relación entre el estímulo de los padres a la lectura de libros que no fueran de la escuela, así como el regalo de libros por parte de padres y familiares con el gusto por la lectura. En este estudio se afirma algo similar: la actitud que del alumno hacia la lectura tiene relación con el historial sobre los hábitos lectores y con la motivación del entorno familiar sobre la lectura; es decir, el acto de leer y el gusto por la lectura guardan una relación con el estímulo familiar que los alumnos tuvieron cuando tenían menor edad, así como también con el interés que actualmente tiene la familia sobre la lectura que el alumno lleva a cabo.

El ámbito familiar constituye un modelo válido para desarrollar actividades de animación por la lectura (Moreno, 2001). Para este autor, los hijos se pueden confundir cuando la familia sólo ánima a leer para sobresalir en el curso académico y los hijos vinculan la lectura como conducta propia de los deberes escolares. En este estudio se encontró que la motivación familiar sobre la lectura otorgada a la mayoría de los alumnos es parcial, debido a que alrededor de la mitad de los encuestados reportó que se compran y recomiendan libros en su casa, pero sólo un tercio reportó que en su casa se interesan por lo que leen y por discutir o hablar sobre libros.

Los estímulos sobre la lectura que el alumno recibe por parte de sus profesores mantienen una relación con el uso de la biblioteca universitaria. Sin embargo, la relación persiste sólo en un tercio de la muestra, lo cual no es muy favorable para esta población universitaria. De acuerdo con la misión de la Biblioteca de la Facultad de Psicología (BFP) de satisfacer las necesidades de información bibliográfica de sus estudiantes, la satisfacción de los alumnos con la biblioteca universitaria es insuficiente. Por lo tanto, el fenómeno anterior es un factor causante de inasistencia por algunos alumnos a la biblioteca de la Facultad de Psicología. Dentro de los patrones sobre el uso de la biblioteca, los alumnos de 8° semestre aun cuando emplean con mayor frecuencia estrategias para buscar información, utilizan con mayor frecuencia la bibliografía básica y especializada, usan más los servicios de préstamo en sala y a domicilio, y por lo tanto asisten más a la BFP, éstos tienen menor éxito para encontrar el material literario en esta biblioteca que los alumnos de semestre. Debido a que en nuestro instrumento de medición no se preguntó la razón por la cual no se encontraba el material literario, sólo se puede sugerir que el acervo básico y especializado de la BFP es insuficiente para las necesidades curriculares de niveles avanzados.

 

Conclusiones

El presente estudio sólo describe la relación de las variables sin modificar ninguna de ellas, posible razón para que las correlaciones se reporten bajas (Pardo y San Martín, 2001: 22). Sin embargo, esto no significa que no exista una relación entre las variables, si bien es cierto que las interacciones entre las variables no se pueden generalizar debido a que los resultados podrían variar según el instrumento de medición, la población estudiada y sus contextos.

En cantidad y frecuencia los alumnos de la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo leen más que la norma de los estudiantes universitarios de la población mexicana. Aun cuando este factor es relevante para un estudio de tipo descriptivo, a nivel explicativo se conoce que el objetivo de la institución no intenta el consumo de libros, sino intenta desarrollar el gusto por la lectura en diversos tipos y niveles de dificultad para mejorar la calidad en su rendimiento académico, en su acervo cultural y su posterior desarrollo sociolaboral.

La Biblioteca de la Facultad de Psicología cumple parcialmente con la generación de estudiantes analíticos, críticos y autorregulados del conocimiento. En un mundo globalizado, la reorganización de la biblioteca debe adoptar tanto tecnología como pautas socioculturales, con el objetivo de fomentar las capacidades lectoras en el transcurso de la vida del universitario. Esta integración facilita tanto el desarrollo educativo (rendimiento académico), profesional y cultural de un individuo, como el progreso en los programas educativos y de las naciones.

 

Sugerencias

Para un futuro estudio sobre el presente tema se sugiere el siguiente esquema. Diseñar una estudio tipo experimental, en el cual existan dos grupos (control y experimental); con el experimental se puede implementar un curso o taller para fomentar la lectura y el uso de la biblioteca universitaria. Esto con la finalidad de conocer el fenómeno causa–efecto de los hábitos lectores y el uso de la biblioteca sobre el rendimiento académico. A su vez, el análisis de los datos permitirá un nivel de indagación de tipo explicativo, el cual permite establecer relaciones de tipo causal entre eventos (e.g. Pardo y San Martín, 2001: 22).

En relación al instrumento de medición se sugiere lo siguiente. En el género o temas de preferencia lectora Stanovich y West (1989: 402) proponen el uso del Author Recognition Test, prueba en la que el sujeto debe marcar en una lista de nombres aquéllos que identifique como escritores. Si bien no es una medida de qué tanto lee el sujeto, sí se considera un índice de la exposición que se tiene a la literatura (A considerar para una futura evaluación: primero se pregunta qué tanto leen y después se les aplica la versión en castellano del ART). Respecto a las consideraciones de importancia de leer se sugiere hacer preguntas relacionadas directamente con el rendimiento académico, esto para mejorar las correlaciones entre lectura y dicho rendimiento. Barca y Peralbo (2002), proponen que para encontrar correlaciones más elevadas con el rendimiento académico son mejores los formatos que contengan aproximaciones a la situación curricular de aprendizaje. Análoga es la situación con las actividades realizadas en la biblioteca y su relación con el rendimiento académico.

Al referirnos a la base de datos se sugiere que, además de hacer un análisis descriptivo de los datos, se analicen los datos con programas de análisis estructural de covarianza. Esto permite evaluar los efectos de las variables latentes entre sí y sobre otras variables observadas (Kerlinger y Howard, 2002: 785). En relación al fomento del gusto por la lectura son básicos dos momentos: primero, generar conceptos nuevos sobre la lectura, como conocer el uso de los elementos (portada, contraportada, contenido, resumen, etc.) de diversos textos (libros, revistas, diccionarios, artículos), diferenciar la diversidad de textos y saber de los múltiples objetivos de la lectura. Después de integrar estas nociones, fomentar la creatividad haciendo relaciones y diferencias (expresadas con opiniones orales o escritas) entre textos con elementos similares, textos con elementos diferentes, textos con elementos del contexto o textos con la vida propia.

 

Anexo 1

 

Referencias

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