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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.39 no.155 México jul./set. 2010

 

Investigaciones

 

Científicos y políticos. Aproximación a las experiencias de investigadores educativos en la toma de decisiones políticas*

 

Jaime Moreles Vázquez**

 

** Doctor en Educación por la Universidad de Guadalajara, México. Profesor–Investigador de la Facultad de Pedagogía, Universidad de Colima. Correo electrónico: jamovaz@hotmail.com

 

Ingreso: 05/12/09
Aprobación: 22/01/10

 

Resumen

Se presenta un trabajo sobre la relación entre investigadores y políticos. El reporte muestra las experiencias de los expertos que participan en la toma de decisiones políticas como funcionarios o asesores de funcionarios, así como sus posturas y percepciones acerca de este tipo de vínculos entre investigación y política. La interacción entre expertos y tomadores de decisiones políticas se analiza a partir de los dilemas oportunidad/esterilidad y apoyo/rechazo, además de algunas proposiciones de la sociología del conocimiento y de las ciencias políticas. Los resultados muestran que los académicos que alternan o expanden sus roles observan cambios de postura sobre iniciativas o programas, así como en las intenciones de involucrarse o no en la política. El trabajo se desprende de una investigación más amplia.

Palabras clave: Investigación y política, investigadores, funcionarios, experiencias.

 

Abstract

This paper discusses scientists and politicians relationship. It presents educational researchers' experiences in decision making, AS decision makers or advisors, AS well AS their postures and perceptions about these bonds. Researchers and decision maker relationship it's analyzed from dilemmas opportunity/sterility and support/reject, and from sociology of science and policy sciences' arguments. The results show that researchers modify their postures about policies or programs after participating in policy decision making. This report belongs to more extensive study about research and policy relation.

Key words: Research and policy, researchers, decision–makers, experiences.

 

A Micaela Vázquezy Miguel Moreles. Incansables.

"Para como tú piensas, la única manera de cambiar
las cosas en estos pinches pueblos es desde el poder,
hermano, girándole a la política. ¿No te tienta la
oportunidad?" Vicente Leñero, 'Tentaciones en el
desierto",
El evangelio de Lucas Gavilán (2008)

 

La participación de investigadores en la toma de decisiones políticas, otra modalidad del uso de la investigación

La participación de investigadores en la toma de decisiones políticas representa uno de los elementos más relevantes de la relación entre investigación y política, no sólo constituye un factor que favorece u obstruye el uso de la investigación, que es la línea en donde se inscriben este tipo de trabajos, sino que además aporta argumentos para comprender la relación entre científicos y políticos, o bien, la interacción entre ideas y decisiones. Los demás elementos implicados son las características de la investigación y de los grupos de usuarios, las modalidades de difusión, el contexto político de referencia, la temática en cuestión, entre otros (Carden, 2004; De Gier et al, 2004; Klobucky y Strapcová, 2004; Levin, 2004).

Por tales razones, y porque en el estudio del que se desprende el presente reporte recibía igual atención que otras cuestiones (Moreles, 2009), profundizar en ese objeto de estudio fue constituyéndose como una tarea pendiente. Además, en vista de que se trata de un tema poco estudiado en México, era preciso aprovechar la información obtenida en aquel trabajo acerca de la relación entre investigación y política.

En este documento la participación de expertos en la toma de decisiones políticas implica el desempeño de roles de asesores o de funcionarios por parte de algunos académicos en organismos nacionales y dependencias gubernamentales, que son algunos de los círculos en donde se configura la agenda y se formulan y evalúan iniciativas y programas educativos. La participación en la toma de decisiones políticas involucra también las posturas y percepciones de los investigadores sobre este tipo de nexos.

Hay que tener en cuenta que además de ser un objeto de estudio, el campo educativo tiende a parecerse a un ámbito para la política pública y para la mejora de las prácticas (Labaree, 1998). En ese sentido, en la investigación de los hechos educativos se conjugan con similar proporción argumentos explicativos con recomendaciones para los fenómenos estudiados, y la actividad científica a menudo se traslapa con actividades políticas, o que al menos se sitúan en el terreno de la práctica.

La investigación sobre el fenómeno muestra que, por la naturaleza de sus procesos y resultados, en la investigación social en general y en la investigación educativa en particular, el uso o influencia se concreta principalmente en la inserción de argumentos y la reorientación del debate público sobre ciertos temas, utilización conceptual, de acuerdo con algunas referencias (Biao y Shen, 2005; Florence y Martiniello, 2005; Daoshun y Tuan, 2004).

Ese tipo de repercusiones se originan desde la reiteración de señalamientos o conclusiones de la investigación sobre temas de la agenda política, pero principalmente por los procesos de intermediación y traducción en los que intervienen investigadores y funcionarios. Por ende, la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas crea posibilidades para que la investigación pueda ser tomada en cuenta.

En ese tipo de nexos la influencia tiende a ser interactiva, ya que los investigadores que participan en la toma de decisiones políticas, o que mantienen vínculos con sujetos relacionados con los grupos encargados de hacerlo, a menudo reorientan sus intereses de investigación (De Gier et al, 2004; Uherek, 2004).

Otro de los rasgos de la participación en la toma de decisiones políticas consiste en la modificación de posturas de los investigadores sobre los temas públicos o acerca de ciertas iniciativas. También se observan cambios en los posicionamientos de algunos académicos que en su trayectoria no habían considerado participar en la política, hasta que tuvieron una oportunidad y la tomaron asumiéndola como una ocasión propicia para influir en la toma de decisiones, o bien, para aprender en el terreno sobre esos procesos.

Quienes participan en la toma de decisiones políticas pueden observar el hecho como una oportunidad para que la investigación pueda influir más allá del ámbito científico o, en sentido inverso, como situaciones estériles que corroboran la indiferencia de los círculos políticos hacia la investigación. De igual modo, esa participación genera diferentes reacciones entre colegas, las cuales pueden ubicarse entre el apoyo y el recelo.

Asimismo, en la participación de expertos en la toma de decisiones políticas emergen otras cuestiones, que aunque no representan el foco de este documento, es importante mencionar; éstas son la formación de grupos y redes que ocurre durante o de manera posterior a la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas, y el uso político de este tipo de vínculos.

En el primer caso, la participación de investigadores en la política promueve la formación de equipos de especialistas alrededor de las dependencias gubernamentales, o cuando menos vinculados con asociaciones y organismos que tienen cierta injerencia en la determinación de los temas de la agenda. De acuerdo con Maldonado–Maldonado (2005), así ocurrió en México durante la década de los noventa del siglo pasado, en donde a la vez que se iban formando y consolidando, algunos grupos dieron contenido a la agenda de la educación superior; asimismo, de acuerdo con Flores (2009), en la presente década se han dado algunos pasos hacia la institucionalización de la relación entre investigación y política educativas, como lo muestra la formación de comités y grupos cuyo propósito es orientar la política educativa.

En el segundo caso, la participación de investigadores en la política de alguna manera legitima a los funcionarios que los reclutan, justificando las decisiones acerca de iniciativas y programas determinados; aunque estas cuestiones se han discutido principalmente a nivel teórico (Weiss, 1977), habrían sido corroboradas en los hallazgos de algunos estudios (Klobucky y Strapcová, 2004; Mbock et al, 2004; Moncada et al, 2003).

Aún hace falta profundizar en la formación de grupos y redes y en el uso político de la participación de expertos en la toma de decisiones. En lo que sigue esas cuestiones se abordan tangencialmente, ya que el énfasis está en la relación entre expertos y funcionarios, mostrada desde las experiencias de los investigadores que se involucran en la política. Antes de presentar la información correspondiente se reseña la forma como se obtuvo la información y se eligió a los informantes.

 

La aproximación a las experiencias de los investigadores

Como se mencionó antes, este reporte se desprende de un estudio más amplio que se concretó a partir de dos estrategias: análisis documental de los artículos publicados sobre la evaluación educativa en cinco revistas nacionales y entrevista con los expertos en la tema. En la revisión documental se identificaron la filiación institucional de los autores y algunas pautas sobre la ocupación de cargos en dependencias gubernamentales y en organismos públicos; por consiguiente, los criterios para seleccionar a los sujetos fueron las publicaciones sobre alguno de los temas de la evaluación educativa y el desempeño de cargos de funcionarios o asesores de funcionarios.

Los entrevistados son especialistas en la evaluación educativa (estudiantes, académicos, programas, instituciones), y su participación en la política se concretó en alguna de las dependencias de la Secretaría de Educación Pública o en asociaciones nacionales vinculadas con la toma de decisiones en materia educativa. Tales sujetos fueron parte de los grupos donde se habría configurado la agenda educativa durante las recientes tres décadas; en la actualidad algunos aún son asesores o funcionarios.

En lo que sigue se muestran argumentos que ilustran las experiencias de esos investigadores en su relación con algunos funcionarios y en los procesos de toma de decisiones políticas. En cada caso se emplean siglas a modo de seudónimos con el objeto de mantener, en la medida de lo posible, el anonimato de los sujetos; los seudónimos y algunos de los cargos que desempeñaron son los que siguen: OA fue coordinador de asesores de la Subsecretaría de Educación Básica; R fue asesor de la SESIC (ahora SES); AS fue asesor de la ANUIES; NA y ON ocuparon cargos directivos en la ANUIES ; F y Z fueron funcionarios en un organismo público; AN fue dirigente de un organismo nacional; y S formó parte de un grupo de asesores de la SEP.

 

La participación de investigadores en la toma de decisiones políticas, modelos explicativos y rasgos de la relación entre expertos y funcionarios

La relación entre investigación y política, o entre investigadores y funcionarios, ha sido abordada desde diferentes disciplinas y por diversos autores. En la sociología de la ciencia hay argumentos explicativos sobre la autonomía y reputación científicas ("campo científico", Bourdieu, 2005), las vocaciones científica y política (Weber, 2004), el rol de los intelectuales en la burocracia y la cooptación (Merton, 2002; Portes, 1996), los tipos de vínculos e interacciones entre investigadores y funcionarios (Ginsburg y Gorostiaga, 2005; Swope, 2004 y 2002; Brunner, 1993), la postura que asume la investigación respecto al discurso oficial (Kogan, 2006; Gewirtz, 2003) y los modelos que explicarían la influencia o utilización de la investigación (Weiss, 1977; Holbrook et al, 2000).

En las ciencias políticas también se han planteado argumentos explicativos acerca de las funciones que cumplen las ciencias sociales para la administración pública (Lindblom, 1994; Aguilar, 1992), la forma como las ideas inciden en la formulación de iniciativas (Calvin y Velasco, 1997), la naturaleza política de la ciencia (Majone, 1997; Torgerson, 1992), entre otras.

Asimismo, desde estas disciplinas se han propuesto modelos precisos: epistemic communities (Haas, 1992), advocacy coalitionframework (Sabatier y Jenkins–Smith, 1999 y 1993, citados en Ladi, 2005), y policy transfer network (Evans y Davies 1999; Evans, 1998). A la vez, han ido emergiendo conceptos como advocacy, think tanks (Medvetz, 2007), alternancia o expansión de roles (Ginsburg y Gorostiaga, 2005), bróker o analista simbólico (Brunner, 1993; Swope, 2004 y 2002), entre otros constructos desde los que se buscan denominar y explicar los procesos de intermediación entre investigación y política. Como ocurre en otros temas, el debate puede remitirse hasta los griegos (Wolin, s/f, citado en Rabotnikof, 1997).

El creciente interés se ha originado también porque cada vez es más evidente el involucramiento de terceros en la configuración de las agendas políticas, incluida la educativa (Scott et al, 2009). Por ende, la participación de expertos en la toma de decisiones se ha ido constituyendo como un objeto de estudio fecundo, cuya comprensión es el propósito de las proposiciones y modelos teóricos mencionados.

En el terreno nacional, y de manera puntual en el ámbito de la investigación educativa, el asunto ha sido discutido por algunos autores, ya sea analizando posibilidades y rasgos de la influencia de esta actividad científica (Latapí, 2008, 2005 y 2001; Muñoz, 2004), o bien, ensayando argumentos sobre su relación con la toma de decisiones políticas (Flores, 2009 y 2004; Rueda, 1997).

Resulta complicado asumir un modelo preciso para la explicación de la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas. En ese sentido, la presente discusión aportaría argumentos a los modelos de redes de política [advocacy coalition framework, policy transfer network, policy networks), así como a algunas propuestas de la sociología de la ciencia (campo científico, epistemic communities).

Además, al documentar la relación entre expertos y funcionarios, los resultados del presente trabajo refuerzan las propuestas de los autores que en México han ensayado sobre la participación de expertos en la toma de decisiones políticas, a la vez que generan conjeturas y sugieren pautas para la agenda de investigación.

De acuerdo con el estudio del que se desprende el presente reporte (Moreles, 2009), la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas se explicaría a partir de la reputación científica de los sujetos (calidad y experticia de la investigación realizada), la postura que asumen respecto a los temas de la agenda y sobre iniciativas precisas, así como sobre su participación en la política, la oportunidad con que difunden su trabajo o interactúan con algunos actores, y las recomendaciones personales entre colegas y entre investigadores y funcionarios, que parece ser el elemento que ha tenido mayor peso en este tipo de nexos entre investigación y política.

La reputación científica de los entrevistados se justifica a partir del desarrollo de una línea de trabajo sobre alguno de los temas de la evaluación educativa, su consecuente participación en grupos y comités nacionales y, de manera particular, por las publicaciones derivadas de esas actividades. La investigación sobre el tema muestra que los investigadores más experimentados y con mejor reputación reciben más atención que los novatos o inexpertos; igual ocurre con el prestigio de las instituciones, con los estudios cuantitativos respecto a los cualitativos y, de la misma forma, gozan de mejor prestigio los meta–análisis y las síntesis de estudios que los trabajos monográficos (Carden, 2004; Klobucky y Strapcová, 2004).

En este reporte lapostura respecto a temas de la agenda y sobre iniciativas precisas se toca de manera tangencial, ya que no habría representado un elemento predominante para que los investigadores fueran tomados en cuenta para la toma de decisiones políticas; es más, la mayoría de los sujetos entrevistados han observado posicionamientos críticos sobre temas e iniciativas. De hecho, ése es el tipo de experto y de investigación que en el mediano o largo plazo llega a influir en la configuración de la agenda, o al menos en el debate público sobre ciertos temas. La postura también está relacionada con la "autonomía científica" (Bourdieu, 2005).

La predominancia de las recomendaciones entre pares se explicaría a partir del tipo de relación que se ha concretado entre la investigación educativa y las políticas correspondientes, condicionada por el desarrollo incipiente de esa actividad científica, por la escasez e inoperancia de los canales institucionales, y por algunos de los rasgos inherentes al entorno político mexicano.

Según Cabrero (2000), las características del régimen político nacional son gobernanza autoritaria, gobernabilidad corporativa, centralización política y la conformación de una elite de expertos y de políticos pragmáticos que son quienes configuran la agenda y toman las decisiones. En ese sentido, el sistema político mexicano es propenso al hermetismo y no a la permeabilidad, una arenapolítica en la que impera una dinámica de intermediación y control, más que de consulta y diálogo. De acuerdo con esos argumentos, antes que los mecanismos institucionales, en la relaáón entre investigación y política, y por tanto en la participación de investigadores en la toma de decisiones, prevalecerían los contactos informales y las afinidades sobre los temas de la agenda.

La reputación científica de los sujetos entrevistados los habría colocado en posición de ser tomados en cuenta, como referencias obligadas en el debate correspondiente, pero su participación en la política se habría concretado hasta que recibieron la recomendación de terceros. En ese proceso estaría también implicada la oportunidad con que los investigadores discutieron y/o presentaron resultados de algún trabajo sobre los temas de la agenda, o el momento en que interactuaron con algunos sujetos, tomadores de decisiones políticas, o bien, con individuos que poseían este tipo de nexos con los grupos en el poder.

La oportunidad puede incluirse en lo que la investigación sobre el tema denomina buena difusión de la investigación (Carden, 2004; Klobucky y Strapcová, 2004), debido a su sincronización con los temas de la agenda y con la formulación de iniciativas; la buena difusión incluye además la identificación de destinatario preciso y hasta estrategias de promoción y divulgación por canales alternativos.

Algunos rasgos de la conjunción de la oportunidad y la recomendación de pares pueden observarse en los casos de S y de OA , que son recomendados por un investigador que había alternado o expandido sus roles previamente, y que por ese motivo era identificado por algunos funcionarios. Otra modalidad se observa en la situación aludida por Z, cuando la emergencia de las iniciativas y la realización de proyectos en asociaciones nacionales coinciden con la naturaleza de sus actividades en su universidad de adscripción.

S: "Yo escribí ese artículo y tuve mucho contacto con (investigador que ya había participado en la política); curiosamente en ese momento se empiezan a dar las primeras iniciativas para fundar el grupo y así como te la estoy platicando, estoy en una reunión y entra una llamada de un funcionario y me dice que quiere platicar conmigo porque quiere que yo sea el representante. Yo no conocía a ese funcionario, alguien le habló de mí y yo supongo que fue (investigador)".

OA: "En el caso de la Subsecretaría, lo que ocurre es que (investigador que ya había participado en la política) conoce mis trabajos sobre la evaluación, y se interesa muchísimo en que yo me acerque, porque él en ese momento es asesor de (secretario de Educación Pública), que acababa de entrar en funciones, incluso tiene acercamientos directos con la Presidencia. Él se hace subsecretario y me invita como su coordinador de asesores".

Z: "Cuando la ANUIES volvió a impulsar esto no tenía mucho éxito, a las universidades no les interesaba; entonces el hecho de que mi institución, sin apoyo de ANUIES hubiera hecho esto, llamó mucho la atención e hizo que la misma ANUIES se interesara. Entonces, cuando se hizo el primer Plan Nacional de Desarrollo de la Educación Superior me invitaron a participar, y entonces desde ese momento establecí una relación con la ANUIES y con la Secretaría; hubo una participación muy fuerte de mi institución en general, y de mí en lo particular en los trabajos de planeación nacional de la educación superior; entonces, esa circunstancia hizo que en el momento en que empezaron a tomar fuerza a nivel nacional estuviera en una buena posición para ser tomado en cuenta".

Como se adelantó, las experiencias de los expertos que participaron en la toma de decisiones políticas pueden ubicarse entre la oportunidad/ esterilidad de esos vínculos entre investigación y política, es decir, la ocasión propicia para que la investigación sea tomada en cuenta, y la constatación de la indiferencia de la política hacia la investigación, respectivamente; modificación de posturas, casi siempre de atenuación de la crítica hacia temas o iniciativas, o de cambio de opinión respecto a participar o no en la política, y apoyo/ recelo del grupo de pares o colegas, aunque éstas se refieren casi siempre a percepciones indirectas.

AS: "A un colega de (tal institución) lo invitaron a ocupar la Secretaría Académica de la ANUIES, un amigo personal; entonces me invita cuando empiezan a constituir el equipo de trabajo, para coordinar el proyecto nacional; es en el momento en el que yo había sido muy crítico del proides , pero me dice, no, vente para acá, es muy importante, vas a conocer la realidad, vas a tener relación con las universidades, porque yo hago investigación sobre las universidades, pero no tenía la relación con el campo; allá cambió mi panorama. Cambia mi visión, porque yo creo que las cosas no son blanco y negro, o sea, mis primeros trabajos eran decir esto es blanco y negro, y entonces luego empiezo a ver que hay grises, o sea, no hay proyectos totalizadores; al mismo tiempo yo maticé muchas de mis posiciones".

OA: "Fui coordinador de asesores en la Subsecretaría de la Educación Básica con (tal funcionario), entonces dices, qué barbaridad, ora sí que en el nido del alacrán; era curiosísimo porque yo estaba ahí y las decisiones las iba a tomar la Dirección de Planeación educativa, que estaba en el piso de abajo, y no podías hacer nada más que ver la dificultad, el dinosaurio adentro, y dices, ¡híjole, pero si estoy en el estómago!, sí, pero en el hígado se van a decidir las cosas. Estar en el círculo del subsecretario era de las posiciones más privilegiadas en eso de poder incidir, o sea, tener interlocutores que están tomando las decisiones te da esa oportunidad. Pero yo pienso que a la larga esas relaciones no generan nada, lo que puede impactar es el trabajo reportado formalmente, creo que tiene más probabilidades de generar atención; en fin, yo creo que el trabajo escrito termina siendo el que a largo plazo puede influir en las políticas educativas".

Una cuestión sobresaliente, y que alcanza a inferirse en los argumentos de los sujetos entrevistados, consiste en la sutil diferenciación entre participar en asociaciones u organismos nacionales vinculados con la toma de decisiones políticas, pero cuyas dinámicas pueden parecerse a las de las entidades académicas tradicionales, o participar en dependencias gubernamentales.

Aunque haría falta profundizar en estas cuestiones, resulta sugerente que la participación de AS ocasione modificación de sus posicionamientos sobre determinado programa, y la de OA genere desencanto ante ese tipo de interacción entre investigación y política. La experiencia referida por AS se derivó de su colaboración como coordinador de uno de los proyectos de la ANUIES . Por su parte, la situación relatada por OA se desprende de su participación como coordinador de asesores en una de las subsecretarías de la SEP. En ese sentido, OA lamenta la esterilidad de ese tipo de nexos desde dentro, ya que incluso relata que las condiciones fueron diferentes trabajando con la SEP pero desde fuera.

OA: "Mira, la verdad es que en la coordinación de asesores no se dio tiempo de consolidar un trabajo sistemático; lo que recuerdo muy bien es la sensación de la pesadez institucional de la SEP , así como un saurio que para mover un pierna y dar un paso, pues tarda seis meses, o sea, muy aletargado todo y era impresionante, ¿no?, decir, bueno, cuál es la influencia que realmente uno tiene aquí, en este aparato burocrático gigantesco que se mueve por inercias, donde las diferentes instancias terminan haciendo lo que quieren. Yo recuerdo esa sensación de gran impotencia. Entonces el secretario invita (al subsecretario) a montar una oficina de asesoría y entonces ahí él me invita a participar; ahí pasa todo lo contrario porque entonces ya sin eventos de orden político, de presiones, él me dice, tú qué crees que deberíamos de hacer, qué te interesaría hacer, pues un sistema nacional de evaluación de la educación, instituirlo, y él dice, perfecto, ponte a haicerlo; entonces, yo estoy haciendo realmente lo mismo que haría en la universidad, tratar de recopilar las experiencias de evaluación internacional, qué es lo que se está haciendo, cuáles son las directrices para reflejarlas en un sistema nacional de evaluación; es a lo que me dedico, pero ya fuera de la Secretaría, y pues sentía que era una actividad muy típica de lo que se hace desde la academia".

Como se mencionaba antes, en contextos políticos como el mexicano, la dinámica de la toma de decisiones tiende a la verticalidad y no a la horizontalidad, se orienta más por la inercia institucional que por la innovación. Además, otro asunto que llama la atención en los argumentos de OA es que su participación en la política lo lleva a reflexionar que la forma más propicia para influir en la toma de decisiones es el trabajo publicado formalmente.

Esta reflexión coincide con lo señalado por otros sujetos que aseguran que fueron sus publicaciones en diferentes medios académicos las que los llevaron a participar en los cargos públicos, o que de algún modo atrajeron la atención de ciertos funcionarios o de investigadores que ya participaban en la política:

OA:"Yo pienso esto, estás trabajando los 365 días del año, las 24 horas, y un 31 de diciembre a las doce de la noche puede llegar un señor que no estaba presente, ¡ah, mira qué interesante!, es la canica que pega y a lo mejor ese señor dice, ¡ah, es precisamente lo que yo estaba buscando!, ese señor se vuelve subsecretario y, así como hablamos en la investigación del dato duro, yo creo que la inserción dura (influencia) es la reflexión publicada, el trabajo publicado, la investigación y la reflexión".

F: "El CENEVAL fue creado en 1994 y quien estuvo a cargo me conocía por mis trabajos y me invita a formar parte de un grupo de asesores externos. Yo creo que estoy en esta posición por mi trabajo académico (habla de su participación en un cargo público, 2008)".

La oportunidad con que se difunde un trabajo, o con la que se interactúa con sujetos que ya participan en la política, también podría implicar cuestiones circunstanciales y hasta fortuitas, que se conjugan para que equis publicación llegue a sujetos o grupos que podrían propiciar que la investigación o ciertos investigadores sean tomados en cuenta por las dependencias gubernamentales o por organismos y asociaciones nacionales.

En lo que concierne a los cambios de postura a partir de la incursión en el mundo de la política, se observan dos vertientes, los sujetos matizan sus posicionamientos sobre temas e iniciativas públicas, como se mostró en el caso de AS, o bien, modifican o refuerzan su interés por participar en la toma de decisiones políticas.

S: "Es muy curioso porque yo al principio no quería aceptar, nunca me había interesado meterme a los círculos de política, mi rol era más la academia, no era meterme en cuestiones de política; me sigue sin interesar, pero vi buenas oportunidades para aprender".

ON: "Me invitó el Secretario General para que estuviera como asesor, pero era una asesoría muy light, de repente me consultaba alguna cosa, o me pedía que hiciera algún tipo de trabajo o estudio específico de Rectoría; en los últimos años sí estoy más de lleno en esto. A mí en lo personal me interesa más estar trabajando con la gente que estar en el escritorio haciendo artículos".

Además de la naturaleza teórico–práctica de la investigación educativa, en los cambios en el interés por participar en la toma de decisiones políticas, o en el reforzamiento de la intención de trabajar con los actores, intervendrían varias cuestiones. Por ejemplo, que los problemas de investigación casi siempre se asocian con problemas de la práctica educativa, que las agendas científica y política son permeables entre sí, e incluso la pertinencia que los investigadores atribuyen a sus actividades científicas, en el sentido de que su trabajo puede contribuir a la mejora de las prácticas y de las políticas, de acuerdo con Brunner (1993).

En esa dirección, hay referencias que instan a los investigadores sociales a trabajar sobre cuestiones relevantes no sólo para el desarrollo disciplinario, incluyendo en los programas de investigación las necesidades e intereses de terceros, o los temas relevantes para las agendas de algunos grupos (Carden, 2004; Levin, 2004).

Tales propuestas también han sido sugeridas en el ámbito nacional, particularmente en la recomendación de que los investigadores cedan ante los requerimientos de la agenda educativa correspondiente (Latapí, 2008 y 2005; Maggi, 2003). Desde esos posicionamientos la investigación no se pervierte si cede en su independencia o autonomía científica y se asocia con la práctica o la toma de decisiones políticas, sino que más bien se torna más pertinente para los implicados en el fenómeno educativo. Igual ocurre con la interpretación de la participación en la política de algunos investigadores.

En el extremo opuesto, en los investigadores también habría cierto recelo hacia la idea de orientar hacia la política las actividades científicas, o ellos mismos participar en la toma de decisiones, ya que forma parte de cuestiones hasta cierto punto vedadas: ir en contra de la vocación científica y privilegiar la responsabilidad sobre la ética (Weber, 2004), dejarse seducir por el poder o ser cooptado (Merton, 2002), instrumentalizar la investigación social (International Social Science Journal, 2004), hacerse empresario (Carden, 2004) o, en el extremo, mercenario de la investigación (Portes, 1996), y así coadyuvar al uso político de la investigación legitimando a ciertos grupos en el poder (Mbock et al, 2004).

Esas ideas que las mismas comunidades científicas han propuesto, se constituirían como marco de referencia para interpretar la participación en la política de algunos sujetos, sea para apoyarla como una oportunidad para que la investigación sea tomada en cuenta, o bien, para mostrar su recelo ante la seducción que ejerce el poder sobre algunos investigadores.

En razón de lo mencionado, el dilema apoyo/ recelo de investigadores hacia colegas que alternan o expanden sus roles, se constituiría como otra modalidad de las recomendaciones entre pares, o desrecomendaciones, según el caso. En los fragmentos que siguen se ilustran los casos de OA y S, en donde manifiestan el respaldo o la opiniónfavorable de sus colegas respecto a su participación en la toma de decisiones políticas.

OA:"Nunca recibí una opinión adversa, más bien yo siempre sentí como mucho interés, ánimo, pues qué bien hombre, ahí se van a poder hacer muchas cosas, qué bueno que estás tú; qué bueno que te interesas por tratar de hacer las cosas desde donde se pueden hacer."

S: "Hay varias reacciones positivas porque yo no era un subordinado de ese funcionario, o de la SEP , venía de la investigación, y eso manda simbólicamente un mensaje de que puede haber independencia, y eso creo que en términos de organización fue muy importante."

En otro sentido, hay académicos a quienes la participación en la política de ciertos colegas les genera recelo, principalmente por los cambios en sus posicionamientos sobre temas o iniciativas específicas.

Estas reacciones representan un asunto identificado también en la investigación sobre el tema, y que tienen que ver con la recriminación del olvido delpasado académico a los investigadores que colaboran con las dependencias gubernamentales.

NA: "Funcionarios que, hacíamos mucho la broma, (cuando eran académicos) solían guardar diferencias muy severas con la Subsecretaría y luego el nuevo subsecretario le regateaba apoyos a la ANUIES, cuando había estado en la misma posición tiempo atrás".

AN: "A veces veo académicos que estuvieron como directivos en el momento de la aparición de esas políticas y ahora están como investigadores, y como que no dan cuenta de ese proceso de cambio; valdría la pena que no se nos olvidara, tú puedes ser muy crítico en un momento y como que se te olvida en otro".

Los cambios de postura, como resultado de la participación en la política, se explicarían a raíz de que los investigadores que se vuelven funcionarios no creen que haga falta prestar atención a las recomendaciones formuladas por sus anteriores colegas, o a los señalamientos que ellos mismos hacían, puesto que juzgan que la investigación no aporta mucho a lo que ya saben de los asuntos públicos y, además, sus opiniones y recomendaciones les parecen aburridas y sin sentido (Uherek, 2004). Hay quienes sugieren que tales modificaciones ocurrirían por el estatus que otorga elpuesto (Monsiváis, 1997), ya que el cargo los diferencia claramente de los colegas académicos.

Es importante tener en cuenta que en el caso del recelo se trata de percepciones indirectas o de terceros, es decir, sujetos que opinan sobre alguno de sus pares, recriminando el cambio de postura sobre ciertos temas, cuestionando el olvido delpasado académico de los sujetos que ocuparon cargos de funcionarios públicos y, en el extremo, denunciando que han sido cooptados o seducidos por el poder.

R: "Nosotros pertenecemos a una minoría crítica (habla de su grupo, en la entrevista hay otros dos integrantes que permanecieron y participaron varias veces en la discusión), diferente a (tal investigador); preferimos estar en nuestro nichito en vez de estar con los guaruras, con el carro, con el poder, él quiso eso, él y muchos políticos; en (tal institución) ni se diga; esa cuestión del poder, de la carrera política frente a la carrera académica; los académicos que se convierten en asesores, como yo fui, (pero) yo no me eché a perder porque yo sabía en dónde estaba parado, pero (tal investigador), cualquiera de los que se vuelven asesores, se echan a perder porque son como políticos frustrados y están al servicio de los políticos, son alchichincles de los políticos".

R se refiere a un colega suyo que ocupó un cargo de alto nivel. Sus argumentos encuentran eco en la conocida idea de que quienes participan en los círculos del poder, terminan siendo corrompidos o echándose a perder, aunque los expertos que incursionan en la política asumen que no será así, ya que de acuerdo con Uherek (2004), estos sujetos procuran convencerse y se justifican a partir de la idea de que su alejamiento de la academia es temporal y que seguirán vinculados al ámbito científico, y que por lo tanto su trayectoria no se verá afectada.

De igual modo, siguiendo a Uherek, lo normal parece ser pasar del mundo de la ciencia al de la política y no al contrario, debido a que la adaptación al ámbito político requiere moderación de la ambición científica y desapego del programa de investigación vigente. Sin embargo, al paso del tiempo el contacto entre los dos ámbitos es reducido y, como lo muestran las apreciaciones de R, NA y AN, los sujetos que participan en lapolítica son vistos con cierto recelo por sus colegas. Aún hace falta investigar más este tipo de relaciones.

En el presente trabajo, los sujetos que alternaron sus actividades académicas con la toma de decisiones políticas habrían tenido presentes tanto la agenda de investigación de sus áreas como las necesidades y temas relevantes para la agenda política; por eso pueden explicarse los procesos de intermediación que favorecieron esos sujetos entre la investigación y la política, y que son hasta cierto punto evidentes en la inclusión de argumentos de la investigación en el debate público y en los cambios en las agendas y programas de investigación.

Aunque todavía falta profundizar en algunas cuestiones, es bastante notorio que la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas representa un tema fecundo para la agenda de investigación, ya que desde tiempos inmemoriales la ciencia y el poder han estado relacionados. Siempre ha habido participación de expertos en la política, sea por medio de canales institucionalizados o mediante nexos y contactos informales, que parecen ser los vínculos más recurrentes.

 

A manera de conclusiones

La participación en la toma de decisiones políticas de los sujetos entrevistados se explica a partir de la conjunción de los siguientes elementos: la reputación científica o especialización en área o campo de investigación, la oportunidad en que se dio lo anterior y con que difundieron su trabajo sobre temas relevantes de la agenda política, y, las recomendaciones de colegas y tomadores de decisiones.

Como rasgo sobresaliente, en los investigadores que participan la toma de decisiones políticas se observaron cambios de postura, atenuación de posicionamientos críticos respecto a iniciativas y programas públicos, o bien, el viraje en las intenciones de involucrarse en lapolítica. En el trabajo esos elementos se enmarcaron en los dilemas oportunidad/esterilidad y apoyo/recelo, en el primer caso se trató de la visión sobre las posibilidades de ese tipo de vínculos para que la investigación pueda ser tomada en cuenta, y en el segundo de las expresiones de respaldo o rechazo) hacia los investigadores que participan en la política.

Igual que ocurre en otros contextos, en México la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas se han concretado sin aprovechar los escasos mecanismos institucionales para la vinculación entre investigación y política: eventos que promueven organismos académicos y que a veces financian dependencias gubernamentales, recursos para la comisión de proyectos en algunas organizaciones nacionales, institutos y centros de investigación que dependen del financiamiento público, entre otros.

De acuerdo con la información presentada, el elemento más importante para la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas son las recomendaciones de los pares o colegas, e incluso de funcionarios, quizás por la inoperancia de los canales institucionalizados que pretenden vincular investigación y política, y también por la naturaleza del régimen político mexicano. En la formulación de políticas casi nunca se incluye a las instituciones académicas, y cuando se les convoca es para opinar sobre un programa de trabajo ya definido o ya en operación, como lo apunta Cabrero (2000).

Aún con esas complicaciones, la participación de investigadores en la política representa una de las modalidades del uso o influencia de la investigación, en vista de que los sujetos que se involucran en estos procesos ayudan a configurar la agenda política sobre ciertos temas públicos, incorporando argumentos en el debate o reorientando esas disputas.

Asimismo, la participación de investigadores en la toma de decisiones políticas parece observar diferencias con base en el sitio en que se realiza. Por ejemplo, la participación en dependencias gubernamentales observa rasgos que la distinguen de la participación en asociaciones u organismos nacionales que, aunque están relacionadas con la política, poseen condiciones un tanto distintas.

Aunque falta investigar más al respecto, el ámbito en donde se da la participación modifica las apreciaciones de los sujetos acerca de las posibilidades de influencia, la oportunidad o esterilidad de tales vínculos, e incluso sobre la división entre actividades académicas y políticas.

Por un lado, parece que los sujetos que participan en asociaciones y organismos nacionales asumen que sus actividades adquieren más sentido o las posibilidades de influir en la toma de decisiones les parecen más factibles; es importante señalar que en esos contextos se desarrollan actividades muy similares a las que se realizan en la academia, incluidos los productos y el reconocimiento correspondiente. La interpretación del vínculo como oportunidad puede deberse a que los investigadores no requerirían acostumbrarse a dinámicas distintas a las que siguen en sus instituciones.

Por otro lado, la participación en ámbitos políticos más puros, como las dependencias gubernamentales, genera en los sujetos algún dejo de impotencia respecto a las posibilidades de que su participación verdaderamente repercuta en la toma de decisiones. La sensación de esterilidad puede deberse a que los sujetos realmente pretendían incidir o hacer mejor las cosas; quizás los que ya están resueltos a que esto no ocurrirá, se aclimatan más rápido o de manera menos tortuosa a las dinámicas de las dependencias gubernamentales.

Aún se tiene que investigar más. Lo que sí representa una certeza es que la interlocución académica entre pares es diferente a la que se da entre investigadores y funcionarios. Aunque las dos son complejas y tienen sus altibajos, la segunda parece destinada al desaliento si el investigador no ceja en sus pretensiones de reorientar la lógica tradicional de los ámbitos de política o, en el extremo, termina asumiéndose más como político que como académico. En cambio, la partiápaáón sigue siendo desalentadora cuando el investigador no se asume como político.

Incluso el cambio de postura puede deberse al éxito en el proceso de adaptación a las dependencias gubernamentales, así como a las razones que emplean los sujetos para justificar su permanencia en la política. Una manera de convencerse de que el alejamiento de la academia es adecuado y que generará dividendos más allá de la actividad académica individual, incluido el margen de tolerancia al potencial apoyo o recelo de los colegas. Quizás por esas situaciones se da la reacción esquizoide (Merton, 2002), seguir propósitos y valores que se contradicen entre sí, o bien, distanciarse de las verdaderas convicciones o de la vocación real (Weber, 2004).

Es importante hacer algunas precisiones en lo que concierne a la apuesta por modelos y proposiciones teóricas relacionadas con el asunto en cuestión. Ésta depende del tema a investigar y del contexto de referencia, pero también del arbitrio y de las predilecciones del investigador. Además, hay que tener en cuenta las complicaciones que conlleva la adopción de una o varias propuestas, puesto que no existe una asociación perfecta entre un modelo teórico y una situación empírica.

En razón de lo anterior, la participación de investigadores en la toma de decisionespolíticas encuentra sentido en las proposiciones del siguiente cuadro. En la figura se destacan los modelos explicativos del objeto y los rasgos o elementos que intervienen en la relación entre investigadores y funcionarios, así como las percepciones y posturas de los expertos acerca de este tipo de vínculos, de acuerdo con el análisis realizado.

Figura 1

Como los modelos comparten argumentos explicativos, la apuesta teórica tendría que constituirse desde una posición transdisciplinaria, en el sentido de integración de las disciplinas, ya que no existe un enfoque que abarque las peculiaridades del objeto de estudio. Partir de uno solo, y desde ahí ajustar la información obtenida, seguro inhibiría la fecundidad de la interpretación, y viceversa. La cuestión está en encontrar el balance apropiado entre esas dimensiones de la investigación científica. Esa tarea parece que no acaba.

 

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Nota

* El presente trabajo se realizó durante la Retención del autor en la Universidad de Colima, auspiciada por el CONACYT (julio de 2009 a junio de 2010).