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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.37 no.147 México jul./sep. 2008

 

Ensayos

 

La universidad como caricatura

 

Orlando Albornoz* y Elsi Jiménez**

 

* Universidad Central de Venezuela. Doctor en Sociología realizado en el London School of Political Science. Correo e: oalborno@reacciun.ve

** Universidad Central de Venezuela. Doctora en Educación en la Universidad Central de Venezuela. Correo e: jimeneze@sicht.ucv.ve

 

Ingreso: 04/10/07
Aprobación: 15/04/08

 

Resumen

Dos tendencias parecen ser el eje de las políticas públicas en educación superior en Venezuela. La masificación y la indoctrinación. La primera refuerza la táctica del acceso, deprime las obligaciones por crear espacios para la producción de conocimiento. Dicha política olvida que cada estudiante de educación superior requiere una serie de recursos para el aprendizaje que su ausencia hacen improbable el proceso de enseñanza–aprendizaje, por tanto, las generaciones que egresen de la educación superior tendrán déficit importantes en su formación. Se toma el caso de la Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY), para justificar el análisis.

Palabras clave: universidad, educación superior, países en desarrollo, Venezuela.

 

Abstract

Two tendencies seem to be an essential part of the public policies in higher education in Venezuela. One is the mass enrolment, the second indoctrinación. The first policy rein–forces the tactics of enrolment, denying the necessary obligations to create spaces for knowledge production. Politicians omits the fact of how each student of higher education requires a series of resources that otherwise debilitates the learning process and in that case the generations that come out of higher education will do with important déficits in their training. A case from a Venezuelan university, the Universidad Nacional Experimental del Yaracuy (UNEY) is taken, to justify the analysis.

Key words: university higher education, development countries, Venezuela.

 

Cristina Allemann–Ghionda, profesora de educación en la Universidad de Colonia, Alemania, en donde dirige el Instituto de Educación1, hizo un comentario en la revista Newsweek (Octubre 23, 2006), que viene a propósito en el proceso que, a nuestro juicio, está ocurriendo en la educación superior venezolana. Nos referimos a observar una transformación progresiva de la universidad venezolana, específicamente, mediante la cual la noción de educación superior que se atribuye a esta institución se convierte en un proceso intenso de secundarización. De hecho, como expresa Allemann–Ghionda, la universidad se convierte en una caricatura.

Ella dijo que "Gracias a una larga serie de decisiones políticas imprudentes, muchas universidades alemanas, alguna vez las joyas de Europa, inspiradas por las ideas de Humboldt, alcanzaron un nivel elevado y, de hecho, admiradas e imitadas en todas partes, se han degenerado y convertido en una caricatura de quienes le precedieron. Una reforma reciente da a las universidades su autonomía, de modo que podemos reparar los errores de política académica en las últimas cuatro décadas. En algunos países europeos, la asociación entre el nuevo grado inicial que une el bachelor con el master y un número en aumento de los estudiantes sin apoyo financiero y recursos adecuados, crea una situación imposible. Las clases con 500 o 1,000 estudiantes y "seminarios" con 300 no son inusuales. Del personal se espera que produzca excelencia bajo condiciones financieras que son insostenibles y que los obligan a reducir el trabajo académico por las noches y durante el fin de semana"2

Las mismas quejas se escuchan en varios países, alguna vez de primera calidad, como ocurre en Francia, por citar un ejemplo, por las huelgas estudiantiles demandando mejor calidad académica y mayores recursos (Albornoz, 2006). Si eso ocurre en Alemania y en Inglaterra es fácil pensar en nuestro desvalido sistema de educación superior y en nuestra universidad. La misma padece los errores de origen y de proceso largamente analizados.

Al reflexionar acerca de ciertas acciones recientes ejecutadas en Venezuela cabe preguntarse si son acciones tendientes a políticas serias, bien organizadas en términos cuantitativos y según las necesidades del país o responden a las arbitrariedades típicas de los gobiernos en la región, decisiones que se tornan iatrogénicas, esto es, que causan más daño que el que intentan reparar. Naturalmente, en países como Venezuela no existen procedimientos de evaluación institucional, de modo que se sabe poco acerca de cómo operan las instituciones de educación superior, públicas y privadas. Por otra parte, los comentarios acerca de una u otra institución y su funcionamiento suelen tomarse a título personal, cuando en verdad se trata de intentos para analizar situaciones que a veces son lesivas a la dignidad y calidad académica.

Esto ocurre con instituciones creadas por el gobierno como, por ejemplo, la UBV. Con la expansión incontrolada de la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (UNEFA), hoy por hoy una de las universidades de mayor volumen de matrícula estudiantil de la región y, finalmente, con la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy (UNEY), una pequeña universidad que funciona en San Felipe y Guama. En todos estos casos interpretamos que el gobierno ha optado, acorde ello con su filosofía educativa, una táctica del aula en vez de una estrategia de la producción de conocimientos. Esto forma parte esencial de nuestro análisis técnico de la educación superior venezolana. Creemos que privilegiar el acceso en vez de dedicar los fondos disponibles para estimular el área de la producción académica irá en detrimento profundo de la educación superior del país. Naturalmente, expandir acceso es políticamente rentable y relativamente fácil de hacer, pues en la práctica ello se reduce a construir aulas, sin pensar en la necesidad de un análisis técnico que establezca cuál es el tamaño óptimo de nuestro sistema de educación superior, sino que se ha procedido al arbitrio, creando las posibilidades de costoso errores que de hecho incrementan los errores de proceso que añadidos a los errores de origen afectan negativamente la calidad de la universidad en la región, como se ha planteado en otra oportunidad (Albornoz, 2006).

 

La Universidad Nacional Experimental de Yaracuy, ¿una caricatura de universidad?

Creada durante el gobierno de Rafael Caldera fue uno de los últimos actos administrativos de aquel gobierno y no obstante las diferencias políticas e ideológicas la institución se ha adaptado rápidamente a las exigencias del nuevo discurso educativo venezolano. La UNEY fue creada el 20 de enero de 1999, días antes de que terminara el gobierno de Rafael Caldera y en medio de una relativa importante polémica.3 Hoy en día, es una modestísima institución, pero fue creada con una gran ambición de por medio. En efecto, el Título 1 del Decreto de creación, el 29 de enero de 2000, según Gaceta Nacional del mismo día, No. 36.632, Decreto N° 3249, firmado por el Presidente Rafael Caldera y el Ministro de Educación Antonio Luís Cárdenas, se puede leer que:

La UNEY es una institución cuya misión fundamental es restaurar el espíritu integral de la educación superior, mediante la conjunción de la ciencia, la tecnología y las humanidades, para la formación de hombres cultos, capaces de establecer y desarrollar valores y aptos para desempeñarse cabalmente en su rol de ciudadanos y profesionales, con el propósito de impulsar propuestas transferidas de la sociedad y responder a las exigencias y necesidades de las mismas.

La verdad sea dicha, es inexplicable cómo un hombre como Rafael Caldera, ducho en estos menesteres universitarios y un distinguido Ministro de Educación, con obra en el campo de la educación superior4 haya podido firmar tal desaguisado, como incluir en los fundamentos de una universidad el formar "hombres cultos", "restaurar el espíritu integral de la educación superior" y en general avalar una confusa definición y conceptualización de lo que es una universidad. El caso es que fue creada y ahora seguirá su rumbo, cualquiera que elija, sin supervisión ni evaluación, porque estos mecanismos son inexistentes en nuestra sociedad y sistema educativo de nivel superior. Como no existe el mecanismo de fusión, sino que se aplica el de expansión y de hecho la universidad asume ya en el país el modelo del núcleo. Más aún, justamente nuestro predicamento es poner de manifiesto que la política del Estado es, en este momento, una expansión acelerada y en modo alguno se aceptaría contracción o fusión.

La UNEY es una micro universidad, de las que se cuentan por centenares en América Latina y el Caribe. Tiene poco más de mil estudiantes en tres programas: Ciencias del deporte, Ciencia y cultura de la alimentación y Diseño integral. Sus estudiantes se hallan en el tercer lugar más bajo de todas las universidades del país en índice académico, 54.169 contra 72.449 de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Su presupuesto es exiguo y su futuro correspondiente. Tiene menos de cien docentes y si bien no cabe duda que su comunidad tiene fe y entusiasmo en la tarea que se imponen, este tipo de instituciones no mejora la calidad del entorno académico, sino que, por lo contrario, lo agrava pues a la noción de escuela secundaria se abre la noción de educación superior universitaria. No tiene recursos, carece de una visión pragmática y quedará como una institución que en vez de contribuir al desarrollo causa gastos y es útil sólo como creadora de servicios pero no de conocimientos.

Ahora bien, en una publicación de prensa reciente apareció la siguiente noticia:

Escuela–posada pionera. El Centro de Estudios para la Hospitalidad y el Turismo (Cehotur), adscrito a la Universidad Nacional de Yaracuy, inauguró la primera posada restaurante de la región centro occidental. Colibrí es el nombre de este recinto que brindará formación teórica y práctica. El lugar tiene cuatro habitaciones, con nueve camas en total, y una cocina para las clases de gastronomía, donde se prepararán todos los pedidos del restaurante. Colibrí también es un laboratorio en el que se imparten clases de tráfico aéreo, manejo de agencias de viajes, y todo lo relacionado con turismo y hotelería. Los estudiantes que en este momento cursan el diplomado en servicios turísticos del Cehotur, se estrenaron como personal de la posada durante el VII Encuentro para la Promoción y Difusión del Patrimonio Inmaterial de Países Iberoamericanos, actividad que se llevó a cabo entre el 17 y el 20 de octubre en San Felipe, estado Yaracuy. EI restaurante estará abierto al publico en pocos meses (2006, Cuerpo U, p.1).

No tenemos la menor intención de elaborar un dossier ni un "ataque" a la UNEY. Ocurre, simplemente, que representa en forma simbólica una política educativa formulada para la educación superior que, en el criterio técnico más elemental, va en contra de las tendencias internacionales en la materia. Venezuela está enfatizando como su política pública en el área la táctica del aula, que consiste en la expansión ilimitada del acceso, deprimiendo por ende el plano de la investigación científica y tecnológica en la universidad, pero entendiendo investigación en su sentido técnico, descubrimiento de nuevo conocimiento en forma tal que añada valor a la economía y a la sociedad, definición que no excluye la presencia de saberes alternativos pero que entiende a su vez que tienen su lugar y aposento en otros espacios académicos y no en la universidad (como esta línea que sigue la UNEY de "investigación gastronómica"). Un ejemplo de cómo se ha reforzado esta tendencia del aula generando de hecho una secundarización profunda de la educación superior, disminuyéndola, es lo que contiene una información de prensa publicada en septiembre de 2006:

Más universidades en Guárico: Tres nuevas sedes de las universidades Simón Rodríguez, Pedagógica Lisandro Alvarado, Nacional Abierta y Experimental de la Fuerza Armada serán construidas en el estado Guárico, informó el gobernador de la entidad, Eduardo Manuitt. Los núcleos estarán ubicados en las poblaciones de Zaraza, El Socorro, San Juan de los Morros, Camaguán y Calabozo; Y contarán con servicio de comedor y transporte para los estudiantes. "Con la consolidación de estos centros educativos se generarán más fuentes de trabajo que harán posible el crecimiento económico de las localidades (Manuitt, 2006).

La apertura de estos centros crea problemas y no soluciona ninguno. Tal como expresó un investigador venezolano, Bianco (2006, B–20), quien al preguntarle si era posible que las universidades venezolanas puedan medirse con las del resto del mundo respondió:

Hace falta voluntad intramuros para cambiar y por supuesto voluntad del Estado para proveer a los centros universitarios de su verdadera trascendencia. Reconocer que las universidades son un valor estratégico para el desarrollo, incalculable, y que no caben masificaciones ni improvisaciones.

En efecto, esta política es equivocada porque obvia que la educación superior requiere recursos para facilitar el proceso de enseñanza–aprendizaje que si no se hallan disponibles es absolutamente imposible crear el ambiente mínimo indispensable para poder hablar de educación superior. En el caso de las poblaciones citadas en la información de prensa anterior existen algunas de ellas sin los recursos de aprendizaje básico, como para señalar un nombre, la población de Camaguán. Obsérvese además que dicha expansión ve a la educación superior como un servicio: "Y contarán con servicio de comedor y transporte para los estudiantes" (Manuitt, 2006).

Así es, pareciera que basta abrir un aula, dotar un comedor, proveer transporte para decir que se ha creado un espacio de educación superior; todo lo contrario, se ha abierto, en el mejor de los casos, una unidad de educación secundaria, de baja calidad, porque se trata de unidades escolares indefinidas, de calidad secundaria pero con el cognomento de superior.

 

La estrategia de producción de conocimientos

Parece más que obvio señalar que, probablemente, la mejor política en educación superior, la más adecuada a las exigencias nacionales e internacionales, sea la de fortalecer la producción de conocimientos, invirtiendo en el aparato ya consolidado y de los cuales hay suficientes individuos verificados empíricamente de dónde se está haciendo ese tipo de trabajo –producción académica, bien a través del Programa de Promoción al Investigador o de información internacional. En este último caso, obsérvese cuáles son las instituciones más productivas y del mismo modo piénsese en el esfuerzo perdido que significa invertir en acceso con desmedro de la producción.

Tabla 1

Pero, en vez de proceder a reforzar los espacios de creación de nuevo conocimiento se ha impuesto la tesis de la rentabilidad política e ideológica, se hace énfasis en el acceso, como ha ocurrido en el caso de la UNEFA, que es para octubre de 2006 la institución con mayor matrícula de todo el país y una de las mayores de América Latina y el Caribe. Tiene actualmente 42 núcleos y cerca de un cuarto de millón de estudiantes, todos bajo el criterio de institucionalidad militar. Lo que se observa, entonces, es que en vez de fortalecer los espacios de producción de conocimientos se incluyen miles de estudiantes en las aulas, sin que existan para responder a tal acción los recursos necesarios. En Venezuela sólo producen conocimientos el grupo citado anteriormente, mientras que el resto produce poco o nada, como ocurre con el sector privado, que ha adoptado esta política de acceso porque para este tipo de instituciones tiene ahí su mercado, no aquel de las ideas.

Tanto se exagera esta política del aula que el Rector de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), Manuel Mariñas Müller, expresó que: "Es necesario, de cara a la realidad del país, que se replantee la educación, la cual no debe responder al mercado, a la maximización de beneficios que requiera el mercado, sino que responda a la vida, a la gente" (2006); quien estima que es vital ver el nuevo planteamiento educativo en la realidad de una sociedad socialista, de allí que la universidad deba prepararse para cumplir con ello. "Es necesario pegar la educación a la acción y expresión de cada quien, es necesario establecer un proceso distinto. Ahora hay que cambiar el proceso educativo, de allí que nuestra propuesta es el de un nuevo paradigma" (Mariñas, 2006).

Para Mariñas Müller no todos los que tocan las puertas de las universidades en busca de formación entran; lo que a su juicio es una situación perversa, porque el sistema es excluyente y exclusivista, por eso se impone un cambio de maneras de abordar el proceso educativo. Dijo que este paradigma aún está en proceso de discusión en el seno de la universidad, que busca un modelo que sea capaz de poner en manos de quién, cómo y dónde sea, sin exigencia alguna, sin pensar en el interés de quien desea acceder al saber; que la columna vertebral sea la universalización de la educación, que vea al país como una gran institución educativa, donde ningún venezolano esté al margen del proceso de educación, de manera continua y de por vida.

"La UNESR ha incrementado su oferta académica para que nadie se quede afuera. Aprovecho la presencia del alcalde de Bejuma con el que estamos dispuestos a cerrar filas sobre la base de un objetivo común, que es el desarrollo de Canoabo y comunidades adyacentes con calidad en el servicio. Comentó que estos cambios no solamente lo está haciendo la Simón Rodríguez, sino el cúmulo de universidades que están afiliadas a la Asociación de Rectores Bolivarianos (Arbol). Lamentó que aquellas que reciben la mayor cantidad del presupuesto de la educación superior no hayan dado pasos en función de una transformación. 'Hay que formar a todo el país, somos una nación que tiene que crecer sobre la base de un ser vinculado a su propio quehacer. Aquí estamos vinculando la acción de la nueva universidad bolivariana al paradigma que tiene una oferta académica múltiple, grande y para cada quien'. Refirió que en la población de Mucuchíes, en el Municipio Rangel, del estado Mérida se dará el Proyecto Simón, que no es más que integrar a toda la comunidad en un proceso educativo. Para llevarlo a cabo han contado con el concurso del alcalde, del gobernador del estado. Ese mismo programa quiere implantarse en Canoabo, pero para eso se requiere del concurso de la alcaldía y de la gobernación del estado" (Mariñas, 2006).

Tales palabras señalan la intención de llevar al extremo las políticas populistas que en materia de educación superior se han venido imponiendo a la sociedad, en contra del sentido común, porque no existen los recursos para atender tal aumento incontrolado de la matricula.

 

Los documentos de la UNEY

Aun vistos con ingenuidad y la mayor buena fe los documentos de la UNEY —único instrumento de algún análisis objetivo–, generan cierta perplejidad. Las ideas que expresa el Rector de esta universidad dan origen a tal comentario:

Nuestra maltratada educación, dentro de un proceso de inclemente y continuo deterioro cultural, fue perdiendo su antigua nobleza, su carácter de espacio respetable y su vigorosa presencia ciudadana... nuestras universidades se encargan de robustecer ese desastre. Con el aplomo que otorga a sus portadores la ignorancia doctorada, el mundo académico alardea del progreso de sus rígidas especializaciones, se envanece por sus mínimos hallazgos, regodease en la impresentable estulticia que sospecha de los investigadores o docentes que saben hablar, leer y escribir bien, y presume de asepsias y rigores "científicos" que suelen sucumbir en naderías5.. Es frecuente la displicencia e incluso el desprecio ante la buena escritura. Se levantan suspicacias acerca de su rigor científico o intelectual. Escribir bellos ensayos no da tantos puntos como escribir tratados "concienzudos". No emplear las reglas exactas de la cita o de la footnote es indicio de poca seriedad profesoral (Castillo Castellanos, 2004, 2).

Un documento de la UNEY permite levantar el argumento de la indoctrinación de la universidad venezolana, aquella que depende del control gubernamental. En la revista En equilibrio el propio Rector de la UNEY afirma que:

Nuestro país, Venezuela, sufrió durante años, como casi toda América Latina, una profunda erosión de su patrimonio cultural. A esa depredación cultural, a la cual nos condenó el sistema capitalista, no escaparon nuestros saberes gastronómicos. Por el contrario, ellos fueron posiblemente las primeras victimas del poder imperial. La copiosa diversidad cultural, dentro de la cual la riqueza culinaria es una de sus más elocuentes manifestaciones, se vio diezmada progresivamente por una maquinaria industrial que nos fue quitando lo que Mario Briceño Irragory llamó "la alegría de la tierra" (Castillo Castellanos, 2006, 9)

Esta frase revela una enorme confusión acerca de los procesos históricos de la región, que es innecesario analizar. Al margen de ello lo que interesa recalcar es cómo estamos creando en Venezuela una banalidad que llamamos universidad y que es sólo una caricatura, en el sentido expresado por Allemann–Ghionda. Quizás en Venezuela hemos omitido aplicar el prudente criterio según el cual una institución antes de acreditar su denominación de tal tipo de institución debe pasar por un lapso de actividad que le permita demostrar a esa institución que califica como tal, así, del mismo modo, se tendría que establecer que estas nuevas instituciones sean sometidas a criterios de supervisión y evaluación técnica, que en un lapso de cinco y diez años examine su rendimiento a fin de aprobarles como institución. De ser así quizás la UNEY estuviera en periodo de prueba, pues carece de la madurez como para ser una universidad. Más aún, es probable que tal como está, su personal docente carezca de las credenciales, en términos generales, pues según se puede ver en la pagina Web correspondiente muchos de sus docentes tienen títulos de TSU (Técnico Superior Universitario), pero esta observación permite sólo un comentario, sin prueba alguna pues no se ha efectuado ninguna evaluación, que se sepa, de la misma.

 

Universidad y desarrollo

Las tendencias de la universidad, a nivel mundial y de la propia región, apuntan hacia una dirección completamente distinta a las que promueve y aplica Venezuela. Ciertamente en casi todos los países se hacen esfuerzos para aplicar programas compensatorios, pero en ninguno ha existido una expansión incontrolada tan voluminosa como en el caso venezolano, acompañado ello de un intenso proceso de indoctrinación, como consecuencia del papel de la aplicación de la noción de pensamiento único, que se aplica en aquellas instituciones creadas, controladas o afectas al gobierno. El caso de las UNEY no es único, entonces; es parte de un patrón, alejado de la estrategia de la producción de conocimientos y dirigida hacia la táctica del aula como eje del proceso de enseñanza–aprendizaje.

Es importante mencionar en este artículo cómo parece emerger en la comunidad dedicada a la educación superior venezolana, una tesis que afirma, paradójicamente, una anti–meritocracia, una anti–academia, como principio. Se hace burla de los títulos académicos obtenidos en universidades de primera calidad en el exterior, de la meritocracia, la tecnocracia, las citas, los criterios de evaluación y supervisión y de hecho hay una tendencia inútil y dañina de "popularizar" a la academia. Pero, es menester admitirlo, la academia venezolana es débil frente a las políticas públicas que formulan los gobiernos y en vez de protestar, un silencioso ambiente se viene creando, repetimos, que desvalora los logros académicos. No es una buena política ni una buena señal académica.

 

Innovación y tradición: ¿Qué consecuencias traerán estas políticas públicas?

Contrario a lo que se cree o se hace creer Venezuela tiene un papel muy modesto, al menos en el mundo de la calidad académica internacional. De la razón a las creencias, pareciera ser el síndrome de la sociedad venezolana a inicios del siglo XXI. Estamos los venezolanos inundados por una ola doctrinaria centrada en la creencia en líderes predestinados y en cada institución sus dirigentes parecen compartir tales criterios. Dawkins (2004) profesor de Políticas científicas de la Universidad de Oxford, Inglaterra, escribió hace algún tiempo acerca de cómo era posible que la nación y sociedad líder en la producción de ciencia y tecnología pudiese aún debatir entre evolucionismo y creacionismo y se preguntaba: ¿cuándo volverá esta gran nación, refiriéndose a los Estados Unidos de América, a retornar a la razón y al mundo civilizado, haciendo descartar una banal discusión, mientras en países como Venezuela la dicotomía está en creer en sus líderes en forma religiosa, un nuevo creacionismo, y omitir las raíces del evolucionismo político e ideológico, el pluralismo, que debe guiar la dinámica de nuestras instituciones.

Una universidad añade valor a la economía cuando su creación en ciencia y tecnología se estandariza y puede convertirse en un elemento de producción dentro del propio aparato productivo. Los servicios, obviamente, añaden valor a la economía pero en forma periférica a través de la creación de empleos pero no aumentan los niveles de productividad de la economía, que sólo crece y se fortalece con el crecimiento y desarrollo del sector primario. Un restaurante o una posada son importantes porque generan empleo pero no añaden valor a la economía. En Venezuela y en instituciones como la UNEY queremos volver al homo simplex en la era del homo technicus. Por definición axiomática una universidad es un espacio de innovación y ocurre que, tal como lo estamos presenciando en Venezuela, retorna al pasado, a la universidad como rescate de la sociedad tradicional. De lo contrario, de qué otra forma se explica, por ejemplo, el que la UNEY conciba como contribución, el abrir una posada o cocinar una cena. En efecto, existe en el caso de la universidad venezolana del tipo aludido en este artículo una terrible confusión entre la universidad cómo productora de un servicio y cómo productora de conocimiento. Dar un servicio puede contribuir con la economía como tal, pero no añade valor al aparato productivo, evento que sólo puede ocurrir cuando la universidad lo hace a través de la investigación científica y tecnológica y, obvio, humanística. En la revista En equilibrio se reseña en un artículo titulado "En Santiago son de San Felipe" lo siguiente:

El pasado 5 de julio abrió sus puertas la Casa de Venezuela en una calle del histórico centro de Santiago de Cuba. El acto, presidido por nuestro embajador Adán Chávez y por Farruco Sesto y Abel Prieto, Ministros de Cultura de Venezuela y Cuba, respectivamente, concluyó con una degustación de variados entremeses venezolanos, elaborada por el Centro de Investigaciones Gastronómicas de la UNEY (2005, 5).

¿Qué se oculta en este caso, el homo simplex o el homo ingenous? Ciertamente es una ingenuidad creer que servir unos entremeses es parte del ethos académico, propio de una universidad. Esta institución es espacio del homo technicus. El homo simplex es parte de la vida cotidiana y es de hecho el hombre tradicional, frente al hombre moderno propio del razonamiento causal y objetivo que opera en la universidad, entendiendo hombre moderno, en este caso, según la tipología elaborada por Níkeles y Smith (1974).

Tabla 2

En este sentido la educación superior venezolana pierde en vez de ganar, disminuye calidad en vez de aumentarla. Quizás la esperanza de la humanidad no se halle en una fe ciega e irracional en las nuevas y avanzadas tecnologías de la información (NATI), pero obviamente menos opciones existen si el hombre se aleja de ellas y recae en su ruralidad, en su tradicionalismo y en concebir a la universidad como una simple agencia de empleos y en una institución prestadora de un servicio que es como la ven muchos venezolanos y puede verificarse no solamente en el caso de la UNEY sino en el de aquellas instituciones del sector privado que se limitan a prestar un servicio, bien sea la Universidad Tecnológica del Centro (UNITEC) situada en Guacara, estado Carabobo o la Universidad Santa María, el prototipo nacional de este tipo de institución.

Quisiéramos detenernos brevemente en esta cuestión de la universidad como una institución que añade valor a la economía: crecen a expensas de descubrimientos e innovaciones y estos productos se generan en los laboratorios y centros de investigación de las universidades, tanto del sector público como del privado. En el caso venezolano la porción que se dedica a la investigación científica y tecnológica es escasa, ya que la mayor parte de lo que se produce en materia de conocimientos se elabora en ciencias sociales y en humanidades, que son áreas menos exigentes y menos estandarizadas. Por otra parte, se añade valor, precisamente, cuando los resultados de la investigación pueden igualarse al nivel de las exigencias del mercado. No basta copiar procedimientos científicos y tecnológicos para que se añada valor. Por ejemplo, cuando el país adquiere un armamento en el exterior añade valor a la economía en donde se ideó y fabricó el arma, lo mismo ocurre con una medicina e incluso con un software. Con toda razón Linus Torvalds6 declara que su sistema es libre pero no gratuito, porque en esta materia no hay nada regalado, porque simplemente producir conocimiento tiene un costo y en Venezuela tenemos la falsa idea de que el saber es gratuito y debe ser distribuido sin costo alguno, una verdadera falacia.7 En este sentido, en Venezuela estamos equivocando la ecuación del desarrollo, porque no estamos aplicando modelos de producción de conocimientos, sino redistribuyendo, en el mejor de los casos un conjunto que llega a cada quien completamente debilitado, ya que estamos expandiendo la matrícula sin disponer de los recursos del aprendizaje adecuados.

 

Universidad, ideologización e indoctrinación

Al lado o paralelamente a la masificación de la educación superior se abre la sociedad venezolana a una dosis elevada de ideologización doctrinaria. Cabe explicar este concepto. El propio Presidente de la República ha expresado cómo la educación es un proceso ideologizado, en lo cual tiene razón:

Una educación "ideologizada", en la que no se formen tecnócratas ni profesionales individualistas, sino personas comprometidas con el desarrollo del país es lo que persigue crear el Gobierno Nacional, según admitió el presidente Hugo Chávez, luego de inaugurar la Aldea Universitaria de Ocumare del Tuy y otras nueve más en el resto del país. En respuesta a las críticas que el lunes le lanzara el candidato opositor, Manuel Rosales, por la manera como están concebidos los planes educativos puestos en marcha durante su gestión, el jefe de Estado afirmó: "Hay que salirles al paso a esas personas que dicen que la educación debe desideologizarse. ¿Cómo es eso? Ah, claro, el capitalismo pretende convertirnos en unas máquinas que no tienen ideología; pero los seres humanos tenemos ideología, sistemas de ideas". Acto seguido aseveró: "La educación que estamos creando, junto al pueblo, es una educación ideologizada. Es una educación con ideas, humanista Y al servicio del país. No al servicio de las individualidades o de las élites que formaron muchachos, y que lo siguen haciendo para explotarlos". Tras prometer que en cada estado habrá un centro como el de Ocumare, el cual cuenta con 20 aulas, 6 salas con 266 computadoras, biblioteca, laboratorios centro de copiado y de salud, el primer mandatario remató: "En el capitalismo, la educación privilegia lo individual. Yo estudio Medicina porque quiero hacerme rico. Quiero estudiar Economía para hacer negocios. Eso hay que cambiarlo" (Chávez, 2006, 1–6).

Esta postura es clara y correcta, pero inexacta, porque todo sistema escolar se halla bajo una configuración ideológica, tanto en las sociedades capitalistas como en cualquier otro sistema económico. Pero sucede que no toda ideologización es necesariamente doctrinaria. Esto ocurre, como en el caso cubano, cuando aparece una ideología oficial, como la que elaboró el Programa del Partido Comunista de Cuba en La Habana en 1987; el partido único, con un pensamiento único, sin pluralismo alguno, sometió a la sociedad a un esquema codificado sin fractura alguna.

 

Conclusión: La sociedad inexperta

Si se disminuye la calidad del discurso académico aparecerá en el horizonte venezolano el síndrome de la sociedad inexperta. En efecto, lo que pudiéramos con cierta licencia llamar el discurso oficial, lleno de un ataque sistemático a los supuestos creadores de todas las maldades humanas y responsables del maléfico neoliberalismo. De tal forma, se asegura que los tecnócratas sean los responsables, que la competitividad es dañina y que la meritocracia es un pacto diabólico creado por las élites malvadas. Así, se promueve lo que llamamos el discurso de la sociedad inexperta, en la cual saber per se no califica a nadie. Un caso interesante es el del Canciller Nicolás Maduro, quien probablemente hace sus funciones en forma adecuada, pero que es parte de la sociedad inexperta, pues es designado en su cargo sin experticia en el mundo diplomático, sin estudios en el área —de hecho al parecer no tiene estudios universitarios, si ello sirve de algo y, según parece, no maneja los idiomas que supuestamente son necesarios para un cargo de ese tipo. Se quiere imponer en esta sociedad que en tanto todos somos iguales no tenemos que distinguirnos por el stock de conocimientos que tengamos. Ese es un discurso negativo. Un comentario en esta línea fue elaborado por el español José Penalva, quien escribió que:

Una educación seria y sólida es la única posibilidad que tienen los desfavorecidos para integrarse en la sociedad y alcanzar una vida digna. Por eso hay que poner mucho empeño en hacer pública la educación, pero sin hacer pública la ignorancia. La ignorancia nunca es progresista, y menos en la "sociedad del conocimiento" que nos ha tocado vivir (Penalva, 2006, 54).

Ciertamente, la igualdad y la solidaridad son valores plausibles, pero la actual política educativa cae en lo que Penalva llama la crítica a la asignatura y nosotros la dañina adjetivación de la educación, en nuestro caso, la falsa ilusión al llamar a nuestra escuela y educación bolivariana, una fantasía que no es más que un cambio de nombre a la escuela progresiva de Dewey y a la escuela que han patrocinado los gobiernos venezolanos desde 1958. Añade Penalva que:

La igualdad real se conseguirá sólo si se ofrece una educación cualificada y a la altura del mercado laboral. No es "una" asignatura (llámese "Educación para la igualdad" o "para la ciudadanía") la que hará que exista más igualdad, por ejemplo, entre hombres y mujeres, sino un buen sistema educativo. En una sociedad como la nuestra, donde el 75 por ciento de las mujeres casadas dependen económicamente del marido, sólo se consigue una igualdad real ú se les facilita la independencia económica. Sólo así tendrán la posibilidad real de no estar sometidas. Y para ser económicamente independientes hay que tener un trabajo digno. Y es evidente que éste no se consigue sin una buena formación. No hay que ser de ningún partido para ver esto. Sólo hay que tener sentido común. No es conservadurismo exigir que la educación no renuncie a formar buenos profesionales (además de buenos ciudadanos). Sin un trabajo digno no hay integración social, ni participación política y, por tanto, no hay ciudadanía, además de que se impide el desarrollo de la autoestima, de la autonomía personal y del bienestar (2006, p. 54).

La sociedad venezolana se halla en una encrucijada: superar sus niveles cualitativos en el sistema escolar, lo que no se logrará masificando al sistema y operándolo bajo condiciones de una doctrina oficial, el bolivarianismo. Tal visión no hará otra cosa que generar efectos perversos, porque tal como señala Quah, del London School of Economics and Political Science: Blocking the free flow of knowledge, paradoxically, exacerbates the excess supply, diminishes human welfare and puts us on the road to economic extinction (December 2005–February 2006: 43)8.

En efecto, nada hará peor daño al propio gobierno venezolano y a la sociedad y nación que promover la ignorancia como "paradigma", fase que acontece cuando se falsifica el intento por la igualdad según parámetros de simple mediocridad. Quizás, más allá de las buenas intenciones, que no ponemos en duda, y afán válido e incluso admirable, es lo que ocurre con instituciones como la UNEY, que junto con otras tales como la UBV y la UNEFA son excelentes en la mejor intención posible pero que sin calificarlas van en la dirección contraria al papel que deben desempeñar las instituciones universitarias en la sociedad postmoderna, la sociedad del conocimiento.

Sobre este tema, ya para finalizar, es importante señalar que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su Artículo 104, establece criterios meritocráticos:

La educación estará a cargo de personas de reconocida moralidad y de comprobada idoneidad académica. El Estado estimulará su actualización permanente y les garantizará la estabilidad en el ejercicio de la carrera docente, bien sea pública o privada, atendiendo a esta Constitución y a la ley, en un régimen de trabajo y nivel de vida acorde con su elevada misión. El ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderá a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica.

Pero ese predicamento no se está cumpliendo y más bien una oleada de facilismo afecta el funcionamiento del sistema escolar. Cabe concluir diciendo que tal como ha sido demostrado en los textos de psicología y de economía, las sociedades funcionan más adecuadamente cuando se establecen criterios de premios y castigos, presión y esfuerzo, pero si se abandonan estos criterios aquellos según los cuales no es necesario hacer esfuerzo alguno, que todos merecemos todo, terminaremos por asentar la falacia de que después de todo, no merecemos nada, porque nada tendremos, de todos modos.

 

Referencias

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Notas

1 Cristina Allemann–Ghionda ha publicado unos 80 artículos arbitrados y unos doce libros como autor, co–autor o editor. Sus libros más recientes incluyen: 2004: Einführung in die Vergleichende Erziehungswissenschaft. Weinheim & Basel: Beltz. 2002: Schule, Bildung und Pluralität: Sechs Fallstudien im europäischen Vergleich. Bern.

2 Thanks to a long series of unwise political decisions, many German universities–once Europe's educational jewels, inspired by Humboldt's ideas on higher education and admired and copied worldwide–are degenerating into a caricature of their ancestors. A recent recent reform gives universities new autonomy, so now we have to repair policy mistakes made over four decades. In some European countries, the marriage between the new bachelor/master system and a rapidly increasing number of students not backed by adequate funding and structures creates an impossible situation. Lectures with 500 or 1,000 students and "seminars" with 300 are not unusual. We, the staff, are expected to produce excellence under teaching and financial conditions that are untenable and that forcé us to reduce scholarly work to a nighüy and weekend extravagance.

3 Hubo protestas públicas en relación a la creación de esta universidad y la prensa de esos días recoge las mismas. Es de señalar que el hijo del Presidente Rafael Caldera había sido Gobernador del estado Yaracuy y había mucha presión política para la apertura de esta institución. Los documentos del caso pueden ser examinados en CENIDES–OPSU. El estudio de factibilidad ha sido examinado sólo parcialmente y el mismo es suficientemente débil como para haber justificado que esta universidad no se crease.

4 Véase, por ejemplo, el libro de Antonio Luís Cárdenas El concepto de universidad, origen y evolución. Ediciones del Rectorado, Universidad de los Andes, 2004.

5 Sin que la palabra nadería sugiera este comentario ocurre que, con sorpresa evidentemente, la UNEY, que no tiene estudios de nivel de doctorado, concedió un Doctorado Honoris Causa, al entrenador de un equipo de futbol. Leemos que el galardonado en esta oportunidad en la UNEY, el médico Richard Páez, también recibió una distinción similar, esta vez de una universidad autónoma, la ULA. En sus palabras el Rector resumió en una frase el por qué conceder tal distinción, señalando que "El campo de futbol no es sólo una parte de la patria, es muchas veces la patria" (2006), p. 6.

6 Linus Torvalds es el nombre del autor del programa Linux. Torvalds posee la marca registrada "Linux" y supervisa el uso (o abuso) de la marca a través de la organización sin fines de lucro Linux International. En una entrevista a mediados del año 2005, Linus comentó "Aunque soy el padre de Linux, mis hijos usan Windows" (Wikipedia.org/wiki/Linus_Torvalds).

7 Sobre esta cuestión véase por Eliezer Geisler (2001) su libro Creating value with science and technology. Wesport, Connecticut: Quorum Books. Por cierto, este concepto de valor añadido o agregado es fácil de explicar puesto que los venezolanos pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), pero al parecer no aceptaríamos un IVA escolar.

8 En relación al tema de la sociedad del conocimiento Quah, originalmente de Malasia, ha introducido el concepto de la economía sin peso o intangible. La economía ingrávida es descrita como la economía del conocimiento, la intangible, la inmaterial o el "nuevo" concepto sobre economía abarca simplemente cuatro elementos principales. Primero, hay la tecnología de información y de comunicaciones (TIC) y el Internet. En segundo lugar, característica intelectual, que incluye no solamente patentes y copyright pero más ampliamente, marcas de fábrica, marcas registradas, publicidad, servicios financieros y que consultan, intercambios financieros, cuidado médico (conocimiento médico), y educación. El tercer elemento consiste en bibliotecas y las bases de datos electrónicas, incluyendo nuevos medios, la hospitalidad video, y el difundir. El cuarto elemento abarca la biotecnología, las bibliotecas y las bases de datos tradicionales, y los productos farmacéuticos. Estos cuatro elementos constituyen los sectores de rápido crecimiento en modernas economías si están medidos en crecimiento de valor añadido o del empleo y del trabajo. Todo en la lista contiene elementos de la intangibilidad y se puede mirar como conocimiento. Sin embargo, no debemos acentuar la importancia demasiado de ideas y del conocimiento en intentar entender la economía ingrávida. Las economías han sido basadas en el conocimiento por lo menos cinco mil años. Durante la primera revolución industrial, las máquinas de hilar y los motores de vapor alzaron perceptiblemente la actuación económica. Tales máquinas eran la encarnación física del nuevo conocimiento. Pero mientras que los motores de vapor o las tabletas de la arcilla son los objetos físicos que contienen conocimiento, no se asemejan a conocimiento en su uso. Sus aplicaciones son limitadas por apremios geográficos y físicos. Un petrolero gigante del aceite no es parte de la economía ingrávida, pero el software si.