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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.37 no.146 México abr./jun. 2008

 

Estudios e investigaciones

 

La educación superior en Brasil: raza, renta y escuela media como factores de desigualdad

 

Gladys Beatriz Barreyro*

 

* Doctora en Educación, Universidade de São Paulo —Escola de Artes, Ciências e Humanidades Correo e: gladysb@usp.br

 

Ingreso: 21/09/07
Aprobación: 23/11/07

 

Resumen

Las desigualdades observadas en la educación superior brasileña, a partir de datos oficiales presentados en cuadros y gráficos, permiten observar que la educación superior brasileña es un sistema de elite, tanto por el porcentaje de población que lo compone —18 a 24 años— como por las desigualdades existentes en la población de los campi. El análisis muestra que las proporciones de blancos, negros y mulatos que frecuentan las instituciones de educación superior no presentan el mismo equilibrio que los porcentajes de esas personas en la población total del país. Las escuelas de origen de los estudiantes en la enseñanza media (pública/privada) presentan una correlación invertida, con preponderancia de los estudiantes de escuelas medias privadas en las instituciones públicas de educación superior, gratuitas y consideradas de mejor calidad.

Palabras clave: Desigualdades en la educación superior, acceso a la educación superior, educación superior brasileña.

 

Abstract

The inequalities of Brazilian higher education, extracted from the official data, organized and presented in tables and graphics shows that Brazilian higher education is an elite's system and its confirmed by the inequalities existing in the composition of the campi's population. The data analysis shows that the percentages of white, black and mulatto people who study at higher education institutions do not preserve the same proportion of those observed in the whole country's population. One can observe that the majority of students in public universities come from private high schools while students in private universities came from public high schools. However, public universities are free and have the best quality.

Key words: Inequities in higher education, brazilian higher education.

 

Este artículo es producto de un proyecto de investigación en desarrollo que se propone analizar las políticas para la educación superior en el Brasil en el periodo 1996–2006, por ser una década en la cual hubo muchos cambios en el sistema y entró en vigencia una nueva ley de educación: Ley de Diretrizes e Bases da Educação Nacional (Ley No. 9394/96) conocida como LDB.

El proyecto estudia las políticas para la educación superior con base en fuentes documentales y leyes sancionadas, utilizando técnicas de análisis del discurso. Las fuentes documentales son primordialmente documentos gubernamentales, entre los cuales son analizados datos cuantitativos con procedimientos estadísticos. Complementariamente, se utilizan noticias de periódicos.

Los ejes de estudio que orientan el trabajo son la ampliación del sistema, la democratización del acceso, el financiamiento y la evaluación por constituir, a juicio de la autora, los más significativos en la historia del sistema de educación superior.

Está focalizado en la cuestión de la desigualdad del acceso de los estudiantes a la educación superior a partir de datos estadísticos actuales, provenientes del Censo de la Educación Superior 2004, de cuestionarios aplicados a los estudiantes de educación superior del país y de la Pesquisa Nacional por muestra de domicilios. (PNAD)

 

Introducción

La educación superior en Brasil tuvo un desarrollo bien diferente del resto de América Latina y, sobre todo, de la América española. Mientras la primera universidad de las colonias españolas surgió en 1538, en Brasil apenas en 1920 fue creada la primera institución, la Universidad de Río de Janeiro. Si bien otras formas de educación superior (escuelas, facultades) existieron desde el siglo XIX los brasileños realizaban mayormente su formación superior en la Universidad de Coimbra, en Portugal (Cunha, 1980).

Fue hasta el siglo XX cuando surgieron las universidades brasileñas y la existencia de instituciones públicas (nacionales, provinciales y municipales) y privadas. Se crearon 22 instituciones públicas y 9 instituciones religiosas –éstas también recibían subsidios del Estado— en las primeras décadas del siglo XX. Las universidades creadas surgieron por la aglutinación de facultades profesionales (Derecho, Medicina, Ingeniería, Educación, Ciencias y Letras). En las décadas posteriores, se fundaron también facultades aisladas, en las cuales se desarrollaron carreras profesionales o cursos parala formación de profesores. Fue a fines de la década de los sesenta que comenzó la expansión del sector privado, creándose innumerables facultades aisladas en regiones donde había mayor demanda. Ya en 1980 más de la mitad de los alumnos de educación superior estudiaba en ese tipo de establecimientos (facultades aisladas) y el 86% de ellos lo hacía en el sector privado. En ese año había en Brasil 65 universidades y más de 800 facultades aisladas (Oliven, 2002).

Si bien hubo una expansión sostenida desde la década de los sesenta, fundamentalmente por la vía privada (Silva Jr.; Sguissardi, 2001), es en los años noventa que hubo una eclosión, especialmente, durante los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso (1995–2002). Fue en 1996 que se aprobó la Lei de Diretrizes e Bases da Educação Nacional que se reglamentó la Constitución de 1988. En lo referente a la educación superior, la ley y la legislación de ella derivada, flexibilizaron los criterios, diversificaron los formatos institucionales, induciendo así la expansión del sistema que se concretó preponderantemente por la sistema de educación superior más "privado" vía del sector privado, siendo actualmente el 7º del mundo.1

Tabla 1

 

El acceso a la educación superior

La educación superior brasileña es una educación de elite, pues su tasa líquida de escolarización llega al 10%.2

Los datos muestran que la tasa bruta de escolarización era mínima en 1960: 1% de la población del grupo de edad correspondiente (18 a 24 años) estaba estudiando. A pesar del incremento de las décadas posteriores, todavía sigue teniendo una tasa de escolarización escasa, comparada con un conjunto de países seleccionados: en 2002–2003 esta tasa era de 21%:

Gráfica 1

Comparado con esos otros países, Brasil presenta poco porcentaje de la población de 18 a 24 años en la educación superior, no solamente en relación con los países desarrollados sino también con los latinoamericanos y los emergentes.

Desde 1915 fueron implantados exámenes de ingreso, llamados vestibulares, para seleccionar a los alumnos y, especialmente, en la década de los sesenta hubo presiones de los estudiantes para ampliar el acceso, pues en esa época abundaban los "excedentes": alumnos que aprobaban el examen, pero no accedían por falta de vacantes. El sector privado, con la creación de "Facultades" en el interior de algunos estados, fue absorbiendo parcialmente esos estudiantes. Después, entre 1996 y la actualidad, fue también ese sector quien incorporó a los estudiantes. La Tabla siguiente puede ayudar a comprender ese proceso:

Tabla 2

Puede observarse que las vacantes crecieron casi 5 veces entre 1995 y nuevamente casi duplicaron entre 2000 y 2004.

Como consecuencia de la ampliación de vacantes, la relación candidato/vacante cambió, disminuyendo a la mitad entre 1980 y 2004:

Tabla 3

Puede verse el cambio operado en la relación candidato/vacante que, actualmente, es alta en el sector público, mientras que en el privado casi se llega a uma relación 1/1.

A pesar de eso, los problemas persisten, pues todavía el sistema es de elite, a pesar del incremento de matrículas.

La ampliación de vacantes, mostrada anteriormente, también generó un aumento de las matrículas que triplicaron entre 1980 y 2004, y entre 1995 y 2004 duplicaron debido a las políticas descritas. El crecimiento de las matrículas, en 10 años (1994–2004) fue del 151%, como muestra la gráfica siguiente:

Gráfica 2

 

Las desigualdades en el interior de las instituciones

Un análisis de los datos oficiales3 muestra que, a pesar de las mejoras en cuanto al aumento de estudiantes en la educación superior, el interior de las instituciones presenta grandes desigualdades, se refieren a cuestiones tales como raza/color/etnia y a la renta, pero también a la escuela de origen de la enseñanza secundaria (pública o privada).

Respecto de la raza/color/etnia

Los blancos están presentes en la educación superior brasileña en mayor proporción que en la población total del país: 51% de la población manifiesta que es blanca, mientras 70% de los estudiantes de las instituciones públicas y 73 % de las privadas declara serlo.

Los negros, en cambio, en términos porcentuales, son más en la población total que en las instituciones: 6% en la población, 3% en las instituciones públicas y 5% en las privadas, con mayor presencia en las instituciones privadas que en las públicas.

Los mulatos que afirman ser el 42% de la población total son 24% de los estudiantes de las instituciones públicas y 19% de las privadas. Su presencia es un poco mayor en las públicas que en las privadas.

El 1% restante son orientales o indígenas que están sobre–representados en las instituciones públicas y las privadas.4

La siguiente gráfica muestra las diferencias con mayor claridad:

Gráfica 3

Respecto de la escuela de origen de la enseñanza media de los estudiantes: las matrículas en la enseñanza media brasileña son mayoritariamente públicas (88%) como muestra la gráfica:

Gráfica 4

En cambio, si se consideran los estudiantes matriculados en las instituciones de educación superior, según la escuela media de origen, se observan los datos siguientes:

Gráfica 5

Se observa entonces que 42% de los estudiantes de las instituciones de educación superior privadas, en 2004, habían cursado su escuela media en escuelas públicas, mientras que 38% lo habían hecho en escuelas privadas (otro 20% cursó la escuela media en escuelas públicas y privadas).

En cambio, los estudiantes que estaban estudiando en las instituciones de educación superior públicas presentan los siguientes datos: 52% de ellos habían estudiado en escuelas privadas y 33% en escuelas públicas (otro 15% hicieron la enseñanza media en ambos tipos de escuela).

La inversión muestra claramente las desigualdades. Ante un examen exigente como es el vestibular de las instituciones públicas, quienes consiguen aprobarlo son los que estudiaron en escuelas privadas; los que estudiaron en escuelas públicas, de menor calidad,5 restan las instituciones privadas.

Los mismos datos, cuando son discriminados por estudiantes ingresantes y concluyentes, muestran que 44% de los concluyentes de las instituciones de educación superior privada, habían cursado la escuela media en escuela privada siendo que los concluyentes oriundos de escuelas públicas eran 36%.

En las instituciones de educación superior públicas los concluyentes eran 31% con enseñanza media en escuelas públicas y 53% con enseñanza media en escuelas privadas, lo que confirma las desigualdades anteriores.

Respecto de la renta familiar

La renta familiar (suma del salario de todos los integrantes de la familia) de la población del país puede ser comparada con la renta de la familia de los estudiantes de las IES públicas y privadas.

Las familias que ganan hasta 3 salarios mínimos6 (casi 480 dólares americanos) son el 48% de las familias del país. Se observa que, mientras en el país 48% de las familias ganan hasta 3 salarios mínimos, apenas 25% de los estudiantes de instituciones públicas pertenecen a familias que perciben ese salario y que 20% de los estudiantes de las IES privadas viven en familias con hasta 3 salarios minimos. 49% de las familias del Brasil, reciben más de 3 salarios mínimos. Esa es la renta del 75% de las familias de los estudiantes de las instituciones públicas y del 80% en el caso de las privadas.

Los datos muestran cómo el nivel de ingresos es determinante en la posibilidad o no de realizar estudios superiores; así como también el hecho de que la educación pública, que es gratuita, está compuesta por estudiantes de familias con mayor renta, como se presenta en la gráfica siguiente:

Gráfica 6

Ahora bien, si miramos los datos enfocando otro corte: el de las familias con hasta 10 salarios mínimos, observamos que 85% de ellas componen la sociedad brasileña. En las IES públicas, 69% de los estudiantes tienen familias con esa renta y en las privadas también 69% tienen esa renta.

Considerando ahora a las familias con más de 10 salarios mínimos, o sea, 11% de las familias del país, vemos que en las IES públicas y en las privadas 31 y 30% pertenecen a familias con ese nivel de ingresos, más que el doble que en la población del país.

Nuevamente, constatamos que no hay diferencias significativas entre las públicas y las privadas. Podemos afirmar que las familias con mayor renta, duplican proporcionalmente su presencia en la educación superior brasileña en relación con su presencia en la población del país, como muestra la gráfica:

Gráfica 7

 

En síntesis

La educación superior brasileña presenta problemas graves, a pesar de haber mejorado mucho en las últimas décadas. El primero es el acceso al sistema considerado muy bajo en comparaciones internacionales.

Un examen al interior de las instituciones muestra, según las informaciones brindadas por estudiantes que se encuentran en el ingreso a la carrera o en la conclusión de la misma, desigualdades importantes en cuanto a la raza/color/etnia, a la renta familiar y a la escuela de origen donde cursaron sus estudios secundarios.

El análisis de los datos muestra que los blancos están sobrerrepresentados en las instituciones de educación superior (son más que en la sociedad) mientras que los negros y los pardos se encuentran subrepresentados (son menos que en la sociedad).

Los estudiantes cuyas familias poseen menor renta familiar son menos en las instituciones que en la sociedad. Los estudiantes que poseen mayor renta familiar, por el contrario son más en las instituciones que en la sociedad.

En cuanto a las escuelas de origen de los estudiantes, se muestra que aquellos que cursaron la enseñanza media en escuelas públicas, están estudiando (en mayor porcentaje) en las instituciones de educación superior privadas. Los que estudiaron en escuelas privadas, en cambio, están mayormente en instituciones de educación superior públicas, que son gratuitas y consideradas de mejor calidad. En consecuencia, las desigualdades continúan, también, en la educación superior.

 

Consideraciones finales

Para atender a estas situaciones, algunas políticas públicas comenzaron a ser implementadas, especialmente las que apuntan a revertir algunas de estas tendencias, como las referentes a la raza/color/etnia o a los provenientes de escuela media pública. Esas políticas son la reserva de vacantes para grupos, según la escuela de origen y la raza/color/etnia y el programa Universidad para todos.

La reserva de vacantes fue propuesta por grupos de defensa de derechos de los negros, y han sido implementadas en algunas instituciones estaduales (que dependen de los "Estados", o Provincias brasileñas). También ha existido la propuesta de que esa reserva sea realizada en las instituciones federales (nacionales), en un proyecto de Ley presentado al Congreso, conocido como Reforma Universitaria (PL 7.200/06) que no ha prosperado en su trámite, por diversas razones que exceden el tema de este trabajo. También existe en el Congreso brasileño un proyecto de reserva de vacantes (Proyecto de Ley 73/99) y el Proyecto de ley denominado Estatuto de la Igualdad Racial (PL. 3198/2000), que postulan el establecimiento de cuotas. El primero propone que un porcentaje de las vacantes sean destinadas a alumnos que estudiaron en escuelas públicas y el segundo, propone que sean reservadas paralos afrodescendientes. Esos proyectos resultan polémicos en la sociedad brasileña. Ambos generaron una Carta Abierta dirigida al Congreso, firmada por varios renombrados intelectuales y figuras públicas para que no sean tratados porque, según ellos, violarían el principio de igualdad jurídica y serían "racistas" al crear clasificaciones raciales (Carta Pública, 2006). A pesar de que los proyectos finalmente no fueron debatidos ni tratados en el Congreso, sin embargo, de hecho, en muchas instituciones federales de educación superior existe actualmente reserva de vacantes, según lo establecido por sus órganos de gobierno, en uso de la autonomía universitaria.

El programa Universidad para todos (PRO–UNI), creado por el Ministerio de Educación está en implementación. Aprobado por la Ley 11.096/05, otorga becas totales o parciales (50% y 25%) en cursos de graduación de instituciones de educación superior privadas (con o sin fines de lucro). Están destinadas a los estudiantes de nacionalidad brasileña cuya renta familiar per cápita no supere tres salarios mínimos. Otros requisitos son: haber cursado la enseñanza media completa en la escuela pública o en instituciones privadas como becarios integrales, padecer alguna deficiencia o ser profesor de la red pública de enseñanza. Un porcentaje de las becas está destinado a autodeclarados indígenas, mulatos o negros.

A pesar de su carácter inclusivo, el PRO–UNI ha recibido críticas. Según Carvalho y Lopreato (2005), encubre intereses del sector privado que se encuentra en crisis porque posee muchas vacantes ociosas. Ese sector, a cambio de las becas, se beneficiaría con la contrapartida que es la exención de ciertos impuestos. Además, es una forma que el gobierno encontró para aumentar el número de vacantes sin ampliar el gasto público y afectar el superavit primario.

El PRO–UNI también presentaría una noción falsa de democratización (Catani, Gilioli, Hey, 2006) porque los alumnos pobres ingresan en instituciones privadas que, en Brasil, tienen connotación de baja calidad, reforzando la dualización del sistema de educación superior brasileño, en el cual las instituciones públicas reciben a los alumnos con mayor renta familiar y las instituciones privadas aquellos con menor renta, como mostraron anteriormente los gráficos. El PRO–UNI también seria asistencialista por no garantizar la permanencia de los alumnos en el sistema, debido a la escasa cantidad de becas de sustento que son insuficientes para todos los becarios, oriundos de familias de baja renta (Carvalho, 2006).

La implementación de estas políticas es muy reciente y todavía no están disponibles los datos actualizados de los últimos años como para verificar si hubo cambios en las desigualdades que mostraron las estadísticas. Pero, favorablemente y a pesar de las posiciones desencontradas, el Brasil está volviendose menos indiferente a las desigualdades apuntadas e iniciando algunas políticas para revertirlas.

 

Referencias

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Notas

1 Desde entonces, el sistema de educación superior brasileño está constituido por instituciones de educación superior que pueden ser, según la naturaleza académica, universidades, centros universitarios e instituciones no universitarias (facultades, facultades aisladas e institutos superiores de educación, centros federales de educación técnica y centros de educación tecnológica). De todas ellas, las universidades deben realizar necesariamente actividades de enseñanza, investigación y extensión a la comunidad y pueden crear nuevas carreras sin necesidad de autorización ministerial. Según su naturaleza jurídica, las instituciones de educación superior son: públicas o privadas. Las públicas pueden ser federales, dependiendo de la nación, estaduales, dependiendo de los estados y municipales, dependiendo de los municipios. Las privadas pueden ser con fines de lucro (no tienen exención de impuestos) o sin fines de lucro, pudiendo ser, estas últimas, de tres tipos: comunitarias, confesionales o filantrópicas (tienen exención de impuestos).

2 Se considera que un sistema universitario es de elite cuando incluye hasta el 15% de la población del grupo de edad correspondiente, de masa entre 15 y 33% y universal (33 a 40%). (Nunes, 2002).

3 Los datos provienen de un cuestionario socio–económico aplicado a los estudiantes del sistema de educación superior que realizaron el Examen Nacional de Desempeño de los Estudiantes (ENADE), por muestra representativa de los estudiantes de ese nivel, en 2004. Para este trabajo fueron analizadas las respuestas alas preguntas que expresan: autodeclaración de raza/ color/etnia, renta mensual familiar y tipo de escuela pública/privada en las que cursó la enseñanza media. Las comparaciones con la población fueron realizadas con datos del Instituto Brasilero de Geografía e Estadística, referentes a 2004 (Pesquisa Nacional por Amostra de Domicílios, Instituto Brasileño de Geografía y Estadística).

4 El dato enmascara la presencia de orientales (especialmente descendientes de japoneses) que tienen importante presencia en las instituciones. Los indígenas no.

5 El ENEM (Examen Nacional de Enseñanza Media) muestra las diferencias de calidad a favor de las instituciones privadas. En cambio, las universidades públicas de educación superior son las de mejor calidad, mientras las privadas están socialmente connotadas como "vendedoras de diplomas".

6 El salario mínimo en Brasil es de 380 reales, aproximadamente 160 dólares americanos.