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Revista de la educación superior

versión impresa ISSN 0185-2760

Rev. educ. sup vol.37 no.145 México ene./mar. 2008

 

Estados del conocimiento

 

Evaluación en universidades hispanoamericanas*

 

Dennis Paul Huffman Schwocho*

 

*Victorino Ramírez Liberio (Coordinador). (2006) Procesos de Evaluación en la Universidad en Hispanoamérica. La experiencia de los '90, Chapingo, México, Universidad Autónoma Chapingo, 205 pp.

 

* Profesor–Investigador de Tiempo Completo en la División de Ciencias Económico–Administrativas de la Universidad Autónoma Chapingo. Correo e: d_huffman@yahoo.com

 

Estructurado en seis apartados, este libro ofrece un análisis comparativo de diversas experiencias por parte de evaluadores de la educación superior en España, Cuba y México, mediante el cual el lector puede encontrar respuestas a una serie de preguntas relevantes para este tipo de trabajo: ¿cómo se entienden los procesos de evaluación educativa?, ¿cómo se perciben las experiencias de las instituciones educativas a nivel superior realizadas durante los años 90? y ¿en qué concuerdan y dónde discrepan las diversas experiencias evaluativas vividas en los tres países señalados?

Los objetivos del libro son: (a) abordar los objetos de evaluación de la educación superior en seis diferentes experiencias vividas, (b) analizar las diversas teorías que se utilizan para sustentar el diseño metodológico de estudios evaluativos a nivel superior, (c) comparar diversas modalidades de evaluación vigentes en las instituciones de educación superior en el contexto hispanoamericano, (d) examinar los procesos evaluativos realizados y los resultados obtenidos en tres países latinoamericanos y (e) determinar las modificaciones institucionales derivadas de procesos de evaluación educativa a nivel superior. Se cierra esta reseña con unos comentarios sobre lo más sobresaliente del libro, así como con algunas deficiencias que al autor le habría gustado encontrar con la lectura de este libro.

Los informes de evaluación institucional que conforman el trabajo que coordinó Liberio Victorino Ramírez abordan una gran diversidad de objetos de estudio. Los que predominaron en las evaluaciones realizadas fueron los académicos (formación y desempeño docente, rendimiento escolar y movilidad de estudiantes, y los procesos de enseñanza, aprendizaje y gestión curricular); en segundo lugar, prefirieron los objetos técnico–positivistas (la eficiencia, eficacia y relevancia de la gestión estratégica de proyectos educativos, la vinculación de los programas y planes de estudio con los sectores productivos y de servicios, y la demanda por egresados en mercados laborales). En tercer lugar, se abordaron los objetos prácticos (la organización, registro y control de los recursos educativos, la toma de decisiones relacionadas con la administración escolar y la vinculación de los procesos pedagógicos con los avances científicos y tecnológicos) y los objetos humanistas (percepciones y actitudes profesionales de docentes y alumnos). Los objetos de evaluación que recibieron escasa atención fueron los interpretativo–culturales (sentido y orientación cultural de los proyectos educativos), los humanistas (proyectos personales de vida de docentes y alumnos) y los socio–críticos (planeación y políticas universitarias, y la trascendencia del encargo social de las universidades).

Un elemento de especial interés para los lectores de esta obra será la comparación de diversas teorías utilizadas para fundamentar los estudios evaluativos: (a) la articulación o fusión entre teoría y praxis, (b) la evaluación como sustento de reforma educativa, y (c) la confrontación del modelo científico–tecnológico de evaluar la programación curricular con el modelo centrado en la problemática cultural de evaluar el vínculo universidad–sociedad. En este debate teórico sobresalen diferentes perspectivas sobre la evaluación institucional como son: (a) los modelos de evaluación autorregulados vs. los modelos de control gubernamental, (b) los juicios de expertos como fuentes preferidas de información vs. los indicadores objetivos de rendimiento y (c) la orientación evaluativa de mejorar los procesos y productos educativos vs. la orientación sumativa. Las opiniones expresadas por los evaluadores en torno a sus experiencias vividas en situaciones concretas se reflejan en las diversas modalidades de evaluación vigentes hoy en día: (a) la gestión estratégica del currículum, (b) la orientación académica de programas y proyectos educativos, (c) la garantía de calidad en la organización y gestión de proyectos educativos, y (d) la consolidación de una cultura de evaluación en las instituciones de educación superior en el contexto hispanoamericano.

Para elaborar sus informes de evaluación, los estudiosos de los diferentes sistemas de educación superior, presentes en este trabajo, retomaron una amplia diversidad de elementos: (a) los objetivos institucionales y gubernamentales que se plasman en políticas y prácticas educativas, (b) la determinación y seguimiento de contenidos y estrategias de aprendizaje, (c) la valoración de la formación y las actividades profesionales de los docentes, (d) la apreciación de climas organizacionales y de relaciones humanas en el aula, (e) el uso eficiente de medios y recursos dedicados a proyectos educativos, (f) el funcionamiento de las instituciones educativas y (g) el flujo de información y los procesos de comunicación en la evaluación de la educación superior. La riqueza conceptual y teórica de la evaluación educativa en estos estudios ofrece un panorama amplio del contexto hispanoamericano con respecto a modelos de evaluación educativa nacionales, la determinación de la demanda por profesionales, la definición de objetivos concretos en materia de expansión, orientación y contenido de los procesos de enseñanza y aprendizaje, y la gestión estratégica de la educación, buscando con ella un equilibrio entre educación y empleo, entre el desarrollo de fuerzas productivas y el desarrollo humano.

Se pueden agrupar las modificaciones curriculares derivadas de los procesos de evaluación institucional esbozados en este libro en cinco grandes áreas: (a) la selección y seguimiento de alumnos de acuerdo con perfiles de ingreso y egreso, (b) la sistematización de los contenidos y actividades de los planes y programas de estudio según el equilibrio entre políticas institucionales y gubernamentales, (c) el análisis y reflexión metódica sobre las actividades docentes que permitan apreciar el sentido y la orientación, así como la eficacia y eficiencia de los procesos y resultados de la enseñanza y aprendizaje, (d) la gestión estratégica de comunidades universitarias para lograr un desarrollo humano equilibrado, vinculando la organización de procesos educativos, productivos y de servicios, con la finalidad de mejorarlos e introducir los avances científico–tecnológicos requeridos por los diversos sectores sociales, y (e) la concreción de políticas educativas nacionales en prácticas específicas de administración escolar. Sin quedar en un plano teórico de evaluación institucional, estos trabajos aportan sugerencias viables de reforma curricular.

Los méritos más sobresalientes de esta obra son su manejo de los debates actuales en torno a la evaluación educativa y su comparación de diversos modelos evaluativos de proyectos educativos. Dichos debates abordan: (a) la formación de cultura y actitudes positivas sobre evaluación institucional vs. evaluación centrada en la selección y ranking de las universidades hispanoamericanas, (b) los enfoques cuantitativos en evaluación sumativa vs. los enfoques cualitativos en evaluación formativa de los proyectos educativos, (c) la evaluación orientada hacia el desarrollo humano vs. la orientación hacia el uso eficaz y eficiente de los recursos y (d) los procesos evaluativos con la finalidad de autorregulación en las instituciones de educación superior vs. los procesos de control gubernamental sobre el diseño e implementación de políticas educativas y su organización curricular. Los modelos evaluativos que sustentaron los estudios presentes en esta obra son: gestión curricular, modernización de la producción escolar, diagnóstico académico e intervención curricular; y reflejan las perspectivas más comunes de la evaluación de la educación superior en buena parte de los países hispanoamericanos.

En cuanto a lo que este libro no desarrolló cabalmente, se puede señalar que: (a) no se diferenció claramente entre "investigación evaluativa" y "estudios evaluativos", aunque ambos procesos utilizan técnicas e instrumentos similares, sus métodos, fines, productos y destinatarios son sustancialmente diferentes, (b) predominaron las narraciones de experiencias vividas en detrimento de estudios más sistemáticos que podrían haber explicado el impacto de la evaluación institucional sobre reforma educativa, desarrollo curricular y políticas educativas y (c) no se realizó el análisis ni la crítica de la legitimidad de "objetos reales de evaluación" en comparación con los "objetos construidos de evaluación", lo cual habría ayudado al lector a reflexionar en mayor profundidad sobre los procesos y productos de evaluar la educación superior. Sin embargo, se tiene que reconocer que estas deficiencias no impidieron que esta obra lograra su objetivo principal, es decir, socializar los aprendizajes obtenidos por los investigadores que abordaron la nueva relación entre el Estado y la universidad en el contexto del neoliberalismo y la rendición de cuentas en los procesos de evaluación en universidades españolas, cubanas y mexicanas. Aunque se tengan experiencias similares, también presentan muchas experiencias particulares que las hacen diferentes.

Por las bondades que presenta dicho libro, tanto los estudiosos de la evaluación de la educación superior como los administradores, profesores y alumnos que se encuentran en los procesos de acreditación de los planes y programas de estudio y la certificación de sus instituciones se beneficiarán de la lectura de tan interesante trabajo colectivo.