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Perfiles educativos

versão impressa ISSN 0185-2698

Perfiles educativos vol.37 no.148 México Abr./Jun. 2015

 

Editorial

 

Debates sobre el gasto educativo en México. ¿Absolutos o relativos?

 

En nuestro país es cada vez más frecuente que se presenten controversias sobre el desempeño del sistema educativo. Hay desde posiciones triunfalistas que resaltan los logros alcanzados, hasta aquéllas que asumen que todo está mal y cuestionan la ineficiencia, el despilfarro y los pobres resultados de aprendizaje que obtenemos frente a otros países. El tema del gasto educativo es reiterativo en estos debates y llega a posturas polarizadas entre quienes asumen que gastamos mucho pero mal, y entre quienes señalan la necesidad de aumentar los recursos al sistema para obtener mejores resultados; sin embargo, no pocas veces las posiciones polarizadas suelen sustentarse en apreciaciones incompletas de la información existente sobre el sistema educativo. En razón de ello, ver el vaso medio lleno o medio vacío, muchas veces tiene más que ver con las preconcepciones de los actores que las expresan, que con una valoración razonada e imparcial de la información existente sobre los temas que se abordan.

Considerando lo anterior, este texto aborda algunos de los aspectos que generan debate con respecto al gasto que se destina a la educación en nuestro país, tomando en cuenta que estos debates usualmente se sustentan en la valoración parcial, sea en términos únicamente relativos o absolutos.

 

Cómo estamos en relación con la cobertura y los resultados de aprendizaje

Un factor que incide en la apreciación negativa que se tiene sobre el funcionamiento del sistema educativo —y sobre el uso de los recursos que se le destinan— parte de considerar las diferencias que tiene nuestro país, en términos de cobertura y resultados de aprendizaje, con respecto a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Estos datos son muy conocidos debido a la amplia difusión que se les brinda en los medios de comunicación cada que se presenta un nuevo informe de esta organización. La información de este organismo sobre las tasas de cobertura (que expresa la relación porcentual de un grupo de edad con respecto a los que se encuentran matriculados en la escuela) muestra que en cuanto a la educación básica no hay grandes diferencias entre los países de la OCDE y nosotros, pero sí existen diferencias en preescolar y en la educación post-básica. Aquí hay que considerar que, paradójicamente, las diferencias más grandes en cobertura se presentan en la educación media superior y superior, donde los costos por estudiante son los más elevados. Por su parte, en términos del aprendizaje, los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), que es una prueba que se aplica a los estudiantes de 15 años, reiteradamente nos ubica en las últimas posiciones.

Aunque con el paso del tiempo se observa que hemos logrado acortar un poco la distancia que nos aleja del valor que obtienen, en promedio, los países de la OCDE, estos avances no dejan de ser muy marginales; en el caso de la prueba PISA se ha señalado, incluso, que considerando su nivel de avance, y si éstos se mantienen en las tasas actuales, podría llevarle a México más de 25 años alcanzar los niveles promedio actuales de los países de la OCDE en matemáticas, y más de 65 años en lectura (OCDE, 2013; Milenio, 2013) (Gráficas 1 y 2).

Aunque algunas veces se intentan justificar los resultados educativos de nuestro país resaltando su menor nivel de desarrollo y los rezagos históricos que arrastramos, es claro que si queremos competir bajo mejores condiciones en la sociedad del conocimiento y la economía globalizada, es un imperativo mejorar sustancialmente en estos indicadores en el mediano plazo. Por otra parte, considerando la dinámica demográfica, el tamaño de nuestra población y la magnitud de los rezagos sociales y económicos existentes en el país, se puede considerar que remontar las brechas que nos separan con respecto a los países más desarrollados de la OCDE, en un tiempo relativamente corto, implicaría un gran esfuerzo tanto en términos financieros como en otras dimensiones relacionadas con el desempeño del sector educativo.

 

El gasto educativo

Un tema reiterativo en los debates educativos que se presentan en los últimos años se refiere a si nuestro sistema educativo utiliza los recursos que se le destinan de manera eficiente o no. Al respecto, hay puntos de vista que tienden a polarizar las cosas, pues hay quienes señalan que nuestro país destina recursos semejantes a los que destinan los países de la OCDE a sus correspondientes sistemas educativos; no obstante, como se puede apreciar en la Gráfica 3 y en la Tabla 1, esta información solamente puede considerarse cierta cuando se refiere a conceptos relativos (porcentajes en relación a algún otro indicador), como ocurre con el monto del gasto educativo visto como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), o el correspondiente al gasto público en educación como porcentaje del gasto público total. Es decir que, en términos de estos indicadores relativos sí podemos parecer semejantes; pero al pasar a indicadores absolutos, esta situación se invierte drásticamente: de acuerdo a los propios indicadores de la OCDE que estiman el monto absoluto del gasto en dólares calculados mediante la metodología de la paridad de poder adquisitivo (PPP por sus siglas en inglés), se puede apreciar que los recursos que destinamos a los distintos tipos y niveles educativos usualmente quedan por debajo de lo que destinan en promedio los países de la OCDE. Un caso que llama la atención es el de la educación secundaria, donde el gasto por alumno en términos absolutos apenas representa una cuarta parte del promedio de lo que destinan los países de la OCDE. Por lo tanto, dependiendo del indicador donde fijamos la atención, relativo o absoluto, nos puede llevar a apreciaciones completamente diferentes sobre la situación de nuestro país, ya que unas veces aparece por arriba y otras por debajo de sus contrapartes de la OCDE (Gráfica 3 y Tabla 1).

 

Las remuneraciones al personal docente

En el afán de buscar culpables, algunas veces los debates se han enfocado en el peso relativo que representan los salarios de los docentes con respecto al gasto educativo total, indicador donde México usualmente queda muy por arriba del promedio de la OCDE, dado que mientras que en nuestro país esta relación se establece en 83 por ciento, en los países de la OCDE representa 63 por ciento. Esta situación se considera desfavorable debido a que deja muy pocos recursos disponibles para destinar a la inversión en el mejoramiento de las escuelas (gasto de capital), el cual, en consecuencia, se encuentra en nuestro país por debajo del promedio que representa este gasto en los países de la OCDE (2.9 contra 7.4 por ciento en primaria, y 7.6 contra 10.5 por ciento en secundaria, respectivamente). Asimismo, usualmente se señala que los salarios de los docentes en nuestro país son los que proporcionalmente se encuentran más altos en comparación con el PIB per cápita de los países respectivos, lo cual en cierta forma también es cierto.

No obstante, aunque algunos indicadores relativos sobre el salario de los docentes nos pongan por arriba del promedio de la OCDE, en términos absolutos nos podemos dar cuenta que debido al menor tamaño de nuestra economía, los salarios de los docentes mexicanos se encuentran por debajo del promedio de la OCDE, puesto que el salario en dólares (calculados mediante la metodología PPP) de un maestro de primaria con 15 años de experiencia representa apenas poco más de la mitad (52 por ciento) de lo que en promedio ganan en los países de la OCDE; y un maestro de secundaria gana aproximadamente 65 por ciento en relación al promedio de la OCDE (Gráfica 4 y Tabla 2).

Aunado al menor salario que en términos absolutos perciben los docentes mexicanos, existen también evidencias de que atienden en promedio a un mayor número de alumnos (en primaria el número de alumnos por profesor en México es 28, y el promedio de la OCDE 16; y en secundaria las cifras son 31 contra 13.2, respectivamente) y destinan un mayor número de horas a la docencia frente a grupo en comparación con sus colegas de la OCDE.

El que los docentes mexicanos atiendan a un mayor número de alumnos provoca que el salario docente por alumno sea todavía más bajo en contraste con los países de la OCDE. En México, el costo del salario docente por alumno representa sólo 28 por ciento del promedio existente en la OCDE en educación primaria, y 26 por ciento en el caso de la secundaria. Por su parte, en relación con el número de horas frente a grupo, el tiempo que destinan los docentes mexicanos es mucho mayor al de sus colegas de la OCDE, lo cual les deja menos tiempo disponible para dedicar a otras tareas relacionadas con su actividad profesional (Gráfica 5).

Con base en los actos de corrupción en que se han visto involucrados altos personajes del sindicato magisterial, la falta de transparencia en el manejo de recursos y la carencia de información sobre el número total de plazas docentes, desde hace tiempo se ha venido construyendo una determinada percepción de los maestros que ha tendido a estigmatizar a la profesión docente: que ganan mucho, que no trabajan, que están mal preparados, que son ineficientes, corruptos, etcétera. Esto ha favorecido la percepción de que son los principales responsables de la mala situación educativa del país; sin embargo, ello ignora que los resultados de evaluación brindan sobradas evidencias de que la situación educativa del país es un fenómeno multicausal, donde intervienen factores tanto externos como internos a los centros escolares. Siendo así, para mejorar la situación del sistema educativo no basta con arremeter contra un solo factor, sino que es necesario procurar medidas integrales para resolver los diversos factores que provocan los problemas; y donde se reconsidere en su justa dimensión el aspecto financiero.

Diversos estudios (Márquez, 2005, 2012; Mendoza, 2011; Del Val et al., 2012; México Evalúa, 2011; Mexicanos Primero, 2013) han mostrado de diferentes maneras, y en diferentes niveles del sistema escolar, las ineficiencias, despilfarro, obscurantismo y falta de criterios en el uso y distribución de los recursos educativos; claramente urge corregir esto debido a que en nuestra situación no podemos darnos el lujo de desperdiciar recursos de esa manera. Sin embargo, más allá de estos problemas, y de los debates que se derivan de la interpretación parcial de ciertos indicadores educativos, el propósito del escrito estriba en resaltar el carácter estructural que subyace en los problemas relacionados con el financiamiento educativo, lo cual nos separa drásticamente de la situación existente en los países desarrollados de la OCDE. Sólo reconociendo esta dimensión se puede percibir el enorme reto que implica remontar las brechas de desigualdad educativa que nos separan de estos países, con los cuales irremediablemente tenemos que competir en el marco de la sociedad del conocimiento y la economía globalizada.

En perspectiva, somos un país grande poblacionalmente, con menos recursos y con amplios rezagos educativos, económicos y sociales en contraste con la mayoría de los países de la OCDE. Aunque esta situación podría servir para justificar los menores recursos que destinamos a la educación, no forma parte de un pensamiento estratégico, dado que ello implicaría la permanencia de las brechas que nos separan de estos países. En consecuencia, si confiamos en que la educación es el camino para remontar nuestra situación, no podemos más que reconocer la necesidad de redoblar los esfuerzos financieros y de otra índole para nivelarnos en el menor tiempo posible con los países desarrollados.

***

En el número 148 de Perfiles Educativos se presentan artículos que abordan desde diversas perspectivas, y en distintos niveles educativos, los procesos de formación; confiamos en que tendrá un atractivo especial para los educadores, y también para otros profesionales interesados en analizar la relación entre la educación y el trabajo. La violencia de género en la universidad es el tema central de otro artículo orientado a develar una realidad que procura ocultarse bajo las prácticas organizacionales de las instituciones educativas. Por su parte, en la sección de documentos presentamos un escrito de la UNESCO que trata sobre el compromiso de la educación para todos, que afecta particularmente el desarrollo de 58 millones de niños en el mundo que se mantiene sin la oportunidad de asistir a la escuela.

Entre los trabajos que tratan sobre los procesos de formación, dos corresponden a estudios empíricos con población infantil que se ubican en la sección de Claves. Uno trata sobre la importancia que tiene la sensibilidad, entendida como la capacidad de los adultos para comprender las señales de los niños y responder a ellas oportunamente, capacidad que redunda en el correcto desarrollo socioemocional de los infantes. Sus resultados muestran diferencias entre la sensibilidad que muestran madres y educadoras, favoreciendo a las segundas. Asimismo, encuentran que la sensibilidad se relaciona con la edad, nivel socioeconómico y educativo en el caso de las madres; y con el rol profesional y el tiempo de interacción con los niños en el caso de las educadoras. El otro trabajo analiza la transición de los niños en su paso de la educación infantil (preescolar) hacia la primaria. Destacan importantes hallazgos con respecto al significado, los referentes, la percepción de roles, continuidades y discontinuidades que se presentan en los niños durante esta transición escolar. En perspectiva, los autores consideran que estos conocimientos pueden contribuir a mejorar la práctica educativa.

Cinco trabajos abordan de distinta manera los procesos de formación, dos de los cuales tratan sobre los trabajos terminales con vistas a la titulación en la educación superior. El primero es un estudio empírico incluido en la sección de Claves que analiza la estructura y propósitos comunicativos en la elaboración del género tesina en cuatro disciplinas del área de humanidades. Sus resultados concluyen que no existe una estructura y propósito comunicativo genérico, lo cual sugiere que adquiere particularidades relativas a las distintas disciplinas y que ello debe tomarse en cuenta en los procesos de enseñanza orientados a la elaboración de este tipo de trabajos. Otro artículo, incluido en la sección de Horizontes, es un estado del conocimiento sobre la dirección de tesis, donde se resalta la importancia de las estrategias de enseñanza que se desprenden de la interacción tesista-director para lograr una mayor efectividad en el proceso de enseñar a investigar.

Asimismo, otro trabajo incluido también en la sección de Horizontes se preocupa por analizar los diferentes problemas que se enfrentan para establecer la relación entre teoría y práctica en los espacios educativos. A partir de ello, se procede a plantear propuestas orientadas a superar estos problemas desde la formación docente, resaltando la importancia que tiene el asumir cambios en el rol del docente.

Otro estudio empírico incluido en la sección de Claves está orientado al análisis los procesos de adquisición de una segunda lengua en el nivel universitario, tomando como referente el inglés y el portugués. Entre sus conclusiones se destaca la necesidad de integrar en los procesos de enseñanza conocimientos relativos a la cultura de la segunda lengua para obtener mejores resultados.

También en la sección de Claves se encuentra un artículo cuyo objetivo consistió en utilizar la lectura como estrategia para el desarrollo de competencias básicas en los procesos de enseñanza-aprendizaje de las ciencias. A través de una metodología basada en la lectura de El Quijote de la Mancha se analiza a una muestra constituida por estudiantes de secundaria y se llega a la conclusión de que esta metodología, sustentada en la lectura, resulta de utilidad para la adquisición de las competencias básicas.

Entre los trabajos que analizan la relación entre educación y trabajo, uno incluido en la sección de Claves se refiere a los procesos de transición entre estos dos ámbitos en los egresados del nivel secundario en Argentina. Este es un trabajo comparativo que muestra las características que asume esta transición en dos momentos (2000 y 2010) caracterizados por situaciones divergentes del sector económico, crisis y crecimiento, lo cual permite resaltar la importancia que tiene el contexto en los procesos de inserción laboral de los jóvenes argentinos.

El segundo artículo, incluido en la sección Horizontes, centra particularmente su atención en analizar si durante el periodo comprendido entre 2003 y 2010 se presentó una reconfiguración en el campo de la formación profesional en Argentina. Sus conclusiones llevan a considerar que durante el periodo sí se experimentó un cambio relevante en la concepción de los destinatarios de este tipo de formación, de suerte que se pasó a considerarlos como trabajadores, en lugar de beneficiarios. Asimismo, se identifican nuevas políticas públicas que han permitido vincular los procesos de formación profesional con subsidios universales y como puente con el mundo del trabajo.

En la sección de Horizontes se incluye un artículo que trata sobre la prevalencia de la violencia de género en la universidad. Tomando la noción de performatividad de género como herramienta teórico-metodológica, en el artículo se analizan cinco casos de violencia que muestran los mecanismos organizacionales mediante los cuales se logra eludir el reconocimiento de la violencia ejercida hacia las mujeres en la Universidad Nacional Autónoma de México. Los aportes teóricos aunados a la relevancia social del problema que se aborda llevan a considerar la importancia que tiene este artículo en cuanto a denunciar la violencia de género en las instituciones universitarias, las cuales suelen considerarse como la conciencia de la sociedad.

Para concluir, en la sección de Documentos se presenta el resumen ejecutivo del informe "Subsanar la promesa incumplida de la educación para todos. Conclusiones de la iniciativa global por los niños fuera de la escuela", elaborado por la UNESCO y UNICEF. Este texto pone en perspectiva la incapacidad de cubrir el objetivo de lograr la primaria universal en 2015, enmarcado en la declaración de la Educación para Todos y los Objetivos del Milenio. La deuda es de aproximadamente 58 millones de niños y niñas en edad de asistir a la educación primaria (6 a 11 años de edad), y que no lo hacen. Las causas son diversas y afectan en diferente magnitud y forma a los diversos países y regiones del mundo: pobreza, ruralidad, trabajo infantil, violencia, discriminación de género, migración y discapacidad, son algunos obstáculos. Consideramos que es un documento que resultará de sumo interés para nuestros lectores.

En este número de Perfiles Educativos se incluyen artículos que brindan aportes teóricos y metodológicos para reflexionar sobre los procesos de formación en diversos segmentos del sector educativo, las relaciones entre educación y trabajo, y la violencia de género, por lo cual confiamos que será del agrado de nuestros lectores.

 

Epílogo

A pesar de la "verdad histórica" y el relevo en la Procuraduría General de la República, siguen faltando 43. Nuestro apoyo y solidaridad para los familiares de los normalistas de Ayotzinapa, hasta que obtengan justicia y una respuesta que brinde certidumbre sobre el paradero de los jóvenes estudiantes.

 

Alejandro Márquez Jiménez

 

Referencias

Del Val Blanco, Enrique, Héctor Hernández Bringas, Gustavo Ramos Fuentes, Héctor Ramírez del Razo, Rubén Antonio Miguel, Aníbal Gutiérrez Lara y Alejandro Márquez Jiménez (2012), "Financiamiento de la educación, ciencia, tecnología, innovación y cultura (ECTIC) con visión de Estado", en José Narro Robles, Jaime Martuscelli Quintana y Eduardo Bárzana García (coords.), Plan de diez años para desarrollar el sistema educativo nacional, México, UNAM, pp. 371-410.         [ Links ]

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