SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.34 número135Ciencia, tecnología, innovación. Políticas para América LatinaPoema pedagógico índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Artículo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Perfiles educativos

versión impresa ISSN 0185-2698

Perfiles educativos vol.34 no.135 México ene. 2012

 

Reseñas

 

Notas para una agenda de investigación educativa regional, Mario Rueda Beltrán (coordinador)

 

Jaime Rogelio Calderón López Velarde*

 

México, COMIE/Fundación Ford, 2006

 

* Doctor en Ciencias de la Educación. Profesor-investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, unidad Zacatecas. CE: peri984@hotmail.com

 

El libro en cuestión contiene los resultados de los principales temas de investigación educativa que hoy requieren abordarse en nuestro país. El avance de estos temas prioritarios se presentó en modalidad de conversación educativa en el VIII Congreso Nacional de Investigación Educativa realizado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) los días 31 de octubre y 1 y 2 de noviembre de 2005 en la ciudad de Hermosillo, Sonora.

La obra se divide en tres grandes apartados precedidos por una presentación de Margarita Zorrilla, asesora de este proyecto: el primero hace alusión al proyecto denominado "La vinculación de la investigación educativa con la práctica educativa", desarrollado por Mario Rueda Beltrán, coordinador general del texto. El segundo aborda la misma temática pero desde la perspectiva analítica de las regiones, y el tercero, titulado "Políticas públicas en educación a partir de la agenda deseable de investigación educativa", corresponde a un ensayo de Teresa González Kuri, secretaria técnica del comie. Al final de la obra se presenta un anexo que contiene el directorio de los investigadores participantes por cada una de las regiones.

En la presentación, Margarita Zorrilla subraya, entre otros aspectos, la importancia que tiene la investigación educativa no sólo para generar nuevos conocimientos, sino para aplicarlos y así mejorar los procesos educativos. Examina, a grandes rasgos, los retos que plantea la sociedad del conocimiento a la educación, y concluye que las instituciones educativas tienen la enorme responsabilidad de convertirse en el factor clave para el aprendizaje de todos los individuos, asegurando el derecho inalienable de la educación.

Mario Rueda, por su parte, plantea una serie de antecedentes y consideraciones que permiten contextualizar el marco en el cual tuvo origen el proyecto de investigación arriba mencionado. En este sentido, examina los diferentes planteamientos que han tenido lugar en diversos países acerca de la relación entre la investigación educativa, su difusión y su vinculación con la práctica. En el caso de México, señala que su abordaje es relativamente incipiente y que se ha visto estimulado a raíz del estudio realizado por la OCDE-CERI en 2004.

Apoyado en otros estudios de investigadores mexicanos, hace un recuento de la situación de la investigación educativa en nuestro país, destacando, entre otros problemas, la falta de investigadores que sufre el sistema educativo, ya que de un total de 9 mil 199 miembros distribuidos en todas las áreas del conocimiento en el Sistema Nacional de Investigadores, sólo se reportan 171 personas dedicadas a la investigación educativa. Señala, a su vez, que uno de los efectos provocados por la concentración de investigadores en las instituciones de educación superior es la presencia de una planta docente que rebasa los 50 años, lo cual genera obstáculos administrativos para incorporar investigadores jóvenes. A ello se suma la defciente formación de los investigadores, la inequidad en la calidad de los programas de formación de las instituciones que los ofertan y el grave problema del financiamiento, el cual es desigual y está poco ligado a la solución de problemas.

No menos importante es la falta de articulación entre los investigadores educativos, la centralización de éstos en la ciudad de México y, lo más relevante, la ausencia de "directrices generales que orienten las acciones de los académicos hacia los temas prioritarios de investigación educativa" (pp. 18-19), motivo que dio lugar al proyecto citado.

A partir de estas consideraciones, Mario Rueda aborda el contexto socioeconómico de la educación a nivel nacional y analiza los paralelismos entre las desigualdades económicas y sociales de varias entidades federativas, cuya inequidad se manifiesta en los datos sobre la cobertura de los servicios educativos. Lo interesante de este abordaje es que muestra, más allá de los promedios nacionales, la manera en la cual se reflejan, al interior de cada estado, las enormes disparidades. De igual modo, el autor toca el tema de la calidad educativa en la educación básica, tomando como base los resultados de las pruebas aplicadas por organismos nacionales e internacionales (INEE y PISA) que han sido ampliamente difundidos en nuestro país y que reflejan el ínfmo nivel alcanzado en las áreas de matemática y lectura. Los comparativos entre los estados de la república muestran también notables inequidades que plantean retos para la investigación educativa si es que se quiere revertir esta situación.

Otro nivel de análisis abordado por Mario Rueda es la situación educativa del país por cada una de las seis regiones que lo integran (noreste, noroeste, centro-occidente, región metropolitana de la ciudad de México, centro-sur, sur-sureste). El autor centra su atención en los conceptos de equidad y calidad en la educación básica y revisa indicadores como la cobertura, la efciencia terminal y los resultados de las pruebas aplicadas por el INEE en matemáticas y lectura, así como las de PISA para secundaria y bachillerato. Este análisis regional resulta muy enriquecedor ya que suscita diversas reflexiones en torno a cómo propiciar el desarrollo de estudios comparativos que expliquen las diferencias entre estados circunvecinos, y cómo compartir estrategias educativas que hayan logrado superar carencias.

En este orden de ideas, el autor hace un recuento del papel desempeñado por la investigación educativa en México en los años ochenta y noventa. Destaca el papel del COMIE, fundado en 1993, como una instancia que ha promovido esta actividad mediante la organización de los congresos nacionales celebrados cada dos años y la publicación de la Revista Mexicana de Investigación Educativa, así como la elaboración de los estados del conocimiento de cada década, que se han convertido en una referencia obligada para quienes desean abordar diversos objetos de estudio dentro del ámbito educativo. Sin embargo, puntualiza que

el estado de conocimiento sobre estos temas está aún lejos de ofrecer elementos comprensivos suficientes para derivar acciones estratégicas que sean atendidas por los agentes del sector educativo, especialmente en áreas como la formación de profesores, la relación con el campo laboral, el proceso enseñanza-aprendizaje ante el uso de nuevas tecnologías, la valoración de las políticas y su impacto, la evaluación general del sistema educativo, y el currículum y los estudiantes (p. 42).

En síntesis, pese a los avances logrados, el balance que nos presenta Mario Rueda a partir de la información sobre la investigación educativa en nuestro país, muestra todavía serias debilidades, toda vez que la producción de investigación es aún insuficiente y se requiere desarrollar acciones que acerquen a los investigadores a temas que conecten con los problemas y las necesidades más apremiantes del sistema educativo nacional. Es en este marco donde adquiere relevancia la realización del proyecto antes mencionado, el cual se propuso, entre otros propósitos, identificar la producción de la investigación educativa asociada a los diferentes niveles educativos (básico, medio superior y superior) y establecer para cada región la agenda de investigación correspondiente.

La estrategia operativa consistió en realizar un seminario-taller con la participación de dos investigadores o funcionarios de las secretarías de educación estatales y representantes del profesorado por cada uno de los estados integrantes de las seis regiones mencionadas. Con este fin se designó a un coordinador regional/local en una ciudad sede de cada región que se responsabilizó de conducir, sistematizar y elaborar las conclusiones derivadas del seminario-taller. El autor de esta reseña tuvo la oportunidad de participar, junto con otro colega, en esta experiencia en la región noreste; resulta muy gratificante que este proyecto culminara con la publicación de la agenda regional de investigación que abarca todos los niveles del sistema de educación formal. Sin embargo, cabe insistir en una propuesta que en su momento planteamos en la región noreste, a saber: la importancia de que una vez concluido el proyecto, el grupo de trabajo del seminario mantuviese relaciones de comunicación para fomentar y enriquecer la discusión, situación que no ocurrió y reafirma el hecho ya apuntado por Mario Rueda sobre las dificultades para coordinar esfuerzos de colaboración entre los investigadores.

De los informes y resultados por cada región, Mario Rueda sistematiza los temas comunes que enseguida se mencionan:

Para la educación básica destaca cuatro temas recurrentes en todas las regiones a partir de los cuales se derivan diversos objetos de estudio:

1. Formación del profesorado: la necesidad de conocer dónde y cómo se forman los docentes, el diseño de programas de formación docente ante el uso de las nuevas tecnologías y las recientes reformas en preescolar y secundaria; el diseño de estrategias alternativas de actualización docente; el impacto de los programas de formación continua de los profesores en servicio; y, finalmente, el diseño de un sistema de evaluación docente y la inclusión de la investigación educativa en los procesos de formación inicial y continua de los docentes.

2. Función de las autoridades educativas y el personal administrativo: el papel de jefaturas, delegaciones y secretarías en la consecución de la calidad del sistema educativo; el papel de los directivos en la formación y actualización docente; el impacto de la carga administrativa de los docentes; la valoración de las políticas de contratación y permanencia de los docentes; y el papel del sindicato en las políticas educativas y sus efectos.

3. Evaluación de la efeciencia, eficacia y calidad del sistema educativo: en este rubro se incluyen las políticas, programas, proyectos y formas en que influyen en la dinámica institucional; el diseño de nuevas propuestas metodológicas y la generación de mecanismos que permitan el uso de los resultados de la evaluación educativa con fines de mejora.

4. Procesos de enseñanza-aprendizaje: análisis de la práctica docente, impacto de las formas y estilos de aprendizaje y valoración de las actividades de alumnos y docentes en programas como Enciclomedia, Red Escolar, Edusat y los de integración educativa.

Para el nivel medio superior, los dos temas centrales fueron el currículo y los estudiantes, a partir de los cuales se derivan los siguientes tópicos: revisión, análisis y actualización curricular; tiempos que dedican estudiantes y docentes a la revisión de contenidos y materiales de estudio; estrategias para disminuir la deserción; y seguimiento de estudiantes y definición de los roles docentes ante la deficiencia sistémica de este nivel.

Por último, en el nivel superior el tema principal fue la pertinencia de la formación universitaria. De aquí se desprendieron los siguientes subtemas: el vínculo entre carreras universitarias, el mercado laboral y las necesidades sociales de la región; la valoración de las estrategias y alternativas para la vinculación de la educación superior a las necesidades sociales; el impacto de los estímulos salariales en la calidad de la docencia.

Mario Rueda concluye que sin la eliminación de las condiciones de pobreza será difícil el cumplimiento de las aspiraciones del sistema educativo por sí mismo, y reconoce la necesidad de conjuntar los esfuerzos del mayor número de actores involucrados en el sistema educativo para lograr la definición de los problemas prioritarios del sector. Cabe mencionar que en el análisis realizado en los seminarios de las diferentes regiones que se abordan en el apartado correspondiente se incluye una mayor cantidad de subtemas propuestos que permite contar con un panorama muy sugerente para abrir el debate y tomar las mejores decisiones sobre los futuros proyectos de investigación.

Finalmente, el ensayo de Teresa González Kuri complementa el análisis al referirse a las políticas públicas en educación. La autora formula seis categorías: estudiantes, profesores, currículo, instituciones internas y externas, organización de la gestión escolar, evaluación e investigación, que sirven de base para estructurar dichas políticas. Enseguida presenta una síntesis de los problemas educativos por nivel educativo, así como un conjunto de lineamientos para estructurar políticas públicas que incluyen a cada región.

En definitiva, la obra que aquí reseñamos tiene el mérito de plantear dos cuestiones fundamentales: por una parte, invita a retomar el análisis y debate sobre los puntos problemáticos que atañen a la investigación educativa en tanto campo de conocimiento y actividad profesional; y por otra, contribuye a llenar el vacío sobre temas prioritarios de investigación educativa regional en nuestro país. Se trata, pues, de una guía imprescindible para que los futuros proyectos de investigación se conecten estrechamente con los grandes problemas educativos y coadyuven a reducir las enormes inequidades que caracterizan a nuestro sistema educativo.

 

REFERENCIA

OCDE-CERI (2004), "Revisión nacional de investigación y desarrollo educativo. Reporte de los examinadores sobre México", Revista Mexicana de Investigación Educativa, vol. 9, núm. 21, pp. 515-550.         [ Links ]