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Estudios de historia moderna y contemporánea de México

Print version ISSN 0185-2620

Estud. hist. mod. contemp. Mex  n.56 México Jul./Dec. 2018  Epub Mar 09, 2020

http://dx.doi.org/10.22201/iih.24485004e.2018.56.64127 

Reseñas

Las luchas por el agua en México (1990-2010)

Fernando Ciaramitaro1 

1Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Academia de Historia y Sociedad Contemporánea

Kloster, Karina. Las luchas por el agua en México (1990-2010). México: Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2016.

Las luchas por el agua en México (1990-2010), de Karina Kloster, inicia con una afirmación tajante: “es alarmante el aumento de la desigualdad tanto dentro como entre los países” (p. 11). En efecto, los fenómenos migratorios, en el Mediterráneo, en Asia y en América son una válida prueba de las diferencias económicas y sociales en el mundo; y la desigualdad surge también por el acceso al agua; en efecto, el 17% de la población del globo no tiene acceso al líquido vital.

En el periodo estudiado por Kloster, 1990-2010, en México esta discrepancia ha aumentado cuantitativamente y en valor absoluto. También el agua en México es “más pobre”, o sea, el balance hídrico es negativo por la reducción de los volúmenes de infiltración, por la pérdida de zonas de recarga, por la deforestación incontrolada y por el cambio de uso del suelo.

Tal vez el logro principal de la investigación de Kloster es mostrar cómo hasta 1980 el tema del agua y su conflictividad estaba subsumido en la problemática del acceso a la tierra y al sistema clientelar que garantizaba en las ciudades su distribución. Las cosas han cambiado a partir de la década de 1990 debido a la crisis hegemónica del Partido Revolucionario Institucional (PRI). De esta manera, su tesis se desarrolla explicando que en México el aumento de la conflictividad en torno al agua no se debe a factores naturales de escasez hídrica, sino que más bien es el producto del desenvolvimiento del orden social y de los nuevos vínculos políticos e institucionales, los que instauran relaciones desequilibrantes entre los hombres y con la naturaleza. Así la autora intercepta novedosamente un “territorio político del agua”.

A través del análisis de los agravios, de la representación social en el discurso político del agua como “recurso escaso” y de las dimensiones de la insuficiencia, o sea, todo resultado de la debilidad (cuando no de la corrupción o de la incapacidad) institucional y política, la investigadora llega a la conclusión de que “no es la falta de agua por sí misma lo que genera conflictos, sino la manera en que se gobierna la escasez” (p. 82-83); y no se trata de un mero juego de palabras, sino de un problema muy grave que comporta el desamparo en que se sitúa la ciudadanía ante la falta de previsión de riesgos. Así ella se mueve del problema de la percepción de la escasez a la cuestión política: la lucha social.

A través de una bibliografía extensa e internacional, un alegato teórico y metodológico muy sólido (sus referencias principales son Karl von Clausewitz, Karl Marx, Friedrich Engels, Jean Piaget -el famoso epistemólogo suizo- y Juan Carlos Marín -fundador de la carrera de sociología en la Universidad de Buenos Aires-), así como tres bases de datos -para los tres periodos que considera en la indagación, dos de las cuales son además comparativas- conformadas por 1 542 registros que provienen de la prensa nacional (cada registro refiere una acción de lucha), Kloster alcanza sus dos principales objetivos: 1. estudiar los cambios en las luchas por el agua en la república mexicana; 2. desarrollar las dimensiones analíticas que consienten describir y entender las acciones conflictivas. El todo a través de unas utilísimas gráficas, listas y figuras que permiten una más rápida confrontación con los datos cuantitativos.

El libro se articula en cinco partes: un prólogo (de María Luisa Torregrosa), una introducción metodológica y teórica, dos capítulos centrales y un apartado conclusivo que resume el valor político del agua en México; se cierra con un índice de figuras y gráficas.

Según el análisis desarrollado a lo largo del volumen, de 1990 a 2010, el último periodo de estudio, el conflicto antes concentrado mayoritariamente en la zona metropolitana de la ciudad de México se desplaza al resto del país. Podríamos decir que el problema por el agua se extiende y generaliza para sanear la necesidad de convertir el acceso al agua en pleno derecho de garantía ciudadana. O sea, como ya hemos adelantado, se “politiza” el “tema agua”, a causa de las luchas emprendidas no sólo por el cobro del servicio -que en general en México sufre un ajuste tarifario a lo largo de los veinte años observados-, sino también por la restructuración de la red hídrica y, lo que es más importante, por la forma en que se distribuye el recurso.

Lo que queda patente es que hubo una evolución de los conflictos: de una dimensión limitada para 1990 -Kloster habla de un conflicto “aún en ciernes” (p. 53)- a una anchura de mayor ímpetu para 2010. Interesantes resultan las tácticas de lucha indagadas: desde las más frecuentes “denuncias” a las menos presentes “quejas y peticiones” (p. 56). Luego la intensidad de la lucha: se registra un aumento sustantivo de las gestiones con enfrentamiento, que pasan de 14% en la década de 1990 a casi 60% en 2000, con una mínima disminución en 2010, con 44% (p. 66).

Más adelante, razonando acerca del asunto hipotético de la identidad social, Kloster explica que las luchas sociales expresan diferentes formas de corregir las contradicciones inherentes al desenvolvimiento del orden sociopolítico. Central es en su argumento el paradigma de la “lucha de clases”, que no es un punto de inicio, sino más bien un punto de arribo en las investigaciones de las ciencias sociales.

Finalmente analiza los protagonistas de estas luchas: el principal es el vecino, o sea, el colono, los residentes, los habitantes afectados por la falta de agua; es él, el vecino, el principal actor de la lucha. Luego siguen las autoridades, las agrupaciones más o menos espontáneas de lucha, las representaciones oficiales vecinales, los campesinos, los partidos políticos y, finalmente, los indígenas (p. 103).

Después de dedicar una sección a la organización para la acción sociopolítica y su evolución a lo largo del tiempo, otra a la direccionalidad de la lucha, o sea, contra quién o contra qué va destinada la tarea de lucha (de ahí los tres diferentes actores: el estado; los ciudadanos; los partidos políticos y las empresas), Kloster concluye que en la direccionalidad de la lucha, a lo largo de los veinte años estudiados, los actores protagónicos en conflicto aumentaron y se diferenciaron, pues el abanico de los poderíos sociales en pugna se ha diversificado y se ha trasformado en actor político. Si en el plano académico y científico el libro se demuestra fuerte y consistente, también desde la perspectiva de la “resistencia” y el discurso político resulta sugerente: las luchas “son necesarias en tanto que se fundan en un proceso de reestructuración conceptual que permite el avance hacia formas epistémicas menos periféricas” (p. 158). Así el camino mexicano hacia un proyecto democrático, ecologista e incluyente a la protección del derecho al agua coincide por extensión con la defensa internacional de la paz social, la justicia y la sustentabilidad, para imaginar el orbe como una gran comunidad y sus riquezas como “bienes comunes” e inalienables, para edificar una nueva moral que ponga en correlación -como asevera la filósofa Vandana Shiva- el particular con el universal, las específicas diversidades con las facetas comunes, las dimensiones locales con las globales, para pensar, recordando la fórmula indiana vasudhaiva kutumbkham (la familia terrestre), en términos de sujeto único, o sea, en el conjunto de todos los seres vivientes que habitan el planeta Tierra.1

¿Cuál es el porvenir para el agua en México?, ¿cuáles son las luchas próximas?, ¿cuáles son las políticas nacionales y locales necesarias? Los futuros lectores ya tienen algunas posibles respuestas a estos y otros interrogantes en las excelentes páginas de Karina Kloster.

REFERENCES

Vandana Shiva, Las guerras del agua. Privatización, contaminación y lucro, México, Siglo XXI, 2003, [ Links ]

___________ Il bene comune della Terra, Milán, Feltrinelli, 2006, p. 7. [ Links ]

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