SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 issue49Juan José Saldaña, Las revoluciones políticas y la ciencia en México,2 volúmenes, México, CONACYT, 2010, Ils. author indexsubject indexsearch form
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


Estudios de historia moderna y contemporánea de México

Print version ISSN 0185-2620

Estud. hist. mod. contemp. Mex  n.49 México Jan./Jun. 2015

https://doi.org/10.1016/j.ehmcm.2015.05.008 

Reseñas

Mauricio Tenorio-Trillo, I Speak of the City. Mexico City at the Turn of the Twentieth Century, Chicago, The University of Chicago Press, 2012, 504 pp.

Valeria Sánchez Michel

Tenorio-Trillo, Mauricio. I Speak of the City. Mexico City at the Turn of the Twentieth Century. Chicago: The University of Chicago Press, 2012. 504p.


La ciudad de México de un cazador de palabras

Al terminar el libro de Mauricio Tenorio, el lector no puede más que guardar silencio y recorrer las calles para escuchar la ciudad. Los ruidos, la música, los gritos y las conversaciones son parte de la identidad de un lugar, y Tenorio recobra, entre otras cosas, esa dimensión sonora de la ciudad de México de finales del siglo XIX y mediados del XX

En I Speak of the City, el historiador reúne la palabra impresa con la oralidad (palabrería) y el ideal con la experiencia cotidiana. El libro está escrito por un profesor de la Universidad de Chicago, mexicano que radica desde hace muchos años en Estados Unidos pero que nunca ha dejado del todo la ciudad en la que creció y que conoce porque la ha caminado y vivido. Así, el libro guarda también las experiencias y las memorias personales de quien lo ha escrito (por ejemplo, pp. 89, 191 y 235).

El libro no presenta una narración con principio y fin; no hay un orden entre los capitulados, pero en conjunto brindan una explicación compleja de diversos aspectos de la ciudad y de su vida entre 1870 y 1940. El libro está dividido en seis partes y el lector puede leer cada una por separado y disfrutar de ella. Sin embargo, no será sino hasta que el lector termine el libro cuando comprenda cuán importante es que la mirada del investigador cubra diversos enfoques para reconstruir la historia y la vida de una ciudad. Monumentos, vecindades, calles, léperos, bohemios, chilangos, extranjeros, peste, ciencia, poesía y obscenidad forman parte de la ciudad de la que Tenorio habla.

La propuesta es arriesgada, y por ello no fue fácil encontrar quien la publicara; tras varios intentos, la investigación salió a la luz en 2012 editada por la Universidad de Chicago1. La publicación ha tenido buena recepción, como lo prueban varias reseñas y las reuniones académicas que ha propiciado (por ejemplo, "Conversaciones sobre historia Mauricio Tenorio y Ariel Rodríguez Kuri sobre I Speak of the City", en El Colegio de México o "Discussion of I Speak of the City" en el Center for Mexican Studies de Columbia University). Además, en 2013 el libro recibió una mención honorífica del Bolton-Johnson Prize, que cada año otorga The Conference on Latin American History al mejor libro en lengua inglesa sobre historia de América Latina.

Tenorio realizó una investigación profusa, pues recorrió varios archivos en México y en Estados Unidos. En su análisis, además de documentos y una vasta historiografía (en varios idiomas), utiliza diarios, cartas personales, fotografías, postales, entrevistas, letras de canciones y dichos populares. Es un trabajo que, por las fuentes y los temas tratados, se encuentra entre la historia cultural y la historia urbana, con ambas dialoga y a ambas enriquece.

El libro es como un caleidoscopio cuyo eje es la ciudad de México. Lo conforman doce capítulos divididos en seis partes. Cada parte proporciona una imagen completa y hay temas (como la importancia de la radio) y personajes (como M.N. Roy, Alma Reed, Anita Brenner, Frances Toor, José Vasconcelos, Salvador Novo y Agustín Lara, por mencionar algunos) a los que el autor retorna en repetidas ocasiones. Así, insisto, el lector puede leer cada parte del libro como un ensayo independiente sin mayores dificultades.

La primera parte de I Speak of the City se llama "Right around 1910..." y está conformada por tres capítulos. En el primero el autor habla sobre la importancia de la celebración del Centenario de la Independencia y de cómo esta dio forma a la ciudad con construcciones que hasta nuestros días son emblemáticas. El autor muestra cómo el urbanismo de ese momento partió de un ideal moderno y reflejó la historia y el civismo que se concibió para la nación. El año 1910 queda enmarcado como un momento en que México buscó su reconocimiento internacional y la vieja ciudad colonial fue abandonada por la élite en pos de una ciudad ideal. Tenorio muestra que la arquitectura del porfiriato, más que una arquitectura afrancesada, fue un verdadero collage de estilos, prueba de "another frustrated experiment in cosmopolitanism" (p. 36).

La modernización de la capital de México no era algo ajeno a otras experiencias. En el segundo capítulo, Tenorio compara y contrasta los procesos de modernización de la capital de México con la capital de Estados Unidos. Así, resalta el peso que el pasado tiene en la ciudad de México frente a una ciudad como Washington, construida sobre la naturaleza y no sobre una ciudad antigua. Además, contrasta la segregación que los negros vivían en Washington con los espacios de la ciudad de México donde indios o mestizos se confundían y se fundían en la clase proletaria urbana. Como escribe páginas más adelante, "what mestizo meant and means: urban" (p. 104).

Si al principio del apartado el autor se centró en las calles y los edificios de la ciudad, al final se introduce en ellos para desvelarnos muebles y costumbres, hablar de la intimidad de la ciudad. Así, en el tercer capítulo aborda los interiores de las vecindades y de las casas de la élite. Un capítulo donde por sus fuentes la periodicidad no se limita al periodo en torno a 1910, como sugiere el apartado, sino que llega hasta 1940 (por ejemplo, los estudios antropológicos de Oscar Lewis).

La segunda parte del libro se llama "1919" y la conforma un solo capítulo, el cuarto. En este apartado, Tenorio nos muestra la ciudad de México como un "safe and cosmopolitan refuge" (p. 133) donde diversos extranjeros llegaron de Europa y Estados Unidos escapando de la persecución. Activistas, políticos, intelectuales y bohemios vivían la ciudad y en ella encontraban una posibilidad de interacción. Fue en la ciudad de México de aquellos años donde se gestaron "intelectual and social crusades" (p. 116). La ciudad de México se convirtió en ese momento en un refugio que acogía, pero que también brindaba la posibilidad de reinventarse, como lo hizo Bruno Traven (pp. 119-120).

A lo largo de la segunda parte se perfila el tema que da nombre al apartado que considero fundamental en el libro: "The Brown Atlantis". Esta tercera parte la integran dos capítulos; en el primero (cap. 5), el autor define qué es la Atlántida Morena y analiza sus repercusiones en la memoria de la ciudad. En el segundo (cap. 6), recupera la importancia de considerar otras miradas de la ciudad, como las capturadas por Álvarez Bravo y Helen Levitt, en cuyas fotos "there is life, urban ugly life, in the pictures" (p. 178).

"The Brown Atlantis" es la imagen idealizada que se fue construyendo sobre México entre 1870 y 1940. Estereotipos sobre lo que se consideraba era esencialmente mexicano. "Mexico came to be somehow frozen as a modern metaphor of atemporal race, endless community, and redemptory violence" (p. 149). El autor enfatiza cómo esta idealización contribuyó a la invisibilidad de la ciudad. "Everybody agrees that Mexico City is not Mexico" (p. 150). Además, reflexiona sobre el limitado corpus visual de la ciudad y sus habitantes para probar cómo la idea de la Atlántida Morena repercutió en olvidar a léperos y burgueses de la capital, hacer invisibles ciertos lugares e incluso omitir parte de la vida diaria (como los perros callejeros o los ebrios en las aceras). Tenorio afirma que la idea de la Atlántida Morena ha tenido tanto éxito que prevalece a pesar de la transformación de México en el último siglo y ha subsumido lo que nuestro país significa en el extranjero hasta nuestros días.

En la cuarta y la quinta parte del libro, la ciudad se nos desvanece, permanece únicamente como escenario o como telón de fondo. La cuarta parte se llama "Odalisque-mania", y en ella el autor aborda cómo Japón (cap. 7) y la India (cap. 8) formaron parte del orientalismo que en México se vivió en aquella época. "Odalisca" era un término utilizado en la época con el que igual se hacía referencia a mujeres exóticas, escenas de Las mil y una noches, algunos diseños de interiores y de arquitectura, así como a un cierto tipo de erotismo. Al autor le interesa recuperar la expresión local de un elemento cultural de otras partes del mundo. A principios del siglo XX, Teotihuacán incluía un jardín japonés (p. 230), la actriz Esperanza Iris aparecía vestida de geisha (pp. 238-239) y Juan José Tablada escribía haikus en español (pp. 223-227).

La India, en cambio, influía en la espiritualidad mexicana, como lo muestra el influjo de los textos de Rabindranath Tagore (al que el autor se refiere como "the Tagore moment"). Sobre la espiritualidad, por ejemplo, Tenorio recupera la influencia del misticismo en Madero, quien "was closer to a mystic than to a lay apostle of democracy" (p. 259). Así, el orientalismo es algo que, según Tenorio, ayuda más a comprender el espiritualismo de Madero y se le escapó por completo a su biógrafo Enrique Krauze (pp. 258-260). Por su parte, José Vasconcelos también vivió su "odalisque-mania", estudió la filosofía de la India, y en su concepción de la "raza cósmica" hay influencia de Tagore (p. 260 y ss.).

En la quinta parte del libro, el autor recupera el sentido de escribir desde la perspectiva de quien camina la ciudad. Uno se imagina a Tenorio caminando por las calles del centro de la ciudad, viendo a esos otros de sus habitantes como los pordioseros, los perros y las ratas. Este apartado denominado "Science and City" está conformado por dos capítulos. En el primero (cap. 9) el autor pone de manifiesto lo imbricado que está el proceso de urbanización y modernización de las ciudades con la idea de higiene. Así, por ejemplo, muestra cómo los perros callejeros "were at once a scientific problem and an essential part of Mexico City's urban expirience" (p. 293). La última parte del capítulo la dedica al tezontle y hace un recuento de la experiencia de construir y administrar la ciudad de México desde la Conquista. Tenorio se detiene en el plan colonial de construir la ciudad para que albergara en su centro la república de españoles y en la periferia la república de indios (p. 305 y ss.). Al leerlo el lector podría quedarse con la idea de que efectivamente así ocurrió, algo que, como han probado historiadores como Antonio Rubial, nunca se logró, pues la ciudad colonial fue más bien un lugar de encuentros y de convivencia entre indios, mestizos y españoles.

En el segundo capítulo del apartado (cap. 10), la investigación de Tenorio analiza no solamente las epidemias de la ciudad, sino también las prácticas científicas y el papel que México desempeñaba en aquel momento en algunos proyectos científicos en el mundo. Como queda de manifiesto en esta parte del libro, la "grilla" y los conflictos políticos repercutían directamente en las investigaciones que se realizaban.

Finalmente, en la última parte, titulada "Language", el autor reafirma la idea que planteó al inicio sobre la "City as language". Las palabras, los dichos, el doble sentido, lo vulgar y lo obsceno son recuperados y estudiados como una parte importante del día a día de quienes viven en la ciudad; una faceta de la vida urbana que vivió una dramática transformación a lo largo de las décadas consideradas en este libro. Aquí, como en ninguna otra parte, me pregunto si un lector extranjero podrá comprender los contenidos y las explicaciones de Tenorio. Máxime cuando hay citas que el autor no traduce (por ejemplo, pp. 382 y 400), que el lenguaje que recupera es el oral, el lenguaje popular, o que a pesar de que hay traducción, esta traiciona inevitablemente la carga de oralidad. Por mencionar un solo ejemplo: "-¡Juera curiosas! Siñoras/muncha atención y silencio" a "Get out of here you gossipy women! Ladies/listen closely" (p. 384). Sin embargo, creo que el lector mexicano se encontrará ante un trabajo de investigación que recupera la oralidad popular con enorme vivacidad, incluyendo aquellas palabras que eran solo "cosa de hombres". Tenorio conceptualiza la lengua de la ciudad, a la que denomina "chilango", y muestra que se trata de algo vivo que comprende procesos inconclusos, el "anacamiento" y el "acatrinamiento".

El lector concluirá el libro y después de las 413 páginas lamentará, como yo, que en la sección final el autor apenas roce los temas que ha abordado en esta colección de ensayos; de hecho, quizá sea este carácter individual de cada parte del libro lo que explica el carácter de esta brevísima "Final Word" (pp. 415-418). Estas cuatro páginas no constituyen en ningún sentido una conclusión, que habría entretejido los temas que recorren el libro o brindado al lector una visión panorámica sobre la ciudad de México y sus habitantes entre 1870 y 1940 con base en el sinnúmero de experiencias recuperadas a lo largo de la obra.

I Speak of the City es un estudio sobre la modernidad y la complejidad del fenómeno urbano. Es una explicación sobre lo local y lo global en la forma, la vida y las pequeñas muertes de la ciudad de México.

1Mauricio Tenorio, Comentarios al libro: I Speak of the City. Mexico City at the Turn of the Twentieth Century, México, El Colegio de México, Programa de Educación Digital. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=j2VDynAMfgg

Recibido: 15 de Mayo de 2015; Aprobado: 25 de Mayo de 2015

Creative Commons License This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License