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Estudios de historia moderna y contemporánea de México

versión impresa ISSN 0185-2620

Estud. hist. mod. contemp. Mex  no.40 México jul./dic. 2010

 

Reseñas bibliográficas

 

Josefina Zoraida Vázquez, Dos décadas de desilusiones. En busca de una fórmula adecuada de gobierno (1832–1854), presentación de Luis Jáuregui

 

Juan Carlos Santander Ontiveros*

 

México, El Colegio de México/Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, 2009, 158 p.

 

* Dirección de Estudios Históricos. Instituto Nacional de Antropología e Historia

 

El texto de Josefina Zoraida Vázquez es una contribución significativa a la historiografía del México independiente de las décadas de 1830–1850. Esta obra se suma a otras de connotados especialistas de la historia política de México como La primera república federal de México, 1824–1835 (México, Fondo de Cultura Económica, 1975) y La república central de México, 1835–1846 (México, Fondo de Cultura Económica, 2000), ambas de Michael P. Costeloe, o el interesante estudio de sociología histórica Política nacional y popular en México, 1820–1847 (México, Fondo de Cultura Económica, 1994) de la autoría de Torcuato S. di Tella. Los temas que enmarca Dos décadas de desilusiones... abarcan los tropiezos del primer federalismo mexicano pasando por las vicisitudes financieras del Estado en ciernes, la independencia de Texas y la guerra con los Estados Unidos hasta llegar al inicio de la pugna de los liberales por controlar el rumbo del Estado.

Los 12 capítulos del libro de Vázquez conforman el estudio introductorio a los volúmenes dos a cuatro de la magnífica recopilación documental Planes de la nación mexicana (México, Cámara de Senadores/El Colegio de México, 1987). Por ello la descripción de los poco más de cuatro agitados lustros se hizo a partir de los documentos políticos (planes, pronunciamientos y proclamas), el accionar de los grupos (federalistas, centralistas, monarquistas, etcétera) y los personajes políticos más sobresalientes de la época.

La autora sostiene que el análisis de la historia política del periodo presenta algunos impedimentos que deben sortearse: los cambios de la sociedad del mundo novohispano hacia la nación independiente cuyos efectos derivaron, entre otros, en el posicionamiento de nuevos grupos de presión emergentes como el ejército y los comerciantes extranjeros. Otro obstáculo es el peso del partidismo en la tradición historiográfica del siglo XIX que regó con abundante tinta (Bustamante, Alamán, Mora, Zavala...) la posterior visión libresca del periodo. Un impedimento más derivado del anterior es la aplastante perspectiva liberal de los acontecimientos, condensada en la magna obra historiográfica del XIX México a través de los siglos que, en opinión de la autora, privó en lo sucesivo y transmitió la perspectiva liberal de la historia desde el entramado de los juicios y preceptos emanados de la Reforma de mediados del siglo decimonono.

Según Vázquez si analizamos la historia política previa a la década de 1850 desde la óptica de liberales y conservadores "llegamos a una confusión o simplismo de pensar que todo era sólo inestabilidad". En oposición, al leer los documentos de aquella época la imagen proyectada es "que la sociedad, otrora ordenada, se había desvertebrado".

Entonces los grupos políticos (federalistas, centralistas) e ideológicos (liberales y conservadores, escoceses y yorkinos) obedecen más a la categorización de "facciones" que a la de "partidos políticos". Los sucesos y personajes no se explican por la mudanza de opinión o facción; en un Estado en formación los actores necesitan ajustarse a las circunstancias inmediatas, sintonizarse con el pulso político del momento que no corresponde a ninguna actualidad posterior. El legado de aquella historiografía "partidista y oficialista" es la continuidad y la proyección de "prejuicios y preferencias" que simplifican la historia: al enjuiciar las veleidades de Santa Anna se nubla el papel de personajes clave como Anastasio Bustamante, Lucas Alamán, Mariano Paredes y muchos más.

Por otra parte la autora insiste en la vigencia del federalismo a lo largo del siglo XIX a partir de la Constitución de 1824 o la de 1857. La opción descentralizadora frente a su antagónica debió mucho al peso de la regionalización colonial, aunque las divisiones administrativas civiles y eclesiásticas fueron obstáculos para su plena realización. La explicación acerca de la fragilidad del Estado de entonces se halla al menos en un punto: en la legislación contenida en la Constitución de 1824 relativa a las facultades otorgadas a la Federación en detrimento del gobierno de los estados, como la recaudación fiscal, o la promulgación y puesta en vigor de las constituciones estatales que debilitaron al gobierno nacional al violar la Constitución general. Estos y otros defectos se notaron cuando en breve comenzaron las disputas entre facciones, el desastre estatal financiero y las intervenciones; dieron paso a los pronunciamientos que justificados en la "voluntad popular" abrieron paso a la "ilegalidad".

Vázquez, en fin, se propone "esbozar los hilos invisibles que tejían las revueltas y los cambios que tuvieron lugar durante las dos trágicas décadas de 1832 a 1854". Este último año se considera un hito por ser el inicio de la verdadera lucha de los liberales a partir del célebre Plan de Ayutla. En suma seguirá los acontecimientos de acuerdo con su propia lógica y dinámica internas aunque sin considerar los efectos posteriores, todo esto a partir de los documentos políticos, según se anotó.

Así, la armazón de Dos décadas de desilusiones... no sólo está sustentada en la sistematización de planes, proclamas y pronunciamientos, sino además en el uso de fuentes de diversa índole. Como las fuentes hemerográficas con diferentes orientaciones y tendencias que van desde los impresos oficiales hasta los más moderados o radicales federalistas, centralistas, monarquistas, etcétera. Los documentos que complementan la reconstrucción de los hechos fueron consultados en repositorios mexicanos como el Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional, en sus importantes fondos del Siglo XIX, Operaciones Militares y Cancelados; el Archivo General de la Nación, y el Centro de Estudios de Historia de México Carso. Del extranjero, Vázquez se sirvió de los valiosísimos documentos de la Benson Latin American Collection resguardados en la Universidad de Texas, y algunos del Public Record Office en Londres.

La ágil narrativa de la autora de Dos décadas de desilusiones... se sirve del orden cronológico para describir los acontecimientos políticos. No sólo se trata de un simple ordenamiento sino de una vinculación de hechos y sus repercusiones más inmediatas con el hallazgo de su lógica interna en el escenario global; esto es en breves consideraciones la explicación de los movimientos políticos. La guerra de México contra Estados Unidos y la respuesta tardía del ejército y gobierno mexicanos proveen a Josefina Vázquez un caso ejemplar que refuerza uno de sus argumentos centrales: la necesidad historiográfica de comprender a los personajes en vez de juzgarlos. Porque aparentemente las reacciones de aquellos hombres que tenían frente a sí la invasión extranjera, un gobierno debilitado y en transición, resultan a nuestros ojos incomprensibles.

Pero ¿qué opinaban quienes no estaban en el poder y el gobierno acerca de éste y de los invasores extranjeros, o incluso aquellos habitantes del departamento de Yucatán que el separatismo de sus autoridades los condujo a "desentenderse" de la guerra contra los norteamericanos?, ¿qué hacían al respecto?, ¿cuáles fueron sus respuestas frente al alud de pronunciamientos y desavenencias entre los grupos encaramados en el poder? No lo sabemos porque la autora no se ocupa de grupos políticos que no están en el poder. Sólo le interesa historiar a las clases dominantes y en consecuencia soslaya las complejas relaciones existentes entre caudillos, gobernantes y líderes con la base social que posibilita su movilización.

En todo caso las acciones sociales con visos "populares" aparecen en Dos décadas de desilusiones. de un modo singular... Veamos uno de esos episodios. Cuando en abril de 1834 Santa Anna reasume la presidencia influye en el Congreso para echar las reformas impulsadas el año anterior por Gómez Farías, el método del entonces presidente fue presionar "mediante manifestaciones populares de insatisfacción con las reformas religiosas". No se sabe quiénes ni cómo realizaron esas demostraciones. La autora no nos dice más al respecto. Pero sí nos indica, en unas páginas antes de concluir su historia, la inconciencia sobre la que parece siempre moverse aquel ente que denomina "pueblo" (sin precisar más el concepto) cuando en abril de 1853 el "más viejo y menos sabio" Santa Anna desembarcó en Veracruz. El "héroe de Tampico" y "benemérito de la Patria" adoptó el programa conservador e incluyó algunos planteamientos liberales y —subraya Vázquez—: "Como siempre, la falta de memoria del pueblo permitió recibir a Santa Anna con grandes agasajos".

En suma el lector de Dos décadas de desilusiones... no encontrará un análisis de la vida socioeconómica porque la autora no se propone una historia social o económica. Sí ofrece el marco histórico–político desde el cual puede historiarse la sociedad global, magistralmente construido con base en la hipótesis central —como certeramente recuerda el presentador de la obra—: la reconstrucción histórica a partir del análisis de las fuentes consultadas dan cuenta del modo en que aquella sociedad veía los problemas que enfrentaba su país y cuáles fueron sus respuestas. Finalmente la obra de Josefina Zoraida Vázquez será provechosa para especialistas y legos pues los acercará despasionadamente y sin cortapisas a un complejo e interesantísimo periodo de la historia de México.