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Estudios de historia moderna y contemporánea de México

versión impresa ISSN 0185-2620

Estud. hist. mod. contemp. Mex  no.29 México ene./jun. 2005

 

Reseñas

Carlos A. Forment, Democracy in Latin America 1760-1900. Volume I. Civic selfhood and public life in Mexico and Peru

Alfredo Ávilaa 

a Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, México.

Forment, Carlos A.. Democracy in Latin America 1760-1900. Volume I. Civic selfhood and public life in Mexico and Peru. Chicago: Londres: The University of Chicago Press, 2003. XXIX-454p. índice, mapas, cuadros,

The Mexicans were desirous of establishing a federal system, and they took the Federal Constitution of their neighbors, the Anglo-Americans, as their model, and copied it with considerable accuracy. But although they had borrowed the letter of the law, they were unable to create or to introduce the spirit and the sense which give it life. They were involved in ceaseless embarrassments between the mechanism of their double government; the sovereignty of the States and that of the Union perpetually exceeded their respective privileges, and entered into collision; and to the present day Mexico is alternately the victim of anarchy and the slave of military despotism.1

Cuando Alexis de Tocqueville escribió estas palabras tenía en la mente no sólo el caso mexicano sino el de los demás países hispanoamericanos, recién emancipados. Por supuesto, no todos habían adoptado las instituciones federales, pero sí regímenes constitucionales que parecían no funcionar debido al estado "incivilizado" de sus habitantes, a su "depravación moral y a su extrema pobreza".2 El contraste con los Estados Unidos era notable. Mientras que en ese país se establecieron instituciones sólidas, en el sur prevalecía el desorden; al tiempo que los angloamericanos progresaban y crecían, los descendientes de la monarquía española se hundían cada vez más en el atraso; los ciudadanos estadounidenses podían unirse en cientos de asociaciones para conseguir objetivos comunes, pero los habitantes de las repúblicas hispanoamericanas eran incapaces de superar el egoísmo y el corporativismo heredados. Esta imagen de América Latina ha prevalecido a lo largo de las décadas y, a decir verdad, se ha visto reforzada por numerosas evidencias, como muestran los regímenes autoritarios que en el siglo XX han florecido en la región y ahogado los breves episodios democráticos en estos países. No obstante, en los años recientes, la historiografía se ha percatado de que ciertos elementos de una cultura cívica que se creían ausentes en el pasado latinoamericano, en realidad nunca se habían estudiado con detenimiento. Así, los cada vez más numerosos trabajos sobre procesos electorales en el siglo XIX han mostrado que eran más frecuentes y con mayor participación de lo que imaginábamos y, sobre todo, que no eran tan distintos a los que se llevaban a cabo en otras regiones.3 El libro de Carlos Forment, Democracy in Latin America 1760-1900, se une a estos esfuerzos revisionistas, pero desde una perspectiva diferente, aquella que empleó precisamente Alexis de Tocqueville para comprender la democracia de los Estados Unidos.

Forment se propone estudiar los componentes de la vida pública en el siglo XIX, en especial en México y Perú, aunque también incluye ejemplos de otras regiones.4 Esto le permite mostrar que si bien en la sociedad política, en la económica y, en menor medida, en la esfera pública, predominaban elementos autoritarios, en cambio en la sociedad civil se desarrolló un espacio democrático de enorme importancia. Para llegar a estas conclusiones, el autor hace un cuidadoso seguimiento del "paisaje público" desde las últimas décadas del periodo colonial. Esto es fundamental, pues la mayoría de los estudiosos parece coincidir en que buena parte de la respon sabilidad del autoritarismo latinoamericano se debe a la herencia del colonialismo español, paternalista y corporativo. Con una mirada diferente, Forment encuentra en las prácticas institucionales y en la cultura de finales del siglo XVIII algunos elementos que contribuirán a modelar el desarrollo de la democracia decimonónica, como el discurso del "catolicismo cívico" (diferente al humanismo cívico o republicanismo angloamericano). Los movimientos anticoloniales (sobre todo el mexicano) también contribuyeron a la formación de una cultura republicana, pues iban dirigidos a romper con las diversas jerarquías propias del Antiguo Régimen.

Esa cultura republicana se extendió después de los procesos emancipadores, en especial en las comunidades, antes que en los Estados nacionales. Esta disociación entre la democracia cívica y las instituciones estatales es uno de los ejes de la tesis de Forment. Las nuevas prácticas se desarrollaron en asociaciones económicas y cívicas, como las más de cuatrocientas que se organizaron en México entre 1826 y 1856 (p. 99), entre las cuales pueden contarse las artesanas, las de comerciantes, las de intelectuales, las religiosas, las mutualistas, las de colonias extranjeras, etcétera. Democracy in Latin America provee suficientes casos para ejemplificar el impacto de este tipo de asociaciones en la vida pública. Se sirve de la prensa y de diversos tipos de documentos para acercarse a los espacios públicos formados por los latinoamericanos durante el siglo XIX. Con esos testimonios, el autor construyó una base de datos en la que está capturada información sobre la existencia de varios miles de sociedades integradas por ciudadanos de México, Perú, Cuba y Argentina, algunas de ellas de corta vida, es cierto, pero otras más perdurables.55 En esas asociaciones, señala Forment, los latinoamericanos aprendieron a colaborar y a participar en beneficio de la comunidad, aprendieron a ser ciudadanos.

Lo anterior se ve de una manera más clara en la segunda mitad del siglo XIX. La bibliografía reciente (de la cual se sirve también Forment) ya había mostrado cómo en México y en Perú se desarrolló en ese periodo una especie de republicanismo comunitario muy activo e importante. A este panorama, nuestro autor agrega la proliferación de clubes políticos, casi cuatrocientos en el caso peruano, poco más de trescientos en México, en un periodo de tres décadas. Estos clubes emplearon la prensa y los vínculos entre ellos para formar una opinión pública capaz de encauzar el voto de los ciudadanos. Sin embargo, como señala el autor, varias cosas impidieron que esa democracia cívica se consolidara en un sistema político. La heterogeneidad de las sociedades latinoamericanas y las desigualdades en la distribución de la riqueza, el peso de la tradición católica y la persistencia de gobiernos autoritarios hacían que los individuos "dieran la espalda al Estado". De esta manera, consolidaban la democracia cívica, pero no contribuían a la construcción de una democracia política (p. 359).

Como puede verse, esa persistencia autoritaria en los gobiernos de la región es uno de los elementos decisivos en la propuesta de Forment para explicar el "desajuste" entre la democracia cívica y los sistemas políticos latinoamericanos. No obstante, el autor no pone mucha atención a ese tema, porque el suyo es "estudiar el surgimiento de hábitos democráticos, no la reproducción de las formas de vida autoritarias" (p. 19). Es verdad que sobran los trabajos sobre este tópico, pero tal vez fuera necesario incluirlo en un estudio sobre la democracia latinoamericana decimonónica para comprender mejor sus límites. No es éste el único caso de una obra que explora un campo casi por completo novedoso (con la consecuente renovación en la interpretación) y descuida los que ya han sido muy trabajados pero que merecerían también ser revisados. Para el caso mexicano, me parece insostenible mantener la versión tradicional que ve en los masones escoceses de la década de 1820 a conservadores, opuestos a los liberales yorkinos (p. 157) y en el régimen de Porfirio Díaz una traición al liberalismo radical y una alianza con viejos conservadores imperialistas (p. 355-356).

Democracy in Latin America es más que un largo relato de cómo se fueron desarrollando las asociaciones cívicas en México y Perú decimonónicos. La cantidad de referencias sobre otros casos latinoamericanos y de fuera de la región hace de este libro un magnífico ensayo de historia comparada que permite explicar muchas de las peculiaridades de esos dos países, pero también propone hipótesis de más largo alcance, de donde se sigue una sugerente discusión teórica acerca del carácter de las sociedades democráticas, en especial en aquellos otros países que, de una manera tradicional, han sido ubicados en los márgenes de las naciones "civilizadas"6. En lo particular, me hubiera gustado una mayor comparación (en un plano secundario, por supuesto) con los Estados Unidos de Tocqueville. ¿Cuántas asociaciones del tipo que describe Forment había en Estados Unidos?7 Las cuatrocientas mexicanas de la primera mitad de aquella centuria, un número sorprendente, tal vez no eran muchas. Por supuesto, no puede pedirse todo a un libro, ni siquiera a uno de la magnitud de Democracy in Latin America. Es una obra que genera preguntas. No faltarán en el futuro trabajos sobre alguna de las muchas asociaciones descritas en este libro. Algunos corroborarán las principales propuestas del autor, otros no. En todo caso, esto es una virtud. En el conjunto de obras que en las décadas recientes han revisado la historia política latinoamericana del siglo XIX, la de Forment es muy estimulante. Es imaginativa y rigurosa. Una de las más importantes aportaciones a la nueva historiografía política latinoamericana.

Bibligrafía

Alexis de Tocqueville, Democracy in America introduction by Joseph Epstein, trans. by Henry Reeve, New York, Bantam Classics, 2004, p. 191. [ Links ]

Alfredo Ávila, "Liberalismos decimonónicos: de la historia de las ideas a la historia cultural e intelectual", en Ensayos sobre la nueva historia política en América Latina, siglo XIX, editado por Guillermo Palacios, México, El Colegio de México/UNESCO/Comité Inernacional de Ciencias Históricas, en prensa. [ Links ]

Guy Hermet, Alain Rouquié y Juan Linz, Des élection pas comme les autres, París, PFNSP, 1978. [ Links ]

Sean Wilents, Chants democratic. New York and the rise of the merican working class, 1788-1850, New York, Oxford University, 1984. [ Links ]

1Alexis de Tocqueville, Democracy in America, introduction by Joseph Epstein, trans. by Henry Reeve, New York, Bantam Classics, 2004, p. 191.

2Ibidem, p. 196.

3Sería largo citar aquí la cada vez más extensa bibliografía. Quiero destacar las contribuciones de Antonio Annino, Virginia Guedea, Eduardo Posada Carbó e Hilda Sabato, pero la lista debería ser más grande. Véase Alfredo Ávila, "Liberalismos decimonónicos: de la historia de las ideas a la historia cultural e intelectual", en Ensayos sobre la nueva historia política en América Latina, siglo XIX, editado por Guillermo Palacios, México, El Colegio de México/UNESCO/Comité Inernacional de Ciencias Históricas, en prensa.

4El libro que ahora reseño es el volumen 1 de la obra, dedicado a los casos mexicano y peruano. En breve aparecerá el segundo volumen (y último), acerca de Cuba y Argentina.

5Por supuesto, podría discutirse el carácter de la información ingresada en la base de datos que sustenta el libro. No es muy seguro que sólo las referencias a una asociación en un periódico sean prueba de que, en efecto, ésta existió y funcionó. No obstante, lo anterior no invalidaría la tesis general del autor.

6Guy Hermet, Alain Rouquié y Juan Linz, Des élection pas comme les autres, París, PFNSP, 1978.

7Algo así como un centenar en Nueva York durante la primera mitad del siglo XIX: Sean Wilents, Chants democratic. New York and the rise of the merican working class, 1788-1850, New York, Oxford University, 1984.

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