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Estudios de historia moderna y contemporánea de México

versión impresa ISSN 0185-2620

Estud. hist. mod. contemp. Mex  no.28 Ciudad de México jul./dic. 2004

 

Reseñas

Gerardo Gurza Lavalle, Una vecindad efímera. Los Estados Confederados de América y su política exterior hacia México, 1861-1865

Víctor Alberto Villavicencio Navarroa 

a UNAM, Facultad de Filosofía y Letras.

Gurza Lavalle, Gerardo. Una vecindad efímera. Los Estados Confederados de América y su política exterior hacia México, 1861-1865. México: Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, 2001. 150p.


El presente libro resulta interesante desde el título mismo, pues sugiere un tema de importancia para los estudiosos de la segunda mitad del convulsionado siglo XIX mexicano y también para aquellos que deseen adentrarse un poco más en las raíces de las ideas norteamericanas respecto a nuestro país y de las que tenemos nosotros sobre ellos.

Al inicio del trabajo, Gurza Lavalle apunta la gran interrogante que busca contestar: ¿cuál fue la política exterior de los Estados Confederados hacia México?

En el primer capítulo, el autor se remonta a los orígenes de los intereses de los estados sureños, señalado atinadamente que si bien no debe entendérseles como un ente monolítico debido a sus varias diferencias , sí existió un claro factor común predominante: el esclavismo. Fue éste la base de la vida de los estados secesionistas, ya que su economía se sustentaba principalmente en la producción de algodón y ésta, a su vez, en la mano de obra otorgada por la servidumbre involuntaria. Por otra parte, señala que el expansionismo característico de dichos territorios meridionales tuvo varias causas, siendo una de las principales la necesidad de ampliar su representación en el país y la propia interpretación que se hicieron del Destino Manifiesto, según la cual la redención de sus pueblos vecinos -México entre ellos, por desgracia- se encontraría en el establecimiento en ellos del esclavismo y el establecimiento del dominio de la raza blanca.

Dicho expansionismo territorial se convirtió entonces en la "manzana de la discordia" entre el Norte y el Sur, pues aquél se negaba a ponerlo en práctica por el temor de que los nuevos territorios se volvieran esclavistas y le otorgaran mayor poder al Sur.

Ya en el segundo capítulo, Gurza Lavalle expone los primeros acercamientos diplomáticos confederados con México. Estallada la guerra civil, conscientes de la importancia de nuestro país, el Sur empleó todos sus esfuerzos en lograr un reconocimiento oficial o, al menos, una postura imparcial respecto al conflicto. Se apuntan las principales razones por las que el gobierno mexicano se inclinó a entablar relaciones con la Unión, siendo alguna de ellas el hecho de que aún se tenía muy en cuenta el nefasto historial anexionista sureño, mismo que para esas fechas ya había causado la pérdida de más de la mitad del territorio nacional. Por otra parte, la administración juarista compartía el ideario político liberal del Norte, al grado de tenerlo como ejemplo; y por último, la fracasada misión de John T. Pickett, primer ministro confederado enviado a México, quien se caracterizó por la ambigüedad de su misión y por la mala suerte que tuvo al ser interceptadas sus cartas, lo que causó que los agentes del gobierno mexicano se enteraran de la hipocresía de su pensamiento y que las noticias de su misión fueron ignoradas por sus superiores.

En el siguiente capítulo, clave para las aspiraciones del trabajo, el autor se adentra en las peripecias vividas en las riberas del río Bravo. Los confederados comprendieron la importancia que significaba una buena relación con los territorios mexicanos colindantes con Texas y enviaron a José Agustín Quintero para intentar acercamientos con Santiago Vidaurri, en aquel momento gobernador de Nuevo León y Coahuila. El éxito de las relaciones entre estos dos personajes se caracterizó por la habilidad del enviado y por la ambición y rebeldía del gobernador. Debido a la primera, Monterrey pasó a ser la ciudad clave para el desarrollo de la guerra llevada a cabo por los secesionistas, ya que a través de ella se transportaba la mayoría de los pertrechos necesarios. Gracias a la segunda, Quintero salvó obstáculos que bien habrían causado el rotundo fracaso de su misión, ya que la desobediencia de Vidaurri respecto al gobierno juarista le dio la libertad de negociar a placer y retener las ganancias en sus estados.

En el último capítulo, Gurza Lavalle señala los diversos motivos por los cuales los Estados Confederados buscaron su reconocimiento por parte de las potencias de Europa y las maneras en que intentaron lograrlo. En un principio creían que la simple falta del suministro de algodón causada por el bloqueo de la Unión alcanzaría para que éste se llevara a cabo rápidamente, sin pensar, por poner un ejemplo, que Inglaterra veía con sumo agrado la escasez del insumo textil norteamericano, pues ello obligaba a que las ventas de éste en Europa se centraran en la producción de la India, que, es bien sabido, era parte de sus colonias. En el caso de Francia, indica que a Napoleón III le convino más negociar con la Unión que con la Confederación, pues Washington -al menos por algún tiempo- se comprometió a olvidarse de la Doctrina Monroe en lo referente al establecimiento del imperio mexicano de Maximiliano de Habsburgo. Por otra parte, el emperador francés veía con buenos ojos que la Unión resultara vencedora, pues de ese modo se convertiría en un contrapeso para el apabullante desarrollo comercial británico.

Finalmente, el autor expone las conclusiones del trabajo y, a nuestro parecer, la más destacable es que la diplomacia confederada hacia México quedó sólo en la intención, pero es muy posible que los estados secesionistas se conformaran con las muy convenientes relaciones extraoficiales que se entablaron en la línea fronteriza. De modo que, si realmente llegaron a existir vínculos diplomáticos, fueron tan sólo con Monterrey.

Este libro de Gerardo Gurza Lavalle resulta valioso en su enfoque y en sus aportaciones. Bueno es que, a pesar de ser un periodo histórico muy abordado, se encuentren, como éste, temas nuevos y sean tratados bajo perspectivas diferentes.

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