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Estudios de cultura maya

versión impresa ISSN 0185-2574

Estud. cult. maya vol.53  México  2019

https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.2019.53.975 

Reseñas

Reseña crítica al libro de Mallory E. Matsumoto, Land, Politics, and Memory in Five Nija’ib’ K’iche’ Títulos: The Title and Proof of Our Ancestors

Igor Vinogradov*  1

*Instituto de Lingüística, Academia de Ciencias de Rusia Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität Bonn Alemania

Matsumoto, Mallory E.. Land, Politics, and Memory in Five Nija’ib’ K’iche’ Títulos: The Title and Proof of Our Ancestors. Boulder: University Press of Colorado, 2017. 446p. ISBN: 978-1-60732-605-2.


Durante más de un siglo la historia del idioma k’iche’ ha atraído mucho la atención de la comunidad científica, quizás más que cualquier otro idioma de la familia maya hablado en los tiempos coloniales. En primer lugar, esto se debe al Popol Wuj, una obra literaria de los indígenas k’iche’ y una fuente de suma importancia que aborda la cosmovisión mesoamericana de los tiempos precolombinos, pues la capacidad de entender el k’iche’ colonial es un requisito indispensable para cualquier estudio histórico, folklórico, etnográfico o literario acerca del Popol Wuj. No obstante, el k’iche’ colonial es mucho más que simplemente el idioma en que está redactado el famoso manuscrito, y el libro de Mallory Matsumoto lo demuestra claramente.

Land, Politics, and Memory in Five Nija’ib’ K’iche’ Títulos: The Title and Proof of Our Ancestors no es solamente una contribución al estudio de la historia del idioma k’iche’. Es una investigación multidisciplinaria. Además de su valor lingüístico, también aporta a los estudios históricos de la situación sociopolítica en las Tierras Altas de Guatemala después de la conquista. Otra rama que sin duda se beneficiará de esta investigación es la paleografía y el estudio de las prácticas epistolares y literarias.

Mallory Matsumoto publica cinco títulos de propiedad del siglo XVI, cuatro de los cuales están escritos en k’iche’, y el quinto en español. Los cinco títulos están relacionados temáticamente, ya que tratan del mismo personaje llamado don Francisco Iskin Nija’ib’. Estos documentos forman parte del mismo conjunto de escritos que se conservan bajo el número 101 en la colección Garrett-Gates de manuscritos mesoamericanos que actualmente se encuentra en los archivos de la biblioteca de la Universidad de Princeton. La misma colección contiene también otros documentos legales más recientes provenientes de Quetzaltenango y Momostenango que Matsumoto intencionalmente no considera (p. 22)

Los títulos de propiedad son un género específico de documentos escritos que estaba muy difundido en México y Centroamérica durante los siglos XVI y XVII. Hasta ahora, se han considerado principalmente como fuentes de información sobre la estructura política de las sociedades coloniales, la distribución de la población y la historia de los asentamientos. Por ejemplo, Weeks (1997) identifica las unidades territoriales de los pueblos q’eqchi’ en el siglo XVI a base de tres títulos indígenas de aquella época. Van Akkeren (2008) lleva a cabo un estudio similar para reconstruir la historia y origen de los pueblos de habla poqom. Sin embargo, los títulos también contienen información lingüística muy peculiar ya que en su mayoría fueron escritos por hablantes nativos, a distinción de las artes, vocabularios y catecismos misioneros. El valor lingüístico de este tipo de documentos no ha sido reconocido plenamente hasta ahora, y el presente estudio es un paso muy importante en tal rumbo.

El libro se divide en dos partes desiguales. La primera parte contiene una amplia descripción del contexto histórico y de la metodología que se utiliza. Ofrece una discusión sobre quién, cómo y para qué se escribieron los títulos Nija’ib’. Esta primera parte (sin contar los apéndices y la extensa lista de referencias bibliográficas) es mucho más corta que la segunda, la cual presenta el análisis lingüístico de los manuscritos. Además del glosado interlinear y la traducción, también incluye las reproducciones fotográficas de los folios originales, la transliteración y la transcripción. El índice alfabético en la parte final del libro (pp. 411-423) facilita considerablemente su uso como material de consulta.

Matsumoto pone atención particular a la rigurosidad de su estudio, intentando presentar los resultados de tal manera que sean verificables y replicables. La idea es que el lector pueda llevar a cabo el mismo análisis con el mismo material y al final obtener los mismos resultados. La autora se ocupa de darle al lector la posibilidad de evaluar críticamente cada etapa analítica de su estudio (p. 42). De esta manera evita posibles reclamaciones, que a menudo reciben estudios en el área de humanidades, de que son subjetivos y no al cien por ciento “científicos”, ya que utilizan una metodología que no es suficientemente estricta y por ello los resultados dependen demasiado de la interpretación que el investigador particular da a los datos. Al respecto, el libro de Mallory Matsumoto es una publicación ejemplar para todos los que trabajan con fuentes primarias.

Varios títulos en distintos idiomas mayas han sido publicados hasta la fecha, a menudo acompañados por una traducción al inglés o al español. Sin embargo, muy pocos trabajos se pueden comparar con el presente libro en su escrupulosidad y originalidad. Uno de ellos, que probablemente fue el ejemplo inspirador para Matsumoto, es la publicación de los documentos coloniales conocidos como “Anales de los Kaqchikeles” por Maxwell y Hill (2006). Al igual que Matsumoto, estos autores no solamente ofrecen una transcripción y traducción del manuscrito, sino también describen la historia de la obra, introducen los rasgos principales del idioma antiguo y presentan un análisis morfológico el texto.

En el proceso de analizar la morfología y sintaxis de los textos antiguos naturalmente aparecen varios problemas. El primero se debe a la falta de conocimiento de la gramática y el vocabulario de las lenguas de la época colonial. El investigador está forzado a basar sus argumentos en las lenguas modernas que, obviamente, pueden diferir considerablemente de las lenguas habladas hace cuatro o cinco siglos. Con relación a ello, el caso del k’iche’ no es el más problemático aún, ya que algunos argumentos pueden apoyarse en el análisis lingüístico del Popol Wuj por Dürr (1987) y en la información que contienen artes y diccionarios compuestos por misioneros (véase Sachse, 2015).

No obstante, la traducción de los textos y su análisis morfológico, sin duda, son los puntos más complejos de este libro y, al mismo tiempo, los más discutibles. Como el k’iche’ carece de estándares descriptivos elaborados durante siglos, el objetivo de la autora es proponer un análisis viable y consistente, dejándole al lector razonar sobre su aceptabilidad descriptiva y tipológica. Y claro está, el lector puede estar en desacuerdo con algunas decisiones particulares que toma la autora. Una de las posibles dudas concierne a la adscripción de algunas palabras a cierta clase, que a veces se hace mediante las glosas. Por ejemplo, el k’iche’ posee varios clíticos de segunda posición que se añaden a la primera unidad sintáctica en la frase. Matsumoto analiza algunos de ellos como partículas, y otros como conjunciones; compárese, por ejemplo, la partícula k’ut, ‘por eso’, y la conjunción pu, ‘también’ (p. 155). Al parecer, aquí se retoma el análisis propuesto en la gramática k’iche’ por López Ixcoy (1997), aunque los argumentos para hacer esta distinción no quedan claros. Además, la palabra xa, ‘solamente’, también se analiza como partícula (p. 205), aunque su comportamiento sintáctico es claramente distinto de lo que exhibe la partícula k’ut. A distinción de k’ut, xa normalmente inicia una frase y, por lo tanto, no permite el análisis como clítico. En contra del análisis propuesto, el lector esperaría que xa y k’ut pertenecieran a dos distintas clases de palabras, mientras que k’ut y pu a la misma.

En ciertas ocasiones el análisis de un morfema particular parece dudoso y necesita aclaraciones adicionales que lo sostengan. Por ejemplo, los sufijos -im en los sustantivos q’uq’-im y r[a]xon-im (p. 169) se analizan como marcadores del participio perfecto; lo mismo concierne al sufijo -in que forma parte del topónimo Miq’-in-ja’ (p. 176). Sin embargo, no se esperaría encontrar el marcador del participio perfecto en contextos nominales ya que normalmente se utiliza en bases verbales transitivas. Siendo agregado a un sustantivo, es más probable que sea un morfema homónimo que quizás tenga funciones de derivación.

Un lector exageradamente atento puede darse cuenta de algunas faltas de guiones en las glosas o en el renglón donde las palabras en k’iche’ se separan en morfemas. Por ejemplo, el sustantivo relacional ruk’ en la p. 170 carece de un guión entre el prefijo posesivo y la raíz (tendría que ser escrito r-uk’). Lo mismo sucede con la palabra kumal en la p. 206 (tendría que ser k-umal). Son ocasiones muy raras, y considerando el gran volumen de anotaciones morfológicas, cierta cantidad de errores tipográficos es inevitable. Estas pequeñas faltas se disuelven sin dejar rastro entre las glosas elaboradas y redactadas a la perfección.

Cabe notar que el renglón de glosas a veces proporciona más información de lo que se espera en esta etapa de análisis. El glosado interlinear, o la anotación morfológica, es un tipo de traducción o una descripción abreviada del significado de los elementos morfológicos de la oración original. Sin embargo, Matsumoto también incluye en las glosas varios detalles adicionales que no tienen que ver con el análisis semántico. Por ejemplo, algunas raíces léxicas llevan indicaciones sobre la clase de palabras (adverbios, partículas, conjunciones, etcétera) a la que pertenecen. Esta información no se relaciona con su significado, pero es útil para aclarar el lugar de estos lexemas en la estructura de la lengua. Además, se distinguen vocales y consonantes epentéticas que por definición no tienen significado propio y por lo tanto no son morfemas. En el mismo renglón aparece también la información sobre el origen de palabras prestadas, por ejemplo, del español o del náhuatl.

El valor excepcional del presente libro consiste en proporcionar datos sobre los fenómenos que ya no existen en el k’iche’ moderno pero que fueron documentados durante la época colonial. Entre ellos, se destaca la partícula preverbal mi que la autora analiza como el marcador del tiempo pasado reciente. Aunque la literatura tipológica no propone ninguna regla universal para distinguir entre eventos recientes y remotos (véase Comrie, 1985: 89-91, por ejemplo), algunos ejemplos textuales sugieren que el significado gramatical de este morfema podría ser visto desde otra perspectiva. Los títulos de propiedad normalmente no tratan de hechos que sucedieron en el mismo día ni siquiera hace una semana, y por lo tanto no pueden ser caracterizados como eventos recientes. Es posible, pues, que la partícula mi indica la actualidad de un evento pasado en el momento presente, o sea que aquel evento tiene impacto en situaciones posteriores. La semántica de esta partícula puede ser tema de estudios en un futuro.

Otro fenómeno interesante que documentan los títulos Nija’ib’ es la posibilidad de agregar a algunas formas verbales dos marcadores de tiempo/aspecto/modo a la vez. Los prefijos x- ‘completivo’ y k-/ch- ‘potencial’ juntos resultan en la secuencia de morfemas x-k- o x-ch- que es imposible en la mayoría de los dialectos modernos (López Ixcoy, 1997: 81). Esto quiere decir que los prefijos de tiempo/aspecto/modo no eran mutuamente exclusivos en el k’iche’ colonial, y por lo tanto no constituían un paradigma gramatical como lo hacen en el idioma moderno. Tal observación hace repensar el significado de dichos morfemas en la lengua colonial e invita a estudiar el proceso de su desarrollo gramatical.

En cuanto a la traducción, es importante notar que a veces, aunque la estructura gramatical de la oración está clara, es imposible entender el significado de algunos fragmentos al cien por ciento sin estar familiarizado con las realidades sociales y políticas de Guatemala en el siglo XVI; véanse, por ejemplo, los términos ajtz’alam y utza’m chinamital (p. 164). Cuando los estudios históricos no ayudan a resolver las dudas, Matsumoto ofrece una interpretación posible pero no afirma que es la única correcta. Por lo contrario, la autora intenta proporcionarle al lector toda la información al respecto que pueda ser derivada de otras fuentes, dejando la decisión final abierta.

El libro de Mallory Matsumoto se suma a las publicaciones de otros títulos k’iche’, particularmente Carmack (1973) y Carmack y Mondloch (1983), entre otros. Sin embargo, la presente publicación es claramente superior por las múltiples razones mencionadas arriba, desde la rigurosidad metodológica hasta la integridad de la anotación morfológica y la traducción. Los títulos Nija’ib’ forman parte del corpus de textos antiguos en el idioma k’iche’. Junto con los diccionarios y artes escritos por los misioneros en la época colonial (véase Sachse, 2015), este corpus puede ser de mucha utilidad para hacer en un futuro una aproximación a la descripción lingüística del idioma k’iche’ hablado en las Tierras Altas de Guatemala en el siglo XVI.

Bibliografía

Carmack, Robert M. 1973 Quichean Civilization: The Ethnohistoric, Ethnographic, and Archaeological Sources. Berkeley: University of California Press. [ Links ]

Carmack, Robert M. y James L Mondloch 1983 El Título de Totonicapán: Texto, traducción y comentario. Ciudad de Mexico: Universidad Nacional Autónoma de México. [ Links ]

Comrie, Bernard 1985 Tense. Cambridge: Cambridge University Press. [ Links ]

Dürr, Michael 1987 Morphologie, Syntax und Textstrukturen des (Maya-)Quiche des Popol Vuh: Linguistische Beschreibung eines kolonialzeitlichen Dokuments aus dem Hochland von Guatemala. Bonn: Holos. [ Links ]

López Ixcoy, Candelaria Dominga 1997 Ri ukemiik ri K’ichee’ chii’. Gramática K’ichee’. Guatemala: Cholsamaj. [ Links ]

Maxwell, Judith M. y Robert M. Hill 2006 Kaqchikel Chronicles: The Definitive Edition. Austin: University of Texas Press. [ Links ]

Sachse, Frauke 2015 “Und Gott sprach K’iche’: Ein Überblick über Quellen und Forschungsansätze zur sprachlichen Mission im Hochland von Guatemala”, Mesoamerikanistik: Archäologie, Ethnohistorie, Ethnographie und Linguistik, pp. 432-467, Lars Frühsorge, Meike Böge, Christian Brückner, Miriam Heun, Jenny Lebuhn-Chetri y Dirk Tiemann (eds.). Aachen: Shaker. [ Links ]

Van Akkeren, Ruud 2008 Historia y cosmovisión de la franja del Polochic. Guatemala: E.D.E. Consulting & Solidaridad. [ Links ]

Weeks, John M. 1997 “Subregional Organization of the Sixteenth-Century Q’eqchi’ Maya, Alta Verapaz, Guatemala”, Revista Española de Antropología Americana, 27: 59-93. [ Links ]

1El presente trabajo fue escrito durante la estancia de investigación posdoctoral en el Departamento de Antropología de las Américas de la Universidad de Bonn, financiada por la Fundación Alexander von Humboldt.

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