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Estudios de cultura maya

versión impresa ISSN 0185-2574

Estud. cult. maya vol.34  México ene. 2009

 

Reseñas

 

Guillermo Bernal Romero, El Tablero de K'an Tok: una inscripción glífica maya del Grupo XVI de Palenque, Chiapas

 

Guillermo Bernal Romero, K'an Tok Tablet: a maya glyphic inscription from Group XVI at Palenque, Chiapas

 

María Elena Vega Villalobos*

 

México: UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, Centro de Estudios Mayas, 2009. (Serie Testimonios y Materiales Arqueológicos para el Estudio de la Cultura Maya 2)

 

* Posgrado en Estudios Mesoamericanos, FFyL, UNAM

 

La lectura y comprensión de los antiguos textos jeroglíficos producidos por los mayas prehispánicos genera hoy una de las fuentes más valiosas que poseen los investigadores modernos para el estudio de esta cultura, pues encontramos en las inscripciones datos importantes sobre antiguos dignatarios, guerras entre ciudades, sucesiones dinásticas, ritos, etcétera. Sin embargo, son pocos los monumentos esculpidos que se enfocan íntegramente en la descripción de eventos relevantes de la vida de personajes subalternos. El Tablero de K'an Tok: una inscripción glífica maya del Grupo XVI de Palenque, Chiapas de Guillermo Bernal Romero nos ofrece un análisis detallado de un texto jeroglífico de Palenque que menciona a una serie de señores subordinados que gozaron de un alto rango.

El descubrimiento, en 1993, de una serie de fragmentos esculpidos en el Grupo XVI hecho por el arqueólogo Arnoldo González Cruz conforma el material de esta obra que nos permite entender quiénes fueron dichos personajes subalternos y qué cargos desempeñaron en el señorío de Palenque. El libro no se limita a la descripción del hallazgo y la reconstrucción del tablero, sino que va más allá y nos muestra paso a paso cómo los arqueólogos, restauradores y epigrafistas rescatan un texto glífico y lo convierten en un documento historiográfico sui generis pues, como señala el autor, aunque la inscripción es una fuente documental, no deja de ser un objeto arqueológico.

La inscripción, denominada por el autor Tablero de K'an Tok, constituye una de las cronologías más largas de la ciudad de Palenque. En ella se relata una serie de entronizaciones de diversos personajes que reciben el título de nahb'ataw-il ch'ok y ajaw nahb'ataw-il, quienes acceden al cargo por mandato del gobernante palencano en turno. La inscripción en sí misma representa un conjunto de cláusulas repetitivas de las que el autor se sirve para explicar el cargo y las funciones de estos personajes. Pero no se queda ahí; Bernal Romero no presenta una interpretación literal de lo que narra el tablero, sino que construye una historia, un discurso verídico de acontecimientos y no una muestra estática de una serie de entronizaciones. En un marco ideal de reconstrucción histórica, Bernal descubre y expone tanto las intenciones con las que fue creado el tablero, como lo que significa la realización de esa inscripción para los investigadores modernos.

Las páginas que conforman esta obra revelan al lector los conocimientos que el autor posee de la antigua ciudad maya de Palenque en los campos arqueológico, epigráfico, iconográfico e histórico. Debido a que el análisis del tablero tiene como eje temático el estudio epigráfico, el texto presenta propuestas de lectura para algunos glifos que han eludido el desciframiento, como son el nombre del segundo gobernante de Palenque, "Casper"; el logograma de espina de mantarraya, así como el mismo título de los personajes subalternos mencionados en el Tablero de K'an Tok.

La obra está dividida en seis apartados temáticos. El primero de ellos nos describe los aspectos arqueológicos del Grupo XVI, desde las exploraciones pioneras de Alfred P. Maudslay hasta los trabajos del Proyecto Especial Palenque bajo la dirección de Arnoldo González. Desde el principio, el autor nos comenta que los registros donde se menciona a estos señores subordinados —los nahb'at— se han encontrado en el Templo XIX de la Acrópolis Sur, en el Templo de la Cruz y en el Grupo XVI. Este último fue construido en la zona central de Palenque en colindancia con el complejo ceremonial más importante de la ciudad: el Grupo de las Cruces, lo que lleva a Bernal a considerar que el Grupo XVI tuvo actividades relacionadas con el culto religioso. Esta propuesta se sustenta en la exposición de otros hallazgos, como un tablero de estuco que ha sido fechado para los últimos años del gobierno de K'inich Janahb' Pakal llamado Tablero de los Danzantes; un hacha votiva de piedra verde; una vasija de piedra con restos de cinabrio en su interior. Otro tablero denominado "Tablero del Bulto" que representa, entre otros personajes, al gobernante K'inich Ahkal Mo' Nahb' (721 c. 736 d. C.); así como un portaincensario cilíndrico prácticamente completo, del dios Remero Jaguar.

Debido a que el Tablero de K'an Tok fue encontrado en varios fragmentos, en su reconstrucción resultó fundamental el reconocimiento de una estructura básica en las cláusulas glíficas, por lo que en algunos puntos la correspondencia entre fragmentos se determinó a partir de criterios específicamente epigráficos.

En el segundo apartado se describen de manera general estos criterios, los que en su mayoría corresponden al orden de fechas en rueda de calendario y números de distancia.

El análisis epigráfico del tablero explica las diez cláusulas que conforman la inscripción, las cuales básicamente relatan que en determinada fecha —registrada a través de una rueda de calendario— un personaje se entroniza (se ata la diadema en su cabeza) en el cargo de nahb'ataw-il y adquiere el título tentativo de "sustentador de la Nube Preciosa" por orden del gobernante en turno. El estudio epigráfico analiza las cláusulas del tablero, así como los verbos, relacionadores de parentesco, nombres y títulos de los personajes mencionados, tanto de los nahb'at como de los gobernantes palencanos. Presenta la transcripción del texto —que permite apreciar las sustituciones fonéticas, los glifos erosionados o perdidos—, la transliteración dividida en cláusulas —con la reconstrucción de palabras o frases perdidas— y la traducción.

El cargo de nahb'ataw-il está compuesto por cuatro glifos: un lirio acuático que representa el logograma NAHB', el silabograma ta, el posfijo wa y el sufijo li. De esta manera, el título es gramaticalmente un sustantivo completado por el sufijo –il. Bernal nos dice que la forma más común de este título es nahb'at, registrado con el glifo denominado por David Stuart "pájaro con banda", que conserva en su tocado el lirio acuático y en ocasiones presenta el silabograma ta como complemento fonético. Así, la raíz nahb' en este caso no se traduce como "lirio acuático" o "cuerpo de agua", sino como "unto", "emplasto" o "pomada" y, al tener el sufijo –at (que a veces funciona como instrumental y marca la cualidad de un sujeto), el título nahb'at se traduce como "el que unge" o "el ungidor", y nahb'ataw-il como "[el del] ungimiento".

El Tablero de K'an Tok muestra que el título de nahb'ataw-il tuvo grados jerárquicos, pues algunos personajes acceden al cargo como nahb'ataw-il ch'ok y ajaw nahb'ataw-il, "joven del ungimiento" y "señor del ungimiento", respectivamente.

Pero, ¿quiénes fueron estos personajes y qué funciones desempeñaron? La lectura completa del tablero permite a Bernal buscar referencias a los nahb'at para esclarecer el cargo que desempeñaron tanto en la corte palencana como en las estructuras políticas de otros señoríos mayas. La búsqueda se inició en el Grupo XVI, donde los distintos objetos registrados durante la exploración arqueológica mostraron que los nahb'at fueron los encargados de realizar algunos ritos sangrientos y, como su mismo título señala, de ungir o aplicar sustancias rojizas, en específico el cinabrio, a los restos mortales de importantes personajes fallecidos. Esta propuesta se basa en el hallazgo de la vasija de piedra con restos de cinabrio en el Edificio 1 del Grupo XVI: "es muy probable que este artefacto haya sido usado por esos dignatarios y que una de sus atribuciones haya sido el manejo ritual de los preciados colorantes rojos, símbolos de la sangre". (p. 109)

Los textos glíficos de diversos monumentos permitieron al autor definir con más detalle el desempeño de los nahb'at, quienes auxiliaron tanto a los hijos del gobernante en los ritos de autosacrificio sangriento como a los gobernantes mismos. Este desempeño ritual —ligado específicamente al sacrificio sangriento— tuvo importantes conexiones con los dioses Remeros, de tal suerte que Bernal sostiene que estas deidades fueron los dioses patronos de los sacerdotes nahb'at. La iconografía de algunas esculturas —como la "Caja de Tortuguero", el Tablero del Bulto y el Tablero del Templo XIX de Palenque— revela que un alto tocado cónico fue un elemento típico del atuendo de los nahb'at.

La inscripción del Tablero de K'an Tok se inicia antes del año 445 d. C. y termina en 768 d. C. Aunque la serie de entronizaciones de los nahb'at contenida en este monumento parezca sencilla, presenta algunos datos interesantes: nos dice que los primeros dos gobernantes —K'uk' B'ahlam I y Ch'aaj K'ik', mejor conocido como "Casper"— tuvieron su asiento político en un lugar foráneo llamado Tok Tahn y no en la zona central de Palenque llamada Lakamha', la cual, según el Tablero de los Guerreros, fue establecida en el año 490 d. C. Otro aspecto interesante lo encontramos en los relacionadores de parentesco que presentan algunos nahb'at, como K'ahk' Chaahk y Janahb' Ajaw, quienes fueron el hermano menor de Ch'aaj K'ik' y el nieto de K'inich Janahb' Pakal, respectivamente, lo que muestra que el cargo nahb'ataw-il fue de gran relevancia dentro del señorío de Palenque. En la octava cláusula del tablero se menciona que, en 742 d. C., un personaje de nombre perdido se entroniza por orden de un gobernante no documentado en la actualidad: U Pakal K'inich Janahb' Pakal. Este dato "ha permitido iluminar un poco el vacío de información que existe sobre un periodo de la historia dinástica local comprendido entre los años 736 y 764" (p. 146).

Una vez delimitadas las actividades y funciones de los nahb'at, se contextualiza la información contenida en el tablero para explicar algunos de los momentos más críticos de la historia palencana. Uno de estos momentos ocurre en 711 d. C., cuando K'inich K'an Joy Chitam es capturado por el gobernante de Toniná; algunos textos glíficos mencionan a K'an Joy en diversos eventos que muestran que su captura no terminó con la inmolación. Entre ellos está el Tablero de K'an Tok, donde se registra que en 718 d. C. ordenó la entronización como nahb'ataw-il ch'ok de Janahb' Ajaw. El autor nos dice que la derrota del gobernante palencano ante Toniná provocó una severa crisis en la dinastía, creando un vacío de poder que algunos miembros del linaje quisieron aprovechar pero que, ante el regreso de K'an Joy, no tuvo consecuencias inmediatas. Sin embargo, propone que K'an Joy fue relevado de su cargo como k'uhul ajaw en 721 d. C. por K'inich Ahkal Mo' Nahb', vástago del tercer hijo de Pakal, llamado Tiwol Chan Mat.

Durante el reinado de Ahkal, vuelve a aparecer en el escenario político Janahb' Ajaw, a quien encontramos mencionado y representado en el Tablero del Templo XIX. Su desempeño dentro de la ceremonia de entronización de Ahkal no es superfluo; la primera cláusula glífica del Tablero del Templo XIX registra la entronización del dios GI por orden de Yax Naah Itzamnaaj en un tiempo mítico. En 721 d. C., Ahkal personifica a GI y Janahb' Ajaw al dios Yax Naah Itzamnaaj, y le ofrece al gobernante la diadema de "Dios Bufón", la insignia de mando típica de los gobernantes mayas. Este monumento coloca a Janahb' Ajaw en un plano superior al del gobernante terrenal.

Todo esto lleva a Bernal a proponer que Janahb' Ajaw tuvo un gran poder político que utilizó tanto para elevar su prestigio personal como para engrandecer la presencia política y ritual de los nahb'at dentro del señorío palencano. Los sacerdotes nahb'at impulsaron la elección de Ahkal como gobernante principal quien a cambio les otorgó privilegios políticos y representaciones en varios monumentos esculpidos. Pero ellos no fueron los únicos encumbrados durante el reinado de Ahkal; pues él también mencionó y representó a miembros que ostentaron los títulos de yajawk'ahk' ("señores del fuego") y sajal, pues recordemos que el Tablero de los Esclavos, elaborado durante el gobierno de Ahkal, enumera las hazañas bélicas de Chak Suutz', el jefe militar más famoso de Palenque.

Para Bernal, Janahb' Ajaw fue el actor fundamental dentro del proceso de restauración del poder dinástico de Palenque después de la captura de K'inich K'an Joy Chitam convirtiéndose, quizás, en un modelo a seguir por los nahb'at, quienes exigieron más privilegios, los que pudieron provocar una confrontación con los gobernantes de la ciudad.

El Tablero de K'an Tok termina en el año 768 d. C., lo que indica que fue el gobernante K'inich K'uk' B'ahlam quien ordena su elaboración. Pero ¿por qué razón y con qué fines? Bernal Romero nos dice que para recuperar o reafirmar el apoyo de los sacerdotes nahb'at, pues para esas fechas, el poderío de la ciudad comenzaba su declive. El reinado de K'uk' B'ahlam pudo estar marcado por la decadencia y las divisiones internas, por lo que trató de consolidar sus relaciones con los linajes subordinados: "el Tablero de K'an Tok fue una declaración pública, un reconocimiento abierto de la presencia e importancia que habían tenido los miembros del sacerdocio desde los remotos orígenes de la dinastía" (p. 157).

A pesar de ser una de las cronologías más largas de Palenque, el tablero no menciona a todos los personajes que sin duda ostentaron el cargo de nahb'ataw-il. Según Bernal, K'uk' B'ahlam quiso mostrar que los nahb'at fueron parte fundamental del señorío palencano desde sus orígenes y que no dejaron de estar presentes en las épocas difíciles, como ocurrió durante el reinado de Ix Yohl Ik'nal y la captura de K'an Joy. Así, el Tablero de K'an Tok fue un regalo de K'uk' B'ahlam al grupo sacerdotal nahb'at que se colocó en el Grupo XVI, elaborado con material más o menos aceptable y por artistas no consagrados de la corte, pero que cumplió su propósito: deslumbrar a los nahb'at y reafirmar su apoyo.

La intención de K'inich K'uk' B'ahlam de mantener la unidad y el poderío de la ciudad no duró mucho, pues algunas décadas después, Palenque fue abandonado: "hoy, después de mil años, hemos recuperado y reconstruido parcialmente esos pedazos de historia escrita. Y así, venciendo al tiempo y el olvido, el Tablero de K'an Tok llega hasta nosotros y nos transmite la voz de una dinastía en crisis y próxima a su debacle final" (p. 168).

Para concluir, El Tablero de K'an Tok es un libro que estudia y explica un texto glífico fragmentado y, en primera instancia, de escasa relevancia dentro del corpus jeroglífico de Palenque. Sin embargo, la agudeza del autor en la correlación de datos arqueológicos, epigráficos e iconográficos nos proporciona una reconstrucción histórica del antiguo señorío de Palenque que pronto se convertirá en una referencia obligada. El conocimiento y profunda vinculación del autor con la antigua ciudad maya de Palenque se manifiestan en cada párrafo y en cada una de sus propuestas, donde la arqueología no es una fuente de datos aislados sino un componente fundamental que muestra la estrecha relación que puede y debe existir entre epigrafistas y arqueólogos. Como los lectores tendrán oportunidad de apreciar, el texto de Guillermo Bernal nos enseña a ver a través de la arqueología y a leer a partir de la epigrafía para comprender así una parte del complejo mundo de los mayas antiguos.

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