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Estudios de historia novohispana

versión impresa ISSN 0185-2523

Estud. hist. novohisp  no.51 México jul./dic. 2014

 

Documentaria

 

La transcripción del manuscrito de fray Ignacio Muñoz sobre el proyecto de manutención y extensión de la fe católica en las Islas Marianas, y del descubrimiento y la conquista de las Islas Salomón, siglo XVII

 

The transcription of the manuscript of fray Ignacio Muñoz about the project of maintenance and extension of the Catholic faith in the Mariana Islands and of the discovery and conquest of the Solomon Islands, XVIIth century

 

Rafal Reichert

 

Licenciado y maestro en Arqueología por la Universidad de Varsovia, Polonia. Doctor en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México, Áreas de investigación: arqueología marítima, historia militar y naval. Actualmente está adscrito al Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica y a la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México. rafreich@yahoo.com

 

Recibido / Received: 28/03/2014
Aprobado / Approved: 17/06/2014

 

Resumen

El presente texto es la introducción de autor y la transcripción del manuscrito que fray Ignacio Muñoz preparó para el rey Carlos II y el Consejo de Indias en respuesta al proyecto enviado a dichas autoridades por don Andrés de Medina Dávila, quien propuso la conquista de las Islas Salomón aprovechando los buques de la nao de China que circulaban entre las Filipinas y la Nueva España, así como el fortalecimiento de la fe católica en las Islas Marianas.

Palabras clave: Ignacio Muñoz, Islas Marianas, Islas Salomón, Pacífico, navegación europea, descubrimientos, colonización.

 

Abstract

The present text is the introduction of author and transcription of the manuscript which Fray Ignacio Muñoz prepared for Charles II and the Council of the West Indies in the response to the project sent to this authorities by don Andrés de Medina Dávila, who planned a conquest of the Solomon Islands taking advantage of vessels of the Nao de China circulating between the Philippines and New Spain, as well as the strengthening of the Catholic faith in the Mariana Islands.

Key words: Ignacio Muñoz, Mariana Islands, Solomon Islands, Pacific, European navigation, discoveries, colonization.

 

Introducción

En el año recién pasado cumplimos 500 años del descubrimiento del océano Pacífico por Vasco Núñez de Balboa, el primer europeo que vio este enorme espacio marítimo, el cual durante mucho tiempo fue llamado el Mar del Sur. Este acontecimiento fue crucial para la futura vida socioeconómica de la Nueva España y el Perú, convirtiendo dicho océano en la principal zona de comunicación entre ambos virreinatos y el mundo externo.

La presencia de los españoles en aquella costa de los continentes americanos dio paso al intercambio intercolonial, sin participación directa de la metrópoli. El hecho no fue bien visto por las autoridades de la corona, quienes en el año de 1631 prohibieron por completo el comercio entre la Nueva España y el Perú, en el cual ya estaban involucradas las ciudades portuarias desde El Callao, Paita, Guayaquil, Panamá, El Realejo, Huatulco hasta Acapulco. Según los oficiales reales estas precauciones se tomaron para disminuir la autonomía de los súbditos americanos, quienes al intercambiar sus propios productos afectaban y excluían a los mercaderes metropolitanos del comercio indiano. Además, estas precauciones se tomaron para detener el escape de la plata peruana al Lejano oriente sin control de la Casa de Contratación de Sevilla.

El comercio directo con Asia era posible gracias al descubrimiento que realizó el navegante portugués, en servicio de la corona hispana, Fernando de Magallanes, quien en 1521 descubrió las islas Filipinas y las reclamó para España. Sin embargo, la colonización de la región comenzó apenas cuatro décadas más tarde, cuando el virrey novohispano, Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón organizó en 1564 una expedición bajo el mando de Miguel López de Legazpi y Andrés de Urdaneta para que explorasen el Mar del Sur y estableciesen una ruta marítima entre Filipinas y la Nueva España. Como consecuencia de esto, en el primer trimestre del año 1565 se realizó la exploración del archipiélago y el 27 de abril se fundó el primer poblado español en la región, villa de San Miguel [actual ciudad de Cebú].1

Sin embargo, en el presente texto no se abarcarán las cuestiones del complejo comercio intercolonial, ni tampoco del fructífero intercambio comercial y cultural con China y Japón, sino que sólo para conmemorar los 500 años de la presencia hispana en el Océano Pacífico se presenta la transcripción de un documento que fue preparado por fray Ignacio Muñoz para el proyecto de la manutención y la extensión de la fe católica en las islas Marianas, además del descubrimiento y de la conquista de las islas Salomón en el siglo XVII.

Encontré este manuscrito durante una de las investigaciones que realicé en el Archivo General de la Nación de México (AGNM), en el ramo Reales Cédulas Originales de la sección colonial. Su escritura y su contenido me parecieron muy interesantes para transcribir el texto y presentarlo al público.

Antes de mostrar la transcripción querría decir algunas palabras sobre el autor del manuscrito. Fray Ignacio Muñoz fue maestro de teología y filosofía en la Orden de Predicadores, pero también tenía vastos conocimientos en matemática, ingeniería, navegación y astronomía. Un tiempo vivió en Manila, desde donde durante años realizó varios viajes a Asia, reconociendo de esta manera las zonas costeras de dicho continente y las islas adyacentes.

Utilizando su conocimiento y su experiencia reformó La Hidrografía Universal y particular de todos los mares y navegaciones de los descubiertos en el mar Océano y Mediterráneo. Asimismo, en el año de 1662 ayudó a fortificar y fortalecer las defensas de Manila contra un poderoso corsario chino, llamado Kuesing. Luego se trasladó a la capital de la Nueva España donde practicaba como catedrático de matemáticas en la Real Universidad de México. Ya anciano regresó a Madrid donde hasta su muerte, en 1685, escribió varios libros sobre matemática, cosmografía y navegación. Una de sus más famosas publicaciones se llama Observationes diversarum artium, donde entre otras cuestiones científicas también tocó el tema de construcción y uso de un astrolabio que él mismo inventó.2

 

Acerca del manuscrito

El documento fue redactado en el año de 1675 para el rey de España, Carlos II de Austria, y el Consejo de Indias, con el propósito de analizar la propuesta de don Andrés de Medina Dávila, quien propuso en los años cuarenta del siglo XVII, frente al conde de Salvatierra, virrey de la Nueva España, un proyecto de colonización de las islas Salomón desde Acapulco, y planteó el refortalecimiento de la fe católica en las islas Marianas, en las cuales se encontraban las misiones jesuitas.

En su análisis el teólogo y catedrático presenta un vasto conocimiento sobre el océano Pacífico, las islas Filipinas y otras tierras que se encuentran entre Japón y Australia. Como la persona que navegó frecuentemente por el Mar del Sur demuestra excelente conocimiento náutico, geográfico y cosmográfico, empleando en su lenguaje la terminología especializada de dichas materias, relatando con eficacia los rumbos, alturas, longitudes y latitudes de este enorme espacio.

Su descripción comienza con la historia del origen del nombre de las islas de Salomón para demostrar que esta denominación no se basaba ni originaba en las flotas del rey Salomón, que venían de Oriente a las tierras de Ophir y Tharsis por oro, ébano y marfil, como lo relataba el libro dos del Paralipómenos. Su argumentación se fundaba en hechos reales y la ciencia de la época, para subrayar que estas tierras habían sido descubiertas por los españoles, quienes no habían hallado en ellas las riquezas que se habían narrado en el Paralipómenos. Su segundo argumento se basó en la medida de la distancia entre estas islas y el Seno Arábigo y el Mar Rojo, por donde salían los bajeles de Salomón, que es tanta y tan marcada por otras tierras, islas, estrechos y canales que no fuera factible realizar un viaje así en tres años por aquellas flotas, como lo dice la sagrada escritura. Además, acentuaba que durante la navegación de entonces no se había practicado el empleo de la aguja náutica, por lo que prácticamente no se había podido navegar seguro en alta mar, como lo era necesario durante una travesía desde el Mar Arábigo a buscar estas islas remotísimas del Mar Austral.

Después, fray Ignacio Muñoz describe la historia de los descubrimientos y de la navegación por el Mar del Sur, donde narra las aventuras de Fernando Magallanes, el primer hombre que pasó por el estrecho que hoy lleva su nombre del océano Atlántico al Pacífico. Además, en su relato le presenta como el personaje que descubrió varias islas y archipiélagos en esta última cuenca marítima.

También da cuenta sobre dos expediciones españolas enviadas desde el Perú. La primera, de 1568, fue dirigida por Álvaro de Mendaña Mendoza y la segunda, de 1595, se realizó bajo el mando de Álvaro Mendaña de Neira, que navegaron por el Mar del Sur, reconociendo varias islas boscosas, montañosas y volcánicas donde encontraron abundancia de maderas y frutas tropicales. El científico menciona que en aquellas islas los españoles entraron en contacto con los nativos, que según sus descripciones eran negros, andaban desnudos, algunos con los tatuajes en cuerpo y cara, y en varias ocasiones demostraban su hostilidad contra los españoles, tratándoles como invasores. Relatando estos viajes Muñoz siempre emplea la terminología náutica donde describe la navegación, los peligros marítimos y muestra las condiciones naturales de cada isla con sus parajes y lugares apropiados para el anclaje de barcos.

Ignacio Muñoz demuestra su profesionalismo al mencionar dos expediciones extranjeras, la de Francis Drake de 1578, cuando el inglés realizó su circunnavegación alrededor de la Tierra, y la del holandés Jacobo de Mayre, quien en 1615 efectuó la navegación por el Mar del Sur y sus islas. Esa situación era poco común durante la época y los hispanos presentaban a otros europeos como invasores, piratas y corsarios. De hecho, al adentrarse en el capítulo Nuevos descubrimientos que han hecho los holandeses en las partes australes confinantes con las Islas de Salomón y Nueva Guinea, se puede encontrar cierta admiración y reconocimiento por los descubrimientos que hicieron los holandeses en la exploración de las aguas cercanas a Nueva Zelanda, Australia, Indonesia y Nueva Guinea.

La última parte del texto se enfoca en el análisis de la posibilidad de establecer algunas colonias españolas en las islas Salomón, empleando para este fin los barcos de la nao de China o Filipinas. Sin embargo, Ignacio Muñoz subraya que este proyecto no tiene sentido debido a la larguísima derrota o recorrido entre Acapulco y dichas islas. Este acontecimiento podría tener como consecuencia afectar la circulación y comunicación entre las Filipinas y la Nueva España donde sólo se tenían tres barcos para navegar esta ruta. Además de ello, el teólogo menciona que este intento pudiera empeorar la situación de arcas reales y estorbar el mantenimiento de los presidios militares en el archipiélago por los altos costos de las expediciones. Por otro lado recomendaba fortalecer el cuidado sobre las islas Marianas, que están de paso a la colonia asiática de España, y en la cual se quedaron muchos indios convertidos a la fe católica, debido a la labor religiosa que realizaron los misioneras de la Compañía de Jesús.

Finalmente, después del análisis del proyecto de don Andrés de Medina Dávila el Consejo de Indias rechazó esa propuesta . Sin embargo, su juicio también tuvo un efecto positivo ya que en los años posteriores a su presentación se reforzaron misiones y establecimientos españoles en las islas Marianas.

Para terminar, hay que decir que el texto de fray Ignacio Muñoz representa una joya de la escritura y el empleo de lenguaje de la época, en el cual podemos encontrar la terminología científica de aquellos tiempos, las descripciones pintorescas de la naturaleza de las islas y espacios geográficos con toda la invocación a Dios y religión católica, además de encontrar palabras y frases que prácticamente desaparecieron de nuestro vocabulario.

 

Transcripción del manuscrito

Al Real Consejo de las Indias

Propone su parecer el Maestro Fray Ignacio Muñoz del Orden
de Predicadores, sobre la manutención, y extensión de la Fe en la cordillera
de las Islas Marianas, y sus confinantes, y sobre el descubrimiento
y conquista de las Islas Australes de Salomón
3

El Maestro Fray Ignacio Muñoz del orden de Predicadores, residente en el convento de Nuestra Señora de Valverde, distante dos leguas de la Corte, y ocupado (por especiales cedulas de Su Majestad) en dar individual noticia de la Hidrografía universal, y sus puertos, y de todo lo navegado en el orbe, y en la reformación de los yerros considerables que se hallan en nuestras Cartas Hidrográficas, fundado en largas experiencias de lo mucho, que ha navegado, y en las experiencias, que reservan para sí los extranjeros, cuyos papeles consiguió su desvelo, aplicación, y trabajo, personal de muchos años. En obedecimiento de lo que se le ordenó por el Real Consejo de las Indias por papel especial del secretario D. Francisco Fernández de Madrigal en 14 de Febrero de 1674, y de nuevo se le ordena por otro papel del secretario D. Antonio de Rocas del mismo Consejo en 30 de Septiembre de 1675. Repitiendo su parecer dice que habiendo visto las Reales Cédulas, que se despacharon a 30 de Agosto de 1647 al Conde de Salvatierra Virrey de la Nueva España, y la de 27 de Abril de 1649 al obispo de Yucatán Gobernador del mismo reino, sobre el descubrimiento de las Islas de Salomón, que propuso D. Andrés de Medina Dávila, comenzando la navegación desde Acapulco; sujeto de quien tiene muy especial noticia, porque se hallo en Manila, cuando dicho D. Andrés llegó al puerto de Cavite de Filipinas (adjunto a dicha ciudad) en compañía del nuevo Gobernador de aquellas Islas D. Diego Salcedo el año de 1663. Y de la fuga, que entonces hizo de aquel puerto en una canoa, y de los desaciertos hidrográficos, en que incurrió en esta ocasión en la navegación desde Acapulco hasta llegar a dichas Islas: como también de los informes, que hizo a Su Majestad de estas materias el dicho gobernador: y asimismo del memorial que presentó el dicho D. Andrés al Conde de Baños, virrey de la Nueva España el año de 1662 sobre la navegación de Acapulco a Filipinas: y de los informes, y declaraciones, que hicieron en contra el General Francisco García del Fresno y el capitán Arévalo, prácticos de aquella carrera, y del tratado hidrográfico concluyente, que entonces ejerció contra el dicho D. Andrés el Maestro fray Diego Rodríguez del orden de Nuestra Señora de la Merced insigne catedrático de matemáticas en la Real Universidad de México, como todo le consta por las copias, que tiene de todo lo dicho. Y habiendo visto últimamente la Real Cédula de 29 de Febrero del año de 1672 al Marqués de Mancera virrey de la Nueva España sobre el sumario de apuntamientos del papel, que presentó a Su Majestad D. Gerónimo de San Vítores, caballero del orden de Santiago del Consejo de Hacienda firmado de Diego Luis de San Vítores, su hijo de la Compañía de Jesús, de las cosas más necesarias para las misiones de los naturales de las islas Marianas en Filipinas, en que él y otros cuatro religiosos de su orden estaban ocupados: y entre ellos pide, que se envíen navíos suficientes y de propósito por la parte del Perú por la tierra Austral, antes incógnita y llamada Islas de Salomón y otras que con ellas se continúan desde la Isla de Guam en las Marianas hasta cerca del Perú que vayan sin dependencia de otros viajes, para reconocer los puertos, que dicen hay en aquellas islas y especialmente en las de Guam y Zarpana [actual Rota]: y para llevar ministros evangélicos por aquella cordillera, y por también por las islas, que continúan las Marianas con las Filipinas por Mindanao, para la administración de unas y otras. Vistas estas Cédulas Reales, y las propuestas principales, que en ellas se contienen; se haya obligado el dicho Maestro fray Ignacio Muñoz a declarar primero con distinciones de títulos, y con toda individualidad la situación, extensión, derrotas y distancias de las Islas de Salomón y de las tierras Australes últimamente descubiertas: y a proponer últimamente su parecer sobre las navegaciones desde Acapulco y Perú hasta las Islas Salomónicas y Tierras Australes, y de los medios más convenientes para la conservación y continuación de las misiones a las Islas Marianas y a otras muchas sus adyacentes.

 

Origen del nombre de las Islas de Salomón

Este nombre de Islas de Salomón se ha dado a las islas Australes, que hay por el mar adentro después de las muy confinantes con la costa del Perú, hasta la Nueva Guinea por espacio de 2240 leguas de oriente a Poniente y desde los 25 grados de altura del Polo Austral hasta casi la línea Equinoccial que son casi 438 leguas, con que se forma un paralelogramo Hidrográfico de 981.120 leguas de nuestra náutica España. =

El titulo sobredicho de Islas de Salomón no se funda, ni origina de lo que indica el nombre de haber cursado estas Islas las flotas de Salomón, que venían de oriente a las tierras de Ophir y Tharsis abundantes de oro, ébano y marfil, como se refiere en el libro 2 del Paralipómenos, capítulo 8, número 18, y en capítulo 9 número 10 y 11, como se convence claramente y con la brevedad en las razones siguientes.

Primeramente porque las islas de este mar, que han descubierto nuestros Españoles en tres viajes diferentes y otros dos que han hecho los extranjeros, no han dado indicio de abundancia de oro.

Lo segundo, porque la distancia que hay desde estas Islas hasta el Seno Arábigo del Mar Roja (por donde salían los bajeles de Salomón) es tanta y tan embarazada de otras tierras, islas, estrechos y canales (de que tiene conocimiento y experiencia el dicho Maestro) que no era factible, naturalmente, que en tres años hiciesen un viaje como lo dice la Escritura sagrada de aquellas flotas. Esto se corrobora con la mayor probabilidad de que entonces no se practicó el uso de la Aguja Náutica, con que no se podían enmarar demasiadamente los bajeles (como era necesario muchas veces) si se había de navegar desde el dicho Seno Arábigo a buscar estas Islas remotísimas del Mar Austral.

Lo que tengo por sin duda en esta materia, con las experiencias de más de 20 años de los mares y tierras de la India Oriental (atendiendo a la letra del Texto sagrado) es que estos bajeles de Salomón en saliendo del Seno Arábigo sin perder de vista la tierra, corrían la costa Oriental de África por la de Metinde, Sofala, Mozambique hasta los ríos que llaman de Cuama en el dilatadísimo Imperio de negros de Monomotapa, cuya Cristiandad corre únicamente por el cuidado y administración de la Religión de mi glorioso Patriarca Santo Domingo de la India Oriental, tierra tan abundante de oro nativo, y del mejor ébano y marfil, que admite cualquiera encarecimiento: y su distancia, derrotas y vientos facilitaban el viaje desde el Seno Arábigo. La carga y negocio descansadamente en el tiempo de tres años que señala la Sagrada Escritura. =

Motivado de estas razones dice el dicho Maestro, que el nombre de las Islas de Salomón, que se ha dado a estas islas del Mar Austral, tuvo origen en los primeros Españoles, que descubrieron algunas. Disponiendo en lo enfático de este nombre, conseguir títulos honoríficos y ayudas de costa considerables de bajeles y gente de nuestros Católicos Reyes para su descubrimiento y conquista: incitando juntamente a los Españoles de aquellas partes a que les acompañasen con sus personas, a vista de los ejemplares de D. Cristóbal Colón en el descubrimiento de las Islas de Barlovento año de 1492 y parte de las costas de Tierra Firme el año de 1497. Y de Vasco Núñez de Balboa, Gobernador del Darién, que fue el primer Español que vio el Mar del Sur el año de 1513. Y de D. Hernando Cortés en la conquista de México y Nueva España el año de 1520. Y en este mismo año el descubrimiento que hizo Fernando de Magallanes de su Estrecho y su tránsito por él a Filipinas el año de 1521. Y el ejemplar de D. Francisco Pizarro, en el descubrimiento del Perú año de 1524, y de su conquista año de 1534. Y el descubrimiento de las Filipinas de Álvaro de Saavedra por la carrera de la Nueva España el año de 1528. Y el de Ruy López Villalobos por la misma carrera el año de 1542. Y últimamente el ejemplar del Adelantado Miguel López de Legazpi conquistador primero de las dichas Islas Filipinas el año de 1565. =

 

Viajes que se han hecho a las Islas de Salomón, su situación, frutos y habitadores

Cinco viajes se han hecho para descubrir y explorar estas islas de Salomónicas Australes. Los tres son de Españoles y los dos de los extranjeros. Tres las han buscado, entrando por los dos Estrechos de Magallanes y de San Vicente, y dos han navegado desde El Callao de Lima, como se verá en las derrotas siguientes.

 

Viaje I de los Españoles

El primero, que navegó a las Islas de Salomón fue Fernando de Magallanes, que partió de la Barra de Sanlúcar de Barrameda a los 10 de Agosto del año de 1519. Con cuatro navíos del Rey, tardó 14 meses en llegar a su estrecho, perdió en la entrada un navío, y la pasó con los demás a los 8 de octubre de 1520. Siendo uno de ellos, la nao Victoria, que fue la primera que dio vuelta entera a todo el Globo por el espacioso Océano.=

La boca oriental del Estrecho de Magallanes está en altura de 52 grados y 40 minutos del Polo Antárctico y la boca Occidental en 52 grados y 50 minutos y dentro cursa hasta 54 grados. La boca Oriental tiene legua de ancho, dentro tiene regularmente mucha anchura, aunque tiene especialmente tres angosturas y de estas, una es menos de legua. El Estrecho todo se extiende de Oriente a Poniente 110 leguas Españolas.

Cursó Magallanes este Mar Austral (dando le nombre de Pacífico) hasta descubrir las Islas Filipinas por marzo del año de 1521, y a los 17 de abril siguiente le mataron los indios de la Isla de Zibu en las mismas Filipinas, cabeza del obispado del Santísimo nombre de Jesús en una isleta su adyacente llamada Matlan. Sucedió en su lugar el Capitán Gonzalo de Espinosa que prosiguió el viaje y descubrió las Islas Malucas de la especería a los 8 de Noviembre del mismo año de 1521. =

Por las cartas de navegar Españolas de aquellos mares, que paran en poder e aquel Maestro, le consta que las Islas Australes principales que descubrió Magallanes en esta derrota fueron las trece siguientes. =

La primera y principal llamada Magallánica, con título de San Pedro dista de la costa del Perú 560 leguas tendida de noreste a sureste como 80 leguas desde altura de 19 grados y 30 minutos hasta los 22 grados del Polo Austral. =

Al Sur de esta Magallánica distante 50 leguas está la segunda Isla que es moderada y se la dio el nombre de San Pablo en altura de 25 grados. =

La isla tercera se llama San Valerio en altura de 24 grados y 30 minutos distante 70 leguas al Oeste de la Isla de san Pablo. =

San Blas se llama la cuarta Isla en la altura de 22 grados, apartada al Oeste 132 leguas de la punta occidental de la Isla principal Magallánica.

Las Vírgenes se llaman cuatro isletas pequeñas en altura de 22 grados y 30 minutos, distantes al Occidente de la Isla de San Blas 10 leguas. =

La sexta isla se llama Santa Escolástica en 19 grados de altura, apartada 65 leguas al Occidente de las Vírgenes.

Cuatro islas pequeñas juntas en altura de 18 grados, se llaman Santa Apolonia, distantes 25 leguas de la isla de Santa Escolástica.

La octava y última es isla grande llamada de Tiburones, con algunos islotes, que se le arriman al Sur, uno al este y dos al Norte en altura de 15 grados, apartada 40 leguas de las islas de Santa Apolonia. =

No me consta; si estas Islas están pobladas, ni de sus frutos. Presumo racionalmente, que no son cosa de mucha importancia, ya porque Magallanes con su gente no trataron de su conquista: ya porque otras islas, que se descubrieron después casi en este paraje, no tienen cosa considerable, como será en los viajes siguientes. =

 

Viaje 2 Español

El segundo viaje que hicieron Españoles por este mar Austral fue el año de 1568 en que gobernaba los Reinos del Perú, el licenciado Lope García de Castro. Este dispuso que su sobrino Álvaro de Mendaña Mendoza, acompañado de los Capitanes Pedro Sarmiento y Pedro Ortega con dos navíos guarnecidos con 150 hombres fuese por este Mar Austral a descubrir la Nueva Guinea de que ya se tenía alguna noticia con la moderna asistencia de los Españoles en las Islas Filipinas desde el año de 1565. Salieron al golfo desde el surgidero del Callao de Lima con altura Austral de 12 grados y 34 minutos. Y habiendo navegado al Oeste y al Suroeste por este mar Austral 1700 leguas, según los pareció por sus derrotas y singladuras hallaron en 7 grados de altura del Polo Antárctico una isla grande, fértil y poblada de Indios, llamaron la Santa Isabel, y en el mismo paraje vieron otras muchas islas, y algunas muy grandes, y tomaron posesión de ellas en nombre de Su Majestad. Quinientas y cuarenta leguas estaban entonces distantes de la punta Oriental de la Nueva Guinea sin saberlo. Había se les muerto mucha gente y así se volvieron en demanda de la costa de la Nueva España, por la derrota ordinaria que hacen a este Reino nuestras naos de Filipinas y llegaron al Callao de Lima mediado el mes de Julio de 1569. Muy fatigados de los crecidos trabajos de enfermedades, y recios temporales que habían tenido en este viaje. =

 

Viaje 3 Español

A los 9 de Abril del año de 1595, el Adelantado D. Álvaro Mendaña de Neira salió del Callao de Lima, con un navío, una galeota y dos fragatas a explorar las Islas de Salomón corrió la costa del Perú hacia el Norte, recogiendo bastimentos y gente para su viaje. Se halló en el puerto de Paita en 5 grados de altura del Polo Antárctico, tripulados sus bajeles con 400 hombres y por Piloto principal, el Capitán Pedro Fernández de Quiroz. Comenzaron la derrota al Suroeste hasta los 9 grados de altura y desde aquí gobernaron al Oeste cuarta del Sudoeste hasta los 14 grados y prosiguieron al Oeste cuarta del Noroeste hasta que a los 25 del mes de Julio del dicho año se hallaron en 10 grados del Polo Austral, habiendo variado 13 grados de latitud, que por los dichos Rumbos montan 1050 leguas de longitud y distancia de la costa del Perú sin diferencia considerable. Aquí descubrieron una Isla alta y montuosa de arboleda, tajada a la mar de largura de Seis leguas, muy poblada de Indios blancos de buena estatura, totalmente desnudos, pintados, y burilados los rostros y cuerpos de diferentes labores: usaban canoas, con que pudieron llegar a nuestra Capitana y entrar dentro algunos que procuraban hurtar cuanto iban. Se amedrentaron disparando los nuestros alguna artillería. Y ellos mismos se arrojaron a la mar y se pusieron en arma de piedras y palos con que no se tomó puerto en esta Isla. =

Diez leguas más al Occidente se descubrió al Noroeste otra Isla, que se llamó San Pedro bordeaba como tres leguas, apacible a la vista con la frescura de los campos y arboleda. No se supo si estaba poblada porque no llegaron a ella.

Al Sudoeste de esta Isla como Seis leguas se descubrió otra Isla muy fresca, parecía que estaba muy poblada, y que distaba como 15 leguas y la llamaron la Dominica. Al Sur de esta Isla, como una legua había otra Isla, que la dieron el nombre de Santa Christina y estaba como 8 leguas. Pasaron entre estas dos Islas y hallaron el canal limpio. En esta isla de Santa Christina tomaron puerto de la banda del Oeste en altura Austral de 9 grados largos, aquí estuvieron 14 días y se aderezaron nuestros navíos y se arbolaron tres Cruces porque los Indios se mostraron apacibles, de buena traza y disposición y de color trigueño. Hallaron se gallinas y animales de cerda, cañas dulces, cocos y otras frutos muy gustosas de la tierra. =

Saliendo de este puerto gobernaron al Oeste cuarta del Sudoeste, ya la cuarta del Noroeste quince días con vientos Lestes y Lesuestes, con que navegaron 450 leguas y se hallaron en Altura Austral de 10 grados y 45 minutos, y en este paraje vieron cuatro Islas bajas con playas de arena y muchísimas palmas de arena, bordearon todas cuatro Islas que ocuparon como 12 leguas. Dieron las el nombre de San Bernardo, porque se descubrieron en su día. No supieron, si estaban pobladas porque no se arrimaron a ellas, con mucho pesar del Piloto.

Desde estas Islas de San Bernardo, los favorecieron siempre vientos en popa Surestes y gobernaron al Oeste, cuarta al Sudoeste y cuarta al Noroeste, nueve días como 300 leguas sin nunca subir once grados, ni bajar los diez. Y se hallaron en altura Austral de 10 grados con una Isla pequeña redonda, que tenía como una legua. No pudieron arrimarse a ella, porque estaba cercada de arrecifes. Y por ser sola la llamaron la Solitaria.

Desde la Isla Solitaria prosiguieron las mismas derrotas del Oeste, cuarta del Suroeste y cuarta del Noroeste, otros nueve días con desconsuelo común de nuestra gente porque no hallaban tierra de consideración en tan dilatado viaje. Y habiendo navegado desde la Solitaria como 320 leguas, en víspera de Nuestra Señora de Septiembre descubrieron una grande isla, que después de reconocida toda su circunferencia, hallaron que tenía 100 leguas poco más o menos, lanzada de Lesueste a noroeste. Toda ella estaba cubierta de arboleda, que sólo descubría lo rozado de las sementeras y sembrados de sus pobladores, llamaron la Tierra del Espíritu Santo. Al Norte de esta Isla, distante como siete leguas había un volcán pelado, que arrojaba fuego por la cumbre y sus faldas bordeaban como tres leguas, sin haber surgidero. Y al Nordeste de este volcán había algunas Isletas pequeñas, acompañadas de muchos bajos. A una vista al Sudeste de esta Isla grande se descubría otra Isla grande, que llamaron San Cristóbal.

En esta Isla del Espíritu Santo de la banda del Norte en altura Austral de 10 grados hallaron una bahía capacitada con fondo limpio de arena negra desde 40 brazas hasta media, con un manantial copioso y cinco o seis ríos moderados, y la llamaron San Felipe y Santiago. Aquí junto al manantial se dio principio a una población nuestra con título de la Veracruz. Procuraron lo impedir los naturales, que son negros, como los de Angola, quitaron se los embarazos con nuestra artillería y mosquetes, a cuyo abrigo se pudieron reconocer solamente tres leguas del terreno de la Isla, en que se hallaron gallinas, animales de cerda, varios géneros de aves y entre ellos garzas, patos, palomas torcaces, tórtolas y golondrinas. Había muchos cocos, cañas dulces, diferentes castas de cazabe, calabazas como las de España, jengibre nativo, pita y hierba chiquillita de que se labra el añil, diferentes flores olorosas y albahaca. Vieron también piedra mármol y hallaron conchas de perlas, y otro género de caracoles marinos, muy grandes que imitan la madre perla fina, como en otras partes de las Islas Filipinas. También los naturales de esta Isla usaban canoas pequeñas para los ríos y costas, y otras muy grandes para salir al golfo.

Inquietudes demasiadas de alguna gente nuestra obligaron al Adelantado Neira a que castigase con pena capital a su Maestro de Campo y a un Alférez a los ocho de Octubre. Murió después a los 18 de este mes el Adelantado y un cuñado suyo a los 2 de Noviembre, el capellán y otras cuarenta personas =

La Almiranta había desaparecido la misma noche, que se descubrió esta Isla y mediado Noviembre se hallaron también sin fragatas, con que se vieron obligados a desamparar el puesto, sin saber que estaban distantes a Leste de la punta Oriental de la Nueva Guinea poco más de 100 leguas. Con estos motivos se resolvió [que] Doña Isabel Barreto, mujer del Adelantado decidió el irse a Manila con su navío y el resto de la gente se había quedado. Salieron pues del dicho puerto de la Veracruz a las 18 de Noviembre, y se gobernó al Nornoroeste pareciéndole al Piloto, que por esta derrota se desviaba de encontrar otras Islas, por no tener navío para navegar entre ellas. En 5 grados de altura así de la banda Sur, como del Norte hallaron muchas calmas y contrastes. Y en 6 grados de altura del Polo Árctico, vieron una isla de mucha arboleda, que tenía como 25 leguas, ceñida la mayor parte de arrecifes, cuyos Indios vinieron a nuestro bajel con sus canoas. Al Sureste de esta Isla, como cuatro leguas descubrieron algunas Isletas bajas, en ninguna surgieron, aunque lo procuraron, porque no hallaron surgidero. Prosiguieron su viaje por el mismo Rumbo, hasta ponerse en altura boreal de 13 grados y 45 minutos, el día primero de Enero del año de 1596. Desde aquí gobernaron al Oeste dos días, de Sureste que a los tres de este mes pasaron entre las Islas Marianas, Guam y la Zarpana: y a los 15 surgieron cerca del Cabo del Espíritu Santo en la Isla de Ibabao [actualmente Samar], que es una de las primeras y principales en la entrada de las Islas Filipinas, habiendo gastado diez meses desde que salieron del Callao de Lima hasta que surgieron en este puerto. =

Este Piloto, Pedro Fernández de Quiroz pasó luego a presentar en la Corte de España, en que se ocupó 14 años y al fin de ellas que fue el año de 1610, presentó un Memorial (impreso en Sevilla en casa de Luis Estupiñán en la calle de las Palmas) al Real Consejo de las Indias, lleno de encarecimientos demasiados de la riqueza de estas Islas, y de su extensión y terreno, contra lo que había visto y experimentado, que es lo que dejamos referido en este viaje. =

 

Viaje I Extranjero

El Inglés Francisco Draque [Francis Drake], que al principio del año de 1578 con su Capitana "El Ciervo Dorado" y otros cinco bajeles apresó en Cabo Verde al Capitán y Piloto Portugués Nuño de Silva para que le sirviese de interprete y guía; fue el segundo que entró a los 24 de Agosto por el dicho Estrecho de Magallanes y pasó al Mar Austral a los 6 de Septiembre. Estos bajeles no se enmararon en los golfos Australes, ni trataron del descubrimiento de Sus Islas, porque se emplearon en infestar con robos muy considerables todas las costas y algunos navíos nuestros del mar de Chile, Perú y Nueva España. y dejando en Huatulco al dicho Nuño de Silva (como le consta al dicho Maestro de la declaración, que hizo este Portugués ante el Virrey de México) con las cartas de mareas que nos había cogido el Draque en estas Costas, prosiguió su viaje hasta el Cabo de Mendocino de la California en altura del Polo Boreal de 42 grados y desde allí atravesaron las Islas Malucas por la carrera de nuestras naos, que van de Nueva España a Filipinas, y desde aquí siguieron su derrota hasta Londres, siendo los segundos bajeles que dieron la vuelta entera al Globo. =

Con esta invasión del Draque, el Virrey del Perú D. Francisco de Toledo se resolvió a mandar reconocer el Estrecho de Magallanes y hacer aviso a Su Majestad. Para este efecto escogió al Capitán Pedro Sarmiento y este saliendo del Callao de Lima a los 11 de Octubre del año de 1579 y reconociendo con particularidad toda la Costa de Chile, y entrando por la boca occidental del dicho Estrecho pasó a nuestro océano y arribó en Cabo Verde y desde allí a España. Con cuyo informe nuestro Rey envió el año de 1581 veinte y tres navíos con dos mil hombres a poblar y fortificar las bocas del dicho Estrecho, tardando un año en llegar a ellas sin lograr el intento principal de su larga derrota, por la oposición de los temporales y de otros accidentes.

El cuarto que entró por el Estrecho de Magallanes fue el Inglés Tomas Cansdich [Thomas Cavendish] con tres navíos a 6 de Enero de 1588, que tardó siete meses en pasar al mar Austral por el rigor y contrariedad de los tiempos. Este fue el primer extranjero que atravesó este abismo Austral, y pasó a Filipinas y desde allí a Inglaterra el año de 1591 y a los 8 de Abril del año siguiente de 92 entró por la boca Oriental del dicho Estrecho, lo pasó en 14 días empleó el rigor de los temporales [que] le desembocaron otra vez a nuestros mares y arribó al Brasil el año de 1595.

En el primer viaje cuando atravesó Cansdich este grande piélago Austral, descubrió la Isla mediana San Pedro en altura Austral de 22 grados, distante de la Costa del Perú 773 leguas. También descubrió otra Isla moderada que llamó Middelborch [Middleburg] acompañada de otras muchas isletas pequeñas. Y aquí cerca vieron otra Isla grande, que tenía como 30 leguas, a quien los Holandeses llaman Ámsterdam en altura de 20 grados y 34 minutos, distantes de la Costa del Perú al occidente 1152 leguas. =

Prosiguiendo al occidente como 70 leguas en altura Austral de 17 grados se vieron otras isletas, que llamaron Prince Willem y 60 leguas más de este en la misma altura se descubrió otra Isla pequeña que la dieron el nombre Van Goede Hope. =

Dejo las entradas que hicieron después por este Estrecho de Magallanes, Simón de Cordes, Oliver del Norte y Jorge Spilbergio porque no sirven a nuestro intento. =

 

Viaje 2 Extranjero

El quinto viaje a las Islas de Salomón, le hizo Jacobo de Mayre, Holandés y natural de Ámsterdam con la nao "Concordia" de 180 toneladas con 19 piezas grandes de Artillería y doce menores, con 85 personas y un patache llamado Horna con 8 piezas de artillería mayores y cuatro menores, y su Capitán Juan Cornelio. Salieron de Texel a los 14 de Junio del año de 1615 y habiendo cursado la mayor parte del océano Septentrional, y mucha parte del Austral pasando a la vista de la boca oriental del Estrecho de Magallanes, corriendo después la Costa oriental de la Tierra del Fuego, que hasta entonces se juzgaba continente, firme, y principio de otra parte incógnita de la tierra; a los 26 de Enero del año siguiente de 1616, se supo de cierto, que era Isla, porque hallaron un nuevo Estrecho, que por su descubridor le llamaron Estrecho de Mayre. Su entrada oriental esta en 55 grados de altura Austral con ocho leguas de boca y su salida occidental al mar del Sur en 55 grados y 36 minutos, y su largura de oriente a poniente de 7 leguas de costas limpias con playas de arena. =

Se tuvo noticias en España de este descubrimiento y con orden de Su Majestad, y a Su Real Costo, salieron de Lisboa a los 27 de Septiembre del año de 1618 a reconocer este Estrecho y el de Magallanes, el Capitán Bartolomé García de Nodal con su carabela "Nuestra Señora de Atocha" y su hermano Gonzalo de Nodal en la carabela "Nuestra Señora del Buen Suceso", cada una guarnecida con 4 piezas de artillería y cuatro pedreros, con 30 mosquetes y arcabuces, picas y chuzos, pólvora, municiones y bastimentos para diez meses: Sus Pilotos, Juan Monzo y Juan Núñez, y el Cosmógrafo Diego Ramírez. Ejecutaron con puntualidad lo que se les ordenaba. Pusieron nombre de San Vicente al nuevo Estrecho, porque le descubrieron en su día, y a la nueva tierra Austral llamaron Cabo de San Diego. Y aunque a la ida y vuelta hicieron escala en Brasil, concluyeron enteramente Su viaje en menos de 9 meses y medio, recogiéndose al Puerto de Sanlúcar de Barrameda, martes 9 de Julio del año de 1619. =

Asimismo los viajes de Mayre, y de los Nodales manifestaron que la tierra Magallánica del fuego no era tierra firme continente, sino Isla: así también manifestó la experiencia, que la tierra más Austral del Estrecho de Mayre, no es continente, como se vio en el viaje que hicieron los holandeses desde Holanda embocando por este nuevo Estrecho de San Vicente por fin de Febrero del año de 1643 pasando al mar Austral con intento de fortificar y poblar nuestro Puerto de Valdivia del Reino de Chile en altura del Polo Antárctico de 40 grados escasos. Perdieron la mayor urca, en que conducían los pertrechos y materiales para su nueva población. Con esta pérdida y la hostilidad continua de los Indios Chilenos, se resolvieron a desamparar dicho puerto, como lo ejecutaron en Noviembre del mismo año y enmarándose (por desviarse de los temporales de la costa de Chile) llegaron hasta 70 grados del Polo Antárctico y por esta altura pasaron del Mar del sur al del Norte sin ver tierra alguna, y en poco más de dos meses llegaron a Pernambuco. De suerte que por este Meridiano nadie se puede prometer tierra firme hasta el Polo Antárctico.

Descubrió pues Jacobo Mayre Su Estrecho y pasó al Mar del Sur, con sus dos navíos a los 26 de Enero del año de 1616 padeció después recios temporales y enfermó su gente, con que a los 28 de Febrero, estando en la altura Austral de 35 grados y 53 minutos se resolvió el hacer escala en las dos Islas de Juan Fernández confinantes de las Costa del Perú en altura de 33 grados y 48 minutos. Aquí llegaron a primero de Marzo. La isla más occidental es pequeña y estéril, y de montes y peñascos altos. La más oriental es mayor, abundante de árboles fructíferos, y de ganado vacuno y de cerda, y el mar de mucho pescado que lleva nuestra gente al Perú. La parte Occidental de esta Isla, se ciñe de arrecifes y bajos, sin surgidero en la costa, empero en la parte oriental tiene un puerto segurísimo desde 40 hasta 3 brazas de fondo, buenas aguas de ríos, que se quebrantan entre piedras. Aquí se refrescaron brevemente porque las corrientes del mar y la resaca les desviaron de la costa, sin poderla coger, aunque lo procuraron.

Siguieron a 2 de Marzo su derrota en demanda de las Islas de Salomón, gobernando al oesnoroeste y a los 11 de este mes pasaron el Trópico del Capricornio. Gobernaron desde aquí al Noroeste y al oesnoroeste, y al oeste hasta los 10 de Abril, que llegaron a una Isla pequeña cubierta de arboleda en altura Austral de 15 grados y 12 minutos, apartada de la Costa del Perú al oeste 925 millas holandesas que son 1079 leguas Españolas, y 10 minutos. Aquí surgieron a tiro de pieza de 25 brazas, la resaca del mar echó el bajel fuera de la Costa, fueron algunos a nado a la Isla y no hallaron en ella cosa comestible, más que unas hierbas del sabor del mastuerzo, ni otros animales más que algunos perros que no ladraban. Con este motivo la llamaron la Isla de los perros. =

Desde aquí gobernaron de oeste con viento Lesueste y a las doce leguas poco más o menos en altura de 15 grados y 15 minutos vieron una isla baja y larga, tendida Nordeste Sudoeste con playas de arena blanca, y en lo interior muchos palmitos y lagunas de agua salada: estaba poblada de Indios desnudos, cubiertos con pedazos de sus esteras de palma, y pintadas las caras y el cuerpo con figuras de dragones y sierpes. Vinieron algunos en sus canoas a los navíos de Mayre, que los dio vino y no querían volver los vasos, y procuraban arrancar algunos clavos. No hallaron aquí fondo para surgir y por eso la llamaron la Isla sin fondo. La costearon diez leguas por la parte del Sureste. =

Prosiguieron su derrota al oesnoroeste, ya distancia de 18 leguas descubrieron hacia el Norte otra Isla de arboleda en altura de 14 grados y 46 minutos. Aquí surgieron y se proveyeron de agua, pero no hallaron cosa comestible más que algunos cangrejos y así la pusieron este nombre. =

El día siguiente que fue a los 18 de Abril habiendo navegado como 24 leguas al Oeste con viento brisa blanda, hallaron al Sudoeste otra Isla baja de arboleda, en lo interior con lagunas de agua salada, poblada de Indios, que usaban de arcos y flechas. Aquí surgieron en 40 brazas: tuvieron cuatro días de aguaceros y cargo tanta moscas negras, molestas y penosas, que les obligaron a dejar la Isla, y la llamaron la Isla de las moscas. =

Desde aquí continuaron su derrota al oeste con viento Nordeste, mar grueso y algunos aguaceros. Y a los 9 de Mayo en altura de 15 grados del Polo Antárctico, distantes del Perú al oeste 1510 millas holandesas que son casi 1762 leguas Españolas, descubrieron una vela, llegaron a reconocerla, y era una embarcación formada de tablas sobre dos canoas con su vela de estera: llevaba 25 Indios desnudos, cubiertos con pedazos de esteras: los varones con barba larga teñida de negro y las mujeres con cabellos cortos como hombres. Llevaban en las canoas esteras, cocos y tortugas, y algunas conchas de perlas, y en soltándolos hicieron los Indios hacia Lesueste su derrota, y Jacobo Mayre con sus navíos prosiguió la suya al Sudoeste. Y habiendo navegado como 18 leguas dieron con dos Islas, en altura Austral de 16 grados y 10 minutos distantes una de otra poco más de dos leguas. La primera tiene un monte alto como las Islas Malucas, llena de arboleda, principalmente de palmas de cocos y sabugo. Los indios desnudos, de barba larga y buena estatura: con sus canoas de pesca y otras embarcaciones fundadas sobre canoas, y procuró apoderarse de del navío: hubiera lo conseguido, sino se lo impidiera el mosquete y artillería holandesa. Y de aquí se motivó Mayre a llamar estas Islas de los Ladrones, y sin detenerse más en ellas, a continuar su viaje. =

Habiendo navegado al Oeste desde las dichas Islas de los Ladrones como 35 leguas, llegaron a los 13 de Mayo a otra Isla llena de arboleda y cocos, ceñida de tierra negra y peñascos y a tiro de pieza se halló fondo de 40 y 30 brazas. Salieron de la isla doce canoas y quisieron apresar en la costa la chalupa Holandesa, que se defendió con los mosquetes, y se resolvieron a proseguir su viaje. =

Se hallaba Mayre a los 18 de Mayo en altura del Polo Antárctico de 16 grados y 5 minutos distantes del Perú al Oeste 1600 millas holandesas, que son casi 1867 leguas Españolas, viaje molestado de varios vientos, sin esperanzas ya de hallar por esta parte Austral, la Nueva Guinea, si proseguía las derrotas comenzadas, y así con parecer de los Pilotos se resolvió a buscarla por la parte del Norte, y estaba entonces de su punta Oriental a Leste casi 393 leguas. Gobernaron pues desde los 18 de Mayo al Norte, y el día siguiente descubrieron a Lesueste dos Islas desviadas, una de otra a un tiro de pieza: se llegaron a ellas y dieron fondo en 35 brazas, y poco después en 9 con cuatro ancoras a tiro de piedra de tierra en la boca de un hermoso río. Vinieron los Indios en sus canoas con cocos, sagú y otras frutas de la tierra, que se rescataron con corales, cuchillos y clavos. Concurrieron muchos Indios de ambas Islas en sus canoas a ver los navíos holandeses, se trabó amistad con ellos y se fueron algunos a tierra, donde vieron las casas de Indios en la costa, como chozas de pastores, de largura de 25 pies y las puertas demasiadamente bajas, y las camas de heno. =

Habiéndose detenido en estas Islas diez días hasta los 29 de Mayo, prosiguieron su viaje al Norte y Nornoroeste y a los 21 de Junio hallaron una Isla baja, y larga con muchas ensenadas y alguna arboleda, poblada de Indios con canoas y del color de los pasados en altura austral de 4 grados y 47 minutos. No se detuvieron en ella, la fueron costeando Oes-noroeste con poco viento, y adelante como siete leguas en altura Austral de 3 grados y 20 minutos hallaron tres Islas montañosas, salieron de ellas muchas canoas de mejor fábrica y pintadas con algunas figuras. Los que venían en ellas eran negros desnudos con la barba y cabellos pintados de blanco, y sus armas eran azagayas. Entraron los navíos Holandeses en un río de estas Islas y estando surtos vinieron los negros a cortar las amarras: para que se dejen a la costa, impidieron su ejecución los mosquetes. Salieron de este río y el día siguiente, que fue el segundo de Julio, en altura Austral de 3 grados y 12 minutos descubrieron a mano izquierda y por la proa, tierra baja y encima una sierra alta, gobernaron al Oeste, y a los 4 de este mes descubrieron unas 22 o 23 Isletas juntas con canales de una legua, otras de media y otras de tiro de artillería: unas grandes y altas, otras pequeñas y bajas en altura Austral de 2 grados y 25 minutos. Poco más adelante al Oeste vieron una Isla con arboleda y palmas de cocos, y en ella un monte alto con un Volcán, que arrojaba humo y fuego, y así dieron el nombre de Volcán a la Isla.

Los tres días siguientes tuvieron varios vientos, y con ellos gobernaron al Oeste, y al Sudoeste, y Noroeste, y a los 8 de Julio descubrieron al Norte una Isleta alta con algunas quebradas en altura Austral de 3 grados y 43 minutos. Aquí dieron fondo en 70 brazas y después de tres días los manifestó la experiencia que era la Nueva Guinea. Navegaron por su costa 80 leguas, parte era llana y parte arrecifes: salieron negros en sus canoas totalmente desnudos, traían plátanos y cocos de dos Islas en altura Austral de 1 grado y 56 minutos, distantes 4 leguas de la Nueva Guinea, hallaron fondo de 12 hasta 6 brazas, aquí surgieron y fueron los Holandeses a tierra, los negros los hirieron con flechas, y fue su defensa la artillería y mosquetes. =

Montada por esta parte la Nueva Guinea, costearon la parte Boreal de la Isla siguiente de Gilolo, confinante de las Islas Malucas: tomaron en ellas puerto, y desde aquí pasaron a la Java mayor a Su Nueva Batavia, colonia principal de su contrato. Aquí los embargaron los navíos y Jacobo de Mayre con algunos compañeros se embarcó en otro navío como pasajero para volver a Holanda. Salió de Banten puerto Inglés de la misma Java a los 13 de Diciembre y a los 31 del mismo mes murió, dejando memoria de su nombre en el dicho Estrecho, que descubrió en este prolongado viaje. =

 

Nuevos descubrimientos, que han hecho los Holandeses en las partes Australes confinantes con las Islas de Salomón y Nueva Guinea.

Descripción sumaria de la Nueva Guinea

La Nueva Guinea, a quien sus confinantes llaman Tierra de los Papúas, es una Isla grande Austral de las innumerables que contiene el dilatadísimo Archipiélago de San Lázaro de la Asia mayor, como son la Sumatra y todas las Javas, las Islas del clavo y nuez de especie, Macasar, Gilolo, Borneo, Islas Filipinas, Isla Hermosa, las de Japón, las Marianas y Nueva Guinea.

La isla de la Nueva Guinea está en la parte Austral, cuya cabeza occidental entra en 20 minutos de elevación del Polo Antárctico y su remate oriental tiene latitud de 9 grados del mismo Polo: de sureste que toda su latitud es Austral de 8 grados y 40 minutos que montan 140 leguas de latitud sin diferencia considerable.

La longitud absoluta de esta Isla respecto del primer Meridiano Cosmográfico que pasa por la cumbre del Pico de Teide en la Isla de Tenerife, una de las Canarias, entra en 150 grados y acaba en 168 grados de manera que toda la longitud de la Nueva Guinea es de 18 grados que montan 315 leguas Españolas sin diferencia notable. Sus habitadores son negros, que eso significa el nombre de Papúas entre los naturales sus circunvecinos de aquellas partes.

La distancia que hay desde el Callao de Lima hasta la punta más oriental de la Nueva Guinea son 2260 leguas y desde este punto hasta la ciudad de Manila, Metrópoli Española de las Islas Filipinas hay 530 leguas por derrota derecha, aunque en la navegación hay más por razón de las Islas y canales interpuestos.

 

Descubrimiento de la Carpentaria y Nueva Holanda

Algunos años había, que las Naos Holandesas del comercio de la India Oriental, cursaban el Mar Índico, buscando la boca del Estrecho de la Sunda, y en el puerto de su colonia principal, la Nueva Batavia, en la Isla de Java Mayor, cuando algunos de sus bajeles compelidos y derrotados de los tiempos el año de 1616, y los de 1619, 1622, 1627 y 1628 en altura Austral desde 26 hasta 35 grados dieron con algunos pedazos de tierra, sin saber si eran diferentes Islas o pedazos de una misma tierra. Después cursando las Islas de la especería, cerca de la costa Austral de la Nueva Guinea, descubrieron otro pedazo de costa sin reconocer su extensión y término. Con este conocimiento confuso pasaron largos años hasta que Antonio de Diemens, general y cabeza suprema de la Compañía en la India Oriental, hallándose en treguas pacíficas con los Portugueses en aquellos mares el año de 1644 envió algunos bajeles a explorar y reconocer con toda puntualidad dichos pedazos de costa, y descubrieron que era una misma tierra La Carpentaria y La Nueva Holanda con extensión muy considerable: y pusieron casi a todas las ensenadas, puertos y ríos los nombres de las personas (que yo conocí y traté) asistentes al Consejo Político y Militar de dicha Compañía, como me consta por sus Cartas Hidrográficas, que yo tengo. =

Comienza pues la tierra Carpentaria a la mitad casi de la costa Austral de la Nueva Guinea, haciendo con ella una anchurosa boca en altura del Polo Antárctico de 10 grados y 15 minutos y en longitud absoluta de 163 grados y 20 minutos, y corre esta costa al Sur, cuarta al Sudoeste hasta los 18 grados y 20 minutos de altura. =

Prosigue la misma tierra con título de Nueva Holanda haciendo con La Carpentaria una anchurísima ensenada o golfo subiendo por el Rumbo del Noroeste hasta altura Austral de 14 grados y 40 minutos, y desde aquí cursa al Nordeste hasta los 12 grados y 40 minutos volviendo después al Noroeste, como 20 leguas y desde aquí se tiende largo espacio al Oeste hasta el Cabo de Diemens en altura Austral de 11 grados y 35 minutos que es lo mas Boreal de esta Nueva Holanda. Desde este Cabo baja la costa hacia el Sudoeste y prosigue un grande pedazo al Oesnoroeste y vuelve a bajar al Sudoeste hasta una punta, que está en altura de 26 grados y prosigue por la costa antigua al Sureste hasta altura de 35 grados del Polo Austral y prosigue al oriente desde los 133 grados de longitud absoluta hasta 150 grados y 30 minutos. De manera que esta grandísima Isla de La Carpentaria y Nueva Holanda se extiende desde la costa más Austral de la Nueva Guinea, cursan por la parte Austral de todas las Javas. Su longitud entra en 128 grados y 40 minutos y acaba en 164 grados y 50 minutos: su latitud Austral entra en 10 grados y 15 minutos y acaba en los 35 grados. =

De lo dicho consta sumariamente, que esta tierra de La Carpentaria y Nueva Holanda, casi se puede llamar continente, porque tiene 24 grados y 45 minutos de latitud Austral que son casi 420 leguas de Norte a Sur, y de longitud 36 grados y 10 minutos que son 612 leguas por el Rumbo de Este a Oeste sin diferencia notable, y que su extensión es mucho mayor; si se corre por la costa, siendo que todavía no se ha descubierto toda su costa, que hace canal con la Nueva Guinea.

De las calidades y frutos de esta tierra, y de sus habitadores no tengo noticia cierta, si bien por su situación y por las experiencias que tengo de las Javas y Célebes y sus Islas confinantes donde he estado, me persuado a que su temperamento es generalmente templado y apacible, y abundante de frutos y capaz de cualquiera cultura y beneficio, y que sus habitadores son negros por la mucha vecindad que tiene con la Nueva Guinea. =

 

Descubrimiento de la Nueva Zelanda y Tierra de Diemens

La Nueva Zelanda es un pedazo de costa, con un puerto copadísimo que mira al occidente, descubierta por los Holandeses el año de 1642. Entra en altura Austral de 35 grados y prosigue hasta los 43 grados y medio. Su punta Boreal dista de la punta oriental de la Nueva Guinea poco más de 600 leguas por el Rumbo del Nordeste al Sudoeste, cuarta de Este a Oeste, y de la costa de Chile en la Costa del Perú por altura Austral de 43 grados dista 1700 leguas sin diferencia notable.

La Tierra de Antonio de Diemens es otro pedazo de costa, como una punta gruesa que mira al Sur, descubierta por los mismos Holandeses en el Mar Austral el mismo año de 1642 y la dieron el mismo nombre del Capitán General, que entonces gobernaba toda su compañía de la India Oriental, como entonces lo vi estando yo en su Nueva Batavia. La mayor elevación de esta punta es de 43 grados y 50 minutos y cursa 120 leguas, tiene arrumadas a sí por la parte oriental tres Islas de moderada grandeza y por el resto de la costa otras Isletas pequeñas, y dista de la punta más Austral de la Nueva Zelanda al oeste 370 leguas. =

 

Se representan las dificultades grandes, que hay en hacer viaje desde Acapulco a las Islas de Salomón con nao de Filipinas

Supuesto el conocimiento de la situación y distancias de las Islas de Salomón, y de las tierras nuevamente descubiertas, respecto del Perú y de la Nueva Guinea y Filipinas, como consta de de lo que se ha expresado; dice el dicho Maestro, que el hacer esta navegación desde el Puerto de Acapulco con nao de Filipinas separada para el intento, como proponía el dicho D. Andrés de Medina, incluye gravísimos inconvenientes.

El primero es que sería duplicado el tiempo y gasto, que se harían en esta navegación, de lo que se gastaría desde el Perú. Porque el puerto de Acapulco está no en 16 grados de altura Boreal, como dicen algunos, sino en 17 largos como me consta por repetidas observaciones, que hice en este Puerto el año de 1666, conformes a las que habían hecho otros Pilotos de Filipinas en otros tiempos, y el Puerto del Callao de Lima esta en 12 grados y 34 minutos de la banda del Sur, sin diferencia notable, de suerte que entre ambos puertos hay casi 30 grados de distancia, que es lo que había de recorrer más la navegación para buscar desde Acapulco las dichas Islas de Salomón. Fuera de que cuando llegan las naos de Filipinas a dicho Puerto de Acapulco mediado el mes de Enero; vienen los bajeles tan lastimados del rigor de los tiempos y los pocos marineros, que restan de la mortandad ordinaria de siete y nueve meses de viaje, y enfermedades de Verber y mal de Loanda, tan cansados y rendidos, y el Puerto de Acapulco tan destituido de maestranza y madera y pertrechos navales que es imposible disponerlos para que entren en la navegación del Perú muchos meses y esto con el concurso de jarcia, amarras, y marineros conducidos por fuerza y por tierra 160 leguas con muy malos caminos desde el Puerto de la Veracruz con muy considerables expensas de Su Majestad, como ha sucedido algunas veces para volver a Filipinas, sin que sean bastantes los derechos Reales de estas naos para suplir estos gastos, por lo mucho que se ha minorado el trato y comercio de la China con aquellas Islas después de la conquista del Tártaro, como lo vi, reconocí y experimenté en los puertos de todas aquellas partes. =

El segundo inconveniente es el detrimento gravísimo, que padecería el servicio de Su Majestad y sus vasallos Españoles e Indios tributantes de las Islas Filipinas, en la separación de alguno de sus bajeles para el dicho intento, porque el número de naos de aquellas Islas, de cuenta de Su Majestad, desde muchos años que no excede el número de tres y regularmente son dos. Ya porque el gasto de su fábrica es crecido, y corto el socorro de reales de la Nueva España. Ya porque los montes próximos de su fábrica están gastadísimos de maderas aptas para el intento. Ya porque los Indios que las cortan y arrastran por los montes, están fatigosísimos y muy oprimidos, y mal pagados de su trabajo en la continuación de estas fábricas. Razones que han obligado algunas veces a los Gobernadores de aquellas Islas a solicitar y ejecutar estas fábricas en los Reinos Extraños de Camboya y Siam y sus confinantes. Siendo pues dos o tres estas naos; claramente se deja entender que es el número preciso y necesario para que una venga de estas Islas, y otra vaya de la Nueva España con algún resguardo a las arribadas ordinarias, que se hacen en Filipinas debiéndose atender de principalidad a la conducción del Real situado, soldados y marineros necesarios para la manutención y conservación de las copiosas Cristiandades y presidios de las numerosas Islas, que incluyen las Filipinas. Razón que convence la inseparabilidad de alguno de estos bajeles para otras navegaciones, que no sean las de estas Islas. =

El tercero inconveniente, que imposibilita la navegación de las Islas de Salomón con naos de Filipinas es, porque la fábrica común de cualquiera de estos bajeles se extiende regularmente a ochocientas y a veces a más de mil toneladas, con manga tan alta, y tantos delgados respecto de la carga y bastimentos, que se embarcan para un año y lo proceloso del dilatado mar, que se ha de navegar sin hacer escala hasta Acapulco, que necesitan de siete brazas o estados de agua para haber de navegar cargados, porque en seis brazas ya vio el dicho Maestro tocar en el fondo una de estas naos en el Puerto de Cavite de las Islas Filipinas. Siendo que para reconocer costas poco cursadas, como las de las Islas de Salomón son necesarios navíos o fragatas de 150 hasta 200 toneladas que pesquen poco agua para poder entrar y salir con facilidad, cuando ocurra poco fondo y algunos bajos, como se ejecutó en los descubrimientos de nuestras Indias y del Estrecho de Mayre, y en los que hicieron nuestros Españoles, y los extranjeros en las mismas Islas de Salomón, como se ha visto, en lo que dejo referido. =

De suerte, que visto con intimidad la proposición y medios del dicho D. Andrés de Medina y otros papeles suyos de esta materia, que tiene en su poder el dicho Maestro y de lo que le constó de su navegación práctica cuando llegó a Filipinas, dice con atención a su estado Religioso y de Sacerdote, edad y experiencias marítimas y al servicio de ambas Majestades, que el dicho D. Andrés de Medina, fiado en lo escrito (con yerros muy considerables en la Hidrografía) por un Autor nuestro, tenía más de verbosidad animosa, que de mucha inteligencia y práctica náutica, como la requieren materias tan arduas: y que en lo aseado de su decir supo disimular su conveniencia propia con el título del desinterés y de muchas conveniencias del mayor servicio de Su Majestad en lo espiritual y temporal para introducirse por algunos años por General de las naos de las Islas Filipinas. =

 

Se discurre sobre la navegación del Perú a las Islas de Salomón

Supuesto el conocimiento de los gravísimos inconvenientes, que se incluyen en hacer esta navegación desde Acapulco con naos de Filipinas parece que no queda otro recurso más que la navegación del Perú; y en este particular se deben ponderar las razones siguientes. =

Primeramente, que en las Islas de Salomón descubiertas en las partes Australes, desde los 25 grados hasta la Nueva Guinea próxima a la Línea Equinoccial (como consta de las cinco navegaciones, que se han expresado) sobre lo muy prolongado de esta derrota, no se representa útil considerable de Su Majestad, ni de sus vasallos en el terreno de estas Islas, tan desviadas algunas de las otras. Y nuevos empeños en la propagación de la Fe en partes tan desviadas del abrigo de las armas Reales entre Indios tan bárbaros y bozales, que sin haberlos ofendido, el recibimiento que hacían a los bajeles, que llegaban a sus costas, era regularmente con alevosías y con las armas en las manos; no dan racionables esperanzas de su introducción, aumento y conservación; antes se son motivos para entender prudencialmente que se han de empañar nuestras armas para tenerlos sujetos. El comenzar una vez esta conquista y dejarla después por acudir a las más antiguas y obligatorias que tenemos en el Reino de Chile y otras partes; incluye inconvenientes muy graves como se experimentó en el año de 1605 en la Isla de Gilolo confinante de las Malucas, donde habíamos plantado la Fe y había ya muchos Cristianos, que fue necesario desampararlos y retirar nuestra gente Española y presidios con grandísimo sentimiento nuestro por la pérdida de muchas almas Católicas, que dejamos entre los moros de aquella Isla, como lo supe de un Cabo Militar, que se halló en este caso. Lo mismo vi en las Islas Filipinas el año de 1661, gobernándolas D. Sabiniano Manrique de Lara que por la hostilidad peligrosísima, que había publicado por embajador especial contra la ciudad de Manila e Islas de Su gobierno, un Chino poderoso corsario; fue necesario retirar nuestros antiguos presidios de las Islas Malucas, donde se quedaron entre moros muchos Cristianos de los naturales sin ministros de la Fe, que los conservasen en ella.

Lo que parece de mayor expectación en esta materia es la Nueva Holanda y Carpentaria. Mucha es la distancia que tienen del Perú: muchos los embarazos de Islas y canales, que hay para pasar desde Filipinas a este descubrimiento: mucha gente es necesaria para ejecutarle y mantenerle. Ya porque la mucha extensión de esta tierra motiva a entender que son muchos sus habitadores. Y porque los conquistadores han de ser mantenedores principales de sí mismos, porque el auxilio Real Peruano no puede socorrerlos sino a dilatadísimos plazos por la demasiada distancia. Además de esto, como los Holandeses han sido los primeros descubridores, parece, que es contravenir a lo pactado en las paces de que ninguna de las partes se introduzca en lo que pertenece a la obra. Razón potísima, que ha impedido la comunicación Holandesa de Su Nueva Batavia oriental con Filipinas, aunque los Holandeses lo han deseado y procurado muchas veces. =

Fiar la primera facción de este descubrimiento y conquista de algún hombre poderoso del Perú, que a expensas propias, y alentado con títulos honoríficos quiera ejecutarla, es incidir en los inconvenientes del malogro y frustración de lo mismo, que se intenta como lo ha mostrado la experiencia en otras facciones semejantes. Porque estos caudillos, si hallan algunos intereses en las tierras, que entran, quieran que lo principal sea resarcir con sobrado logro sus expensas, dejando descontentos a los que los acompañan con que ofendidos y mal pagados de sus trabajos, ni esperar premios honrosos de quien no es señor soberano. Se alteran y conmueven a inquietudes, se pierden las facciones y los naturales quedan ofendidos y amedrantados. Ejemplares son en la misma materia el viaje que se ha referido de D. Álvaro de Neira a estas Islas. El de D. Pedro Porter Casanate al Seno de la California en tiempos del Conde de Alba, Virrey de la Nueva España que favorecido de Su Majestad con muy honoríficos títulos, habiendo conseguido algunas conveniencias propias en las riquísimas perlas de aquel Seno, sin tenerlas sus compañeros; le dejaron, cesó la facción y se pasó al Perú sin haber efectuado cosa considerable. Ejemplar moderno del año pasado de 1669 en el mismo Seno de la California es el de D. N. Bernal (a quien traté y comuniqué en México sobre esta materia). Este sujeto consiguió no pequeños títulos honoríficos para el intento, adquirió el favor de los Religiosos de la Compañía de Jesús de Sonora, confinantes de la costa interior de la California y la conclusión fue desvanecerse totalmente el efecto. Lo cierto es que en facciones tan arduas, que incluyen en si tantas dificultades y embarazos; si no es el brazo Real su principal ejecutor, no tienen logro. Ni tuviéramos Reinos del Perú, ni Nueva España, ni Filipinas, si Su Majestad no hubiera expedido Sus Reales haberes en bajeles y soldados para introducir la Fe.

 

Se propone el medio que parece más congruente para conservar y dilatar la Fe en las Islas Marianas, en la Nueva Guinea y sus confinantes

Son confinantes de la Nueva Guinea hacia el Polo Boreal, las Islas que se llaman Marianas desde que el año de 1668 introdujo en once de ellas la Fe, el fervoroso celo del Padre Diego Luis de San Vítores de la Compañía de Jesús con otros cuatro sujetos de su misma Religión con ayuda de costo muy considerable de Su Majestad. Se llamaban hasta entonces Islas de los Ladrones, y entre ellas las principales son la Isla de Guam y la Zarpana, que forman canal en altura Boreal de 13 grados y medio, por donde entran regularmente las naos de Filipinas, cuando van desde Nueva España con el socorro y situado de Su Majestad para Manila. Hay pues desde la dicha canal 330 leguas hasta la entrada de las Filipinas, que llaman el Embocadero de San Bernardino y desde aquí a Manila emporio de aquellas Islas, hay 100 leguas por entre muchas Islas y canales, como me consta de experiencia propia y observaciones. Hay asimismo desde la dicha canal de la Zarpana hasta la costa Boreal de Nueva Guinea 250 leguas por el Rumbo de Norte sur y en medio de este camino hay 9 Islas no muy distantes entre sí, de suerte que estas Islas Marianas, cursan en una cordillera por el mismo Meridiano desde la Línea Equinoccial junto a la Nueva Guinea hasta 31 grados de altura Septentrional, rematando en las Islas de Japón, que son casi 542 leguas.

Habiéndose introducido la Fe con tanta facilidad en estas Islas Marianas y reconocida la afabilidad de sus naturales, obligación induce el continuar Su cultura con Ministros del Sagrado Evangelio, los sujetos se han de llevar de España y su conducción desde Acapulco, en las naos de Filipinas, con los Misionarios, que envía Su Majestad a estas Islas, y al pasar (como es necesario) por cualquiera canal de las Marianas, dejar los que van destinados para aquellas nuevas Cristiandades. Su continuación, protección y reconocimiento de las Islas circunvecinas y de la Nueva Guinea con mayor brevedad y facilidad se puede ejecutar desde las Filipinas por ser moderada la distancia, y no pequeña la utilidad de estas Islas, porque si en las Marianas se reconocen puertos o buenos surgideros; tendrán recurso las naos de Filipinas cuando van a Nueva España, y se hallan fatigadas de rigurosas tormentas en estos confines (como sucede muchas veces) sin verse obligadas a arribar a Manila destrozadas y perder aquel año el viaje, y las Filipinas el socorro anual necesario. Porque estas naos con el amparo de los surgideros de las Marianas, con cualquiera colla de vientos vendavales prosiguieran con logro el viaje a la Nueva España. =

El reconocimiento de los puertos y surgideros de las Islas Marianas, de la Nueva Guinea y de sus adyacentes, necesita de navíos pequeños y Piloto cuidadoso y circunspecto que observe las alturas, sondee los ríos, surgideros y puertos, y note las marcas, y que de todo haga por ejército sus derrotas, descripciones y plantas, y Cartas Hidrográficas, cuyos originales se conserven siempre en las contadurías Reales de Manila, y las copias auténticas se remitan por vías al Real Consejo de las Indias. No hay en Filipinas fragatas para ejecutar dicho intento, hay empero embarcaciones suficientes, que llaman Champanes, principalmente los que son (como allá dicen) de fábrica Española, que pueden jugar hasta cuatro piezas pequeñas de artillería, algunos mosquetes, y hasta treinta soldados, demandan poca agua y pocos marineros, y gobiernan (como dicen) con el pico al viento: y bastan para esta facción cuatro hasta seis champanes porque se ha de ejecutar entre Indios y negros, que no tienen armas de fuego. Si es vivo en Manila el Piloto Antonio de Acevedo, que tendrá como cuarenta y cinco años, y es el primero que llevó los dichos Ministros a las Islas de Marianas, socorrido con moderadas ayudas de costa y favorecido con algún título honorífico, ejecutara este examen y descripción con toda exacción y curiosidad, porque tengo experiencia, que era el único que sabía ejecutarlo entre todos los Prácticos de aquella carrera: No conviene que se dé principio a esta facción desde la Isla de Mindanao, como propuso el Padre San Vitores, ya porque está algo remota de Manila, y una punta suya, que se llama el Cabo de San Agustín, aunque está más próxima a la nueva Guinea, está muy distante de las dichas Islas Marianas. Ya porque este Cabo está en tierras de nuestros enemigos, los moros Mindanaos, que con sus embarcaciones, que llaman Caracoas y las armas de fuego que usan, pueden desbaratar los dichos Champanes o estorbarlos el viaje. El sitio más conveniente para dar principio a este intento es el Puerto de Baganga en la Isla de Samal a la entrada a las Islas Filipinas, cuya administración corre únicamente por los Padres de la Compañía, que como cosa propia ayudarán al intento, y los Champanes estarán en dicho puerto en próxima posición para gozar luego de cualquiera colla de viento para atravesar con menos camino y mayor brevedad a las Islas Marianas, que están enfrente al Oriente.

 

Conclusión de lo dicho

De todo lo dicho se deduce, que las Islas de Salomón no forman cordillera desde el Perú hasta las Islas Marianas, como la propuesta supone, porque cordillera es continuación de Islas en una derrota, o Rumbo, poco distantes las unas de las otras, como las Marianas con las de Japón y Nueva Guinea. Estas calidades faltan en las Islas de Salomón, porque las primeras más orientales están muy distantes de la costa del Perú, y muchas de ellas entre sí, y esparcidas por este mar Austral por diferentes derrotas, como consta de los cinco viajes referidos. Cuyas alturas, distancias, Rumbos, vientos y meses de navegación se expresaron en este papel, para que enterado el Real Consejo con dichas experiencias, excluya informes siniestros paliados, cuando ocurriere alguna facción tocante a estas Islas. =

Proponer que para la conservación, continuación y extensión de la Cristiandad de las Islas Marianas, y de sus confinantes, se introduzcan viajes y navíos especiales desde el Perú por las Islas de Salomón, es no tener comprensión de su situación y largas derrotas, y de los inconvenientes expresados, que las acompañan. Y es introducir larguísimos viajes sin experiencia de la vuelta al Perú, con gastos Reales muy grandes sin necesidad precisa, ni utilidad espiritual, ni temporal considerable. Y más cuando el fin principal, que se representa de las Islas Marianas y de sus adyacentes, se puede conseguir con tanta facilidad desde la Nueva España y Filipinas con sus embarcaciones y naos en la forma dicha. El Real consejo de las Indias con las noticias ciertas, que se dieren de estas ejecuciones, dispondrá en ellas, y en lo que el dicho Maestro, ha expresado en este parecer, lo que más convenga al servicio de Su Majestad. = Fecho en el Convento de Nuestra Señora de Valverde y lo firmó el 2 de octubre de 1675. =

 

Fray Ignacio Muñoz [O.P.]

Maestro en Teología

 

Notas

1 Ignacio Rubio Mañé, "La expedición de Miguel López de Legazpi a Filipinas", Boletín del Archivo General de la Nación, México, II serie, v. V, 1961, p. 429-431 (p. 427-798).         [ Links ]

2 José Antonio Cervera, "Misioneros en Filipinas y su relación con la ciencia china: Fray Juan Cobo y su libro Shi Lu", Llull. Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, Zaragoza, v. 20, 1997, p. 495 (p. 491-506).         [ Links ]

3 Archivo General de la Nación, México, Reales Cédulas Originales, v. 14, f. 263-272.         [ Links ] Se preserva el estilo del texto original donde se realizó sólo corrección ortográfica para dar al lector una visión del espíritu de la época.

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